Spin-off

Spin-off

lunes, 5 de junio de 2017

Lo Bueno. Lo Bello. Lo Justo y lo Verdadero.

Brooklyn, Estados Unidos
Media hora antes
Amshel

     A Sahar no se la podía engañar tan fácilmente, ya sabía yo que no creería lo que Amelia decidiera contarle para convencerla de que asesinara a Amara, y ésta se negó a provocar a Sahar porque a ninguna de las dos les vendría bien el estrés, una despertaría a un antiguo demonio y la otra podía destruirlo todo. Corrimos con la suerte de que Sahar se haya mantenido serena cuando, sin querer, percibió lo que Amelia estaba sufriendo en manos de Eloah. Desde su regreso ha permanecido estable, y ninguno terminábamos de acostumbrarnos a la idea de que esa chiquilla fuese la primera de su clase, la primera de todos nosotros. La Primera. El Todo y la Nada. Una joven mujer de veinticuatro años con una apariencia de niña, y a veces un comportamiento similar, porque Sahar en ocasiones podía actuar como una verdadera niña mimada. 
    Reí mirando la mancha que había quedado en el suelo después de que dejara caer su bebida. Me serví un vaso de coñac, y dos iguales para Velkam y Regina. Faye se había ido a buscar a Sahar hacía un buen rato.
     Me encontraba entregándole un vaso con la bebida servida a Regina cuando su marido entró de improviso, su mujer se sorprendió y me miró de reojo. El Blood Drynka me tenía marcado desde que se enteró de lo que le hice a su mujer en su ausencia.

-Drako me dijo que estabas aquí con Sahar y Faye-le oí explicarle a su mujer cerca de la ventana-. No me gusta que estés cerca de ese tipo-añadió lanzándome una mirada fulminante.
-Paz, hermano-dije levantando el vaso y guiñándole el ojo.

-¿Paz?-repitió acercándose. Puse el vaso sobre la mesa-. Todos los demás pueden creer en ti y en la supuesta ayuda que nos estás prestando, pero eso no significa que yo también tenga que hacerlo, el ataque a Regina fue una ofensa a la confianza que deposité en ti, Elohim. En algún momento te haré pagar.

-¿Por qué no ahora? Estoy listo-lo provoqué preparándome.
     La cara de pocos amigos de Arath significaba que el muchacho iba en serio y su odio hacia mí no se desvanecería hasta que me diera una buena paliza. Si era eso lo que hacía falta para bajar su cabreo entonces dejaría que se deshiciera en golpes sobre mí, incluso me quité la chaqueta que tenía puesta.

-Paren esto, no es momento de pelearnos entre nosotros-intervino Velkam.

-Además te he dicho que no era él mismo, Arath-dijo Regina con sus manos puestas en el pecho de su esposo para que no avanzara ni un paso hacia mí-. ¿No ves que es exactamente lo que Eloah quiere? Pelearnos entre nosotros es lo peor que podemos hacer, dividir para vencer es una de sus tácticas.....

    El tiempo se ralentizó de repente, el único que era consciente de lo que pasaba era yo. No me gustó nada.

-Pequeño Amshel, el traidor a Su Sangre.
     Me di la vuelta apretando los puños de la ira que hirvió en mí al escuchar esa voz, la repugnante serpiente estaba sentada en mi sofá bebiendo de mi vaso.

-Ivel te hirió, imposible que hayas sanado tan pronto.
   Bebió un largo rato en un intento de ignorarme, me crucé de brazos mirando a Regina y a los otros dos, si Eloah estaba aquí nada bueno podía salir de su visita.

-Tranquilo, Amshel, no planeo hacerles nada. Todavía.-Con Él más valía estar tranquilo, seguirle la corriente, no sobre reaccionar-. No estoy aquí realmente, me es imposible trasladarme de un lugar a otro gracias a la herida que tu maldita hermana menor me hizo. Y si lo sumamos a mi cuerpo humano, ya ves.-Lo escuché mirando de vez en cuando a mis amigos y a Arath-. Soy como un chip en tu cabeza, escuchas mi voz, me ves, mis Siervos trabajaron a algunos humanos así, ¿sabes? Tecnología que les facilitaron mis Elohim fieles, y otras sacadas de sus vidas anteriores en el Origen. Tecnología que no me apetecía que tuvieran, limpia, tecnología por la que hice que eliminaran a esos sabelotodos. Es tan difícil conseguir que se deshagan de los vestigios de sus vidas originales.

    Eloah mantenía un tono sereno al hablar, una amabilidad desmedida en un tema delicado como el que tocaba.

-Pero ni por asomo es necesario un aparatito para estar en tu mente, Amshel, es mía aunque te resistas. Los chips iban a parar a aquellos que representaban un desafío a la hora de convertirse en mis sumisos, eran para esos que resistían, entonces en vida los hacíamos hacer cosas que ponían en duda la moralidad y perfección de espíritu. ¿Y adivina qué? Cedían-rió-. Otros resistían muy bien, es ese libre albedrío del que "gozan", Sahar fue ilusa al darles tanta libertad.

-Yo pienso lo contrario, fue lo mejor que hizo por sus hijos.

-¿En serio? Por ese libre albedrío hice a Eglee mi esposa y a Rosen mi mano derecha, seguro habrá hablado de ellos, porque no me queda duda de que su memoria regresó.

-Sus palabras exactas sobre Eglee fueron "tortura", provocaste un trauma en ella.

     Eloah se levantó, no me moví de mi lugar. Él se paró frente a mí. 
-Tortura, trauma, ella eligió quedarse conmigo. Soy su ancla, el amor de su vida-sonrió. Pasó por mi lado y observó de cerca a Velkam.

-No sabes qué es el amor, ni remota idea tienes de lo que significa amar a alguien. Por lo que yo sé, una persona con una tortura aplicada como tú le hiciste a Eglee termina disociándose y viendo en su torturador a alguien grande, lo enaltece, justo como has venido haciendo con los terranos que temen a una figura divina, con los terranos que adoran a esa figura, y con los terranos que no creen en ella, figura que los tortura en vida y en muerte.

-Hasta los que no creen en mí, al final terminan creyendo ya sea en su actual vida o en la próxima. No les queda alternativa.

-No les das alternativa que es diferente.

      Sonrió mientras estudiaba el rostro de Velkam.

-Este muchacho estuvo casado con Sahar hace años, ¿no? Tuvieron una hija, ¿cierto?-preguntó.

-No, creo que tanta maldad te confunde.

-Eres simpático, Amshel-rió-. Pero en serio, sí fue su esposo. Y si no mal recuerdo también fueron pareja en el Origen, que curioso.

-Su amor trascendió, te superó, querido abuelo.

-Bla bla bla.... Puedo quitárselo si me apetece-aseguró-. Puedo separarla de Faye y juntarla con él de nuevo, si me apetece; que no haya matado a la señorita Vesper todavía es porque quería ver hasta qué punto llegaba el amor de Sahar por ella, tu padre por otro lado lo intentó en varias ocasiones y fue bastante didáctico, aprendí que cada vez que la perdía en sus diferentes vidas, más peligrosa y sombría se volvía, lo de sombría me convenía, lo de peligrosa no tanto. Por suerte rompieron el ciclo que la llevaba a morir, y la rubia se volvió fuerte de cuerpo y espíritu; Faye es algo que no vi venir en la vida de Sahar, ni siquiera sé si alguna vez estuvo en el Origen-dijo pensativo-. Pero es humana, sin duda, una humana interesante. Tengo registro de todas mis criaturas, algunas se me escapan como pasó con Amelia, sin embargo ella, Faye Vesper, es un verdadero misterio.

    Debía advertir a Sahar sobre el interés que Faye había despertado en Eloah.

-¿Qué quieres?-pregunté-. No creo que hayas venido a hablar de Faye.

-La gente impaciente es desagradable, Amshel-dijo sentándose en el sofá y cruzando las piernas-. Necesito un favor tuyo.

      Sonreí con ironía.

-Estoy seguro de que hay muchos otros que estarían encantados de hacerte favores.

