Amanece pronto, con el cielo pintado y el cuerpo caliente. Con las
ganas cosidas a la piel y el pensamiento arremolinado en cada neurona.
Amanece
pronto en el alma del Guerrero, pues se alimenta de batallas, como el
enamorado se alimenta de besos, y las horas se hacen cortas y los
minutos se deshilachan a caricias hasta desgastar los gemidos y asediar
el corazón.
Galopa rápido el torrente sanguíneo,
alterando los sentidos de la vida, coloreando en tonos vivos las
mejillas... Y los deseos. Uniendo capa a capa, beso a beso, temblor a
temblor.
Aquí, arrodillada ante el placer, con los ojos taladrando las ganas, con las manos invadiendo la carne, con el grito abriéndose paso entre las entrañas, llamando al gozo me encuentro. Con la piel abrasada bajo el sentir, con los latidos marcando tambores de guerra, bailando sobre brasas que no queman, sino que encienden, avivan, marcan...
Aquí, arrodillada ante el placer, con los ojos taladrando las ganas, con las manos invadiendo la carne, con el grito abriéndose paso entre las entrañas, llamando al gozo me encuentro. Con la piel abrasada bajo el sentir, con los latidos marcando tambores de guerra, bailando sobre brasas que no queman, sino que encienden, avivan, marcan...
ByLluvia