Spin-off

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viernes, 8 de enero de 2016

Salto Atrás XIII..


   Washington D.C., Estados Unidos...
    Mayo del 2007...



      Mi chófer siguió la camioneta donde Sahar y su séquito se trasladaban, llegamos al edificio Bélikov inaugurado dos meses antes. Y al bajarme le ordené a mi chófer que no le hablara del asunto a mi padre, luego le pondría al tanto yo misma de lo que tendría que decirle; yo sabía que el hombre tenía que darle un detallado informe a Matty de a dónde iba, con quién me encontraba y de lo que hacía en nuestros paseos. Y claro, también me mandaba seguir, pero siempre lograba perder a sus espías.
   Vi cómo Sahar entró muy rápido al edificio, prácticamente cubierta por sus escoltas. Era como si no quisieran que le vieran; cuando entré ya estaban de camino al elevador, los seguí; dentro se disculpó por lo sucedido, los paparazzi le seguían la pista a nuestro padre y eso la convertía en un objetivo, aunque fuese la primera vez que pisaba Norteamérica. Me tomó por sorpresa.

-¿Es tu primera vez aquí? ¿En serio?-dije, ella asintió.-¿Papá nunca te había sacado de Providencia?

-¿Podrían no hablar de eso aquí?-intervino la rubia. 

   Si antes no la había tomado en cuenta como para caerme pesada, en ese momento sí. 
    Pero resultaba familiar, su rostro, su nombre. No le di importancia, y seguí observando a Sahar: la sombra oscura que delineaba de un modo perfecto sus ojos, resaltaban una fría y dura mirada. Tenía quince años, los mismos quince que su igual, mi pequeña Luna.
    Salimos del elevador, y supe que una sonrisa se había deslizado por mis labios porque ella me quedó viendo, dubitativa.

-¿Pasa algo?-preguntó.

-No. Todo está bien.-dije de inmediato.

    Noté que habíamos salido del elevador directo al apartamento. Creí que no vería un salón más elegante que el de la casa de los Carlysle.
   Fue como entrar a un mágico palacio lleno de antigüedades, los sillones, el sofá, las cortinas rojas con bordados dorados, la lámpara que colgaba del techo y los frescos que habían en el mismo. Símbolos celtas, entre pasajes dibujados de la biblia. Cualquier fanático religioso lo vería como blasfemia.

-Toma asiento, por favor-dijo Sahar. Me senté, y ella quedó de pie, recargándose de un piano de cola.-Fue diseñado por papá, todos los edificios lo fueron, de hecho.-Noté que llevaba las uñas pintadas de negro, otro recordatorio de Luna.

-A él no le va a gustar que tú y yo interactuemos, por algo no te habló de mí.

-Papá no me habla de muchas cosas, no te sientas importante.-soltó mientras tomaba asiento en una silla frente a mí, yo no supe cómo reaccionar a lo que dijo. Y como si la hubiesen regañado, agregó:-Lo siento, no sé cómo dirigirme a la gente a veces, eso de convivir con "otros" aún no lo domino bien. Papá sólo me permitía hablar con él, con mi hermano, con mi madrastra, y mi mentor, Draco.-Éste se sirvió una copa de vino, y ella lo observó-. Quien me inició en el sagrado Arte del sexo....


    El caballero escupió la bebida, Faye resopló, y Sahar se quedó imperturbable ante lo ocurrido. Porque hablar de quien te inició sexualmente es el mejor tópico de toda conversación.
    Sahar me guiñó un ojo, lo había dicho a propósito.

-Hubiese preferido que te ahogaras, Draco-sonrió. Luego se enfocó en mí.-Es un verdadero placer que nos encontráramos antes de mi partida. Sé que papá me habría mentido en cuanto le preguntara por ti, de ser por él ni siquiera habría salido de Providencia.

-Te protege mucho.

-Exagera, pero entiendo por qué lo hace. 

    Por mamá. Por lo que nos hizo pasar con su abandono. Por culpa.
   Pero a Sahar le negó las dos última cosas, no sabía de mi existencia y, por ende, no sabe de Luna. Sólo le contó sobre mamá, y en eso debía estar pensando ella.

-¿Por qué no me habló de ti? ¿Por qué me obligó a salir y no nos presentó?-preguntó, con calma. 

   La que respondía al nombre de Faye se situó a su lado, y puso su mano en el hombro de ella. Sahar la tomó y levantó la cara hacia la chica, ésta le guiñó un ojo; fue bastante obvio lo que pasaba entre ellas.

-Porque no soy buena para estar cerca de ti, he hecho muchas cosas con las que él no está de acuerdo.....

-Me alegro que estés consciente de ello.


   Me volví al escuchar la voz de Cassul, Faye se apartó de Sahar y ésta se puso de pie. La imité; papá se dirigió a ella, la abrazó y depositó un beso en su frente.

