Spin-off

Spin-off

viernes, 22 de julio de 2016

Cruzada




Nueva York, Estados Unidos
Amanda


    Ver a Sahar despedirse de Faye era algo doloroso, si papá había aceptado su relación por qué separarlas. Ni Declan ni Drako entendían la razón de esa orden, mucho menos ellas; en vísperas de guerra la gente que se ama debería estar junta, si en días normales cualquier instante podría ser el último, en épocas duras como la que vivíamos cada segundo debía ser aprovechado al máximo; estuve a punto de echar todo atrás, pero Declan me dijo que hay cosas que eran necesarias. Si Caín lo había decidido así era porque tenía sus motivos, yo sólo esperaba que no fuera nada en contra de Faye, ella y Sahar se necesitan.
  Mientras todo era preparado, me quedé un instante a solas con Luna. Sahar había empleado en Luna el mismo método que usó para sanar a Faye, pero las cicatrices no fueron eliminadas. Sahar me aseguró que nuestra madrastra las borraría en cuanto se reuniera con nosotros. ¿De qué servía si habían heridas que tomarían más tiempo ser eliminadas? Heridas emocionales, las mismas que yo llevo por culpa del hombre que alguien asesinó. 
    Sujeté su mano, verla pegada a esos aparatos me puso por los suelos. ¿Qué clase de hermana mayor soy? 

-Hemos caminado senderos pedregosos a pies descalzos, mira hasta donde te he traído, pequeña mía. Desearía estar en tu lugar-dije, apretando su mano con suavidad-. Mi intención siempre fue cuidarte, y no supe hacerlo.

-Habían cosas que desconocías.

    Levanté la mirada y tropecé con la de Sahar.

-¿Dónde está Faye?-le pregunté, volviendo a mirar a Luna.

-Con Vit, despidiéndose.-Se acercó a la cama y cogió la otra mano de Luna-. La cuidaste como mejor pudiste, diste tu mayor esfuerzo con la única familia que creíste, te quedaba; pero hay cosas que nos sobrepasan, Amelia. Entiende que no puedes con todo tú sola.

    Sahar se sentía tan culpable como yo por el estado en el que Luna se encontraba. Faye debió hablar con ella. Faye era una buena influencia para ella.

-Hay algo que debo decirte.-Esperé en silencio, ella acercó su rostro al oído de Luna y en un susurro audible, confesó-: Yo maté a Viktor Strauss.

-Sahar....-musité.

-Te seguí esta mañana cuando dejaste el ático-dijo, mirándome a los ojos-. Quería asegurarme de que no fueses a cometer algún....

-¿Asesinato? ¿Cosa que tú sí hiciste?

    Sahar resopló. 

-Somos diferentes, a mí las sombras me consumieron siendo una bebé, cuando me cabreo la sed de sangre es imparable. Es un frenesí que no se compara a lo que experimentan los humanos comunes y corrientes cuando se enfadan, necesito matar para saciar el frenesí. Viktor despertó ese lado mío, lo que le hizo a Luna fue la gota que rebasó el vaso.

   Sólo un cuerpo cuya alma se vio separada de él materializándose en la gemela que yacía en la cama. Eso era Sahar, un ser sin alma dentro, prácticamente demoníaca; pero que encontró un vestigio de humanidad en la única persona que la ha hecho sentir. Faye le ha enseñado muchas cosas, hasta hace poco a papá le convenía que Sahar siguiera su instinto más que al corazón, la devoción de ésta por Faye la ha cambiado. El amor la ha cambiado.

-El hombre también te lastimó, y a Faye al quitarle a su familia-continuó.

-Hiciste lo que creíste mejor para tu familia.

    Y en el proceso defendió sus almas, dos almas. Una enlazada a la otra, eso explicaría por qué Luna y Faye se llevan tan compenetradamente bien, "lo que el cuerpo acciona, el alma lo resiente", había dicho papá. Cuerpo y alma en dos personas distintas, Sahar y Luna.
     Todo el tiempo estuve con Sahar, al estar con Luna. Porque son una. Estar rodeada de cosas místicas es algo a lo que, creo, no terminaré de acostumbrarme.

