Spin-off

Spin-off

viernes, 6 de febrero de 2015

Su Entrega...



El hielo podía cubrir su exterior, 
una fortaleza que ella se fabricaba para que nadie se le acercara...
Pero su alma era puro fuego...
Luna me había vuelto adicto a ella...
Cuando se entregaba era cuerpo y alma...
Y yo era cuerpo y alma con ella...


    Después de mi discurso dando las gracias por la asistencia y mostrando lo hecho en siete años por medio de un vídeo-que hicimos todos en conjunto-presenté a Luna con varios amigos y socios, aunque seguía inquietándome su charla con Amanda.
  Tuvo que haberle dicho otra cosa, lo que vi no era sólo "una aburrida charla de mujeres", a Amanda la conozco de hace mucho y puedo reconocer cuándo algo o alguien no le cae bien. Y sé que verme con Luna no era para andarse con amabilidad y calma; y ella, Luna, permaneció seria el resto de la noche, distante, hasta que una mujer se le acercó y le anunció que "era hora". Luna se fue diciendo que era algo importante, yo ya tenía una idea de lo que pasaría a continuación.
  Una presentación de baile, le escuché decir a alguien que estaba cerca de mi mesa. Sé que Maura también había dicho algo pero no le presté la suficiente atención; los invitados empezaron a mirar hacia el centro de la pista de donde las parejas que bailaban se estaban retirando. La melodía que empezó a sonar a medida que entraba un grupo de seis personas entre hombres y mujeres, ellos con chaqueta de cuero, pantalones de mezclillas gastados y antifaz cubriéndoles la cara. Ellas con vestidos cortos, dos de rojo y una de negro.... 
   Luna...

   La melodía del inicio se repitió dos veces más hasta que ellos dieron dos pasos al frente y tomaron a sus respectivas parejas... 
   La voz de Britney Spears nos cubrió, la canción era Criminal, miré a Paloma de reojo. Le gustaba; y ellos, los bailarines, empezaron a bailarla en un estilo muy parecido al tango, la melodía tenía ésa mezcla aunque la original no tanto. 
  Miré a Luna, estaba muy concentrada en lo que tenía que hacer, los movimientos eran muy sugestivos y había momentos en que la mano de su pareja de baile se perdía bajo su vestido. Me dio un poco de celos, pero cuando esa parte de la coreografía venía su mirada se cruzaba con la mía. 
   Me estaba provocando....
   
-Esta parte le encantará a Amanda.-susurró Paloma.-...And I hear people talk....-Empezó a cantar.- Trying to make remarks Keep us apart.... But I´dont ever hear... I´dont care....-Buscó a mi ex mujer con la mirada.-No la veo pero debe estar retorciéndose de la envidia. 

   Sonreí, Amanda no me importaba, mis ojos sólo estaban destinados a la mujer de negro que me coqueteaba mientras bailaba. Se me había puesto dura, e intentaba pensar en otra cosa para calmarme, pero es que Luna... 

   
   La canción terminó, y empezó a sonar otra de inmediato, pero Luna no estaba incluida en ésa coreografía. Otras personas salieron a la pista de baile suplantando a su grupo; no presté atención, Luna se sentó a mi lado.

-Bien hecho.-le susurré al oído.

-Gracias, Stalker.-sonrió ella al pronunciar el apodo que me había dado, limpié el poco sudor que le corría de la frente.

-No dijiste nada sobre esto.-La erección no se me pasaba, y ahora que la tenía cerca mucho menos.

-Fue idea de Maura, ella suele ir a buscarme porque la primera vez me perdí, no te burles Bastian.-Yo había empezado a reírme, pero callé enseguida.-Y en una ocasión vio que estábamos ensayando esta coreografía, por diversión, le gustó y ayer en la mañana habló con la profesora, le pidió no, le ordenó que la presentáramos aquí tal cual. Así como la de ahora.

-¿Y por qué no estás en ésa?-pregunté, pero no despegué los ojos de ella.

-Porque ellos llevan más tiempo practicándola.

   Ella miraba a sus compañeros, y luego se volvió hacia mí.

-¿Te gustó?-preguntó.

   ¡Ay, mi Luna! Si supieras lo que hiciste conmigo. 
    Cogí su mano derecha y besé el revés de su muñeca, luego la bajé e hice que me tocara, aún la tenía dura. Al sentirla se le dibujó una sonrisa traviesa en los labios, alrededor todos estaban concentrados en la danza, además nadie se habría dado cuenta de lo que hacíamos porque estábamos sentados a la mesa.
    