-Tu desobediencia va de mal en peor, comienzo a creer que es la mala influencia de ésta joven.-Miró a Faye, la rubia le sostuvo la mirada. ¡Qué valentía!-Draco, vuelvan a Providencia ahora. Es una orden, irrevocable, Sahar.-dijo, adelantándose a la protesta de la morena.

    Sahar me dio un abrazo, correspondí a él.

-Lamento causarte problemas, pero no lamento haberte conocido, Amanda-dijo en voz alta. Luego se dirigió a papá.-Yo decido quién es bueno para estar cerca de mí. No importa lo que haya hecho, me la negaste, me negaste a mi hermana y no te lo voy a perdonar nunca.

     Caminó hacia Faye, y en el proceso se fue desvaneciendo; Faye se dirigió a una de las habitaciones junto a Draco, y no volvieron a salir.

-Y así te ganas a tu favorita como enemiga.-sonreí, complacida era poco.

-¡¿Qué carajos pasa contigo?!-exclamó.-Si te busca has el favor de evadirla, de no verla, de no hablar con e....

-¡Si me busca no le negaré lo que nos negaste a ambas! La posibilidad de tener una familia.

     Se sentó furioso, pude ver la contrariedad en su rostro. Ya me conocía cada fase, pronto pasaría la ira.



-Tú siempre has sabido dónde estábamos, y nunca nos buscaste; primero cuando vivíamos con mamá y Gaspard Argent, tu amigo ¿recuerdas? Luego cuando pasamos a ese maldito instituto que fue financiado por tu compañía de entonces... Esos soldados mataron a nuestros padres delante de nosotras, ¡violaron a mamá! y lo vimos todo...-No pude contener las lágrimas, cada recuerdo lo llevaba grabado a fuego lento en la cabeza, parecían frescos, recientes....de ayer.-Y en ese instituto, me convertí en lo que ahora odias...-Él mantuvo la mirada abajo.-Viktor Strauss abusó de mí cuántas veces se le antojó, ¿sabías? Se aprovechó de tu arima. ¡Joder! no creo que no estés enterado de eso. ¿Y cuando estuvimos en el orfanato? ¿Vas a decirme que no estabas enterado de que vivimos allí? En un orfanato financiado de igual forma por ti. Viktor me llevó con él, separándome de Amara, y nuevamente volvió a tomarme a la fuerza, me tuvo de conejillo de indias en un laboratorio; y cuando logré escapar de él llegué con los Carlysle, entré a su familia usurpando el lugar de Amanda Carlysle, quien murió por culpa de su padre, aunque yo le di el tiro de gracia. La sepultaron en secreto para no tener que dar explicaciones, suerte que nos parecíamos...-sonreí.-¿Es eso lo que te molesta, que derrame sangre? No somos tan distintos.

    Se cubrió la cara con las manos.

-Cuando di con mi hermana, cuando volví a reunirme con ella sufrió un accidente y perdió la memoria, a veces le doy gracias a Dios por eso, porque no tendría que recordar nada. Porque no tiene que recordar la pesadilla que vivimos; y estando en el hospital la cuidé, fui a verla cada día a escondidas de mi nueva familia. Fue cuando conocí a los Giraldo, les dije que su nombre era Luna porque recordé cómo solía llamarla de cariño. Y a sol de hoy está feliz lejos de ti y de mí, lejos de todo esto.

     Cassul no se atrevía a mirarme.

-No estará segura por siempre-susurró.-Pero te ayudaré a....

-No quiero tu ayuda, no me quieres cerca de Sahar, aleja a tu clan de asesinos de mi Luna. No quiero que me ayudes a cuidar de ella, puedo sola, todo este tiempo la he mantenido segura yo sola.
-Déjame explicarte...
-¡No!-grité.-Primero escúchame, escucha todo lo que tengo que decir porque lo necesito, tengo que sacar todo lo que me está doliendo, todo lo que removió el volver a verte; todo éste camino de espinas lo construiste tú, gracias papá. Te agradezco que nos abandonaras a mi madre y a mí a nuestra suerte, me hizo entender que no puedo confiar en nadie. Gracias porque pude saber lo que era tener un verdadero padre en Gaspard. Gracias porque forjé mi carácter a fuerza de dolor, con garra, temple. Gracias porque por ti me convertí en lo que ahora odias... ¡Mírame!-exclamé. Él levantó la cara al fin, y se encontró con mi mirada. Lo que vio no le gustó.-Mira de cerca.... Mírame bien... Mira a los ojos del monstruo en el que me he convertido....



    








    

miércoles, 6 de enero de 2016

Salto Atrás XII....



   Nueva York., Estados Unidos...
    Mayo del 2007....


    
        ¿Qué harías si tu padre -inmortal- estuviera frente a ti después de 15 años? 
   La última vez que lo vi fue poco antes de que mi madre diera a luz. Y después de eso, desde la ventana de mi habitación, marchándose con otros dos hombres.


   Se paró frente a la ventana para mirar el panorama de Nueva York, éste edificio es sólo uno de los tantos de los que es dueño.
   Cuando supe que CassulTech. financiaba el instituto y el orfanato donde mi hermana y yo estuvimos de niña, me dio mucha rabia. Era mi propio padre quien les hacía daño a tanta gente, era mi propio padre quien ayudó a los nazi en su momento; él, el que permitió que dañaran a sus propias hijas.

