Spin-off

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miércoles, 1 de abril de 2015

Salto Atrás.... (III)



 Hamburgo, Julio de 1995....


   Después de aquél suceso Amara y yo salimos de la mansión, pero no llegamos muy lejos, el hijo del mendigo viejo nos alcanzó y nos llevó de regreso al instituto.
   Yo me había deshecho del arma, sin embargo-y a pesar de que en ese estudio no había cámaras-era obvio que la asesina estaba entre una nena de tres años y una de ocho. Asì que en el instituto nos vigilaron más aún.

   La muerte de Wolfgang padre significó el ingreso-a las pocas semanas-de un nuevo director. Un hombre un poco más joven que Wolfgang, y más estricto, si cabía.
   El toque de queda, que antes era a las 21hrs pasó a ser a las 20hrs. Y a mi hermana y a mì nos pusieron en habitaciones distintas, y sin compañía, todo por órdenes de Viktor Strauss. Una noche, cuando me escabullí para ir a verla, me pillaron y me llevaron ante ese hombre de aspecto poco fiable. 
   Me senté en una de las sillas que estaban frente al escritorio, él estaba callado.
   Viktor Strauss, su fino rostro y esos ojos de mirada penetrante nunca los olvidé. Mantuve sus rasgos en mi memoria por el resto de mis días. 



-Hay un sistema que debe cumplirse cabalmente.-dijo, estudiándome con la mirada.-No puedes ver a tu hermana, lo tienes prohibido.

-Usted no puede prohibirme verla.-le respondí.

-Claro que puedo, estoy aquí para dirigir este barco y hacer cumplir las reglas. Estamos educando a la sociedad del mañana....

-¿Gente que no piensa por sí misma? ¿Ganado que va directito al matadero? Si esa es la sociedad del mañana prefiero darme un tiro antes de ser parte de ella.-Él sonrió, no entendí por qué, los adultos eran extraños.-Mi hermana y yo no cumplimos con sus estándares, ¿no? Y por eso nos separan, por eso no me dejan verla. Creen que aislándonos van a conseguir hacernos pensar y actuar como el resto de los chicos de aquí. Busquen otro tipo de psicología que emplear en nosotras, porque esta no les va a funcionar.

   Su sonrisa se ensanchó.

-Tienes una mente exquisita, pequeña, me dará gusto moldearla.-dijo, se levantó y rodeó el escritorio.-Tengo cuatro hijos, pero tu hermana y tù no se comparan con ellos ni con niños de vuestra edad; son especímenes interesantes, por lo que me han dicho de vuestros padres creí que era exageración.

   Ese era el centro del asunto. Mis padres....
   
-¿Le han hablado de mi padre biológico?

-Poco, he oído que tiene un don con el que muchos soñamos. No sabemos de su paradero, o qué nombre está usando ahora, pero nos basta con tener a sus dos hijas.-La adoración en su mirada se mezclaba con la locura.-Él abandonó a tu madre, nunca más supieron de él, ¿verdad? 

-Nunca nos hizo falta.-Mirè hacia la ventana, las cortinas estaban corridas, volví a verlo a él.-Quiero saber cómo está mi hermana.

-Hablemos un poco, Amelia. Ya luego te llevaré con ella.

-¿Quiere hablar de su sociedad perfecta, obediente, que puede matar a la voz de ya. Que sólo dirá: Sí, señor. No, señor? ¿Quién financia este instituto?

   Viktor se cruzó de brazos, apretó los labios.

-Yo hago las preguntas.-dijo. No rompí el contacto visual, no debía hacerlo.-El gobierno alemán.-respondió, entendiendo que no cedería.-Pero la idea viene desde las más altas esferas norteamericanas, la lucha por el control de las masas. Un nuevo orden mundial, un gobierno para todos; no creo que entiendas, son cosas de gente grande.

-Que mi edad no lo engañe.

   El hombre se sorprendió por la seriedad en mi tono de voz.

-Eres hermosa, pequeña.-comentó, me incomodó su mirada.-¿Tu padre es lo que dicen que es?

-Eterno, único en su tipo. Es la respuesta que quiere, ¿no? Ya la tiene, llèveme con mi hermana. 

-Eso significa que tù o tu hermana pudieron heredar ese don.-Salió la razón por la que nos habían llevado allí en primer lugar. Viktor caminó hacia la puerta, le indicó al guardia que aguardaba allí que fuera por Amara.-Tu hermana estará aquí en un momento. ¿Qué más sabes de tu padre?

