Spin-off

Spin-off

viernes, 3 de febrero de 2017

Huellas XXX

-"Seattle, 1973.."-leí.

-¿Fue cuando reiniciaron las desapariciones?

   Estábamos en la sala de estancia trabajando en la investigación que su padre dejó a su cargo sobre los misteriosos ataques a los Blood Drynka's. Las pistas eran escasas, quienes se hallaban detrás hicieron muy bien su trabajo, saltaban de un país a otro, de una ciudad a otra y dejaban pasar cierto tiempo antes de volver a iniciar. 
   Inglaterra, Estados Unidos, Francia, México, Austria, Canadá... En Australia sólo hubo un ataque y fue en el 2002. Pocas veces los cuerpos eran hallados cerca de bases militares, de otros sólo se encontraban las cenizas debido a la debilidad de los Blood Drynka's a la luz del sol; en estos casos la única forma en que los agentes de las respectivas Casas del Círculo de Embajadores "vampíricos" encontraban para identificar a las víctimas era usando aparatos de última generación.

-¿Por qué unos aparecen incinerados y otros sólo los cuerpos masacrados y con el respectivo uróboros?-le pregunté a Sahar desde el sillón donde me encontraba sentada tomando notas.  
-Porque usan a unos para experimentos con humanos hasta matarlos, y a los otros, si hay Blood Drynka's de élite dentro de este complot, los usan para otro tipo de experimentos.....

-¡Librarse de la maldición de la luz!-la interrumpí, dando un salto del sillón.

-Exacto-rió ella. Sentada en el sofá tenía las piernas cruzadas y no levantó la mirada cuando añadió después de reír-: Lo estás disfrutando.

   Menos mal no me veía porque sentí los colores subiéndome por el rostro.

-Es interesante, excitante y algo terrorífico-admití. Sahar levantó la mirada-. ¿Cuántas cosas ignora la gente?

-Te sorprendería.-El misterio envolvió su voz, y siguió en lo suyo.

  Estaba absorta en la lectura de los diarios, he visto personas que cuando están concentrados en una lectura importante-y a veces sólo por placer-fruncen el ceño, o hacen algún gesto. Sahar, sin embargo, mantenía una expresión impasible, no le alteraba lo que estaba leyendo y no es que fuera una lectura infantil, tranquila, no, se hablaba de muertes, desmembramientos; debía estar acostumbrada, aunque tenía la seguridad de que si fuese Drako o Caín quienes estuviesen leyendo dichos diarios, sus rostros algo expresarían.

-Quiero ir a Seattle-dijo de pronto.

-¿Ya? 

-No, quiero que sea después de reunirme con los Griffin-respondió. Cerró el diario que tenía en la mano, y cogió un libro diferente-. Este libro recopila la vida de algunos miembros de la Embajada Blood Drynka en Norteamerica, y dice aquí que los Griffin son conocidos filántropos, siguen la línea de acción de mi padre, se dedican a apoyar buenas causas. No hay nexos entre ellos y el mundo político humano, pero sí están muy ligados al financiamiento de nuevos proyectos científicos, tienen un laboratorio en Seattle; los Griffin son de interés ahora, y me parece una buena idea hacer una visita ilegal a su pequeño laboratorio.

-En Seattle, vaya coincidencia-sonreí. Leí las notas que había tomado, ella volvió a centrarse en su propia lectura-. ¿Por qué volverse contra tu padre?-le pregunté, dejando de lado el lápiz y la libreta-. Nina Alyosha le es leal y su hermano parece que también, ¿por qué los demás harían algo en su contra? Y arruinar la buena convivencia que existe entre los diferentes aquelarres, ¿es mala tanta paz?-Sahar suspiró-. ¿Qué no me has dicho?-Me senté a su lado.

-Ayer cuando papá, Drako y yo las dejamos solas a Nina y a ti, fue porque no podía decir delante de ella lo que estaba pensando.

-Estamos tú y yo ahora, ¿qué pasa?-Cogí su mano para darle ánimo y seguridad-. Confía en mí.

