Spin-off

Spin-off

jueves, 4 de agosto de 2016

Devoción


  La devoción con que Sahar miraba a Faye me hizo sonreír. 
En esos momentos en que la miraba se reafirmaba mi idea de que jamás conocería un amor tan puro como aquel de ellas. Jamás alguien había amado, ni amará tanto como Sahar a su blonda... 
La devoción con que Sahar miraba a Faye, si pudiera describirla con precisión, daría envidia. Si los que hemos sido testigos de esa mirada, sólo deseábamos tener a alguien igual; era devoción en estado puro, era amor en profundidad, yo sabía que Sahar encontraba algo más, veía más allá de su piel....

La devoción con que Sahar miraba a Faye, rompía con la típica mirada de enamoramiento. Sólo porque era más, porque eran más, por el respeto que se tenían, por la complicidad que existía entre ellas, era una mirada tan íntima... 
 Era Infinita...



lunes, 1 de agosto de 2016

Confrontación



Castillo Renacer, Reino Unido
Sahar

-Tomen algunas cosas, suficiente alimento, porque se marchan de este lugar-sentencié, entrando a la estancia con una daga en la mano, después de pasar cinco horas encerrada en el estudio a solas. Aquellas criaturas no habían logrado traspasar el anillo de fuego que rodeaba Renacer, noté que ni siquiera podían sobrepasarlo.

    Vadhir se negó mientras Paloma asentía y salía de aquella habitación.

-No puedo dejar que lo hagas sola....

-Khal-llamé. El hombre entró-. Prepara a nuestros hombres, necesito que estén formados afuera a la brevedad-ordené con la mirada fija en mi hermano y jugueteando con la daga, apenas Khal salió me dirigí a Vadhir-. Llevo años entrenando, tú llevas años dormido, yo no puedo morir, una estocada y te mueres, ¿vas entendiendo? Te necesito fuera, a ti, a la joven avecilla, y a la pequeña Bestia.

-No, Sahar. Y como tu hermano mayor....

-Yo estoy a cargo aquí-le interrumpí, levantando la voz no a modo de grito sino con autoridad-, mis órdenes se respetan, eres mayor por unos minutos pero hoy vas a hacer lo que yo diga, ¿he hablado claro?

-Sahar...

-¿He hablado claro?-repetí. Vadhir asintió, conteniendo las ganas de refutarme-. Intento protegerles, eso sería lo correcto, ¿o me equivoco?

-No, estás actuando como lo haría una líder, y no puedo estar más orgulloso-dijo Vadhir.

  Paloma entró acompañada de Vit, la primera llevaba un bolso al hombro. Detrás entró Khal informándome que todo estaba listo.   

-Perfecto, tomen las catacumbas. Khal, escóltalos, quiero que los mantengas con vida de ser preciso da la tuya....

-Sahar, por favor-dijeron Vadhir y Paloma a un tiempo.

-Protégelos como si de mí se tratara-continué, ignorando a mi hermano y a la chica Strauss-. Ellos, soy yo.

    De la facción de assassins que estaba bajo mi mando, Khal era mi mejor guerrero y mano derecha-antes de la llegada de Faye-. Poner a mi hermano, a Vit y a Paloma en sus manos significaba depositar mi absoluta confianza en él, y no suelo fiarme de nadie.

-Dante los acompañará-dijo Ivel, rompiendo el silencio. Había estado observando por la ventana, pero sabía que su atención se hallaba puesta en nosotros, en mí-. Por precaución-agregó al ver que Vadhir la observaba-, no me arriesgaré a que alguien los ataque en cuanto salgan a la superficie. Dante irá con ustedes, si estás de acuerdo-dijo en mi dirección.

-Lo que mejor te parezca.-Le resté importancia y caminé hacia la ventana, ella se acercó a la pelirroja, noté que ésta al oír lo que Ivel dijo, se puso tensa. Creo que la idea no le pareció. 

    Me distraje viendo a mis formados assassins en la explanada y quienes esperaban muy quietos al otro lado del fuego que repentinamente había adquirido un color azul.
    Sentí una manita apretando la mía y volví mi atención a la estancia, Vit se abrazó a mi cintura. Quise quitarla, miré a Paloma en busca de ayuda pero la muy sinvergüenza negó con la cabeza y sonrió.

-¿Volveremos a vernos, Sahar?-preguntó, me arrodillé ante ella. Hasta ahora tal gesto sólo lo hacía con Faye, cuando quería demostrarle respeto y con mi padre cuando era más chica, por lo mismo-. ¿Volveremos a vernos, y a Faye?

