Spin-off

Spin-off

domingo, 1 de febrero de 2015

Si Te Dejas Llevar....



A veces Hielo, a veces Fuego....






       Le agradecí a Clara el desayuno que había preparado, la mujer era como una segunda madre para mí; mientras leía las noticias del día escuché una canción que me hizo sonreír al instante, me recordó a Luna.
   No acostumbro escuchar a Pablo Alborán, pero ésa mañana presté especial atención a la letra, éramos ella y yo pintados a todo color en aquella melodía. 
  A cada frase, Luna venía a mi mente y ese primer beso...y ese segundo beso.... ¿En qué me estaba metiendo? ¿Qué había hecho conmigo? ¿Cómo alguien puede colarse en tus pensamientos nada más empezar el día? A tal punto que...
  
  Oí el timbre, me levanté para abrir la puerta. Clara debía estar en la lavandería.  
   La carita angelical de Paloma apareció en el umbral, de un salto me abrazó. Yo aún no salía de mi asombro cuando ya mi hermanita estaba dando vueltas por mi apartamento.

-¿Cuando has llegado? ¿Y tu equipaje?-pregunté, atónito.

-Se dice "Hola hermana linda, hermosa y preciosa, que gusto me da verte".-Puse los ojos en blanco.-Llegué anoche, me estoy quedando en casa de Andrea, ya sabes, para ayudarla con las cosas del bautizo de su baby.

   Se sentó a la mesa del comedor para comerse mi desayuno, ¡qué bonita!

-¿No has venido sólo a saludar, no?

    Paloma me hizo un guiño, me senté a su derecha mientras la veía devorarse mi desayuno.

-¿Sí me llevarás mañana a la fiesta de aniversario de Vesta?-¡Lo sabía!-Por fis, Sebas. Yo nunca te pido nada.

    Eso no era del todo cierto, pero siendo ella no le negaría nada. 

-Puedes ir, Paloma, pero tendrás que conseguirte tú misma un acompañante. Yo tengo pareja.

   Se le cayó el bocado que se llevaba a la boca, me miró esperando una explicación. Me quedé en silencio mirando sus ojos café, ella empezó a interrogarme; pidió nombre, dirección, edad, en qué trabajaba y al final tomó aire, y soltó:

-¡Es Amanda! ¡¿Has vuelto con Amanda?!

-No, Dios me libre.-reí, ella suspiró aliviada.-Se llama Luna, es sobrina de Maura.

   La cara que puse debió ser de bobalicón porque mi hermana arqueó las cejas, y me dio un beso en la mejilla.

-¡Te has enamorado!-exclamó.

-¿Qué?

-Sólo hay que verte, Sebas.-dijo con una sonrisa de oreja a oreja.-¿Cómo la conociste?

-Fue la semana pasada, Andrea me envió tu invitación con ella, trabajan juntas.-dije, recogí el plato y el vaso, me dirigí al fregadero para lavarlos.

   Paloma venía detrás de mí, tenía su castaño cabello atado en una coleta de caballo, e iba vestida más bohemia que de costumbre.

-Cuéntame más de ella, quiero saber.

-Es... una Señorita Hielo.-la miré de reojo, Paloma había fruncido el ceño.-Tiene un halo de misterio que la rodea, es como si te atrajera sin siquiera intentarlo.... Y siento que la conozco de siempre.

-Tú no crees en eso, no crees en la magia....

-Creo que en algún momento tenía que ver las cosas desde otra perspectiva, porque ella es magia.-susurré casi sin darme cuenta.

   Escucharme hablar de esa forma me dio miedo hasta a mí mismo, Paloma no se equivocaba.

-Con tal de que no sea Amanda, por mí puedes salir con Mariló Montero.

-Pero si a ella tampoco la aguantas.-reí a carcajadas.

   Nos sentamos juntos en el sofá, yo tenía que salir en un par de horas porque Maura quería todo en su elemento para la fiesta del día siguiente. Yo estaba a cargo.

-Amanda te hizo mucho daño, bro. Además todos sabemos que su matrimonio fue más por compromiso que por amor, y nada me quita de la cabeza que ella fingió ese embarazo para amarrarte, y como no pudo quedar embarazada de verdad los primeros meses de casados, fingió un aborto apoyada por algún médico falsete de esos que hay por allí.

-Paloma....

-Bueno no hablemos de ella, no merece la pena. Pero parece que Lunita sí, así que ansío conocerle.

   Hablamos de otras cosas por una hora más, luego la llevé de vuelta a casa de Andrea. 
   Durante todo el día no hice más que ayudar con el sonido en el enorme salón de fiestas de la revista, que quedaba en el último piso, ver por las bebidas y la comida, de la decoración -que de eso no sé nada- se encargó Maura. Escuché que habría una presentación especial de baile, pirotecnia... Todo fue un corre, corre.
   En la tarde pude escaparme de la jefa y fui a ver a Luna. Sabía que estaría en el estudio de belly dance adonde solía ir.
   Maura me había invitado a cenar con ella y Enrique esa noche, y Luna estaría presente. Era como una despedida pues pasarían algunos días en Milán por el desfile que Maura llevaría a cabo allá.
   Bajé del coche y entré. Subí las escaleras, y me dispuse a buscarla, oí su voz en el primer salón que vi. 

-...no lo creo.-decía mientras metía algo en su bolso.

-¿Tienes cigarrillos?-le preguntó la misma chica con la que hablaba.

-¿En el tiempo que llevo aquí me has visto fumar?-inquirió ella, colgándose el bolso al hombro.

-No.

