Spin-off

Spin-off

miércoles, 8 de enero de 2014

VI

   Escuché la puerta cerrarse, acaba de llegar la zorra de turno. La verdad no sé qué le pasa a Ivel, a ése hombre de la playa no hace mucho que lo conoce. Ella no es así.
   Oí sus pasos de aquí para allá y de allá para acá. Apuesto a que se le olvidó que estoy aquí; Lu me trajo hace más de dos horas y estuve a punto de llamarla a Ivel tan pronto llegué al apartamento, pero lo pensé mejor y la dejé tranquila. Hasta ella merece follarse a alguien de vez en cuando ¿no?
  Después de coger un libro de la estantería de la sala, me encerré en la habitación que dejó para mí, la mar de acogedora sin duda.
   Llegó justo antes de que cayera dormida.

   Salí cuando dejó de pasearse por ahí. Fui a su dormitorio, la luz del cuarto de baño estaba encendida. Me acerqué y me paré en el umbral de la puerta, se estaba lavando los dientes. Levantó la cara y al ver mí reflejo en el espejo soltó el cepillo.

-¡Por Dios, Leyla!-exclamó. Sabía que se le había olvidado que yo estaba aquí-. Ríete todo lo que quieras, pero no vuelvas a hacer eso.

-Me asombra tu comportamiento, Ivel, ¿cómo estuvo tu noche?-sonreí- Más movida que la mía, sí.

  No dijo nada, volvió a lo suyo.
  Se había duchado, llevaba un albornoz negro.

-Al hombre de la playa...¿Es tu novio? Lo que me lleva a hacerme otra pregunta ¿desde cuando te haces novia de alguien?

-No es mí novio.-dijo, su ánimo no era el mejor.

-¿Ah, no? Tú no te andas besando con todo el mundo, así que..si no es tu novio....

  Se dio la vuelta y pasó por mí lado cerrándose la bata. Llevaba sólo la ropa interior debajo de ella.

-No creo que sea de tu incumbencia.

-Habla.

   Se sentó en la cama, luego se puso de pié y se soltó el pelo.

-Es una....relacióndeamigosconderechoaroce.-balbuceó.

-¡¿Qué?!

-Es una relación de amigos con derecho a roce, ¿vale?

-¡Eso no es posible! ¡No eres tú! ¡Tú no haces eso! ¡¿Por qué?!

   No salgo de mí asombro, y ella sonríe, como yo hace un momento cuando la asusté en el baño.

-Estaba aburrida.

-¡Pero tú..... ¿Sabes? ¡Es increíble! No es posible que conozcas a alguien hace una semana y quieras follártelo. No es propio de ti.

-¡Hello! Lección de vida: Nunca terminamos de conocer realmente a una persona. ¡Ni siquiera yo termino de conocerme!

   No me hacía mucha gracia, aunque esto parece estar haciéndole bien; pero por experiencia sé que éste tipo de cosas no siempre tienen un buen final. ¡Qué es la vida real, hombre!

-¿Te irás a dormir o te quedarás allí paradota? Porque yo estoy cansada.

-Me lo imagino.-dije, con toda la malicia que pude emplear.

   Se quitó la bata y me la lanzó a la cara. Caminé hacia la salida mientras ella se metía a la cama, colgué la bata en un gancho que estaba en la pared y ya en la puerta me volví.

-Buena noche, sueña con Viorel Jr.-Le mostré el dedo medio y lo chupé.

  Ella soltó una risotada y me lanzó una de sus almohadas.

-¡Cierra la boca, puerca!

  Salí riendo.

  No fui a mí dormitorio, me senté a la puerta del suyo.





***

    Ivel vio la sombra por debajo de la puerta.
 Se sentó en la cama; Leyla solía hacer eso desde que presenció uno de sus episodios de pesadillas a los pocos meses de conocerse. Ivel le dijo en más de una ocasión que no era necesario, pero la joven es igual de terca que ella.

-¿L?-llamó, no hubo respuesta-. Sé que estás allí, voy a estar bien. Vete a la cama.

   Ivel esperó un momento a ver si decía algo.

-¿Segura?-Escuchó pasado unos minutos.


-Segura.


-Vendré si me necesitas, ¿vale?


-Vale.


   Los pasos se perdieron hacia su dormitorio, e Ivel escuchó la puerta cerrarse.

   Dejó el móvil encendido sobre la mesita de noche, aunque no acostumbra a dejarlo encendido-le revientan los teléfonos- lo hizo porque esperaba una llamada.
   Al final se quedó dormida.
   Entre horas se levantaba, miraba el techo y divagaba; las pesadillas cesaban de noche en noche, pero el insomnio era un poco más frecuente. 
    Cerró los ojos sumergiéndose en un profundo sueño....