-Confío en ti-dijo con media sonrisa en los labios-. Alguien busca exponer un secreto que mi padre está empeñado en seguir guardando.

    Intuí de qué se trataba.

-Tu distinta inmortalidad-susurré.

-E intentado convencer a mi padre de que ya va siendo hora de que saque a la luz esa información, pero él insiste en que no podemos, es muy peligroso. En Providencia, aparte de mi familia y los más cercanos al círculo familiar, sólo lo saben los Assassins, tuvieron que hacer un voto de silencio y jurar dar su vida por mí si en plena misión me encontraba en peligro de ser herida de gravedad.-Sahar miraba su mano en la mía, nuestros dedos estaban entrelazados-. Los humanos que viven en Providencia ignoran que soy inmortal, para ellos soy una humana que en algún momento elegirá o no, ser Blood Drynka como su padre.

-¿Es el único secreto que guardan?

-Sí, mi padre siempre ha sido abierto y honesto con ellos, con esto tiene que ser más discreto porque siguen siendo humanos, la naturaleza humana está pintada de codicia, ambición, siempre querrán más y enterarse que yo regreso tras la muerte puede crear disturbios, algunos tal vez respeten lo que soy y no buscarán que intente convertirlos, pero habrá quienes sí quieran ser como yo y no es buena idea que existan más criaturas de mi tipo-sonrió. Mirándome a los ojos continuó-: Yo nací siendo así, y soy peligrosa, si es posible que pueda convertir a un humano en lo que yo soy, ¿imaginas la situación? Si los neófitos de Blood Drynka deben ser vigilados porque son incontrolables, imagina un neófito de mi tipo. Yo aún soy una neófita, pero como te digo, nací siendo "esta cosa".

     Por esto la sobre protección de Caín, de Drako y del mismo Declan para con ella, pensé. Una debilidad la pondría en una posición vulnerable que podía llevarla a esa muerte y posterior regreso.

-¿Es malo que regreses después de cada muerte?-le pregunté.

-Circe y papá dicen que sí, ellos han estado al pendiente de mí, de mi comportamiento, aprendiendo y buscando las formas de mantenerme estable. Yo la verdad no noto los cambios porque para mí quien soy es normal, lo que hago, lo que digo, cómo actúo, son mi normalidad. Pero ellos, ustedes-se corrigió-, ven desde afuera y seguro notan un comportamiento extraño, diferente, más oscuro. Porque es cómo regreso tras cada muerte, pierdo pedacitos de la poca humanidad que tal vez heredé de mi madre biológica quien era humana. Si mueres y vuelves pagas una deuda, traes algo malo del otro lado contigo. Yo ya soy mala, nací siendo un monstruo y me vuelvo peor-rió.

   Besé su frente, luego apoyé la mía en la de ella.

-No eres mala, en mi presencia no volverás a decirlo a menos que sea en otro contexto-dije, riendo.

-Para que quede claro, ¿hablas de sexo?-sonrió.

-Sí-susurré contra sus labios, me aparté después de rozarlos-. Quieren exponer ese secreto, y de paso ver si es posible una conversión. No sólo quieren un levantamiento contra tu padre, quieren que compartas tu perfecta inmortalidad.

-Yo no la llamaría "perfecta", pero sí. Corta la cabeza de un Blood Drynka, quémalo y no volverá a levantarse; corta mi cabeza, quémame, y me verás, a los dos días máximo, de nuevo en pie.

    Me asombró la calma con la que explicó el proceso que sigue tras su muerte.

-¿Te duele cuando regresas?

    Miró el dorso de su mano izquierda, la giró, miró su palma abriéndola y cerrándola.

-No-respondió, fríamente.

-¿Cuántas veces has muerto?-Sahar se levantó, supe que se había cerrado en banda y decidí no presionarla; era posible que no quisiera que pensara en ello-. Si es así, si te querían fuera de Providencia también y es peligroso para ti, ¿por qué tu padre no te ordenó regresar nada más saber tu teoría?

-Dio la orden, yo me negué-respondió. 

-Pues yo creo que deberíamos volver, estarás segura.