-Ya tienes tu respuesta.

-Eres mala, Luna, eres muy mala.

-¿Por no fumar?-rió, volviéndose.

   Nuestras miradas se encontraron, ella ladeó la cabeza y luego hizo un gesto negativo, una sonrisa traviesa en sus labios. 
   Caminó hacia mí, y luego me rodeó. 
   La seguí.

-Comienza a darme miedito, Sebastian.-comentó.-Estoy pensando en hacerme amiga de varios polis, ¿usted qué opina?-preguntó, bajando las escaleras.

-Que tengo tendencia a acosar señoritas que disfrutan con el sufrimiento de un hombre enamorado.

     Ella se detuvo en seco... 
     ¡Metiste la pata, idiota!
   Se giró, pero no estaba molesta, ni confundida. Su expresión era más indescifrable que otra cosa. Me habría gustado que dijera algo, volvió a caminar; la guié a mi auto y le dije que podía llevarla adonde ella quisiera. Dijo que aceptaría, debía llegar con Enrique y no le gusta ser impuntual; le abrí la puerta del coche y ella subió.
    En el camino le comenté que se parecía a Maura, que hacía muchas cosas, ella rió porque no cree que sea así. 
  Dijo, y cito textualmente: "Maura no se está tranquila ni un momento, quiere las cosas para ya, y le salen bien a la muy condenada. Si la invitaran a ver una operación de corazón abierto aprendería a hacerla en menos de cinco minutos...". En cambio ella estaba aprendiendo a ser paciente, a disfrutar de cada momento que se le presentaba, decía que era curiosa, que le gustaba experimentar. Y saber cosas nuevas.
  Me gustó que me hablara un poco de ella, aunque la chica distante seguía rondando por allí.
  
  Cuando llegamos bajé para abrirle la puerta, ella esperó a que yo rodeara el coche para abrirla ella misma y luego se rió.

-Esa chica tenía razón, eres mala.

-Y tú muy caballero, creí que ustedes no existían.

-Estamos en peligro de extinción, ¿me salvarías?

   Puso su mano derecha en mi pecho, y mirándome con esos oscuros, apasionantes y fríos ojos suyos, dijo:

-Será un placer, Sir Caballero.

   Se alejó, subió corriendo las escaleras del teatro. Le grité que la vería en la noche por la cena con sus tíos, ella levantó el pulgar y siguió su camino.

  


    Esperarla se había convertido en una tortura, cuando no la veía la echaba de menos. 
    A la hora en que debíamos vernos en el restaurante llegué puntual, Maura fue la primera en verme y levantó la mano. Luna giró la cara, al estar cerca la saludé con un beso en la frente y me senté; se veía hermosa, su pelo negro como la noche iba suelto, y alisado y sus ojos no perdían oportunidad para encontrarse con los míos. 
   Le acaricié la mano entre charla y charla, ella lo permitía. En la mesa habíamos cuatro personas y dos de ellas estaban ausentes, perdidos en su propia conversación no verbal; hablar con sus tíos se había vuelto casi mecánico, nuestras bocas se movían, contestábamos, reíamos, pero en realidad no estábamos allí. Nuestras almas se comunicaban en otro plano, y entre miradas, y sutiles caricias nos decíamos todo lo que de nuestras bocas no había salido aún. Al menos no con todas sus letras, y tal vez no lo necesitábamos aunque fuese lo típico expresarlo.
   Pero nosotros íbamos a contra corriente, ya sabíamos lo que sentíamos, sólo que había un poco de miedo, de su parte no sé exactamente la razón. Tal vez alguien la había herido tanto como me habían herido a mí....

   Maura me encargó llevarla a casa, y lo hice sin dudarlo, ella tampoco se negó.
    Rumbo a su apartamento la tensión en el coche fue palpable, podía sentir el calor que desprendía su cuerpo. Me miró en silencio y luego al frente, cogí su mano y  entrelazamos los dedos. 
  Cuando aparqué y me acerqué para besarle los labios ella se alejó un poco, pero luego, como por inercia, me atrajo hacia sí y besó muy quedo los míos. 
   Acaricié su pierna con mi mano, y fui subiendo con lentitud, sintiendo su suave piel en el camino. Ella las abrió dejando que mi mano se introdujera bajo su vestido; rocé su coño por encima de sus braguitas, gimió contra mis labios. Eso me prendió, metí mi mano por dentro de su ropa interior. 
   Nuestras respiraciones se habían vuelto irregulares, tenía sus manos en mi nuca y besaba con un ímpetu familiar, el de la primera vez. 
   Saboreé su lengua, a medida que la penetraba con uno de mis dedos; bajó una de sus manos por mi cuello hasta mi pecho, estábamos sólo frente con frente, para entonces ya había metido otro dedo en su coño. Comencé a embestirla, su mirada en la mía, mi polla estaba dura, pero por ahora el único placer que importaba era el de ella.... Su placer era el mío... 
   Mordisqueé sus labios...
   Debía saberla mía...
   Estaba tan caliente, tan mojada... 
   Su cuerpo se tensó, sentí como su sexo se contraía... Y suspiró, apoyada en mi hombro, ahogando su grito allí. 
   
  Saqué mis dedos acariciando un poco más su clítoris, besé su cuello... Y volví a encontrarme con su rostro, con su mirada... 
   Ella en mí y yo en ella...
   
   Me bajé para abrirle la puerta, esta vez esperó a que yo llegara. Salió, y la abracé antes de que se perdiera dentro del edificio.