-Tú aún estás salva, pese al sendero de cadáveres que has dejado atrás. Yo ya no tengo arreglo.-Hice un gesto negativo con la cabeza, ella se equivocaba-. Eres luz, Amelia-continuó sin hacerme caso-, nunca lo olvides; no renuncies a la poca humanidad que te queda, aférrate con las mismas garras que has usado para cuidar a Luna, y para impedir que las sombras la vistan. El día que renuncies a ella, el día que esa luz se apague, ellos te habrán ganado y eso es lo que quieres evitar, ser lo que ellos quieren que seas.
    
    Sus palabras se grabaron a fuego lento en mi memoria.

   Faye se marchó junto a Maura, Enrique y Luna, Drako como escolta. A los pocos minutos Sahar, Paloma y Vit se marcharon junto a Declan; quedé sola en el ático pensando en los días que vendrían. Sí, sería una carrera contra el reloj.
    Volví a mi apartamento, Declan me esperaba sentado en el sofá de la estancia. Ir y venir de Inglaterra en un santiamén no era nada para él, sabiendo que podía materializarse tal y como todos los aprendices de mi padre; me alegró verlo allí aguardando por mí. Me ayudó a quitarme el abrigo, mi cabeza estaba en otra parte, seguía preocupada por el estado en el que Luna se encontraba, y por la imagen que Sahar tenía de sí misma.
-Ha sido difícil volver a apartarte de ella-comentó Declan. Me senté, y miré al hombre que cogía mi mano en ese instante.

-¿Cuando llegará el día en que podamos disfrutar de una comida juntas? ¿Cuando podré disfrutar a mi hermana como lo hacía cuando éramos unas niñas e ignorábamos todo este asunto? ¿Cuando tendremos paz?-Declan besó mi frente, suspiré. Agradecía tenerlo allí, brindándome su cariño, su apoyo-. Estoy cansada, Dec. Ella ha sufrido bastante desde que me involucré, ¿por qué no me mantuve lejos? ¿Por qué tuve que buscarla cuando me hice mayor? Luna tenía una nueva familia, una nueva vida.

-Amy, desde que las conozco lo único que has hecho es ser el escudo de Luna. Vives para cuidar que no le pase nada malo, si te involucraste en esa vida que le diste fue porque tu instinto te decía que no duraría mucho en mantenerse la farsa, porque sabes que esa vida sólo era una farsa; tal vez si no la hubieses vigilado alguien habría dado con ella mucho antes, y no hasta hace poco.

     Al decir eso pensé que Luzbel había dado la voz de alerta a sus lacayos. Cuando éramos niñas Él les dijo dónde encontrarnos, pero entonces por qué no....

-Luzbel fue quien avisó a su gente cómo dar con nosotras, al parecer para que mi destino tomara el rumbo que debía tomar, mucho más rápido. Pero no fue él quien les habló del paradero de Luna en el presente, Matty la halló por un descuido mío, a menos que....

-Tú nunca habías cometido un error en lo que a proteger a tu hermana se refiere-dijo, pensativo.

     Maldito. Yo sabía que Matty seguía mis pasos, e hice infinidad de movimientos para desviar su atención de mí y mis sangrientas actividades, y de mi hermana, y la vigilancia que yo mantenía sobre ella. Tenía fotografías de esas vigilancias, la vi crecer por medio de ellas. La guardé en una caja fuerte lejos de la vista de todos, para apaciguar las sospechas de Matty dejé a propósito un drive con imágenes de una chica cualquiera, sí, llegué a usar a alguien más como cabeza de turco. Sin embargo, entre dichas imágenes había una de Luna, y todo este tiempo creí que había sido mi error.

-Él hizo que Matty diera con ella, una forma más de presionarme. Quitándome a Luna, nada más quedaba y me entregaría a mis sombras en su totalidad. Sería la vasija perfecta para su Diosa-concluí, y saber esa verdad, la manipulación que mi abuelo ejerció, la forma en que movió todo me hizo enfurecer mucho más-. Cuando creí que todo lo que hacía era cosa mía, y no estrategia de Luzbel. Ha controlado mi vida a su antojo....

-Estás equivocada, Amy.-Lo miré, y me puse de pie porque ya no podía estarme quieta-. No ha podido controlarla del todo, no han podido, no como han hecho con otra gente. Sólo basta mirarte para saber que el trabajo se les ha hecho difícil, tú le has cerrado a Luzbel algunos caminos, e incluso el acceso a ti. Tú sola has enfrentado a su gente, durante años.