-Lograron que varias quimeras entraran, allá o aquí es lo mismo.-Se sentó en la mesita delante de mí, en ningún momento levantó la voz.

-Circe usó su magia para asegurar tu mundo.

-Pero yo no quiero que mi pueblo corra peligro, me quieren aquí afuera, aquí afuera los detendré.-La miré, primero desconcertada, y luego fascinada por sus palabras-. ¿Qué?

-¿Escuchaste lo que dijiste? Actúas como si no te importaran pero sí te importan. Los llamaste "Mi pueblo".

   Sahar ladeó la cabeza y enarcó una ceja.

-Fui condicionada para llamarlos así desde que era una niña, no le veo nada especial.

    Los protegía con toda intención sin darse cuenta, sí, suena contradictorio pero Sahar, por muy condicionada que estuviera a cuidar de Providencia, y la gente que allí habitaba, siguiendo órdenes o no, quería creer que en el fondo guardaba resquicios de humanidad, Sahar era desinteresada. 
     Drako preparó la cena en cuanto llegó al anochecer, la mujer encargada de los quehaceres del día se fue en la tarde, iba a dejar la cena lista pero Sahar le pidió que dejara todo así para que fuese Drako quien cocinara. Descubrí, durante la cena, que le gustaba lo que él hacía, e incluso lo ayudamos entre las dos. Me quería cerca, y me gustó verla interesada en cómo preparar un pollo con verduras; era muy probable que la idea de cocinar con Drako tenía un trasfondo, ella quería aprender a cocinar y recuerdo que tenía una cita para algunas clases con la señora que se encargaba de hacer la comida en Palacio, pero dadas las circunstancias no se pudo.

-Iremos a Seattle-anunció.

-Es por los Griffin-añadí, viendo el desconcierto en el rostro de Drako-, son propietarios de un laboratorio allí, lo curioso es que Seattle es una de las ciudades donde se han encontrado cuerpos de Blood Drynka's-le expliqué-. Los Griffin están bajo sospecha ahora, ¿no? Pues hace años nadie llegó a relacionar su constante apoyo a proyectos de índole científica con las desapariciones.

-Tenía entendido que se dedicaban a patrocinar la búsqueda de curas para enfermedades, no usaban la sangre Blood Drynka porque está prohibido....

-Fachadas-terció Sahar.

-Enviaré a alguien para que investigue-dijo Drako, cogiendo el móvil de la mesa donde lo había dejado, justo al lado de su plato.

-Quiero ir en persona, Drako, no voy a dejar asuntos importantes en manos de terceros.-Sahar fue terminante, palabras como puñales.

-¿Qué hay de Nina?-inquirió el vampiro. 

    No, no, debió callar.

-Sé por qué le di ese trabajo a ella, no me equivoqué en hacerlo. Ahora que si tú y papá insisten en cuestionar mi decisión....

-No, tranquila, confío en tu criterio-le aseguró el caballero.

   Drako le tenía mucho miedo a Sahar, pese a que no dejaba de llevarle la contraria en ocasiones, era evidente que cuando lo hacía sentía temor.

-Y díganme, ¿qué hicieron en todo el día? No llegué a preguntarles-dijo, después de probar su vino.

-Leer-respondí.

-¿Leer?-repitió, incrédulo-. Con la libido que se gasta Sahar y, ¿sólo leyeron durante todo el día?

-Hay cosas más importantes que el sexo, Drako.-Ni yo me creí mis palabras, Sahar lo miró divertida esperando su réplica, estaba disfrutando la discusión.

-Para alguien como Sahar, no, te lo digo por experienc....¡ouch!-se quejó, fulminando a Sahar con la mirada. Ésta le había dado una patada por debajo de la mesa impidiendo así que terminara de hablar-. Hacen bien en abstenerse, te hace bien a ti, señorita Vesper-continuó.

-Cállate, Drako-ordenó la morena, impasible.

   Sabía que ese tipo de comentarios por parte de él podían hacerme sentir mal, y quería mantenerlos al mínimo; nuestras miradas conectaron cuando volvió su rostro hacia mí, en silencio le hice saber que no pasaba nada. Nos entendíamos con una mirada.

