Spin-off

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sábado, 11 de marzo de 2017

Lazos XI

     La familiar sensación de aniquilar todo lo que se me pusiera en el camino se desvanecía estando cerca de ella o pensándola. Pero mi naturaleza seguía allí, latente; el contacto de sus labios en los míos me hizo sentir segura de mí misma, el contacto de su mano en la mía me dio paz, tenerla cerca bloqueaba el instinto y la sed de sangre, por eso le pedí que no se separara de mí estando allí dentro. No por mi bien sino por el suyo.
   Verla sonreír después de obligarme a romper el beso, fue un regalo en medio de su enfermedad ocasionada por el envenenamiento, su piel estaba muy pálida.

-Aprendes rápido algunas cosas-comenté, recargando mi cabeza en su hombro, esperábamos a Medea.

-Lo más básico que hacen los humanos, y habilidades que poseo que todavía no he puesto en práctica, como no he pulido otras-susurró, percibí enfado en eso último. Busqué que me mirara a los ojos-. No puedo usar Sanación contigo en ese estado-dijo, entendiendo mi silenciosa interrogante-. Intenté curar la herida que te hizo mi padre-su mano tocó mi abdomen por encima de mi camisa, allí donde estaba la cicatriz-, y moriste por unos segundos, y sin apenas conocerte me sentí morir contigo, por primera vez sufrí, lloré. Si lo hago con ese veneno en tu sistema tu muerte puede ser permanente así que le cederé la antorcha a los profesionales en sanar. Circe va a ayudarte.

-Confiemos en ella entonces-dije, viendo en sus ojos café la desesperación.

-Sabes que lo haría yo misma sin pensarlo pero tengo miedo, lo único a lo que le temo es a perderte. Soy destructiva por naturaleza, no creo, destruyo. No sano, hago daño, debe ser la razón por la que no se me da bien la Sanación.

-Siendo humana, ¿también puedo aprender Sanación?-le pregunté, ella asintió-. Entonces aprenderé y te enseñaré a manejarla mejor, tal vez necesites una motivación diferente-sonreí, enarcando una ceja.

-¿Cómo puedes hacer eso ahora?-preguntó, citando mi pregunta de antes cuando me dijo que sí era ella en su cuerpo físico y no astral.

-¿Qué cosa?-reí. Volví a recargar mi cabeza en su hombro-. Le provocaste dolor a Freyja sin tocarla, ¿cómo pudo ser eso posible? La otra noche dijiste que tenías que tocar a la persona, y pasaba.

-Sentía que podía hacerlo sólo que no lo había puesto a prueba con nadie-respondió-. Desde que comencé a mostrar indicios de poseer ciertas habilidades mis padres viven aconsejándome que no sea imprudente con ellas, que las use siempre y cuando sea algo urgente, esto ameritaba ponerlo a prueba porque si intentaba tocarla pudo actuar de otra manera, y atacarte.-La miré-. Sólo preví distintos escenarios, y me decanté por probar el provocar dolor a distancia.

-Haces ver muy fácil pensar bajo presión-comenté.

    Su voz no era exactamente la más animada, pero lo intentaba, ¿por qué lo intentaba? ¿Para que no me preocupara? ¿Para darme seguridad? ¿Para convencernos a ambas de que todo saldría bien? Tenía tantas preguntas, el comportamiento humano a veces era desconcertante.

-Lamento la demora-dijo Medea, subiendo al asiento trasero del coche.

   Vi a Faye empeorar minuto a minuto. Miré a Medea y bajé ordenándole que condujera ella.
    Abrí la puerta del lado de Faye, Medea se pasó al asiento del conductor mientras Faye y yo nos sentamos en la parte trasera; quería mantenerla abrazada a mí, protegida como si así pudiera hacer que el veneno abandonara su sistema o el tiempo se parara, en los pensamientos de Freyja pude ver que a Faye le quedaban cuarenta y ocho horas de vida, era suficiente, tenía que serlo.
   Medea puso el auto en marcha.