-Duele que pienses eso de mí-susurró. 

   Me sorprendí, se supone que....

-Alguna vez dijiste que no podías leerme-dije, cruzando las piernas y sintiéndome incómoda ante él.

-Y no puedo, lo cual es hermosamente raro; sin embargo hay momentos en que te distraes, dándome paso.-Se dio la vuelta y sonrió-. Yo dejaba a cargo de mis negocios terrenales a otra gente, no sabía lo que esa gente hacía mientras yo estaba en mi hogar, con mi familia. Mientras estuve con tu madre y contigo sólo estuve pendiente de ustedes; cada vez que descubría la traición del CEO de turno, lo despachaba de éste mundo, pero siempre volvía a pasar. No se puede confiar en los humanos, son fáciles de corromper.

   Se sentó de nuevo detrás del escritorio, y agregó con una sonrisa:

-Pero a qué los hace interesantes y divertidos.-No pude evitar reír-. ¡Oh! La risa de mi arima, que hermosa. La extrañaba.-Fruncí el ceño, recobrando la compostura; él suspiró y me miró con dulzura-. Te pareces mucho a tu madre, deberías quitarte esas lentillas. Tienes unos hermosos ojos azules como para ocultarlos.

-Es por seguridad.

   Él asintió, entendiendo.

-¿Alguna vez te conté cómo la conocí?-preguntó, yo negué con la cabeza. Mi madre tampoco me habló de cómo le conoció-. Fue en un bar, ella atendía la barra y quedé prendado de esa hermosa mujer nada más verla; no sabía lo que era amar, hasta que la conocí. No sabía lo que era vivir, hasta que encontré mi hogar en esos ojos. No sabía lo que era tener fe en alguien, hasta que brilló su sonrisa, hasta que vi una luz en ella; era adorable, inteligente, un encanto de Diosa en la tierra... y ellos me la quitaron.

-¿Ellos?

-Fui cada noche a verla, pero en algún momento faltó al trabajo sin avisar-continuó-. Aquél entonces no era diferente al ahora, las desapariciones de hombres, mujeres y niños han sido el pan de cada día todo con el fin de experimentar, de hacer prácticas atroces con sus iguales. Tu madre fue una víctima de esas prácticas, la secuestraron, y yo me encargué de seguir el rastro que me llevó hasta la familia en la que estás ahora.

   Una revelación que me detuvo el corazón, dejándome más muerta en vida de lo que ya estaba.

-El hermano mayor de tu ahora padre adoptivo era quien lideraba a la familia Carlysle en esa época, y se encargó de "recolectar" personas para los juegos maquiavélicos de su Sociedad Secreta. Lamentablemente tu madre fue una de esas personas, la rescaté y no logré matarlo, preferí dejarlo vivir porque descubrí que tenía una enfermedad con la que continúa, si no me equivoco.

    Sí, el tío William. Hijo bastardo del difunto Alphonse Carlysle.
    Está en silla de ruedas, y casi ciego....

-Por poco no naces, agradécele; tu madre estaba embarazada cuando la secuestró, y yo a cambio de lo que le hizo, a cambio de lo que estuvo a punto de pasarte, me encargué de que su enfermedad fuese eterna, de que no muriera cuando le tocaba..... ¿Adónde vas, Amelia?

    Ya sabía dónde estaba, podía venir a visitarle otro día y buscar respuestas a las preguntas que llevaba a cuestas.
      Necesitaba salir de allí, y procesar lo que me había dicho. El tío William era un buen hombre según lo que he conocido de él, siempre fue amable conmigo y con la gente que lo rodeaba. Lo adoraban.
   En todo este tiempo investigando no encontré nada que lo relacionara con los juegos macabros de la Élite, era como si lo hubiesen dejado fuera. Y resulta que fue uno de los principales miembros, y por su culpa mi madre casi muere. No me hubiese importado no nacer, no, en lo más mínimo....pero mi madre no merecía sufrir todo aquello.
   
    Caminé hacia la limusina, pensando en el baile de máscaras, él estaría allí. Iba a ser en su honor, el bueno, el ilustre, el Gran William Carlysle.
    Haré la celebración más interesante.
   
-¿Quién eres?

   Me volví al oír la pregunta; y sentí un aire de renovación, de cercanía, el llamado de la sangre. Nada más verla de nuevo.
   Sahar me miraba con interés, estudiándome. Era escoltada por dos rubios, un hombre y una chica que estaba a su lado y a quien, por lo que pude percibir, no le caí bien. Su mirada eran puñales que se clavaban en mí una y otra vez.

-No creo que tu padre....-Me interrumpí porque ella le lanzó una mirada irónica a la rubia agresiva.

-"Nuestro padre" sonaría mejor, ¿no te parece?-Entonces preguntó por preguntar.

-Sahar-susurró la rubia.