    Su manita en mi mejilla. 
    Faye no lo ha mencionado, es posible que no haya querido pensar en eso siquiera, pero yo le di el arma con la que asesinó al padre de esta niña. En el fondo debía sentirse responsable.

-Volveremos a vernos, los alcanzaré muy pronto. Y Faye se reunirá con nosotras, Bestiecilla.-Le di un toquecito en la nariz con el dedo índice, Vit rió.

-Bestoj-le oí murmurar a Ivel, mirando a la niña-. Homfarita eksperimento.-Se encontró con mi mirada, la ligera sonrisa en sus labios me enervó.

    Me acerqué a ella a una velocidad medida porque tanto a la pelirroja como a Khal les dio chance de interponerse, la primera para proteger a su Ama de mí, y él para protegerme de la pelirroja.

Ŝi ne iam nomas tiel!-exclamé, diciéndole que no volviera a llamar a Vit "Experimento hecho por el hombre"-. Te lo advierto.-Vadhir se aproximó diciendo que me calmara y lanzándole una aprensiva mirada a Ivel-. Estoy bien, estoy bien. Deben marcharse, ya.

-¿Segura que vas a estar bien? Ese arranque...

-Me controlaré en lo que a ella respecta.-Ivel observaba a Vit-. Son los de afuera los que deben tener mi atención, y muchos arranques así. Imaginaré el rostro de esa perra en cada uno.

    Después de convencer a Vadhir que los alcanzaría en cuanto termináramos, se fueron. 
    Me mantuve cerca de la ventana, Ivel se unió a mí.

-¿Cuántos Príncipes, Duques, Marqueses, se encuentran entre ellos?-inquirí, intentando percibirlos.

-Hay dos Príncipes, el resto son de baja categoría pero igual de peligrosos-respondió.

-Debemos mantenerlos aquí. Destruirlos aquí.

-Y eso haremos-sonrió-. Lamento lo que dije de la niña, es sólo que no apruebo la clonación humana.-Volvió la vista a lo que nos esperaba afuera-. ¿Estás conmigo, Sahar?

    Me dirigí hacia la puerta, ella me siguió.

-Vamos a patear algunos culos-dije, volviéndome y lanzando la daga por la ventana. Sé que di en uno de ellos porque se escucharon vítores.

    Y cuando nos vimos afuera mis assassins bajaron la cabeza en señal de respeto, caminamos entre ellos hasta llegar al frente. 
    Ivel hizo aparecer una espada en su mano, era negra hasta la empuñadura.

-Domenoj, un regalo de mi padre. Celestes Armilo.

-Arma celestial, supongo que es de las pocas que existen.-Asintió.

-Buena puntería por cierto-comentó al divisar a través del fuego un cadáver delante del grupo que teníamos enfrente-. Están usando cuerpos humanos, dejaron los suyos en algún lugar. Todos menos los Reĝidoz.-Recorrió las filas con la mirada en busca de los Príncipes-. Que tus hombres estén preparados, el fuego se apagará en cualquier momento, la energía espiritual de este mundo está padeciendo a causa de tanta depravación.-Cerró los ojos con la cara hacia el cielo.

    Me volví hacia mis assassins

-¡Este día se inicia la batalla más importante de vuestras vidas! ¡No es contra la carne, siempre ha sido contra algo más!-exclamé-. ¡Atacan nuestro espíritu desde el principio! ¡Han querido arrebatarnos nuestros dones, cuando fuimos hechos a imagen y semejanza de un Dios! ¡Quieren someternos, haciéndonos ignorantes, escondiendo verdades! ¡Pero no dejaremos que lleguen a más!

     Todos levantaron sus espadas.
   
-¡Por vuestras familias! ¡Por vuestras Almas!-Me volví, el fuego disminuía-. ¡Por el mundo que es vuestro por derecho!

    El fuego se apagó.
   Ellos avanzaron, primero despacio y a medida que se acortaba la distancia empezaron a correr. Mis assassins fueron al encuentro del enemigo, desenvainé mi espada notando que los dos Príncipes no se movían, habían bajado sus capuchas y se quedaron viendo el enfrentamiento de nuestros respectivos guerreros.

-¿Por qué no se mueven?-le pregunté a Ivel.

   En ese segundo ambos hombres desaparecieron de mi vista.

-Porque vinimos por ustedes-susurró uno de ellos a mi oído, acto
seguido me atacó y logré bloquearlo con mi espada-. La mujer conocida como la Espada de Caín, una de sus preciosas hijas. Me agrada lo que veo, eres follabl...

-¡Concéntrate, Asmodeo!-exclamó el que se enfrentaba a Ivel.