-¿Qué hiciste con Freyja?-le pregunté.

-Quería convencerla de que volviera a Fólkvangr pero con la fuerza que le quedaba logró escapar, seguro volvió con Velkam-dijo.

-Mintió-susurré. Miré por la ventana-. No quiere inmortalidad para sí misma, la quiere para alguien a quien ama y no puede dársela, al menos no si lleva consigo una maldición como la de los Blood Drynka.-Acaricié el rostro de Faye quien se acostaba en mi regazo. Intenté algo con mi mano en su muñeca, canalizar su dolor, aplacar su sufrimiento; empecé a sentirlo correr a través de mí, por mi cuerpo y la ira me invadió sólo que al tener a Faye allí pude controlarme-. ¿Cómo te sientes, Mi Vida?-le pregunté.

-Un poco mejor-susurró.

-Duerme, anda, estaré contigo todo el tiempo.-Pronto terminará todo, Vesper, pensaba mientras acariciaba su rubio cabello. Su respiración se normalizó, y los latidos de su corazón tenían un ritmo más rápido, ni de cerca a lo lento que palpitaba hace un rato-. ¿Qué ves Medea?-pregunté, al notar que sus ojos pasaban de mirar la carretera a mirarnos a Faye y a mí por el espejo retrovisor.

-Lo siento es que es la primera vez que encuentro a alguien dedicándole una mirada tan bonita a su amada-respondió, levanté el rostro-. He caminado por este mundo desde hace milenios y nunca había presenciado tal veneración en los ojos de una persona como acabo de verlo en usted. La enaltece con sólo observarla.

-Nadie tiene lo que yo, Medea, nadie encontrará un tesoro más hermoso como el que poseo. Es lo más estable que tengo en la vida. Mi Vida entera está aquí-añadí en un susurro, mirando a Faye. Ella había escuchado lo que dije porque entrelazó sus dedos con los míos y movió los labios afirmando que su vida entera también estaba aquí.

    Sin que se lo esperara me levanté y besé sus labios, un beso ansioso que devolvía el calor a mi cuerpo. Lo mismo provocaron sus anteriores palabras, eran las adecuadas, la palabras exactas, eran mías también porque ella lo era. Mi Vida entera.
   Me quedé sentada escondiendo mi rostro en su cuello, su dulce perfume me encantaba y encantada no pude resistir las ganas de besar su cuello. Ella se volvió buscando mis labios, Medea carraspeó.

-Lo siento-reí. Había olvidado que íbamos en un coche y era otra persona quien conducía; Sahar me abrazó a ella-. Te quiero-le susurré al oído-. Eres mía.

    Rozó la punta de su nariz con la mía.

-¿Por qué no mató a Freyja?-inquirió Medea-. Estoy segura de que usted sola hubiese podido con toda la Guardia.

    Sahar me miró.

-Agradezco que hayas aparecido para no tener que hacerlo, me preocupaba Faye, no quería hacer algo que ya había hecho sin que ella estuviera presente.-Todo lo dijo mirándome, y supe que se refería a lo ocurrido en el bar donde ella y Erza habían asesinado a veinte personas-. No quería que lo presenciaras-se dirigió a mí-, me propuse evitar que vieras una escena así a sabiendas que Velkam hace tan sólo unos días prácticamente te obligó a ver cómo mucha gente se suicidaba frente a tus ojos, y meses atrás encontraste a tu familia muerta, no quería más sangre, no quiero más sangre para ti, ha sido suficiente en muy poco tiempo.

    Me abracé a ella, ambas entendíamos que en el transcurso de nuestra vida-si sobrevivía a esto-tendríamos que lidiar con misiones en las que me tocaría halar un gatillo y ajusticiar a algún hombre o mujer de poder que estuviese haciendo de las suyas en contra de gente inocente. Era mi trabajo, ya me había unido al Clan, su padre me aceptó como Assassin; Sahar aceptaba mi decisión pero no estaba ansiosa por que lo hiciera o la viera en su elemento.