-Ve al coche, Faye. Drako cuidará de mí.

-Pero....

-Obedece.

    La chica le susurró algo al oído al otro joven, luego dio media vuelta y se marchó.

-¿Cómo sabes que tú y yo somos...

-Te pareces a mamá; lo que no sabía era que además de Vadhir, tenía otra hermana, sé que me oculta cosas.....

-¿Vadhir?

-Mi mellizo.

-A Cassul no le va a gustar que hables de éstas cosas, mi niña-le dijo el tal Drako-. Debemos volver al apartamento, seguir las órdenes que te dio, volver a nuestro hogar. Éste lugar, y ésta mujer, no son dignos de ti.

   Por un momento fue como si yo no estuviera presente.
    Fue insultante, de hecho.

-Ven con nosotros a nuestro apartamento-me dijo ella en cuanto él terminó de hablar-. ¿Cómo te llamas?-preguntó.

-Amanda.

    Extendió una mano para que yo la estrechara.

-Yo soy Sahar, es un placer conocerte, hermana mayor.

    Me gustó oír esas palabras.

    Miré el reloj, Matty no se preguntará dónde estoy. Y en cuanto a William, el baile de máscaras será el escenario perfecto para devolverle lo que le hizo a mi madre.






  
  

lunes, 28 de diciembre de 2015

Salto Atrás XI.....


Hamburgo, Alemania...
Diciembre del 2006....


   Revisé la carpeta en silencio, sintiendo la mirada de los dos hombres sobre mí.
   Mientras veía el contenido le hacía preguntas a mi informante, Lukás Scetko. El hombre era uno de los científicos que trabajaba para Viktor, planeaba dejar los laboratorios de su jefe y esconderse, no estaba de acuerdo con todo lo que había visto. Siempre creyó que Viktor Strauss y su Compañía trabajaban para encontrar curas a las enfermedades que para la época resultaban incurables. Pero lo que vio no fue de su agrado.
   Y lo que yo recién encontré entre los documentos tampoco me agradó.
   Era mi código genético en todo detalle, y fotografías de contenedores de cristal dentro de un laboratorio. En el interior de estos había un líquido amarillento, y una especie de criatura formándose.

-¿Qué significa esto?-le pregunté a Lukás, mostrándole una de las fotografías.

-Es el proyecto secreto en el que se está ocupando el señor Strauss, creí que le interesaría: está intentando clonar a una persona-respondió Lukás, muy serio.

-¿Ha dado resultados?-dije, pasándole la carpeta a Declan.

-No estoy seguro, creo...creo que sí. Escuché que su nuera, la esposa de su hijo mayor no podía tener hijos y, milagrosamente está en la dulce espera. Es posible que haya funcionado, yo sólo fui ayudante del hombre que a su vez ayudó a Viktor en ese proyecto, y no me decían mucho; hubo muchos fallos en las primeras pruebas, los fetos morían.....

-¿Quién era ese hombre? El que ayudó a Viktor, ¿quién era?

-Un socio suyo, el eminente Illian Vesper.

    

    Le pagué al hombre lo que habíamos acordado y le sugerí que se marchara lo más lejos posible. Aunque no creí que consiguiera huir de Viktor y de la gente para la cual funge de guardia.
    Declan y yo nos quedamos un poco más en aquel sitio, intentando unir cabos.

-¿A quién intenta clonar?-inquirió Declan después de un rato. Le lancé una irónica mirada, y él suspiró.-¡Qué maldita obsesión contigo! Recuerdo que siempre eras tú a la que llamaba a su oficina en el orfanato.

-La cantidad de cosas que me hizo....-susurré. De sólo imaginar lo que pasaría con esa bebé si llegaba a nacer, si en verdad resultaba ser un clon mío... ¡Vaya asco!-Illian Vesper. Illian Vesper.-Miré a Declan, y le hice un gesto con la cabeza para que subiera al coche.

-¿Adónde vamos?-preguntó, encendiendo el motor.

-Yo regreso con mis escoltas, ¿y tú? No sé adónde irás.

   Desde ese momento en adelante se mantuvo callado. Y me alegraba porque necesitaba pensar en los pasos que daría a continuación: Illian Vesper era un muy conocido Ingeniero Genético, científico de renombre, vivía en Rusia y en contadas ocasiones cenó en casa de mis padres adoptivos. 
   ¿Estará enterado Matthew de lo que su General Viktor Strauss y su Amigo Illian están haciendo? Tendré que jugar al interrogatorio con él después.
   
-¿Cómo consiguió muestras de tu ADN?-inquirió Declan.

-Me mantuvo encerrada en un tubo de ensayo gigante por mucho tiempo, me hicieron muchas pruebas y no es de extrañar que haya guardado un poco de mi ADN por si llegaba a escapar de él.