   Asmodeo mostró una sonrisa llena de morbo. El rojo color de sus ojos brillaba con el mismo morbo, tenía el pelo largo, y un ligero rastro de barba cubría su rostro; su piel era muy pálida, pude notar eso en ambos. La única diferencia entre los dos, era el pelo corto y negro del otro, y la fina faz que exhibía, sumado a su porte aristocrático; aquél tomaba las cosas en serio, éste sólo coqueteaba con el peligro.
   Las flechas disparadas desde las torres de Renacer daban en el blanco, pero vi que llevábamos algunas bajas, ellos eran demonios en cuerpos humanos. Mis fuerzas los enfrentaban con todo lo aprendido en Providencia, pero parecía no ser suficiente. Herí a Asmodeo en su pierna izquierda y me apresuré a ayudarles. 
   Al girarme para cortar la cabeza de uno de sus soldados, vi a Ivel enterrar su espada en el suelo lo que provocó una onda expansiva que hizo volar tanto a los Príncipes como a sus soldados.
   Por un lapso de tiempo parecía que habíamos ganado, no se movían.

-¿Ganamos?-dije cuando la chica se acercó-. ¿Por qué no lo usaste antes?

-Porque intuía que algo iba a salir mal, mira.-Volvían a levantarse-. Eso no debería pasar, están en cuerpos humanos, deberían estar muertos.

   Empuñé con fuerza mi arma.

-¿En serio, Ivel?-se burló el Príncipe moreno-. ¿Domenoj?¿Crees que no tenemos la forma de evitar tu hermosa espada? Serĉu la perfidulo en la Domo de Eloah.
-No hay traidores en la Casa de Eloah, Amon-dijo Ivel con rabia.

-Venceremos porque tenemos ayuda, no sólo de los humanos que han pactado con nosotros, sino de alguien que poco a poco se está volviendo superior.-Miró hacia el cielo-. Ni gajnis Assiah.   

    Una gota roja cayó a mis pies, imité a Amon, miré el cielo. Empezaba a nublarse, y una tras una gotas rojas fueron cayendo.
    Todos empezaban a preguntarse qué pasaba.

Ni gajnis Assiah! ¡Ni gajnis Assiah! ¡Ni gajnis Assiah!-gritaban las legiones de los Príncipes.

    Ganamos Assiah. Ganamos Assiah.

-No lo permitiré, no es mi voluntad, no es la voluntad de mi padre. Ataquen.

    Avanzamos con la lluvia de sangre cayendo sobre nosotros, alguno de ellos había hecho que pasara, probablemente una forma para manipular al mundo y seguir metiéndole miedo a la gente con el asunto de la fe, y la religón, porque podía asegurar que ésta lluvia no caía sólo en este campo.
     Amon y Asmodeo se miraron y sonrieron. Miré a Ivel, ésta asintió.

-Aquí te espero, hija de Caín-dijo Amon.
 
     





Jaque




Nueva York, Estados Unidos
Amanda


    Así que Luna seguía inconsciente, me gustaría saber cómo le hizo para visitarme porque no fue un sueño, no era porque me encontraba medicada. Ella estuvo aquí, y sus últimas palabras me hacían pensar en quién era el verdadero enemigo, si bien Luzbel era la cara ¿quién estaba detrás?
   Volví sobre mis pasos a la cama y me acosté. El sol se hallaba sobre Nueva York, y fuera del hospital pude ver por la ventana a un número considerable de gente con carteles. Estaban allí por mí, brindándome apoyo pero me preocupaba que la policía llegara y convirtiera todo en un desastre, la gente se veía muy pacífica. Sin embargo del hospital no dejarían que permanecieran allí y pronto los obligarían a marcharse.
   Me quejé del dolor que sentía por el brazo que tenía en cabestrillo. El dolor cesó cuando empecé a canalizarlo hacia el rencor que ya de por sí guardaba en mí, ya estaba más que mentalizada y el dolor de todo mi cuerpo se transformó en ira, ya no sentía más que eso, aunque en calma. Cerré los ojos.
   
-Así que sí estás aquí.-Miré hacia la puerta, Piotr estaba de pie en el umbral. Lo encontré demacrado, su camisa abotonada de forma dispareja, y una barba de varios días-. No me lo creí en un principio, digo, ¿quién se atrevería a hacerle daño a Amanda Carlysle?-dijo, acercándose a la cama-. Siempre te dije que tenías preciosos ojos, y sólo eran lentillas. Azul, hermoso azul de tu mirada, Amelia.   

