Spin-off

Spin-off

martes, 31 de mayo de 2016

De las Cenizas



Nueva York, Estados Unidos
Amanda


  Si yo no soportaba su presencia, cómo pude pensar que Luna sí, y más con los comentarios que él estaba haciendo. No niego que hasta yo he llegado a pensar que Luna se enredó en esta dura vida por mi culpa, pero ella tenía razón y yo he estado equivocada: estamos juntas desde el principio. Desde que papá abandonó a nuestra familia, desde que fueron por nosotras asesinando a nuestra madre y al hombre que nos cuidó como un verdadero padre, en el acto. 
   Hemos estado juntas. 
  
  Caín me miró y no rechacé su silencioso reto, sonreí orgullosa de las palabras de mi hermana.


  Él no se lo tomó bien, se levantó de un salto logrando que la silla donde estaba sentado se cayera. Y en cuestión de segundos lo encontré cogiendo a Luna del cuello, me paré de la silla al tiempo que Sahar, Azana y su marido intentaban separarlo de mi hermana, cargué a Vit y la dejé en el suelo detrás de mí. Gaspard empujó a Caín y se interpuso entre él y Luna.

-Otro movimiento como ese y olvidaré que sólo vinimos a por Amara-dijo el marido de Azana.

-Sahar, llévate a Vit y a Luna de aquí-pedí. Noté el nerviosismo de Caín, caminaba como un animal enjaulado, tenso; mis hermanas se marcharon con mi sobrina, y me volví hacia mi padre-. ¡No te quiero cerca de ella!-exclamé-. ¡¿Qué demonios pasa contigo?!

-¡Fuiste tú!-gritó, señalándome con el dedo-. ¡Siempre lo haces... te metes en mi cabeza! ¡Eres...eres como Él! ¡Sacas lo peor de mí! ¡Sacas esa parte que detesto!

    Azana se adelantó unos pasos delante de mí y lo contuvo porque ya se me venía encima también. 
   Yo no entendía nada, no le veía sentido a lo que decía. ¿De qué me culpaba? ¿De su proceder? ¿De haber atacado a Luna?

-Intenta serenarte, Caín-le dijo Azana. Luego se dirigió a mí-. Tú deberías ir a descansar, fue suficiente por hoy.

-Hay seis habitaciones de huéspedes, una está acondicionada para ti desde que nos vimos por última vez-dijo Caín sin mirarme.

    Me tomó por sorpresa, no se me ocurrió decir nada. Además no quería moverme de allí hasta que Caín me explicara de dónde salió su arrebato en contra de Luna, y por qué me culpaba a mí de dicho arrebato. Sin embargo, Azana estaba en lo cierto, hoy pasaron demasiadas cosas y era suficiente; me encaminé a la habitación de la que habló Caín, en silencio, abrí unas tres puertas antes de dar con el dormitorio correcto. Dejé que Sahar y Luna se quedaran juntas con Faye. Yo necesitaba ser un poco egoísta esta noche, ansiaba algo de soledad.
    Al ver aquella habitación me impresionó más que las palabras de mi padre al decirme que había preparado una especialmente para mí hace nueve años, y que aún seguía allí, no la había desmantelado. Caín no escatimó en gastos con respecto a ella, parecía una casa más. Posiblemente era una de las más grandes del ático; me impresionó ver la blanca decoración, de niña era mi color favorito, tan puro, fresco. Él lo recordaba.
   Las lágrimas humedecieron mis ojos pero no me permití soltarlas, me las enjugué inmediatamente. Abrí las puertas que separaban la salita de la habitación, me quité los zapatos y anduve descalza por el lugar. Cuando volví a la sala encontré a Declan recargado en uno de los sillones.

-Hola, Lluvia mía-saludó como si nada hubiese pasado en todo el día. Como si Sahar no hubiese estado a punto de matarlo. 


-Creí que estabas haciendo el trabajo que Caín te pidió-dije. Le di la espalda, con él tenía un cabreo especial, y lo sabe. 

   En el transcurso de mis idas y venidas por diversas ciudades, investigando los movimientos de la Triada. Siguiendo los pasos de los que se dedicaron a encerrarnos en laboratorios y orfanatos a Luna y a mí, nos encontramos. Y en esos encuentros nunca mencionó que conocía a mi padre biológico, que de hecho trabajaba para él.  
   Declan respetó mi silencio, entendía mi enfado.

