Spin-off

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sábado, 30 de enero de 2016

Agonía... *Epílogo 2*




¿Acaso estábamos destinadas a perder a nuestros seres amados a manos de él?
¿A vivir esta agonía una vez tras otra? 


Seattle, Estados Unidos...


   Amanda


     Declan me rodeaba con su brazo, aún era de madrugada. Habían pasado escasas dos horas desde que Luna me corrió de la habitación, y desde entonces él ha sido mi calma; no dejaba de acariciarme y decirme que mi hermana estaba muy dolida por la pérdida, que la comprendiera, aquello que me dijo no era lo que sentía. 
    Me aparté de él y me puse de pie, empecé a caminar de un lado a otro. Me sentía ansiosa.

-Vuelve a su lado, nena-dijo Declan.-La chica que conozco no habría salido de esa habitación.

-Quise respetar su espacio.-Mentí, quería quedarme, pero me sentí morir cuando me dijo todo aquello.

-Cuando de tu hermana se trata te vuelves vulnerable...-suspiró-,.. y al mismo tiempo, muy fuerte.

    Me crucé de brazos y evité mirarlo, Luna no era la única que me volvía vulnerable.
    La puerta del salón donde nos hallábamos fue abierta, Paloma entró y se quedó de piedra nada más verme allí. Le sostuve la mirada.



-¿Cuando llegaste? ¿Quién te avisó?-preguntó.

    Miré a Declan, y cuando me dispuse a responder, él intervino.

-Yo la llamé, señorita Strauss, vino en uno de los aviones del corporativo. Creí que era mejor opción que su padre....

-¡Esta mujer adora a mi padre! ¡Si es la santa Amanda, la hija que él siempre quiso!

   A Paloma también le hice la vida un infierno, la llevé por el mal camino manipulándola a mi antojo. Se volvió una drogadicta, fiestera que en ocasiones llegaba ebria a las reuniones familiares, o actos de la empresa de su padre. Todo por empañar el buen apellido Strauss, yo volví imperfecta a la familia perfecta. Destrocé a una buena chica, porque sí, Paloma era muy buena antes de mi llegada; hace un año más o menos que intenta sobreponerse a su drogadicción.
   Y ahora, enterarse de lo que su padre es capaz, la volverá a hundir. Es evidente que sabe la verdad de quién está detrás de la muerte de sus dos hermanos mayores, y del saboteo al avión donde iba con su madre y su adorado hermano Sebastian. Declan debió decirle.

-Lamento mucho lo ocurrido con Sebastian-dije, sobreponiéndome. Volviendo a ser la Amanda fría y altiva que ella conoce.

-No me jodas, Amy. Seguro ya le avisaste a mi papá que logró lo que quería: Sebastian murió. Y agregaste el detalle de que mamá y yo nos salvamos; y no sé qué cosa seas tú.-Miró a Declan.-Nos salvaste, no sé cómo, pero lo agradezco. Sin embargo, tampoco confío en ti, fuiste escolta de mi padre.

-No le he dicho, ni le diré a Viktor nada-dije.

   Paloma me escaneó con la mirada.

-Ya hasta me da igual lo que hagas o dejes de hacer.-Volvió a mirar a Declan.-Me debes una explicación,-le dijo-aún no me has dicho a detalle por qué mi padre se quiso deshacer de nosotros. Cuando tengas tiempo para mí búscame.

-¿Y tu madre?-pregunté antes de que saliera.

-La sedaron, eso de perder dos hijos en un período de tres, cuatro días más o menos de diferencia entre una muerte y la otra, puede llegar a volverte loca.-respondió, su forma de llevar la muerte de sus hermanos era irónica. Yo no la veía deshecha, y es que no le ha dado tiempo de llorar a Nick, y ahora pierde al hermano al que más apegada estaba.-Por cierto, ¿alguno sabe dónde se encuentra Luna?-preguntó.

-Está en la habitación donde yace Sebastian-contesté, sentándome en otro sillón.

-Vengo de allí, y no está.

   La miré, y Declan se levantó.

-Yo la dejé en esa habitación hace como dos horas, Paloma-aseguré.