    De todos sus hijos Piotr debía ser el único en el que su padre depositó su absoluta confianza, el único que se parecía lo suficiente a él.
     El menor de los Strauss me miraba estudiando cada detalle de mi rostro, el aroma a alcohol que desprendía me hizo querer vomitar. 

-Estás del asco, Piotr-le dije.

-Arruinaste a mi padre, me dejaste en la calle....

-Asesinaste a tu hermano, conspiraste contra tu madre y hermana, no metiste las manos al fuego por tu hermano mayor. ¿Y lo único que te importa es que te dejé en la calle? ¿El dinero es lo único que te interesa? Me das lástima, Piotr.

-¿Y te di lástima cuando te acostabas conmigo?

   Le escupí en la cara, se limpió y me cogió del cuello apretando apenas.

-Te usé, sólo fuiste una pieza en mi plan de romper con esa farsa de la familia perfecta-dije, sin oponer resistencia a su agarre, miedo no tenía-. Ahora el nombre Strauss está tan sucio, todos saben de lo que tu padre fue capaz de hacer, lo desenmascaré así como lo hice con la gente para la que trabajaba. ¿Has visto las noticias? ¿Has visto como la venda va cayendo, como la ceguera de muchos es cosa del pasado?

    Piotr me soltó.

-Cometiste un error, correrá mucha más sangre....

-Lo evitaremos.

-Ya se verá, ya se verá.-Sus manos volvieron a rodear mi cuello, esta vez fue apretando cada vez un poco más, luché para que me soltara, pero con un brazo en cabestrillo estábamos disparejos-. Sé que me castigarán por esto pero qué más da.

    Empecé a patear y sacando fuerzas, y sin importarme mis heridas me levanté tras pegarle un puñetazo en la nariz. Mientras se tapaba la cara con las manos tratando de parar la hemorragia, volví a pegarle; me encontraba en un piso privado así que era posible que a esa hora estuviera desierto. Con otro golpe logré que Piotr cayera al suelo.

-Nunca amenaces a alguien que sabes, es peligrosa y está de malas, imbécil. Aunque debo darte crédito por tu valentía-sonreí-. Ahora quiero probar algo y tú vas a ayudarme.-Lo cogí de la camisa e hice que se levantara-. Dicen que soy manipuladora, que consigo lo que deseo, y a veces sin así quererlo entrar a la mente de alguien e incluso hacer que se mate. ¿Crees eso posible, Piotr?

-Zorr....

    Lo cogí de la parte de atrás del cuello y lo obligué a inclinarse para darle un rodillazo en la cara.

-¡Maldita, te volviste loca!-exclamó con las manos en la cara.

-Tú me buscaste, igual cuando te reúnas con tu padre puedes agradecerle por este comportamiento mío tan psicótico.-Me acerqué a él, su miedo me recordó al de los tantos que he asesinado-. ¿Me querías, Piotr?-susurré a su oído, él estaba paralizado-. ¿Estabas celoso de Sebastian porque yo era su mujer? Sebastian siempre el favorito de mamá, y de papá pese a no tener una buena relación con éste. Sebastian, siempre Sebastian....

-Basta...-dijo con voz queda-. ¿Qué me haces?

    Podía percibir cierta semejanza con el comportamiento de mi padre la noche en que atacó a Luna.

-Y Niklaus, el primogénito, a quien le daban todo, el hijo perfecto. ¿Qué soy yo? ¿Cómo podía complacerlos? Hacer todo lo que papá dice no basta....-dije con voz suave, casi viendo sus recuerdos de infancia, tenía acceso a su mente por lo frágil que se encontraba, una mente rota-.... Mata por mí, Piotr.... No vales nada, nunca fuiste querido, siempre ignorado. Mata por mí... ¿Me querías? Me quieres y por eso descubrir la verdad te dejó así, hecho trizas..... Porque nunca te quise, la única persona de la que creíste sentía amor por ti, nunca te quiso en realidad, porque te usé como te usó tu padre.... Porque eres menos que mierda... 

-Basta... Basta...

-Una vida más, sólo una, ciega una vida más... Ya no te queda nada ¿recuerdas? Ya no te queda nadie, siempre fuiste el más débil de los hijos de tu padre.... Ni tus hermanos creían en ti y en que podías lograr algo.... Y Viktor, Viktor sólo confió en ti para luego desecharte, necesitaba a un hijo de su lado ¿por qué no el más inservible de todos, el que haría lo que fuera para ganar su aprobación?.... Una vida más, Piotr, ciega una vida más... Vi cómo papá le ponía la soga al cuello a Nick al hacerlo tomar el mando de la empresa para que sirviera de carnada...-Empecé a canalizarlo y se sintió tan bien, un placer indescriptible, locura total-....Le disparé a Sebastian, yo, yo....

