Spin-off

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miércoles, 23 de noviembre de 2016

Huellas XXIII

  
  Bajé del auto a toda prisa, Jay estaba hablando por su móvil y a Drako lo vi cruzar la calle de regreso adonde estábamos.

-Dime una cosa, ¿sabes de la existencia de la hija mayor de Caín?-solté sin más, él se dejó el perro caliente que llevaba en la mano a medio camino de su boca.

-¿De dónde has sacado....?

-¿Qué más da? Ella está aquí.

-¿Dónde?-Buscó con la mirada.

-¿No la viste? Acaba de entrar al edificio, ¿dónde demonios estabas?

-Comprando uno de estos-dijo, enseñándome su grasoso antojo. De un manotazo hice que se le cayera-. ¡Oye!

-Concéntrate, Amanda Carlysle entró, Sahar está allí y no sabe que es su hermana....

-Amanda tampoco sabe que su padre es dueño de ésta empresa, Caín no se deja ver mucho, el que da la cara en todo momento soy yo, el que asiste a eventos de beneficencia y otros, soy yo.-Se encaminó hacia la entrada, lo detuve antes de que diera un paso más-. Tengo que detenerla.

-No.-Joder, joder. ¿Qué hacía? Era hoy, Sahar debía conocer a su hermana hoy, por eso Circe dijo que Amanda estaba cerca. Tenía que dejar que pasara-. Circe me lo dijo, ¿vale? Circe me explicó que Amanda es hija de Caín-bajé la voz al ver acercarse a un hombre, cogí a Drako del brazo y lo alejé de la puerta-. Se supone que esto tiene que darse tal cual y cómo está pasando.

-¿Circe lo vio venir? Caín se va a cabrear.

    Deseé estar al lado de Sahar llegado el momento, al menos no había visto el rostro de la Amanda de la que le hablé, pero le resultaría demasiada casualidad que ésta chica y la mujer que asesinó a mi familia sean rubias y lleven el mismo nombre.
     Estuve tentada a entrar, pero esperaría, maldiciéndome por no ir a contra corriente, por no entrar en ese despacho.


    Cuando emprendimos el camino hacia la empresa de mi padre sostuve la mano de Faye, me aferré a ella. No sé a qué se debía pero necesitaba sentirla, me daba seguridad en medio de aquella enorme ciudad nueva para mí; en mi vida había requerido de alguien que me hiciera sentir segura. Estas novedades empiezan a marearme.
    Donde yo estuviera, teniéndola a mi lado, sería feliz. Creo que era mi novedad favorita, ella era mi novedad favorita; me sentía complementada, adoraba lo que provocaba en mí, ese cosquilleo en mi cuerpo, en mi piel. El latido de mi corazón al oír su voz o verla. Al sentir su piel bajo mis manos, su cuerpo debajo o encima del mío, a mi vera.
    Y por primera vez entendí el amor, era lo único que en aquél momento me era claro y fácil de comprender. Al momento de rechazar a Drako, de rechazar mi naturaleza, mi hambre, sólo por no querer fallarle, por respetarla, por jurarle fidelidad, por ser cómplice, amiga y amante, sólo de ella. Era confianza, era respeto, mucho respeto, Faye lo merecía. Era protección y libertad, era entrega del todo incluso en la más extensa nada, en el caos, en el egoísmo que nos rodeaba y amenazaba con arroparnos. 
   Mi propio egoísmo. Mi egoísta naturaleza.
    Pensé en la conversación con mi padre poco antes de alcanzar a Drako y a Faye en el apartamento, y después de que acepté su obsequio.

>>-Me he convertido en observadora-le dije a mi padre después de unos minutos de silencio. 

-Continúa-pidió él.

-Antes no reparaba en detalles como el que vi cuando te has despedido de Circe, o como cuando se han tomado de la mano mientras hablaban conmigo tras lo ocurrido con Faye-dije, sin apartar la mirada de los ojos de mi padre-. Estás enamorado de ella, y a mí me has querido apartar de la señorita Vesper. Sé...-añadí al ver que iba a interrumpirme-...que soy diferente, y que quieren protegerse ustedes, y protegerla a ella de mí. Sé que piensan que causaré un terrible daño si a Faye le pasara algo, o que no podré controlar este despliegue de emociones, pero sólo te pido una oportunidad, padre. Prometo no ponerlos en peligro, soy capaz de controlarlo, soy capaz de pensar con la cabeza antes que con el corazón, puedo separar los sentimientos de las responsabilidades que tengo para contigo y nuestro clan.

-Es difícil poner a nuestro pueblo, poner a quiénes nos toca cuidar en primer lugar cuando tienes a alguien a quien amar, Sahar-explicó Caín-. Yo lo sé de primera mano, tuve que elegir y aunque de igual forma intenté proteger a quien amaba, no fue suficiente. Y al mismo tiempo casi puse en riesgo Providencia. 

-Yo no soy tú-susurré, mirando al frente, apretando la mandíbula de la impotencia.