-Pero no está, si vine hasta acá fue para ver si la encontraba. La he buscado por todas partes.

   Entré en pánico.

-Declan....-musité, levantándome del sillón de un salto.

    Él salió casi corriendo, y yo fui detrás de él.
    Preguntamos a los guardias de seguridad, a todo el que en ese momento habitaba Escala, y no hubo nadie que nos dijera que la vio salir. 
   Declan dijo que las cámaras debieron captar el momento en que se marchó, así que empezó a revisarlas por medio de su portátil. Los vídeos mostraban a todos menos a ella; eso me desesperó aún más.
    
-Esto es una pérdida de tiempo-dije, caminando hacia la puerta.

-Amanda, espera....

-¡¿Esperar?! Mi hermana acaba de perder al hombre que más ama, y está allá afuera, desolada, perdida, ¿y a ti sólo se te ocurre decir que "espere"?

    Declan soltó un suspiro.

-No me dejaste terminar: Espera, iré por mis llaves, voy contigo.

    Me sentí apenada, pero no lo di a demostrar. Salí antes que él.
   Me alcanzó en el elevador.

  Afuera hacía mucho frío, y se oían fuertes truenos, se aproximaba una tormenta. 
    Yo no dejaba de mirar por la ventanilla por si llegaba a verla caminando, o sentada en algún sitio. Era jodido mirar caras y caras durante toda la mañana, y no encontrarla a ella; entramos a sitios que mi hermana hubiese frecuentado de vivir allí. Pero no, no estaba en ninguna parte, se la había tragado la tierra.
    Y para colmo de males había empezado a llover.

-Aún no entiendo cómo evadió a los guardias y las cámaras de seguridad-comenté, sin dejar de observar las calles. Atenta a cualquier indicio de ella.

-Deberías estar orgullosa.-Por primera vez en horas aparté la mirada de la ventanilla, y lo observé a él, sorprendida por lo que dijo.-Después de todo es tu hermana pequeña; debe ser algo de familia el saber cómo y a dónde huir.

-¿Te burlas de mí, Declan?-inquirí, fulminándolo con la mirada.

-No me burlo, mi Lluvia-dijo con dulzura.-Debes reconocer que Luna hizo un buen trabajo escapando, esos guardias de seguridad fueron entrenados por Sahar y por mí, son la élite. Y Luna, sin ningún tipo de entrenamiento, los evadió a todos, además, contando las cámaras.....-Él sí parecía orgulloso, como si estuviera hablando de un gran logro de su hija.-Admítelo-agregó.

   Resoplé.
 Declan llamó a Draco y a Faye, cada uno guiaba a un pequeño grupo de búsqueda. Él les había dado una orden: no regresar hasta encontrarla y quien la encontrara avisaría a los demás. Lo hizo antes de alcanzarme en el elevador.
   En cuanto colgó empecé a hablarle de las malas nuevas. Le conté lo que Viktor dijo en la rueda de prensa, no le sorprendió. Pero sí sabía que eso le acarrearía problemas al mundano, fue como lo llamó.
   
-Huele a guerra, y si ya han mantenido una, bastante fuerte aunque sutil. Lo que se viene será grande-comentó aparcando frente a Escala.-Tu padre está en Providencia, así que no está enterado de lo que hizo Viktor, Providencia es un lugar que nos mantiene alejados y a salvo de los problemas humanos, la violencia, las guerras. Allí somos ignorantes de lo que ocurre aquí afuera, Él lo decidió así.

-Me alegra que seas tú quien toque el tema, porque nunca mencionaste que trabajabas con Cassul.

-Amanda...

-No quiero hablar sobre eso ahora, Declan, mi hermana está perdida; quiero enfocarme en hallarla.

   Él asintió.

-Es por eso que regresamos aquí, Draco la encontró-informó.

   Respiré aliviada, y bajé del coche bajo la tormenta que se había desatado.
      Entré al elevador, antes de que las puertas se cerraran entró él. Subimos directo al apartamento, apenas llegamos y las puertas se abrieron, corrí al salón donde Declan y yo estuvimos horas antes.
     Draco salía en ese momento.
      
-¿Dónde la encontraste?-le preguntó Dec mientras yo entraba.