-Maté a mis hermanos, y casi a mi madre y hermana.... Yo no merezco...

-Tu vida ya no tiene valía, aunque quieras negarlo la culpa te carcome.... Una vida más, ciega una vida más...-Besé su mejilla-. La tuya, cariño. Por mí, por los hermanos que preferiste vender a proteger. 

    Piotr pasó por mi lado, su mirada desorbitada, susurraba algo, parecía fuera de este mundo; abrió la ventana, se paró en el alféizar y al momento de lanzarse Dorian dijo mi nombre desde el umbral de la puerta, me volví al tiempo que se escuchaban los gritos de la gente que estaba manifestándose pacíficamente afuera.  

-¿Qué hiciste?-inquirió Dorian, corriendo hacia la ventana.

-¿Me viste empujarlo?-Dorian se dio la vuelta-. Me atacó, y ya viste que se ha quitado la vida él mismo, nada tuve qué ver. Debes admitir que todo lo que ha hecho y lo que ha ocurrido con su familia es aterrador, traumático, no era para menos.

-Tuviste que hacer algo, Amelia.

-Sólo hablamos después de que me atacara, ¿qué no oíste esa parte? Él ya venía tomado y con una pesada carga a cuestas. Quise ayudarlo, además no se pierde nada importante, él asesinó a Sebastian, su hermano, no es menos criminal que su padre.

    La policía no tardó en presentarse, tuve que responder a sus preguntas. Al ver la sangre en el piso admití que sí me defendí pero que él había estado tomando, y vino a amenazarme, y nada tuve qué ver con que se precipitara hacia el pavimento. Tuve que fingir estar muy nerviosa al punto de verme sedada por mi médico a los pocos minutos del interrogatorio; por suerte habían testigos abajo que lograron distinguir cómo Piotr se subía al alféizar y se lanzaba.
    
     Al pasar casi media hora abrí los ojos y vi a Dorian hablar con mi médico.
      Escuché que la mujer le decía que podía llevarme a casa con la condición de traerme a revisión cada Miércoles, yo no planeaba aceptar esos términos. Estaba ocupada y odio los hospitales, de ser por mí hace rato que me hubiese dado de alta yo misma, hacía parte del comité directivo de dicho hospital en representación de Helena desde hace un par de años.
    Dorian entró en cuanto terminó de hablar con ella.

-Nos vamos a casa-anunció.

-Mi casa.

-De hecho le sugerí a mi madre llevarte al Dakota, allí estarás cerca de ella y papá, y sus movimientos.-Cruzó los brazos-. ¿Cómo te sientes? Buena actuación, por cierto-susurró.

-Estoy bien, ¿tienes alguna noticia qué darme? ¿Algo nuevo?

-Hubo un ataque con drones en España, en las manifestaciones de anoche.-Tragué en seco, mi culpa, era mi maldita culpa-. Y una explosión en un aeropuerto en Alemania, y....

-El Daesh se lo atribuyó, la misma cantaleta de siempre. Los chivos expiatorios haciendo el trabajo que sus superiores les ordenan.

     Salí de la cama con su ayuda, luego cogió un bolso que había dejado encima de una silla, y lo abrió.

-¿Cuántos muertos en España?-pregunté, sacando la ropa.

-Trece, y veintisiete heridos-respondió-. Hay algo más.-Lo miré a la espera de lo que diría-. Sabes que la ciencia y el ocultismo es una mezcla peligrosa, una mezcla que han venido usando a diestra y siniestra. Y que este mundo es un laboratorio gigantesco para quienes usan esa mezcla, los de afuera son tan víctimas como tú y yo, tan es así que en cada esquina te encuentras a un asesino que puede ser activado en cualquier momento.

-¿Dorian?

-Siento que me observan, Amelia. Cuando venía de camino para acá entre cada parada de semáforo....

-¿Crees que se dieron cuenta de que has recuperado tu libertad? ¿Crees que ya lo notaron?

-Temo eso, pero temo más que activen a todos esos potenciales asesinos al mismo tiempo y disparen el caos que necesitan, y ahora que los has acorralado haciéndolos tomar nuevas decisiones tengo la impresión de que no tardarán en hacerlo. En esta semana que pasó se han contabilizado cinco tiroteos en diferentes estados del país. Y vienen más, estoy seguro.  