-¿Quieres agua, Faye?-preguntó después de un rato en carretera.

-Allí adelante hay una estación de gasolina podemos comprar algunas cosas en el establecimiento que tienen-dijo Medea, entrando a la estación.

-Debería aprovechar e ir por Circe ahora, estamos lejos del edificio, no habrá quimera cerca-dijo, bajando del coche.

-Quédate-le pedí-. Seguro estamos prontas a llegar a casa, yo aguanto pero te quiero conmigo, Sahar.

-Hago lo que me pidas, Mía Domina-susurró, tomando prestado uno de mis motes para ella-. Pero esto es urgent....

-Por favor.-Asintió y fue a hablar con Medea al frente del coche.

   Otra vez sentí como cuchillas cortando mi garganta.
    
-¿Traes en tus bolsillos monedas de este país?-le pregunté a Medea quien esperaba a que el hombre que fue a llenar el tanque de combustible terminara.

-Sí-respondió. Sacó del bolsillo de su pantalón el preciado papel verde del exterior y me entregó cinco billetes de cien-. Si quiere voy yo.

-Quédate con Faye, enseguida regreso-le ordené. 

   Entré a la tienda, de lado derecho nada más entrar estaba un joven moreno leyendo una revista y masticando algo.
   Hizo un gesto con la cabeza.

-Buenos días, joven-saludé como me enseñó mi madre-. ¿Dónde tiene usted las botellas de agua? Necesito una.

-Al fondo encontrarás la nevera, abres, coges lo que quieres y pagas aquí.

    Fruncí el ceño.

-Es un abuso que se tome con tal propiedad el derecho de tutearme, no le he dado permiso-repliqué.

-¿Estás loca?

-¿Quieres que te rompa la traquea y te haga tragar esa revista y lo que tienes en la boca, por el culo?-pregunté, ladeando la cabeza. Él me miró con temor y negó con la cabeza-. Deja de hacer ese desagradable sonido-le dije, usando compulsión.  
    Se tragó lo que estaba masticando, seguí el camino hasta el fondo de uno de los pasillos. Abrí el aparato refrigerador, cogí una botella de agua de dos litros a la vista de una niña de cabellos rojos que me observaba.

-Hola-sonrió, metió su manita en la bolsa que tenía en la otra mano y se llevó algo que sacó de ella, a la boca.

-Hola-devolví el saludo, cerrando la puerta del aparato-. ¿Qué es eso, tot?

-Papitas, ¿quieres?-Me ofreció coger de la bolsa, dudando metí la mano y saqué un objeto comestible redondo-. Pruébala.

   Como había hecho ella, me lo llevé a la boca y el salado sabor me gustó apenas lo sentí en la lengua, que crujiera la hizo reír.

-Es rica, ¿puedo?-Me dio la bolsa y empecé a comerlas-. ¿Tu madre te permite hablar con extraños, tot?

-¿Por qué me llamas Tot?

-Porque es como llamamos a las criaturitas como tú en mi hogar-criaturitas que yo repelía-, responde a mi pregunta.

-No, no me lo permite.

-¿Y esto es saludable para tu pequeño cuerpo?-le pregunté, estudiando el empaque de las papitas.

-Pues mis padres dicen que no pero son muy ricas y una no hace daño.

-¿Y cuántas te has comido?

-Cinco.

-¿Y qué edad tienes?

-Nueve.

-Eliza, nos vamos, cariño-la avisó su madre desde el lugar donde estaba el joven grosero.

-Cinco son suficientes para ti, Eliza, vete y has caso a tus padres.

-Pero mis....

-Te estoy cuidando, tot, toma.-Le di dos de los billetes que me dio Medea y ella se sorprendió.

-¿Doscientos dolares? ¡Gracias!-exclamó y corrió hacia donde estaba su madre.

