Spin-off

Spin-off

domingo, 19 de marzo de 2017

Anarquía: Lo Ínvisible se Hará Visible

 Seattle, Estados Unidos
Faye

-¡¡¡¡BASTA!!!!!-grité, bañada en sudor y lágrimas. Caí arrodillada en el suelo

    Me atormentaba con recuerdos de cosas que pasaron hace nueve años, fantasmas que no me dejaban estar en paz conmigo misma. Asesiné a muchos inocentes, entre ellos a Circe, su mujer, y cargaba con la conversión de ésta que la llevó a cometer ciertos actos sangrientos. 
   Ser Blood Drynka no era fácil aunque lo pareciera, la pobre Circe por mi culpa sufrió los efectos y consecuencias de ser una. Con el tiempo se estabilizó, y se perdonó a sí misma pero yo la vi sufrir.
   Golpeé una, dos, tres veces el suelo por repetir las escenas de la muerte de ella, de una madre y su hija en una gasolinera, de muchas personas en un parque..... Casi podía sentir de nuevo en mi cuerpo el veneno que aquella bruja me inyectó.

-Te ves exhausta-dijo Caín-. Y sólo fueron treinta minutos.

-Cierra la maldita boca-susurré, mirándolo desde el suelo-. Qué maravilloso tener a un suegro tan preocupado-ironicé.

-Este cielo pasará, Faye, las estrellas caerán y algunas buscarán vasijas a las que poseer. Serías presa fácil con lo mucho que estás cargando, ¿Sahar sabe que no has pasado página?

-No hay nada que tu hija no sepa sobre mí, es la única que me comprende mejor que nadie, ¡y sí, soy una maldita presa fácil! ¡¿Pero puedes culparme por lo que soy hoy?!-Caín se agachó y me estrechó en sus brazos aún con mis intentos de apartarlo entre golpes a su pecho. Me rendí, llorando.

-Eres una guerrera, Faye-dijo-, no eres presa fácil para nadie, lo he dicho para provocarte un poco.-Le di un golpe en el estomágo, sacándole el aire-. ¡¡¡Joderrrr!!!-exclamó, llevándose la mano allí-. Te lo permito por ser quien eres.

-Y porque si me tocas Sahar te lo hará pagar-repliqué.

-Con el tiempo me has perdido el respeto-dijo, examinando mi cara, si tenía algún rasguño y Sahar lo veía Caín lo pasaría muy mal. El hombre le tenía miedo tanto a ella como a Amanda, a partes iguales cabe destacar-. El anillo que te regaló Sahar sigue en tu poder, ¿no?

-Hace tiempo que no me lo pongo pero está entre mis pertenencias, ¿por qué?

-Ayudaría que lo usaras en estos días, te será útil, no podemos permitir que se aprovechen de los hechos traumáticos que has vivido. La buena noticia es que los demonios bajo mi mando intentaron poseerte en este tiempo, y te mantuviste blindada, era lo que quería probar.-Me quitó las cadenas-. Es impresionante la fuerza espiritual y mental que tienes, digna de quien acompaña a mi hija.

    Contuve una sonrisa, si lo traducía prácticamente había dicho que estaba orgulloso de mí.

-Tú y yo tenemos una dinámica muy interesante, Caín-comenté, poniéndome de pie.

-Es el pasar de los años, y que ambos amamos a Sahar de diferentes formas. Lo que no entiendo es cuando comenzaste a ser poco respetuosa conmigo, señorita Vesper, cruzaste la línea de nuera y suegro, pareces una amiga más.

-Es el pasar de los años-cité sus palabras-. Recordé algo más en medio de todas esas imágenes de pesadilla-dije, pensativa-. ¿Cómo se llama la chica a la que Azana, su marido y su hermana han estado buscando con urgencia?

-Amara, es hija de Luzbel, se la culpa de la muerte de varios Elohim-respondió.

-Yo la conocí-dije.

-¿Qué? ¿Cuando?