-Para éste necesito que seas tú, el hijo pródigo de Azazel.-Nunca dejaba de aparentar amabilidad, era muy convincente-. Rosen está ahora mismo en una situación comprometedora con tu padre-Ivel consiguió decirle que el tipo era un traidor-, y de no estarlo igual no ha podido ser de ayuda en ese particular. Hablo de encontrar mi cuerpo original.

-¿Cansado de ser un parásito?-reí.

-¿Sabes cómo funciona, Amshel?-preguntó-. Hace millones de años Sahar me dejó en un estado catatónico y encerró mi cuerpo en el Abismo junto con Legiones de Elohim, estoy dormido, en un interminable coma místico. Pero mi mente sigue consciente y es como logro influenciar a otros, es casi psíquico; para apoderarme de un cuerpo-cerró y abrió su mano derecha-es necesario el ritual urushdaur el cual hacen mis Siervos para así cambiar a un nuevo cuerpo. Porque no estoy al cien, odio eso aunque con el tiempo lo he encontrado divertido, sólo que ahora mismo no me apetece estar en un cuerpo débil con el cual no puedo hacer uso de mi potencial. La cuestión está en que al parecer mi cuerpo ya no se encuentra en su celda, fue movido a otro lugar y creo que es obra de tu padre quien está bien blindado, una de las pocas informaciones a las que Rosen no pudo acceder en su mente fue a la localización de mi cuerpo, y me temo que es peligroso que Azazel lo tenga.

-¿Podría matarte en cualquier momento?-sonreí.

-No es tan simple pero sí, podría hallar la forma, no es que no lo haya intentado ya y heme aquí.

-Mi padre no confía en mí, ¿te recuerdo que fui expulsado del Cielo?-No pude dejar de reír al recordarle ese detalle-. ¿Captas la ironía? Soy como el Lucifer del cuento de hadas que le narran a los humanos desde que son pequeños. Tu cuento de hadas.

-Basta de bromas, Amshel, eres su hijo y volverá a recibirte si se lo pides, verá en ti su propio reflejo ¿sabes por qué? Porque yo le di una oportunidad después de que se unió a Raziel en su resistencia, cuando el Rey Grigori se volvió del lado de mi Guardador de Secretos. Después vino a mí suplicando redimirse, suplicándome perdón y como soy misericordioso se lo di.

-¿Por qué no lo haces tú mismo o se lo pides a uno de tus lacayos?

-Porque no sé con exactitud quién está de mi lado y quién del lado de tu padre, con Rosen prisionero y Azazel conociendo mi situación estoy más solo que Adán en un maldito día de las madres. No estoy en condición de actuar por mi cuenta.

     Era estupendo saber que ahora Azazel tenía un nuevo objetivo y quitaría sus ojos de Sahar por un tiempo.

-¿Qué te hace pensar que accederé a ayudarte?

-La adoración por tus hermanas-respondió al instante-. Sobre todo por una que está por darte una sobrina. Tú me ayudas y no tocaré a ninguna de las tres, es un trato, y el Diablo siempre cumple con sus tratos.

-Ni siquiera lo voy a considerar, mis hermanas me aborrecerían si hiciera un trato contigo, echaría por tierra todo por lo que estamos trabajando. No voy a ayudarte a perpetuarte en el poder, y no le suplicaré a mi padre que me perdone cuando no he hecho nada malo; estás solo, y solo vas a quedarte, busca a otro que esté gustoso de arrastrarse ante ti.

     Eloah se acercó muy rápido y me cogió del cuello.

-Te vas a arrepentir, pequeño Amshel, hagan lo que hagan será un favor más para mí. Cuando crean que van ganando les quitaré todo.....

   Desapareció de mi vista y el tiempo volvió a correr con normalidad.

-Eloah estuvo aquí-le dije a los demás-. Ralentizó el tiempo. Acaba de marcharse.

-¿Estás bien?-preguntó Regina.

-Sí, una amenaza no más.

    Me di cuenta de que Velkam estaba fuera de este mundo, distraído.

-¿Velkam?-dijo Regina-. Velkam, ¿qué pasa? 

-Me voy....-susurró el muchacho.

-¿Disculpa?-intervine.

-Siento que mi hora de volver se acerca, hay aroma a muerte.

-Velkam, ¿de qué estás hablando?-preguntó Regina visiblemente asustada.

-Debes estar sintiendo lo mismo.

-Velkam tiene razón hay algo muy raro, una tensión extraña como antesala a la destrucción-dijo Arath mirando por la ventana-. Puedo ver las almas en pena, se aproxima algo grande.

    Me asomé a la ventana, pude ver lo que Arath describía, las calles abarrotadas de almas deambulando sin reconocerse entre ellas.

-Debo irme-repitió Velkam-. Debo irme....           
       Se acercó a Regina y al momento de tocarla se esfumó dejando a la mujer hecha un mar de lágrimas. No era un secreto la íntima amistad entre los Griffin y Velkam, la reacción de Regina era de esperarse, pero además fue como si Velkam le hubiese transmitido algo al tener contacto con ella.

-Dolor-decía Regina-, es demasiado dolor.....
   Di un paso para abrazarla pero Arath se me adelantó. Cuando se separó de ella para mirarla a la cara detrás de él se abrió una especie de portal como el que aparecía cuando Sahar rasgaba el espacio, no dio tiempo a nada, unas garras salieron de aquél portal y lo cogieron de la cara arrastrándolo dentro al mismo tiempo que la destrucción nos arrastraba a Regina y a mí. Nunca lo vimos venir.


Ahora
    No sé cómo demonios llegué a sobrevivir, abrí los ojos y encontré un cielo de fuego, destrucción, un mundo en tinieblas. ¿Cómo pasó? ¿Quién hizo esto? ¿Los humanos y su guerra?
  Regina, pensé mientras me levantaba y caminaba por el sendero de polvo, ceniza y escombros. No sentía ningún aroma, más sí me sentí protegido de toda esa contaminación. La escena apocalíptica me hizo derramar lágrimas de imaginar que Regina y los demás podían estar muertos; antes de que todo pasara Velkam desapareció y Arath fue llevado a otro lugar por una extraña criatura, pero Regina y yo fuimos arrasados.
   ¿Acaso estoy muerto? ¿Estoy caminando por una Assiah destruida, pero muerto? A mi alrededor nada cambiaba, adonde mirara sólo había fuego, escombros.... Muerte. Velkam lo presintió, percibió lo que se nos venía, ¿pero adónde fue? ¿Al Origen?
    
-¡Regina!-grité. No podía ser el único con vida-. ¡Regina, ¿dónde estás?!-Miré el cielo de fuego, los relámpagos y rayos que caían a tierra eran estruendosos-. ¡¡¡REEEEEGIIIIINAAAA!!!-vociferé.

   De repente el cielo se volvió azul, tan azul que me dejó impresionado. No era un azul como el que veía siempre antes de que el fuego lo cubriera, era un azul límpido y sentí una extraña liberación, no tenía miedo ni sufría por la posible pérdida de mis amigos. En su lugar había paz.

-Se la Tero estis sola stato, Istanbulo estus lia ĉefurbo. 

     Si la Tierra fuese un solo estado, Estambul sería su capital. Giré al escuchar esa frase y esa inconfundible voz. Caminaba descalza por la blanca arena y entonces miré mis pies, también me hallaba descalzo.

-¿Cómo...?-musité.
      
-Creo que fue tu padre el que puso fin a la guerra terrana de esta forma-dijo y puso sus manos en mi nuca. Su tacto era cálido como su mirada café-. No pasa nada, Amshel, con esto inicia una era de transmutación en Assiah. Azazel no tiene ni idea de lo que ha hecho.














