Spin-off

Spin-off

viernes, 30 de enero de 2015

Tan Cercana.... Tan Distante...





Luna podía desquiciarte a veces, prefería guardarse sus problemas, 
arreglarlos ella misma o incluso morir con ellos...
Pero yo no planeaba dejarla...
Abandonarle no estaba en mis planes,
y cargaría con su equipaje de dolor de hacer falta...



   Ir a Berlín sólo porque padre quería anunciar con bombos y platillos que mi hermano mayor se haría cargo de su imperio de mierda me cabreó, hubiese podido estar presente vía skype. Pero el viejo dijo que todos los herederos debían estar en persona, así los socios conocerían a la futura generación y blá blá blá... Yo ni siquiera estoy interesado en manejar su dinero, sus negocios y en fin. Por eso me forjé mi propio camino, y todo me va bien, pero es algo que él no ve, toda la vida criticó mi forma de ser y vivía comparándome con mi hermano mayor. Creo que es lo típico, pero a mi hermano no lo odio, le tengo el cariño que se merece, de él he tenido un apoyo incondicional
  Niklaus, Paloma, Piotr y yo crecimos delante de las cámaras. Nuestra madre fue modelo en sus años mozos, y ahora sólo se dedica al diseño de modas.
  Padre era el estricto de los dos, ambicioso y siempre cuidando que no hubiera escándalos que pudieran ensuciar el buen nombre de la familia. Y cuando digo "cuidar de escándalos" me refiero a que me tenía vigilado las 24hrs del día.
  Mi padre es el fundador de una compañía de tecnología, LexCorp. nombrada así por el nombre de mi madre: Alexandra. 
  Y estoy de acuerdo en que Niklaus sea el nuevo CEO, es el más calificado, aunque Paloma también es muy eficiente. Yo no sería capaz de tomar el control de algo así, no soy de ese mundo aunque haya crecido en él.
  Pude evitar a Piotr durante los días que estuve en Berlín, aunque en contadas ocasiones intentó acercarse. No creo poder perdonarle, no ahora.

   El Lunes en la mañana ya estaba de regreso y lo primero que hice fue cumplir con mi palabra; dejé el equipaje en mi apartamento, cogí mi motocicleta del estacionamiento y fui a por ella después de llamar a Maura y pedirle la dirección de su casa..
  Quería verle, la echaba de menos. ¿Era normal? ¿Es esto normal? 
   33 años Sebas, y andas como adolescente calenturiento. Pensé.
   
   Le envié un mensaje en cuanto aparqué frente a su edificio, ella tardó un poquito en salir y creí que tal vez no estaba allí. 
    Pero apareció.

-¡Estás loco!-gritó.

-¡Por usted soy un acosador ¿recuerda?!-le respondí al instante.

   Bajó con un bolso al hombro y unos pantalones de mezclilla hechos a la medida, llevaba un abrigo negro cerrado y guantes a juego. Su pelo negro suelto al viento, me acerqué para besarle la mejilla, ella lo permitió.

-Vas de salida.-dije sin hacer ningún comentario sobre su delicioso aroma, perfume Hugo Boss.

-Tengo que ver a Maura, llamó en la madrugada diciendo que debía hablar conmigo sobre una... ¿fiesta de aniversario?

-La revista, vamos que te llevo.

   Se subió sin decir nada más, ella no aceptaría que le gustó verme... Sin embargo en ese momento la oí susurrar: "Me alegro que vinieras".
   Arranqué, sonriendo al saber que había una oportunidad, ¿lejana? Tal vez, pero cada vez la veía más cerca.

   En el estacionamiento del edificio ella se quitó el casco y me lo dio. Nos encaminamos hacia los ascensores, en silencio; había una carga en el ambiente, en medio de nosotros dos, a nuestro alrededor. No sé si ella lo había notado, pero tenía un sabor a anticipación, al hecho de querer tocarla y que ella así lo deseara.
  
-¿Cómo estuvo tu viaje?-preguntó.

   Ésa voz...

-Digamos que ameno, hasta cierto punto. Ver a mi padre no siempre es fácil, tiene sus expectativas sobre sus muy diferentes hijos pero ya he aprendido a lidiar con eso.

  Las puertas se abrieron, dejé que saliera la primera y la guié a la sala de conferencias donde, con seguridad, estaría Maura. A la mujer se le dibujó una sonrisa de oreja a oreja al vernos llegar juntos; Luna pasó de largo evadiendo el abrazo de su tía. Creo que así se llevan, parecen hermanas en lugar de tía y sobrina.

-Bien, que lleguen juntos me facilita las cosas.-Luna estaba recargada en la mesa y la vi mirar a Maura con una sonrisa irónica dibujada en los labios, era como si supiera qué era lo que su tía diría a continuación.-El séptimo aniversario de la revista es el miércoles, habrá una gran celebración tal y como me gusta, vendrán muchos periodistas a cubrir el evento....