-Me ha costado el alma, y es lo que debo perder para ser como él.

-Tú eres tú, no eres tu abuelo ni tu padre, ni nadie más. Eres Amelia, te has forjado tu propio camino sin ayuda de nadie, y no has perdido el alma. Luna vio resquicios de ella, yo la he visto, no se la has dado a nadie-aseguró, abrazándome.
     
    Al abrazo respondí de otro modo, busqué su boca y me entregué a un beso que pedía todo de él. 
  Me aparté un poco, desabrochando su camisa entre miradas y sonrisas. Declan volvió a besarme, levantándome en brazos; este cambio en el tenso ambiente me venía bien, ya no pensaba en nada que no fuera él. Porque lo necesitaba, porque lo amaba, porque....no habían por qué's.
   Subimos a mi dormitorio, reí por un comentario que hizo sobre las interrupciones pasadas. Era nuestro tiempo.
    Abrió la puerta, y se detuvo antes de entrar.

-Tomaré esto como una practica para cuando te cases conmigo-dijo.

-¡Qué confiado me saliste! ¿Quién te ha dicho que me casaré contigo?

   Caminó por la habitación conmigo en brazos, me acostó con suavidad en la cama. Volvió a besarme los labios, la piel me ardía, quería que sus manos me acariciaran ya, que me tocara y besara bajo la ropa.

-El destino lo viene gritando desde hace tanto, Amelia-respondió, quitándome la blusa seguida del bra. 

     Cuando me di cuenta lo tenía debajo de mí, desnudos ambos, piel con piel, sus manos bajando por mi espalda. Encajando tan perfectamente uno en el otro.
    Declan se giró, sentí una mordida en el cuello y gemí, sus embistes cada vez más fuertes me hicieron proclamar su nombre, quería ser tan suya y olvidar al resto del mundo por unos minutos, por horas, por días...
   Su boca se hizo de la mía, mordiendo, rozando su lengua al tiempo que entraba en mí, rodeé sus caderas con mis piernas y busqué empujarlo más adentro, mucho más. Quería sentir, hoy quiero sentir y bajar la guardia por una vez....
       Me abrí para él, moviéndome entre suspiros sintiendo llegar el orgasmo... Una vida a su lado no era tan mala idea, una y más.

   
     Cuando abrí los ojos en la mañana y le encontré a mi lado creí que soñaba, la única vez que fui feliz en serio fue en mi infancia con mi padre biológico, con mi madre. Y luego del abandono de Caín, el nacimiento de Luna la misma noche de ese abandono, vino a regresarme esa felicidad; después vinieron sucesos que me rompieron, y ahora, despacio, vuelvo a reconstruirme.
-Recuerdo a esa niña que llegó al instituto infernal donde pasé cinco años de mi vida, y ver a esa niña regresó a este niño a la vida-dijo, acariciándome-. Lo que no sabía era que aquella niña recién empezaba su camino por el borde de un abismo.

-¿Recuerdas lo que esa niña dijo cuando escapamos de ese instituto?-le pregunté.

    Él asintió.

-"No olviden que alguien piensa en ustedes", y nunca lo olvidé, Amelia. Nunca.

     Besé su boca, el corazón me palpitó fuerte, desbocado por todo lo que Declan despertaba en mí.
-Tenemos trabajo que hacer-anunció en cuanto volví a acostarme, sonreí por el cosquilleo que provocó el beso que dejó en el revés de mi muñeca y luego depositó otro en mi frente. Sí, era feliz, soy feliz pese a todo.
-Que se acabe el mundo, no me importa.

    Declan se levantó entre carcajadas, lo vi vestirse deleitándome con su cuerpo, me gustaba lo que veía.

-Si Luna te escuchara....-Mi sonrisa se borró, él bajó la mirada-. Lo siento.

-No, es que lo único que me importa en este mundo, antes que tú, es mi hermana. Y está peleando por su vida, yo debería estar haciendo algo, no aquí.

-¿Te arrepientes?-Se sentó al borde de la cama.

   Me acerqué a él y busqué su boca.
 -No me arrepiento de nada, ni un poco, pero entiéndeme. Por favor.

