Spin-off

Spin-off

domingo, 18 de septiembre de 2016

Huellas X



    Poco después de que Erza y Faye se marcharan, y tras dar unas últimas instrucciones, Drako me acompañó a palacio. Declan se quedó para terminar de repartir las facciones en las ciudades que les corresponderían cuidar.
    Drako no hizo comentarios mal intencionados, se mantuvo en silencio durante el trayecto. 
   Al llegar llevamos nuestros caballos a los establos, en cualquier momento volvería a tocar el tema, sacaría lo que llevaba pensando desde que regresó a Providencia esta mañana y vio a Faye viva. 
   Cuando nos retiramos a buscar en los informes alguna relación entre Illian Vesper y las quimeras, él empezó a interrogar sobre las razones que me llevaron a sacar a Faye de la prisión; fue Declan quien sacó a colación la cercana relación que se había dado entre la rubia y yo. Como era de esperarse, a Drako tampoco le pareció correcto que fuese íntima de Faye, pues sólo estuvo unos segundos en la misma habitación que nosotras y pilló ese algo más que no debía ser.
  "Sólo bastó con que la sacaras de prisión, no lo habrías hecho por nadie", dijo cuando intenté desviar la atención al tema central: las Quimeras. Circe intercedió antes de que le arrancara la cabeza, y después de que Drako dijera que se la llevaría al exterior cuando le tocara volver.
   Yo no estaba dispuesta a permitir que la alejara de mí, menos ahora que había aceptado a Faye como una parte esencial en esta vida maldita que llevo, cosa que ella también aceptó cuando confesó que no soportaría perderme al igual que su familia. 
    
-¿Podemos hablar?-preguntó nada más pisar el vestíbulo.

    Caminé delante de él hacia la estancia, entré. Escuché sus pasos a mi espalda, corrió la puerta, me mantuve en silencio esperando a que hablara.
-Debo admitir que me has sorprendido hoy-dijo, tranquilo-. Me enorgulleces, Sahar, tu padre tiene razón cuando dice que estás destinada a la grandeza; desde que eras una niña demostraste poderío, rasgos de líder. Desde niña te hiciste respetar, tu gente no te quiere porque seas hija de tu padre, tu gente te quiere porque eres tú, aún con tu desapego emocional, con tu frialdad, tu gente te quiere.

-No estoy interesada en la grandeza, ni en que mi gente me quiera.-Drako se veía satisfecho con la respuesta-. Sé directo, encuentro desagradable cuando una persona divaga.

   Lo único que me cruzaba por la cabeza era Faye, me preguntaba si ya estaba durmiendo.

-Empiezas a romperte, y tu pueblo te necesita sin un punto de quiebre, más ahora.

-Creo que hoy quedó demostrado que nada ha cambiado en mí, que no tengo punto de quiebre.

-¿En serio?-Drako se aproximó, y se paró detrás de mí. Hizo mi cabello a un lado, besó mi hombro-. Te hice una pregunta, ¿en serio?-repitió. Me rehusé a contestar, él prosiguió-: Si bien vi a una gran líder, también vi la debilidad de esa gran líder, y algo que nunca creí encontrar en ella eran debilidades. Tu pueblo te necesita centrada y no dispersa, Sahar-me decía. Rodeó mi cintura con su brazo derecho y me pegó a él-. ¿La has besado ya? A tu punto de quiebre, ¿la has besado?

    Mantuve la compostura, no podía permitirme perder el control ante sus provocaciones. Lamió mi cuello, le di acceso a él tras soltar un suspiro, pero no dejaría que pasara a más; tenía las malditas hormonas alborotadas.

-Contéstame, Sahar, ¿la has besado a Faye Vesper? ¿Has probado sus labios? ¿No llegaron a quemarte?

-Calla Drako-dije, mi voz siguió serena, aunque sentía la excitación que él provocaba, no iba a dejarme gobernar por ello.

-Es muy guapa, ¿no crees? Su cuerpo, su boca, sus ojos... ¡Joder, su cuerpo! Tan follable...