-¿Quieres que hablemos de eso ahora?-dijo al fin.

-Estamos sólos, así que sí. 

-No te lo dije porque eso fue lo que se me ordenó, sólo vigilarte. Ni siquiera debí acercarme a ti pero lo hice, Amanda, no pude soportar la idea de estar tan cerca y tan lejos.

-Tenía derecho a saberlo, Declan, ¿y qué es eso de "Alquimista"? ¿Por qué te llaman así?

-Algunos años antes de llegar a estar al cuidado de tu padre, ellos me alcanzaron-dijo-. Hombres de la Tríada especializados en estudiar alquimia, siempre buscaron otros métodos sin abandonar la búsqueda del Immortal. Aprendí cosas, no estoy orgulloso de haberlas aprendido de ellos pero han sido beneficiosas. Me han salvado la vida.

-Aquella vez cuando huíamos de esos hombres en Hamburgo, cuando saltaste por la ventana conmigo....


-Sigo siendo humano, sólo que muy bien entrenado y con un talento poco usual-sonrió-. Tan poco usual que los alquimistas de la Tríada me consideran un prodigio. Hago cosas que ellos no han podido, por eso Viktor Strauss me conoce; logré escapar de las garras de esos alquimistas cuando tenía catorce, me topé con tu padre y me llevó a su hogar. Me entrenó en persona, le enseñé lo que podía hacer y vio en mí a alguien especial. Su mujer, Circe, le dijo que yo te conocía y que nuestros destinos estaban enlazados.

    Sonreí, se me escapó algo de ironía, yo no tenía tiempo para esas ideas.

-Búrlate, pero creo que es verdad-dijo sin mostrarse enfadado-. Tu padre tenía una idea distinta respecto a eso, y prefirió comprometerme con Sahar.

-¿Sahar y tú están comprometidos?

-Ya no, Sahar ama a Faye. Rompimos el compromiso, tu padre se enfadó, pero tuvo que dejar que las cosas siguieran su curso con la esperanza de que tu hermana se aburriera de la rubia. Y como no ha pasado, y no creo que pase, le ha tocado tomar medidas desesperadas; se vieron venir la una a la otra, como yo te vi venir a ti, Amy.

-¿Cómo es que volviste a las filas de Viktor?-le interrogué, cambiando el tema. Lo quiero, pero es que yo....

-Lo hice por ti, para ayudarte en tu vendetta. Tú no podías seguir un camino en solitario, no puedes porque no conseguirás nada así.


-He conseguido mucho-le respondí de mal talante.

    Declan suspiró, y me rodeó con sus brazos.

-Eres terca-susurró-. Tu padre ignoraba que yo te ayudaba, creía que sólo hacía el trabajo que me encomendó, observarte de lejos. Seguir tus pasos, cuidarte de ti.

-Mi padre me odia.

   Él soltó una risita.

-No, en realidad él no quiere que seas como él. Su historia está bañada de sangre.

-Creo que es tarde, la mía lleva el mismo camino.

-Te corrompiste, pero estás a tiempo de enmendarte, Lluvia. Él tiene sus razones para mantenerte lejos, razones por las que no te llevó consigo cuando se marchó.-Me aparté de él y lo interrogué con la mirada-. No me ha dicho cuáles son esas razones.

-Egoístas, es lo más seguro. Razones egoístas.

   Volví a guardar silencio. 
  Era un juego de amor-odio el que mi padre tenía conmigo; no quería que me acercara a Sahar porque no era merecedora de estar cerca de ella ni de entrar a Providencia. Pero siempre sí intentó persuadirme de abandonar mi batalla contra Viktor Strauss y la gente para la que trabajaba. No quería que me hundiera más en el fango, pero me alejaba. ¿Por qué?
   Cuando era una niña me trataba bien, me amaba. Y de un momento a otro decidió marcharse con los hijos que mi madre dio a luz esa noche, dejándonos. ¿Por qué?
   Sacudí la cabeza y volví a observar a Declan. Cuando me miraba con esa ternura en sus ojos sentía que no lo merecía.

-Sobre esos talentos de los que hablaste....

