Spin-off

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martes, 11 de noviembre de 2014

Ruleta Rusa.....(4)


"Busca a la chica con la sonrisa rota..."



     Nuestra historia está controlada somos pocos los que sabemos lo que ocurrió hace dos mil años atrás. Hablar de los sucesos que nos trajeron a este Nuevo Orden se castiga con la muerte, así de extrema es La Organización.
   Vivimos días tétricos, no hay tanta diferencia entre la sociedad de hace dos mil años y la sociedad actual...
   La Organización que nos rige se formó en América, y ¡oh ironía! este continente fue convertido en una prisión donde pocos han tenido la FORTUNA de llegar porque la mayoría "desaparece" en el camino.
   Países como Argentina, Brasil, Rusia y el Reino de Egipto de algún modo han logrado mantenerse firmes frente al líder del mundo. Firmes y unidos; La organización no ha conseguido penetrar los muros de estas naciones, Arléz debe estar desesperado. Desde hace 500 años los acuerdo de paz continúan vigentes, la razón por la que Arléz no ha atacado a estas naciones tiene que ver con la resistencia que ha ido en crecimiento dentro de su propia "sociedad perfecta", y atacar abiertamente significaría darle luz verde a los insurgentes para que se rebelen. Arléz llevaría las de perder pues la rebelión tendría el apoyo de Rusia y los demás.
   Ganaríamos en número y recuperaríamos nuestra libertad.
   La Organización ha ido cazando a los líderes de la resistencia, pero por cada miembro muerto aparecen dos más.
    Somos como la Hydra de Lerna...

      Sonreí ante el espejo pensando en la suerte que tuve de entrar a la Casa Carlysle, Elliot es uno de los Siete Grandes. Y mano derecha de Arléz.
   Que "conveniente" me ha resultado el que mí hermano tenga que casarse con su hija para salvar a mí familia de la ruina. Y yo no esperaba conocerla antes de que le presentaran a mí hermano.

-El agua estaba helada.-comenté, saliendo del cuarto de baño y atándome la bata. Ivel estaba secándose el pelo.-¿Te sientes bien?

-Bien preocupada.-respondió, apagando la secadora.-Me gusta ducharme con agua helada, lamento no haber cambiado la temperatura, es que no acostumbro a dejar que otras personas usen mí ducha.

-No te preocupes, ha sido rico.

-¿Rico? ¿Eso decías en el burdel?

  Me dio la espalda y se lanzó en la cama. La oí reírse, sí está mejor que hace unas horas.

-Te dije, pequeña mía, que no volvieras a tocar ese tema.-me senté con ella, la pillé mirándome. Ella volvió la cara hacia el otro lado.-¿Cómo le conociste? A Marco.

    Se levantó, quedando sentada en medio de la cama.

-Es una ironía, fue gracias a mí padre.-No oculté mí asombro, ella sonrió.-Lo acompañé a una revisión de la milicia en Verona, y allí le conocí. Mí padre me dejó a solas con él para que me mostrara los alrededores; porque a él, mí padre, le surgió un asunto qué resolver.-Ivel parecía estar reviviendo ese recuerdo, su mente se hallaba lejana mientras hablaba.-Fue muy atento conmigo, me agradó. Pero supe que estaba enamorada de él cinco meses después, en Neo Venecia cuando nos encontramos después de meses de sólo hablar por cartas.

-¿Tu padre nunca revisa tu correspondencia?-pregunté.

  Por lo que yo sabía, La Organización revisa cada carta que se envía y ha intervenido cada teléfono existente dentro de su gobierno.

-Marco y yo encontramos una forma de evadirlo, tenemos amigos en común en los que confiamos. Por eso padre nunca lo supo.

   Y volvió la tristeza a su mirada, llegó para quedarse; le preocupa que lo hayan torturado y no es para menos. Se estuvo acostando con la hija de uno de los líderes de este Gobierno, transferirlo a otra base era poco.
   Me sobresalté cuando llamaron a la puerta, Ivel salió de la cama entre risas. Abrió la puerta y dejó entrar al chico que la acompañaba la noche pasada.