    Di un paso para ir a pagar cuando escuché el grito en la puerta del establecimiento, el empaque y la botella se me cayeron al ver a Faye atacar a la niña y a su madre, atacarlas como si de una Blood Drynka se tratara. Medea entró detrás de ella y la cogió del cuello.

-¡No te atrevas a hacerle daño!-exclamé, yendo a su lado y empujándola a ella-. Faye, Faye....-La rubia se desmayó en mis brazos. Tenía su boca y su ropa llenas de sangre, miré a la niña y a su madre que yacían en el suelo muertas, lo único que me preocupaba y en lo que podía pensar era la reacción de Faye cuando despertara, esto la marcaría de por vida-. Borra la memoria del joven que está agachado detrás de ese mostrador, y elimina las cámaras-ordené a Medea.

   Llevé a Faye al coche, volví por la botella de agua y usé el líquido para limpiar la cara de mi amada. Al menos no había ningún otro cliente dentro de ese local; Medea terminó su trabajo, subió al coche en silencio.
   Lo puso en marcha pasados unos quince minutos.

-Hay un motel más adelante, un lugar para los viajeros, allí podemos parar, podrá buscar a mi tía y traerla. Ella necesita ser sanada de inmediato.

-¿Qué te distrajo?-le pregunté-. ¿Te era muy difícil esperar a su lado por un momento?

-Velkam me llamó, me aparté por un segund.....

-Ya no tiene importancia, hay cosas que no se pueden evitar.

    El resto del viaje lo hicimos en silencio, no paró en el motel del que habló fuimos directo a la ciudad, le pedí casi como una orden que fuera a Escala. Aparcó, y entre las dos llevamos a Faye a nuestro piso; Medea le decía a la gente que se nos quedaba mirando que Faye había bebido mucho, o hacía comentarios de ese tipo que yo no aprobaba pero la dejé porque no había otra forma de decir la verdad salvo diciéndola. A la gente le gusta mentir y creer en mentiras como las que les decían todos los días sus gobernantes. Para proteger a Faye, Medea pensó que era necesario recurrir a las mentiras a decir que acababa de asesinar a dos personas. Ni siquiera me parecía importante darle explicaciones a los fisgones, eran gente que ni Faye ni yo conocíamos, sin embargo, preocupada por que Faye no despertara todavía me fue imposible parar a Medea cuando ya había empezado con su teatro.
   Llegamos a nuestro piso y subimos a Faye a la habitación que nos correspondía.

-Procura no quitarle el ojo de encima, voy a por mi madre-le dije, desvaneciéndome ante sus ojos.

    Aparecí en la estancia de la casa del lago, mis padres, Drako y los Griffin estaban allí con el féretro que aún no habían abierto.

-Sahar, ¿dónde...-empezó mi padre.

-No tengo tiempo-le dije, cogiendo a mi madre de la mano-. Tú vienes conmigo.

   Y la llevé a Escala.
   
-Sahar, ¿qué pas...?-la pregunta quedó en vilo cuando vio a Faye en la cama con la ropa llena de la sangre de sus dos víctimas. Luego miró a su sobrina-. Medea-musitó.

-Hola tía.

-Sí, sí, bonito reencuentro familiar, pero ¿podrías prestarme atención, madre? Esto en serio es importante-dije, solícita. Circe concentró su atención en mí-. Tuve que ir a buscarla allí donde la tenían.

-¿Cómo supiste dónde estaba?

-Es lo de menos ahora, se está muriendo. Le aplicaron inyecciones de sangre sintética de Blood Drynka que le da características de un neófito por algunas horas, luego morirá, sin llegar a la conversión.

   Circe se sentó al filo de la cama y tocó la frente de Faye.

-Está ardiendo en fiebre-informó-. ¿No intentaste sanarla?

-Madre, la última vez que lo hice murió por unos segundos, no quise arriesgarme a que volviera a suceder.

-¿Sabes lo que hiciste al ir allí, mi niña?