-Leí las noticias esta mañana en el periódico, Los Hamptons fue escenario de un incendio, específicamente en la casa de los Carlysle, pasó durante la fiesta de máscaras a la que tu padre y yo asistimos antes de llevarlo al aeropuerto-dijo. Sahar lo escuchaba atenta-. Murieron muchas personas, Matthew Carlysle, su mujer y sus hijos son de los pocos que salieron vivos de allí....

-Lo hizo Amanda-lo interrumpió Sahar, Drako abrió la boca pero ni una palabra salió de ella. Volvió a cerrarla-. Fui a verla anoche, ustedes ya se habían marchado de la fiesta.

-Entiendo-asintió Drako.

-Esa mujer está loca-susurré. 

   Se me quitó el apetito sólo de oírla nombrar.

-Si conocieras su historia tal vez no pensarías lo mismo, señorita Vesper-me retó Drako, entrelazando los dedos de una mano con los de la otra sobre la mesa-. Puedo imaginar por qué lo hizo, toda la gente dentro de esa casa daban asco.-Chascó la lengua y se dispuso a seguir comiendo.

-¿Qué es lo que sabes?-preguntó Sahar.

   Drako la observó y suspiró, un debate interno que seguro tendría qué ver con lo que sería correcto relatarle a Sahar, y si su padre estaría de acuerdo; si Caín no quería a Amanda cerca de Sahar, contar la historia de la bruja maldita lo único que podía conseguir era que Sahar quisiera estar más relacionada con su hermana.

-Poco, como te dije esta mañana, tu padre no siempre mantuvo una constante vigilancia sobre ella.

-Entonces dime lo que sabes-instó Sahar, sin perder su serenidad.

   Drako lo meditó unos minutos. Suspiró, rindiéndose al pedido de Sahar.

-Su nombre real es Amelia, la identidad con la que se le conoce es falsa. Amanda era el nombre de la fallecida hija de Matthew y Helena Carlysle, Amelia está usurpando el lugar de esa chiquilla por pedido de los mismos padres.

   Quise ver cómo Sahar se tomaría esa información, a mí no dejó de impresionarme y sin embargo lo que encontré en su faz fue extrema tranquilidad.
    Drako prosiguió: 

-Después de la muerte de Halia y su esposo de entonces, Gaspard Argent, a manos de soldados alemanes bajo las órdenes de la élite humana. Tu hermana fue a parar a un instituto en Hamburgo Alemania donde adoctrinaban niños para luego ponerlos al servicio de la élite, la buscaron porque sabían que era hija del Inmortal al que han estado cazando desde hace siglos. Alguien les facilitó esa información, Halia y Gaspard huyeron de muchas ciudades porque sabían que les estaban siguiendo los pasos, hasta que dieron con ellos-narró. Había conseguido llamar mi atención también-. En dicho instituto tu hermana sufrió las peores experiencias, junto a otros pequeños, no sabemos con exactitud qué pasó allí, pero tu padre descubrió que desde CassulTech. se estaba destinando dinero para el mantenimiento de ese y otros institutos con el mismo sistema de "educación". En ese entonces CassulTech. era dirigido por Viktor Strauss.

-¿Viktor trabajaba para tu padre?-le pregunté a Sahar-. ¿Qué es CassulTech?

-Una empresa que existió antes de SaharGlobal, ahora sólo es una extensión de ésta-respondió Drako, Sahar estaba callada-. Viktor pasó a hacerse cargo del instituto después de que el director anterior fuese asesinado a manos de....-Miró a Sahar.

-Mi hermana-dijo en un murmullo.

-Sí, le metió una bala en la cabeza a él y a su mujer.-Incluso siendo una niña era desquiciada-. A saber qué le hicieron-dijo Drako, mirándome de reojo como si hubiese sabido lo que pensaba-. Algunos meses después de que Viktor tomara la dirección, el instituto se vino abajo durante un incendio donde murieron todos los que allí vivían, dimos por perdida a tu hermana al mismo tiempo que descubríamos lo que Viktor hacía desde CassulTech, tu padre lo despidió, pero para cuando envió por ella, creyó...creímos que había sido consumida por el incendio junto al resto.