-Tú me has hecho entender, que aquí nada es eterno, pero tu piel y mi piel...pueden detener el tiempo...-canturreé a su oído.-Una de tantas noches, mi Luna...-le susurré.

    Cuando se apartó me regaló una sonrisa escurridiza pero placentera...  
      Besó mis labios castamente, y entró....
      
   Luna había sacado una parte de mí mismo que no creí que existiera.... 
     


   








sábado, 31 de enero de 2015

Renacer....(con Él)



Él me devolvía a la vida....



   Maura tenía la radio a un volumen nada recomendable cuando llegué hasta su auto, sonreí pues era una de esas canciones que suelo oír y bailar cuando pido el estudio para mí sola en la academia de baile. Y ella lo sabe.
   
-...Pero algún día vas a querer volver al verme bien, besando amor en otros labios....-Cantaba la muy boba.

   Puso el auto en marcha, y cada vez que decía: "besando amor en otros labios", me miraba de reojo. Yo tan sólo le pedía que por favor no se distrajera y pusiera atención a lo que hacía, me ponía nerviosa, ella entendió y le bajó volumen.
  Bastian es un sueño, lo irreal, una fantasía.... ¡No es mi tipo, no es mi tipo! me repetía una y otra vez, es lo que siempre me digo cuando siento atracción por alguien; hasta ahora me había funcionado, y sólo tuve una relación que resultó un fiasco, y terminó...muy mal. Escuchar la canción que Maura seguía cantando en voz baja me recordaba a Theo, sólo que había algo que no iba a pasar y era el "Pero algún día vas querer volver....". 
   Él no volvería.

-Estás muy callada.-dijo Maura.

-Sólo quiero llegar a casa sana y salva.-le respondí.

   Maura me tomó la mano y la apretó un poco.

-¿Quieres que me quede contigo esta noche, cielo?-preguntó.

-No, mi tío debe estar esperándote para cenar. No te preocupes, estaré bien.

    Mentí, a Maura era fácil mentirle... Y yo soy muy mala mintiendo, con eso digo todo.

    Antes de bajar del auto, Maura me detuvo, me miró en silencio por un minuto entero, eligiendo bien sus palabras.

-Vi tu rechazo hacia él durante el día.-No se le escapa una.-Seré honesta contigo, Luna. Soy de las personas que piensan que tú eras mucha mujer para Theo, y no estoy diciendo que el muy maldito se merecía lo que pasó, aunque creo que sí, y lo siento. Pero no deberías sentirte culpable, no es justo para ti, estás aquí y una nueva oportunidad se te presenta: tómala, cariño.

   Salí del auto y entré corriendo al edificio.
   Intenté mantener la mente en blanco hasta llegar a mi apartamento; ya en él, dejé mis cosas en el suelo, fui a por mi portátil y empecé a revisar las noticias. Lo hago cada mañana, y cada noche; mientras saltaba de una a otra página no sé que botón presioné pero una fotografía apareció en la pantalla.
  Un chico de piel blanca y pelo negro, sonriendo y abrazando desde atrás a una joven morena igual de feliz. De repente la imagen desapareció dándole paso a otra donde él besaba su mejilla, y así estuvieron las dos fotografías turnándose en el monitor. 
   Ése chico de veintiséis años, y ella en ese entonces de veinte, aparentando ser la pareja perfecta. Limpié las lágrimas que corrían por mis mejillas, ¡creí que las había eliminado todas!
   Eché la portátil al piso.
  
  Theo fue mi primer novio, pero desde un principio nuestra "relación" fue tóxica, dañina tanto para mí como para él. Nuestras personalidades eran tan parecidas, yo podía ser muy pacífica pero cuando me enfadaba no había quién me calmara, y él era igual. Era manipulador, adoraba insultarme cuando veía la oportunidad.... Terminamos y volvimos varias veces, él solía amenazar con quitarse la vida. Incluso lo intentó, su familia me echó toda la culpa, y al recuperarse él juró que me respetaría, que si volvíamos a intentarlo todo iría a mejor, yo ya no le quería y no sé si alguna vez llegué a quererlo. No sabía lo que era estar enamorada, sentir lo que siento con Sebastian me hace ver que lo que tenía con Theo no era -ni por asomo-, amor. Ni siquiera amor propio...
    A mis amigos les decía que todo iba bien cuando todo estaba patas arriba, cuando me hacía la vida un infierno. 
   A nuestros amigos les decía que sufría por mi forma de ser. Pero que me amaba, que haría lo que fuera por hacerme feliz... Y otra vez ante los ojos de todos, la pareja perfecta. La que siempre luchaba por salir adelante pese a los problemas...

  La última vez que Theo y yo nos vimos él discutió con mi padre porque él-mi papá-nos encontró gritándonos el uno al otro. Y lo oyó llamarme "Maldita puta", así, con todas sus letras; le pedí a mi padre que nos dejara solos, que yo lo arreglaría y terminaría con él de forma definitiva. 
  Fue en mi lugar de trabajo, yo acababa de salir de una función y Theo me vio hablando con un compañero, eso no le gustó; empezó a gritarme en el camerino y mi padre entró. Tras ese incidente en el camerino, salí y me subí en el coche, Theo subió por el lado del pasajero....
   
  Él ya no regresaría a mi vida, pero aún puedo oír su voz gritándome que no me atreviera a dejarlo.
    Él se fue para siempre, llevándose parte de mí...
    
   Me duché y me puse unas mallas negras, hice espacio en el salón recordando lo que le dije a Sebastian antes de salir del elevador. Y en las palabras de Maura...