-¡Qué te calles!-exclamé. 

   Me volví a una velocidad que le impidió ver lo que hice a continuación, le lancé un manotazo enviándolo hasta la chimenea consiguiendo destrozar la misma. La ira que me invadió hizo que la lámpara que colgaba del techo vibrara, así como el cristal de los ventanales.
   Drako se incorporó limpiándose la sangre de la boca.

-¿Te das cuenta de lo que ha conseguido hacerte?-inquirió, sacudiéndose la ropa-. Creo que después de todo mi pregunta fue respondida, ya la has probado, y con más razón debo sacarla de aquí, Sahar. Es para tu tranquilidad, y la de ella. Estás muy vulnerable, la chica ha calado en ti de un modo en que nadie lo ha hecho y eso no es bueno ni para ti, ni para ella.-Yo había conseguido calmarme, evité mirarlo a la cara, sólo escuché sus palabras-. Tú sabes por qué lo digo, pero has evitado pensar en ello; a tu padre no le gustará....

-Pues sería un hipócrita-dije-. Llevo casi dieciséis años sin entender las emociones humanas porque carecía de ellas, algo que resultaba fascinante porque no me distraía con tales menesteres y enfocaba mi atención en aprender otras cosas, porque todo giraba entorno a la obediencia para con mi padre, y el deber para con mi pueblo, nada más. A mi hermano padre lo dejó en segundo plano porque demostró pensar con el corazón más que con la cabeza y según ustedes no es buena idea hacerlo, pero nunca intentaron cambiarlo. Ahora que yo empiezo a entender al corazón¿me agreden?-Drako no dio muestra de querer interrumpir, proseguí-: Hoy he puesto a Providencia en primer lugar, ¿no ha sido prueba suficiente para demostrar que sigo pensando en mi pueblo, y que no estoy poniendo a una persona por encima de ellos?

-¿Ha sido por Providencia, Sahar? Porque me ha parecido que todo ha sido por Faye Vesper, pero no lo has notado.-Lo fulminé con la mirada-. Trato de protegerlas a ambas, de ti.-Me incomodó con tal alegato, otra vez volvía a repetir algo en lo que yo, sí, él tenía razón, había evitado pensar-. Declan también, no queremos hacerte un mal, no es una agresión en tu contra, ni en contra de la señorita Vesper.-Miré al frente en silencio-. Incluso tu padre-suspiró Drako, llamando mi atención-. No estoy aquí por haber olvidado unos documentos, Caín me envió para confirmar algo.

-Explícate, Blood Drynka-dije.

    Drako suspiró.

-Tu padre vio que hubo cierta conexión entre ustedes la noche en que trajeron a la rubia, me comentó que Circe mencionó que ustedes debían encontrarse. Que ella ya era fundamental para ti antes de siquiera entrar a nuestro reino, Circe habló con él esa misma noche después de que Faye fuera a parar a prisión-explicó el bebedor de sangre-. Él sabía que Circe pocas veces se equivocaba, pero vamos, estaba hablando de ti. Egoísta, la princesita Hassassin que sólo ve por sus asuntos, y por los asuntos de los demás sólo si se lo ordenan. Del resto dejarías morir a la gente.-Cualquiera pensaría que sus palabras me enfadarían, pero como era verdad me daban igual-. Aún con lo convencido que estaba de que no harías caso a la rubia, decidió no arriesgarse y en vista de que te había notado rara ante su presencia la noche de su llegada, me envió para asegurarse de que su mujer se había equivocado, pero como siempre, no. Circe volvió a acertar, y mírate, la princesita egoísta tiene bajo su protección, bajo su techo, en su habitación.....

-Cuidado con lo que vayas a decir-le advertí.

   Drako soltó una risita burlona, luego me miró con más seriedad.

-Confirmé el miedo de tu padre, pusiste tus ojos en esa chica y con ello la pusiste en peligro.