-Actuó muy tarde, si desde el inicio no las hubiese abandonado....

-Tuvo sus razones...

-Y una mierda.

    Sahar miraba seria al frente.

-Mucho tiempo después supimos que había sobrevivido, y estuvo un tiempo encerrada en un laboratorio. Experimentaban con su sangre, como hija de un Inmortal pensaban que ella podía transmitir la inmortalidad por medio de su sangre; la chica como pudo escapó, de nuevo dejando cuerpos en el camino.-Sentía que el pecho me dolía, imaginaba a una pequeña rubia, una chiquilla viviendo cada situación narrada por Drako y no podía evitar la pena. ¡Dios mío, era una niña!-No sé cómo fue el acuerdo con Matthew Carlysle tras la muerte de su hija Amanda, pero tu padre y yo creemos que Matthew sabe quién es, sabe que esa rubia que ante el mundo se hace pasar por su hija, es nada más y nada menos que la hija del Inmortal que ellos buscan.

-¿Qué hay de Viktor?-pregunté.

-Matthew le oculta al resto de sus aliados la verdad, Viktor ignora que la "hija" de su superior es la chiquilla que él tuvo a su cargo en el instituto. Incluso entre ellos se guardan secretos.

    Drako se terminó su vino de un trago.

-Los experimentos que hicieron con la sangre de Amelia ¿arrojaron algún resultado?-inquirió Sahar.

-Me temo que no, los objetos de experimentación, aquellos que recibían la sangre, terminaban muertos.

    Sahar asintió y después me miró, Drako también lo hizo y de pronto me sentí cohibida. La morena se levantó, Drako no me quitó la vista de encima.

-No deja de ser una asesina-le dije-. Si crees que voy a cambiar mi opinión sobre ella por conocer su historia, pues no.-Sahar se encaminó hacia la salida del comedor, la seguí y la cogí del brazo para que se girara y me mirara-. ¿Qué quieres que haga? ¿Que llore? Su vida fue dura, pero ella le hizo a mi familia lo mismo que le hicieron a la de ella, está actuando como la basura con la que vive, no es diferente de ellos. 
-Yo no te estoy pidiendo nada, Vesper-dijo, y su voz no sonó alterada. Nunca se alteraba, pero su mirada me dolió, la historia de su hermana sí la había herido y sólo podía demostrármelo a mí, no porque no quisiera que Drako la viera vulnerable, sino porque no sabía ni entendía qué estaba pasando en su interior, debía estarse preguntando por qué sentía todo aquello, por qué lo narrado por su amigo dolía sino lo vivió, si apenas conoce a la rubia.

    La abracé, ella no necesitaba más que eso, unos brazos que la reconfortaran. 
    ¿Y si había culpa entre todo lo que despertó la historia de Amanda en ella? ¿Que tal si Sahar se estaba culpando porque su padre eligió llevarla a ella y a su hermano consigo, y abandonar a su hermana mayor y a su madre? ¿Que tal si pensaba que de no nacer ella, Amanda habría estado bien, a salvo, con sus padres, siendo protegida por ambos? 

-¿Señorita Cassul?-Me separé de ella al oír que la llamaba uno de los escoltas que se quedaban en los alrededores del edificio y a la puerta del apartamento. No era Jay, hacía rato que no veía a Jay, pensé-. Aquí hay una persona que quiere verla. 

   Sahar me miró, asentí y se dispuso a seguir al hombre, fui con ellos pero antes de poder traspasar el umbral que separaba aquel pasillo de la sala de estancia sentí la mano de Drako cogiendo la mía. Iba a decirle hasta de lo que se iba a morir, lo impidió cubriéndome la boca y señaló con la cabeza hacia la estancia. Me soltó y los dos observamos desde el umbral cómo Sahar se acercaba a....