-Hace nueve años aquí en Seattle, antes de que Freyja nos secuestrara a Nina y a mí estuvo aquí en Escala. Me dijo que....-intenté recordar-....se estaba escondiendo de Luzbel, oyó rumores sobre Sahar de que no era humana y vino a echar un vistazo. Se lamentó de no encontrarla aquí, pero se conformó con verme a mí porque también le resultaba interesante; recuerdo que dijo lo mismo que Azana, que sería una líder y toda esa mierda.

-¿Recuerdas cómo se veía?-preguntó Caín, recargándose en su escritorio.

-Tenía similitudes con Sahar, en aquél entonces su pelo estaba más corto, ¿qué edad tiene en realidad?

   Caín cruzó los brazos.

-266, nació en los 1700's. Azana me contó que es hija de una Elohim y de Luzbel, éste no quería que la Elohim tuviera a la niña así que le dio caza para matarla con la niña no nata; en ese tiempo Azana y su familia estaban pasando sus días viviendo entre humanos.-Fruncí el ceño-. No, no son de este plano-dijo él, al ver mi gesto-. Estamos hablando de la descendencia directa de Eloah, de esa familia se sabe que suele pasar temporadas entre mortales y ayudarles, y ayudarme a brindarles protección; la cuestión aquí es que la Elohim llegó hasta el hogar de ellos, Azana y su hermana la ayudaron. Murió dando a luz a la bebé, la hermana menor de Azana se encariñó con la niña, fue ella quien la llamó Amara, pero no había pasado un año cuando Luzbel fue a por ella. Todo el tiempo posterior a ese acontecimiento creyeron que estaba muerta, pero resultó que no, Luzbel hizo de ella un ser sin escrúpulos; si Amara ha estado huyendo y escondiéndose de él es porque no quiere seguir el camino que le ha dictado mi padre.

-Pero Azana y su hermana la están buscando para ejecutarla por los crímenes que ha cometido.

-Tengo la impresión de que Ivel no quiere matarla, y Amanda sabe algo al respecto.

    La voz de Enrique se escuchó del otro lado de la puerta, Caín le dio permiso para que entrara.

-Padre, Declan salió hace una hora y dejó esto para ti-dijo el ojiazul, entregándole un papel a Caín-. La señal telefónica ha estado fallando y restableciéndose, en una de éstas últimas Declan recibió una llamada de Drako. Amanda está en la ciudad, esa es la dirección de donde se encuentra.
   El hijo bastardo de Caín cruzó los brazos, miró de reojo las cadenas en el piso, frunció el ceño y movió el mentón, mismo gesto que hacía Sahar cuando algo le molestaba o estaba concentrada escribiendo alguna cosa o pensando en algo; habían cosas que no se perdían.

-Estoy bien-le dije.

    Enrique asintió.

-Hay algo que tienes que ver-dijo, sacando su móvil del bolsillo de su fino pantalón-. La conexión a internet volvió como por quince minutos, tiempo suficiente para dar con vídeos como éste.-Presionó un botón y me lo entregó-. Ella está en Londres, Faye, hay un levantamiento en Europa y ella está haciendo que Londres se despierte.

   Sahar estaba subida en el techo de un coche hablándole a una multitud, pero el vídeo no tenía audio. La sonrisa me salió fácil.

-Europa y América del Sur, ¿quién sabe dónde más?-dijo Enrique-. Aquí están ocultando lo que ocurre en el mundo, estamos en una burbuja.

-¿Y no podemos hacer que este vídeo se vea aquí?-pregunté. Padre e hijo se miraron-. Tenemos que conseguirlo con audio, pero ¿ustedes qué piensan?

-Por intentar que no quede-sonrió Enrique, encogiéndose de hombros.