Velkam

    Justo antes de desvanecerme oí la voz de Mikhael diciéndome que era momento de Ascender, y entonces sentí y percibí el aroma a muerte. Se avecinaba una tormenta que no podía parar aunque quisiera, me preocupaba mi hija y Sahar pero Mikhael insistió en que ambas estarían bien. Nina era hija de Bisha, y Bisha lo podía Todo. Nina era sangre de su sangre, y carne de su carne. Hija biológica del Origen. Hija biológica de un Poder Supremo y por ende era perfecta e inmortal desde su nacimiento, nada le pasaría. Nina nunca fue humana, nació en materia y la moldeó para no ser dañada por ella; ahora entendía, desde que hablé con Bisha tras su regreso empecé a entender y a recordar. Y ahora era el momento de vestir la verdadera inmortalidad purificando la corrupción que traía consigo no sólo por haber pasado a ser humano, sino Blood Drynka que era sinónimo de espiritualidad corrompida, eso dijo Bisha.
    Y la vi, a mi Gadot. Diosa Guerrera. Bishamonten Sahar. La primera vez que la conocí, ese giro que la hizo tropezar conmigo y caer en mis brazos, siendo yo quien cayera en su embrujo.
    Estaba viviendo mis recuerdos con más nitidez y en carne propia, recreándolos, volviendo con ellos lo malo que había en mí en bueno. Limpiándome de todo pensamiento agresivo que la estadía en Assiah provocaba en criaturas como yo.
    Sahar sonrió cuando la solté, ladeó la cabeza y extendió su mano.

-Sahar-dijo-, ¿cuál es tu nombre de nacimiento?

-Velkam-respondí estrechando su mano-. No hay nadie que no te conozca, Bisha.

    Sonrió.
  Bishamonten era una forma que teníamos en el Origen para referirnos a la Creadora. Tenía tantos significados, nuestro respeto iba en esa palabra, era más informal que Gadot que quería decir Dios o Diosa, y más formal que llamarla por su nombre. Esto le gustaba más, pero yo no podía dejar de llamarla Bisha, mi respeto hacia ella sí, pero también mi cariño y amor, tanto que al final terminó convirtiéndose en mi mote personal para ella en el Origen y posteriormente en Assiah.

-Te pareces a Lyanna y Van, ¿de dónde eres?

-Y sin duda usted conoce a todos-reí.

-No a todos, no te conocía a ti-la sonrisa en sus labios siempre cálida, siempre amable, siempre inocente, sin tintes de coqueteo o intento de algo más.

-Soy de Cartago, Lyanna y Van son mis padres.

    La gente a nuestro alrededor caminaba de un lado a otro en aquella calle que estaba de fiesta, nunca faltaba qué celebrar de forma sana. Y desde esa noche nunca me faltó qué celebrar a su lado.
     Fuimos Amigos, y en nuestro hogar la Amistad era sagrada como el Amor, no porque fuese una regla porque éstas no existían, sino porque era natural en todos. El Amor podía surgir con una mirada, o con el pasar del tiempo que estuvieras con esa persona, y desde que el Amor reclamaba su espacio no había vuelta atrás, no había ojos para nadie más, sólo existía esa persona en tu eterna vida.
   Nadie se quejaría de pasar la eternidad con la persona que amaba, y en el Origen era fácil amar. Supongo que a los humanos acostumbrados a la distorsión que Eloah le dio a esa mala imitación de amor que existe en Assiah no les gustaría la descripción de un amor duradero sin celos, ni dolor, ni complicaciones, pero es que el amor no es sinónimo de dolor, cuando amas no se sufre. La mala concepción a la que se terminaron acostumbrando los humanos estaba lejos de llamarse Amor.
    Y Sahar era la clara prueba de lo que significaba amar, era el amor hecho persona. Cuando me presentó a Lucifer pude ver ese cariño inmenso por él; el muchacho estaba bañando a un caballo blanco cerca de la casa de Sahar, ésta no dudó en acercarse, nos presentó y se concentró en acariciar al corcel.

-Le encantan-dijo Lucifer-. Pero no suele montar a menos que ellos lo permitan.

    Entender a los animales no era algo que se considerara extraño, de hecho algunos de nosotros conservábamos ese don en nuestra vida en Assiah. Los animales eran lo más que Eloah pudo imitar con precisión, salvo por un instinto salvaje y violento que se desataba en ellos a veces, sobre todo cuando se sentían amenazados lo que vendría a ser natural en un lugar como el mundo humano donde todo se trataba más de violencia que de paz. 
   Estar reviviendo mi vida original me gustaba, cada memoria que tenía de mi mundo con ella me hacía sentir vivo, ver en sus ojos lo mucho que me amaba era sanador. Pero sin duda no había punto de comparación en su forma de mirar a Faye.
-Eres patético-me dijo en el recuerdo de un baile-, no me tendrás de nuevo porque la tengo a ella, eres patético por no luchar. Si fui tuya una vida más en la tierra, ¿por qué dejarme en sus brazos?
   La alejé y su rostro se transformó en el mío así como su cuerpo fue tomando mi forma. Estaba parado frente a un espejo, mis ojos se volvieron oscuros, era la materia de oscuridad corrupta intentando luchar por quedarse.
    En el espejo se materializó el recuerdo del momento en el que Faye Vesper descubrió lo que yo era en los 1400's.
   Yo observaba a través de los ojos de Faye y Faye se convirtió en mí. El yo que se encontraba sentado en el sofá con una víctima en sus brazos me miró y sonrió.
-No te desharás de lo que eres-dijo-, lo que se siembra en Assiah se cosecha en Assiah y tú sembraste mucha muerte y maldad, Velkam. Algo así no lo purificas tan rápido. Odias a Faye por quitarte a Sahar.

     Y el cuerpo en sus brazos tomó el rostro de la rubia. 

-Nunca podría odiar a quien sólo le da felicidad a Bisha-repliqué sin enervarme.  
   La oscuridad corrupta volvió a mostrarme a Sahar y a mí mismo de pie delante de ella mientras la chica se hallaba apoyada contra la pared de una cueva, la Sahar del recuerdo manipulado me miró con malicia para luego observar al Velkam que a su vez me observaba como luchando por su libertad.
-He hablado con Lucifer sobre esto-dijo la voz de Sahar y me vi en mi cuerpo en otro recuerdo. Su intento de tentarme había fallado, pareció desistir.

-¿Y qué te dijo?-pregunté, tenía su mano cogida, caminábamos hacia la estancia.

-Que Eloah podía ser muy persuasivo, que podía volver, y lo sé pero Rosen también es fuerte no caería por unas cuantas palabras de Eloah, ¿o sí?

-La única que puede estar segura eres tú, Bisha, entiendo que le hayas dado entrada libre para que entienda que no lo desprecias, pero estamos hablando de alguien que sólo transmite malos sentimientos y pensamientos. Un ser del que debes cuidar a tus hijos, yo también creo que Rosen es fuerte, aún así te pido por favor que no olvides que ya cedió una vez antes de que Eloah te lanzara por la ventana.

-¿Y qué debo hacer? ¿Poner murallas, encerrarlos?
-Si es por nuestro bien no te cuestionaríamos, yo no te cuestionaría-susurré acariciando su mejilla-. Con tal de que Él no vuelva a pisar el Origen apoyaría la decisión que tomaras.

    Sahar era muy compasiva, ni siquiera pasaba por su cabeza destruir a Eloah, quería hacerlo entrar en razón pero cómo se convence a una persona que sólo conoce de odios y envidias que puede llegar a ser querida. Eloah no sentía, era el extremo de todo lo malo.

-Yo me haré cargo de todo lo referente a Eloah-dijo Sahar días antes de que Rosen y Eglee desaparecieran.     
-Bisha, no por favor-dijo Asto. No fue la única a la que tomó por sorpresa con esa declaración, Rosen, Lucifer y yo nos impresionamos porque ya había tomado la decisión de levantar muros para evitar la entrada de Eloah pero supuse que lo había reflexionado mejor, y sola-. Podemos lidiar todos juntos con esto, déjanos ayudarte.

   Sin embargo Sahar estaba decidida, no quería encerrarnos y luego, ese mismo día, Lucifer me confesó sus razones.    
-Vio el mundo de Eloah, vio que sufríamos allí y que habían murallas. No quiere volver el Origen una prisión porque así lo sentiría ella aunque nosotros no lo veamos de ese modo.

-Lo entiendo como también el que no quiera destruirlo aquí.