-Amanda-susurré.
    A la rubia se le veía muy compungida, en sus ojos brillaban las lágrimas que luchaban por mantenerse allí y no delatar la propia vulnerabilidad de la joven mujer. 
    Me cubrí la boca para ahogar un sollozo al ver cómo Sahar la abrazaba, y Amanda se rompía en dicho abrazo; no entendí por qué, si ella no sabía que Sahar acababa de oír su historia. Y entonces habló:

-Entiende que era necesario.... yo... no quiero que me odies. Anoche...lo que...-balbuceaba, limpiándose las lágrimas cuando Sahar se apartó.

-¿Quieres cenar?-tan sólo preguntó ésta.

   Amanda la miró dubitativa. 
   Drako me susurró que era hora de acompañar a la Princesa.

-No, yo... eh... Ya cené algo-respondió Amanda.

-¿Algo de beber?-dijo Drako.

-No, estoy bien así.

-Ya conoces a Drako y a Faye.-Sahar cruzó los brazos cuando me paré a su lado y Drako se sentó en un sillón-. Puedes dejarnos, y por favor a mi padre, ni una palabra de esto. Después hablaremos en privado-le dijo al hombre que acompañó a Amanda hasta el piso.

    Cuando estuvimos a solas invitó a Amanda a tomar asiento, ella se quedó en el sillón que yo ocupé en la mañana mientras que su hermana mayor se sentó en el sofá. Yo preferí estar de pie, no podía con la tensión y caminar por ahí me vendría bien antes que estar quieta aguantando las ganas de gritarle o ahorcarla con mis manos. 
    Podía parecer un corderito asustado, pero ya sabía de lo que era capaz ese lobo en piel de cordero.

-Sahar.-Vi a Drako cruzar las piernas, interesado en lo que sea que fuese a decir Amanda-. Yo tal vez no debería estar aquí, sólo recordé que pa....-se detuvo, y recapacitando, susurró-: Vládimir Bélikov estaría de viaje, y cuando me di cuenta ya estaba ante este edificio. Yo es que....-Se estrujaba las manos, nerviosa-. Joder, no sé cómo hacer esto-susurró más para sí misma.

-¿No sabes cómo hacer qué? No entiendo-dijo Sahar, mirando a Drako y luego a mí en busca de una explicación.

-No sabe cómo ser una hermana-respondí, adelantándome a Drako-. No sabe cómo acercarse a ti cuando tú lo hiciste muy fácil ayer, cariño.-Y pensar que Sahar era la nueva en asuntos emocionales.

    Volvió a mirar a su hermana mayor, ésta asintió dándome la razón.

-Algo así-dijo-. Anoche, sobre lo que hice, no quisiera que afectara el que quieras seguir en contacto conmigo. Lo estuve pensando, y el que me vieras hacer....

-No ha cambiado nada-sentenció Sahar. Por el rabillo del ojo pude ver cómo Drako se removía incómodo-. Tienes tus razones, y tus formas como nosotros dentro del clan tenemos nuestro código. No me inmiscuiré en tus asuntos a menos que me pidas ayuda, pero pienso que sola lo único que conseguirás es que te maten.

-Hasta ahora he logrado mantenerme con vida.

-Lo estoy viendo-sonrió Sahar-. Si necesitas algo no dudes en pedírmelo, sólo eso quiero, nuestros enemigos son las mismas personas y nuestros caminos terminarán juntándose para enfrentarlas, lo quieras o no.

    Sahar no iba a tocar el tema de su pasado, conociéndola, respetaría el que Amanda le contara ella misma su historia. Y si ésta era parecida a su hermana menor como creo que lo es, evitaría tocar ese tema, no se veía que fuese muy comunicativa. En la casa de Los Hamptons apenas y si hablaron sobre el particular.
    No soporté seguir allí, me acerqué a Sahar y le susurré que estaba muy cansada, el día no había iniciado tranquilo con todo lo que el entrenamiento implicaba. Y la forma en que terminó no era menos fuerte; me despedí con un buenas noches para los presentes.
    Me acosté, el relato de Drako resonaba en mi cabeza. 
    Su historia era muy fuerte, y sólo lo que él contó era la punta del iceberg, faltaba escuchar la versión de quien vivió toda la pesadilla. Sin importar qué nada cambiaría el hecho de que Amanda se estaba comportando como aquellos que la maltrataron a ella, se llevó las vidas inocentes de mi familia. Mi padre no tuvo qué ver con la muerte de su madre y su padre adoptivo, ni con su encierro en un laboratorio, ni con su infierno en ese instituto. Quienes sí, siguen vivos, Viktor Strauss, por ejemplo.
    Jamás voy a perdonarla. Jamás.