   Amanda había hecho mucho con su vídeo confesión, llegó a la gente de razón, a quienes no estaban del todo corrompidos y armó una revolución. La bruja maldita merecía aplausos de pie.
   Salimos del estudio, me dirigí al dormitorio que en un tiempo fue de Sahar y mío. Me duché y vestí; quería reunirme con ella de nuevo pero para eso faltaba mucho, suspiré mirando la hora en el reloj de la mesita de noche: una de la mañana. Según Enrique la oscuridad en el vídeo se debía a alguna cosa mística porque en Londres eran las ocho de la mañana cuanto mucho.
   Bajé a la estancia, escuché cuando Enrique decía que su hermana estaba loca, supuse que se refería a Lucrecia Zarasúa, su media hermana.

-.....mira que decir en televisión nacional que todo está bien, que no pasa nada....

-¿Y con qué derecho hace tales declaraciones en suelo norteamericano?-inquirí, entrando a la sala de estancia y sentándome en el sillón frente a Caín.
-A estas alturas norteamerica le pertenece tanto como a Matthew Carlysle-respondió mi irónico suegro que estaba sentado al lado de Maura, a la pobre se le notaba el cansancio. El hombre bebió de su vaso de licor y prosiguió-: Los políticos, los actuales presidentes del mundo son meros formalismos, títeres del sistema.

-Entonces si sigue en el mismo suelo que yo, quiero ser quien se encargue de Lucrecia-le dije a Caín. Miré a Enrique en busca de alguna oposición por su parte-. Es tu hermana, y estuvo a punto de hacerme explotar.

-Haz con Lucrecia lo que quieras-respondió el hombre.

    Si no dudaba en decir algo así era porque sabía muy bien lo que su hermana había hecho con el pasar de los años, y yo también.

-Bueno, ustedes tres vayan con Amanda-dijo Caín, levantándose y dando a Enrique el papel que él le había entregado antes-. Antes de hacer estallar la burbuja en la que está Estados Unidos, tengo que dar algunas vueltas en busca de Amara, es de suma importancia que la encuentre.

-¿Qué le hace pensar que sigue aquí? Puede estar en Europa o en Asia-hablé, imitándolo al ponerme de pie-. Además me gustaría acompañarle, dejaré a Maura y a Enrique con Amy, y tomaré un avión con destino a D.C.

-Si Amara es como yo estará en el lugar más obvio, frente a todos, ¿quién la buscaría dónde sería encontrada rápido? ¿A quién se le ocurriría buscar allí? Eso primero, y segundo, te quiero cerca de Amanda. Ni Drako ni Declan ni tú pueden apartarse de ella y Luna; no sé qué hace aquí y cómo es que Matthew las separó de su vigilancia personal pero no me apetece que estén solas cuando las estrellas caigan.

   Por ahora decidí seguir la orden que me daba y me marché con Enrique y Maura hacia la casa en la playa donde se encontraban Amanda y Luna.
  Estaba absorta pensando en Sahar, con ella en mente lograba mantener la calma, infinidad de veces me había dicho lo mismo.

-¿Cuánto tiempo llevan juntas?-preguntó Enrique, acelerando en aquella carretera desierta-. Sahar y tú-dijo, cuando lo miré.

-En Mayo harán nueve años-respondí, volviendo a mirar por la ventana-. Pero te puedo asegurar que son más que nueve años-sonreí.

    Escuché a Maura sonreír también.

-Espero que sean más-comentó la tía de Luna.

-Confío en que serán más, hemos atravesado cada situación y ésta es sólo una más. Tal vez la prueba más dura, desde que la conocí todo ha sido matar o morir: mataría por ella, moriría por mí, y viceversa.

-¿Para ustedes ha sido así siempre?-preguntó Maura.

   Jugué con el anillo que colgaba de mi cuello en una cadena.

-Es nuestro trabajo, proteger el mundo de la Élite humana de la que tu cuñada Lucrecia es cabeza desde su tierna infancia-respondí.

-Y pensar que pude ser yo-dijo Enrique-. Cuando fui consciente de lo que hacían renuncié a todo lo que significaba ser un Zarasúa, y entonces Lucrecia ascendió.

    Maura suspiró.

-No hago más que arrepentirme de haber llevado a Luna a España por consejo de Amanda, todo sería diferente.

