Spin-off

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lunes, 14 de septiembre de 2015

En la Simplicidad de un Baile...






      Quien la conoce sabe que hace teatro, que estar en las tablas la llena, es magia para ella como cada pequeño detalle en este mundo. 
   Que le gusta la música, el baile, y disfruta con una nueva coreografía. 
      Y en ese mundo, meses atrás, lo conoció. Coincidieron en un taller de danza urbana, ella había asistido sola, su pareja de baile había enfermado y era muy tarde para conseguir a alguien más. Así que se decidió: mejor ir sola a no asistir; no quería perderse aquella clase, y necesitaba distraer la mente.
    Él se encontraba hablando con unos amigos cuando ella llegó; sus miradas tropezaron por casualidad, y fue un instante en el que el ruido se volvió ajeno a ambos. El hombre sonrió, y la sonrisa fue seguida de un saludo con la mano; la chica correspondió al saludo, y él vio su oportunidad para acercarse. No hubo chance de que hablaran pues pronto llamaron desde el estudio, iban a empezar.
   La única pregunta que él llegó a hacer fue si tenía pareja, y ella, con su dulce voz, dijo que no. Él le tendió la mano mientras la chica se quitaba la gabardina y quedaba en mallas negras.
   Una sonrisa se deslizó por los labios de la morena, y nada más poner su mano en la de él, conectaron otra vez. Una energía diferente le recorrió el cuerpo.
   Él parecía haber sentido lo mismo, porque notó como se relajaba estando a su lado.
   El coreográfo dio las indicaciones, él y su pareja fueron detallando paso por paso. Y tras unas cuantas repeticiones, ya todos lo tenían, habían captado muy bien cada movimiento.
   La música se deslizó por el salón, ella miró a los ojos de su pareja y él sintió que le hablaba a su alma. 
   Sus manos se deslizaban por su cuerpo dibujando en su piel las notas de aquella canción.
   Erizándola.... 
   Sintiéndola suya... 
   Sintiéndose suyo...
   Era tal la gracia y sincronía con la que se movían que pronto el resto de bailarines les abrieron pista para que bailaran a su gusto.
   Uno tras otro, los bailarines fueron uniéndose, tratando de imitar la sensualidad y compenetración de la pareja. 
    Ellos ya flotaban, habían creado su propio mundo. Y es que la música llena de tantos ritmos provocaron algo diferente en ambos; había sido corto el intercambio de palabras minutos atrás, ahora sólo hablaban el lenguaje más bonito que ella conocía: el lenguaje del alma, y el de la piel siendo rozada por las manos de su igual....
   Él sabía, sin conocerla, que desprendía magia....
   Y en la simplicidad de aquél baile encontró su destino...
    Él se halló en ella....
   Ella sintió lo eterno en un baile, entregada al silencio donde las almas se (re)encontraban y hablaban....
    Entregados al instante del Somos.... Seremos....
    Entregados, no a un inicio... Sino a una continuación, de lo que ya fue...



    ....En la simplicidad de un baile....