-¿Sahar?-susurré con los ojos entreabiertos, me puse la almohada en la cara, pues la luz del sol que entraba por la ventana me pegó muy fuerte. 
    Sahar se sentó al borde de la cama.

-Caíste rendida anoche-dijo en tono divertido-. Cuando entré estabas dormida y no quise despertarte, pasé la noche en el estudio leyendo.

-Te hubieses acostado a mi lado, te extrañé-me quejé, haciendo pucheros.

-¿Cómo sabes que me extrañaste si no despertaste en toda la noche?

-¿Cómo sabes que no desperté en toda la noche si no estuviste aquí?-contraataqué.

-Touché.

   Me senté en la cama con la espalda pegada a la cabecera.

-¿A qué hora se fue ella?-pregunté, cogiendo su mano.

-A la media hora de haberte ido tú.

-Lo intento, te juro que lo intento-le dije, ella besó mi frente.

-No puedo obligarte a que te sientas bien en su presencia, tú decides, tú siempre decidirás.-Besó mi mejilla, y la comisura de mis labios-. Drako enviará a alguien con varios vestidos, así tendremos qué elegir para mañana, al parecer no será sólo una reunión, los Griffin quieren que sea una cena especial en mi honor.

   Salí de la cama tan pronto ella se levantó.

-¿Y eso?

-No todos los días tienen a la hija de su Creador en su "humilde" residencia-dijo, hasta su cinismo me resultaba atractivo.

    La abracé por la cintura, apretándola a mí cuando estuvo ante la puerta con la mano en el pomo.

-¿Estás bien?-le pregunté, lo de anoche fue abrumador para ella, lo sabía.

-Identificar las emociones es difícil, no sé cómo lidian los humanos con tanto-admitió.

-No deja de ser tu hermana, la conoces hace poco pero no deja de ser parte de ti y por eso te afecta lo que le pasó y lo que pueda pasarle. Te pone triste, te preocupa, te duele, sientes rabia, sientes mucho más que cualquier humano, ¿te lo han dicho?-Sahar asintió-. Lo único que no debes sentir es culpa, porque las decisiones que tomó tu padre son de él, no te toca a ti sentirte culpable por ello.

-¿Cómo sabes que siento culpa?-inquirió, dando la vuelta en mis brazos. Tenía el ceño fruncido, besé ese punto y su rostro se relajó.

-Te conozco, mi amor.

    El Viernes fue más tranquilo que el día antes, Sahar no era muy amante de probarse ropa pero por mí lo hizo, cada vestido que nos llevaron al apartamento pasó por nuestros cuerpos. La vi reír, y por todo evitó hablar de su conversación con su hermana.
   Llegado el Sábado en la noche la vi dudar cuando estuvimos listas. Antes de salir para reunirnos con Drako en la estancia le pregunté qué pasaba.

-Me estoy arrepintiendo de que me acompañes-respondió, entrelazando nuestros dedos-. Tendría que fingir que no eres importante para mí, no se me da bien disimular, se notaría a la distancia que eres mi todo, Faye.

-Sería ponerme en peligro ante posibles enemigos, ese es tu miedo-aventuré. Ella respondió con un gesto afirmativo-. Soy tu novicia, preséntame como tal y compórtate como lo haces cuando estás ante los representantes de los respectivos pueblos en Providencia, esta es una reunión diplomática. Estoy segura de que la implacable Princesa Assassin que conozco se instalará apenas salgamos de aquí, no se notará que soy tuya.

    Adoró mis últimas palabras, y yo adoré que lo hiciera porque me sentía suya, todo el tiempo. 
    Drako se puso de pie en cuanto aparecimos.