    El viaje de regreso se nos hizo corto, cuando aparcó para bajarme a una calle del hotel donde me quedaba, vi venir su pedido de que dejara todo atrás. De que siguiera con mi vida, y lo hizo, lo dijo tal cual lo pensé.
   Pero yo no tenía vida, ya no. Ésta gente no iba a descansar, estaban haciendo cosas horribles, y lo más importante: estaban buscándonos a mi hermana y a mí; yo no iba a poder descansar si no los detenía. Si me distraía y "seguía con mi vida" encontrarían a mi hermana, lo sé, tenían sus métodos.
   
-Muy en el fondo sé que me entiendes-le dije.-Tú estás haciendo lo mismo, ¿o no? Estás buscando respuestas, investigando a fondo, intentando que no se repita lo que vivimos.

-Comienzo a creer que todo está siendo en vano, ellos son muchos. Es una historia de nunca acabar, antes de nosotros existieron adultos y niños que vivieron exactamente lo mismo. Tú, tu hermana y yo sólo somos una generación más; toda ésta gente está en riesgo y lo ignoran.-dijo, mirando por la ventanilla a la gente pasar, pasear con sus familias, vivir como ellos quieren que vivan: en la total ignorancia.

    Abrí la puerta y salí sin despedirme. Si lo hacía iba a dolerme mucho más, y hacía tanto que no sentía dolor.

     Mi padre, Matthew Carlysle, me llamó esa noche y me hizo muchas preguntas. Los idiotas de los escoltas le habían informado que había desaparecido por varias horas; le dije que estuve visitando la tumba de mi madre biológica y de su marido. Que él sabía que necesitaba de eso, era la razón por la que había viajado desde Washington hasta Hamburgo. Colgué no sin antes decirle que pasaría por Rusia, quería pasar unos días en Moscú, lo aceptó sin poner peros.
   Esa misma noche viajé a Rusia.
   Y a la mañana siguiente fui a hacerle una visita a Illian Vesper.
  Para alguien de su fama y éxito, vivía en una casa nada ostentosa. Muy familiar. 
   Fui sola, otra vez les hice el feo a mis escoltas, y me escapé; no aparqué el coche al frente de su casa, sino un poco más adelante, en la otra cuadra. El sitio frente a su casa estaba ocupado por dos autos negros.
   Desde la esquina me vine caminando, y me detuve cuando vi salir a unos hombres de la casa. Me escondí tras unos arbustos y vi cómo subían a los coches con unos maletines.
   En cuanto me aseguré de que no había rastros de ellos, corrí hacia la casa y abrí la puerta. Lo que encontré nada más entrar me revolvió el estomago. 
   Había sangre por todas partes, y todo se hallaba desordenado. Al cuerpo del señor Vesper le habían quitado la cabeza y la habían puesto cerca del cuerpo de su hijo. 
   ¡Qué horror! 
   Salí de allí y me apresuré hacia el coche, no es que no hubiera visto algo parecido, cuando asesinaron a mi propia madre frente a mí y a mi hermana siendo unas niñas. Pero esto es otro nivel de sangre fría, otro nivel de maldad.
   Recuerdo haber escuchado a Illian Vesper decirle a mi padre que quería encontrar una cura para el cáncer de su hijo.... Y termina de este modo.
   No cabe duda de que fue obra de Viktor. Debió conseguir lo que buscaba, y para que el secreto siguiera como tal, asesinó a su cómplice. El siguiente sería Lukás Scetko, el hombre estaba perdido, no tardarían en hallarlo.
   
   A Illian y a su familia los sepultaron al día siguiente.
   Mi padre vino al funeral y me hizo acompañarlo; Viktor también asistió, y junto a él se hallaba una chica rubia que se acercó a nosotros.
    Su nombre era Lucrecia, y hablaba con mi padre como si de una adulta más se tratara. No tendría más de quince años.
    El funeral fue organizado por el gran amigo de Illian, Viktor Strauss. En algún momento hizo mención de la hija mayor de Illian, quien le sobrevivía, a quien estaban buscando pues el día antes había escapado, y sobre quien recaería la culpa. Tenían todo armado; además, sin ella en el camino, Viktor tomaría posesión de los bienes materiales de Illian Vesper, todo pasaba a sus manos. 
  Yo llegué a ver a alguien en el cementerio, mirando por entre algunos árboles, me dio la impresión de que era ella. Preferí no decir nada, probablemente estaba mejor y segura observando de lejos.
    Al mes siguiente se hablaba de que la empresa de Illian Vesper pasó a ser parte de todo lo que su socio y amigo Viktor Strauss, ya poseía. Qué conveniente, pero como siempre, nadie dijo nada sobre el particular, al menos no de frente. 

    Cinco meses después de la desaparición física de Illian, mi padre se enfrascó en una interminable competencia con un conglomerado conocido como SaharGlobal. Se especializaban en diferentes actividades, entre las cuales destacaba la medicina, medios de comunicación, en fin. Era un titán en el mundo, y su dueño Vladimir Bélikov, era un playboy,  filántropo que acababa de tomar las riendas de su empresa. Siempre la dejaba en manos de alguien más, y nunca daba la cara.
   Era misterioso y ni los mejores hombres de Matthew Carlysle habían dado con una fotografía suya.
   Vladimir Bélikov y su excesiva buena voluntad interfería con los asuntos de Carlysle y sus compañeros de la "liga del mal".... A mí me divertía esa pequeña guerra corporativa, que si Bélikov no se iba con cuidado, pasaría a volverse violenta.