   Me interrumpió con un beso, y pese a que me tomó desprevenida terminé correspondiéndole; sus manos se aferraron a mis caderas atrayéndome. 
   Sólo Declan conseguía erizarme la piel, me hacía bajar mis defensas con una mirada y romper el candado de mi corazón con un beso. Me entregué a su boca, a su lengua que acariciaba la mía mientras sus manos subían por mi espalda bajo mi blusa.   



-Espera....-susurré contra sus labios-. Dec, viene alguien...-Sonrió, y depositó un beso en mi frente.


-Te quiero, Lluvia.-Se desvaneció ante mis ojos tras decir esas palabras.

   La puerta se abrió, Luna entró con Vit dormida en los brazos. Creo que llegó a verlo porque se detuvo en seco por un instante antes de continuar, y decir:

-Creo que interrumpí algo, lo siento.

-No te apures por eso.

-¿Podemos dormir contigo? Sahar no se va a despegar de Faye, le dije que debía descansar y no me hizo caso. 

   Le rodeé los hombros con un brazo, y caminamos al dormitorio. Luna hizo un comentario sobre la sala de estar y el color blanco, le dije que Caín se había esforzado mucho.

-Es un tirano.-Acostó a Vit con cuidado en la cama. Yo me acomodé por el lado derecho.

-¿Estás bien? ¿No te hizo mucho daño?

-No, estoy bien. Pero se volvió loco, ¿a qué sí? Sí creí que se enfadaría pero no al punto de querer matarme.

-Está loco-coincidí.

    Luna acarició la carita de la nena. Luego me quedó viendo a mí.

-Vit sabe que ella es un clon tuyo-dijo.

-Sabe que somos la misma, pero no sabe el modo en que fue creada. No se lo he explicado y creo que no deberíamos decirle, ella tiene su propia personalidad....-Las palabras de Caín sobre Luna y Sahar acudieron a mi mente. Luna también era un ser independiente de Sahar. Sólo que no era un clon sino algo más místico-. ¿Estás de acuerdo conmigo?

   Luna asintió.

-Hoy en la tarde la encontré armando un rompecabezas-comentó. Fruncí el ceño, desviando la mirada hacia la niña-. Tiene recuerdos sobre ti y Caín.

    Por supuesto que los tiene.

-Era una de las actividades que más disfrutaba hacer con él antes de que todo cambiara.-Me vi atrapada por la melancolía-. No lo reconozco, Luna, por momentos vuelve a ser papá y luego la ilusión se rompe.-Y luego, como si algo me hubiese hecho recapacitar añadí-. Yo no lo quiero más en mi vida, he hecho todo sin necesitarlo.     

   Luna pasó una mano por encima de Vit y cogió una de las mías. Le sonreí, así nos quedamos dormidas; y soñé, soñé con el blanco, con una carcajada, con una espalda a través de una ventana bajo una noche de lluvia.

    Vit me despertó con un beso en la mejilla, Luna entró vestida de negro y con ropa y una toalla dobladas en el brazo.

-Es para ti-dijo-, supuse que querrías ir hoy en la mañana al hospital donde tienen recluido a Matthew Carlysle.

-Me adivinaste el pensamiento.-Me pasó la toalla mientras Vit se le lanzaba encima-. ¿Y la ropa dónde la encontraste?

-¿No hurgaste en este dormitorio? Tienes un armario enorme a dos puertas de esta habitación, y todo es de tu exquisito gusto, hermanita.

   Resoplé. Caín exageró.... luego le echaría un vistazo a ese armario. 
    Mi equipaje lo envié a mi apartamento el día anterior cuando vine al ático de mi padre, de no ser así no me habría vestido con la ropa que él me compró. 
   Me desvestí mientras Luna y Vit hablaban, mi hermana se dirigió a mí cuando me enrollé en la toalla.

-Vamos a ver cómo amaneció Faye-dijo. Me dio un beso en la mejilla con una hermosa sonrisa dibujada en los labios, era lindo verla así a pesar de lo que pasó el día antes, y el desastre de la cena.




    Se giró, Vit salió delante de ella.
    Tuve la necesidad de detenerla y abrazarla, la he metido en cada problema. No tiene idea de que irán tras ella para matarla, no requieren nada más de nosotras, les somos inservibles ahora; sí, he hecho muchas cosas sola, pero al final de nada ha servido. Ella sigue estando en peligro.



