Spin-off

Spin-off

domingo, 9 de octubre de 2016

Huellas XV


    Temprano en la mañana salí de la habitación, Khal custodiaba la puerta como siempre. 

-Buenos días, mastodonte-dije, pasándome una mano por el cabello. Él me saludó muy amable, creí que estaría enfadado por haberlo hecho correr la noche anterior.

-Ya estás levantada, rubita-escuché a mis espaldas a Erza. Le sonrió a Khal y luego se dirigió a mí-. El desayuno se servirá en una hora, ¿quieres ir al gimnasio exterior?

-¿Sahar estará allí?-¿Qué coño te pasa, Faye? Dejarla en paz.

-No la he visto, debe estar con su padre.

    Caminé a su lado en silencio. La miré de reojo, Sahar dijo que no era ella con quien se acostaba, si no era Erza, ¿entonces quién era? Sacudí la cabeza intentando no imaginarla con Drako, o con Declan. 

-¿Está mejor tu muñeca?-preguntó Erza, doblando una esquina hacia el siguiente pasillo. Me cubrí la muñeca y la miré dubitativa-. A nadie le pasó inadvertido ese detalle anoche, ¿se han enrollado? Ella provocó el moratón-afirmó, convencida tras preguntar.

    Me detuve al ver la escena que se desarrollaba a la puerta de la habitación de Drako. Él se hallaba sin camisa, y ella lo besaba en la boca al tiempo que Drako le apretaba el culo pegándola más a él.
   Ya sabía que se liaba con alguien, anoche la misma Sahar lo confirmó, pero dolía. ¡¿Y con él?! 
   Sentí cómo me rompía, ¿cómo pude llegar a pensar que podía haber algo profundo entre nosotras cuando se follaba al idiota de Drako, y quién sabe a cuántos más?

-Euzma-llamó Erza para que se diera cuenta que estábamos allí.

    Dejaron de besarse, pero Sahar no se apartó de él. Su cara de póker me desconcertó, Drako en cambio prefirió no mirarme; retrocedí y volví sobre mis pasos.
    Maldecía por lo bajo, ¡pero es que soy imbécil! 
    Khal se había marchado, entré al dormitorio dando un portazo, y empecé a caminar de un lado a otro en la antesala, fijé la mirada en una mesita que se encontraba en una esquina. Encima habían dos botellas y un vaso, cogí la que contenía un líquido ambarino, la abrí y el aroma me gustó era suave. Me serví en el vaso observando la otra botella, el contenido de aquella era rojo sangre. 
    Erza entró antes de que diera el primer sorbo, se acercó cautelosa. Le extendí el vaso, ella frunció el ceño y se negó a cogerlo.
   Me lo bebí de un trago, el sabor-al igual que el aroma-era dulce, suave al paladar. 

-¿Qué puta mierda es esto? ¿No es alcohol?-pregunté, cogiendo la botella.

-Lo es, pronto sentirás el efecto-sonrió Erza, divertida-. A Sahar no le hace ni cosquillas, fue un obsequio de Circe porque la primera vez que Sahar lo probó le gustó, y Circe vive para complacer a su hija.

-Muchos aquí viven para complacerla, ¿no?-dije con sorna. Volví a servirme en el vaso-. ¿Qué problema tiene Sahar?-pregunté, dando un sorbo-. Me rechaza y va y se acuesta con Drako.

    Erza me cogió del brazo izquierdo y lo levantó señalando mi muñeca, el color morado apenas era visible.

-Este es su problema-dijo-, ya no es un secreto para ti que Sahar no es humana. No es como tú ni como yo; su padre es inmortal, Circe es una maga inmortal, literalmente, habrás leído sobre ella en algún lugar.....

-Un momento-interrumpí, depositando el vaso en la mesa. Erza me soltó-. ¿Circe, Circe? ¿Circe la Diosa? ¿La amante de Odiseo?-Erza asentía a cada interrogante.

-La mitología tiene su parte de verdad, ¿adónde crees que fueron a parar Odiseo y sus hombres?-Erza hizo ademanes teatrales con sus manos dando entender que ese era el lugar donde Odiseo estuvo mucho tiempo atrás.

-¿Me tomas el pelo? Ellos iban en barcos.

-A Providencia se entra desde distintos lugares elegidos por Ahiram, querida, Circe lo hizo posible. Son pocos los puntos desde donde se puede entrar a Providencia: en el mar, una isla que se muestra a veces por hastío de Circe y a espaldas de Ahiram. A la madre de Sahar le gusta jugar a veces.

    Caí sentada en el sillón, atónita por lo que acababa de escuchar.

-¿Qué tiene qué ver Edén con la mitología griega?-pregunté, enarcando las cejas.

     La morena se rió, sentándose a su vez.

