Spin-off

Spin-off
Mostrando entradas con la etiqueta Simpatía por el Diablo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Simpatía por el Diablo. Mostrar todas las entradas

jueves, 16 de octubre de 2014

23...



    Invité a la recién llegada a sentarse, aún seguía con ésa expresión de incredulidad en el rostro. Estaba pálida, Ivel por el contrario había plantado su mejor cara de póker, y cogió una silla del comedor para sentarse en la sala; yo me senté al lado de la "otra" señorita Alexander.

-Lamento venir sin que me hayan invitado, y sin avisar previamente.-sonrió la mujer, nerviosa.-Yo.... Van a pensar que estoy loca.


-¿Por qué pensaríamos algo así?-preguntó Ivel, serena.-Pediste la dirección de una extraña y aquí estás, ¿qué razones puedes tener?


-Ivel.-le dije por lo bajo, aunque sabía que Mallory me había escuchado.-Discúlpela, está estresada.-Hice énfasis en la última palabra mientras le dirigía una fulminante mirada a Ivel.


   Mallory siguió detallando a su hermana menor. ¡Ooooh! Si tan sólo supiera que lo es.


-Sí, lo siento estoy estresada.-sonrió Ivel, desganada.


  Noté que se había quitado el anillo que siempre lleva en su dedo anular de la mano izquierda. Nunca supe quién se lo había dado, pero parece que la respuesta está ante mis hermosos ojos.

-Usted me es familiar.-dijo Mallory, al fin. 

  Ivel se mantuvo serena, como si no le preocupara el hecho de que su hermana mayor la hubiera reconocido.

-Disculpe que lo diga así pero es que su rostro.....

-Podría explicarse mejor, señorita Alexander.-la interrumpí.-¿Quiere algo de tomar?

-No, no, así estoy bien. Y lo siento, es sólo que hace años perdí a mí padre y a mí hermana menor en un accidente de tránsito, y al verle anoche...-Miró a Ivel, fijamente.-Sus rasgos, su forma de mirarme...no me lo va a creer pero usted se parece a mí hermana muerta.

  Ivel ladeó un poco la cabeza, un gesto que hace cuando no entiende algo.
   Mallory agrandó los ojos, y entonces entendí que Ivel lo había hecho a propósito. Normalmente es algo de lo que no se da cuenta, pero seguro recordó los comentarios que le he hecho sobre el gesto.

-Sí, es una locura.-dijo, secamente.-Siento lo de su familia, es lamentable que los haya perdido.

-Mucho, y en circunstancias extrañas.-Mallory bajó la mirada.

-¿No acaba de decir que fue en un accidente de tránsito?-preguntó Ivel, mirándome de reojo.

-Ése es el reporte oficial, pero yo creo que hubo algo más. Mí padre no era imprudente en la carretera... ¿Qué hago contándole esto? Lo lamento.

   Se puso de pie, y nosotras la imitamos.

-No se preocupe.-sonrió Ivel, otras vez desganada.-¿Y usted a qué se dedica?

-Soy detective.

   Esta vez Ivel no pudo disimular su sorpresa, yo me ocupé de despedir a Mallory antes de que lo notara. Sin embargo creo que fue muy tarde, de igual forma se marchó aunque con la intriga pintada en la cara.
  Cuando regresé al lado de mí amiga, se había puesto el anillo otra vez. Estaba sentada en el sofá, me situé a su lado y la atraje hacia mí para abrazarla, era lo que necesitaba en ése momento.

-¿Cómo te sientes?-inquirí.

-¿Qué clase de pregunta idiota es ésa, L? No sabes las ganas que tuve de decirle que era yo, las ganas que reprimí...ansiaba abrazarla y decirle que era yo, que no estaba muerta, que ése  cuerpo que sepultó y lloró no era mío.

   La abracé muy fuerte, sollozaba como niña pequeña. Ivel no es llorona, pero cuando lo hace no puedes evitar llorar con ella; es una niña asustada, una niña a la que le arrebataron todo lo que amaba. Sus padres, su única hermana...su vida. Era doloroso verla así, tan vulnerable.

-Ella lo sabe, ella sabe que no fue un accidente por eso se hizo detective...estoy segura...-dijo, intentando dejar de llorar.

-No le dijiste que eras tú para no meterla en esto, pero ella ya está investigando, cariño. Es evidente.

   Ivel no dijo nada, tan sólo pensaba.... Seguro en cómo apartar a Mallory del peligro que encierra todo esto.












-Leyla.....
