  Seré honesta contigo, Luna....-Encendí el reproductor de música-Soy de las personas que piensan que tú eras mucha mujer para Theo...-Cerré los ojos y al abrirlos el salón había desaparecido.-...y no estoy diciendo que el muy maldito se merecía lo que pasó....-Empecé a bailar.-...aunque creo que sí, y lo siento....-Él ya no estaba, debía dejar ir ese fantasma.- Pero no deberías sentirte culpable,-Me perdí en la canción-... no es justo para ti, estás aquí y una nueva oportunidad se te presenta: tómala, cariño.


  Su beso....
  "Mi Luna"...
  Una nueva oportunidad....
   Renacer en él y con él... 
    Mi Bastian...

  
    










viernes, 30 de enero de 2015

Tan Cercana.... Tan Distante...





Luna podía desquiciarte a veces, prefería guardarse sus problemas, 
arreglarlos ella misma o incluso morir con ellos...
Pero yo no planeaba dejarla...
Abandonarle no estaba en mis planes,
y cargaría con su equipaje de dolor de hacer falta...



   Ir a Berlín sólo porque padre quería anunciar con bombos y platillos que mi hermano mayor se haría cargo de su imperio de mierda me cabreó, hubiese podido estar presente vía skype. Pero el viejo dijo que todos los herederos debían estar en persona, así los socios conocerían a la futura generación y blá blá blá... Yo ni siquiera estoy interesado en manejar su dinero, sus negocios y en fin. Por eso me forjé mi propio camino, y todo me va bien, pero es algo que él no ve, toda la vida criticó mi forma de ser y vivía comparándome con mi hermano mayor. Creo que es lo típico, pero a mi hermano no lo odio, le tengo el cariño que se merece, de él he tenido un apoyo incondicional
  Niklaus, Paloma, Piotr y yo crecimos delante de las cámaras. Nuestra madre fue modelo en sus años mozos, y ahora sólo se dedica al diseño de modas.
  Padre era el estricto de los dos, ambicioso y siempre cuidando que no hubiera escándalos que pudieran ensuciar el buen nombre de la familia. Y cuando digo "cuidar de escándalos" me refiero a que me tenía vigilado las 24hrs del día.
  Mi padre es el fundador de una compañía de tecnología, LexCorp. nombrada así por el nombre de mi madre: Alexandra. 
  Y estoy de acuerdo en que Niklaus sea el nuevo CEO, es el más calificado, aunque Paloma también es muy eficiente. Yo no sería capaz de tomar el control de algo así, no soy de ese mundo aunque haya crecido en él.
  Pude evitar a Piotr durante los días que estuve en Berlín, aunque en contadas ocasiones intentó acercarse. No creo poder perdonarle, no ahora.

   El Lunes en la mañana ya estaba de regreso y lo primero que hice fue cumplir con mi palabra; dejé el equipaje en mi apartamento, cogí mi motocicleta del estacionamiento y fui a por ella después de llamar a Maura y pedirle la dirección de su casa..
  Quería verle, la echaba de menos. ¿Era normal? ¿Es esto normal? 
   33 años Sebas, y andas como adolescente calenturiento. Pensé.
   
   Le envié un mensaje en cuanto aparqué frente a su edificio, ella tardó un poquito en salir y creí que tal vez no estaba allí. 
    Pero apareció.

-¡Estás loco!-gritó.

-¡Por usted soy un acosador ¿recuerda?!-le respondí al instante.

   Bajó con un bolso al hombro y unos pantalones de mezclilla hechos a la medida, llevaba un abrigo negro cerrado y guantes a juego. Su pelo negro suelto al viento, me acerqué para besarle la mejilla, ella lo permitió.

-Vas de salida.-dije sin hacer ningún comentario sobre su delicioso aroma, perfume Hugo Boss.

-Tengo que ver a Maura, llamó en la madrugada diciendo que debía hablar conmigo sobre una... ¿fiesta de aniversario?

-La revista, vamos que te llevo.

   Se subió sin decir nada más, ella no aceptaría que le gustó verme... Sin embargo en ese momento la oí susurrar: "Me alegro que vinieras".
   Arranqué, sonriendo al saber que había una oportunidad, ¿lejana? Tal vez, pero cada vez la veía más cerca.

   En el estacionamiento del edificio ella se quitó el casco y me lo dio. Nos encaminamos hacia los ascensores, en silencio; había una carga en el ambiente, en medio de nosotros dos, a nuestro alrededor. No sé si ella lo había notado, pero tenía un sabor a anticipación, al hecho de querer tocarla y que ella así lo deseara.
  
-¿Cómo estuvo tu viaje?-preguntó.

   Ésa voz...

-Digamos que ameno, hasta cierto punto. Ver a mi padre no siempre es fácil, tiene sus expectativas sobre sus muy diferentes hijos pero ya he aprendido a lidiar con eso.

  Las puertas se abrieron, dejé que saliera la primera y la guié a la sala de conferencias donde, con seguridad, estaría Maura. A la mujer se le dibujó una sonrisa de oreja a oreja al vernos llegar juntos; Luna pasó de largo evadiendo el abrazo de su tía. Creo que así se llevan, parecen hermanas en lugar de tía y sobrina.

-Bien, que lleguen juntos me facilita las cosas.-Luna estaba recargada en la mesa y la vi mirar a Maura con una sonrisa irónica dibujada en los labios, era como si supiera qué era lo que su tía diría a continuación.-El séptimo aniversario de la revista es el miércoles, habrá una gran celebración tal y como me gusta, vendrán muchos periodistas a cubrir el evento....