-Velkam está de nuestro lado, tenemos que sacar a Seth de su cuerpo y destruir el cuerpo de ésta, lo que me importa ahora es que la salves a ella.

-El veneno ha contaminado todo su sistema, la única forma posible de salvarla es extraerlo con magia-dijo Medea. Cruzó los brazos compartiendo una mirada con su tía-. No pude intentarlo sola, Circe, mi magia es limitada Freyja se encargó de ello hace siglos.

-¿Freyja?

   Mi madre nos miró a una y a otra.
-Hace parte importante en esto, es aliada del Titiritero-le resumí. Me acerqué a la cama y deposité un beso en la frente de Faye-. Sálvala, por favor-pedí a mi madre-. Ha sufrido mucho, y lo que hizo este día será una marca más que puede transformar a la buena persona que es.

-Sahar-dijo Circe, poniendo su mano sobre la mía, con la que acariciaba el rostro de Faye-, siempre podemos modificar sus recuerdos.

-Si ella lo pide no dudaré en hacerlo, pero que sea su decisión no la mía.

    Circe asintió y me pidió que saliera como le pidió a Medea que se quedara.
     No quería apartarme de Faye, mi madre me dijo que haría todo lo que estuviera a su alcance para salvarla, lo único que pedía era que esperara abajo en la estancia. 
   Cerré la puerta al salir, bajé las escaleras y me senté al final de ellas. Cubrí mi rostro con las manos, y me enfoqué en confiar en que Faye lucharía por vivir como lo hizo después de pasar días en el desierto, como lo hizo cuando mi padre la hirió de muerte con su espada, como lo hizo cuando casi fui yo quien le roba la vida.
    Me rodeé las piernas mirando el piso donde pasados unos minutos aparecieron unos zapatos negros pulidos.

-¿Qué pasó, Euzma Sahar?-oí que preguntó Nina, salió de detrás del otro visitante.

-Fui a por Faye-respondí, levantando la mirada hacia mi padre-. La tenían encerrada en una habitación en un laboratorio a las afueras de la ciudad y fui a sacarla de allí.-Mi padre tenía las manos metidas en los bolsillos de su pantalón-. Me la envenenaron-la voz se me quebró sin yo así poderlo evitar-. Se está muriendo.

    Nina se dio la vuelta abatida por la noticia, mi padre no dijo nada en un lapso de diez minutos, hasta que se puso de cuclillas y apretó suavemente mi brazo, me pregunté por qué.

-Neniu scias pli bone ol mi, kion vi sentas-dijo. Su "Nadie sabe mejor que yo, lo que sientes" era sincero, sus negros ojos hospederos de una triste mirada me observaban, besó mi frente-. Mi suferis kiam via patrino estis forrabita, ŝi estis graveda kun via fratino Amelia.-Esa información no la sabía, mi madre biológica fue secuestrada estando embarazada de Amelia-. Mi freaked. Kaj mi iris serĉi, mi ne haltis ĝis li trovas ĝin. 

    Al igual que yo hice con Faye, él fue en busca de Halia.

-Kial vi jugxas min?-¿Por qué me juzgas? Y él evadió mi mirada-. Kial vi ne akceptas ke mi volas vivo apud Faye?-¿Por qué no aceptas que quiero una vida al lado de Faye? insistí obligándolo a encararme-. Doloras esti sen ŝia, patro. Mi suferas. Doloras pensi ke mi ne vidos gxin.-Duele estar sin ella, padre. Sufro. Duele pensar que no volveré a verla. Caín frunció el ceño-. En ĉi ni estas ekzakte egale, patro. Egoisma with nia popolo. Kaj kiu prenas ĉiun por amo.-En esto somos exactamente iguales, padre. Egoístas con nuestro pueblo. Damos todo por amor. Se puso de pie-. Mi ne arrebates to Faye Vesper.-No me arrebates a Faye Vesper, susurré.

    Unos pasos en los escalones eran mi señal para levantarme, mi padre estaba muy serio pero su semblante cambió a asombro al ver a Medea.