-------------------------------------


   Subí a mí coche muerta de miedo, ansiosa y hasta con ganas de dar media vuelta y volver allí.
   Encendí el motor después de dar un último vistazo al edificio; tengo que hablar con alguien. Es imposible que sea ella, es imposible porque murió, porque la perdí hace tanto tiempo junto con mí padre.
   Pero su pelo negro cayendo en ondas, y ésa mirada profunda. El gesto con la cabeza.... Todos lo hacen ¿no? Es algo normal... Me estoy metiendo ideas estúpidas en la cabeza.
   Tan pronto llegué al edificio de Viorel entré a la carrera y con las mismas prisas apuré al ascensor; y cuando estuve en su piso casi derribo la puerta de los golpes que estaba dando al llamar. Escuché sus: "Ya voy, ya voy..." y al abrir entré como una loca y comencé a caminar de un lado a otro.

-¿Conoces a un buen terapeuta?-le pregunté.

-Buenos días, jovenzuela.


  Su sonrisa burlona me saca de quicio a veces, y entonces me fijé que tenía un moratón en el ojo.

-¿Qué te ha pasado?

-No es nada, tú me preocupas más. ¿Qué te aqueja? ¿Ahora sí te volviste loca?

-Creo que Gala está viva.

   Se puso muy serio al instante de oírme decir eso.

-¿Tu hermana?-dijo.-¿Mallory te estás escuchando?

-Sé que es una locura, pero es ésa chica...con la que estabas anoche, Viorel.

-No es posible, ¿vuelves a ver a tu hermanita en todas partes? A tu tío no le gustará y volverán a internarte.

   Me senté en un sillón, quería sacarme ésa tonta idea de la cabeza ¿pero cómo le hacía? No puedo estar más segura, no se me puede engañar. La sangre es más fuerte, y yo sé lo que sentí al verla, yo sé lo que sentí al tenerla cerca.
   
-Es ella, Viorel, y necesito tu ayuda.

-Te conozco, y no vas a parar hasta saberlo. ¿Qué quieres que haga?

-Necesito acercarme a ella, ganarme su confianza y conseguir hacerle una prueba de ADN sólo para confirmar lo que mí corazón me dice desde anoche.

-Y como ya me he hecho su amigo quieres que te ayude en eso.-Asentí.-Lo siento, pero Ivel no quiere tenerme cerca.-dijo, un poco entristecido.

-¿Por qué?

-Anoche cometí una estupidez.... Le he pegado.

-¡¿Qué?!

-No sé qué me pasó, fue después de un cóctel que me ofreció...ya ni recuerdo. Sólo sé que me enfadé y la abofeteé; así que no te voy a servir de mucho, tendrás que hacerlo tú misma o decirle a Lucy.

-No puedo ir otra vez con ella, me detesta y es de mutuo acuerdo. Tuve que ser lo bastante madura como para pedirle su dirección, pero mí nivel de madurez con ella tiene un límite.

   Crucé mis piernas, decidí que tendría que hacerlo por mí misma.

-¿Has tenido algún avance con el asunto de tu padre y su mujer? Y tu hermana, claro....

   Lo fulminé con la mirada, él se encogió de hombros y tomó asiento a mí lado.

-Alguien me está cerrando los caminos que pueden revelarme la verdad sobre lo que ocurrió ése día. Sé que también esperas por lo del asesinato de tu madre, Viorel, porque puede haber relación. Pero estoy de manos atadas por el momento, cuando creo tener algo todo lo demás parece desvanecerse. Estoy jodida.

-¿Sabes lo que creo?-lo miré.-Es momento de que hables con tu tío, Carlysle puede usar su influencia....si no tiene qué ver.

   Viorel tiene la loca idea de que mí tío es un farsante, corrupto y mentiroso.... A veces me da la impresión de que tiene razón, pero mí tío Carlysle ha hecho mucho por mí e incluso por personas ajenas a nuestra familia.
   Él no puede estar involucrado en la muerte de mí padre y la madre de Viorel....
   Y ahora ésa chica tan similar a mí hermana...
   
-Será mejor que por ahora no le hable a Carlysle de ése asuntito....-le dije a Viorel.
   
  Cogí mí móvil que había empezado a vibrar en el bolsillo de mí chaqueta... 

-Aló.-dije.

-Mallory, cariño te necesito en mí oficina en este momento.

   Y hablando del diablo....












-Mallory.....









domingo, 14 de septiembre de 2014

22....



  "Hay alguien a quien he extrañado..
Pienso que ella podría ser la mejor mitad
de mí..."


