Spin-off

Spin-off

miércoles, 24 de febrero de 2016

Amanda






   Berlín, Alemania
   Un mes atrás


   Observé a Luna, se encontraba a mi lado y no apartaba la mirada del féretro. 
   Era tiempo de sepultar a Sebastian, y a mí sólo me mataba su distanciamiento, su comportamiento, su silencio. Y esa tristeza dibujada en su mirada no tenía intención de desaparecer.
     Estaba llena de ira, de su boca salieron cosas que no creí escuchar jamás, no de ella. 

   Para cuando el servicio terminó, anochecía. 
   La vi marcharse con Drako. Desde que se fugó pensé que sería buena idea tener a alguien custodiándola, Drako se ofreció de buena gana, y Declan me apoyó. A Luna no le hizo mucha gracia, pero por alguna razón no protestó tanto como creí que lo haría.
  La tentación de mantener a Sebas en el féretro de cristal oculto en Escala era grande, pero no era sano para nadie, no era sano para Luna.
   Así que Paloma, su madre y ella aceptaron trasladarlo a Berlín. Debía hacerse con sigilo, Viktor no podía enterarse que Paloma y Alexandra seguían vivas; no usamos avión para llegar a aquella ciudad, Declan y Drako nos llevaron del modo en el que viajan ellos usualmente. Orbitando, desapareciendo de un lugar y reapareciendo en otro en un parpadeo.
   El sepelio oficial sería en esta misma ciudad pero más público, aunque Viktor dijera a la prensa que sería privado y nos dieran nuestro tiempo y espacio. Está jugando a ser la víctima, es obvio que no quiere más que los reflectores sobre él.

   Vi a Declan hablando con la madre de Sebastian, y a Paloma venir a mi encuentro.  
   
-Tener que escondernos para sepultar a mi hermano me enferma, duele su partida y duele tener que andar a las sombras como si en vida él hubiese sido un malhechor-comentó. Observó a su madre, se encontraba sentada, se le veía tranquila-. ¿Cómo le hiciste para preparar algo que al menos fuese digno de él?

-He viajado alrededor del mundo, y he hecho aliados, Paloma. El padre que ofició la misa es discreto, recurrí a él para esto porque así lo requeríamos.

-Tú nos odias, odiabas a mi hermano....

-Que Sebastian me cayera mal y no me agradara la idea de verlo con mi hermana por ser el hijo de Viktor no significa que pensara sepultarlo como a un animal. 

    Paloma me fulminó con la mirada, no puedo evitar que mi tono de voz suene un poco arrogante cuando la chica está presente. Es divertido verla enojada.

-Aún no termino de asimilar que Luna y tú sean hermanas, pero ahora entiendo por qué la mirabas así de raro, llegué a creer que eras una bi curiosa y querías quitarle la novia a mi hermano.

-Tu comentario está fuera de lugar considerando que acabas de enterrar a Sebastian.

    Paloma soltó una carcajada, definitivamente lleva el luto de un modo muy extraño. Al igual que Luna, es como si se hubiesen puesto de acuerdo.

-Mañana nos enterrarán aquí, lo vi en el noticiario. O al menos harán todo el teatrito, no han encontrado ni un pedacito de nuestros cuerpos.-Paloma se cruzó de brazos, y luego me observó, había tal decisión en su mirada. Un fuego que yo reconocía muy bien, quería venganza-. ¿Cuál será tu próximo movimiento? Porque quiero participar.

-Ni hablar, no te meteré en este asunto, Sebastian resucitaría y volvería a morir si te involucro.

-¡Estoy hasta el cuello de esto, Amanda!-exclamó-. Mi propio padre me asesinó, para él estoy muerta. Nunca creí que diría esto, pero úsame como te plazca, de ahora en más lo único que quiero es ver a mi padre hundido y hasta en uno de esos hoyos.-Miró hacia la fila de tumbas de sus parientes.

   La niñata tiene agallas.



-Esto abarca mucho más que a tu puto padre, Palomita. Y es muy peligroso, Viktor sólo es un peón.

-Estoy dentro, dime qué hacer y lo hago.

-Aprende a limpiarte el culo primero, cariño-le dije, dando media vuelta. Me cogió del brazo-. ¿No entendiste?

-Úsame, lo quiero muerto. Si no me dejas ayudarte, tomaré acciones, sola.
   
    Su rostro se vio iluminado por un relámpago, y sonreí. 
   Que nadie diga que no quise hacerla desistir, vale, no puse mucho de mi parte para disuadirla. 
  Y recordé a mi padre biológico: No se puede confiar en los humanos, son fáciles de corromper. Pero a que los hace divertidos e interesantes
    Muy interesantes.

    Volvimos a Escala en Seattle, y fui directo al dormitorio de Luna, ideando mentalmente el uso que le daría a Paloma; abrí la puerta y entré. La llamé varias veces, entonces la escuché cantar desde el balcón.
   Corrí hacia allí y la encontré caminando por el barandal.

-¿Qué demonios haces allí?-pregunté, di un paso y ella rió-. Baja.

-No me apetece, estoy bien gracias-respondió-¿Quieres acompañarme?

-No me apetece, estoy bien, gracias-dije, citando sus palabras. Di dos pasos más hacia ella-. Baja de allí.

-Esto me trae recuerdos-dijo, sonriendo. Dio un sorbo a la bebida que llevaba en la mano-. Como cuando jugaste con la pequeña Vit, y le disparaste, ¿si te acuerdas? ¿Recuerdas mis palabras? ¿Recuerdas que te pedí que no lo hicieras e igual lo hiciste?

-Luna....

-Cuando era niña tenía pesadillas, pesadillas que involucraban a un monstruo, una quimera.... Te tenía miedo sin saber que se trataba de ti.

-Luna baja, por favor....

-¡Qué irónico! Semanas atrás esas mismas palabras salieron de mi boca.

    Volvió a tomar de la botella, y caminó por la baranda de un lado a otro; se detuvo y suspiró.

-Si te hubiese hecho caso, si hubiese dado por terminado todo entre él y yo....seguiría vivo.-La voz se le quebró, y dio un paso en falso.

-¡Luna, no!-En cámara lenta vi cómo resbalaba, y no sé cómo, pero me moví de donde me encontraba. La botella cayó, y yo la agarré a mi hermana-. ¡Sujétate! 

-¡No, no quiero! ¡Suéltame!

-¡Nunca! Ni siquiera cuando estuvimos lejos la una de la otra, cuando me obligué a separarme de ti para ponerte a salvo... ¡Nunca, ¿me oyes?!

    Miró abajo, y luego a mí. La sentí resbalar, no sé de dónde saqué las fuerzas, pero la halé y cayó sobre mí. Estaba a salvo, y la apreté en mis brazos, el miedo me pudo. Pero fue ella quien rompió en llanto.

-No podemos seguir así, pequeñina, no puedes seguir así.

   Se aferró más a mí, temblaba y yo solo intentaba convencerme de que fue un accidente. De que no intentó hacerlo de nuevo.
   Sentí una mano en el hombro, giré la cara y lo vi agachado detrás de mí; me secó la lágrima que corría por mi mejilla con el pulgar, y asintió. Él ya había hablado de una intervención, Luna no estaba bien, este incidente con Sebastian la había superado. Mi hermana estaba al límite, y rozando el fondo.
   Asentí en dirección a Declan.
   Tenía que detenerla antes de que terminara mal.