-Debes saber manejar tu Sociedad Secreta, Matty. No pierdas la cordura, te he dicho que sólo conseguirás fracasar en la agenda que tienen trazada-dije, mientras me servía una taza de té. 

    Estábamos a solas en casa.
    Mi madre se encontraba dando los últimos toques al baile de máscaras de esa noche. Y Dorian, mi hermano, se había ido a sus prácticas de football.
    No me gustaba mucho quedar a solas con él, no pierde el tiempo para hacerme preguntas sobre mi padre biológico. 
   Desde que sabe quien soy no deja de hacerlo.

-Es lo que intentas, ¿no? Nuestro fracaso, vaya que eres vengativa; deberías dejar que las cosas sigan su curso. Le estamos haciendo un favor al mundo.


-¿El mismo favor que nos hicieron a mi hermana y a mí?

-No te confundas, tu padre biológico las abandonó, sino lo hubiera hecho ustedes seguirían juntas, y vuestra madre con vida.

   Sonreí, era el mismo juego psicológico que usaba Viktor conmigo.

-¿Crees que diciéndome eso vas a sacarme algo? Mi padre biológico se ganó mi odio antes de que ustedes invadieran nuestras pacíficas vidas. Lo tengo controlado, no se los dejaré, él es mío, Matty.

    Matthew soltó una carcajada. No deja de intentar, es de admirar su perseverancia.

-Pasando a otra cosa, tu madre quería que le extendiera una invitación al misterioso Vladimir Bélikov para el baile de esta noche, pero se me olvidó.

-¿Y eso en qué me afecta?

    Dejé la taza sobre su escritorio.

-Quiero que te dirijas a las oficinas de SaharGlobal, y se la lleves en nombre de la familia. 

-Creí que odiabas al tipo ese-dije, cogiendo el sobre que me extendió.

-Este es un mundo de apariencias, Amy. Debemos aparentar que nos cae bien, hacernos sus amigos, derrotar a la competencia desde adentro; tú sabes de eso.

       Di media vuelta y salí.
    Le pedí al chófer que me llevara a las inmediaciones de SaharGlobal, era uno de los edificios más altos de la ciudad. Y sería la primera vez que lo visitaba; si es igual de elegante por dentro que por fuera, Vladimir Bélikov se ganará mis respetos.
   Ya cercanos al lugar, sentí algo extraño. Una sensación familiar, y siempre que se nombraba al misterioso dueño de SaharGlobal, experimentaba aquello; era difícil de explicar, pero tan conocido.

-Señorita Carlysle, hemos llegado-anunció el chófer.

   Bajé tras darle las gracias, y entré por las puertas de cristal que el portero abrió para mí.
   Aquello era elegante entre lo prístino y lo moderno, y sólo se trataba del vestíbulo. Las columnas tenían grabados egipcios, lo que me parecía raro, por lo poco que se sabía Vladimir era ruso. Debe ser fanático de estas cosas antiguas.
    Tenía diversas pinturas en las paredes a lo largo del vestíbulo.
    La gente andaba de un lado para el otro, y entre ellos me dirigí al elevador.
   Considerando que no tenía cita previa, era seguro que estaba ocupado y no podría recibirme. Esto sería una pérdida de tiempo; mi móvil sonó, era un mensaje de la persona que cuidaba a mi hermana. Había enviado una fotografía reciente de ella saliendo del instituto. Se veía muy guapa, al menos ella tiene una vida normal ajena a todo lo que ocurrió. Ignorante de todo lo que ocurre.... Está a salvo de ellos.
    Las puertas del elevador se abrieron en el último piso, el edificio era alto en serio. 
    Al verme, la recepcionista puso su mejor sonrisa de "¿En qué puedo servirle?". Era morena, elegante, y tan correctamente parada; me recordó a mi institutriz.

-Mi nombre es Amanda Carlysle, y vengo a traer una invitación al señor Bélikov en nombre de la familia Carlysle. Habrá un baile de máscaras esta noche, y nos honraría su presencia.

-¿Tiene cita con el señor? No recuerdo haber.....

-No, pero es necesario que le entregue la invitación personalmente. No le gustará ver a Matthew Carlysle molesto.

-Señorita, si no tiene cita no puede.... ¡Oiga! ¡Espere!