  ¡Ése tipo está loco! ¡Mira que pegarle a Ivel! ¡Joder, joder, joder! No puedo dejar esto sin un pequeño castigo.
   Llamé a Lucy desde el móvil, le pedí la dirección de Viorel, no hizo preguntas al respecto. Me la facilitó con toda normalidad; aceleré. Sé que me pasé algunos "Alto" pero es que estoy tan cabreada.
  ¡¿Cómo se le pudo ocurrir, maldita sea?! Golpeé el volante.

  Aparqué frente a un edificio residencial muy parecido al lugar donde vivía Ivel; al entrar ni siquiera me preocupé por preguntar si estaba o no en su apartamento. La mujer de recepción se hallaba ocupada con un joven; fui derecho al elevador y presioné el botón del piso 25. Tan pronto se abrieron las puertas salí como alma que lleva el diablo, doblé a la derecha y me detuve frente a la única puerta que había.
  ¡Vaya sorpresa! Un piso para él sólo.
   Toqué la puerta dos veces, escuché movimiento dentro; la puerta se abrió.
   Viorel estaba ante mí desnudo de cintura para arriba, y con una bolsa de hielo en el ojo.

-¿Leyla?-dijo, sorprendido.-Buenas noches.

   Sonreí.
   Luego le lancé una patada directo a su preciado aparato, soltó la bolsa de hielo y se inclinó del dolor, le di un puñetazo en la cara. Cayó al suelo, apretando los dientes para ahogar un grito.

-No vuelvas a acercarte a ella.-le dije, llena de rabia.-No la mires, no la toques. Porque si lo haces soy capaz de matarte.














----------------------------------------------------------------



    Conduje de vuelta, ya me sentía mejor luego de descargar mí enfado con él.
    
   Abrí la puerta del apartamento, me encontré todo a oscuras y en silencio; tres copas en la mesita de centro, dos de las cuales estaban a medio beber. La tercera aún llena de su vino favorito.
  Cojines en el piso, sus zapatillas y los zapatos del chico. Su camisa en el suelo de camino a la habitación de Ivel....

-Estos dos...-susurré, cogiendo la copa llena y dando un sorbo.

   Me senté en el sofá.

   Escuché el sonido de una puerta cerrándose con suavidad, seguido de pasos de unos pies descalzos rozando el suelo.

-Buenas noches, Elliot.-saludé. El chico se detuvo en seco.-¿Cómo está ella?-pregunté, divertida por su graciosa expresión.


-Se ha dormido, está agotada.


-De eso no me cabe la menor duda.-sonreí aún más al ver su cinturón suelto.


-¡No fue eso lo que quise decir!-Se apresuró a replicar mientras se abrochaba sus pantalones, y posteriormente su cinturón.-Sólo nos hemos enrollado un poco, y luego hablamos. No pasó nada más.


  Lo miré mientras se calzaba los zapatos, cogía su camisa e iba hacia la puerta.


-Te acompaño al elevador, aquí están tus llaves.-dije, devolviéndoselas.-Entonces no pasó nada.


-No porque no quisiéramos, ella...-Metió sus manos en los bolsillos de su pantalón.-Cree que me lo tomaré como sexo por despecho, recién tuvo ése impasse con Viorel y....


-Entiendo.-Nos detuvimos frente al ascensor.-Gracias por estar allí para ella.-le dije. Él sonrió.-Ivel es muy compleja, complicada y son pocos los que logran entenderla. O "soportarla" como suelo decir.


-Cuenta contigo también ¿no? Fuiste a ver a Viorel, a hacerle frente por lo que le hizo.


-Sí.-suspiré.-Es imposible no adorarla.-agregué con una risita tonta.-Qué tengas buenas noches, Elliot.-di un paso atrás él avanzó hacia el ascensor.


   Se perdió tras las puertas, yo regresé al apartamento, ordené un poco el salón y luego me dirigí a su dormitorio.

    Caminé hacia su cama, y la observé por unos segundos.

-Lo habrás engañado a él, pequeña, pero a mí ya me has hecho una experta y sé que estás fingiendo.


   Le quité la manta de encima, ella arqueó una ceja y encendió la lámpara que estaba en su mesita de noche. Me senté en la cama, y ella hizo lo mismo.


-¿Qué le hiciste?-me preguntó, supe que hablaba de Viorel.


-Digamos que no tendrá hijos, y su bonita cara sufrió daño permanente; aprendió su lección.-Revisé el moratón que tenía en la comisura de sus labios.-¿Por qué reaccionó así?