    Me abrazó y me susurró al oído que lo hacía, que me entendía a la perfección, que hallaríamos la forma de traer a Luna. Ella tenía que despertar.
    Orbitó.
    Me dirigí a la ducha intentando mantener un buen ánimo, pero era cosa imposible, afuera el mundo se caía a pedazos y mi pequeña hermana estaba con un pie del otro lado más que de éste. Mi cruzada hace tiempo que no es sólo mía, hay mucha gente involucrada, es algo mayor.
   Tras vestirme me serví agua, era lo único que me provocaba, no me apetecía nada de comer. 
   Llamaron a la puerta, encendí el televisor, dejé el vaso en el desayunador y fui a abrir. Dorian entró sin esperar a que yo le diera permiso.

-¿Qué demonios pasa contigo?

-Veo que estás viendo lo que papá está haciendo, Amelia-dijo, señalando el televisor.

    Matty estaba en una rueda de prensa.

-¿Qué está haciendo?

-Desmintiéndote delante del mundo entero, querida. Y todo lo que diga lo creerán porque estarán hipnotizados por su recién adquirida juventud, y tú serás periódico de ayer. 

   Cogí un abrigo y después de apagar el aparato le pedí que me llevara hasta el lugar donde se hallaba Matty; en el camino de mi apartamento hasta la salida me dijo que Deanne Carlson había muerto anoche en un supuesto accidente de auto.

-Fueron ellos, ¿no?-Dorian me dio la respuesta afirmativa con cierto pesar-. Tú no deberías estar aquí, sospecharán.

-No si les digo que intento atraerte, nunca pensarán que estamos aliados. Nos odiamos, ¿recuerdas?-Su encantadora sonrisa hizo que le devolviera una igual.

   En cuanto íbamos a cruzar la carretera para subir a su auto me adelanté un poco y no lo vi venir....

-¡Amelia!























*


 Castillo Renacer, Reino Unido
  Sahar

    Cuando llegamos en la madrugada procuré dejar, personalmente, a Paloma y a Vit en una de las habitaciones del Castillo. Sólo visité este lugar una vez en toda mi vida, creí que nunca regresaría; Renacer era propiedad de papá desde hacía siglos, propietario bajo varios nombres. Quería traer a Faye aquí, nunca surgió la oportunidad.
   Antes de irse Declan me dijo que las llamadas de ahora en adelante estaban prohibidas. Renacer estaba libre de aparatos tecnológicos que no fueran de CassulTech, pero aún así no podíamos hacer llamadas porque los contra tenían sus escuchas y podían intervenirnos. Maldije para mis adentros, aunque siempre tenía la proyección astral y podía verle a Faye, sin importar que dure escasos segundos. Era suficiente; entonces lamenté decirlo en voz alta.

-Mejor dime que papá fingió aceptar mi relación con Vesper, duele menos-dije cuando él me informó que estaba terminantemente prohibido verla, así de simple.

-Creo que hay algo respecto a tu amada que Caín quiere probar-dijo él. 

-¿Y no tienes idea qué puede ser?-pregunté.

-Si lo supiera te lo diría, Sahar-respondió, avergonzado por no saber nada-. Tengo que irme.

-Dec.-Él levantó la mirada-. Si llegas a pasarte por Seattle, ¿me harías un favor?

     Declan sonrió, y entendí el por qué de esa sonrisa. Supe leerlo.

-Cuidaré de ella con mi vida, Sahar. Todo sea por reponer lo que rompí entre tú y yo, mi querida prometida.

     Asentí, él se desvaneció.
   
   Yo había olvidado mi enfado con él por ponerla en riesgo, lo culpé por seguir las ordenes de mi padre.
   En manos de nadie más pondría la vida de mi amada, Declan fue mi primer mejor amigo, y casi se convirtió en mi esposo. 

-Te perdono-susurré.

-Buen día o casi buenas tardes, Sahar. ¡Vaya fortaleza es esta, eh!

    Di media vuelta al oír la voz de la chica Strauss, Faye me dijo que antes había coqueteado con ella, ¿cómo demonios lo hice? Si supiera lo evitaría, por lo general digo lo que pienso y no sé mentir.

-Buen día-saludé, apretando el puñal de la espada que llevaba en la mano. Estaba camino al atrio de entrenamiento-. ¿Y la nena?

-Tomando el desayuno/almuerzo, ¿tú ya comiste o no piensas hacerlo?

-No tengo hambre-respondí. 

    Me dirigí a la salida de la estancia, ella volvió a hablar.