     Luna estaba abrazada a Faye, le estaba picando la cara con el dedo índice.

-¿Está....

-¿Ebria? Sí, lo está. Cuatro botellas....

-Tresymedia, linda y pequeña mentirosa-la corrigió Luna.-HolaAmandaAmanda... ¡Manda! Eres Grande, AmandaAmanda...

      Casi me parto de la risa. La contuve, no era momento.

-Ella no bebe alcohol.

-Pues lo hizo, eso sin contar que casi se lanza de un...de un... de un puente.... ¡Basta ya, Luna!-Mi hermana seguía picándola con el dedo.

      Esa información me hizo sentir mal, en cuanto Declan entró le pedí que la llevara a una habitación.

-Estaré con ustedes en un minuto-susurré.

     Los vi andar por el pasillo, Luna empezó a fastidiarlo y no hice más que reír por lo bajo. Pude oír cuando canturreó: Declan y Amanda sentados en un árbol... B-E-S-O
    Me quedé un instante allí porque necesitaba procesar lo que acababa de ver y escuchar: Luna estaba ebria. Luna quiso matarse.
   No podía creer que estuviera borracha, ella no hace esas cosas, no es auto destructiva. No intentaría hacerse daño, no buscaría suicidarse, lo sé.
     Esta fue la gota que desbordó el vaso. 
   No quiero ni pensar en lo que haría si llegara a pasarme algo.

-Eres una gran hermana mayor, ¿no crees?-comentó Faye, sarcástica.

-Cierra la boca, zorra.

    Me encaminé a la habitación donde Declan tenía a Luna, no fue difícil hallarlos porque Luna estaba canturreando. Yo me quedé en silencio a la puerta, no la abrí porque paró de cantar y dijo algo.

-Tuve tres papás... Así...-Entreabrí la puerta con sumo cuidado para que no notaran mi presencia.-Mi papá biológico, que no es más que un hijo de perra que nos abandonó... Mi papá Gaspard, que se quedó con mi mamá y nos cuidó y murió intentando protegernos a mi hermana y a mí... Y mi papá Diego Giraldo, ¡el mejor papá del mundo mundástico!-Luna, ¡ay mi niña!-Mi papá Diego también murió...protegiéndome de la gente mala.-La tristeza se sintió en su voz.-Y mi hermanita adoptiva, tan pequeñita, también murió.... Todo lo que me rodea es muerte, muerte, muerte. Debería casarme con ella.

   Calló por un rato, pude ver la triste y a la vez tierna mirada que Declan le dedicaba. Estaba sentado frente a ella en la mesita de centro, Luna se encontraba en un sofá de espaldas a la puerta.

-Mi mamá adoptiva y Maura decidieron que debía ir al otro lado del mundo, y ¿qué me esperaba allí? El hombre más maravilloso que he conocido... Maravillosamente bueno en la cama... Pregúntale a Amanda, Declan....-Declan rió, y ella también.-Follaba tan bien..-Es imposible que le esté diciendo eso a Dec, y él sólo escuchaba y no parecía avergonzado.-Y me entendía, me sabía.... A veces soy idiota, y complicada, y él me tuvo paciencia.... Y entonces resulta que mi hermana mayor estuvo casada con él....-Luna apuntó a Dec con su dedo índice.-¡Amanda también se acostó con él! Eso debe ser considerado incesto.... ¿Es considerado incesto, Dec?

-¿Te estás escuchando, Luna?-preguntó Declan, sonriendo muy dulce.-Es una tontería.

-¡Estoy ebria! ¿No es lo que hacen? Es la primera vez que me embriago... No me leí el manual.-La última frase la dijo cantando.

      Entré.
       Declan se levantó, lo tomé por sorpresa.

-También dicen muchas verdades-dije.

-¡Amanda!-exclamó Luna.

-Cariño, vamos a la cama, tienes que descansar.-Me incliné para ayudarla a ponerse de pie, ella empezó a darme besos en la mejilla.

-Te amo heeeermana...-dijo.

-Y yo a ti, vamos a la cama.

-No estoy cansada, Ame. Nononono....

