Spin-off

Spin-off

domingo, 15 de diciembre de 2013

III...

...Estaba oscuro, y yo estaba acabada
Hasta que besaste mis labios
y me salvaste...
Set Fire to the Rain.
          Adele



      Ivel sólo esperaba que la dueña del coche no se hubiera trasladado en taxi hasta su apartamento para medio matarla al verla. 
      Ella le había pedido el auto prestado, pero Lucía, conociendo su forma de conducir se lo negó; en un descuido de la joven, Ivel revisó su cartera y sacó las llaves.  No era la primera vez, y la chica aún no podía creer que Lu se fiara. Trabajaba como asistente de la editora de una revista especializada en moda, e Ivel solía ayudar en cuestión de fotografía, Lucía la ayudó a conseguir ése trabajo.
  
    Fue llegar y cruzar los dedos.
    El apartamento quedaba en el quinto piso; mientras subían las escaleras-porque Leyla sabía lo mucho que Ivel odiaba los ascensores-, Ivel encendió el móvil. Tan pronto lo hizo recibió un mensaje.

   "¿Irás ésta noche?"

   Leyla la vio sonreír, y le entró la curiosidad.


-¿Todo bien?-preguntó.

-Sí, Lucía organizó una pequeña fiesta en la playa para ésta noche. ¿Quieres ir conmigo?

-Encantada.

   Ivel se adelantó por el pasillo y respondió el texto:

 "Eres impaciente."


   La contestación llegó al momento:


"Vale, que Lu me ha comentado que eres igual."

-Set Fire to the rain. No lo creo de ti.-Se burló Leyla, refiriéndose a la canción que sonaba cada vez que llegaba un mensaje-. Bueno, tal vez un poco.

  Ivel rodó los ojos, su réplica se vio interrumpida por el desconcierto al ver a dos personas esperando a las afueras de su apartamento.
   Un hombre y un chiquillo, éste último sentado en el piso.
    Leyla no se había percatado de la presencia de aquellos dos, se había distraído viendo las fotografías que colgaban de la pared. a un lado y otro. Ivel tenía un piso entero para ella sola y había hecho de las paredes su mural de arte fotográfico; imágenes en blanco y negro-y una que otra a color- se repartían por aquí y por allá.
    No llegó a preguntarle cómo le hizo para que permitieran aquello, porque la chica había dejado la maleta rodante frente a la puerta, cogió al hombre de la mano y le pasó por el lado a su amiga. Con un "Ya regreso" que apenas y si se entendió.
   Dobló por al final del pasillo y se perdió con aquel tipo al que Leyla no logró ver bien.

-Hola.-saludó el chico que estaba en el piso.

   Leyla le respondió con un gesto de la cabeza.

-¿Conoces a ése hombre?-le preguntó al chico. Era muy moreno, de unos catorce años más o menos.

-No..bueno, suele venir.

-¿Novio?

-Pues cómo voy a saberlo, ella nunca habla de eso.

  Leyla rió internamente.
  ¿Qué podía saber aquel chiquillo? ¿Y qué hacía ella preguntándole esas cosas a un desconocido?

-¿Quién eres?


-Manuel, mucho gusto.-El chico se levantó y le extendió la mano.

-Leyla.

  Sacó una caja de cigarrillos del bolsillo de su chaqueta después de estrecharle la mano.

-¿Qué haces aquí?-dijo después de encender uno.

-Suelo venir a darle lata a ésta hora cuando está en casa.

   Leyla soltó una risotada al mismo instante que Ivel volvía.
   Abrió la puerta después de saludar al niño como si éste fuese un militar, pero no del modo rígido. Fue algo más casual.
   Leyla no le hizo ninguna pregunta, si quería hablar hablaría.
 
    Ivel le explicó que "Manu", como ella lo llamaba, era hijo de un médico y una maestra. El niño se había apegado a ella desde que se mudó hace una semana, "Es peor que un chicle, ¿verdad, chiclito?" comentó guiñándole el ojo al chiquillo.
     Almorzaron juntos. Y en lo que iba del día Lucía no llamó, tan sólo envió un mensaje pidiéndole que llevara el auto a la playa, allí se las arreglarían.

-Te va a matar.-dijo Leyla al final de la tarde.

   Manuel se había marchado; Ivel se estaba arreglando para salir y Leyla estaba en el balcón de la habitación de su amiga fumando. Llegó un momento en que Ivel se le acercó a hurtadillas y le quitó el cigarrillo de la mano, lo lanzó por el balcón y volvió a lo suyo.

-¿Sabes que pudo caerle en la cabeza a algún peatón?

-Ajá ¿Y entonces?