-Están muy guapas-sonrió-. ¿Segura de que ella debe ir?-le preguntó a Sahar.

    Sahar me miró.

-Sí, estará a salvo si nos acompaña, es mejor a que se quede sola aquí-respondió.

-Si Tristán buscara provocarte sabrá que lo conseguirá con ella, Sahar, él estuvo aquí....

-Podré controlarlo-lo interrumpió ella, segura de sus palabras.

-Eso espero, no queremos un enfrentamiento, recuerda que es lo que intentamos parar antes de que empiece.

    En la limusina fuimos en silencio, Drako ya le había preguntado a Sahar  en el piso si había visto a Jay, ella le dijo que lo había enviado a una misión especial, nada qué ver con lo que investigábamos. Me intrigó, y no fui la única porque, aunque no preguntó nada más, Drako la miró suspicaz.
    La mansión Griffin estaba a las afueras de la ciudad, era espectacular a la vista, sin querer apreté la mano de Sahar. Me podían los nervios, no quitaba que el lugar estaría lleno de vampiros y yo era humana. No pasaría desapercibida; Sahar besó el dorso de mi mano.

-Te cuido, Vida-me susurró al oído.

-Adentro deberán disimular mejor-comentó Drako, quien miraba por la ventanilla.

   Dos valet abrieron las puertas traseras, Drako salió por la derecha mientras que Sahar y yo por la izquierda; ella debía adelantarse por lo menos dos pasos, Drako y yo éramos los acompañantes de la Princesa, sus escoltas. 
    Allí, delante de todos, sólo era su novicia y ella mi Señora. Euzma.
    Sahar tenía razón, fingir que no pasaba nada más entre nosotras era difícil cuando quería tomarla de la mano, tocarla. Llevaba un vestido de lo más adorable, oscuro. Su cabello negro ondulado con ese corte en capas, lo había dejado suelto, y cuando las puertas de la mansión se abrieron todas las miradas se las llevó ella, pese a que la misma dijera, de forma disimulada, que miraban a su hermosa novicia.
    Nos quedamos de pie en el vestíbulo tras entregar los abrigos al sirviente que se nos acercó pidiéndolos para guardarlos; esperamos a que los dueños de casa hicieran acto de presencia, Sahar comentó que no esperaba a toda esa gente allí. 
    Cogí una copa de uno de los camareros, ella se negó a beber.

-Esta gente parece sacada de una revista de modas-susurré.   
-Vogue para vampiros-dijo ella, siguiéndome el juego.

-¿Conoces Vogue?-reí por lo bajo.

-Hay modelos de este mundo en Vogue-participó Drako.

    Se fue a dar un vistazo por los alrededores, dejándonos solas.

-Es de mala educación hacer esperar a la invitada de honor.

    Esa voz y acento particular, Tristán nos abordó desde la derecha.

-Regina es una engreída-dijo el hombre-. Bienvenidas, que gusto volverlas a ver.-Se fijó en mí-. Su novicia es hermosa, Euzma, pero mire que traer a una humana a este evento lleno de seres de la noche. Imagino que siendo quien es, no pudo resistirse a dejar tremendo ejemplar en casa.
-Cuide sus palabras siempre que esté delante de mí y de mi novicia, Tristán, su insolencia no será pasada por alto como llegue a dirigirse a ella de una forma que considere grosera.
   Sonreí, observando a Sahar con adoración. Lo cierto es que Tristán estaba haciendo insinuaciones sobre cosas que no le competían.

-Sólo fue un halago-replicó, el hombre no dejaba de mirarme-. Cualquiera desearía tener a alguien así a sus pies.

   Vi a Sahar fruncir el ceño, entendió el grotesco mensaje.
    Para impedir que la discusión se hiciera más fuerte, intervine.

-No creo que haya mujer en el mundo que quiera estar a tus pies, yo por ejemplo, preferiría beber cianuro-sonreí. A Tristán no le cayó bien mi bromita, estaba segura que apenas había empezado con sus intentos de provocar a Sahar.





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