   No la dejé terminar de hablar y entré a la fuerza a la oficina del señor Bélikov. Es difícil que no me salga con la mía.
  La mujer entró detrás de mí justo cuando paré en seco y solté la invitación, anonadada por lo que veían mis ojos..... El hombre sentado detrás del escritorio, y la chica parada a su lado.... Sentí que mi alma abandonaba mi cuerpo, que el suelo desaparecía bajo mis pies....
   Tenía el pelo más corto, y la barba, esa rasposa barba que me hacía cosquillas de niña. Sus ojos cafés, con esa mirada tan dulce.... Y sé...sé que por un momento lo miré con ojos de hija porque en sus labios hubo un amago de sonrisa.
   Volví a mirar a la chica a su lado mientras oía la voz de la recepcionista disculparse con su jefe por no poder detenerme.
   Acababan de enviarme una foto de Luna, y ésta chica.... Ésta chica era tan igual a ella. Si no supiera que Luna está en suramérica, diría que es ella. Su pelo negro, ondulado, sus ojos cafés.... Igual a papá, siempre vi en los ojos de Luna, a mi padre....
   ¿Quién era ésta? ¿Por qué esa similitud con mi hermana?

-Déjanos, Sophie.-dijo él, y su voz me envolvió como si de una serpiente se tratara. Y me trajo recuerdos de mi infancia a su lado. En cuanto la recepcionista se marchó, aún apenada, y atontada por el atractivo de su jefe según pude notar.-Sahar, regresa al apartamento y recoge tus cosas, Faye y tú volverán a casa hoy mismo.

   Sahar. Ese era su nombre. Por eso su conglomerado se llamaba así, en su honor.

-Padre...-¿Padre?-....permíteme quedarme a tu lado un poco más, no he cumplido con....

-Ese asunto lo resolveré solo-terció él-. Estaré de vuelta en poco tiempo, ya lo verás. Ahora vete, es una orden.

   La joven le dio un beso en la mejilla, pasó por mi lado apenas mirándome de soslayo y salió. 
    Ahora entendía por qué esa sensación familiar cada vez que nombraban a Vladimir. Se trataba de mi padre biológico, lo percibía, lo sentía cerca.

-Los adolescentes de estos días....-comenzó él.


-No la compares, parece muy sumisa-lo interrumpí.

-No es ni un poco sumisa, créeme.

    Decidí no armar un escándalo, era mejor llevar las cosas como sé: con calma.
    Hizo un ademán invitándome a tomar asiento en uno de los sillones frente al escritorio. Aún no salía de mi sorpresa, no del todo.

-¿Qué es? No me explico cómo Luna puede estar en Venezuela justo ahora, y entro aquí, y me la encuentro. ¿Cómo? ¿La clonaste y no supe nada?

-No hago esas bajezas, mi arima.

-No vuelvas a llamarme así-dije con frialdad. Era el apodo con el que me llamaba de niña-. Tú haces otro tipo de bajezas, como abandonarnos a nuestra suerte, como dejar que asesinaran a mi madre. ¿Quieres que continúe, Ahiram Cassul?  


      Se escondió bajo tantos rostros, tantos nombres. Y justo ahora su mejor disfraz es su propia faz, si Matty y su gente supiera que el inmortal al que buscan está bajo sus narices se pegarían un tiro con la misma arma, y la misma bala, por ser tan idiotas.

-Tengo fuertes razones para justificar lo que hice.

-No hay razón suficiente.

-No puedes juzgarme, mi arima.

-Te dije que no me llamaras así.

    Ladeó la cabeza y me recordó mucho a Luna.

-Tú has estado asesinando gente por las razones equivocadas. Estás actuando tan vil, estás actuando como éstas sucias bestias; no pareces hija mía.

-¡Oh! En eso te equivocas, padre. Soy más parecida a ti de lo que crees.

    Mi padre sonrió, satisfecho.

-Por tus actos mereces una reprimenda. 

-Perdiste ese derecho cuando nos abandonaste, y si te acercaste un centímetro a Luna....

-Te repito que yo no hago esas bajezas, la clonación es lo más cercano que tienen los humanos, en su narcisismo, de querer parecerse a Dios. Sahar fue concebida como tú lo fuiste, como lo fue Luna; esa noche tu madre no tuvo una niña, tuvo trillizos.

-¿Qué?-Es difícil dejarme con la boca un poquito abierta, pero mi padre lo había conseguido.

-Yo no supe de la existencia de Luna hasta hace unos años, Sahar y su gemelo nacieron antes que ella. Es más, Luna ni siquiera debió nacer.

-No inventes, ¿a qué te refieres?

-Ya te explico luego. Volvamos al correctivo que mereces porque a las hijas rebeldes hay que castigarlas con una ida sin retorno al infierno.

   Me parecía increíble que siguiera con esa idea. 

-Te crees con tal derecho, pero pierdes tu tiempo, lo que hago es para mantener segura a mi hermana. Hay gente mala que nos persigue por tu culpa.

   Padre se levantó, y se acomodó el saco gris que llevaba.

-Además, se te olvida, padre. Que ya estoy en él...

   


   






sábado, 12 de septiembre de 2015

Salto Atrás X....



    Hamburgo, Diciembre del 2006.....






      Me sentía extraña tras ese beso, no recuerdo haberme sentido atraída por alguien alguna vez. He estado tan ocupada investigando sobre los movimientos de Viktor, y los que daban mis padres tanto el biológico como el adoptivo, que no me di cuenta de cuando me gustaba algún chico. Nunca tuve tiempo para eso.
   Declan alteró mi mundo en sólo unos minutos.
   