   Se había parado en medio de la habitación con una mano en la cintura.
   Llevaba un pantalón de mezclilla gastado aunque muy ceñido; una blusa negra de tirantes y una chaqueta de cuero en la otra mano, su pelo negro ondulado iba revuelto y sus labios tenían rojo carmín. Leyla pasó por su lado y abrió la puerta del dormitorio para salir la primera.
     Esta vez Ivel prefirió el ascensor, tenía la manía de estrujarse las manos cuando iba en uno de esos aparatos. Leyla lo había notado en una ocasión, a los pocos meses de conocerla; habían ido a ver a un amigo de Ley, y ésta la observó detenidamente. Sonrió, le cogió una mano y la sostuvo hasta que llegaron a su destino.
     Hizo exactamente lo mismo en ésta ocasión.

-Lo siento.-susurró Ivel.

-Tranquila. No te suelto.-le respondió Leyla.

 



***  


  Ivel podía ser muy inquieta a veces, al tiempo que tranquila y reservada. 
  No sabe la razón, solo no le gustaba estar dentro de un ascensor. Lo odiaba, si podía evitar usarlos, lo hacía.
   
-¿Por qué no fuimos por las escaleras?-pregunté.

-Ya las usé dos veces esta mañana, por hoy se acabó el ejercicio.-Reí al oír su explicación. Ella también soltó una carcajada y le subió volumen a la radio; no pude contenerme.

-El chico....

-Es un amigo.-contestó rápidamente, sin dejar de mirar al frente.

-Y ¿no lo presentaste por...

-No hacía falta.-le subió más volumen a la radio. 

  Algo me dice que tiene que ver con la llamada de ésta mañana, tal vez era la persona con la que discutió.
   Es tan raro.

   El camino se nos hizo corto, bien sea porque no hubo mucho tráfico, bien sea por su forma de conducir. ¿Cómo consiguió una licencia? Cuando estaba tras el volante no respetaba mucho a los demás conductores y aceleraba como si no hubiera un mañana. A veces se ganaba insultos de parte de los demás, ella hacia oídos sordos.
   
   Lo bueno de éstas fiestas en la playa es que todo es improvisado, basta con que a alguno se le antoje, y extienda la invitación al resto de sus amigos. Ésta vez la antojada fue Lucía. Había una fogata y algunos llevaron guitarras; tal vez veinte personas o un poco menos, hasta una mesa con bocadillos, un dj y claro, bebidas. Ivel me extendió una cerveza después de aguantar la pataleta de Lucía, por haberle robado el auto.
   Ella no bebe, no le gusta el olor de la cerveza pero no tiene nada en contra de quienes lo hacen. Y como Lu la conocía, compró refrescos. 
    A eso de las once el dj apagó su equipo y fue el momento de escuchar a los chicos de las guitarras. Ivel se apartó del lugar, y pude notar que uno de los presentes fue tras ella.
    Un chico mucho más alto, lo reconocí porque lo pillé observándonos al momento de llegar. Atractivo, de eso no hay duda.

-Es Viorel.-dijo Lu, respondiendo a una pregunta formulada mentalmente. 

   Primero el tipo que la aguardaba en su piso ¿y ahora éste?
   ¿Ivel en qué mierda andas metida?




L....






***  

    
        Las miradas se cruzaban a cada rato, no había forma de pasar de él. ¿Y cómo? Sus ojos la observaban como si fuese de su propiedad. En el instante en el que se levantó era porque no podía soportarlo más, el frío que había permanecido durante todo el día desapareció tan pronto intercambiaron miradas al ella llegar. 
   Viorel no podía estarse quieto. ¡Comportate como un adulto! Se decía. Y allí estaba, siguiéndola.
    La alcanzó cuando ya estaban bastante alejados del grupo.
    Él no llevaba más que una camisa blanca y un pantalón del mismo color. Una tela algo transparente, y unos zapatos casuales a juego.
    Ivel se volvió y arqueó una ceja.

-¿Jugamos al gato y al ratón?-sonrió él.

   Esa sonrisa ladina y burlona comenzaba a gustarle.

-No creo que esto tenga algo que ver con ése juego.

-¡Oh! Yo creo que sí.

    La tomó en sus brazos y la besó.
    Todo alrededor quedó en el olvido. No importó que el grupo los estuviera observando desde lejos, todo se concentraba en aquel momento.
 
-Ven conmigo.-susurró él al verse apartado por Ivel.

   Ella fijó la vista hacia el lugar donde estaban los demás. 
   Leyla.

-¿Ahora?-dijo.

-Ahora.

   La tomó de la mano, y la llevó fuera de la playa.