-Estaba enfadado porque fui a la fiesta con Elliot, y porque no le mencioné que iría.


-No tenía derecho a ponerte una mano encima, al menos no del modo en que lo hizo.-Apreté la mano en un puño sobre la sábana.


  Ivel puso su mano encima de la mía, me relajé.


-No hablemos más sobre esto ¿vale? Mira como te pones, prometo no volver a verle.


   Eso me tranquilizó.


-¿Cómo fueron las cosas con Elliot?-pregunté, una sonrisa maliciosa en mis labios. 


  Sé que no pasó nada pero tenía interés en saber cómo se sentía ella al respecto.


-No estoy segura de lo que me pasa cuando estoy con él, L. Y no creo tener cabeza para ello.



-No estás segura porque esto es nuevo para ti, tonta; no eres del tipo que anda "cursileando" por ahí, enamorándose de cuanto tipo conoce, porque difícilmente te enamoras. 

   Arqueó una ceja, y mostró la "sonrisa de los secretos" como le digo a la media sonrisa que aparece en sus labios, ésa que te hace pensar que sabe cosas sobre ti que tú ni enterado. Ésa que te hace pensar que ha cometido alguna fechoría secreta.

   Su sonrisa traviesa.

-Me voy a la cama....


-No quiero dormir sola, hoy no.-susurró.


   Sentí que algo andaba mal, ella no suele pedirme que duerma con ella, cuando se siente mal tengo que quedarme a pesar de sus protestas de "Estoy bien, no quiero compañía"; no quise preguntarle qué era eso que le molestaba. Me acosté a su lado, deposité un beso en su cabeza, y la abracé.

   ¿Qué mierda habrá pasado en ésa fiesta, además del asunto con Viorel?


   Me levanté antes que ella, la observé dormir, sonreí y salí de la cama para preparar algo de comer. Oí su móvil sonar, y la maldita canción que tocaba me hizo saber quién era sin necesidad de ver el identificador de llamadas. 

  Viorel.
   Lo apagué, y me dediqué a cocinar unos huevos revueltos, que sé que odia pero se los va a tener que tragar porque ya no tenía cereal. Escuché movimiento en su habitación, y la regadera.
   Serví el desayuno y lo puse en la mesa; me fui a duchar a mí dormitorio y al volver al comedor ella ya se encontraba sentada con una laptop abierta revisando los diarios digitales.

-¿Alguna buena o mala noticia, cielo?-pregunté, sentándome frente a ella.


-Ya no soy anónima, de eso puedes estar segura. Así que es una mala, y buena noticia a la vez.


-Porque tu tío se interesará en ti, y entrarás a su círculo. Y mala porque tus movimientos tal vez sean observados por la prensa....


-¿Claudia no se pudo dedicar a....no sé...ser mesera en lugar de modelo cuando era joven? 


  Solté una carcajada, ella tan sólo sonrió.


-¿Viste a tu tío en la fiesta de anoche?


   Cerró la portátil y dio un sorbo al zumo de naranja.


-Sí, estuvo allí con su familia.-respondió, su mirada en el plato.


-¿Ivel qué pasó? Porque lo que te tiene así no es el que Viorel te haya pegado, es otra cosa.


   Comenzó a jugar con su anillo, me miró directamente a los ojos y suspiró.


-Mí padre estuvo casado antes de conocer a mí madre, y de ése primer matrimonio tuvo una hija.-explicó, dejé de comer, expectante.-Ella estuvo anoche en la fiesta, y me vio....


-¡Dios mío, Ivel!-musité.-¿Te reconoció?


-No lo creo, estoy muerta ¿recuerdas? Y hay una tumba que lo prueba, no va a pensar que su hermana pequeña resucitó.


-¿Tus padres saben de ella?


-Yo ya no estoy segura de qué saben ellos, siento que me ocultan cosas.


   Cómo que yo fui contratada para vigilarte mientras ellos no estén cerca. ¡Joder! Debería decirle....

   Me levanté al escuchar que llamaron a la puerta, ella volvió a abrir la portátil; una hermana, eso le preocupaba, su hermana. Las vueltas que da la vida.
   Abrí la puerta y fruncí el ceño al ver que era una perfecta desconocida, alta y morena, con una triste mirada en sus ojos.
  Me recordaron a Ivel.

-Buen día, no sé si di con la dirección correcta, pero ¿Ivel Hastings vive aquí?


   Oí el movimiento de una silla en el comedor.


-Sí,-respondí, ya no me hacían falta más detalles.-¿quién la busca?