-No es buena idea.-murmuré cuando empezó a acariciarla con suavidad.-Luna....-Su sólo roce me ponía en un dilema.

    Sacó la mano cuando Paloma nos miró.


-¿Podrían no comer delante de los pobres?-preguntó, burlona.


  Luna rió, y se levantó.


-Quiero irme, pasar mucho tiempo entre tanta gente no me viene bien.-dijo.


-Yo ya di mi discurso y ya cumplimos con nuestra misión. Vinimos, posamos... bailaste.-Paloma se aclaró la garganta al notar que Luna y yo nos quedamos mirando el uno al otro.-¿Te llevo a alguna parte, hermana?-le pregunté.


-No, Andrea me prestó su coche, qué sepas que decidí venir sola, gracias por preguntar ¡eh!


-Disfruta el resto de la velada, guapa.-le dije, guiñándole un ojo.




   Hice que Luna caminara delante de mí cuando emprendimos nuestra huida, ya se me iba pasando la calentura porque Luna empezó a inventarse toda clase de cosas y me las decía para que pensara sólo en eso. 

  En el elevador íbamos tres personas, la tercera era una señora que le hizo conversación a Luna, esta se mostró muy amable.
   Salimos, el valet me trajo el coche y nos marchamos al apartamento de ella. No hablamos, ella porque estaba inmersa en sus pensamientos, y yo porque quería respetar su espacio; de querer decir algo ya lo habría dicho, creí saber en qué pensaba: Amanda. Nada me quita de la cabeza que pasó algo más, pero no la bombardearía con preguntas, mejor dejarla tranquila.
   
  Dejé el coche en el estacionamiento de su edificio y subimos por el elevador, en silencio. La tomé de la mano, ella mantuvo la vista al frente; salió la primera, la seguí y mientras sacaba una llave de su cartera una sonrisa se deslizó por sus labios. Abrió la puerta y entró.

-¿Quieres algo de tomar?-preguntó.


-Así está bien.-respondí, mirando aquél palaciego apartamento. El salón era grande, había un sofá en el medio frente a una televisión pantalla plana que parecía no haber sido utilizada, noté que no estaba conectada. No había estantes con libros, la paredes eran blancas...-Tu apartamento es interesante.-comenté.


-Yo no lo elegí, fue Maura.-dijo, sentándose en el sofá.-Y no he tenido tiempo de arreglarlo a mi gusto, aunque creo que así está bien. No me gusta tener tantas cosas, sólo lo justo.


   Me senté a su lado.


-Me gusta.


   Ella entrecerró los ojos como si no me creyera, pero yo no mentía. Era elegante, sobrio, aunque qué puedo saber yo de apartamentos, soy como ella, no pido mucho.


-Paloma es adorable.-dijo.


-Y una muy buena amiga, le caíste bien y ella es exigente. Tiene un ojo clínico para la gente con luz, y tú tienes mucha.-Luna bajó la mirada, la cogí del mentón e hice que me viera.-Hablo en serio, señorita Hielo.


-¿Puedo preguntarte algo?-Asentí, ella tomó la mano con la que yo había agarrado su barbilla.-¿En algún momento quisiste a Amanda, como mujer?


  ¿Por qué...


-Tuvieron más que una conversación aburrida ustedes dos.-le dije, ella chascó la lengua en señal de hastío.-Después de la pérdida me dediqué a mimarla, a apoyarla, a cuidarla; sí, en algún momento surgió algo, no lo niego. Por eso el dolor de que me traicionara con mi hermano, pero fue más doloroso aún que él se prestara.


-Lo siento, no debí preguntarte, no me gusta ver ésa tristeza en tus ojos.-Me abrazó.


-Estoy bien, tú apareciste y me has hecho sentir bien. Mejor que bien.-Besé sus labios.-Me hubiese gustado que bailaras algo de belly dance.-susurré.


-¿Sí?-sonrió ella.


-Sí, es variada ésa escuela, yo espero que tu pareja de baile sea gay.-Luna rió abiertamente.


-Eres muy gracioso, Bastian. No es gay, pero es un gran bailarín, y siento una loca debilidad por los bailarines, que lo sepas.-Ventiló aquello paseando su dedo pulgar por mi labio inferior.


-¿Es en serio?-pregunté, aterrado. 


   Luna volvió a reír.


-Muy en serio, me gusta que un hombre sepa moverse, pero no te preocupes que aunque no sepas bailar yo te acepto.


   Ambos reímos esta vez.

   Luna se puso de pie frente a mí, y enarcó una ceja, creo que sabe que me encanta que haga eso.