I Let it fall, my heart...
And as it fell, you rose to claim it....
   

   El móvil la despertó y sólo escuchar el tono le dijo quién estaba del otro lado.


-¿Aló?-dijo, media dormida.


-¿Ésa es tu voz de recién levantada?-preguntó Viorel con un tono muy malicioso.


-¿Algún problema?


-No, ninguno. Me gusta.


   Ivel rió.


-¿Has soñado conmigo?


-No, no he soñado con nada.-respondió. Y luego:-Sí, soñé contigo.-dijo por seguirle el juego.-¿Qué quieres?


-Ahí está la chica borde.


-¿Me esperas un momento? Tengo otra llamada.

-Mientras no me cuelgues.-rió.

   Ivel vio el identificador y se apresuró a contestar.


-¿Elliot?


-Tengo lo que pediste, ¿vendrás hoy? Traté de localizarte anoche pero no te hallé; y te advierto: Jonathan está furioso.


-Salgo para allá.


   Le colgó, y volvió con Viorel.


-¿Qué quieres?


-Me gustaría almorzar contigo hoy, ¿te apetece?


  Ivel se quedó callada, esa no parecía ser la más brillante de las ideas. Pasar tiempo juntos no....


-¿Sólo almorzar?


   Lo escuchó reír, soltó una risita tonta también.


-Tal vez nos saltemos el almuerzo y pasemos al postre.


-Caducó.


   Viorel entendió inmediatamente que se refería a la frase que él había usado, le resultó gracioso.


-¿Harías algo por mí?-preguntó el joven.


-¿Qué cosa?


-Di: "Me gustaría que me follaras duro."


-¡¿Qué?!-rió, ¿cómo podía ser así?-Ésta no es la línea caliente.


-Por tu voz lo parece.-Ambos rieron.-Tengo muchas ganas de verte, besar y morder tus labios...


-Específica, ¿no?-Su tono fue seductor.


   Viorel volvió a soltar una carcajada.


-¿No? Dilo.


   Ivel se levantó de la cama y caminó hacia la ventana para abrir las cortinas.



-Me gustaría que me follaras duro.

-Perfecto, pasaré por ti a la hora del almuerzo.


-Bien.


   Ivel no esperó a que él se despidiera, le colgó al instante.

   Se metió a la ducha en un estado tan pacífico; hablarle y que él la hiciera reír, la evadía de la realidad. Una cruel realidad.
   Tarareó Set fire to the rain mientras el agua fría resbalaba por su cuerpo. Ésa canción parecía ser un indicio de lo que él traería; cuando Lu los presentó, hace una semana ya, ella-Ivel- no mostró interés en él. No negaba que sí notó lo apuesto que era, porque no pasaba desapercibido, pero no estaba interesada. Lo evadió en más de una ocasión durante la fiesta.
  Al momento de estrecharle la mano empezó a sonar aquella canción, tal vez señal de que ése chico la sacaría de su sufrimiento y que al mismo tiempo la haría caer de nuevo. 

   Se vistió. Cuando salió vio a Leyla sentada ante la mesa del pequeño comedor desayunando y con un envase de café de starbucks en la mano.


-¿Y mí desayuno?-le preguntó.


-¿Acaso tengo cara de "Francois, Chef personal"?


   Ivel la fulminó con la mirada, le quitó la mitad del sandwich que tenía en el plato y le dio un mordisco.


-Buenos días, princesa.-saludó, cogiendo su bolso del espaldar del asiento donde estaba sentada Leyla.


-Claro, después de que te comes mí desayuno ¿no?


-¿Sabes que puedo botarte de mí apartamento, no?


-No lo harías, me adoras.


-Noooo, tú me adoras a mí, cielito.-le dio un beso en la cabeza y se dirigió hacia la puerta-. ¿Qué harás hoy?


-Algo encontraré.


-No me has dicho por qué estás aquí.-soltó Ivel, volviéndose ya ante la puerta.


-Por ti, me necesitas.


   Intentó no abrir la boca de la sorpresa, la respuesta la dejó embobada. 


-Huiste de casa sin despedirte, no me avisaste dónde estabas. De no ser por Lu no te habría encontrado, me la pones difícil, Ivel; no hago esto por nadie, y sé que tú harías lo mismo si yo estuviese en tu posición. Por eso vine, por ti.


   Ivel pensó un poco antes de romper el bonito momento. Leyla contó mentalmente.....

   1, 2....

-Idiota.-dijo Ivel.

-Bruja maldita.-le respondió Leyla.

   Así se querían.

  Ivel sonrió mientras cerraba la puerta al salir. 


 Bajó por las escaleras, saludó al portero y se detuvo en seco cuando vio al chico de brazos cruzados, esperándola.

-Elliot.-musitó.