    Al día siguiente dejamos la posada en la que decidimos pasar la noche después de huir de los uniformados. Regresé a mi hotel sola porque le pedí que me esperara a unas cuadras de allí, no quería que los ya preocupados-por su trabajo-escoltas impuestos por mi padre, lo vieran. Así que cuando preguntaron dónde había estado toda la tarde/noche les mentí diciendo que me distraje en el teatro y luego no supe cómo regresar, el móvil se me descargó como para llamarlos para que fueran por mí. Y tomé una habitación en una posada.
    Le debían dar todo un reporte a Matthew Carlysle. Agregué algunos detalles para hacer la historia más creíble, y ¡voilá! Deberían darme un Oscar por tan buena actuación.
   Volví a salir, escaparme de los pobres gorilones siempre fue sencillo.
   Subí al coche que Declan rentó horas antes, y fui indicándole el camino que debía seguir. Me tranquilizaba que, durante las dos horas y media que duraba el trayecto al punto de encuentro, no mencionara el beso de la noche anterior. Pensé en sus palabras, en lo dulce que fue conmigo, y que al mismo tiempo no temiera enfrentarme.
    Que se lanzara a buscar las tumbas de mis padres, y que los visitara cada vez, decía mucho de él.
     Pero no puedo dejar de ser distante, de sentirme sucia, basura, mierda, ante el contacto físico.... Viktor me destruyó por completo.
    Habían tantos sentimientos encontrados, prácticamente Declan fue mi primer beso, y me gustó al mismo tiempo que lo odié. Intenté no darle más vueltas al asunto, y me enfoqué en lo que debía tener toda mi atención.

-¿Qué te traes, Amanda?-preguntó de repente.

    Habíamos llegado a nuestro destino. Un lote abandonado donde un mercedes negro aguardaba.

-Espera aquí-dije, abriendo la puerta. Él se inclinó sobre mí y la cerró.-¡Oye!

    En cuanto volvió a su sitio abrí la puerta de nuevo y salí. Él apagó el coche y me acompañó.
    Entré al único edificio que se encontraba en aquel lugar, parecía una antigua fábrica, vi el apellido Strauss en un cartel que estaba en el suelo pintarajeado con la esvástica nazi; esto era de él.....de ellos.
    Mi informante se hallaba de pie cerca de un viejo escritorio donde reposaba una carpeta. Iba muy bien abrigado, tenía una espesa barba gris, y su presencia me dio escalofrío.

-Seríamos sólo nosotros, así lo pediste-dijo, viendo con malos ojos la presencia de Declan.

-Supongamos que estamos solos, no hagas caso a éste.-Percibí la mirada de Declan sobre mí.

    Noté que el edificio era como una gran casa, tenía una escalera central que llevaba a un segundo piso. Las paredes tenían la esvástica por todas partes, estaban grafiteadas; y un ligero olor a sangre llegó a mis fosas nasales.
    Las cortinas negras estaban rotas, y se podía leer en alemán: "Malditos nazis"... "Asesinos de infantes".... "Monstruos"....
   Los pocos dibujos que habían además del símbolo nazi, era de muñecos desmembrados. 

-Mörder von Kindern-Leyó Declan.-¿Qué era este lugar?-inquirió, estudiando el recinto con la mirada.


-Un orfanato dedicado a realizar estudios en pos de crear seres perfectos, hombres de ciencia que sirvieron a Adolf-respondió el hombre.-Usaban a los niños para estudiar los efectos de ciertas enfermedades en los órganos, después de infectarlos esperaban a que la enfermedad avanzara, y luego se los ataban a una mesa, y sin ningún tipo de anestesia amputaban el órgano infectado. Una maldad disfrazada de experimento científico, que se extendió por varios laboratorios y orfanatos, usaron a muchas personas; Japón fue el precursor de esta abominación....-El rostro del hombre adquirió una expresión de odio y asco.

    Miré alrededor, sentí nauseas nada más de imaginar tales horrores. Pensé en mi hermana, observé a Declan y supe que por su cabeza pasaba exactamente lo mismo que por la mía.
   Nosotros la pasamos mal en el instituto RK, pero esto era otro nivel de maldad.
   Y yo sabía que eso no había acabado, en algún lugar continuaban realizándose éste tipo de abominaciones.
    Los dibujos de aquellas criaturitas, lo que tuvieron que sufrir..... Toda esa pesadilla... Sentí una impotencia que no experimentaba desde que era niña.
    Un frío recorrió mi espalda y creí oír una risa infantil....
    ¿Cómo hacía para detener a gente tan monstruosa sin convertirme yo misma en un monstruo? Aunque, a fin de cuentas, ya lo era...
    
-Pobres criaturas-susurré.

-Sólo fue el principio-dijo mi informante, mirando de reojo la carpeta que estaba en la mesa.

    Ya nada podía sorprenderme....