-Y quieres que Bastian y yo vayamos juntos para hacer de pareja oficial de la revista porque tío Enrique y tú se van a Milán para los preparativos de tu despampanante desfile de modas.

   La morena dijo aquello en tono solemne, miré a Maura, puso una carita de ruego.

-No me hagas pucheros, Maura.-dijo Luna, cruzando los brazos. Y parecía ser su última palabra.

-Creo que es una buena idea.-intervine, sentándome en una silla. 

    Luna frunció el ceño, sin mirarme.

-Además, cariño, todo esto será tuyo en algún momento....

-¿Por qué no tienes hijos? De ese modo ellos podrían heredar "todo esto".-contradijo la morena.

-¿Y perder esta figura?

   Luna puso los ojos como platos.

-Debes estar de broma.-rió. Era la primera vez que oía esa risa, hermosa como su voz.-A veces eres tan frívola.

-Lo sé. ¿Si lo harán verdad?

   Aquella pregunta se prestaba para algunas interpretaciones, y sé que Luna pensó lo mismo que yo porque sonrió, otra vez sin mirarme.
   Desde el bolso de Maura se oyó el sonido de una canción que reconocí como Walking On Sunshine, Maura sacó su móvil y contestó, todo esto sin apartar los ojos de mí. Sabe que odio esa canción, seguro esperaba a que se lo recriminara.
  Se disculpó con nosotros y salió de la sala.
   Me levanté y me paré frente a Luna, no podía leer la mente pero sabía con exactitud lo que pensaba, le daba vueltas a la pregunta que Maura había hecho. 
  En silencio, cogí su mano izquierda y le quité el guante, ella tan sólo observaba. Puse su mano en mi mejilla, al momento ella intentó evitar tocarme, pero se dejó guiar; la solté y sentí su dedo pulgar en mi labio inferior. Su oscura mirada en la mía, su caricia en mi mejilla era como una brasa ardiendo, apoyé mi frente en la de ella.

-¿Lo haremos?-Una sonrisa ladina en sus labios.-Ir juntos, quiero decir.

-Sabes que ella hizo la pregunta con toda la mala intención del mundo ¿no?

   La besé como única respuesta, despacio, un beso casto. Su mano seguía en mi mejilla y la mía bajaba por su espalda hasta sus caderas. 
   
-Mi Luna.-susurré contra sus labios.

-Tomaré eso como un sí.-Luna me apartó con suavidad al oír la voz de Maura, noté su incomodidad.

   Durante todo el día acompañamos a Maura en el proceso de la edición de aniversario de la revista, sólo faltaban unos meros detalles.
   Luna procuró hablarme lo menos posible, y cuando nuestras miradas se encontraban podía reconocer esa frialdad y tristeza que vi en sus ojos después de besarla la primera vez. 
   La alcancé en el ascensor ya en la noche cuando acabamos, Maura se fue la primera, y esperaba a Luna a la salida del edificio para llevarla a casa.

-Vuelves a hacerlo.-comenté, ya dentro.

-¿Qué cosa?-Se recargó en la barra de metal.

-Ese escudo que pareces activar cuando todo va bien, me hace sentir que hice algo malo.-Preferí mantener la distancia, aunque por poco tiempo.-Tus ojos, son tan apasionados, pero de algún modo también consigues que sean fríos y distantes. Lo haces ahora.

   Nuestros cuerpos no se tocaban, y no es que no quisiera que  pasara.
   Su respiración se había acelerado, cuando Luna conseguía relajarse bajaba la guardia y sus ojos brillaban con una intensidad que quitaba la respiración.

-¿Qué pasa? ¿Por qué cambias de este modo?-Aparté un mechón de pelo que le caía en la cara.-No creo haber hecho algo para ofenderte, y de ser así, lo siento.

-Dame tiempo.-susurró.-Intento acostumbrarme a.... Llegué a mi destino.-dijo, mirándome a los ojos.

   Las puertas del elevador se abrieron, y me aparté para darle paso.

-El miércoles.-dijo, volviéndose antes de que las puertas volvieran a cerrarse.-Hagámosle un favor a Maura, y vamos juntos a la mentada fiesta.

    Le guiñé un ojo.
   Yo estaba aterrado, debo admitirlo, lo que empezaba a
sentir por Luna me ponía en una posición en la que nunca me había visto, ni siquiera con Amanda. Comenzaba a actuar de una manera casi obsesiva, pero que al mismo tiempo no lo era. Y me hacía preguntarme ¿y si ella no llegaba a sentir igual? Ya había tenido un desplante con mi ex mujer, mi mala suerte....
  Y terminé entendiendo algo muy curioso, la frase que había dicho.... 
  "Llegué a mi destino".... 
  No era por el elevador, y no puedo estar haciéndome ideas locas al pensar que lo dijo por mí...