-Si eligiera esa salida en este momento su poder se vería corrompido así como nuestro hogar y nosotros con él; ella no destruye sino que construye, como tú, como yo. Es mejor dar vida o transformar una vida que quitarla, el Origen es Vida, Sahar es Vida, Eloah no nos quitará lo que hemos aprendido, no nos quitará lo que somos.

     Pero Él usó eso en nuestra contra y transformó nuestras vidas.
     Y entonces fui niño, mi cuerpo se convirtió en el del niño que una vez fui, mostrándome a una Sahar que se paró delante de mí.
-Volvamos a transformar nuestras vidas, con lo malo que Assiah despierta en nosotros hagamos algo bueno, Velkam; en este camino de espinas conociste a Amshel, quien fue como un padre para ti.
-¿Y debo agradecerle a Eloah el tormento eterno sólo por haber conocido a un gran amigo?-le pregunté volviéndome hombre y recordando a mi gran amigo-. ¿Debo agradecerle el haberme alejado de ti?

-Fue decisión mía seguir a Lucifer hasta aquí en busca de él y tus hermanos, si hay alguien a quien debes culpar de nuestra separación es a mí.

-¿Por qué le quitas culpa a Él? Assiah es una prisión hecha con el sudor y la sangre de tus hijos, los cuales Eloah secuestró y encadenó a un cuerpo de materia, oscuridad corrupta

-No le quito culpa, Velkam, y no te pido que le agradezcas aunque sin duda eso le enfadaría-rió-. ¿Te imaginas el hecho de agradecerle porque sin su intervención al hacerte prisionero nunca habrías conocido a uno de tus mejores amigos? De lo malo salió algo bueno, es como reírnos en su cara de lo que nos ha hecho y a pesar de todo lo que nos ha hecho no ha conseguido que le besemos el culo.
    Solté una carcajada pensando en Amshel y el abrazo que nos dimos cuando nos reencontramos hace nueve meses. Sahar tenía razón, nada enervaría más a Eloah Yahveh que el que transformemos lo que nos ha hecho y lo hagamos nuestro, que poseamos lo que Él creó como este cuerpo hecho de carne, hueso, barro, alma, Su Soplo que es materia oscura corrupta no vida de verdad, lo que le daba vida eramos nosotros: Espíritu. Y podíamos transformar este cuerpo y hacerlo inmortal, realizarme en mi espíritu, renacer.
    Abrí los ojos, Nina saltó sobre mí en la cama y la abracé, mi hija estaba viva. Su madre debió protegerla de la terrible destrucción; sentí mi cuerpo distinto, lo sentía como antes en el Origen.
     Lo Creado por Eloah fue divinizado por mi liberación, volvía a ser Espíritu pero de una forma en que podía soportar mi estadía en Assiah sin que la corrupción e impureza de ésta me afectara, era como si una armadura revistiera mi cuerpo.

-Padre, ¿te encuentras bien?-preguntó Nina. Vi sus brillantes ojos verdes y comprendí por qué mi niña nunca se vio corrompida por este mundo, estaba tan revestida como yo ahora, por ser hija de su madre, hija del Todo y de la Nada. Nina ya estaba divinizada y nadie más lo sabía, salvo su madre tal vez-. ¿Padre?

-Muy bien, cariño, estoy muy bien-respondí viendo detrás de ella a Amshel y a Ezio-. ¿Qué pasó exactamente? ¿Dónde estamos?

-Drako, Regina Griffin y los demás nos esperan en la estancia-dijo Amshel-. Nos asustaste cuando desapareciste, y luego ¡boom!-Nina se sobresaltó, Ezio y yo nos reímos-. Es el paradero de Arath el que nos preocupa ahora.

-¿Cómo? ¿Qué pasó con Arath?

-Vamos abajo y hablamos-dijo Ezio.

    Pasé mi brazo alrededor de los hombros de mi hija mientras nos dirigíamos a la estancia.

-¿Cómo llegué aquí? Sé que me desvanecí.....

-Tu cuerpo apareció hace unos quince minutos en el suelo de la estancia-dijo Ezio-. Todos los demás aún nos estamos preguntando cómo nos trasladó aquí, dijo que no hablaría hasta ver que decidieras volver junto a nosotros o si por el contrario habías decidido regresar a Casa.

-Seguimos en Assiah, ¿no?-dije.

-Definitivamente, pero protegidos del veneno nuclear. Salvó a mucha gente-dijo Amshel abriendo las puertas de la estancia.

    Regina me abrazó, vi a Drako, Erza y al que imaginé era el Príncipe Grigori con el que Sahar habló meses atrás. Un hombre alto vestido de traje y de cabello negro, largo; Paloma, Vadhir y Vit estaban sentados en el sofá. Y Lucrecia se encontraba recargada en la pared, tenía un semblante triste.
-¿De qué me perdí?-inquirí-. ¿Crecia?

-Mi hermano está muerto-respondió-. Y ella no pudo.....

-No fue culpa de mi madre-replicó Nina-. Ella lo hubiese salvado....

-No, fue culpa de la maldita Faye Vesper, seguro la eligió por encima de su hermano. Que te eligiera a ti lo entiendo, eres su hija, pero Vesper....
-¡Cállate!-gritó Vit-. Deberías estar agradecida de que te trajera, vive por tu hermano en lugar de decir cosas feas sobre Faye-dijo la niña cruzando los bracitos y frunciendo el ceño como si fuese una mujer mayor.

-¡Joder! Que nadie se atreva a decir que no está fabricada con el ADN de Amy-rió Amshel-. El mini clon se las sabe todas.

-Es para colección, la Bruja Maldita defendiendo a Faye-dijo Erza, me pregunté si había revivido los recuerdos del Origen también, ella y Lucifer fueron muy unidos en esa época-. Nunca volveremos a ver algo así.

-Con eso de que Sahar no sabe dónde pueda estar, es lo que temo-habló Faye entrando a la estancia-. Hola Velkam-sonrió.

-Hola, ¿y Sahar?

-Me temo que no nos acompañará, tenemos un problema y una bendición-dijo mirándonos a todos, incómoda. 









Amelia

   Caminé por toda la casa siguiendo la melodía que estaba sonando, no reconocía el lugar, no habían fotografías de los dueños o dueño, pero sí reconocí la melodía. Era un réquiem, Mozart sin duda. Entré al área de la cocina, lugar de donde provenía y encontré a Lucius sentado en la barra de desayuno.

-Me desmayaste, Lucius-dije quedándome a una distancia prudente, no fuese a ser obra de Eloah y éste otro mundo dentro de mi cabeza-. Dime que estoy realmente despierta.

-Estás realmente despierta, Amy, Mikhael me envió por ti-respondió dándome la espalda. Me acerqué-. Por ti y Amara, pero en ese segundo alguien llegó antes y se la llevó.

-¿Viste a ese alguien?

-No. Si me quedaba un poco más habríamos estallado, nada me pasaría pero tú, por otro lado.

-Ahora tengo la sensación de que alguien muy cercano murió en mi lugar-comenté cogiendo una manzana roja del frutero que estaba al final de la barra-. Mira, una manzana, no te doy porque luego queda escrito que te estoy invitando a pecar.-Di un mordisco y Lucius rió.

-Estás muy tranquila considerando que Assiah está colapsada gracias a la guerra nuclear que estalló.

-¿Tranquila? Estoy muerta de miedo, no sé dónde está Sahar y lo último que hice fue mentirle, o algo así.-Me senté en el sofá que estaba cerca del ventanal, la vista nada tenía qué ver con un escenario apocalíptico, un cielo azul puro engalanaba el día-. ¿Otra casa de playa? ¿Me trajiste a Estambul?

-Yo no, ni siquiera tengo idea de cómo me trasladé aquí, cuando me di cuenta estaba tirado en la arena-explicó mirando por la ventana-. Te cargué y te traje a esta casa vacía, hay varias allí afuera pero ésta me pareció más "estilo Lucifer"-sonrió.

-Oh, hermano, eres tan chistoso-dije sarcástica-. Si estamos en Assiah y estallaron bombas nucleares ¿por qué allí afuera.....?

-Creo que estamos protegidos, como en una burbuja, querida.

