Spin-off

Spin-off

sábado, 16 de julio de 2016

Donde los Caminos se Separan



    Nueva York, Estados Unidos
     Faye
  
-Viktor Strauss fue asesinado. Encontraron su cuerpo hace unas horas, y no completo, si me entienden.

   Las palabras del Alquimista me dejaron en shock. Automáticamente todos observaron a Amanda, yo en cambio dirigí mi mirada a Sahar, no sé, supongo que lo hice porque la conocía, porque no dudaba a la hora de asesinar a alguien. Es una cegadora de vidas, una ajusticiadora. Princesa Hassassin. La espada de Caín.
   Sahar no se inmutó por la noticia, a los demás tal vez no les resultó extraño porque ella es muy fría. Amanda tampoco reaccionó sorprendida, sólo sonrió.

-¿Pero por qué me miran? Si yo no lo he hecho-dijo con suavidad-. Sólo lo golpeé un poquito y luego lo liberé, estaba inconsciente, lo dejé allí en donde Sahar y yo lo teníamos retenido. Y me fui, no sé qué pasó después o quién pudo haber hecho tal cosa.

    Sahar, que estaba al lado de Paloma, me pilló mirándola. Así se quedó un rato, hasta que a Paloma le fallaron las piernas y de no ser por Drako hubiese caído al suelo; enterarse de que su padre había sido asesinado era una brutal noticia para ella, muy a pesar de que no era ningún santo, seguía siendo su padre.
   Sahar se retiró de la estancia, la seguí en cuanto subió las escaleras. El resto se hallaban ocupados con Paloma, noté que la única que seguía muy quieta era Amanda. A ésa mujer no le importa nadie más.
   
   Sahar entró a nuestra habitación, cerré la puerta después de entrar yo, ella se mantuvo de espaldas a mí. 

-Te vas a enfadar conmigo-susurró.
 
-¿Por qué lo haría? No me enfada el hecho de que lo ejecutaras, lo merecía, me enfada que llegaras aquí y evitaras hablarme al respecto.-La cogí del brazo e hice que me diera la cara-. Tus hermanas tenían que ser vengadas, Amanda no podía ni debía matarlo, eras tú, siempre fuiste tú la espada ejecutora de ese vil hombre. Las salvaste.

-Muy tarde-dijo. Paseó sus dedos por mi rostro, por mis labios-. Lo hice también por ti, por la familia que perdiste.

   Sonreí.

-Y por la que gané, amor, eres mi familia.-Tomé su rostro entre mis manos, deposité un casto beso en su labios. Me separé apenas unos centímetros-. No fue muy tarde, Luna se va a poner bien, estoy segura de ello.

-No sabes mentirme, Vesper.-Enarcó una ceja-. Ya la viste muerta, a ella, a Amanda, a mi padre. 

-Es posible que este no sea su tiempo, Sahar. Todo es muy confuso.

-Pero volvió a pasar, ¿no? Esta mañana cuando regresé estaba pasando, Luna no saldrá de ésta.-Se sentó en la cama y suspiró-. Pude haberlo impedido, no puedo quitarme de la cabeza eso. Yo pude haberla salvado de que llegara adonde está, de que ellos le hicieran tanto daño. 

    Me arrodillé entre sus piernas y la abracé, le repetí que no tenían una relación estrecha, apenas y si habían pasado tiempo juntas y no el suficiente como para crear algo fuerte.

-A ti ya te sentía de lejos, y sólo bastó verte para que el lazo terminara de forjarse.-Sé que mi mirada era justo el reflejo de la suya, adoración-. Ella es mi hermana y se supone que....

-Deja de torturarte con eso, no más, Sahar. Tú no eres así a menos que sea yo quien lo cause.-La hice reír, risa que sólo guardaba para mí. Como muchas cosas que sólo eran nuestras, me levanté y me senté a horcajadas sobre ella-. Se nos viene una grande encima, ¿verdad? La muerte acecha.

-¿Ahora sí quieres vivir en la eternidad conmigo?-aventuró, besó mi cuello.

-No tientes, nena-musité, cerrando los ojos por el tacto de sus labios en mi cuello; besó mi mentón, suspiré cuando buscó mis labios y apenas los rozó-. Creí que ya era eterna contigo, cada segundo.

    La puerta se abrió de golpe, volví el rostro. Paloma se quedó sorprendida, pidió disculpas y retrocedió, sonreí, Sahar puso los ojos en blanco cuando me puse de pie y le dije a la chica que entrara.

-Lamentamos tu pérdida, Paloma-dije.

-No hables por mí, Vesper-dijo Sahar.

-Sé un poco más considerada, cielo.