-¿Quieres que baile para ti?-preguntó, se paró en medio de mis piernas. Me acerqué y besé su vientre.-No me has respondido.


-Me encantaría que lo hicieras.-Metí mis manos bajo el vestido y empecé a subírselo hasta quitárselo. 


   Besé su cuello, la oí gemir pidiendo que tomara asiento. Le obedecí.

   Luna se sentó a horcajadas encima de mí, me quitó el saco y la corbata con su mirada clavada en la mía. No perdía detalle de cada movimiento que hacía sobre mí, me estaba enloqueciendo.
   Pasó a los botones de mi camisa, besó mi pecho y subió a mi boca. Mordió mi labio inferior y luego el superior con suavidad, como de suaves eran sus movimientos; sentía que iba a estallar de un momento a otro. Luna me desabrochó el cinturón, y el pantalón, bajó la cremallera, y paseó su mano por mi polla, sacándola del bóxer...
  Su delicada mano en mi sexo me hizo actuar por impulso y devoré su boca, ella empezó a masturbarme siguiendo el ritmo de mi beso....

-¿Qué demonios....-susurré contra sus labios.


-Te devuelvo lo que me diste en tu auto anoche.-Apoyó su frente en la mía, y empezó a mover su mano con más velocidad.


-Luna... ¡Joder!...-El móvil sonó, pero ella no se detuvo, y yo estaba a punto. Me dijo que contestara, y rió pícara.-Aló...-dije empujándome contra su mano.


>>-¿Bastian? ¿Estás bien? Se te oye fatigado.-Era Maura.

-Sí, estoy bien ¿podemos... hablar mañana? Es que estoy ocupado.-No escuché lo que dijo porque colgué y apagué el móvil.-Luna, me voy a correr, coño....


-Hazlo, ¿no era lo que querías mientras me veías bailar? ¿O me vas a decir que no te estabas tocando?-preguntó, de un modo tan sexy, acompañando las dos preguntas con una sonrisa ladina.-Déjame que sea yo quien te toque ahora....


  Su lengua invadió mi boca encontrándose con la mía en una perfecta danza, y no pude más que dejarme ir en un orgasmo que deseé toda la noche, de su mano, de sus besos, de cada movimiento que ejecutó  sobre mí....


  Se apartó y caminó hacia un pasillo que quedaba subiendo unos escalones, a la derecha del televisor. Me arreglé el pantalón, tomé un respiro y la seguí, se detuvo ante una puerta, le apreté su perfecto y duro culo. Hice que se diera la vuelta, que me viera... Que viera en lo que me ha convertido, había liberado al animal....


-La lavandería está por allí, niño.-Señaló una puerta al fondo.-Debes lavar tus pantalones.-observó, bajando la mirada.


-Eres una tirana, ¿lo sabías?-Me rodeó el cuello con sus brazos.-¿Dónde estarás?


-Aquí en mi dormitorio, me daré una ducha, ¿vienes conmigo?


   La besé, y dije que la alcanzaría en el cuarto de baño.

   
   Cuando la alcancé reparé en que su dormitorio estaba exquisitamente ordenado, dejé mi billetera al lado de la lámpara, en la mesita de noche. Escuché la regadera y fui a encontrarme con ella. Se había recogido el cabello, quitado las bragas, y ya iba por el bra; me acerqué y se lo desabroché yo. 
   Entre besos nos metimos bajo el agua helada, no me importó sentir el frío porque enseguida era sustituido por el calor que ella provocaba en mí.
   En silencio nos abrazamos, y acariciamos. La enjaboné, mientras hablábamos de la fiesta y de lo orgullosa que estaría Maura; lo cierto es que me portaba como un caballero, porque la vista de su cuerpo desnudo era una gran tentación.
   Salió la primera, cogió una bata de baño y entró a su dormitorio. Tomé una toalla y me sequé, pensando en lo que ocurrió hace tan sólo media hora atrás en el salón, creo que ella también se sorprendió de su comportamiento, porque pude ver una sombra de duda en su rostro antes de hacer que me corriera.
   La abracé desde atrás, ella se giró soltándose el pelo, no lo tenía tan húmedo, cuando nos metimos a la regadera cuidé que no se le mojara. Solté el cinturón de su bata y la abrí, yo me hallaba desnudo y listo para el siguiente encuentro; fui bajando la prenda, dejando al descubierto su delicado cuerpo, la dejé a la cintura y la apreté a mí inclinándome para besar sus labios.
   La cargué en cuanto dejó que mi lengua se escabullera dentro de su boca, rodeó con sus piernas mi cintura, dejé caer su bata al suelo y la llevé hasta la cama. Ella giró y quedó encima, luego yo tomé el control y la puse debajo de mi cuerpo; cuando las personas son dominantes las cosas se ponen un poco violentas en la cama, y creo que eso a ella le gustó porque sonrió y me besó con calma, despacio, comiendo de mi boca, bebiéndome en cada ligero roce de su lengua en mis labios.... Para volver a girarse sin previo aviso, dejándome atónito, y con su mano derecha acarició mi polla; se sentó, recorrí su abdomen de arriba hacia abajo hasta llegar a su coño, ella se levantó un poco y dejó que la tocara, estaba  muy húmeda, gimió cuando metí un dedo y empezó a moverse sobre él, subiendo y bajando. Se inclinó y sentí su aliento en mi cuello, besando, mordiendo, sin dejar de moverse sobre mi dedo. 
   Lo saqué, y cogí mi billetera para extraer un preservativo que-desde que le conocí-llevaba conmigo por si esto llegaba a darse. Ella se mordió el labio inferior viéndome devolver la billetera a su lugar.