-No te comportes como una niña, vamos, cielo.-Empezó a apretarme la nariz, me reí. Tenía su brazo izquierdo rodeando mis hombros, pero había empezado a andar hacia la cama.-Ya Luna...-reí.

-Se bebió cuatro botellas de....

-¡Joder! ¡Qué fueron tres y media! Estoy ebria, pero sé contar.

     Se sentó en la cama, le ayudé a quitarse los zapatos.
    Declan anunció que tenía cosas por hacer, pero entendí que quería dejarnos a solas; después de un momento amargo como el que pasamos cuando llegué, esta actitud de ella debía de ser producto de aquello mezclado con la gran pérdida que acaba de sufrir. Y lo corroboré cuando me levanté, di media vuelta diciendo que la dejaría dormir, mi hermana se aferró a mi brazo.
    Me paré frente a ella. Luna me rodeó la cintura con sus brazos.

-No te vayas-susurró.-Por favor quédate, no quiero estar sola, ya no más. Eres lo único que me queda... Por favor, por favor yo no quería decirlo, no quería, no quería, no me odies....-lloriqueó. Me senté a su lado y la abracé.-Me duele, Ame.... 

-Lo sé, cielo. Lo sé....

       ¿Qué podía decirle
       Verla sufrir.... No, yo no quiero esto para ella.
      Era lo que quería evitar, el dolor, y el odio. Ahora ambos estaban creciendo en mi pequeña; me gustaría estar equivocada.
      Se durmió mientras le tarareaba esa nana que le cantaba de niñas, comencé a idear una manera de llevarla lejos donde pudiera estar tranquila. Pero allá donde vayamos nos iban a encontrar, lo sé.
      Mi móvil vibró, vi el nombre de Maura. Lo apagué, le hablaría después.
      Luna se movió un poco, de pronto se levantó y salió corriendo al servicio, fui detrás. La encontré arrodillada ante el retrete vomitando, me agaché a su lado, sostuve su cabello; creí que esta sería la última actividad que mi hermana y yo tendríamos juntas, sobretodo porque Luna no bebe alcohol, en todo caso ella estaría en mi posición. 
   Pasé mi mano por su frente y sentí algo fuera de lo normal.

-Tienes temperatura, cielo.

    En cuanto acabó la llevé de regreso a la cama. Y la arropé.
    Al ver a Declan entrar llegué a pensar que me había leído la mente porque ya iba a salir a buscarle.

-Tiene mucha fiebre, Dec.

   Luna estaba temblando bajo las mantas; Declan se le acercó y le tomó la temperatura con el dorso de la mano, tras eso se dirigió al baño, escuché el agua correr. Cargué a Luna, él venía saliendo y me la quitó de los brazos, lo seguí al baño.
   Metió a Luna en la bañera con cuidado, apagó el grifo cuando estuvo llena.
    Me arrodillé al lado de la bañera, Luna me miró. Tomé la mano que me extendió, y la apreté un poco.

-Me siento muy mal, Ame...-dijo con voz ronca.

-Shhhhh, relájate, mi niña.

   Cerró los ojos.

-A que no pasa nada, Ame-susurró. 

    Sonreí porque era la misma frase que decía cuando era una niña, a veces sólo era: A que todo estará bien. Pero la que más repetía era aquella que dijo en ese susurro.

-No, mi cielo, no pasa nada-respondí como siempre lo hacía.-Todo estará bien.

    Yo haré que todo esté bien.

     Su temperatura volvió a la normalidad poco a poco.
   Declan la sacó de la bañera, yo me encargué de secarla y cambiarle la ropa. Él fue a por unas prendas de vestir a la habitación de Sahar, trajo todo lo necesario; sonreí al ver las braguitas negras.
     Luna se mantuvo consciente mientras la vestía, luego la ayudé a meterse a la cama. 
     Durmió lo que restaba de la noche.

-Hay una herida demás en el cuerpo de Sebastian Strauss-dijo Declan, hablaba por lo bajo para no despertar a mi hermana.-Yo disparé dos veces y sabía con exactitud dónde herirlo y que pareciera grave. Esa tercera herida no la provoqué, la tercera bala no la disparé yo.

-¿Luna lo sabe?

-No he podido decirle aún. Pero esa bala quedó alojada en el corazón, es una suerte que el chico no muriera al instante.