-Y quieres que Bastian y yo vayamos juntos para hacer de pareja oficial de la revista porque tío Enrique y tú se van a Milán para los preparativos de tu despampanante desfile de modas.

   La morena dijo aquello en tono solemne, miré a Maura, puso una carita de ruego.

-No me hagas pucheros, Maura.-dijo Luna, cruzando los brazos. Y parecía ser su última palabra.

-Creo que es una buena idea.-intervine, sentándome en una silla. 

    Luna frunció el ceño, sin mirarme.

-Además, cariño, todo esto será tuyo en algún momento....

-¿Por qué no tienes hijos? De ese modo ellos podrían heredar "todo esto".-contradijo la morena.

-¿Y perder esta figura?

   Luna puso los ojos como platos.

-Debes estar de broma.-rió. Era la primera vez que oía esa risa, hermosa como su voz.-A veces eres tan frívola.

-Lo sé. ¿Si lo harán verdad?

   Aquella pregunta se prestaba para algunas interpretaciones, y sé que Luna pensó lo mismo que yo porque sonrió, otra vez sin mirarme.
   Desde el bolso de Maura se oyó el sonido de una canción que reconocí como Walking On Sunshine, Maura sacó su móvil y contestó, todo esto sin apartar los ojos de mí. Sabe que odio esa canción, seguro esperaba a que se lo recriminara.
  Se disculpó con nosotros y salió de la sala.
   Me levanté y me paré frente a Luna, no podía leer la mente pero sabía con exactitud lo que pensaba, le daba vueltas a la pregunta que Maura había hecho. 
  En silencio, cogí su mano izquierda y le quité el guante, ella tan sólo observaba. Puse su mano en mi mejilla, al momento ella intentó evitar tocarme, pero se dejó guiar; la solté y sentí su dedo pulgar en mi labio inferior. Su oscura mirada en la mía, su caricia en mi mejilla era como una brasa ardiendo, apoyé mi frente en la de ella.

-¿Lo haremos?-Una sonrisa ladina en sus labios.-Ir juntos, quiero decir.

-Sabes que ella hizo la pregunta con toda la mala intención del mundo ¿no?

   La besé como única respuesta, despacio, un beso casto. Su mano seguía en mi mejilla y la mía bajaba por su espalda hasta sus caderas. 
   
-Mi Luna.-susurré contra sus labios.

-Tomaré eso como un sí.-Luna me apartó con suavidad al oír la voz de Maura, noté su incomodidad.

   Durante todo el día acompañamos a Maura en el proceso de la edición de aniversario de la revista, sólo faltaban unos meros detalles.
   Luna procuró hablarme lo menos posible, y cuando nuestras miradas se encontraban podía reconocer esa frialdad y tristeza que vi en sus ojos después de besarla la primera vez. 
   La alcancé en el ascensor ya en la noche cuando acabamos, Maura se fue la primera, y esperaba a Luna a la salida del edificio para llevarla a casa.

-Vuelves a hacerlo.-comenté, ya dentro.

-¿Qué cosa?-Se recargó en la barra de metal.

-Ese escudo que pareces activar cuando todo va bien, me hace sentir que hice algo malo.-Preferí mantener la distancia, aunque por poco tiempo.-Tus ojos, son tan apasionados, pero de algún modo también consigues que sean fríos y distantes. Lo haces ahora.

   Nuestros cuerpos no se tocaban, y no es que no quisiera que  pasara.
   Su respiración se había acelerado, cuando Luna conseguía relajarse bajaba la guardia y sus ojos brillaban con una intensidad que quitaba la respiración.

-¿Qué pasa? ¿Por qué cambias de este modo?-Aparté un mechón de pelo que le caía en la cara.-No creo haber hecho algo para ofenderte, y de ser así, lo siento.

-Dame tiempo.-susurró.-Intento acostumbrarme a.... Llegué a mi destino.-dijo, mirándome a los ojos.

   Las puertas del elevador se abrieron, y me aparté para darle paso.

-El miércoles.-dijo, volviéndose antes de que las puertas volvieran a cerrarse.-Hagámosle un favor a Maura, y vamos juntos a la mentada fiesta.

    Le guiñé un ojo.
   Yo estaba aterrado, debo admitirlo, lo que empezaba a
sentir por Luna me ponía en una posición en la que nunca me había visto, ni siquiera con Amanda. Comenzaba a actuar de una manera casi obsesiva, pero que al mismo tiempo no lo era. Y me hacía preguntarme ¿y si ella no llegaba a sentir igual? Ya había tenido un desplante con mi ex mujer, mi mala suerte....
  Y terminé entendiendo algo muy curioso, la frase que había dicho.... 
  "Llegué a mi destino".... 
  No era por el elevador, y no puedo estar haciéndome ideas locas al pensar que lo dijo por mí...










jueves, 29 de enero de 2015

Corazón Oxidado....


Admito que el miedo a veces me controla 
cuando de alguien que me gusta se trata,
 pero con él,
 no sé cómo,
 terminé controlando mis miedos...
Él me hacía las cosas más fáciles, todo salía tan natural....


   ¡Pero es que debí suponerlo! Debí prever que lo vería allí, pero ahora eso ya no importa ¿no? Ahora sabía qué lugar no frecuentar demasiado, a Maura tendría que verla fuera de su trabajo, de preferencia en su casa o en la mía.
   Besar mi boca las veces que sean necesarias, ¿pero a quién se le ocurre?

-La señorita Rocío la verá ahora.-anunció la recepcionista.