    Dorian me sacó del hospital por la puerta de enfrente, así lo pedí. Quería darle la cara a quienes han oído mis palabras y me han brindado apoyo, y a los periodistas que seguían haciéndome ver como una desequilibrada ante el público; no faltó quien preguntara si yo había asesinado a Viktor, no con esas palabras pero se entendió. Y quien aseguraba que me vio empujando a Piotr, algún idiota pagado por ellos.
   Llegamos al coche y marchamos al Dakota. 
   La muerte de Piotr me relajó.
   Así que eso quería decir mi padre con que su arrebato para con Luna esa noche había sido culpa mía, manipulé su ánimo, su ira, todo sin intención, sin ser consciente de que me había metido en su cabeza. Antes lo había hecho con dos o tres personas que terminaron matándose a los pocos días, no pensé en que yo había propiciado dichos suicidios, o los cambios bruscos en el humor-en mi presencia-de alguien que me caía mal.
   A mi alrededor, al bajar del coche, había calma. Y Dorian tenía razón, algunas personas nos miraron de forma extraña, creí que se debía a que habían estado hablando de mí en los noticiarios en días pasados.
   Subimos a nuestro piso, noté que el dolor de mis heridas había mitigado, y no era producto de los medicamentos, estos nunca tienen el efecto deseado en mí. Salvo los sedantes que me dejan fuera de juego, pero ¿hacer que el dolor cese? No, nunca.
   Dorian llevó mis cosas a mi dormitorio, me senté en el sofá del salón, miré el teléfono con ganas de llamar a Declan. Luna me preocupaba, Sahar me preocupaba, y por primera vez, el mundo me preocupaba. Posiblemente porque a Luna le importarían esas cosas, sin ser para menos, todo está revuelto y basta con ver las noticias.
   Cualquier indicio de paz cercana es sólo un efecto placebo que los medios y los gobernantes les administran a la gente para que vean y sientan lo que ellos quieren que vean y sientan. Una paz que en realidad no existe, y en contraposición una guerra en medio oriente que ellos crearon, un terrorismo que ellos crearon.Todo es un gran show, una obra de teatro donde mueren inocentes.
     
     Levanté la mirada al ver a Helena, sonrió con esa altivez que no le conocía y se sentó. Hubo un tiempo en que creí que era buena pero supongo que fue para ganarse mi confianza.

-Te ves frágil y vulnerable, bebé-dijo, no tuvo la decencia de ocultar su satisfacción-. No creí que llegaría el día en que te vería así.

-Disfrútalo mientras puedas, no será para siempre.

    Helena asintió, y rió por lo bajo.

-Piotr y Viktor muertos, ¿quién sigue en tu lista? ¿Yo? ¿Matty?

-O los dos, he considerado atarlos y torturarlos hasta el agotamiento. Mi agotamiento, cosa que dudo mucho que llegue.

   Apretó la mandíbula, su sonrisa había desaparecido.

-A esta hora tu hermana debe tener algunos problemas....

-Luna-dije de inmediato.

-No, la que se encuentra en Inglaterra, por lo que me han informado se cerraron los puentes entre este mundo y el resto. Algunos demonios quedaron de este lado, hallaron a la gemela de Luna, y no dudarán en atacar.

     Sahar, sé que es muy capaz de defenderse y que no puede morir pero eso no quita que la noticia me aterre un poco, pensar en que le hagan algo. Además Vit y la odiosa de Paloma están con ella.

-Y por Luna, ya envié a alguien, bebé....

-Maldita...

-No, no vuelvas a llamarme así. Recuerda que tú cambiaste las reglas del juego, atente a las consecuencias, bebé.

   Estaba segura de que si hacía algo le harían daño a Luna. Y Sahar se hallaba en problemas.
    Se levantó, dejándome con las ganas de estrangularla.


     

jueves, 28 de julio de 2016

Inicio del Fin


Castillo Renacer, Reino Unido
Sahar

    Volví sobre las seis de la mañana, todo en calma con algunas bajas por parte de los contra. Los muy enfermos sí habían puesto a sus francotiradores en varios puntos, y a varios alborotadores dentro de las manifestaciones;  logramos apaciguar las cosas sin dejarnos ver mucho, no pasó a mayores. Al menos aquí en Inglaterra, todavía no hemos recibido reportes de nuestros colaboradores en los demás países.
   Mi hermano y Paloma me esperaban en la estancia.

-¿Sahar?-dijo Vadhir, acercándose con una expresión preocupada, como si hubiese notado el repentino cansancio que yo sentía en ese momento-. Sahar será mejor que tomes asiento.

-Estoy bien, Vad....-No pude concluir mi réplica porque caí en sus brazos.