-Contéstame algo-susurré. Mientras él me confesaba la verdadera razón que lo había traído de vuelta, yo había estado barajando una posibilidad-. El retarla para que ganara su valía dentro de Providencia, ¿fue una prueba para ella o lo fue para mí?-Drako evadió mi mirada-. Gracias por tu convincente respuesta. 

-Sólo quería ver hasta dónde serías capaz de llegar, si Circe tenía razón intentarías salvar la vida de la chica. ¡Y lo hiciste, Sahar! ¡¿Por cuántos habías o habrías hecho algo así voluntariamente?!-Por nadie, pensé, a menos que me lo ordenaran. Drako volvió a acercarse-. Tu padre me ordenó llevarla conmigo al exterior, si la habías salvado, claro.

-Ella se salvó sola, luchó por vivir.

-Porque se aferró a alguien, se aferró a ti.

-No es posible, apenas y si me había visto...

-Y bastó, y te bastó también, pequeña.-Dio media vuelta, y echó a andar por el salón-. Me la voy a llevar, Sahar. Faye Vesper regresa conmigo al exterior.

       En mi mente maté a Drako mil veces, y lo haría realidad.

-No te lo voy a permitir, además ella tomó una decisión.

-¿Y qué quieres, Sahar?-preguntó, su tono de voz se volvió agresivo-. Si te preocupa, si te importa, dejarás que me la lleve; Caín lo hace por el bien de las dos, si no murió por la espada de tu padre, morirá por tu mano y eso será peor para ti, te desestabilizará. Y todos pagaremos por tu desequilibrio.

-Puedo controlarme.

    Chascó la lengua, y pasó su mano por su castaño pelo, nervioso.

-Eres una adolescente, única en tu especie, una adolescente con las hormonas alborotadas. No puedes follar con tu prometido porque no te aguantaría el ritmo, a esta edad no puedes controlarte, por eso Caín permitió en su momento, y ha consentido que sigamos acostándonos. Conocemos las consecuencias que trae el que no lo hagas, porque eres distinta, aún eres una neonata de esta criatura que eres.-Hizo gestos con la mano en mi dirección, señalándome de pies a cabeza-. ¿Qué pasará cuando intentes llevártela a la cama? ¿Qué crees que pasará?-Drako se quitó el saco y desabrochó su camisa, caminando hacia mí-. Quiero que mires bien-dijo, mostrándome las marcas en sus brazos, y en su cuello-. Y se supone que me regenero, ¿qué crees que pasará con ella? ¿Qué crees que pensará del monstruo? Y eso si sobrevive a ti. Nos hundirás a todos si algo malo llega a pasarle a Faye, y más si el daño se lo haces tú.

-Basta, Drako.

    Ni siquiera me giré para ver a mi madre, recuerdos violentos cruzaron por mi mente muy rápido.

-Debe saberlo, Circe, porque hay veces en que no recuerda lo que hizo. Tú no deberías estar apoyando toda ésta situación, Faye merece a alguien mej....

-No hay nadie mejor para ellas, que la una para la otra-terció Circe, yo seguía sopesando las palabras de Drako. Di la vuelta para salir de allí, mi madre me detuvo, me puso una mano en el hombro y sonrió, dulce-. Ve con ella, y recuerda lo que te dije antes. Cuando tu padre vuelva hablaré con él, si Faye decidió quedarse eso es lo que pasará, su decisión será respetada-dijo, desviando la mirada hacia Drako-. No le harás daño, Sahar. No eres un monstruo.