   Me metí a la ducha y tan pronto el agua cayó sobre mi piel, me vi envuelta por el recuerdo de Luzbel. Un hijo, quiere que yo le dé un hijo y lo hizo una realidad cuando abusó de mí; no.... no, está jugando conmigo. Él no me hizo nada, seguro intentaba distraerme, pensar en si me hizo algo o no conseguiría mantenerme fuera del juego, me haría fallar y ahora menos que nunca puedo fallar.
   Cogí la ropa y me vestí. Salí del apartamento sin encontrarme a Caín en el camino pero sí a Azana y Gaspard.

-Voy a ver a Matty-le dije a la mujer-. Le preguntaré por la chica a la que buscan, así podrán llevársela y será un problema menos del que preocuparse.

-Te acompañaremos.

-Tendrán que esperarme fuera.

   Ambos estuvieron de acuerdo.
  Bajamos en el elevador en medio de una multitud de periodistas y fotógrafos que se dedicaron a invadir mi espacio personal, no esperaban verme salir de uno de los edificios de Vládimir Bélikov. Era a él a quien querían ver, hoy se llevaría a cabo una rueda de prensa. Todos sabían que estaba en la ciudad y había convocado a la prensa; Gaspard me ayudó a salir airosa de entre tanta gente, paramos un taxi y nos dirigimos al hospital. 
  Los sucesos del día anterior eran narrados en la radio, el chofer hizo algunos comentarios, sólo Gaspard le dirigió la palabra. Azana estaba lejos de aquí sumida en sus pensamientos; y yo me distraje observando la ciudad por la ventanilla, pude ver algunas caras tristes, personas que caminaban rápido, aquellas que les tocaba pasar por el Waldorf Astoria de camino a su trabajo. Los muertos son incontables, la explosión se llevó muchas vidas. El edificio entero se vino abajo dejando consigo recuerdos del 11-S del 2001.
   Aquella sombra seguía presente, puesta allí, sombra de miedo lanzada por los mismos que lo han hecho ahora. Y culpando a terceros, siempre la misma maniobra.
   
  El chofer paró, nos bajamos, y ellos esperaron en recepción. Yo me dirigí al ascensor encontrándome de nuevo a mi hermano adoptivo dentro.

    
   Sonrió, su soberbia me revolvía el estomágo. ¿No le bastó con la paliza que le di el día antes?

-¿Quiénes son tus acompañantes?-preguntó.

-A lo tuyo, pedazo de estiércol.-Soltó una carcajada-. ¿Cómo salió Matty de su proyectito?

-Murió-respondió, saliendo al pasillo al abrirse las puertas. Quedé anonadada-. No te asustes, tenía que ser así, se dio la noticia a la prensa.-En la radio no mencionaron nada, y los periodistas que aguardaban a las afueras del edificio de mi padre no me... Vale, ahora que lo pienso no presté atención a sus preguntas-. Ya lo vas a ver. Sigue aquí para guardar las apariencias.-Lo seguí-. ¿Además de la sangre, Luna y tú vuelven a compartir amante? Eso de pasar la noche en el mismo edificio sí que dará de qué hablar.

-Los chismes no me dan de comer. La prensa puede especular cuanto quiera.

   Dorian se detuvo a la puerta de la habitación de Matty.

-Siempre me pareció extraño que tuvieras tal cercanía con Vládimir Bélikov. Pero claro, siendo la hija mayor de su Señor.- Sonreí con ironía, pobre ignorante.

    Abrió la puerta, dejándome entrar la primera. Matthew no estaba allí, Dorian lo llamó y escuché su voz salir del cuarto de aseo; me senté a esperar.
    
-Supe que está en la ciudad, Vládimir Bélikov digo.

-Dorian, cierra la boca tu voz es un fastidio.

-¿Hablaste con él? ¿Fue con él con quien pasaste la noche?

-No sabes lo que dices, imbécil.

   Matty entró a la habitación anudándose la corbata, no me podía creer lo que mis ojos veían. Las canas habían desaparecido de su negro cabello, apenas y se vislumbraban algunas arrugas; vi a Dorian cruzar los brazos con una sonrisa victoriosa en la boca, no había mentido, la sangre, la sangre de Luna que usaron no sólo lo devolvió a la vida, sino que le quitó algunos años.
     
-Hola, cielo-me saludó Matty.

-Tú....

-Me veo bien, ¿no crees?-Giró despacio-. Creo que con esto me verán como una especie de mesías que los llevará a una nueva era.