-Mucho, con todas las mitologías, Faye. Edén se encuentra en muchas leyendas, sólo que con distintos nombres-explicó-. ¿Has oído del Shangri La o leído la novela de James Hilton, Horizontes Perdidos? Sahar la leyó-dijo, sonriendo, había recordado algo-. ¿Qué me dices del Shambhala?-Asentí, entendiendo adonde quería llegar-. Esta es la sociedad perfecta, Faye. Y hay muchísima conexión entre las mitologías, más de la que crees, ya verás que aprenderás mucho sobre ello durante tu entrenamiento.

     Eso último sólo me recordó que Drako sería quien me enseñara. Él y Declan. Qué depresión.
-¿No puedo elegir a mi mentor?-inquirí, después de chascar la lengua.

-Sé por qué lo preguntas, y no, no puedes. Drako es genial, Dec también así que estás en buenas manos.

-Sahar también estaba en buenas manos.-Me martirizaba recordar las manos de Drako en su cuerpo, su boca besándola.
-Faye, la hermana mayor de Euzma...-comenzó a decir, bajando la voz. Quería cambiar el tema para tranquilizarme-. ¿Tú la conoces de algo? Porque parecías muy cabreada cuando preguntaste el por qué se la vigilaba.

    La miré con desconfianza, ni a Circe se lo dije anoche aunque a esa mujer poco se le puede ocultar. Si no preguntó es porque algo se huele, y prefirió ser discreta y respetar mi silencio.

-Cuando llegué a Moscú hace cinco meses, para darle una sorpresa a mi familia, lo primero que vi al llegar a casa fue a esa chica salir y al yo entrar encontré....-Cerré los ojos y negué con la cabeza, no podía hablar de ello.

-Te entiendo, guapa, tranquila-dijo, con dulzura-. Entonces sospechas que ella asesinó a tu familia.

-Enviada por Viktor-asentí.

-Circe me dijo que ella está en guerra con Viktor, tiene una vendetta-susurró-. Hablé con Circe después de que te fuiste, y me contó que Amanda, su actual identidad, quiere vengarse de Viktor. Así que explícame una cosa: si le tiene una vendetta jurada a Viktor Strauss ¿por qué mataría a tu familia?

    Tenía un punto, pero ¿y si relacionó a mi padre con Viktor? Era tan complicado todo, además Amanda no les dijo que estuve en el cementerio el día del funeral. Y me vio, estoy segura de que Amanda me vio.
    














      La expresión de Faye me dejó sin aliento, intenté que no se me notara, y aguanté las ganas de salir corriendo tras ella.

    Erza negó con la cabeza, decepcionada, me aparté de Drako.

-La heriste, Euzma. Faye no se merece esto-soltó Erza.

-No pedí tu opinión, Erza, limítate a guardar silencio hasta que te ordene lo contrario-dije.

   Erza dio media vuelta e hizo lo que yo ni siquiera intenté. Siguió a Faye.
  Entré al dormitorio de Drako, lo escuché cerrar la puerta. Me paré ante la ventana, la luz de la despejada mañana bañó mi rostro; Drako se aclaró la garganta.

-Trágate tus palabras, Blood Drynka. Hice exactamente lo que padre quería y lo que tú apruebas....

-Pequeña, escúchame.-No podía sacarme de la cabeza la imagen de Faye destrozada. Cuando vi a Erza dirigirse a mis aposentos fui a ver a Drako porque ni siquiera pasé la noche con él, aguanté mi sufrimiento sola y por primera vez me masturbé pensando en Faye, yo ya no quería a nadie más que no fuera ella en mi cuerpo-. Yo he estado en tu posición, tu padre también; en mi caso...-suspiró-....el amor de mi vida murió de mi propia mano, por ser lo que soy.-Yo ignoraba el pasado de Drako, no me giré para mirarlo pero sentí una punzada en el pecho, y un peso a mis espaldas-. Al verte con la señorita Vesper me ha dado por recordar, y anoche cuando volví reflexioné mucho; nadie quiere que salgas lastimada, ni que lastimes a otras personas. Sabes lo inestable que eres, Sahar, y sentir es nuevo para ti; para un humano las emociones son complicadas y a veces se salen de control, para mí siendo lo que soy esas emociones se intensifican. En ti parecen ser cuatro veces un universo de ellas, te he observado y eres distinta en su presencia; te he visto crecer bajo la estricta vigilancia de tu padre, fría y letal cuando pierdes el control, han sido pocas las veces porque no había llegado aquello que podía desestabilizarte por completo. No, no había llegado.

-¿Tú la reconociste, a Faye?-pregunté. Con el regreso de Riza, desde donde me encontraba, vi cómo entrenaban en las cercanías del bosque-. De cuando era niña y acompañé a mis padres a Moscú.

-No fui con ustedes a ese viaje, lo de anoche me tomó por sorpresa también.

-Creí que lo habías fingido.

   Lo escuché sonreír.

-Lo que voy a decir lo haré yendo en contra de tu padre, aunque muy en el fondo él quiere que seas feliz.

-Muy, muy en el fondo, Drako-sonreí-. Habla.