-No.-Acompañó la negativa con una sonrisa de satisfacción en los labios-. Ella no llamó a la puerta. Y su padre era un jodido asesino, pedófilo, merecía morir así.

   A Paloma se le escapó una risita.

-Ustedes dos son muy interesantes-comentó.

-Lidiar con Sahar es como lidiar con una niña consentida, a veces.

-Y tú eres un pan de Dios, amor.

   Le guiñé un ojo.

-Somos incomprendidas, nuestra relación es incomprensible-dije, en dirección a Paloma-. Has tenido un año muy difícil, señorita Strauss.

-Mis hermanos mayores, mi madre, enterarme que mi padre era un maldito bastardo, por no mencionar a mi hermano Piotr. Sí, un año bastante fuerte.-Cruzó los brazos-. Mi padre nunca me quiso, pero eso no significa que la noticia no me haga sentir extraña sobre él. No sé exactamente cómo me siento, a decir verdad.

-Sí, te comprendo, a mí me pasa lo mismo todo el tiempo-comentó Sahar sobre su falta de entendimiento de las relaciones humanas, y emociones-. En fin-suspiró, mirando a Paloma de arriba a abajo-, ¿qué quieres, hermosa avecilla?
    
  Me asombró el "hermosa avecilla", Paloma sonrió y le dio un golpecito en el brazo.
 -Vine a decirles que deben prepararse, Drako y Declan nos llevarán a un nuevo refugio, fue cosa de tu pa.... 

-De hecho serán dos grupos-informó Amanda, entrando por la puerta que Paloma había dejado abierta. Yo seguía anonadada por el coqueteo sin intención que Sahar había iniciado con Paloma, pero entonces la morena me miró y sus ojos se iluminaron, confirmándome que sólo se le salió, que Paloma sí le parecía guapa pero que yo provocaba más en ella. Sonreí, ella me guiñó un ojo-. Por Dios, ¿será posible que dejen de coquetear ustedes dos?  ¿Acaso escucharon lo que dije?

-Repite, bruja maldita.

-Si no supiera cómo reaccionaría Sahar, te caería a bofetadas ahora mismo.
-Sólo inténtalo y se me olvidará que somos hermanas.-Sahar ladeó la cabeza igual que lo estaba haciendo Amanda. Vaya que algunos gestos sí que se heredan, Caín hace exactamente lo mismo a veces-. Al menos podrían fingir llevarse bien.

-Es que parece ser una tradición que las parejas de tus hermanas te odien, Satanás.-El comentario de Paloma me causó gracia porque de hecho esto debe parecerle un Déjà vu a Amanda. Sebastian no terminó en buenos términos con ella, y cuando inició su relación con Luna pasó exactamente esto-. Es divertido, muy divertido.

    Amanda la silenció con una mirada, su expresión no cambió ni un poco, seguía siendo muy serena.

-Como les decía, se dividirán en dos grupos, Declan escoltará uno y Drako el otro. 

-¿"Se dividirán"? ¿No vienes?-preguntó Sahar.

    Amanda negó con la cabeza.

-Yo me quedo, recibí un mensaje de la persona que iba a entrevistarme el Miércoles y resulta que el canal canceló dicha entrevista. Órdenes de arriba, así que la periodista pretende seguir pero en un programa especial por internet, nos arriesgaremos a que dejen caer de nuevo la conexión; y además hay cosas que debo hacer.

-No hagas esto, no sola-dije, Amy enarcó las cejas-. No lo digo por ti, si Luna despierta y su hermana no está....

-Créeme, no estoy dispuesta a morir todavía. Además tengo a algunos hassassins bajo mi mando; tú irás con Enrique, Maura y Luna de regreso a Escala en Seattle. Y Sahar se va con Paloma y Vit a un antiguo castillo que posee padre en Reino Unido.

-¡¿Qué?!-dijimos Sahar y yo, aunque en tonos muy distintos.

-¿Qué hay de Declan y Drako? ¿Por qué tenemos que ser nosotras?-inquirí.

-Están muy ocupados, sólo las escoltarán. Luego volverán a los respectivos trabajos que se les asignó a cada uno; son órdenes.

    Sahar chascó la lengua, me cogió de la mano y me dio un beso en el hombro. Sentí su frente recargada en mi sien, giré la cara y besé muy quedo sus labios; sabía lo que le preocupaba.

-Faye acaba de volver de la muerte-dijo, mirando a su hermana-, no está recuperada del todo, ser forzada a hacer un trabajo de protección es peligroso. Me rehúso a estar lejos de ella hasta no estar segura de que puede cuidarse sola; tú no puedes tomar una decisión que pone en riesgo la vida de la persona que amo. 