-Como en Providencia-susurré-. Mi padre tenía un lugar que se asemejaba al imaginario Jardín de Edén, pero creo que quién hizo ese pacífico pedazo de Assiah no fue Eloah sino mi padre sin darse cuenta. Caín es Espíritu desde que nació.

-De tus pelotas, no lo olvides-broméo él.

-Cierra la maldita boca o te pateo el culo.

-¿Aló? ¿Exorcismos a domicilio? Tenemos un demonio mal hablado por acá-dijo con el móvil al oído fingiendo una llamada.

-Como decía-proseguí ignorando su broma-, Caín era Espíritu y por ende rechazaba todo lo Creado pero podía transformarlo y hacerlo suyo. Por lo que sé, tan sólo una vez Eloah pisó ese lugar bajo mi identidad, ya sabes, toda esa burla a mi nombre original.

-¿Entonces volvió a hacerlo?-dijo-. ¿Caín anda por aquí?-preguntó-. Pero si yo lo vi antes de ir a por ti, seguía en Casa.
-¿Y si no fue Caín?-Lucius sonrió adivinando lo que quise decir sin poder creerlo. Tenía algunas heridas en el rostro que sanaron despacio hasta ya no manchar su bonita faz-. Tuvo que ser ella, y si fue ella significa que está bien-reí abrazándolo.

     Sahar había ido ese día al apartamento de Amshel en Brooklyn lugar donde Amara y yo habíamos estado la noche anterior porque me apetecía ver a Nina antes de alejarme del todo. Con la hija de Sahar y Velkam tenía una agradable relación de tía y sobrina, había sido poco el contacto entre nosotras pero a veces poco es suficiente como decía mi hermana menor.
     Conocía a Sahar muy bien y sabía que no aceptaría de ninguna manera asesinar a Amara, decidí mentir sin muchas ganas de hacerlo aunque fuese buena idea que la espada estuviera en sus manos. Ivel la llevó con su padre para afianzar su lealtad hacia él y del mismo modo poner un nuevo objetivo en su camino: Eloah, así quitaba algo de peso a la obsesión que Azazel tenía por mi hermana. Pero con la muerte de Amara a manos de Sahar la espada pasaría a ser de su propiedad y nadie más que ella podría destruirla o usarla. Las armas no respondían más que a un dueño, Su dueño; Eloah y su interesante modo de cuidar sus espaldas.
     Lucius me sirvió del desayuno que preparó para ambos.
     Si Ivel no había encontrado la armería en el lugar donde debería estar, y ni pista de alguna otra arma, significaba que Azazel las destruyó, sí, pero para eso tendría que matar a cada dueño de arma. Es mucho trabajo, así que la otra opción y la más segura era el cambio de lugar. Azazel las tenía escondidas e Ivel debía encontrar el lugar al cual las movió.
    Eran trece espadas, la que tenía Amara debió ser fabricada especialmente para ella. Y la que Azazel poseía debió pertenecer a algún Arcángel, luchar contra él y lograr asesinarlo con su propia espada para hacerla suya debió ser toda una proeza.

-¿En qué piensas?-me preguntó Lucius.

-En si estás bien después de lo que Eloah te hizo-mentí porque no quería preocuparlo después de saber que Sahar estaba bien-, cuando volviste del Origen las heridas en tu rostro aparecieron de nuevo, pero ya no están. Es esta cosa de volver al lugar donde todo es tortura.

     Lucius me cogió la mano encima de la mesa.

-Sacaremos a nuestra familia de aquí, ya no habrán más torturas ni esos jueguitos psicológicos a los que juega Eloah. 

    Ese fue el principal motivo por el que vine, salvarlos.

-Amelia, algo que he aprendido de mi estadía en Assiah y de las emociones fuertes de acá es que no puedes callar todo lo que te aqueja porque termina haciéndote mal-dijo Lucius-. ¿Hace cuánto que nos conocemos?-preguntó, fue retórica-. Te conozco lo suficiente como para saber cuándo estás guardando silencio por un motivo que te inquieta, hemos pasado por situaciones fuertes juntos, ésta no es una excepción.

-Rosen y su traición-dije-, lo que él y Eloah le hicieron a Eglee. Lo que nos hicieron a todos.-Me levanté porque era cierto que estaba inquieta por dentro y por fuera-. Rosen pasó del blanco al negro de Assiah por unas cuantas palabras de Eloah, en su trabajo como Arcángel llegó a ser el hombre justo que conocí, pero le fue ganando la impureza.....   

  .....En los años cincuenta fui cazado por él siguiendo las órdenes de Eloah. Tuve una reencarnación donde conservé mi apariencia original así que, ¿qué tanto podía esconderme? Ni siquiera lo intenté cuando recuperé mi memoria y desperté a la realidad. Deseaba que viniera a por mí y confrontarlo, lo haría las veces que hicieran falta para hacerlo entrar en razón, estaba cometiendo el error más grande de su vida; pero supongo que ya lo habíamos perdido, este lugar le gustaba más que nuestra Casa. ¿A quién puede gustarle encerrar y torturar a su propia familia de la forma en la que él lo ha hecho?
  No tuve miedo a ser encontrado, había perdido todo temor porque era una forma de mantenernos bajo Su control y a mí no me tendría, nunca cedería a Él. Fue una promesa que me hice por mi madre, por Sahar; había conseguido algo que otros no y era controlar mis reencarnaciones y elegir en quién reencarnar pero la pérdida de memoria seguía allí, fue lo único que no pude perfeccionar, sin embargo le había ganado en su propio juego, un round por así decirlo. 
    
-Si hubiese conseguido salvar a Eglee habría sido suficiente, Rosen se quedó por decisión propia, Eglee no tuvo opción, no le dieron oportunidad.

-Creo que tantos recuerdos en lugar de ayudarte te han perjudicado-se lamentó Lucius.

-No, me han ayudado mucho, es sólo que despiertan demasiadas emociones, una tormenta. Siento impotencia porque mirando en retrospectiva no he podido hacer gran cosa.
-Disculpa que esté en desacuerdo-dijo haciendo una de sus inevitables muecas, me recordaba a Amshel y los gestos graciosos de su rostro-. Levantaste la primera rebelión de Elohim contra Eloah, inspiraste a los terranos, les abriste los ojos a una generación y muchos en la época que corre seguían al pie de la letra tus enseñanzas. Tu sacrificio por nosotros no ha sido en vano, fuiste perseguida por los agentes de Eloah pero te mantuviste fiel a ti misma y a tus razones para estar aquí, pueda que hayas perdido la memoria en tus diferentes reencarnaciones, ¿y eso qué? Lo importante, lo que sé es que aún así actuabas siguiendo tus instintos inspirada por el amor a tu familia. Todo lo que hiciste para proteger a Luna Giraldo fue una alegoría a todo lo que dejaste para obrar justicia por nosotros, Luna Giraldo nos representaba, lo que hiciste por ella significa lo mucho que también hiciste en el pasado por tu familia, y lo que harás. Lo que haremos-sonrió estirando el brazo con la mano cerrada en un puño, lo choqué con el mío-. Como en los viejos tiempos.

-Como en los viejos tiempos-respondí sonriendo.

-Ahora ve a dormir, en unas horas te levanto para caminar por este lugar. Debe haber más gente por aquí. 

    Hice caso a su recomendación sin rechistar, me recosté en el sofá de la estancia pero no tenía sueño, pasé nueve meses dormida que cerrar los ojos ya hasta costaba. Me relajé, y sonreí porque Sahar había hecho esto posible, seguro estábamos escondidos de ojos indiscretos, ¿pero cómo lo logró? ¿Cómo previó la caída de bombas nuclea....?
     Faye, pensé. La visiones que Faye había estado teniendo no hacían referencia, ni de cerca, al misil que Matty y su banda de sociopatas iban a lanzar sobre Nueva York, nos equivocamos. Era esto y Sahar estuvo prevenida todo el tiempo porque todavía no había pasado.
      
-Listilla-susurré-. ¿A cuántas personas trajiste contigo?

