Spin-off

Spin-off

lunes, 30 de junio de 2014

15...

  Ahora...



   Ivel se conectó vía Skype sin esperar a que la mujer del noticiario terminara de dar el reporte. 
   Tenía un ordenador en el estudio-la puerta que está frente a su habitación-, yo no había entrado aquí pero ahora que lo veo.... Ivel pensó en todo, y no se anda con pequeñeces. El lugar estaba bien amueblado, para haber sido ocupado hace una semana.
   La noté nerviosa cuando Claudia tardó en responder. No dejaba de darle vueltas al anillo de su dedo.

-No estaban en el coche, ¿recuerdas?-comenté.

-Si no tengo amnesia, Leyla, pero son mis padres y creo que ya cubrí mí cuota de pérdidas en ésta vida.-Se quejó sin quitar la mirada de la pantalla del ordenador.-Gracias al cielo.-susurró.

   Me paré detrás de ella, Claudia al fin apareció. Tenía puesta una camiseta negra y llevaba el pelo recogido en una cola de caballo. En Londres era la madrugada del sábado ya; a Ivel eso no le importó.

-Acabo de ver las noticias, ¿me explicas, por favor, que demonios está pasando?

-Te eché de menos también, cariño.-dijo Claudia, con un tono sarcástico que reservaba para Ivel. Así se llevaban.-No fue nada, el coche explotó.

-¿Y te parece poco? 

   Claudia se cruzó de brazos, suspiró mirando la pantalla.

-Fue una advertencia, es por el caso que lleva tu padre; el asesinato de Willem Burton, pero resulta que tu padre se está acercando demasiado a la verdad y eso, al asesino, no le cayó bien.-explicó.

  Puse una de mis manos en el hombro de Ivel, ésta respiró tranquila.

-Hay algo que no me estás diciendo, Claudia.-dijo, palmeando mí mano.-¿Qué ocurre?

  Claudia se tensó, se notaba que le estaba ocultando algo a su hija; y es posible que esté debatiéndose entre decirle o no.

-Tu padre tiene a una persona en la mira, pero sus sospechas serán desechadas en cuanto las comparta.

-¿Por qué?-pregunté.

-Es Carlysle Alexander, su tío.-me respondió Claudia, haciendo un gesto con la mano, señalando a Ivel de pasada.

   ¿El tío de Ivel? 
   Mí amiga tenía cara de poker en ése momento. Ahora era yo la que entraba en un estado de nerviosismo, caminé de un lado a otro mirando a Ivel, buscando algún indicio que me dijera que ella había oído lo que su madre le acababa de decir; sin embargo su silencio era absoluto, sepulcral.

-Fue la última persona que vio a Burton antes de que éste fuese asesinado.-continuó Claudia.

-Él ordenó que cerraran el caso de mis padres.-susurró Ivel, hablando al fin.-Elliot y yo encontramos una pista con la fecha en la que el caso se cerró, y el nombre de Carlysle. El tuvo que haber ordenado que se cerrara.

   De acuerdo, ahora sí estoy perdida. Volví a situarme detrás de Ivel, quien se había sentado en la silla tras el escritorio.

-¡Por Dios, nena! ¿Ves lo raro que se está tornando todo esto? Regresa a casa, deja todo así....

-No puedo.

-Hazle caso a tu madre.....

-No vengas con eso ahora, Leyla.

-Claudia tiene razón, Ivel, además debiste hablar conmigo sobre esto.

-¿Otra vez con lo mismo? ¿Escuchas que puede ser peligroso y quieres saber más?

-No puedo evitarlo...

-Así como no puedes evitar obligarme a ver estúpidas series de médicos....

-¡Retractate! Además yo no te pongo una pistola en la cabeza.

-Pero poco falta...

-¡Cállate!

-¡No! ¡Tú cállate!

-¡Cállense las dos!

-¡No te metas, Claudia!-dijimos Ivel y yo al unísono.

-No me obliguen a salir de aquí y patearles el culo.

-Eso es imposible.

-No te burles, Ivel....

-¡¿Quieren hacer el favor y cerrar la boca, las tres?!-exclamó Warren, apareciendo en cámara con el móvil al oído.

-Ivel empezó.-susurré.

-No, empezaste.

-Ellas empezaron.-terció Claudia, haciendo pucheros como niña pequeña.



-Arreglenlo.-ordenó Warren-. Hola, cielo.-agregó, saludando a Ivel.



   La morena sonrió al ver a su padre sano y salvo; debe estar en algo importante porque eso de hablar por teléfono a ésa hora de la mañana no podía ser por otra cosa.
   Warren salió de cámara y nos quedamos en silencio por unos minutos.
   Claudia se aclaró la garganta.

-Te entiendo, Ivel.-dijo, apenas se dibujó una sonrisa en sus labios-. No te quitaré el derecho a saber lo que pasó con ellos, y por qué pasó; te apoyaré ¿vale? Es sólo que ése hombre puede hacerte daño, me da miedo y por eso te suplico que de encontrar algo más, algo que lo vincule directamente con la muerte de tus padres, no hagas nada descabellado. No pongas en riesgo tu vida, por favor. Prometemelo....por favor.

   Ivel se mordió el labio inferior, por alguna razón supe exactamente lo que estaba pensando. No haría una promesa que no podía cumplirle a su madre.
   Se desconectó sin despedirse; se cubrió el rostro con las manos. Me agaché a su lado.

-No puedes hacerles esto, Ivel. Mírame...-dije, ella me hizo caso. Sus ojos cafés estaban llenos de tristeza-. No me lo hagas a mí. No lo soportaría....

-Ponte en mí lugar por un momento.

   Se levantó y salió del estudio.
   Me rompió el corazón verla así, tan rota. 

   Me metí a la cocina e hice un poco de chocolate caliente; serví dos tazas. Desde la ventana se podía ver la nieve cayendo, porque sí, había empezado a nevar.
   Toqué la puerta de su habitación, la oí decir que entrara. Cogí la bandeja con una sola mano y abrí la puerta; Ivel estaba sentada en el centro de la cama con las piernas estiradas. Sonrió al verme.

-Te traje algo, sé que ésta noche no pegaras ojo.-le entregué la taza, la cogió y dio un sorbo.-Me gustaría mostrarte algo que encontré hace un par de días.-Vi la hora en mí reloj, once y media-. Pero con ésta nieve, y a ésta hora.... Ya no podrá ser hoy.

-¿Qué es?-inquirió, llena de curiosidad.

  ¿Será buena idea llevarla al cementerio justo ahora? 
  El cementerio donde sepultaron a sus padres, y donde "ella misma" está sepultada. Tal vez debí esperar un poco.









-Leyla....