Spin-off

Spin-off

jueves, 31 de marzo de 2016

"Prioridades"



Él seguía estando presente
Su alma me acompañaba...


Nueva York, Estados Unidos

    Luna


   
   Me perdí en el regreso a casa, ni siquiera presté atención a nada más el resto de la velada. Drako me dejó desconcertada con su actitud, ¿acaso fui yo la que hizo algo malo? Él fue quien vino detrás de mí cuando salí del salón de fiestas, no entiendo nada. 
   La herida que me hizo en el labio inferior me dolía un poco, me pasé los dedos y lo pillé observándome desde el bar. Desvió la mirada; ha estado esquivo, en la limusina no dijo nada. Me levanté del sofá, dirigiéndome a la barra, le pedí que me sirviera vodka, Drako me miró con severidad y en lugar del vodka me sirvió soda en un vaso de cristal y me lo extendió, lo cogí sacándole la lengua en el acto.
  Me marché a su habitación, me tocaba pasar la noche allí, sinceramente me moría por marcharme. 
   La puerta se abrió y me volví, Drako entró.

-Vaya, ¿quieres morderme algo más?-pregunté. Él se quedó en silencio, sólo me miraba-. Si no vienes a disculparte o a darme una explicación será mejor que te marches y me dejes quitarme el calentón que me dejaste, sola, Drako Dark.-Drako sonrió, y mostró una mirada interrogante-. ¿Conoces la masturbación, Drako? Fuera, fuera-ordené, acompañando la orden con ademanes de la mano.
 
   
-Ya me voy para que haga lo que le plazca, señorita....

-Lo que ocurrió hace un rato, olvídalo, ¿sí?-lo interrumpí, más serena y sin pizca de burlas en la voz. 

   Drako no hacía más que acortar la distancia que nos separaba, yo retrocedía y él se acercaba, hasta que dejé de huir. Acarició con su dedo pulgar la herida que me dejó en el labio inferior, aquello me erizó la piel y me hizo querer repetir lo anterior, me hizo desear que volviera a besarme. Que me comiera la boca del modo tan posesivo con el que lo hizo en el evento, lo deseaba, y así como apareció el deseo, vino la culpa y lo empujé. Drako susurró un lo siento y se marchó, cerrando la puerta a su salida; suspiré, y puse el vaso de soda en la mesita de noche, me senté al borde de la cama cogiendo el libro que Sahar le había obsequiado a Drako: Drácula de Bram Stoker, me acosté y lo hojeé un rato antes de quedarme dormida por el cansancio; tuve una noche sin sueños, pero sí oí su voz. La voz de Bastian....


   El sonido del despertador casi me provoca un infarto, haciéndome caer de la cama del sobresalto. Yo no uso reloj despertador, así que aquello me tomó por sorpresa, ¿cómo no me percaté de ello anoche?
   Me levanté. Lancé la cobija, en la que me vi enredada, sobre la cama y vi la ropa que estaba en una esquina de ésta. Una blusa blanca y un pantalón negro, sonreí porque adiviné que había sido él, ¿quién más sino? Me desvestí camino a la ducha, encendí la regadera y cerré los ojos mientras el agua me mojaba la cara. 
   Recuerdo con claridad haber oído la voz de Sebastian, pero tal vez fue una alucinación causada por el alcohol que bebí en el evento de Drako, fue poco pero suficiente como para hacer que viera u oyera cosas.
   Su voz, tan clavada en mi mente como estaba.... Sacudí la cabeza.
   Cogí una toalla al salir, me dirigí a la cama y vi que debajo de la blusa había ropa interior blanca de encaje. El bra y las bragas eran preciosos, ¿los elegiría él? Me eché a reír imaginando a Drako yendo de compras por ahí; me vestí, levanté la vista y miré el lucernario, fuera el cielo se veía muy azul. 
    Abrí la puerta, encontrándome a Drako de frente. Vestía de traje y corbata, listo para marcharse a la oficina, llevaba una tableta en la mano.

-Buenos días-dijo, recorriéndome con la mirada. 

  El pulso se me disparó cuando lo vi pasar su lengua por su labio inferior.

-Buenos días, ¿pasa algo? ¿Ibas a llamar a la puerta?-pregunté, enfocándome en otra cosa.


-Sí, vine a avisarte que tu desayuno está servido, yo tengo mucho trabajo qué hacer así que me marcho a SaharGlobal ya. Si quieres salir, hay una limusina a tu disposición, y un escolta; trataré de terminar lo antes posible-informó, echó un vistazo a la tableta, y volvió a subir la mirada-. ¿Dormiste bien?