-¡Oh, disculpe! Mallory Alexander, mucho gusto.


   Le estreché la mano que me tendió.

    Cuando las cosas están para pasar, pasan. Sólo bastó nombrarla y aquí está, cómo respondiendo a la tristeza de su hermana pequeña.
   La hice pasar, en ése momento Ivel entraba al salón; la cara de la recién llegada al verla fue digna de un retrato: "Realmente NO PUEDO creer ni una jodida mierda de lo que estoy viendo", ése sería el nombre que yo le pondría.



   











-Leyla....





lunes, 14 de julio de 2014

21...


"Dejé caer mí corazón....
Y mientras caía, te levantaste para reclamarlo.."





   -¿Adónde crees que van?-preguntó Elliot, desviando la atención de su acompañante hacia él.

   Ivel observaba como Viorel hablaba con la chica a la que ella intentaba evitar. Cuando se encontró con la mirada del hombre, se volvió y siguió la mirada de Elliot olvidando por completo a los otros dos.

-No sé, pero no me quedaré aquí.-respondió, haciendo amago de seguir a Carlysle y Jonathan quiénes salían del salón.

-Espera, tu playboy viene a saludarte; deja que yo vaya.

-Elliot si te ven....-dudó.- Ten cuidado, ¿vale?

   Elliot sonrió. Luego su expresión se ensombreció tras la llegada de Viorel; éste tomó la mano de la morena y la besó, ignorando a Elliot.

-Viorel, te presento a Elliot Simmons. Elliot, él es Viorel...

-Sí, sé quién es. Un placer.-El tono de Elliot intentó ser educado, pero algo en el recién llegado no le gustaba.

-Eres un chico rebelde, mira que traer un traje sin corbata a un evento como éste.-observó Viorel, de forma despectiva.-¿Eres de algún pueblo cercano? ¿Un granjero?-dijo, burlón.

-No me gustan las corbatas, amigo mío; no soy un perro faldero de capitalistas como tú. Con tu permiso, Ivel.-Elliot depositó un beso en la frente de la morena con toda la intención de provocar al hombre frente a ellos.

   Se perdió tras las puertas por donde Carlysle y Jonathan se habían marchado, refunfuñando algo sobre los niños privilegiados. Viorel no le agradaba en lo absoluto, y no era necesariamente por la cercanía entre él e Ivel; ése hombre no era de fiar.

    Ivel centró su atención en su nuevo acompañante, pero su pensamiento estaba con Elliot. Deseaba que lograra pasar desapercibido, que no lo vieran y que al  menos él sí lograra ver o escuchar algo de lo que esos dos se traían.

-¿Por qué no me dijiste que vendrías? Pude ser tu pareja.-le reprochó Viorel, disimulando su enojo.

-No estoy segura que eso sea algo sano, venir juntos a un evento social considerando que somos amigos con derecho a roce pondría en tela de juicio ése particular. No quiero que te confundas, reglas son reglas.

-¿Y venir con él qué significa?

-Significa que tú y yo no tenemos nada serio, y que podemos estar con quién queremos.

    Ivel ya no se sentía tan a gusto con él, y después del trato que le dio a Elliot hacía tan sólo unos minutos atrás, no lo quería cerca.
    Se apartó de Viorel y fue a encontrarse con Lucy, hablaron largo rato; de vez en cuando miraba hacia las puertas por donde Elliot salió, ya había pasado media hora. Sentía la mirada de Viorel sobre ella, así que decidió salir y esperar a Elliot afuera en el coche; Viorel la siguió hasta el vestíbulo y la detuvo.

-Suéltame.-le pidió Ivel, con calma al sentir su agarre en la muñeca.-¡Qué me haces daño, Viorel!

  No parecía el mismo con quien había hablado días atrás.
  Viorel la soltó y se acercó a ella al ver que había gente pasando por el lugar. La acorraló contra la pared y delineó sus labios con el dedo pulgar. Ella lo supo, había algo amenazante en él, en su mirada. Lo empujó pero la forma en la que él respondió no se la esperaba ni en mil años. La abofeteó.
   Ivel no tardó en reaccionar, y cuando quiso defenderse sintió que la cogían de la cintura. Era Elliot, la hizo a un lado mientras oía a Viorel disculparse; al ver la sangre que brotaba del labio inferior de Ivel se volvió y le propinó un golpe en la cara al hombre, éste cayó al suelo.
  Varias personas se acercaron, curiosas.
   Elliot cogió a Ivel de la mano y salieron de allí a la carrera.