     Seguí mi camino pensando en cómo es que sí lo era. 
    Yo he lastimado a Drako. Blood Drynka, bebedor de sangre. Ellos pueden sanar rápido, pero las heridas provocadas por mí en él, sólo dejaron cicatrices; tenía razón, Drako tenía razón, evité pensar en eso, lo bloqueé porque estaba perdida en ella. Terminaría haciéndole daño de una forma u otra.
    No fui a mi dormitorio, me dirigí a la habitación donde pasé la noche anterior. Me quité la ropa y me metí a la ducha.
    Yo sólo servía para herir, y a ella no quería herirla. Todo se juntaba, cosas que antes me importaban un bledo ahora resultaban preocupantes. Padre no me quería vulnerable, y al mismo tiempo quería protegerme y proteger a Faye de mí, y no porque le agradara la rubia de eso estaba segura. Al fin y al cabo por ella su hija despertó su humanidad, a él no le convenía que pasara algo así. Necesita una asesina sin conciencia, un arma capaz de seguir ordenes sin rechistar. 
    Recuerdo que mi hermano se mostró siempre en contra de las acciones de mi padre, yo sólo callaba y obedecía.
    "Hay veces en que no recuerda lo que hizo... Hay veces en que no recuerda lo que hizo... ¿Qué crees que pasará con ella? ¿Qué crees que pensará del monstruo? Y eso si sobrevive a ti... Si sobrevive.....si sobrevive....".
    Puse las manos en la pared dejándome mojar por el agua helada de la regadera. En algún momento pasaría, la deseo horrores, el sólo besarla me abrasaba la piel, y por dentro. Faye me quemaba.
    Casarme con Declan era una forma de darle continuidad a la familia, y padre aceptaba a Dec porque era una persona digna de mí. Estoy segura de que si Drako hubiese podido ser capaz de procrear, él sería mi futuro esposo; Dec tendría que esperar hasta mi mayoría de edad para que el matrimonio y consumación del mismo se llevaran a cabo, en este momento no soy sexualmente estable. Y es que poco conocemos de lo que soy.
   Circe fue quien llegó a la conclusión de que lograría controlarlo en cuanto tocara la edad adulta. Una criatura como yo y adolescencia no es una combinación muy bonita, la primera vez que el efecto de la madurez sexual tocó a mi puerta fue a mis catorce años, y no fue nada ameno. Sólo eso sabía porque poco recuerdo de esa noche, sabía también que Drako no estaba en Providencia.
    Cada vez que atacaban las ganas me hacía daño a mí misma, era terriblemente doloroso, sabía de ello porque el año pasado fue más reciente y estaba marcado en mí. Mi padre no sabía cómo rayos proceder, estábamos en mi habitación Circe y yo, el sufrimiento provocado por el calor que quemaba mucho, todo dolía; fue Circe quien pensó en una posible solución, alguien que podía aguantar lo suficiente para ayudarme a calmar aquello. Y entonces subió con Drako mientras Erza me cuidaba, lo dejaron encerrado conmigo y pasó. Recuerdo tan poquito, su voz intentando calmarme, el frío de un cubo de hielo por mi piel, él moviéndose en mí.... En cada encuentro supongo que me vuelvo más violenta.
    No estaría siendo justa con Faye. Suspiré.
    
     Salí de la ducha desnuda, me sequé y vestí. 
    En la mañana la había besado, nada más pasó, pero es posible que la oportuna interrupción de Circe tuviera qué ver.
   Cuando me enfrentó hace poco nada más llegar al campamento, estuve tentada a besarla, si me contuve fue por mi instinto de protegerla de mí. Sí. Inconscientemente la estaba protegiendo, evité besarla dos veces esta noche porque en su presencia predomina mi humanidad, no mi otro lado.
    Tarde o temprano tendré que contarle tantas cosas de mí. Y temía a su rechazo. Reí por lo bajo, yo temiendo a un rechazo ¿cuando en la vida iba a pasar algo así?
     Fui a verla, al diablo Drako y el resto. Yo la cuidaría, incluso de mí misma.

    Antes de que pudiera llamar a la puerta ella abrió, sonrió.

-Te vi llegar hace rato con Drako, justo iba a buscarte-dijo, dejándome entrar. Me cogió de la mano-. ¿Estás bien?-Suspiré, ¿acaso tengo el mensaje de: "Estoy hecha mierda" en la frente-. ¿Sahar?

-No, en realidad no estoy muy segura de cómo me siento. Rota se acerca bastante-respondí, a veces me odio por no saber decir mentiras. La honestidad me sale sola.