-Hicieras lo que hicieras, Luna tarde o temprano sería encontrada, Matthew Carlysle sabía dónde estaba por un desliz de Amanda, pero de no haber pasado alguien más habría dado con su paradero. Después de todo es hija de Caín, una hija secreta no puede estar escondida para siempre, un secreto no puede ser mantenido para siempre y menos si hay fuerzas que nos superan.-Empezó a llover, frío clima de Seattle-. Luna y Amanda no tuvieron una infancia normal-proseguí-, aún cuando Amy intentó dársela a Luna entregándola a tu familia, Maura. Tu marido resultó ser su hermano, tu hermano y su única hija biológica murieron producto de negarse a entregar a Luna a Matthew Carlysle, a esta hora tu cuñada debe estar muerta.

-No digas eso.

-Soy realista, el mundo está convulsionado, ¿crees que tu cuñada puede estar viva? No te engañes.

-Eres mala, Faye-comentó Enrique, mirándome de reojo.

-¿Por decir lo que ambos están pensado y no se atreven a decir en voz alta?-Los miré a ambos-. He visto niñas y niños encerrados en calabozos en condiciones infrahumanas, todo consentido por autoridades y gobiernos corruptos, desaparecen a personas para experimentar o hacer rituales, no hay diferencia para ellos, apoyan la pederastia, ¿crees que la Casa Blanca o El Vaticano son santuarios de buenos presidentes y santos religiosos? No sabes nada, Amanda no dijo en su vídeo confesión ni la mitad de lo que sabe y yo he visto; Sodoma y Gomorra es una pendejada en comparación a lo que es Assiah hoy en día y la gente permite porque el reality de moda estrena nueva temporada, así que si decir en voz alta lo que ustedes están pensando es ser mala, entonces ambos son comparables a la gente que defenderá el sistema en el que vivimos, y sí soy mala.

   No se habló de nada más el resto del camino, hasta que Enrique aparcó y fui la primera en salir. Maura me dijo que no podía permitirse aceptar que la madre adoptiva de Luna estaba muerta porque significaría que no le quedaba nadie más en el mundo que la ligara a su hermano, le recordé que tenía una sobrina que esperaba verla, y que aunque Luna no fuese hija biológica de Diego Giraldo había un lazo más fuerte y especial que el de sangre. Luna era lo único de su hermano que le quedaba.
    Maura fue quien llamó a la puerta.
    El hombre que abrió era la persona que menos esperé ver allí.
    Sin mediar palabras lo golpeé en la cara, apenas tocó el suelo me le eché encima y empecé a molerlo a golpes.

-¡¡Faye, no!! ¡Basta Faye!-escuché que gritaban, pero no me detuve, él intentaba cubrirse el rostro, yo le pegaba por donde veía espacio libre. Estaba cabreada, muy cabreada por ver su maldita cara.

    Sentí que me cogían de la cintura y me apartaban del hombre.

-¡Suéltame!-le dije a Enrique que había sido quien me había separado de Dorian Carlysle-. ¿Qué haces?-pregunté a Amanda, viéndola ponerse entre él y yo.

-Está de nuestra parte-dijo ella.

-¡¡¡¿Estás demente?!!!-grité sin poder creer lo que había escuchado salir de su boca-. Ese hombre puso a tu hermana en una silla de ruedas, es un enfermo que junto a su padre la violó, ¿cómo puede entrarte en la cabeza que está de nuestra parte?

-Faye, escúchame.....

-Calla, Amanda, será mejor que te calles antes de que te parta la cara también.-Comencé a caminar ansiosa por la estancia. La rubia ayudó a Dorian a levantarse, Dec bajaba las escaleras-. ¿No sabes lo que sufrió Sahar? ¿No sabes cuánta culpa lleva por no haber podido sentirla cuando estaba en peligro? Sufre, Amanda, y yo sufro con ella. Sufre porque no pudo salvar a su hermanita, porque no tenía la empatía suficiente para percibir su miedo, su dolor. ¡¿Y tú tienes a su maldito violador como "aliado"?!