-¿Medea?-soltó.

-Hola tío, cuanto tiempo.

-¿Cómo está ella?-le pregunté a la mujer.

-La estabilizamos, pero tenemos que dejar que pase esta noche para asegurarnos de que todo el veneno ha sido extraído de su cuerpo-explicó, puso una mano en mi hombro que enseguida removí-. Lo siento-susurró-. Tienen que conocer la razón por la que fue creado en primer lugar, es de vuestro interés.-Nos miró a mi padre y a mí, luego a Nina quien se acercó a nosotros-. Velkam Alyosha no ha sido el único que ha estado envuelto en la desaparición de nuestros hermanos, la Élite humana, Contra Mundum, ha roto el tratado de no atacarnos mutuamente. Han estado experimentando con humanos, buscando la inmortalidad que tanto anhelan de ti, tío. De un tiempo a la actualidad se hicieron con algunos Blood Drynka's pero no sabían y éstos no le decían el proceso de conversión, vivían pensando que por la mordida se transmitía y lo único que habían ganado era matar a su propia gente con la ponzoña; Velkam se blindó, se supone que el veneno que le administraron a la señorita Vesper fue hecho con la intención de romper con la maldición de la luz del día, pero terminó siendo un veneno muy fuerte para los humanos cuando uno de nuestros Blood Drynka's de prueba huyó y terminó encerrado en un laboratorio de la Élite. Empezaron a probar administrando la sangre en sus conejillos de indias, sin saber que en esa sangre iba otra mezcla.

-La sangre sintética-dijo mi padre.

-La sangre sintética-repitió Medea, afirmando-. Lo que en los Blood Drynka no tuvo efecto alguno más que como una especie de droga, en los humanos resultó veneno.

-Mi padre puso empeño en vender a nuestros hermanos esa sangre sintética-intervino Nina-. Pero no sabía que esa fuera la razón, evitar que los humanos crearan más de nosotros.

-Sí, Velkam se encargó de que en el vino también se añadiera esa sangre sintética especial. Es como si anulara la magia de sangre sólo en los humanos a quienes se la administran, pasan por el mismo proceso que ha pasado la señorita Vesper, al final mueren sin llegar a convertirse.-Evitó mirarme cuando dijo eso-. La Élite no ha tenido ningún avance en ese particular gracias a tu padre y a que logré separarlo un poco de Seth, de ser por ésta habrían neófitos por todas partes, si ya empezaba a lanzar injurias sobre los humanos para desviar la atención del Consejo sobre su hospedero y disparar un enfrentamiento por haber roto el trat.....

   Subí las escaleras porque no tenía interés en escuchar nada más. Quería ver a Faye, de los asuntos burocráticos que se encargara mi padre.
   Circe salía de la habitación, sonrió dejándome entrar, y cerró la puerta desde afuera.
   Le habían cambiado la ropa a Faye por un pijama rosa, sonreí. Me acosté a su lado, la palidez escapó de su piel dejándole color; la observé en silencio, en reposo parecía una preciosa ángel. 
   Mi preciosa ángel que lleva dolor en su alma.
   Oscuridad, me rodeaba la oscuridad. 
  Comencé a tiritar de frío, me encontraba acostada en posición fetal en un piso, desnuda. Me sobresalté al sentir una mano en mi brazo y de pronto la oscuridad le dio paso a la luz del día en medio de un bosque, me vi vestida de blanco y un rostro conocido me sonreía.

-¿Sahar?-susurré.

-No te enfades, pero es que estabas teniendo una pesadilla y me tomé la libertad de modificarla-dijo, mirando alrededor.

-¿Estás en mi cabeza?-pregunté, levantándome con su ayuda. Ella dibujó esa sonrisa ladina encantadora-. Este lugar es muy bonito.

-¿No lo reconoces?

-¿Debería?-Observé en detalle el lugar, los árboles, el cielo azul sobre nosotras, era un bosque ¡por Dios!