-Hombre precavido, ¿te lo pongo?


-Ya me lo has puesto.-sonreí, ella entendió la indirecta y me lo tocó.-Luna... ¡Joder, poco más y...


   Giré y la dejé debajo, ella no se quejó sino que empezó a frotarse contra mi sexo. 

  Abrí el paquetito plateado y le entregué el preservativo, me puse de rodillas Luna se sentó y empezó a colocarlo con sus ojos perdidos en los míos, apenas hubo terminado me lancé a mordisquear su boca. Y la fui metiendo lentamente, sintiendo esos movimientos que me volvieron loco hace rato, pero que esta vez sentía directo en la piel....
   Una danza en cuyo final no pensaba, una danza que iniciaba esta noche y se perdería en el infinito....

  Tu piel y la mía, una sola.... Le susurraba... Besé sus labios entre estocadas, quería oír mi nombre en su boca, en su voz.... Vamos, Luna.... Sus gemidos se perdían en mi boca, y los míos eran ahogados por sus besos... ¿Así se sentía hacerlo con amor? ¿Hacerlo con alguien a quien amas? Tan distinto, tan intenso.... Mi dama, mi emperatriz, mi Luna... Me pedía más, mi corazón y el de ella a un ritmo.... Mi alma en tu alma, tatuada en mi cuerpo... Mírame... Sus ojos se encontraron con los míos, quería que se viera en mí tal y como yo la veía... Perfecta, mujer, ángel y demonio, todas y cada una de ellas mías.... Mía... Tuyo... Un último embiste en su precioso coño, y mi nombre saliendo de su boca contra mis labios.... Sonrió, rozando mi lengua con la suya...

-Mío... Mi Bastian...-susurró...



    Tan tranquila mientras los primeros rayos del sol se colaban por la ventana posándose en su bella silueta, no recuerdo el momento exacto en el que nos quedamos dormidos. Sé que se abrazó a mí y besé su frente, acariciando su espalda.

    Una sonrisa en sus labios cuando he pasado mi mano por su cintura.

-Buen día, Stalker.-la escuché susurrar, sin abrir los ojos aún.


-Buen día, Reina del Hielo.-Deposité un beso en su mejilla.


   Se dio la vuelta e hizo que me acostara.


-Le das duro al tema, ¿sabes?-dijo, enarcando una ceja. 


   Vale, sí lo hace adrede.


-No lo sabía, has sacado lo peor de mí, Luna; me has hecho presa de mis instintos. Mi comportamiento nunca había sido tan....


-¿Animal? ¿Tan perfecto? 


-¿Me estás provocando? ¿Tan temprano?-reí, ella conmigo.-Quiero que escuches algo.-A la madrugada había ido por mi móvil al salón, al encenderlo recibí un mensaje de Paloma, era un archivo de audio. Le di play.-Paloma me lo envió, creo que estábamos ocupados cuando eso pasó.


-¿Criminal?-dijo, escuchando la canción.-No va para nada contigo la letra de esa canción, amor.


-¿Amor?-Ella se ruborizó.-Me gusta ese apodo también, tanto como Stalker. Y sobre la canción, es que no me conociste en mis años mozos, mi motocicleta me la gané en una carrera clandestina, ¿ahora qué dices?


-Vale, vale... But mama I´m in Love with a Criminal....-Siguió la canción mientras se acercaba para besarme.

  Dejé el móvil en la mesita de noche con la canción aún sonando....
   Iba a ser una mañana interesante....