   La cara de Dorian estaba toda ensangrentada, Declan no intervino, se mantuvo con los brazos cruzados al principio de la escalera.
    Dorian se perdió hacia donde imaginé estaba la cocina.
     Dec se acercó a mí.

-Tranquilízate-dijo.

-No me digas que estás apoyando esta barbaridad, Alquimista-repliqué.

    Se dirigió a Amanda sin responderme.

-Él debe irse-le dijo.

-No fue su culpa, tú debes saber lo que se siente no tener control sobre ti, Faye-habló Amanda, dando justo donde dolía-. Ha vivido bajo control mental, sus padres lo han manejado a su cruel y despiadado antojo.  

-No entiendes, Amy-dijo Declan-. Si Sahar se llega a enterar que ese hombre está cerca de Luna, lo mata a él por lo que hizo, y te mata a ti sin importar que seas su hermana sólo por darle la oportunidad de estar aquí, con Luna.
-Él no verá a Luna, no estará cerca de ella a solas.

   Subí las escaleras buscando a la chica, no quería ver la cara de Amanda ahora mismo.
    Drako se hallaba sentado en un sillón cuidándola, la puerta estaba abierta, entré. Él levantó la mirada.

-¿Te uniste a la fila?-preguntó, refiriéndose al jaleo que armé abajo debido a la presencia de Dorian.

-Y cobré-respondí, sentándome al borde de la cama. Luna dormía-. ¿Alguna mejoría?

-Comió, eso es algo-sonrió el hombre.

    Era como mirar a Sahar y eso me partía el alma.
   Con Luna había entablado una amistad profunda, era poco el tiempo que habíamos hablado pero el suficiente para saber que me caía mejor que Amanda. Admito que en parte se debía a ese jodido parecido físico con su gemela, sus personalidades distaban mucho la una de la otra, sin embargo.

-Lucrecia lo vio todo-escuché a Enrique con la voz quebrada, se paró cerca de la cama. Al mirarlo encontré sus ojos inundados en lágrimas-. Dorian acaba de decirme que mi hermana estuvo presente en la dichosa.....

    Tragó con dificultad porque no podía ni pensar en la escena, y en lo que debió sufrir Luna; yo sí que podía imaginar la desagradable cara de Lucrecia Zarasúa, debió reír, disfrutar con lo que le hacían a la pequeña.
   Me levanté decidida a marcharme a D.C; abandoné la casa ignorando los llamados de los demás. Si no podía hacer pagar a Dorian porque no era dueño de sus actos, haría que Lucrecia pagara por él y por sí misma.
    Volví a Escala, Caín ya no se encontraba allí pero en el helipuerto seguía su helicóptero. Pedí al piloto, que tenía un apartamento allí por si se le necesitaba, que me llevara a Washington D.C. nos tomaría el resto de la madrugada pero llegaría y la secuestraría, no por nada era la mejor en el Clan, después de Sahar.
  Pocos eran los aviones que sobrevolaban los cielos de norteamerica, salí con suerte de que no siguieran el helicóptero y nos obligaran a aterrizar, debían estar demasiado ocupados vigilando que alguien no empezara con una revuelta como para darse cuenta de que la aeronave era propiedad de SaharGlobal.
   El anillo de Salomón lo llevaba de colgante de nuevo, hacía años que no lo usaba porque me propuse valerme por mí misma sin necesidad de objetos místicos. Y hasta hoy he sobrevivido, no sé qué me habrá tocado, he corrido con suerte que siempre al estar al borde de la muerte me regreso tras rozar su manto.
   A veces pienso que es por Sahar, no, estoy segura que es por ella y por mí. Que no puedo dejarla sola, y me impido abandonarme a la muerte, lucho por ambas, para que la muerte tarde en separarnos.

-Señorita Vesper-dijo el piloto, llamando mi atención-. ¿Adónde quiere que me dirija?

-A la mansión, Rogers, aterriza en el helipuerto allí-le indiqué.