-Sahar, yo no decidí cómo se dividirían los grupos, fue papá. Habló con Declan y....

-¿Cuánto tiempo tenemos, y por cuánto tiempo será?-pregunté.

-En vista de que ni tú ni Luna pueden ser trasladadas orbitando, hay un helicóptero esperando en la azotea. Los llevarán al aeropuerto privado de papá, y de allí se marcharán a Seattle; serán dos meses más o menos.

-¿Dos meses? Eso es mucho-me quejé. 

-No podemos atacar a la desesperada, perderíamos. Mientras estamos aquí, hay legiones de elohims enfrentándose a las huestes de Luzbel, nosotros nos encargamos de los demonios terranos, y estos son más escurridizos y traicioneros; nos estamos preparando para algo más grande, y hay que ser precavidos. Esta guerra apenas ha iniciado.   

   Los movimientos en el ático para nuestro traslado se hicieron sentir. Cambiaron a Luna a una camilla y la subieron al helicóptero; Sahar y yo no podíamos con la decisión que su padre había tomado, pero debíamos aceptarla, sin entender por qué lo requirió así.
   Drako y algunos guerreros hassassins, se dispersaron entre los edificios adyacentes para asegurarse de que no habían sicarios de los contra deambulando por los alrededores. Nadie podía saber lo que hacíamos, se tenía que cuidar cada paso; Sahar y yo subimos a la azotea después de que me despidiera de Vit, quien dijo que ella cuidaría de Sahar. Me encantaría ser una mosca en la pared, Sahar no soporta estar cerca de la pequeñaja. El imaginar la situación me sacaba una carcajada.

-¿De qué te ríes?-preguntó Sahar. Iba vestida con su oscuro traje de guerrera, en cualquier momento partiría a Reino Unido con Paloma y Vit, estaba preparada para cualquier eventualidad.

-Vit y tú, te imaginaba con la nena. Son dos meses, Sahar-respondí.

-Aprenderé a soportarla, ya que a ti te gusta tanto-dijo, acariciando mi cabello; la ternura en su mirada y en su sonrisa me hacían sentir bien, ella estaría bien. Sin embargo el dolor de la despedida no amainaba, otras veces nos habíamos separado pero nunca por más de dos semanas, pocos días-. Creí que esto no volvería a pasar, primero te me vas por casi eternamente, dos veces; esta última creí que sería la definitiva. Y ahora tenemos que seguir diferentes rumbos; Amanda me dijo que no íbamos a poder vernos, que me estaba prohibido orbitar, estos dos meses van a ser desesperantes para mí, Vesper.  
 -Serán soportables porque estamos la una en la otra-susurré.
-Estamos en guerra, ¿eso te dice algo? Nos están cazando, Faye, si vuelve a pasarte algo yo no podría soportarl...

-No soy fácil de matar, además lo único que me preocupa más que esta guerra es que vas a estar con esa chica Strauss.-Sahar frunció el ceño, sonreí-. Coqueteaste con ella hace rato.

-¿Lo hice? No quería....

 Reí, Sahar se mostró confundida.

-En serio no lo notaste, eres dulce a veces, Sahar-dije, al ver la culpabilidad en su cara-. Sí, lo hiciste, pero te tomo el pelo, sólo deseaba una discusión como una pareja normal, por celos. De esas que nunca tenemos.-A ella le hartaba el solo pensar verse presa de ese feo sentimiento, confiaba demasiado en lo que yo sentía por ella como para pensar que podría fijarme en alguien más-. Quiero que te vayas tranquila, que no pienses en que pueda pasarme algo, nada va a pasar; sé cuidarme sola. Tuve a la mejor maestra.

    Se relajó, fue muy visible en su rostro pero por dentro seguía insegura. Y Sahar no es insegura, sus ojos seguían hablándome de tristeza, por la separación y por su hermana malherida.

-¿Confías en mí?-preguntó de pronto.
-Cada día de mi mortal vida confío en ti, amor.

-¿Me perdonas?

   No comprendí.

-¿Qué debo perdonarte?

-El no haberte dicho lo que hice, el haberme cerrado contigo.

     Me llamaron, ya era hora de partir.

-¿Confías tú en mí?

-Conoces mi respuesta, Vesper.

-Entonces no pasa nada, estamos bien y volverás a mí pronto. Le patearé el culo a todo aquél sicario que envíe la Élite, tú debes hacer lo mismo.

    Soltó mi mano y sentí su mirada en mí mientras me dirigía al helicóptero. Me volví, lanzándole un beso, y mientras subía al aparato la vi asentir.
    Era tiempo de pelear por nuestras vidas, por las vidas de nuestros seres queridos, y por las vidas de los inocentes que ignoraban lo que se les venía encima.








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