-Es un recuerdo después de todo, estamos en los rincones más lejanos de tus memorias-explicó-. Mira.-Con su dedo índice señaló hacia un punto desde donde aparecí con mi cuerpo luciendo un vestido verde esmeralda cuyo ruedo se había enredado en alguna raíz.

    Escuché la voz de una nena gritando.

<<-¡Mírala, mamá! ¡Mírala, allí viene!

   Era una pequeña de pelo negro que corrió a mi encuentro, y detrás de ella estaba Sahar que la seguía disfrutando de ver a su hija feliz.

-¿Qué año es éste?-le pregunté, sin perder detalle de la escena que se desarrollaba a cierta distancia de nosotras. Sahar ayudaba a la yo de ese tiempo a desenredar el ruedo de su vestido.

-1462, principios de Marzo-respondió ella-. ¿Quieres acercarte?

    La miré y asentí una vez.
   Caminamos hacia el lugar donde se encontraban nuestras dobles del pasado y la pequeña Nina.

<<-Ella es mamita, Faye-decía la nena cuando estuvimos lo bastante cerca.

<<-Un placer conocerla, señora Alyosha.

    Sahar se veía muy joven.

-¿Qué edad tenías?-le pregunté.

-Veintidós, Velkam me convirtió cuando yo tenía dieciséis que fue cuando di a luz a Nina, morí dándole a ella la vida-explicó.

   El momento en que la otra Sahar y la otra Faye estrecharon sus manos fue increíble porque sentí en mi piel lo que la yo del pasado sintió cuando tocó a Sahar. Fue ésta quien la soltó, y bajó la mirada hacia su hija.

-Me amaste entonces-susurré-. Y yo a ti.

   No hizo falta que Sahar dijera algo, seguí a las tres de regreso al picnic que madre e hija habían armado; Nina le preguntó a su madre si no le molestaba que me hubiese invitado a acompañarlas. Su madre le respondió que no.

<<-....me parece bien que nos acompañe tu nueva amiga, Nina.

<<-¿Nina?-repitió la otra Faye, dubitativa-. Creí que su nombre era Alena.

    Nina cogió su mano así como iba asida de la mano de su madre, sonreí junto con mi yo pasado.

<<-Mi mamá me llama Nina, dile por qué, mamita.

-Te ves normal-le dije a Sahar.

-Soy normal-replicó ella, frunciendo el ceño-. A mi manera particular-sonrió.

<<-Alena es su nombre-empezó a explicar la otra Sahar después de sentarse en la manta de cuadros en blanco y verde. Nina le acercó una galleta a la otra Faye-. Lo que pasa es que mi beba decía Anina en lugar de Alena. Desde entonces le digo Nina.-Fue lindo escuchar a Sahar decir "mi beba", ¡cuánta diferencia con la chica que estaba a mi lado!-. Mi marido a veces la llama así también, pero es mi nombre de cariño para ella.

<<-Nina me gusta-dijo Faye.

<<-¿Faye también puede llamarme así?-preguntó Nina, ilusionada.

    Sahar asintió mirando todo el tiempo a la otra Faye, quien pasando su mano por su rubio cabello le sonrió, la morena correspondió a dicha sonrisa.

<<-Por supuesto-dijo al final.

     El tiempo pasaba entre charlas triviales hasta que Nina se levantó y se fue a caminar por las cercanías, entre árboles, dejando solas a las dos mujeres. Sahar le preguntó a Faye cómo había llegado hasta allí mientras miraba una especie de mapa que ésta le había entregado antes de nosotras acercarnos.

<<-Mi hija tiene futuro como artista, creo, pero este dibujo no pudo haberte traído hasta aquí-comentó Sahar. Y era cierto, me había inclinado cerca de ella para ver mejor el mapa que estaba compuesto por garabatos y muñecos que sólo podían salir de la pluma de alguien de seis años o menos.