-Quiero que me enseñes.

    Paré, me giré y encontré a una chica decidida devolviéndome la mirada.

-Enséñame a defenderme, quiero pelear. 
    Antes de negarme con mucho respeto, uno de los sirvientes nos interrumpió anunciando que tenía visita. Apreté más el puñal de mi espada, se supone que nadie estaba enterado de nuestra llegada a Renacer; el sirviente hizo una reverencia cuando le dije que hiciera pasar a la visita. Le devolví la mirada a la chica Strauss de quien había quedado en evidencia su temor, me mantuve atenta a cualquier señal de hostilidad, pero en cuanto vi al joven que entró a la estancia bajé el arma, y no supe cómo reaccionar.
-Qué gusto volver a verte, hermanita-sonrió él. Se sacudió el saco, y dio unos pasos hacia mí, pude notar cómo la chica Strauss me miraba y luego a él-. ¿No piensas darme un abrazo?

-Vadhir-susurré-. Sabes que no doy abrazos, no me gustan.

   Mi hermano rió, e igual me rodeó con sus brazos cuando lo tuve cerca.
   Al soltarme pasó una mano por su rubio pelo, y sin previo aviso me dio un beso en la mejilla. Paloma carraspeó, empujé a mi hermano y los presenté.

-Vadhir Cassul, ella es Paloma Strauss. Avecilla, él es mi hermano.

   Vadhir le besó el dorso de la mano, fue muy respetuoso, muy caballero como siempre lo ha sido. Pero me tenía confundida su visita, ¡y el que estuviera despierto!  

-Creo que tienen mucho de qué hablar, yo...-Paloma se quedó viendo a mi hermano, abstraída-. Yo...tengo que volver con Vit y asegurarme de que comió bien. Tenemos una conversación pendiente, Sahar.

    Apenas salió mi hermano me pidió dar un paseo por el verde campo que rodeaba el castillo, como cuando estaba en su profundo sueño y me permitía entrar a su mente para hablar y caminar en ese solitario mundo prisión que papá había creado para él. Acepté, y en silencio anduvimos, no supe qué decir y él obviamente esperaba a que terminara de procesar su regreso al mundo real.

-Te noto distinta-comentó, sonriendo-. ¿Cómo está Faye?-preguntó, suponiendo que eso distinto que veía en mí era producto de la relación que llevaba con la rubia. En aquellas visitas a su mundo prisión le había hablado de ella, de hecho fue gracias a Faye que decidí visitar a mi hermano.

-Bien, o eso espero porque sino padre pagará muy caro el habernos separado.-Vadhir se detuvo, giré sobre mis talones, ya que me había adelantado unos pasos, para estar frente a frente-. ¿Cuando te ha despertado? Me gustaría saber sus razones.

-Hace un par de horas, quiere que alguien se quede protegiendo Providencia mientras él está de este lado. Me suministró toda la información que era necesaria que supiera, le he perdonado, como tú, su cambio ha sido radical y me ha sorprendido; no quise detenerme a buscar culpables, es hora de avanzar por el bien de este mundo, es hora de contraatacar.

-¿Lo perdonaste? ¿En serio estás dispuesto a meterte en este embrollo?

-Uno no elige a la familia, Sahar. Yo no elegí la mía, y por muchos problemas que hayamos tenido, estoy dispuesto a luchar a vuestro lado.

     Siempre haciendo lo correcto, siempre eligiendo las palabras adecuadas.

-Entonces te contó todo sobre nuestros hermanos aquí en el exterior.-Él asintió, no se veía afectado por una verdad que nos ocultó a ambos durante años-. Vale, y si tu deber es quedarte en Providencia, ¿a qué has venido?

-Hay un trabajo que debemos hacer juntos....

    Pasé por alto su respuesta porque había algo que me tenía distraída, y tenía que ver con Faye. Declan no sabía por qué padre nos puso en continentes distintos y por qué teníamos prohibido vernos o charlar, quizá.....

-¿Te comentó algo sobre Faye? 

    Dejó de hablar, frunció el ceño.

-No te han dicho nada, ¿verdad?

-Tú acabas de llegar y estás más informado que yo. 

-Tu amada parece que se convertirá en un dolor de cabeza para el enemigo, asumiendo que fallemos-respondió-. La hija mayor de Azazel vio algo en ella, y padre quiere probar qué tan capaz es Faye Vesper de guiar a los humanos, destinada a ser la cabeza de la rebelión....