   Aún teníamos asuntos qué resolver, le eché todo un camión encima cuando Luna murió, y luego cuando Dorian y Declan murieron. Y disculparme por teléfono no era muy maduro pero tampoco era sabio acudir a ella cuando Eloah me tenía bajo su influencia, sé que podía resistirme pero mejor no tentar a la suerte.
    Miré mi antebrazo donde antes estaba la herida que Eloah me hizo: Quedarás suspendida entre espíritu y alma, entre tu mundo y el mío; ni humana ni Spýrito, pero mía. Detuvo el tiempo que me quedaba con este cuerpo humano, ¿cómo deshago este ritual? Caminé hacia la cocina, Lucius caminaba por la playa, lo vi por el ventanal; era afortunada de tenerlo.
    Cogí un cuchillo e intenté probar algo, el suicidio era una de las formas de morir con las que Eloah se sentía a gusto, por un lado le enfadaba que los humanos buscaran escapar porque significaba que el alma no estaba conteniendo lo suficiente al espíritu que luchaba por liberarse, y por otro le gustaba porque por más que lo intentaran el espíritu no iría a ninguna otra parte más que a Él. Le causaba satisfacción tener que castigarlos luego, y burlarse de sus intentos de huida. Los castigaba por querer escapar y por lastimar Su Creación: el ataúd donde nos tenía encerrados, Coraza a la que el Alma nos encadenaba.
    Cuando me dispuse a pasar la filosa hoja por la muñeca una mano me detuvo y me arrebató el cuchillo.

-Ni siquiera lo intentes-dijo el visitante.

    Me faltó el aire y tiempo para abrazarlo. Lo escuché reír.

-¿Dorian?-susurré separándome de él-. Me dijeron que estabas allí donde los muertos esperan al Ciclo, que estabas con Luna.

-Sigo allí, ambos seguimos allí lamentablemente-respondió bajando la mirada-. Pero no nos es un misterio lo que ocurre de este lado, podemos verlos, si queremos. Me parece que es parte de la agonía que deben sufrir los que van a parar a ese lugar-explicó mientras cogía mi muñeca y paseaba su dedo por la cicatriz que me hice con la colilla de un cigarrillo cuando era niña, justo después de asesinar a quien le hizo la misma marca a Luna-. Te vimos, y tus intenciones nos molestaron. Muy especialmente a tu hermana.

-¿Por qué no vino ella?-pregunté.

-Está con vuestra madre Halia, la encontramos-sonrió con esa encantadora sonrisa que tiene y me anima-. Se parece mucho a ti, Amelia. Creo que adivinó lo que te haría Luna si traspasaba el velo que nos separa y permitió que viniera en su lugar.   
-No me quejo ni un poco-sonreí también, feliz de verlo de nuevo-. No entiendo, sé que Luna le habló a Sahar de lo que haría, pidió su consentimiento, pero tú, ¿qué te hizo desviar tu camino?

-Al morir escuché la voz de Claudia-respondió cruzando los brazos-. Está en algún lado, tampoco hemos encontrado a Sebastian Strauss, ni a la familia adoptiva de Luna. Esas cosas llamadas Pesquisas hacen un gran trabajo.

-Tienen que salir y marcharse a Casa, Dorian.

-He visto lo que les pasa a esas personas, Amelia, y no es bonito lo que viven en ese mundo. Paz una mierda, no hay descanso en paz.-Miró el cuchillo-. No vuelvas a intentar matarte, es un acto corrupto que sólo busca ensuciarte, aunque sea algo Creado es tu cuerpo y debes volverlo tuyo ¿pero morir? Mejor hacerlo luchando.

-¿Entiendes que toda tu vida fuiste esclavo?-le pregunté.

-Lo entiendo, pero ahora me he realizado en mi espíritu gracias a ti. No deja de sorprenderme la burla en la que he estado viviendo, desde donde estoy sigo procesando qué es verdad y qué es mentira, lo único de lo que estoy seguro es que tú existes.

-Me da la impresión que estás agradeciendo que no seamos hermanos de verdad-sonreí.
    Dorian frunció el ceño sonriendo al mismo tiempo, se acercó y besó la comisura de mis labios.

-Lo agradezco, sin duda lo agradezco-susurró.

    Agarró el cuchillo y lo puso en su lugar, me tomó de la mano guiándome hacia la estancia, nos sentamos en el sofá.

-Lucius y tú fueron trasladados a Turquía junto a una gran multitud-dijo.

-Pero aquí no hay nadie más que nosotros.

-¿Segura?-Miré por encima de mi hombro hacia afuera, Lucius estaba hablando con unas personas-. No vimos a Sahar.

-Y no van a poder verla, ella es un punto ciego.

-Entonces más a su favor porque ahora varios países desaparecieron del mapa y no por culpa de las bombas nucleares-me dijo, pasó su brazo por mis hombros y sentí una caricia suya en mi cabello.

-¿Cómo te hiciste con esa información?

-Se lo escuchamos comentar a unas Pesquisas, es como si nunca hubiesen estado allí o algo ocultara a esos países, varios Elohim deben estar deambulando por aquí pero nunca verán a las personas, hay algo que les impide acercarse demasiado.

-Es exactamente a como dijiste que era Providencia-le escuché decir a Lucius. Dorian y yo nos levantamos-. Señorito Carlysle-saludó.

-Lucius-respondió Dorian-. Hablando de Providencia, vimos lo elevada que está.

-Ya la vi también-afirmó Lucius.

-¿De qué hablan?-pregunté confundida.

-Ven afuera, Amy-dijo Lucius haciendo un ademán con la mano para que lo siguiera.

     Vi al resto de la gente hablando unos con otros y mirando hacia el cielo. Sí habían Elohim sobrevolando pero parecían que no nos veían aunque nosotros sí a ellos.

-Es como si la capa invisible de Harry Potter aumentara exponencialmente su tamaño y nos cubriera-comentó Lucius.

-Desde Japón hasta Austria según dijeron las Pesquisas-aseguró Dorian-. Y parte del continente africano. Todo lo demás fue destruido.

-Madre mía-musité-. Tuvo que ser Sahar, no imagino a nadie más con un poder tan grande como para hacer algo así.

-Providencia está allí-Lucius señaló con el dedo un punto en el cielo-, muy por encima de nosotros.

-Azazel se hizo con el hogar que tu padre purificó, Providencia ahora es de su propiedad-dijo Dorian.

     Volví adentro, resoplé caminando de un lado a otro.

-Debió ser accidental-dije-. Sahar es muy cuidadosa al momento de usar sus poderes, esto fue accidental. 

-Tan accidental que volvió el velo que separa el mundo de los vivos y de los muertos más delgado-susurró Dorian pensativo-. Por eso fue fácil acceder aquí sin ser transparente, por eso puedo tocarte-sonrió.

-Azazel cerrará el flujo, ya se habrá dado cuenta-intervino Lucius-, y este mundo le pertenece a su maquiavélico padre lo que significa que esto que hizo Sahar puede ser duradero como no.

-Será duradero-repliqué-. Tiene que serlo-me dije a mí misma-. Debemos buscarla-le hablé a Lucius. Él asintió-. Dorian, ¿llegaste a ver quién se llevó a Amara, y adónde?

-No, fue muy rápido, lo siento.

    Lo abracé, tenía poco tiempo de este lado porque el flujo sería cerrado en cualquier momento y él no tenía pensado quedarse aunque quisiera. Quería volver para ayudar a Luna y encontrar a Claudia, su media hermana, y una antigua amiga mía del Origen.
    Empezamos a brindarle ayuda a la gente que estaba afuera, intentar explicar cómo es que habían sobrevivido y dónde estaban era algo que llevaría más de un día. Muchos se hallaban en shock, otros sentían curiosidad por las criaturas aladas que veíamos pero que no podían vernos; algunos ya se habían acostumbrado a ver ese tipo de cosas después de saber que los vampiros eran reales, tuvieron nueve meses para conocer esa verdad y aceptarla, con temor a saber qué más era real, pero lo aceptaban. 

-Una noche sin estrellas-dije viendo el oscuro cielo desde el patio-. Esto es raro. Pero también debe ser Sahar, es capaz de hacer que veas lo que ella quiere que veas, manipula la realidad y se le da muy bien, había dejado de hacerlo porque trajo problemas una vez hace unos años.