-No, tú nos arrastrarías a algo mucho peor porque adoras a esta chica, tú amas con mayor intensidad. Sientes más, Circe lo notó.

-Circe, la que se la pasa haciendo anotaciones sobre su animalito favorito.

-Eso suena a ironía-comentó mi padre, lo miré de reojo.

-Sólo pensaba en voz alta.

-Por supuesto, siempre como una niña que dice todo lo que piensa, que no sabe mentir.-Me levanté del escalón-. Estamos siendo precavidos contigo, es un nuevo mundo para ti. El de las emociones, sentimientos, cosas por aprender, Sahar y debes ir con cuidado.-Caín seguía sentado, yo estaba de espaldas a él-. No me opondré a vuestra cercanía-dijo, me volví-. No opinaré-continuó-. Sin embargo, y en esto no hay vuelta atrás, me reservo el derecho a tomar cartas en el asunto si veo que flaqueas, si noto que empiezas a actuar de un modo distinto al de una líder, que no puedes llevar ambas cargas, separándolas, si veo riesgo para todos nosotros en las decisiones que tomas, si la pones a ella por encima de todo, entonces actuaré y tú no protestarás.
   Se paró a mi lado, lo miré en silencio aguardando a que dijera alguna otra cosa. Me consumía el temor, y no, yo no siento temor, o no sentía.... Mi miedo estaba en lo que prometían esas palabras: no dudaría en quitar de en medio a la distracción. Me quitaría a Faye.

-Haré lo que sea para que retomes el rumbo, tu nuevo destino lejos de ella.<< 
     Miré de reojo su mano en la mía poco antes de que el coche se detuviera, ¿acaso no entendía que mi destino era ella? ¿Que ya sin ella poco podía hacer? ¿Que si me la quitaba sería peor para él?
   Para cuando la puerta se abrió y salí del coche busqué serenarme para que ninguno notara mi enfado. Después de todo Caín no había errado, mi debilidad, mi maldito punto de quiebre tenía nombre y apellido, era la chica que ahora se sorprendía del edificio que estaba ante nosotras.
    Un dibujo de Vadhir tomó forma, se volvió real. 
  Mi debilidad le sonrió al hombre que custodiaba las puertas comentando lo bonito que era el edificio, me alegró que le gustara; yo estaba confundida, últimamente era algo normal que las actitudes de las personas que tenía a mi alrededor me confundieran si antes ni el más mínimo caso a ellas.

-Se parece a un dibujo de mi hermano-dije después de oír su comentario-. SaharGlobal antes estaba en Austria, y así varias oficinas por toda Europa, imagino que cuando padre decidió establecer la central aquí se inspiró en un dibujo que hizo mi hermano a los cinco años.

-Después de todo es su hijo-susurró Faye-, no puede dejar de quererlo.

    Tenerla cerca, ¿cómo explicar lo que hacía conmigo?
    No presté atención a nada de lo que había en el vestíbulo, si había gente o no, sólo la sentía a ella y escuchaba la voz de mi padre diciendo que haría lo que sea por alejarla de mí; entre eso y conocer el edificio de la empresa me debatía internamente. 
   En Vadhir padre siempre vio a su hermano Abel, mi hermano y el suyo eran iguales y supongo que en mí se veía a sí mismo. Hasta cierto punto, porque yo no era mi padre.
   Vadhir siempre buscaba hacer las cosas de una forma distinta a nuestro padre, nunca estuvo de acuerdo con la violencia, decía que habían otras formas de enfrentar a nuestros enemigos del exterior, papá, según él, era extremista. Yo no me inmiscuía en sus discusiones, los ambientes hostiles sacaban lo peor de mí y por lo general Circe me los evitaba, a excepción de las veces en que salía en alguna misión, necesaria para apaciguar mi sed de sangre.
   Vadhir y nuestro padre siempre estaban enfrentados, entonces ¿por qué Caín se basó en un dibujo de su hijo más rebelde para tan enorme edificio? Quería entender, en estos días quería entender las actitudes de las personas, quería estudiarlas y había empezado con mi propia familia.  

-¿Podrían dejarnos a solas a mi padre y a mí?-dije. Había estado metida en mis divagaciones, andando mecánicamente por el edificio hasta llegar a la oficina de mi padre.

   Drako y Faye salieron, mi padre se sentó detrás de su escritorio.
     
-¿Qué pasa? ¿En qué estás pensando?-preguntó Caín.

-Intento entenderte-dije. Rodeé el escritorio y me senté en él mientras mi padre me observaba interesado en mis palabras-. El edificio es un diseño de Vadhir, en quien ves a Abel e incluso a Halia, mi hermano es un constante recordatorio de tus errores.-Padre bajó la mirada, mis palabras no carecían de veracidad-. Vadhir, a quien castigaste con un sueño eterno, ¿por qué continúas usando este lugar inspirado en un dibujo de un hijo por el que sólo sientes decepción?

-No siento decepción por tu hermano, cariño-aseguró-. Pero él faltó al clan, no siguió órdenes y pasaron cosas lamentables, lo adecuado en esos casos es una reprimenda, ¿no crees? Merecía el castigo, lo sabes ¿no?