   De un salto bajé del helicóptero antes, incluso, de que el piloto lo estabilizara.

-Buenos días, señorita Vesper-saludó uno de los cuidadores de la mansión-. Su visita es una grata sorpresa.

-Buenos días-dije-. Alístate, Pierce, necesitaré un compañero de armas este día.

   El moreno asintió, perdiéndose escaleras arriba. Fui al estacionamiento subterráneo, cogí las llaves del Mercedes de Drako y poniendo el motor en marcha salí, aparcándolo ante la mansión.
     Era una de las diversas propiedades de "Vládimir Bélikov", extraño que no la hayan expropiado todavía. 
   La niebla a esa hora de la mañana era intensa, Pierce se reunió conmigo y conduje fuera de los terrenos de la mansión. Sabía con exactitud dónde se quedaba Lucrecia cuando llegaba a D.C.; a ella el Clan la tenía vigilada por medio de Riza, descanse en paz. Y a veces era yo quien cumplía esa función.
   Me jodía no haberme deshecho de ella cuando tuve oportunidad en una de mis vigilancias, pero no se nos permitía a ningún Assassin enfrentar en directo a los cabecillas de Contra Mundum. Esa era tarea para Caín porque éste ni a Sahar se los dejaba, por precaución. Los líderes de la Élite humana manejaban muy bien la magia negra con todo y sus limitaciones, porque aunque fuerte, las tenían; todo lo que hacían formaba parte de sus métodos para ir rompiendo dichos límites.
   Estacioné enfrente de uno de los hoteles Alyosha, propiedad de un viejo amigo. Cuidé que la seguridad de Lucrecia no estuviera por los alrededores, o que incluso Matthew no le hubiese suministrado protección extra.

-¿Qué vinimos a hacer aquí, Eminencia?-preguntó Pierce, no me gustaba que me llamaran así pero siendo la pareja de Sahar los subordinados se dirigían a mí con respeto. Y más por ser una Majoro Estro dentro del Clan, una Comandante en Jefe de mi propia facción.

-Vinimos a secuestrar a alguien-respondí.

-¿Humano o Blood Drynka?

     No podía descartar que Lucrecia hubiese tomado la sangre de Luna, si fue con la sangre de Luna que Matthew Carlysle logró la conversión. La única sin contaminar con el veneno que impedía una conversión plena de humano a Blood Drynka.

-Blood Drynka, debemos ser precavidos.

    Pierce sacó un arma de su cinto y revisó las balas de madera que llevaba.

-Traje tres armas, las otras tienen verbena-informó.

-No quiero matarla todavía, necesito torturarla para sentirme plena-sonreí, saliendo del coche.

   Cruzamos la carretera, lo desierta que estaba la ciudad vestida de esa densa niebla daba el tipo de ser una escena de una película de terror.
    Saludé al portero y me dirigí a recepción al entrar. La mujer me reconoció, sonrió mirando de reojo a Pierce.

-Vengo de parte de Patro Caín, necesito que me des una información importante para los tiempos que corren-le dije.

-Seguiré vuestra orden al pie de la letra, Eminencia.

   Otras veces me encantaba tener este tipo de influencia.

-Lucrecia Zarasúa se sigue quedando en este hotel, ¿estoy en un error?

-No se equivoca, sí tiene reservación aquí como siempre, de hecho volvió hace una hora.

-¿Cuánta seguridad lleva consigo?

-Unos trece escoltas, Eminencia.

-Gracias.

    Hacer creer a la Sociedad que se maneja entre las sombras que Velkam Alyosha no tenía una relación tan estrecha con Patro Caín y que de hecho no le tenía alta estima a los Assassins fue buena idea. Velkam tenía vínculos con Contra Mundum, un Blood Drynka infiltrado en sus filas desde hace un par de años, pasaba de meterse en situaciones turbias pero les era de ayuda en otras, sin embargo leal a nosotros. Leal a quien fue su mujer en otro tiempo.
   La recepcionista me dio el número de piso donde se quedaba Lucrecia. Pierce y yo entramos al elevador.