   Me levanté y entré al bendito consultorio, ¿cómo me dejé convencer por Maura?
   Cerré la puerta detrás de mí. 
  Aquél lugar me resultó ameno a simple vista, sólo había un estante lleno de libros detrás del escritorio; todo era blanco y espacioso, la ventana tenía las blancas cortinas corridas, y además del escritorio y el estante habían tres muebles más, un sofá cerca de la ventana y frente a este una mesita donde habían dos tazas de café.... Eso no me gustó.
  Ella, la mujer con la que debía hablar, estaba sentada en otra silla al otro lado de la mesita. Se puso de pie para saludarme y me invitó a sentarme en el sofá.
   ¿Cerca de la ventana para hacerles el trabajo más sencillo a sus pacientes?

-No sabes el gusto que me da conocerte, Luna.-dijo la mujer.

-Maura le habló mucho de mí, es una bocazas.-comenté, ella sonrió. 

   Vi la taza de café humeante que estaba frente a mí.

-¿Gustas?

   Levanté la mirada, cogí la taza, caminé hacia la ventana, la abrí y vacié la taza por allí; volví a mi lugar, coloqué la taza dónde la encontré y crucé las piernas.

-No.-respondí.-Para hablar de mí, Maura debió mencionarle a mi padre. Por eso el café ¿no?

  La psicóloga apretó los labios, cerró la libreta que tenía en el regazo y la puso en la mesa.

-Un poco, pero quiero saber cómo era tu relación con él de tu boca; ¿por qué reaccionaste así por una simple taza de café?

   Nada me irritaba más que tener que hablar de mis asuntos con una perfecta desconocida, a menos que ella me agradara. 
  Maura se encargó de arreglar esta sesión la semana pasada, decía que si no quería desahogarme con ella entonces que hablara con una profesional, acepté para que dejara de insistir con ese particular. Igual nada se me quitaba con intentarlo.

-Mi padre solía preparar café en las mañanas y en las noches,-empecé, mirando la taza.-así que cuando me levantaba el aroma del café recién hecho se hallaba en toda la casa, y cuando regresaba de mis ensayos ya en la noche, solía encontrar ese aroma otra vez.

   Controlé mis emociones, no quería echarme a llorar delante de ella.

-¿Cómo era él? ¿Qué veías en él?

-Veía a un hombre que se preocupaba por su familia, e incluso por personas ajenas a su familia; siempre intentando hacer de este mundo un poquito mejor, los políticos son un chiste, pero mi padre era diferente. Él se preocupaba de verdad, creo que de acceder a un cargo tan grande él habría sido mejor que muchos, aunque a veces me enfadaba un poquito con él, teníamos nuestros desacuerdos. Muy pocos, porque él respetaba más mi espacio que mi madre, creo que teníamos una relación de padre e hija normal.

   La psicóloga escuchaba con atención, yo sólo quería que terminara la hora de una vez.

-¿No dices todo esto porque....

-No, sé lo que dirá y la respuesta es: No. Él siempre me trató bien, nunca le grité y él nunca me gritó, nuestras discusiones eran sumamente pacíficas; si me enfadaba con él eran por pequeñeces, ya luego lo estaba abrazando.

-¿Una de esas discusiones "pacíficas" fue por Theo?

    No rompí el contacto visual, y con serenidad le dije:

-Se acabó la sesión.

-Pero acabas de llegar.

-Y ya me voy.


Maura debería dejar que me ahogue en mi dolor, sabía que esto de ver a un "profesional" era mala idea. Llevo mi equipaje de un sufrimiento que no se supera en un año, a cuestas; no estoy preparada para hablar de cómo me sentía respecto a mis pérdidas en el último año, y no sé si lo estaré en mucho tiempo.
   Enrique me llamó para avisarme que tendríamos ensayo desde las dieciocho en adelante, así que esas horas libres las aprovecharía para ir a la academia y luego a mi trabajo en el bar de Andrea. 
   El marido de mi tía era director de teatro, pero no por eso me las veo fácil, le he pedido que me exija, durante los ensayos no soy su sobrina sino una más de su actrices. Incluso audicioné para ganarme un puesto en su compañía, no me gusta tener las cosas fáciles. Si no me esfuerzo por algo termino aburriéndome.
   
  Llegué a casa y encendí móvil, y portátil.
   Me senté en el sofá del salón con un vaso de agua en la mano, vi que tenía un correo de un tal: Sstrauss88@gmail.com.
   Estuve tentada a enviarlo a la papelera sin leerlo, pero lo abrí. 
    Así de curiosa y estúpida soy.

" De: Bastian S.
  Fecha: 28 de Enero de 2015
  Para: Señorita Hielo
  Asunto: Usted... 

   Señorita Hielo,

si mi osadía y mi insistencia le parecen una soberana molestia déjeme decirle que tendrá que soportarla, y tendrá que soportarme porque no voy a desistir, no soy ésa clase de persona que desiste al ver que algo le resulta difícil. Es más, mientras más difícil, más interesante.
Y tú, me has cautivado, ¿estoy mal si pienso que tengo el mismo efecto en ti?
Me marcho a Berlín por una semana, tal vez regrese en menos tiempo, pero a mi regreso serás la primera persona a la que busque... 
¿Me refundirás en la cárcel por eso? Me he vuelto un acosador de tiempo completo, y es tu culpa.
Te has convertido en mi debilidad...







Sebastian Strauss"




 ¡¿Cómo obtuvo mi dirección?!

-Maura....-susurré.

   Llamaron a la puerta, me encaminé a abrirla pensando en las diferentes maneras de torturar a alguien. 
  ¡¿Y cómo que "Señorita Hielo"?!
  Abrí y di media vuelta al ver que era mi querida tía toda entaconada.