--------------------------------------------

  Seguía callada, supongo que se había preparado para cada escenario posible menos para ver a su hermana, y el comportamiento extrañamente agresivo de Viorel.
   La llevé a la playa, creo que no ha caído en cuenta de dónde está. Apagué el motor y la observé.

-Ha sido culpa mía.-murmuró.

-No digas eso, ha sido culpa de él. Parecía drogado.-Ivel me miró, no supe leer su expresión.-He presenciado ése tipo de comportamiento en el club, Fitz ordena que echen un nuevo tipo de droga en las bebidas que se sirven. Tal vez tampoco fue su culpa, alguien pudo haber adulterado su bebida.

-¿Con qué intención? ¿Ya no han hecho pruebas en el club? ¿Por qué drogarle? Estaba celoso, Elliot; estaba enojado conmigo.

-Pero eso no es motivo para pegarle a una mujer, de hecho no hay motivo que valga.-Sé que me arrepentiré por decir esto.-Supongo que en su sano juicio, tu playboy no hubiese optado por golpearte.

-No hagas suposiciones que lo odio. Hay hombres que pueden mostrarse encantadores al inicio sólo para atraer, y luego se transforman mostrando lo que son realmente... 

-Vale, no hablemos más del tema.-Bajé del coche, ella abrió la puerta y salió.-Anoche nevó pero ésta mañana no, y si te fijas la playa está libre de la blanca nieve. ¿Quieres caminar?

-¡Pero si hace frío!-rió.

   Me quité el saco y se lo puse.

-Ya está, quítate las zapatillas.-le dije, quitándome los zapatos y los calcetines.

-De eso nada, ¿sabes la cantidad de parásitos que se encuentran en la playa? Hay gente que dejan a sus mascotas defecar.... ¡Dios! Y ni hablarte de...

-Cierra la boca, listilla.-A Ivel le cambió el semblante cuando me oyó decir eso. No sé si fue por mandarle a callarse, o por el apodo.-¡Vamos!

   La cargué, como pude le quité las zapatillas de tacón y corrí lo más lejos del coche. Al principio protestó, pero muy pronto dejó de quejarse y anduvimos por la orilla dejando que el agua helada llegara a nuestros pies.
   Su compañía me agradaba, hacía la noche más preciosa de lo que era.
  No me creía aún que haya roto su vestido para estar más cómoda. Confesó que en otras circunstancias no lo habría hecho porque el vestido era muy bonito y le dolía incluso ponérselo.

-¿Tus padres saben lo del...

-No estoy segura, Emma no les dijo mucho más que a mí.

   El asunto de su tumba en aquél cementerio la tenía tranquila, o eso aparentaba. Sabe que su hermana pudo ver algo en ella ésta noche.

-Mallory.-dijo, deteniéndose.-Se llama Mallory, es hija de mí padre en su primer matrimonio. ¿Podemos sentarnos?

  No esperó mí respuesta, se deshizo de mí saco y lo puso en la arena; me senté a su lado.

-Mí padre se casó siendo muy joven....

   Hablaba de aquello con mucha nostalgia, su padre le había contado todo. La hija de un senador fue su primera esposa, era su novia de la secundaria; cuando la chica quedó embarazada de él fueron obligados a casarse. El padre de Ivel se divorció de ella al año y medio, y se comprometió con la madre de Ivel; la madre de Mallory fue diagnosticada con cáncer. Y posteriormente murió, Mallory quedó a cargo de su padre, tenía escasos cuatro años cuando se fue a vivir con él.

-Mí padre no tenía secretos conmigo.-recordó.-O, dadas las circunstancias, eso creía yo.

   Vi que, inconscientemente, se frotó los brazos. Me situé tras ella y la abracé, la oí sonreír.

-¿Y la relación con tu hermana?

-No era la mejor, pero nos soportábamos; ella tuvo una pelea con mí padre meses antes del "accidente". Y se marchó a vivir con mis abuelos paternos.-Noté la tristeza en su voz, miró su anillo.-Me temo que no podré seguir usando esto.

   Se refería al anillo.

-¿Por qué?

   Suspiró.

-Porque Mallory me lo dio antes de irse. "Tú y yo siempre seremos hermanas, pase lo que pase. Aunque a veces me hartes, listilla."-Y allí estaba el por qué de su cambio de hace un rato.-Eso me dijo al dármelo. Yo siempre se lo robaba de entre sus cosas para hacerla rabiar.

-Ésta noche ella....