-¿Hasta cuando va a durar esto, Drako?-inquirí, lo sentía más frío que de costumbre. Cerré la puerta de la habitación.


-Hasta que Amanda decida, y yo crea que estás lista para volver a involucrarte en lo que está pasando.

-Tú no me mandas, y no me refería a eso.

   Dio media vuelta, pero fui yo quien se adelantó.

-Sólo actúo conforme me dicta mi trabajo, tu hermana y Declan me confiaron tu seguridad, tu vida, tu cuerpo....



-¡Ja! Sobre todo mi cuerpo, eso te lo tomaste en serio anoche.

-Te recuerdo que tú me besaste....

-¡Ja! Y no me detuviste, eres estupendo en tu trabajo, Darky.

    Me extendió la tableta en cuanto estuvimos en el comedor, sólo había un plato en la mesa y mucha comida de donde escoger, y lo cierto es que yo no sentía apetito. Tomé asiento, y abrí la funda donde se resguardaba el aparato electrónico, lo que vi en la pantalla casi me hace lanzar una maldición.
   Era una fotografía del beso que nos dimos anoche en el balcón.


-Creí que era mejor que lo supieras por mí antes de verlo en las calles, en los diarios....

-¿Esto es viral?-No pude evitar la sorpresa en mi tono de voz, pese a que ya me esperaba algo así.

-Me temo que sí, y es ridículo porque hay peores cosas pasando en el mundo justo ahora, y ellos le dan prioridad a esto.

-¿A qué te refieres con "hay peores cosas pasando en el mundo"?-pregunté, no me preocuparía por Page Six ahora, ni por ninguna otra revista virtual de chismes, ni porque esto es ¿tendencia en twitter? ¿Qué diablos? pensé, mirando todo lo que había salido y todo lo que se decía de mí-. Esto es inaudito: "El hijo del magnate Viktor Strauss, parece haber quedado en el olvido. Luna Giraldo superó la pérdida de un modo muy peculiar, cambiando al recientemente fallecido fotógrafo y cofundador de la revista Vesta por el playboy e inalcanzable Drako Višnjić, CEO del Grupo Sahar....", soy la zorra del siglo, Drako, eso soy. Sólo por salir con Bastian, hasta de este lado del charco soy conocida, creí que al menos seguía en el anonimato. Pero no, y ahora soy una zorra cazafortunas, porque es lo que dicen todas estas mier.... ¡Oye!-exclamé en cuanto me quitó la tableta.

-Hubo un atentado en Francia ayer-dijo, mostrando esa noticia en el aparato-. Sahar te había dicho algo cuando se comunicó contigo, ¿no?-Asentí-. Pues ya pasó, fue contra un semanario conocido como Charlie Hebdo, del que Matthew Carlysle es el verdadero dueño.

    Levanté la mirada, anonadada. Matthew Carlysle era el hombre que crió a mi hermana como si fuese su propia hija, haciéndola pasar por ella y todo; pero qué podría esperarse de alguien que le hace daño a su propia sangre, porque fue por su culpa por lo que su verdadera hija, la verdadera Amanda, murió.

-Fue un tiroteo...-susurré mientras leía-. Esto es lamentable.

   No pude evitar sentir impotencia y rabia.

-Hablé con Amanda esta mañana, Matthew dio la orden, Viktor y su hijo Piotr se encargaron de que se cumpliera; van a hacer todo lo posible por que esto empeore las tensiones con medio Oriente, la guerra ya está anunciada.

-¿Eso es posible? ¿Puede empeorar?

-No tienes idea. 

    Volví a leer la noticia, y por un instante llegué a oír la voz de Bastian de nuevo.... Llamándome.
    Levanté la mirada de la tableta, y encontré a Drako observándome. Desvió la mirada de inmediato.