-Vika, él es Leonardo. Leo, te presento a Victoria JeanMarais, ya de manera oficial.

   Él besó mi mano, su rizado cabello me resultó encantador. Sus ojos grises tenían una mirada dulce, pero a leguas se notaba que era un conquistador. El típico don juan.

-¡Qué guapa es usted, Mí Lady!-dijo el caballero.

   Yo sonreí e incliné un poco la cabeza en gesto de agradecimiento por su halago; le dije a Ivel que regresaba a mi dormitorio ella me acompañó hasta la puerta.

-Gracias por brindarme tu ayuda.-susurró.

-No me agradezcas aún, es más no me agradezcas nunca porque ya estamos a mano.

   Le guiñé un ojo a su amigo y salí.

   Creo que empiezo a arrepentirme de haber decidido presentarme esta mañana, ella no es como su padre. Mi problema no es con Ivel, es con su padre.... Debo encontrar la forma de hacerme con los planos de las nuevas armas que Industrias Phoenix, el conglomerado de Elliot Carlysle, está pensando fabricar.
   Cerré la puerta tras de mí, y puse los ojos en blanco al ver a mi hermano entrar desde la terraza. 
   Bajé la mirada, ya lo tenía delante de mí.

-Esa bata te queda muy bien, Victoria.-susurró, cogiéndome de la barbilla.

-Aquí no.-musité, dando un paso atrás. Me agarró de la muñeca, lastimándome.-Suéltame.

-¿Te estoy haciendo daño, mi niña?

-Eres un maldito puerco, no pienso dejar que me hagas daño. Ya no.

   Sentí el golpe que me propinó con la mano cerrada en un puño, caí al suelo.

-Lo siento, preciosa mía.-se apresuró a decirme, agachándose para tocarme en el punto donde me pegó. El sabor de la sangre que salía de mi labio inferior se mezcló con el de las lágrimas.-No volveré a hacerlo, pero sabes que debes hacer lo que yo te diga. Vas a volver a ese bar.

-Te vas a casar con ella, ¿qué más quieres de mí?-dije, levantándome de un salto para que no me tocara.-Tendrás todo el dinero que quieras, Gael. Ya no me necesitas.

-No llores, ven aquí.-Volví a dar un paso atrás a medida que se acercaba.-No tocaré ese dinero, ella no me lo permitirá; quien controlará todo será Ivel, ¿crees que no lo sé? Esa maldita perra no me dará ni un centavo.

-No la llames así.-Apreté los dientes y lo miré con ira.

-Me gusta que te pongas así, mi niña.

   Intentó acercarse más a mí, le di una cachetada.
   ¡Maldita sea! Eso sólo conseguirá enfurecerlo.

-¿Te volviste loca, Victoria?-preguntó con suavidad.

   Arremetió contra mí, quitándome la bata de baño y lanzándome a la cama.



   Oí que llamaron a la puerta, Gael resopló con hastío y corrió hacia la terraza. Sé que se lanzó desde allí, ese maldito engendro puede hacer cualquier cosa.
    La voz de Ivel me sobresaltó.

-Vika, ¿puedo pasar?

   Me senté al borde de la cama, y con las lágrimas corriendo por mis mejillas llegué hasta la puerta. Me recargué en ella.

-¿Vika? Puedo escucharte, ¿estás bien?

-Vete, pequeña mía, quiero estar sola.-La voz se me quebró.

-¿Estás llorando?-preguntó.

-No, déjame sola.

   Hubo un largo silencio, escuché un movimiento afuera. Me separé un poco de la puerta y pude ver su sombra por la rendija. Estaba sentada.
   La imité, y pensé en lo idiota que soy por no defenderme de Gael, igual y saldría muerta si lo hiciera. Es un monstruo.....
   Sentí que mis dedos eran tocados, volví la cara y vi que la rendija tenía el espacio suficiente para que los dedos de una mano pudieran pasar por allí. Busqué los dedos de Ivel....
   Era un "Estoy aquí por si me necesitas"....
   Lo sé, pensé.
    No quiero traerla a mi infierno....
   


    


















-Vika.....