-Sí, pero estoy muerta, Elliot. Lo más que puede creer es que está enloqueciendo.

-¿Y la dejarás creer eso?

   No respondió.
    
   Acaricié sus brazos, su suave piel se erizó. La oí sonreír nuevamente.

-Llévame a casa.-pidió.








*

   Después de un rato en carretera, en silencio, llegamos al edificio donde vivía. Pasamos directo al ascensor, presioné el botón de su piso, y la noté nerviosa; recordé que no le gustan los elevadores. La abracé a mí.

-No pasa nada.-le susurré al oído.

    El elevador llegó a su destino y salimos, íbamos cogidos de la mano. A la puerta de su apartamento la tomé de la barbilla.

-Pese a lo ocurrido, ha sido una muy buena noche.-le dije.

-No me has dicho si escuchaste la conversación de esos dos.

-Hablamos mañana, ésta noche aún no termina.... Aún no..-susurré.

-Aún no....-repitió ella en un susurro.

   Un beso que aún no había sido dado...Delicadas caricias, juegos de miradas... Un roce... tan sólo un roce...
   
   Apenas nuestros labios se tocaron, la puerta se abrió.

-¿No piensan pasar, tortolitos?-Leyla nos miró a uno y otro, sé que notó el empujoncito que Ivel me dio.-¡Oh Dios! ¿He interrumpido algo? ¡¿Ivel, qué coño te ha pasado?!-añadió rápidamente al ver el pequeño moratón que se le había formado a Ivel en la comisura de los labios.

    Ivel entró, y yo tras ella. Leyla se le acercó y examinó el moratón.

-¿Cómo te has hecho eso?-inquirió. Me fulminó con la mirada.

-No ha sido nada.-le aseguró Ivel. No sé que mirada le lanzó Leyla, sólo sé que al instante Ivel agregó:-Viorel me abofeteó. ¿Elliot, quieres algo de tomar?

   Leyla quedó paralizada.
   Ivel se perdió hacia la cocina después de que le dije que quería un poco de agua.

-¿Me prestas las llaves de tu auto?-preguntó su amiga.

-¿Para qué?-dije, sacándolas de mí bolsillo, y pasándoselas.

-Tengo un asuntito que resolver, quédate con ella. Ya regreso.

   Salió con una actitud muy calmada, a los pocos minutos regresó Ivel con tres copas de vino en una bandeja.

-¿Y Leyla?-La buscó con la mirada.

-Me ha dicho que fue a resolver un "asuntito"....

-¿Qué? ¿Y le has prestado tu auto?-Yo asentí sin entender el por qué de su reacción.-Ése "asuntito" que fue a resolver es Viorel, fue a devolverle el favor.-dijo, señalando el moratón que tenía.

   Se sentó en el sofá, luego puso los cojines en el piso y bajó; me senté a su lado.
   Cogió una copa y bebió.

-La meto en cada problema.-comentó.-Debí alejarme de Viorel cuando pude, soy una idiota.

-Sí, lo eres.-bromeé.

   Ella captó la burla, y rió.

-Ahora eres mí pañuelo de lágrimas.-susurró, algo avergonzada.

   Le aparté un mechó de cabello de la cara, y la miré fijamente a sus oscuros ojos.

-Soy y seré lo que tú quieras que sea.-afirmé.-Seré tu pañuelo de lágrimas. Tu hombro donde llorar. Tu confidente y tu cómplice en el momento, hora y lugar que me necesites. Tu caja de secretos. Tu amigo, y tu esclavo...hasta tu amante.-Conseguí hacerla reír.-E incluso tu payaso personal. Lo que tú quieras que sea, seré, amor.-susurré muy cerca de ella.

    Dejó la copa en la mesita, y puso su mano en mí mejilla. Miró mis labios, y los rozó apenas con los suyos; sentí el mundo desaparecer a mí alrededor. Éramos ella y yo fundidos en un beso; su lengua buscaba la mía en una preciosa danza. Sentía el calor apoderándose del salón.

-Cama...-susurró sobre mis labios. 




  




"...Estaba oscuro y yo estaba acabada...
Hasta que besaste mis labios, y me salvaste.."

Set Fire to the Rain...
Adele....








-Elliot....




























   
   
   














  

domingo, 13 de julio de 2014

20...