    El delicioso aroma de la Sahar del pasado me hizo cerrar los ojos, igual de dulce que el de la Sahar del presente. Demasiado real para ser un recuerdo.

<<-No sé, sólo me metí en el bosque y aquí me tiene-respondió la otra Faye, sacándome de mi ensoñación.

<<-¿Así nada más?-rió Sahar, doblando el mapa-. Accediste a venir a un picnic con una niña, a la que apenas conociste, y su desconocida madre. Lanzándote en una travesía por el bosque. Eres muy valiente.

<<-O estoy loca.

    Volví al lado de Sahar, ésta me miró y junto a la voz de la Sahar del pasado susurró:

-¿No es lo mismo?

   Sonreí, y ella me besó en los labios castamente. Reímos y feliz le agradecí que me mostrara este recuerdo que estaba muy lejos de mí como para acceder sola.  
     Y el sueño fue cambiando, la felicidad se empañó cuando al querer acariciar su rostro vi mi mano manchada de sangre, Sahar se sorprendió y entré en pánico nada más ver cómo de mi otra mano goteaba el rojo líquido. 
-¿Qu... Qué....?-balbuceé.

-Faye, Faye mírame, concéntrate en mí, en el recuerdo-pedía Sahar, acunando mi rostro en sus manos.

-¿Qué hice?-pregunté, al alcanzar a ver los cuerpos de una niña y una mujer a un lado donde antes estaban las Sahar y Faye del pasado-. ¡Las maté!-sollocé-. ¡Las maté! ¡Lo recuerdo!

-¡¡Faye!!-gritó, arropada por la oscuridad, dejándome sola.

    Sobresaltada salí de la cama, sus recientes acciones fueron muy fuertes y no pudo mantenerme a su lado por mucho más tiempo. Fui arrastrada fuera de su sueño por el dolor y la vergüenza que sentía, por el temor a sí misma, por la culpa.
   Quise entrar de nuevo al verla retorcerse pero la preocupación no me permitía concentrarme; corrí hacia la puerta, abrí y llamé a Circe. Mi madre acudió de inmediato.

-Estuve en sus sueños, modifiqué una pesadilla que estaba teniendo y todo iba bien pero el recuerdo de lo que hizo me empujó fuera. Faye me empujó fuera porque no quería que la viera así; asesinó a una madre y a su hija, esos fantasmas van a estar persiguiéndola, Circe.

    Mi madre puso la palma de su mano en la frente de Faye.

-Tenemos que obligarla a despertar-dijo.

      Medea, Caín y Nina entraron.
    Mi padre me miraba, podía sentirlo observándome pero me enfoqué en Faye.

-¿Mató a dos personas inocentes?-inquirió mi padre.

-Ahora no, Caín-replicó mi madre, mirándolo con frialdad, era la primera vez que veía ese gesto en su mirada-. Acércate, Sahar.

-No fue su culpa-le dije a mi padre, situándome al lado de Circe-, no lo hizo intencionalmente como yo sí he llegado a hacerlo, ella no lo disfrutó como yo sí he llegado a disfrutarlo.-Antes de que Circe me diera instrucciones, continué-: Tú pasaste por esto cuando Lilith te enseñó la magia de la sangre sin tú conocer toda la muerte que esa magia traería consigo, lo que tenías que dar a cambio, luz por oscuridad, la vida de otros para tu supervivencia. Ella y tú tienen conciencia, yo no, tú sabes por lo que está pasando.

   Caín ablandó su mirada y la dirigió a Faye.

-Llámala, oblígala a despertar, mi niña-susurró Circe.

   Me senté al borde de la cama, toqué la muñeca de Faye y cerrando los ojos volví a entrar a sus sueños que eran violentas repeticiones de lo ocurrido hace poco en la estación de gasolina. Entre todo el baño de sangre me vio y extendió su mano, pude alcanzarla atrayéndola a mí. La abracé y abrí los ojos al mismo tiempo que lo hacía ella, que se sentó en la cama y me abrazó, llorando.    








    
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