    Faye me llevó hasta el sofá de la antesala, no me soltó la mano y yo no me apuré por soltarla a ella. Nos sentamos, ella me testeó con su azul mirada, luego la bajó y miró nuestras manos entrelazadas. Volvió a mirarme a los ojos.
-¿Rota? Yo también lo estoy.-De pronto la tristeza se instaló en ese azul.

-Has estado pensando en tu familia-dije, nuestras manos seguían enlazadas, la sensación me gustaba. Me sentía segura.

-La soledad a veces trae feos recuerdos, pero y a ti qué pudo romperte. Si cargas una armadura invisible cubriendo tu cuerpo-sonrió, hice lo mismo, no pude reprimirme-. Sí sé que te quebraste cuando me di cuenta de tu peligroso plan pero no creo que sea para que traigas esa cara. Por cierto, ¿notaste que hubo un pequeño temblor hace rato? Bueno, no sé qué fue exactamente, todo se estremeció y el espejo del cuarto de baño se rompió....

-Tuve una discusión con Drako-respondí.

-Dime que no fue por mí, lo único que te traigo son problemas con ellos....

    Parecía que Faye no se había dado cuenta que le había respondido que fue esa discusión lo que provocó el ligero temblor en palacio.

-Lo siento, Sahar.

-¿Por qué exactamente?

-Por este conflicto con tus amigos provocado por mi estadía.

-Tú no has provocado nada, ellos terminarán por acostumbrarse porque me gusta que estés aquí. Y quiero que estés aquí.

      Enarcó una ceja.

-Me gusta cuando dices "Quiero"-dijo, sonriendo-, tu acento, tu voz, haces tuya la palabra. La haces de tu propiedad.-Ella también tenía una acento muy bonito-. Tienes una voz hermosa.

-Spasibo-agradecí en ruso, su idioma natal.

-Tengo envidia de la palabra "Quiero".

    Entendí al vuelo por qué lo dijo: "La haces de tu propiedad" había dicho antes. El calor acudía con sólo verla, que dijera aquello mientras había un contacto de pieles gracias a nuestras manos, sólo empeoraba mi situación.    

-Arreglaré todo para que mañana te vayas con Circe y Erza a una de las ciudades más cercanas a palacio-le comuniqué, cambiando el tema.

-¿Qué?-Solté su mano, y me levanté.

-Lo que has oído, sólo yo quedaré aquí. Daré la orden para que liberen a la quimera que tenemos encerrada.

-Sahar, por favor.

-Hablamos de esto hace rato y creí que estabas de acuerdo, que no volverías a ponerte de este modo.

     Faye se paró frente a mí, siempre desafiante. 











    No sé cómo demonios esperaba ella que pasara página así de rápido cuando estaba poniendo su vida en riesgo. Y lo peor es que a la muy zorra parecía divertirle mi reacción.

-Que me haya quedado tranquila no significa que lo apruebe-repliqué.

-No necesito tu aprobación-dijo, irrespetando mi espacio personal. La encontré algo altanera-. El tema se cierra, mañana te vas.

-¿Y si decido quedarme contigo? No necesito tu aprobación.

    La perspicacia en su mirada me hizo fruncir el ceño, era lo único que mostraba porque del resto estaba calmada. 
    Avanzó un paso más, al ver mi espacio personal invadido por completo me sentí morir de ganas. Esta noche había evitado besarme dos veces cuando en la mañana se desvivía comiéndome la boca, y yo quería repetir el beso, nunca había sentido uno igual, ni cercano a lo abrasador de sus labios.

-Apruebo y admiro tu valor, Vesper-dijo, apoyando su frente en la mía. En su voz mi nombre me sonaba distinto, más hermoso, y no lo estaba imaginando, lo decía con adoración-. Pero no puedo arriesgarme-terminó, tomando aire como quien intenta coger fuerza de voluntad para hacer algo que no quiere, y se apartó, caminando hacia la puerta-. Buenas noches...