-Es poderosa-comentó Dorian.

-Mucho, y un poder así es inestable en este infierno.

-La esperanza no puede perderse, Amelia, yo la tengo en ti y en ella, y más conociendo su verdadera identidad.-Le guiñé un ojo-. Siento que es hora de irme, encontraron dónde está la fuga, puedo escuchar a Luna llamarme.

-Por favor-me acerqué a él-, dile a ambas que las quiero. Que estaremos juntas de nuevo bajo el más antiguo y verdadero cielo, sin cadenas que nos aten, sin pesadillas, ni dolor, ni miedo, ni muerte, nunca más nada nos separará.       


-Te han escuchado-susurró-. También te quieren, desde donde estamos también peleamos por una libertad, nos volveremos a encontrar, Amelia.
     A medida que hablaba iba quedando cada vez menos espacio entre nosotros, y entonces besó mis labios, fue casto pero ansiado. Porque a quién engañaba, sí hubo algo que me unió a él durante el corto período que trabajamos juntos cuando rompió el control mental que sus padres emplearon en él. Dorian y yo eramos muy parecidos.
   Y cuando desapareció me encontré sintiendo un cosquilleo en mi cuerpo. Como también sentí que alguien nos había visto.

-¿Lucius?-dije pensando en que mi querido amigo andaba por allí-. ¿Lucius?

     Lo busqué por la casa, y no lo encontré por ninguna parte. Me acosté en el sofá para esperar su regreso, cerré los ojos y como el flash de una cámara fui viendo imágenes una tras otra; Declan fue quien ocupó el primer lugar, en la playa, en Los Hamptons.

-Te has estado portando mal, Amelia-escuché con claridad la voz de Eloah-. Niña mala, ¿cuántos son los hombres de tu vida?

-No estás aquí-dije en mi mente-. No estás aquí, eres una ilusión....

     Me aferré a mis recuerdos ahogando su voz con la voz de Rosen.

-Lo hice esta mañana, será un obsequio para Sahar-decía.

    Con Astorýa nos encontrábamos frente a la chimenea viendo cómo el fuego envolvía el rojo bastón con una elegante empuñadura en forma de cabeza de lo que en Assiah llamaríamos un dragón.  
-Está devorando al fuego-dijo Asto impresionada.

-Observa, Astorýa-recomendó Rosen.

   El bastón transmutó, la cabeza cobró vida y el cuerpo fue formándose despacio hasta convertirse en un pequeño dragón rojo.

-Es maravilloso-susurró Asto fascinada, y acercándose lo cogió en sus manos, la criatura se encariñó con ella de inmediato.

-Lo llamo Vajra-dijo mi hermano sonriendo.

     Lo felicité por tan exquisita creación, nadie nos dijo que Vajra sería una de las razones que atrajo a Eloah al Origen después de que rechazara la invitación de Sahar. Lo robó poco después de empujarla por la ventana.
    Eglee y yo bajamos al escondite de Eloah antes de que éste creara Assiah, cuando nos informaron que Vajra había desaparecido no nos detuvimos a pensarlo y fuimos a por Él.
    Llegamos a los Cielos, mundo de Eloah y sus Elohim, fragmentos de sí mismo. Encontramos a uno de ellos en una casa abandonada y Eglee arremetió contra él.  
-¿Dónde está tu padre el imitador, Elohim?-le preguntó amablemente.

-No lo sé.....

-Sin mentiras-dijo Eglee-. ¿Es así como se dice, hermano?-preguntó dirigiéndose a mí.

-Sí, mentira es lo opuesto de la Verdad, Sahar ha dicho que habría un mundo hecho de mentiras. Un mundo como éste, lo que es aquí arriba será allá abajo si no lo evitamos.

-Ya oíste a mi hermano, ¿cierto?-le dijo Eglee-. Ahora dime, ¿dónde está tu padre, y qué hizo con Vajra? Se llevó algo de mi hogar, algo que no le pertenece, y nadie le dio permiso de tomarlo.

-Drako-dijo el Elohim.

-Drako, sí, ¿dónde está?

-No sé dónde lo ha escondido, nuestro hogar es muy amplio y.....

-¡Escúchame, farsante....!-exclamó Eglee.

-Hermana, cálmate, son efectos de este lugar. Que no te arrope la oscuridad corrupta, cariño-le aconsejé aguantando yo mismo los efectos.

-¿Qué quiere Eloah de Vajra?-preguntó Eglee con más suavidad.

-Lo escuché hablar de alguien llamado Rosen, y que lo necesitaba.

    Eglee y yo volvimos al Origen, nos reunimos con Asto y Rosen.

-Vendrá de nuevo por ti-dijo Eglee-. Seguro querrá que le fabriques a sus propios dragones, Vajra está en su poder. Puede imitar lo que hiciste, Rosen, pero querrá originales y para eso te necesita, hermano. 

-Ya revistió su cuerpo con la divinidad de la piel de esa serpiente que le obsequió a madre, la divinidad que madre le transmitió por pasar tiempo con la criatura que se arrastra. Querrá lo mismo de Vajra, es aún más fuerte.    
-Pero a diferencia de la sierpe, Vajra nació aquí, no puede ser tocado por Él sin resultar lastimado. Si se viste con la piel de Vajra, morirá y eso Él lo sabe; lo que nace en el Origen no muere, puede corromperse y Él busca corromper todo lo que nació de nuestra madre, pero más aún corromperla a ella.-Rosen dio dos pasos hacia atrás y se giró para marcharse.

     Desperté, y me senté pensando en mis recuerdos. 

-Las armas fueron fabricadas con Vajra-susurré forzándome a recordar algún detalle que lo corroborara, y dando con uno: los Elohim encargados de blandir esas armas siempre llevaban guantes, las armas debían quemarlos si las tocaban con las manos desnudas pero entonces ¿por qué Ivel, su Adalid, y Amara cogieron la espada de ésta sin necesidad de usar guantes?-. Un aislante-sonreí-. No fue Eloah quien las forjó fue Rosen.

-Siempre tan perspicaz.

    Levanté la mirada para darme cuenta de su presencia. Los amables ojos azules del hermoso hijo de Eloah y Eglee me observaban con cariño.

-Mikhael-dije poniéndome de pie, él sonrió pasando una mano por su oscuro cabello. Era muy parecido a su madre con escasos rasgos físicos de su oscuro padre.

-Hola Lucifer.  




















Ivel

   Mira con atención el regalo de tu padre para tu hija. Porque un sacrificio de muerte es lo que yo veo. Disolución, destrucción y renovación, limpieza. Esto sin duda beneficia a ambas partes aunque en diferentes medidas....¿A qué lado crees que se inclinará la balanza, Princesa Grigori?
    Mira con atención el regalo de tu padre para tu hija... Porque un sacrificio de muerte es lo que yo veo.... un sacrificio de muerte es lo que yo veo......lo que yo veo....un sacrificio de muerte es lo que yo veo....
     Desde mi ventana se escuchaban aún las explosiones en Assiah, y en mi mente repicaba una vez tras otra la voz de Circe. Gaspard aseguró que papá ya había tomado la decisión antes de que yo llegara y se enterara de mi embarazo; cerré los ojos con mi mano en mi vientre. 
    Que no la marque, pensé, por favor que Illya no sea marcada por este ritual, por la sangre y muerte de estos inocentes.

-Lo rechazo-susurré y mi mano sobre mi vientre brilló por unos segundos, me levanté de un salto. Miré mi mano dubitativa, ¿qué rayos había sido eso? La puerta se abrió, miré de reojo a mi hermana que entró y al llegar a mi altura se arrodilló abrazándose a mis caderas.

-Lo siento-sollozó-. No llegué....Amshel.... Yo.... Perdóname, Iv.... Perdóname por no traerlo, perdóname por no traer a Murdoch....

   Hice que se levantara, abrazándola en cuanto se puso de pie. Habían pasado horas desde que se había marchado, no era su culpa, ella lo intentó. Fue a nuestro padre a quien le dio igual si a su hijo le pasaba algo.