    Alguien quería asegurarse de que Sebastian muriera.

-¿Tienes alguna idea de quién pudo haberlo hecho?

-Piotr....

    Luna se estaba sentando en la cama, fui a su lado.

-Necesitas descansar-la reprendí.

-¿Escuchaste lo que dije?-me preguntó.-Fue Piotr-repitió, convencida.

-¿Cómo estás tan segura de eso?-inquirió Declan.

-Él llegó poco después, fue el único que vino hasta donde estábamos Bastian y yo. Sabía exactamente dónde nos encontrábamos.

-Y no recuerdo haberlo visto después de salir de la capilla, cuando se le iba a dar la sepultura a Niklaus-dije, pensando en ese detalle. 

-Fue él, fue Piotr.-Luna había vuelto a recostarse.

-Bien-soltó Declan, sacando un arma que llevaba al cinto.-Sólo hay una forma de averiguarlo.



    Tomé sus manos entre las mías, y le quité la pistola.

-Aún no, te necesito aquí conmigo, y con ella-le dije por lo bajo.

    Escuché un movimiento a mis espaldas, y cuando me giré, vi que Luna intentaba ponerse de pie. Se tambaleó un poco.
    Le dije que aún no podía andar por ahí, tenía que desayunar algo, la fiebre de la noche anterior la dejó muy débil. Ella se sentó al borde de la cama y se cubrió la cara con las manos.

-Te lo dije-sonreí, cruzando los brazos.

    Ella se descubrió el rostro y sonrió también.

-Estoy bien, Amanda, mira lo radiante que me veo con esta ropa oscura, captaron el verdadero sentido del luto. Además me muero por tener esa cosa en mis manos y volarme la cabeza de un tiro.

    
      Se volvió a levantar y salió de la habitación, con esfuerzo.
       Levanté el arma y la apunté con ella, pero Declan me la quitó.

-Si yo no puedo usarla, tú tampoco.

-Sigue odiándome, ¿por qué tiene que comportarse así?

-No te odia, está quemando etapas, su comportamiento es muy normal dado lo que está pasándole. Todos tienen una forma distinta de sobrellevar el luto, ella aún no ha aceptado que Sebastian está muerto, intenta parecer normal y no se da cuenta de que está lastimándote.

    Puse los ojos en blanco, odio cuando cree que tiene razón.
    Yo sabía a qué  lugar iría Luna, así que seguí sus pasos hasta la habitación donde reposaba el cuerpo de Sebastian. Sin dudarlo entré, aunque no quería ver en mi hermana la misma reacción del día anterior. 
      La vi de pie ante un féretro, puso la mano sobre él.
      Declan debió encargarse de esto por pedido de Paloma, ¿será posible que ya hayan arreglado la fecha del funeral?
    
-Debemos hallar a Sahar y traerla de vuelta-dijo con una voz gélida. No la interrumpí, esperé a que prosiguiera porque sabía que no había terminado.-El plan se cancela, no me apetece que Viktor muera por su mano-agregó.-Quiero que lo destruyas, quiero que le quites el poder que tanto ama tener, que lo dejes en la ruina, sin un céntimo...-Allí estaban: la ira, el odio.-Y cuando todo se le acabe, cuando ya no le quede nada, quiero que me dejes estar en primera fila cuando empiece la verdadera tortura. Quiero ser quien haga el primer corte, quiero que sienta miedo, dolor, que agonice días enteros. Quiero que sane y volver a iniciar para que sienta la agonía que sintió su hijo, la agonía que siento yo, la agonía que siente la madre, la hermana... Y con la que has vivido todos estos años.
         
   Di media vuelta sin replicar, y salí de esa habitación.

    


        Hemos perdido bastante...
       Cuando has crecido en el Infierno 
       Cuando lo llevas dentro de ti, quemando de odio tus entrañas
       basta un segundo de dolor para exteriorizar(lo) e ir en contra de los monstruos que te pusieron allí en primer lugar..
       Y yo no jugaría a ser el Diablo. Ya no más... 
     Estaba agotada...
     Además...
     No se necesita jugar a ser alguien..... que ya se es.