-Quédate-solté-. No entiendo qué es lo que diferencian la noche de ayer, y ésta, de las anteriores. ¿Por qué pretendes dejarme sola ahora?

    Dio la vuelta, caminó hasta mí, cogió mi mano y me arrastró al dormitorio.

-¿Si me quedo a dormir dejarás de cuestionar mis decisiones?-preguntó, acostándose.

-No es una negociación-respondí, acostándome a su vera-. Además estaría negando mi naturaleza, me llevo mal con las figuras de autoridad.

    La escuché reír, levanté la cabeza. Sahar había reído.
    
-¿Qué pasa?-preguntó. Sus ojos estaban cerrados pero aún así me pilló observándola.

-Me desconciertas, Sahar.

-¿Y eso es malo o es bueno?

    Puse mi mano en su mejilla, ella abrió los ojos.

-Aún no lo decido.

        Sus labios se curvaron en una sonrisa apenas perceptible, la vi cerrar los ojos. Me acurruqué a su lado, noté que se puso un poco tensa, pero se relajó cuando entrelacé mi mano con la de ella.
     Me quedé dormida y pronto me sumergí en las pesadillas que me hacían temer cerrar los ojos. El rostro de aquella rubia era más nítido cada vez, la rubia que asesinó a mis padres y que luego vi en el funeral que organizaron sus jefes. Donde Viktor también se encontraba, pero la rubia me vio, sé que me vio en el cementerio, ¿por qué no les dijo? ¿Por qué no vino a por mí?
     Desperté de un tirón al ver su rostro más de cerca en mis sueños. Sentía que me ahogaba respirar, quería llorar. Miré alrededor y vi a Sahar sentada en un sillón cerca de la cama, observándome.
    No era la primera vez que estaba presente durante mis pesadillas, sólo que esta vez no reaccionó preocupada, sólo me miraba.

-¿Disfrutaste el espectáculo?-pregunté, y sé que soné borde pero es que sentía frustración. Y me avergonzaba que me viera así.

    Se sentó al borde la cama, me tomó del mentón obligándome a mirarla.

-Sé lo difícil que es para ti-dijo, besó mi frente-. Las heridas internas no sanan rápido, debes estar preparada para los años que te esperan. Te ayudaré, si me lo permites, estaré a tu lado en el proceso, pero depende de ti y de tu fortaleza que sé es mucha.-Me abrazó, y me sentí protegida-. Ahora debes prepararte.-Se alejó, y se puso de pie-. Ya di orden de que liberaran a la quimera en el lugar donde vieron a la segunda, y ustedes se marchan en unos minutos.

     Salió sin darme oportunidad de quejarme. 
   Era imposible hacerla cambiar de opinión, estaba dispuesta a enfrentar ella sola a unos monstruos, todo por no sacrificar a sus guerreros, por no hacer de esto algo más grande. Por no ensuciar Providencia con más sangre de la que ya se había derramado.
   Me preguntaba por qué estaba segura de que nada le pasaría, fue como la noche de la fiesta cuando atentaron contra ella, durante la discusión en el vestíbulo dijo algo en lo que no había reparado hasta ahora al ver su confianza: "Era a mí a quien iban a lastimar, de todas las verdades que mi padre les ha dicho a esa gente, se guardó una de las más importantes a sabiendas que ellos son capaces de dar su vida por mí."
   
-De todas las verdades que mi padre les ha dicho a esa gente, se guardó una de las más importantes a sabiendas que ellos son capaces de dar su vida por mí-susurré-. La muerte-dije, pensando en la noche anterior-. "Por más que la busque no la encontraré"-había dicho ella-. Por más que busque morir, no puede. 

   Inmortalidad, aquí la gente vive mucho, pero la muerte es algo natural y aquí también aplica, ella me lo explicó. Han muerto tres personas a manos de las quimeras, ¿qué le hace pensar que no morirá también? Hay un secreto que tiene qué ver con ese particular.
   Por más que busque morir, significa que lo ha intentado y no lo ha conseguido.

-¿Qué eres?-musité.





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