-Casi no lo conocí, pasaba la mayor parte del tiempo lejos de casa; se quedó más tiempo cuando mi madre quedó embarazada de Amara, pero desapareció después del parto y jamás volvimos a verlo. Mi madre se casó con Phillipe Argent, y él es la figura paterna que Amara ha conocido asì que le ruego, no interrogue a mi hermana, ella es muy pequeña y no sabe nada.

   La puerta se abrió, bajè de la silla y al ver a mi hermanita me dio mucha rabia. Tenìa un moratón en el lado derecho de la cara, y el labio inferior partido.

-Es un poco tarde para eso.-alegó Viktor.

   Abracé a Amara, y le lancé una mirada fulminante a él.

-Esto no se lo perdonaré, Viktor.-dije, llena de rabia. El hombre chascó la lengua.-Dijo que tenìa hijos, ¿cómo puede hacer esto?

-Mis hijos son normales, ustedes no, las estamos estudiando. Cosa que debíamos hacer con tu padre pero a falta del procreador están sus criaturas; perfectas criaturas que adiestraremos.....

   Yo ya había matado una vez, no dejaría a Viktor sin su merecido castigo por lo que le hizo a mi hermana. Pero su mirada, esa que me incomodaba se volvió más común  y una noche hizo que vigilaran a la puerta de mi dormitorio mientras él se metía... Pedí ayuda, él cubrió mi boca con su mano.... Sin saber que Amara estaba en el armario, que había ido a verme en medio de la noche, y al oír voces hice que se ocultara....
   Monstruo.... Monstruo.... 







   Actualidad....

   Fue una cena aceptable, aunque sigo dividida. Sólo he puesto a Luna en más riesgo, y no era lo que buscaba pero ella debía saber quién era el padre del hombre con el que se acostaba, ¿no es asì? Tenìa que advertirle para que estuviera atenta.
   Viktor aún no sabe quién soy, y esta noche no creo que reconociera a Luna, ella era muy pequeña cuando la conoció. Y Luna, Luna empezó a recordar; no quería oírme cuando nos vimos en el almuerzo. Hacer que ese político se matara en aquél restaurante tampoco fue una bonita idea,  y frente a ella menos, pero las personas injustas me irritan y no podía dejar pasar esa oportunidad.

-¿Quién te hizo juez y verdugo?-Me había preguntado mi hermana.

   ¿Quién? ¿Quién?

   Dejé las llaves en la mesa del comedor, y me quité los zapatos.

-¿Qué buscas, Faye?-pregunté en la oscuridad del salón.

   La lámpara que se encontraba cerca del sofá se encendió,  más bien la encendieron.

-Buena noche, Amanda Carlysle.-dijo la chica con ese fuerte acento ruso que la caracterizaba.

-Es extraño verte sin Sahar, ¿no te acompaña?

-Ella no sabe que estoy aquí, vine en calidad de mensajera.-Enarqué una ceja al ver una sonrisa placentera en los labios de la ahora rubia.-Cassul dice: "Quiero que dejes de enviarle mensajes a mi hija, quiero que dejes de verla. Tù cortaste los lazos de sangre, y eso significa que no tienes ningún derecho a entablar una relación fraternal con Sahar..". ¿Entiendes que si la ves, si te le acercas tengo órdenes de matarte, no?

-Sahar también es mi familia, él no puede hacer esto. Mi problema es con él no con ella.

-Yo sólo traje el mensaje, Amanda. ¿Algo que quieras decirle a tu padre?

   Faye se puso de pie.

-Que se pudra.

-Vale, yo también quiero eso. Sin embargo no me gustaría que Sahar se apegara a ti y que luego tu padre te matara, la tendría que ver sufrir y ya ha sido suficiente con el daño que tu padre le causó a Vadhir.-Faye se acercó a mí  y agregó.-No vuelvas a comunicarte con ella, Amanda. No lo pensaré dos veces para cumplir con mis ordenes. Ocúpate de tus asuntos.





  Esto era el colmo.... 

   En cuanto la supe ida, lancé un jarrón contra la puerta; por ahora Luna era la prioridad. Por ahora me encargaría de hacer caer a Viktor, quitarle todo... 
   Le quitaré todo lo que más ama.... Le haré sentir lo que yo sentí...