    

  








































Seattle, Washington. Estados Unidos

Faye


   Me maquillé pensando en que esto no le iba a agradar a Sahar. Paré un instante mirando mi reflejo, y luego el reflejo de la cama desordenada; no pude evitar una sonrisa recordando lo que hicimos anoche, y hasta hace unas horas. 
   Pinté mis labios de un rojo carmesí, el mismo color que tenía mi cabello cuando le conocí. Se supone que debía verme elegante, cosa que según Declan, no me resultaba difícil, y es que cuando has crecido con una institutriz que te corrige hasta el mínimo error en la postura, cuesta desprenderse de las costumbres.
    Tenía una misión que sé a Sahar no le agradará. Pero para mí era importante, en mi mente no dejaban de resonar las palabras de Amanda en referencia a mi padre: Illian Vesper, un eminente científico que ayudó, en gran medida, a que las cosas estén como estén. Prestó sus servicios tanto a la Tríada, como a Viktor Strauss, con éste trabajó a espaldas de sus Superiores. Ayudó a que el primer clon humano fuese posible, un clon de la rubia a la que sigo sin soportar pese a que nada tuvo qué ver con la muerte de mi familia, cosa que creí hasta hace poco.
   Enterarme de que mi padre hizo cosas despreciables me dejó abatida, aún no se lo he contado a Sahar. Esta misión me servirá para investigar más al respecto, y de ser posible, atrasar un poco la agenda de Viktor y la gente para la que trabaja, aunque se supone que no deberíamos involucrarnos hasta que Cassul así lo ordene. Pero por ayudar a Amanda, Declan haría lo que fuera. 

    Cogí el vestido negro que me habían traído y me lo puse, eran las cinco y treinta de la mañana. Cartera en mano salí del dormitorio. Bajé las escaleras, me dirigí a la estancia y escuché a Sahar discutir con Declan sobre algo referente a un atentado en Francia; en cuanto aparecí Dec se calló, la hija de Viktor Strauss: Paloma, abrió la boca susurrando algo así como Waaaoooo. Pero la única persona que deseaba con ansias que me viera no se volvió hasta que notó que Declan ya no le prestaba atención.
    Sahar siguió la mirada del Alquimista, se quedó estupefacta cuando se encontró con esta versión de mí. Una sonrisa, que yo conocía muy bien, se deslizó por sus labios; y su mirada, joder, me devoró entera. Mordí mi labio inferior.
    Me crucé de brazos, y disfruté de su reacción.


    Noté que Paloma le lanzó un pañuelo, Sahar reaccionó y lo cogió sin mirarle siquiera.

-¿Qué te pasa?-le preguntó.

-Es para que te seques la baba, cariño-dijo, la fulminé con la mirada cuando la oí llamarla así-. No me agredas, rubia, sólo fue una palabra. Ya sé que son pareja, me quedó claro anoche.

   Sahar le lanzó el pañuelo devuelta mientras caminaba en mi dirección. Sonrió porque ambas sabíamos que habíamos hecho algo de ruido anoche, que poco considerado de nuestra parte; volvió a pasear su mirada por mi cuerpo cuando estuvo cerca de mí.

-Estás muy guapa, cielo-sonrió-¿Qué no me han dicho?-inquirió, observándome y luego giró para fulminar a Declan con la mirada.

-Sahar-llamé su atención-. Debo ir a Nueva York, es una misión....

-Tú no irás a ningún lad.....

-Es importante, Sahar-le interrumpí. Me miró a los ojos, acaricié su rostro-. Tú decidiste ayudar a Amanda yendo en contra de los deseos de tu padre, yo necesito llevar a cabo esta misión; tengo que trasladarme a Nueva York donde Matthew Carlysle estará dando un discurso, debo infiltrarme en sus filas...

-¡¿Te volviste loca?!-exclamó, apartándose-. Lucrecia Zarasúa te ha visto, Viktor Strauss te ha visto, ¿qué te hace pensar que lograrás infiltrarte en las filas de Matthew Carlysle? ¿Acaso crees que los otros dos no le han hablado de ti?

-Sahar...

-No me digas nada más, no irás a ninguna parte....

   Odio cuando se pone protectora, y dominante. Pero he aprendido a identificar cuando se sale de su control, no sabe manejarse bien en una relación porque nunca había tenido algo tan profundo como lo que compartimos. Y aunque lo odiaba, me resultaba adorable.
  
-Lo siento-susurró. Se había dado cuenta de su comportamiento-. Faye, es una locura-dijo, y en sus ojos apareció la preocupación-. Entiéndeme, no quiero...-suspiró.

-Te entiendo, cielo.

   La muerte de Riza está muy reciente, eso solo consigue empeorar su situación. Esas emociones antes reprimidas ahora andaban desbordadas.
   Di un paso hacia ella, de pronto sentí que el suelo se movía bajo mis pies, la vista se me nubló.

-¿Faye, te sientes bien?-Sentí su tacto en mi mejilla-. Declan, su nariz está sangrando...-la oí decir, y su voz sonó distante-. ¡Faye!

   No pude estarme más en pie.