-Maura ¿me puedes explicar por qué tengo un mensaje de Sebastian en mi bandeja de entrada?

-¿Consiguió tu dirección?-preguntó ella fingiendo sorpresa.

-Pues no sé cómo le hizo, a menos que haya un fantasmita amigable de nombre Maurasparín que se lo haya facilitado.-Maura apretó los labios y miró hacia otro lado mientras tomaba asiento.

-¿Vemos Master Chef....

-No, no me apetece ver a un montón de infantes cocinando mejor que yo, por más adorable que sea.-No puedo creer que me evada, ¿así soy yo?-No me hagas esto, Mau.

  Palmeó el espacio a su lado para que me sentara, cuando lo hice pasó su brazo por mis hombros y me atrajo hacia ella. 

-No he hecho nada que tú no quisieras.-comentó. Vale, sí tenía un poquito de razón.-Es un buen hombre ¿sabes? Pero es cosa tuya el verlo o no, si te escribió es porque en serio le has causado una buena impresión, con Sebastian es muy difícil eso. ¿Qué me dices tú? ¿Qué piensas de él?

   Es hermoso, muero por que me bese la boca las veces que él crea necesario... 
    Sonreí ante la perspectiva de volver a probar sus labios.

-Es una soberana molestia.-respondí, ella soltó una carcajada.

-Seguro no pensaste eso cuando se han besado.

-Además de molesto, chismoso.-dije, hastiada.

   Maura me apartó un poco con dulzura, y se inclinó para coger mi portátil; la dejé tranquila, si iba a leer el correo que lo hiciera.

-¿Señorita Hielo?-Maura me miró, como examinándome.-Sí, sí das esa impresión.-Y siguió leyendo, estaba bastante centradita en el mensaje; en cuanto terminó suspiró y volvió a abrazarme.-¿Vas a responderle, verdad?

-Ni hablar, cambia de tema.

-Bueno si es lo que quieres, Rocío me dijo que tú dejaste la sesión a medio....

-Paso. Otro.

-Luna, tienes que hablar con alguien, sé que escribir te alivia, y el hacer teatro, y la música y pintar.... Pero también sería bueno que expresaras lo que sientes con una persona, además de con un lienzo o una página en blanco. Cerrarte terminará haciéndote mal.

   Me quedé en silencio, puse mi cabeza en su regazo, ella empezó a acariciar mi cabello.

-Hay alguien interesado en comprar tu pintura.-comentó.

-Es un rotundo no, habla con el comprador y dile que no está a la venta.

-Ya lo he hecho no te preocupes, sólo quería que lo supieras.


    No sé cuántas veces leí el correo de Sebastian, pero algo en mí ansiaba que volviera. Dijo que me buscaría cuando estuviera de vuelta, y era en lo único que pensaba desde entonces; debería darme de golpes contra una pared.
  Cuando al fin decidí responderle, sólo escribí: "A tu regreso". Él debía entender que aceptaba que me buscara y que no se lo reprocharía si de igual forma no lo hacía. 
   A veces lo platónico es un poquito más perfecto, ¿no? Hay una frase de Gabriel García Márquez que dice: "En verdad hay sentimientos que es mejor que se queden en lo platónico; y es mejor recordarlos así, irreales, inacabados, porque eso es lo que los hace perfectos...". 
  La tentación de coger mi equipaje e irme me abordó por días pensando en esa frase, pero cuando sonó mi móvil el lunes en la mañana el corazón me dio un vuelco.
   Era un mensaje del correo.


"Asómate a la ventana..."


   Sonreí, y caminé con lentitud.
    Al asomarme le vi en una motocicleta... 

-¡Estás loco!-le grité.

-¡Por usted soy un acosador, ¿recuerda?!

   Bien.... Conocerle no hará daño ¿verdad? 
   










(Tú) Mi Debilidad...




Luna tenía una dualidad tan interesante...
Cuando veías su lado claro, todo era perfecto...
Cuando la oscuridad la cubría, era tan frágil como una niña...
Y a medias de una y otra...


    Vi el amago de sonrisa, le gustó que dijera eso. Y aún cuando le gustó volvió a mostrarse distante, debería llamarla "Señorita Hielo" porque eso parecía, hielo había en su mirada, hielo había en su voz....

-¿Cuántas veces te han dicho que eres una soberana molestia?-preguntó, caminando hacia el ascensor.

-Eres la primera.-respondí, y no mentía.

-¡Pero qué honor!-Presionó el botón para llamar el ascensor, vi una oportunidad para acercarme más a ella a pesar de la gente que caminaba por el pasillo y nos miraban, curiosos.-Estás invadiendo mi espacio personal, Bastian, y la gente nos observa así que aléjate de mí. No te quiero cerca.

   Recé para que el aparato tardara en llegar, pero de nada sirvió porque las puertas se abrieron y ella entró, si no fuese porque tenía que hablar con Maura, entro con ella y detengo el elevador.
   Luna sonrió y me dijo "Adiós" con la mano mientras se cerraban las puertas.
   ¡Joder, qué suerte la mía!
   Pasa que cuando te gusta alguien te la encuentras hasta en el cereal que tomas de desayuno. No esperé verle tan temprano, sí estaba preparado para encontrármela allí, es el lugar de trabajo de su tía, pero no creí que el encuentro iba a ser tan rápido.
  Si supiera que no dormí bien pensando en ella, hacía mucho que no me pasaba una cosa así, a decir verdad no recuerdo la última vez.
  