-Prepárate, saldrás el primero-le ordené.

   Pierce se armó, se puso frente a mí poco antes de que las doradas puertas se abrieran. Y cuando al fin lo hicieron disparó a los hombres de Lucrecia que deambulaban por el pasillo, me estaba abriendo paso viendo los cuerpos caer; hubo un momento en que me adelanté a Pierce y le rompí el cuello a uno de los escoltas, quitándole el arma y disparándole a otro.
   Ante la puerta, abrí de una patada y la encontré de pie frente a una chimenea, soltó el vaso cuando me vio.
-¿Me extrañaste, perra?-sonreí.

    Lucrecia mostró sus colmillos, tal y como imaginé, Matthew compartió algo más que el abuso a Luna. Recordar el hecho me asqueó y le disparé en la frente.      
-Esas balas no me hacen ni cosquillas-se burló, sacándose la bala de la frente. La herida se cerró-. ¿Qué quieres, señorita Vesper? No tengo nada aquí que pueda ser de importancia para ti.

-Sí que lo hay-le arrebaté una de sus armas a Pierce, y disparé dos veces a su estomágo. Cayó inconsciente por la verbena, me acerqué y le pateé la cara-. Se llama venganza.

    Pierce la cargó sobre su hombro, saludé a la recepcionista a la salida.

-Procura cuidar de tu familia, son tiempos violentos-le aconsejé, sonriendo.

    Habría pedido ayuda a la Guardia Alyosha, pero no quería llevar esto a una batalla campal siendo que estaba una muy próxima a desatarse, sí subieron a deshacerse de los cuerpos de los escoltas, nada más.
   La niebla, las calles vacías, todo conspiraba a mi favor.
   Pierce condujo de vuelta, la más pequeña de los Zarasúa seguía inconsciente y así hasta que llegamos a la mansión donde la encadené en la habitación mía y de Sahar; me senté ante el escritorio a esperar que despertara. La habitación estaba igual a cómo la dejamos la última vez que estuvimos allí; sonreí al ver el dibujo que había hecho para ella, estaba dentro de un libro y en una esquina de la hoja del dibujo escribió: "De tu mano antes de esta vida. Más allá de esta vida, Mi Amor".
   Nuestras manos entrelazadas, ese era el dibujo, junto a los anillos que nos obsequiamos luciendo en nuestros dedos. El eterno y místico anillo de Salomón en el mío-jugué con él hecho colgante en mi cuello-, y el anillo que le compré en el suyo. Era una especie de analogía de lo mortal y lo eterno, de lo humano y lo místico. Ella y yo.

-Si no quieres problemas tendrás que liberarme-dijo Lucrecia a mis espaldas, la ignoré guardando el dibujo en el libro-. ¡¿Me escuchaste?!-exclamó-. Sé que fuiste tú quien puso esa bomba en mi propiedad hace meses.

-Era tu bomba, zorra, ya sabes, con la que planeabas hacerme estallar-dije, sin volverme-. Maté a tu esbirro y te devolví lo que se te perdió. De nada.

-¿Vas a matarme?-preguntó, la burla intentó disfrazar el miedo en su voz.

-Primero te voy a torturar, para todo lo que has hecho no mereces morir de forma rápida, eso sería un privilegio.

    Me levanté, cogí un retrato mío y de Sahar, fotografía que fue tomada por Drako hace cuatro años en esa casa. La devolví al escritorio, pensando en lo mucho que quería estar acompañándola en Londres.

-¿Es tu novia, no?-habló Lucrecia-. Es idéntica a Luna Giraldo, si me hubiesen informado antes que había otra hija del Immortal la habría tomado para mí, debe ser una puta en la cama.                    
    El comentario me enervó, cogí uno de los crayones que guardaba en el cajón de la derecha y me acerqué a ella.
-No estás en posición de decir ese tipo de cosas, Lucrecia-sonreí, acercando la punta del lápiz a su ojo izquierdo-, que la inmortalidad te va a durar muy poco.