     Asentí.

-Debido a mi ausencia constante pasé poco tiempo con ustedes, mis hijos, y cuando estaba en Providencia debía estar al pendiente de....

-....mí-susurré.

-Vadhir entendía, sabía que su hermanita era distinta y necesitaba más atención, él mismo te cuidaba. Atendía a tus acciones, estaba al pendiente de cada movimiento, quería que lo sintieras cercano, pero cada vez que lo intentaba tú te alejabas, algo muy natural en ti; es que no te encontrabas al nivel de los demás, no lo hacías a propósito, no lo haces a propósito, es un mecanismo natural tuyo, al que aún intentamos adaptarnos. Una superioridad que no se ve fea porque no intentas ser superior, lo eres.

-No quiero serlo. No me siento así.

-Pero tampoco te sientes igual al resto, y desde niña lo hemos sabido, tú lo has sabido. Sólo que le restaste importancia porque siempre te has aceptado tal cual eres, y tu hermano también te aceptó, lo sé porque a pesar de que te monitoreaba, nunca dejó de tratarte como su hermana, su igual, y yo intenté hacer lo mismo. Al yo tratarte como a una igual, dos mundos colisionaron: el mundo de los niños, con Vadhir, y el mundo de los adultos, conmigo, y éste último fue en el que te sentiste un poquito más cómoda.

-Me aburrían los juegos de niños-sonreí.

    Caín rió, puso su mano en la mía.

-Eres especial, Vadhir lo es también, y como lo amo tanto como a ti decidí llevarlo conmigo al trabajo en el exterior. Un recordatorio de mi hijo es éste edificio, cuando volvía a Providencia intentaba ser padre, esposo y Euzma; al salir, y dejar a mi familia atrás, también la traía conmigo aquí-señaló su sien con el dedo índice dando a entender que nos llevaba en el pensamiento-. Y aquí-señaló su pecho, de lado izquierdo-. Me da gusto estar aquí en esta oficina a sabiendas que el edificio fue obra de mi Vadhir, y que lleve el nombre de mi Sahar. Ustedes son muy importantes para mí, y sé que a veces soy duro, pero tengo que dar el ejemplo con mi familia, y tengo que protegerlos; hago lo que creo que es mejor para ustedes, créeme que sufro al tener a tu hermano bajo castigo, sufro al querer negarte el amor que la señorita Vesper es capaz de enseñarte a sentir.....

-Entonces deroga el castigo de mi hermano, y olvida lo que me dijiste ayer sobre Faye. 

    Caín quitó su mano de la mía y se levantó.

-No me casaré con Declan, quiero que lo sepas desde ya-añadí. Sabía que él no cambiaría de opinión, y era justo-. Estoy segura que él apoyará la decisión.

    Asintió una vez, besó mi frente.
   Al menos ya no me obligaría a algo que no tenía caso, que como él no cambiaría de opinión sobre su decisión de intervenir si, por mi amor a Faye, ponía en riesgo todo y a todos, yo no cambiaría mi decisión de no tomar a Declan como esposo.
    Habíamos hecho un trato. 

    La hora y media siguiente anduvimos paseando por todo el edificio. Cada oficina, cada persona que allí trabajaba, papá se preocupó por presentarme hasta a los que hacían la limpieza. Papá se preocupaba por todos, toda mi vida me enseñó que todos tenían una función, que cada persona trabajaba duro por quienes quería, algunos lo hacían para sí mismos otros por que tenían una familia a la cual mantener.

-Los tienes como reyes-comenté, estando en la oficina, parada a su lado. Él revisaba unos documentos, sentado ante su escritorio, sonrió-. ¿Es comparable a otras empresas?

-No, nunca verás empleados más felices-rió-. Ellos no trabajan para mí, trabajan para sí mismos, todo lo que aquí se hace no nos enriquece a nosotros, les damos lo que ellos necesitan. En las empresas de este sistema las personas trabajan para enriquecer al jefe y su familia, en éste sistema se les hace pensar a la gente que trabajan para sí mismos, pero no, sólo reciben miserias en comparación a lo que le hacen ganar a los de arriba. Yo quiero, e intento que todo sea equitativo entre los trabajadores de SaharGlobal, es un trabajo de equipo.-Levantó la cara y me guiñó un ojo-. A nuestros enemigos no les cae bien que "mal acostumbre" y les abra los ojos al rebaño.

    Apenas terminó de hablar la puerta se abrió de golpe y la asistente de mi padre entró detrás de una joven rubia que se quedó parada en medio de la oficina con una expresión de sorpresa en el rostro, palideciendo al instante.
    Su mirada iba de mi padre a mí, y otra vez a mi padre. Caí en la cuenta de que su rostro me era familiar, pero intenté disimular y mantenerme serena cuando descubrí de dónde la había visto antes; los sueños de Faye, a los que me permití entrar una única vez para calmarla, sueños que manipulé para que esa rubia no acudiera.
    ¿Qué hacía Amanda Carlysle allí?


     

  

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