-Debes luchar por controlar lo que eres, yo estoy seguro de que Faye te ayudará a encontrar la calma que necesitas.-Me giré, sus palabras fueron una verdadera sorpresa-. Declan también lo cree.

-Mi juguete sexual y mi prometido han estado hablando de mí a mis espaldas, les cortaré las bolas a los dos.

    Drako hizo una mueca de dolor.

-Apostaría mi vida a que Faye es lo que necesitas en la tuya-dijo, con convicción-. Pero Sahar, sigo preocupándome por ti. Si esa chica muere no quiero estar en los zapatos de quien la mate, sé que te volverías loca y serías la perdición de todos nosotros. Y sólo pensar en que si su muerte es provocada por ti misma, joder, yo sigo lamentándome por haber matado a mi mujer, y sigo aquí, adolorido pero estable. Sin embargo tú.... Tú eres oscuridad, tú eres más oscura que un Blood Drynka, no conoces la piedad la tienes si se te ordena ser piadosa y aún así luchas contra tu naturaleza violenta. Ahora tu punto de quiebre es Faye, Caín lo sabe como sabe lo peligroso que es el que tengas un punto débil, por primera vez.-Drako puso sus manos en mis hombros-. Intenta controlarte, y al momento de tomar decisiones separa el corazón de la cabeza, demuéstrale a tu padre que está equivocado y que Faye y tú pueden estar juntas sin poner en riesgo a nadie más; toma mi consejo y el de Circe, y estoy seguro de que Declan te querrá decir lo mismo, pero ambos sabemos lo leal que le es a Caín y eso posiblemente lo haga abstenerse. Pero escucha: apuéstale a Faye, apuéstale a lo que ha conseguido hacerte, a lo que te ha hecho, a los sentimientos que ha despertado en ti. Por ella harías cualquier cosa, lo veo en tus ojos, en la forma en que le hablas, has lo que yo no pude. Cuida, protege a la persona que amas.

-¿Protegerla de mí?-inquirí, ladeando la cabeza, intentando entender ese punto. Porque es lo que han estado repitiéndome.

-No la protegerás de ti alejándola, créeme. Protégela quedándote a su lado, conozco personas que cometieron el error de creer que alejándose cuidaban de su ser amado.

-La lastimé, Drako, su muñeca, su mano. Tienes razón, incluso te he herido a ti. Y es tan difícil sentir todo esto, las ganas me son superiores-dije, sentándome. Él se puso una camisa que tenía en una silla y se sentó delante de mí-. Todo es más fuerte, siento más fuerte.

-Estás perdida enamorada de ella, pequeña-aseguró Drako-. Ve despacio.

-Lo he intentado.

-Intenta más fuerte, la misma fuerza que ella te da, la misma fuerza que los sentimientos que tienes por Faye te dan. Déjalo fluir....

-Mi instinto es peligroso, las marcas que llevas en el cuerpo son prueba fehaciente de ello. Casi le rompo la muñeca y la mano, ¿y si la próxima vez hay sangre?-Daba miedo pensarlo siquiera-. La última vez hubo pero de mi parte; me mordí el labio inferior y sangré un poco, todo intentado controlar el no tomarla y empotrarla contra la pared. 

    Drako cogió mis manos entre las suyas.

-Apuesto por ustedes, Sahar. Siempre apostaré por ustedes, merecen estar juntas.

    Besó mi frente y me abrazó. Antes no lo habría ni intentado, pero lo permití, y correspondí a su abrazo.

-Culpo a Vesper de esto-susurré. Drako rió.

   Para distraerme bajé a reunirme con los pocos Hassassins que entrenaban con Riza. 
    Cogí la espada que la mujer me lanzó, y atacó poco después de que la atrapé tomándome desprevenida, o casi pues la esquivé hiriéndola en el muslo derecho.

-¡Sin velocidad sobrenatural, tramposa!-exclamó Riza.

-Nunca uso tal cosa cuando combato-dije-. Me gusta estar en las mismas débiles condiciones que mi oponente.

-¿Te burlas de mí?

-Soy honesta, ¿por qué la gente se empeña en creer que me burlo de ellas?-pregunté, confundida por ese detalle. Faye también pensó que me estaba burlando de ella cuando me dijo que hizo correr a Khal.

    Riza volvió a atacar, bloqueé cada uno. Con el último le di una bofetada.

-Maldita zorra-susurró, limpiándose la sangre con el dorso de la mano. Miró por encima de mi hombro, y saludó agitando la mano, y sonriendo.

     Giré la cabeza, Faye estaba de pie allí entre los demás Hassassins.

    Volví a mirar a Riza, ella se volvió para hablar con uno de los hombres de su facción, y yo volví a girarme para ver a Faye.
     No le reprocharía que avanzara hasta mí y me abofeteara, sólo nos miramos la una a la otra, no sonrió pero sentí cómo, despacio, una sonrisa se deslizó por mis labios. Y es que sólo me bastaba mirarla para ser feliz.