    No me encontraba desmayada porque percibí el movimiento que hizo para cargarme y acostarme en el sofá. Escuché a Paloma decir algo, y a mi hermano respondiendo que a mí no me pasaban estas cosas, no me agotaba con facilidad, menos después de pasar toda la noche fuera.
   Y mientras ellos hablaban pude verla, me observaba con una mirada vacía y demoníaca en sus ojos. Algo malo estaba pasándole.

-Faye....-dije en un susurro-. Faye....

-Sahar, ¿puedes oírme? Faye no está aquí, somos Paloma y yo.

-Está viendo algo, Vad-le oí decir a Paloma.

-¿Qué le pasa a Sahar?-Era la voz de Vit.

  Quise incorporarme al escucharla, la visión de Faye desapareció mientras me sentaba, y sacudí la cabeza. 

-¿Te encuentras mejor? ¿Ya pasó?-preguntó Vadhir, sentóse a mi lado.

   Me quedé viendo a Vit que se metió entre mis piernas, sus ojitos azules tenían la misma preocupación que la mirada de su tía y Vad. Cuando mi hermano la vio la primera vez, y le conté que era un proyecto experimental humano, un clon de nuestra hermana mayor, se mostró tan reacio como yo a estar cerca de ella. Sin embargo su actitud cambió muy rápido para con Vit, la mía seguía siendo la misma. Era el resultado de un humano jugando a crear humanos de un modo distinto y probablemente sin alma. 
    Yo veía a Vit como una cosa, no era desprecio, ella no tenía la culpa de haber sido creada.  La veía así porque así me veía a mí misma, aunque yo no era un clon humano, sí era un cuerpo vacío, una anomalía espiritual y de la misma naturaleza. Mi familia cree que lo ignoro, pero sé muy bien que Luna y yo fuimos una sola alguna vez, cuerpo y alma que se separaron poco antes de nacer. Veía a Vit como una cosa porque eramos iguales, porque yo era una cosa.
   Me abrazó. Baby Amanda, como Faye la llamaba, era más humana que muchos humanos. Faye diría que no había nada de malo en ella, como no había nada malo en mí; al apartarse puso su manita en mi mejilla, se sentía cálida, sonreí.

-¿Estás bien, Sahar?-preguntó.

-Sí, mi pequeña Bestia. Ya estoy bien, pero preocupada-añadí, mirando a mi hermano y a Paloma-. Algo le pasó a Faye, yo tengo que marcharme de aquí.

    Vadhir besó mi cabeza y le pidió a Paloma dejarnos a solas, antes de que la chica Strauss llegara a la puerta hablé:

-Lo que me pediste, lo haré. Voy a enseñarte.-Paloma sonrió y asintió, se notó su entusiasmo.

    Vadhir apretó los labios, entendí que estaba decidiendo qué tema abordar primero.

-¿Enseñarle qué cosa, Sahar?-No esperé que lo tomara por allí.

-Quiere aprender a defenderse, creo que es lo correcto así que decidí hacerlo. ¿Estoy equivocada, hermano?

   Vadhir hizo un gesto negativo con la cabeza.

-Es preferible que aprenda ahora, las cosas no están bien, y sólo pueden ir a peor así que no estás equivocada en tu decisión, Sahar.-Bien, normalmente no soy buena tomando buenas decisiones, excepto a lo que a Faye se refería-. La llamaste a Faye hace unos minutos cuando casi te desmayaste, ¿qué pasa con ella? ¿Qué pasó contigo? Tú nunca habías sufrido una caída por cansancio.

-Yo sé lo que papá debe estar haciéndole pasar a Vesper, lo sé porque yo lo viví en carne propia cuando era niña. La hará soportar un dolor inconmensurable, pude verla, hará que demonios la posean y eso duele, Vad, duele mucho; la pude ver. Necesito ir, necesito estar a su lado porque será una dura prueba, su cuerpo es muy frágil ahora, vulnerable a las posesiones como era el mío hace tiempo. Sé de la gran herida que quedará en ella.-Recargué mi cabeza en su hombro.
-La diferencia es que no tuviste a alguien que te ayudara a lidiar con eso, nunca permitiste que nadie se te acercara. Dejaste que la oscuridad dejada tras esas posesiones te envolviera, pero todo es diferente para tu amada porque tú estarás allí para sanarla, Sahar. 

    No quería seguir en ese castillo mientras Vesper estaba a merced de mi padre, las palabras de Vadhir no carecían de verdad pero mi preocupación lo único que hacía era aumentar considerablemente. ¿Cómo puedo cuidarla desde aquí?
    Paloma llamó a la puerta rompiendo el silencio, que no la calma porque mientras Vesper no estuviera a mi lado, no encontraría calma.
    Vadhir le dijo que entrara.