-Piensas que te tengo miedo-rió.

-Todo el que me conoce me tiene miedo, no eres la excepción, puedo verlo en tus claros ojos.-Su cara se descompuso, el temor le ganó a sus intentos de no demostrarlo-. Presenciaste la monstruosidad que hicieron con Luna-clavé el lápiz en su muslo derecho, fui a por otros siete y una tijera-. Tu medio hermano, que además es su medio hermano, está furioso y decepcionado.....

-Enrique nunca me quiso, y nunca fue apto para pertenecer a la familia Zarasúa, me importa un bledo cómo se sienta.

-¿En qué realidad vives, Lucrecia?-le pregunté, clavándole otro lápiz en su muslo izquierdo y otro en su estómago. Lucrecia gritó de dolor, sus lágrimas se desbordaron de sus ojos que me miraban llenos de ira-. Tu familia te enfermó de poder, Enrique seguro quiso sacarte de esa vida pero fue muy tarde.

-¡¡Cállate!!

-Lo que le hicieron a Luna, ¿te lo hicieron cuando eras niña, Lucrecia?-inquirí, haciendo pucheros, burlándome de ella-. ¿Tu familia permitió que Matthew Carlysle abusara de la pequeña de la casa?

-¡¡¡¡Calla!!!!

-Creciste pensando que era bueno, lo hacían por el bien de todos y contribuiste en hacerlo con otros y otras menores; me das asco, todos ustedes me dan asco.-Le clavé la punta de la tijera en el pecho-. Tú fuiste quien dio la orden de matar a mi familia, a Viktor le convenía porque así no habría testigo de sus experimentos clandestinos a espaldas de ustedes, sus superiores. Me lo cobraré muy despacio.

-Esto no es nada comparado con lo que he sufrido, maldita.

-Sólo estoy empezando-susurré, levantando uno de los lapices y acercando la punta de nuevo a su ojo izquierdo-. El dolor que tu sádica familia te infligió, el dolor que tú y tu sociedad enfermiza le infligieron a Luna Giraldo no será nada en comparación a lo que te haré, y no voy a dejar que mueras. Procuraré no cansarme de escuchar tus gritos de dolor; tú te metiste con mi familia-dije, y en eso iba incluida Luna-, desearás haber estado en esa explosión y morir rápido. Has caído en las manos de quien menos creías que significaría un peligro para ustedes, miraron al resto y me ignoraron a mí, continúan haciéndolo. Gran error.







Continuará....

3 comentarios:

  1. Ya preveía yo que lo anterior era un final y este comienzo de "temporada" ha sido con mucha acción. Tiempos violentos sin duda. Y Faye muy activa.

    Besos dulces Ivel y dulce semana también.

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  2. ¿Así que toda la historia que nos contaste fue lo que revivió Faye para afrontar la prueba de Caín? Muy buen recurso.
    Interesante retorno a la historia principal. Caín parece haber entendido la importancia de Faye para Sahar. Me gusta toda esa emotividad convertida en violencia.

    No sé si te aburrí pero me fascina Circe, tan empatica, tan asertiva (asertividad: expresar el punto de vista sin ser agresivo o pasivo), que hasta es posible que haya inventado esos conceptos. Me pregunté que podría haber significado su conversión, justo ella que es tan humanitaria. Tal vez en algún momento haya llegado a parecerse a lo que cuentan los mitos, de lo que hizo con Escila, por ejemplo

    Me pareció dura su muerte, aunque por suerte volvió. Me resultó dificil que Frejya fuera una villana, con un plan tan tonto. Pero con Lucrecia que Faye sea todo lo sádica que se le ocurra.

    Ya estás hecha una novelista, con estas historias tan bien escritas. Repito que sería una buena seríe, no tendría nada que envidiarle a Game of Thrones.

    Besos.

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  3. Un relato excelente e interesante, como siempre. Una historia estupenda.

    Besos.

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