-¿Probar?-No, no...-. Quiere llevarla al límite, no voy a permitir...

-No desesperes, Sahar-dijo, cogiéndome del brazo para detenerme, vio mis intenciones de orbitar-. Tienes que dejar que pase, permítele a padre probar la valía de Faye.

-Me pides que la sacrifique, no es necesario que ella pruebe lo que vale porque yo sé lo que vale, y eso es suficiente. De todos no creí que tú aceptaras que padre procediera de esa forma, siempre estuviste en contra de sus acciones y ésta, sin duda, es una de las que más aborrecerías.

    Vadhir me soltó.

-Confía en ella.

-Están asumiendo que perderemos, y ponen el destino de éstos míseros seres en manos de Vesper. Y eso es ponerla en la mira de nuestros enemigos.

-Nadie sabe de ella, la ven como un peón y así seguirá. Y sí, estamos asumiendo lo peor porque este es el mundo real, y los finales felices no existen, tú lo sabes.-Vadhir estaba muy serio, la primera y última vez que lo vi así fue cuando encaró a mi padre y éste lo castigó poniéndolo bajo un sueño eterno-. Faye es una estupenda guerrera, por lo que padre dijo, no hay nadie más digna de su hija favorita. En este juego sólo está preparando a su reina, no necesitará mucho puesto que dicha reina cuenta con la mejor espada de todas, . Y eso el enemigo lo ignora.

     Nada de lo que decía me tranquilizaba, lo único que conseguía era ponerme más nerviosa.

-Ocupémonos de lo que nos toca, y confía en tu amada.

    En ella confío, en ésta cruzada no tanto. Conociendo el resultado, sólo pensaba en tomar a Vesper y huir de todos, sé que sueno egoísta, lo sé.




















 *

Seattle, Estados Unidos
Faye

      En las noticias de lo único que se hablaba era de la reaparición de Matthew Carlysle, la rueda de prensa que había dado hacía escasos días le dio la vuelta al mundo desbancando a la información que Amy había dado. Esa reaparición dejó a todos comentando sobre lo joven que se veía, ¿qué se había hecho? se preguntaban algunos, aunque no le quitaban mérito a la bruja maldita, ésta había dicho que Matty seguía vivo y que fue su culpa el atentado terrorista en Nueva York, y que gracias a él y a su gente se han venido suscitando otros atentados. Pero no, parecía que el mundo había olvidado las palabras de Amanda, la sensación que había causado el joven Matthew y cómo era posible que se viera así, cómo era posible que dieran la noticia de su muerte cuando en realidad seguía vivo, eso había distraído a las masas, entre otras cosas. Él se limitó a decir en su rueda de prensa que debían hacerlo pues Vládimir Bélikov seguía siendo el enemigo del mundo, y debían aparentar su muerte para que este terrorista se confiara, que tarde o temprano daría un paso en falso y se harían con las pruebas que faltaban para desenmascararlo.
   Desmintió a Amanda, y muchos se tragaron su historia sobre la de la chica. ¿Acaso tienen mierda en lugar de cerebro?
   En el cielo seguían apareciendo señales, Drako decía que eran generadas por algún aparato de alta tecnología que la élite poseía.
    La entrevista de Amanda que iba a llevarse a cabo el Miércoles fue cancelada porque la periodista murió en un accidente de coche, por supuesto, eso sin contar que a Amanda la atropellaron y estaba en recuperación.

    
   Miré el calendario de mi teléfono móvil, en realidad quería marcarle a Sahar-logré quitarle el número de teléfono de su escondite a Declan con la condición de que aún no la llamaría-, era Sábado. Las 18horas de un Sábado lluvioso; vi a Luna aún inconsciente, si supiera que Amanda está en la misma situación, aunque menos grave.
    Maura entró.

-¿Has hablado con su madre?-pregunté, poniéndome en pie-. Su madre adoptiva, claro.

-Sí, quería venir pero le rogué que no lo hiciera. Luna no lo querría, sería peligroso, ya perdió a mi hermano a mi pequeña sobrina; si le pasara algo a Renata sería algo muy fuerte para ella, y ya perdió mucho.

-¿Sabe que tan mala es la situación?