  Toqué la puerta de la sala de conferencias, me asomé y vi a Maura con una portátil, y firmando unos papeles.

-Buen día, jefa.-saludé.-Te he traído las fotografías de ayer, hice la selección de las mejores, pero quería tu opinión.

-Confío en tu criterio, Sebastian.-dijo con suavidad, levantó la vista.-¿Por qué tan elegante?

-Reunión con papito querido y mis hermanos, me voy a Berlín te lo dije mil veces.

-¿Piotr estará allí?-preguntó como quien no quiere la cosa. Asentí.-¿Tú estás bien?

   Me senté a su lado.
   
-Sí, esta será la primera vez que lo veo desde lo ocurrido, estoy preparado. Anoche la vi a ella y no pasó nada, ver a mi hermanito el traidor no me matará.

   Lo peor había pasado, fue el saber la verdad: que mi mujer me engañaba con mi propio hermano.
  Ahora sólo mirar al frente, vivir lo que me quede de vida.

-Por cierto he visto a tu sobrina cuando llegué.-le comenté.

-¿Luna estuvo aquí?-Su pregunta fue formulada con una sorpresa que me hizo entender que la Señorita Hielo no había llegado a verla.-¿Dónde se metió?

-Se acaba de ir, Maura. Pensé que había hablado contigo, la vi marcharse hace unos minutos.

   Maura se quedó en silencio, pensativa. Luego, con esos ojos verde oliva que tiene, me escaneó; fue como una acusación hecha con la mirada.

-Ahora mismo me vas a decir qué pasó anoche después de que ella salió de la galería, y tú la seguiste.-me ordenó.

   Creí que nadie había notado ese detalle, pero nada se le escapa a Maura Giraldo ¿no? Siempre pendiente del más mínimo detalle.
  No sabía si sería buena idea contarle lo ocurrido, Luna tal vez se lo diría luego, era cosa de mujeres. Y la forma en que Maura me dio la orden no me gustó, estábamos los dos solos, ¿y qué tal si me mataba? ¡Qué no hay testigos!

-Sebas, anoche cuando los vi hablando-dijo más tranquila, y me dedicó una dulce mirada, como si viera y le estuviera hablando a su propio hijo.-...había algo diferente en ustedes dos. Fue como si una especie de halo los rodeara, como si hubiesen estado encerrados en su propia burbuja; vas a creer que estoy loca, un poquito más de lo usual, pero creo que ustedes se merecen el uno al otro, se los dije anoche: no tardaban en encontrarse. Y no lo digo porque tengan amigos en común que eso es lo de menos, lo digo porque no hubiese importado el lugar o la forma: una estación de tren, un bar, un café... En cualquier parte del mundo sus almas se habrían llamado la una a la otra.

    Maura podía creer que sus palabras eran una locura, pero yo no; lo estuve pensando toda la noche justo por ese comentario que ella había hecho. Cuando sientes ese click, esa conexión con otra persona nada más verla u oírla...o leerla, sabes que hay un (re)encuentro... 
   Yo no creo en esas cosas, mentiría si dijera que sí. Pero cuando pasa, pasa.

-La besé.-dije al fin.

   Maura no reaccionó como yo esperaba, puso su mano sobre la mía encima de la mesa, y sonrió. Sus ojos brillaban.

-Y ella, ¿te correspondió?

   Me sorprendió que preguntara eso.

-Al principio se resistió, pero luego sí lo hizo.-Había un atisbo de alivio en su rostro, extraño.-Tu sobrina es....

-Complicada, Sebas.-Soltó mi mano y cruzó lo brazos sobre su pecho.-Es muy complicada, es algo que debes saber, no le gusta sentirse presionada por otras personas así que tenle paciencia.-Se hizo el silencio, Maura se enfrascó en sus cavilaciones. Tras unos minutos agregó-Sólo eso te diré, lo demás descubrelo tú sólo. 

   Me puse de pie, mi vuelo saldría en cualquier momento.
   Salí después de despedirme de ella, de camino al ascensor pensé en si debí pedirle o no el número del móvil de Luna.... 
   Regresé sobre mis pasos, Maura ya estaba en la puerta con un trozo de papel en la mano, me lo tendió con una sonrisa de complicidad.

-Sabía que volverías por esto, no es su número porque me mataría si te lo diera, es su dirección de correo electrónico. Por esto sólo me dará un puñetazo, o me golpeará con un garrote.

   Le agradecí entre risas.



   Antes de subir al avión le envié un correo, me había tomado algún tiempo decidirme si hacerlo o no. Pero como la impulsividad es una cosa seria, y mi naturaleza es así me encontré escribiéndole algunas líneas....

" Señorita Hielo, 

si mi osadía y mi insistencia le parecen una soberana molestia déjeme decirle que tendrá que soportarla, y tendrá que soportarme porque no voy a desistir, no soy ésa clase de persona que desiste al ver que algo le resulta difícil. Es más, mientras más difícil, más interesante.
Y tú, me has cautivado, ¿estoy mal si pienso que tengo el mismo efecto en ti?
Me marcho a Berlín por una semana, tal vez regrese en menos tiempo, pero a mi regreso serás la primera persona a la que busque... 
¿Me refundirás en la cárcel por eso? Me he vuelto un acosador de tiempo completo, y es tu culpa.
Te has convertido en mi debilidad...







Sebastian Strauss"





   Si llegaba respuesta de su parte significaba que tenía el camino libre... Y eso era más que suficiente, la posibilidad de conquistarla... 
    Pero la respuesta no llegó de inmediato, sino dos días después con un simple:

"A tu regreso...."