-Confiemos en que ambos están bien, Amshel es mitad Elohim, una espada fabricada de quién sabe qué es lo único capaz de matar a un Elohim. Y Murdoch....-Contuve las lágrimas, llamaron a la puerta-. Adelante.
-Dahir-dijo Dussollier, miró a Azana y después a mí. Sintió lo que yo estaba sintiendo-. Lo lamento, Dahir-me dijo-, pero es que el Rey requiere vuestra presencia.

   Azana se limpió las lágrimas y resopló de camino al atrio, Dussollier abrió las puertas, se hizo a un lado para que entráramos al salón de tronos donde los Ángeles y Arcángeles estaban reunidos alrededor de mi padre.

-Aquí están mis pequeñas-anunció mi padre levantando un cáliz de cristal que exhibía un líquido rojo-. Por favor, entréguenles sus copas para brindar por lo que hemos heredado, ya nada ni nadie puede detener nuestra Ascensión.

-¿Padre?-dije mirando el líquido de mi copa-. ¿Es esto....?-El aroma llegó a mis fosas nasales-. Sangre-susurré buscando con la mirada a mi hermana.

-Tráiganla-ordenó Azazel, y tras unos segundos lanzaron a Amara a mis pies-. ¿He tropezado con una mentirosa, o Amara sanó bastante rápido?-preguntó mi padre.

     Evita reaccionar, Dahir, escuché en mi mente. Dussollier estaba a mi lado sintiendo, siempre sintiendo lo que yo sentía.

-¿Qué puedes esperar de alguien que estuvo confabulada con Sahar?-le pregunté-. Padre, Sahar pudo haberla sanado, tengo entendido que no carece de esas facultades.

     Amara asintió con sutileza de acuerdo con que yo siguiera fingiendo mi lealtad a él, ella sí tenía una herida profunda en su pierna hecha por la espada de mi padre seguro.

-Estás cayendo en la paranoia, Excelencia-dijo Azana-. Dudar de la palabra de tu propia hija es prueba de ello.

-Uno nunca debe confiar del todo en nuestros allegados, conozco la traición de cerca-dijo papá paseándose frente a nosotras-. Pero a lo que iba, la razón por la que llamé a este Concilio. Hace horas en Assiah estalló una guerra nuclear, bendito sacrificio que nos favorece, el principio de una nueva era, Assiah será renovada.

     Azana y yo compartimos una mirada, Rosen dejó caer el telón, la obra había terminado y mi padre ya era consciente de algunas verdades que no divulgaría a su público. Sus intenciones verían la luz paulatinamente.

-Un nuevo comienzo para nosotros, es hora de que conozcan nuestra supremacía.-Era evidente que se refería a los Espíritu y a la toma del Origen, hará suyo el plan de Eloah-. Síganme, hermanos, y les mostraré la eternidad real, sin temor a armas que puedan herirnos, sin temor a la muerte misma; síganme, hermanos, y los llevaré a la gloria.-Todos levantaron sus copas como lo hacía mi padre. Azana, Dussollier y yo fuimos la excepción-. Después de todo-se acercó a mí y puso su mano en mi vientre-, tenemos la llave de acceso-susurró-. Bebe-me dijo.

     Miré la copa en mi mano.

-No-respondí dejando caer la copa en señal de rebeldía.

     En silencio Azazel desenvainó su espada y dando la vuelta se la clavó en el pecho a Amara.
    Tranquila, no reacciones, por Illya, Ivel, no reacciones, volví a escuchar a Dussollier y me quedé quieta viendo como Amara se desangraba hasta morir.

-Una traidora a la causa menos-dijo Azazel-. Brindemos por que a estas alturas Eloah Yahveh probablemente ya no existe, se degradó a un cuerpo humano y como tal se consumió con sus criaturas.

     Salí del atrio seguida por Dussollier, le pedí que me dejara sola. Fui al patio y salté extendiendo mis alas; Amara muerta, Amshel sin un paradero definido, Murdoch.....

-Había perdido el norte nada más llegar a este mundo, ¿es eso posible?-rió antes de separarnos la noche anterior.

-Te habría regalado una brújula, o se la habría regalado a Medea.-Volvió a reír-. No nos extrañes mucho, Murdoch, volveremos pronto.

-Las extraño a ambas aquí, teniéndolas entre mis brazos, Pequeño Ángel-susurró-. Ten cuidado.

-Siempre.     
-Mi brújula siempre me guiará a ustedes. Illya y tú son mi norte, son mi vida.-Me besó, y dirigiéndome a donde estuvo, hasta hace unas horas, Nueva York, sentí su beso en mis labios.
     Y su abrazo, ese que me dio antes de que las cosas se pusieran violentas en el baile de máscaras diciendo que nos amaba, me envolvió en pleno vuelo.
    Aterricé en medio de la destrucción que me rodeaba, habían Elohim volando y caminando por el lugar, buscando sobrevivientes sobrenaturales por órdenes de Azazel; si ya antes Assiah era el infierno esto debía ser lo más parecido a como era in principio, el falso paraíso que los Espíritu en materia trabajaron para Eloah.
     Vi a Gaspard liderando a los Elohim, me acerqué y él vino a mí a través de la oscuridad y la espesa niebla en cuanto notó mi presencia. Gaspard lucía imponente en todo momento, el color negro de su vestimenta le favorecía; era un buen tipo, alguien con quien se podía contar y que fuese el Adalid de Azana-además de su esposo-me dejaba tranquila por ella.
-Ivel, ¿qué haces aquí?-preguntó.

-Necesitaba cambiar un infierno por otro-contesté.

-Tu padre....

-Acaba de asesinar a Amara-dije rápidamente.

-Lo siento.-Caminé delante de él-. Y lamento lo de Murdoch, todo este desastre es una verdadera mierda-se quejó-. Cuentas con Azana y conmigo para lo que necesites, ¿vale?

-Lo sé-me volví sonriendo-. Gracias.

-Lord LeMarchal-llamó un Elohim moreno aproximándose-. Hay algo que debe ver.

     Seguimos al muchacho hasta unos escombros que empezaron a quitar, me paré al lado de Gaspard para ver lo que había debajo, y dejé escapar el aliento contenido por el suspense. Era una criatura de alas negras, éstas cubrían parte de su cuerpo hasta su rostro, me agaché para retirarlas con cuidado, oí a Gaspard decir que tuviera cuidado. 

-¡Oh Dios mío!-musité al dejar su rostro al descubierto.

    Mi brújula siempre me guiará a ustedes. Illya y tú son mi norte, son mi vida.

-Murdoch-susurré al borde de las lágrimas.

Pequeño Ángel, 
dueña del tiempo efímero, 
ilusorio, 
inexistente cuando estoy contigo
Dueña de la voz que es hermoso encantamiento
del que no quiero salir jamás
 De los ojos, prisión en la que caería bajo cadena perpetua
 De los labios, cuelgo en la comisura, inicio de tu sonrisa
esa de la que soy esclavo. Allí donde robo la castidad de tu procedencia, sirviéndome de artificios a lo que sólo un hombre enamorado puede recurrir....
 Y tengo la vida comprada por la noche, sujeta a escrituras mundanas, despójame del destino cruel que nos separa porque prefiero renunciar a la negra estrella bajo la cual nací a tener que vivir sin ti...
 Y transmuta mi cuerpo y mi alma, divinízalos con tu beso....
Rechaza lo cruel y transfórmalo en bueno
 Desdibuja el infierno que pisamos, este averno de pesadilla
 Muéstrale que haces bello todo lo que tocas
 Instrumento de lo justo, entregada a lo Verdadero: el genuino Amor que Él no conoce, lo único que no nos logra arrebatar
 Aunque la muerte sea su carta perfecta
Aunque todo parezca ir en nuestra contra siempre habrá un rayo de esperanza que nos iluminará, un nuevo cielo, una nueva tierra, unas alas que dispersarán a Sus Sombras hasta ya no Ser
 Pequeño Ángel, ya no existirá el miedo....
 Caerán las estrellas para una batalla más, soy tu soldado, tu escudo y tu alabarda, tu pilar, tu cómplice, el Ángel que te guarda. Y por una eternidad contigo defenderé lo que Soy, lo que Somos..... Él no nos quebrará...