-Le expliqué lo que pude, lo que me parecía que podía ser fácil de digerir.

-Me pregunto qué, en ésta situación, es fácil de digerir-ironicé. 

    Maura se sentó en la silla que yo había ocupado antes, salí y me topé con Drako quien me cogió del brazo y me llevó al final del pasillo. Hice que me soltara y le di una patada en los cojones.

-¡No vuelvas a cogerme así!

-Lo siento, tienes que acompañarme. Caín quiere verte.

   Abrió la puerta que estaba a mi derecha, entré y Drako cerró  dejándome sola con Caín; la habitación se asemejaba al estudio que el hombre tenía en su ático de Nueva York, la única diferencia es que habían menos cosas, y no colgaban cuadros de las paredes pero el color blanco de éstas, el escritorio y las pocas sillas eran muy parecidas a las de aquél estudio.
   Caín se acomodó el saco negro que vestía, me miró con interés.

-Nunca encontraré las palabras adecuadas para disculparme y al mismo tiempo agradecerte por ayudar a Sahar a encontrar su luz, en medio de la oscuridad que ambos sabemos, posee-dijo. Tuve un mal presentimiento-. Durante mucho tiempo sólo aupé esa oscuridad, no le enseñé más que a usarla en su beneficio, dejarse llevar por ella, no le mostré que había más. No quise enseñarle nada más.

-La usabas como arma, Señor. A tu propia hija. No te diste la oportunidad de conocer cómo es, yo agradezco haberlo hecho, agradezco tenerla en mi vida y conocer sus altas y bajas, conocerla en lo superficial y en lo profundo. Conozco sus silencios como nadie, y en ellos escucho sus gritos. Sé cuando alejarme, y cuando me quiere cerca, lo sé todo, conozco cada resquicio de su ser. Y con cada resquicio del mío amo a tu hija.

    Caín sonrió, era raro que le gustara escucharme decir esas cosas y no me reprendiera o no hiciera alguna mueca de enfado.

-Oírte hablar así me deja tranquilo, señorita Vesper. Sé que moriré en algún momento, y con Sahar ya no tengo tiempo de recuperar lo que perdimos en el camino pero saber de alguien que se preocupa por ella, que la quiere y saca lo mejor de ella, con saber eso moriré en paz.-Si tan sólo lo intentara, sé que Sahar le daría la oportunidad, por muy poco tiempo que les quede siempre es suficiente. Y ella lo respeta desde que era muy niña, lo sé-. Vivo cometiendo errores, con mis propios hijos sobre todo, la tragedia me persigue, maté a mi hermano porque caí en el juego de mi padre, en sus mentiras y manipulaciones.

    ¿Adónde se dirigía con todo esto?

-Drako dijo que querías verme, Señor. Y no creo que sea para hablar del pasado, o para hablar de Sahar. 

-Es por ese pasado que el presente está como está, las acciones de aquellos tiempos dieron pie a lo que Assiah es hoy, a lo que somos hoy. Una guerra que al parecer no tendrá fin.-Caín llegó ante mí con una velocidad que me hizo retroceder cuando, sin aviso previo, lo tuve enfrente-. Azana dijo que algún día te convertirías en una gran líder, y eso sólo puede significar que guiarás a un numeroso pueblo, o un reino entero.-Hizo amago de querer acariciar mi rostro, pero se retractó, habrá pensado que a Sahar eso no le haría ninguna gracia.

-¿Acaso esa mujer puede ver el futuro?

-No, pero sí presentir y ver la pureza, la fuerza de una persona. Tienes madera de líder, he sido testigo de lo que eres capaz, pero qué más; Azana dijo que eras un peón, pero te espera un posible futuro como líder, y es evidente que en ese posible futuro Sahar estará a tu lado. Así que, midamos un poco más la fortaleza de tu alma tomando en consideración que la muerte te persigue y te niegas a seguirla. Ir y venir de la muerte trae consecuencias, lo sabes, pero no son sólo esas las consecuencias que me preocupan, sino el que vuelvas menos humana cada vez y una persona menos humana es presa fácil para los demonios que sirven a mi padre. No puedo dejar que cedas al vacío....

    Los ojos de Caín  cambiaron a un color rojo muy intenso y su rostro fue cambiando, una transformación que nunca había visto.
-Veamos cuánto soportas, señorita Vesper-sonrió.