  


      Y allí estaba yo, camino a la sede de la Fundación As, cuyo dueño era Carlysle Alexander. 
      Esperé a que Ivel y Elliot se marcharan a la fiesta, le pedí el coche prestado a Carl-el portero del edificio-, quien sin pensarlo mucho me dio las llaves. Creo que he abusado mucho de éste pobre hombre. Y él que se deja.
   Encontré la sede el día que estaba buscando el cementerio donde yacían los padres biológicos de Ivel; un edificio grande, uno de los más llamativos en Portland. Y el más nuevo también; le hablé a Claudia de él, me pidió que no me acercara pero luego de lo ocurrido en Londres, y el que Carlysle, posiblemente estuviera involucrado, pues la hizo cambiar de opinión. 
   Le marqué tan pronto llegué a la Fundación.

-Ahora soy yo la que no está muy segura, Claudia.-le dije al escuchar su voz.-¿Crees que guarde algo importante aquí? No parece el lugar más importante para él.

-Por eso puede guardar algo importante allí, es el menos indicado. ¿Quién buscaría allí?

  Buen punto.

-¿Dónde está Ivel?-me preguntó.

-En una fiesta...-dudé si decirle de quién era dicho evento.-Organizada por Jonathan Fitz. ¿Te suena?-murmuré.

-¡Mierda! ¿Me estás tomando el pelo? ¿Qué hace Ivel....

-Va a por él, Claudia. Hizo memoria y sabe lo que te hizo.

   La escuché maldecir.

-Se lo dije a Warren.-susurró.-Ocupémonos de esto primero, luego pensamos qué hacer con mí hija.

-Me preocupa, no puedes dejarla en segundo plano.

-No lo hago, reservé un vuelo. Estaré allá en un par de días, no se lo digas.

-Eres mí jefa, no te preocupes, por mí no lo sabrá.-La puse en el altavoz mientras sacaba mí portátil.-Sólo hay un guardia, me ocuparé de él; acabo de apagar todo el sistema de seguridad del edificio.

-Bien jugado, asegúrate de estar en un punto ciego; deben haber cámaras por las calles adyacentes al edificio.-me indicó Claudia.

-Lo hice el día que pasé por aquí, y hay varias. Acabo de apagarlas, saldré.

   Me puse el manos libres y caminé hacia el guardia, estaba agachado de espaldas atándose los zapatos. Saqué una jeringa y antes de que pudiera darse cuenta se la clavé en el cuello.

-Guardia caído, voy a entrar.

-¿Cómo lograste apagar las cámaras y el sistema de seguridad de ése edificio?-preguntó, interesada.

-Tengo mis gadgets, Claudia. Puedo robar un banco si quiero.

   La escuché reír.

-Qué Ivel no se entere.

   Reí también. Robar un banco está en su lista imaginaria de cosas por hacer, justo debajo de secuestrar a Channing Tatum.  
    El guardia tenía la puerta abierta, posiblemente había entrado a por algo; me dirigí a uno de los tres elevadores y presioné el botón del piso 35, el último. 
   Las puertas se abrieron en la oficina, salí y encendí la luz; todo estaba en completo orden, tenía que ser familia de Ivel.

-No hay muchas cosas aquí.... Vale, tiene discos de música clásica.-dije extrañada, Ivel tenía una colección igual.-¿Estás segura que éste hombre no es su papá?

-Es su tío, ¡Dios la salve si resulta ser su padre!-exclamó Claudia.

-¿Warren está contigo, jefa?

-No, está abajo hablando con nuestros niñeros.

-¿Eh?

-Los amigos de mí marido insistieron en montar guardia, con el asunto del atentado tenemos más escoltas de los que la reina pudiera desear.

  Reí por el comentario, Warren tenía muchos conocidos que eran policías. Buenos polis, así que no era de sorprender que se prestaran para cuidar del hombre y su mujer.

-Acabo de encontrar algo, un sobre amarillo encima del escritorio. Por la fecha es de hace más de una semana.-Cogí el sobre y lo abrí.-¡Dios mío!-musité al ver las fotografías que habían dentro; Claudia protagonizaba casi todas, en otras aparecía con Warren.-Claudia te estoy enviando lo que encontré.

   Tomé fotos con el móvil y se las pasé al correo.

-¡Joder!-la oí decir.-¡Warren, mira esto!

-Los tiene vigilados.-comenté.

-Leyla sal de ahí, regresa a casa; desde éste momento nos toca a nosotros.-ordenó Warren.

-Vale, si necesitan algo más me avisan.

-Cuida cada paso de Ivel por favor, pronto estaré por allí.-agregó Claudia.

   Seguirle el paso a Ivel era difícil, pero primero: son órdenes. 
    Y segundo: es mí mejor amiga la que está en peligro.






-Leyla....