-Dos noticias, y ninguna es buena-dijo la joven, nerviosa. Vadhir se puso de pie-. La primera: dos drones sobrevolaron Madrid y abrieron fuego sobre la ciudad, se contabilizan 13 muertos y 27 heridos, eso anoche durante las manifestaciones.-Vi cómo mi hermano apretó las manos en puños-. Y hace unos minutos se registró una explosión en un aeropuerto de Alemania, el Daesh no ha tardado en atribuirse dicho atentado. 

-Más terror y distracción, joder. Es para restarle importancia a Amy, y que sea el miedo más que la valentía lo que prevalezca.

-Iniciarán la cacería. Una purga.

   Me levanté al ver a Ivel entrar a la estancia acompañada por una pelirroja. 

-Lamento venir sin avisar-continuó-, pero me enviaron a traerles una información muy importante, por precaución las fronteras entre Assiah y los demás mundos se cerrarán. La guerra en el Cielo está en su apogeo y para evitar que los portales que la Élite Terrana abrió les sirvan de ruta de escape a algunos demonios se decidió cerrar los puentes; así que estamos encerrados con los que quedan aquí, y los líderes terranos van a soltar a los bebedores de sangre contra los humanos en cuestión de horas.

-Será una masacre-dijo Paloma.

-Ivel-se presentó ante mi hermano, tendiéndole la mano-. Ella es mi Adalid, Dante Viktorya. Y sobre lo que dice esta humana, sí, será una masacre. Hemos hecho movimientos que no esperaban, Luzbel contaba con que lograría convencer a Caín de ser su aliado, y que Amanda se mancharía un poco más las manos hasta perder su humanidad por completo, cosas que no han pasado.

-Ya se dieron cuenta que cerraron los puentes. Les sugiero que se preparen-dijo la pelirroja-. Porque me temo que algunos rodearon el castillo.

    El castillo había sido cercado, mientras hablaban noté que algo raro pasaba, miré a Vadhir. No pensé que nos tocara pelear tan rápido.

-Fajro Incendia....-susurró Ivel.

-Fajro tale...-le sonrió la pelirroja, y sus ojos momentáneamente brillaron en rojo carmesí.

   Fuego incendia. Fuego destruye, según entendí. 
   Me asomé a la ventana, y vi fuego rodeando las inmediaciones de Renacer, obstaculizándole el paso a unos encapuchados de negro.

-Otra cosa que casi olvido-sonrió Ivel, sentándose en el sofá-. Desde ya no podemos orbitar, así que nos jodimos-dijo, como si tal cosa fuese lo más normal del mundo en una situación peligrosa como aquella.



          



 

martes, 26 de julio de 2016

Somos familia....




      En la entrada anterior se presentó por un instante la difunta esposa de Caín, y madre de sus hijos. Su nombre es Halia, y he aquí a la familia de Caín en pleno.





         Enrique, hijo bastardo. Circe actual esposa de Caín...


     Drako y Declan, personal de confianza de Caín. Maura, esposa de Enrique y tía por adopción de Luna...

      Y por supuesto, Faye. Pareja de Sahar...






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Limbo(Cierre)



Luna

-Mi hermana nunca hará lo que ustedes quieren, se equivocan si creen que su maldita sociedad, y su maldito líder ganarán esta guerra.  Y tú, tú sólo eres una bruja de mierda...-le escupí en la cara.
    Me abofeteó, y fue cuando conseguí abrir los ojos, no quería ver más allá, me negaba a recordar la monstruosidad que viví. Me rodeé las piernas con los brazos, acurrucada en medio de una carretera, el cielo azul cambió a gris y las gotas de lluvia cayeron sobre mí mezclándose con mis lágrimas.
   ¿Dónde estoy? ¿Qué frío lugar es este? Ya no sentía el dolor de las heridas en el cuerpo, más el dolor en mi alma seguía intacto. ¿Dónde estoy? ¿Qué frío lugar es este?
    Recobré alguna poca fuerza y me levanté. A mi derecha un desierto húmedo, a mi izquierda edificios vueltos nada que volvían a reconstruirse, y de nuevo a mi derecha no había desierto sino más edificios, la carretera empezó a llenarse de gente que tropezaba y caminaba con apuro. El cielo seguía gris y los edificios empezaron a volverse hacia arriba, parecía un mundo utópico descolorido.


   Empecé a caminar, la ciudad era cambiante, a veces todo estaba destruido, ruinas a donde mirara y de repente volvía a ser imponente.
    Incluso llegó a volverse un campo soleado, un jardín hermoso, y de regreso al desierto, a la ciudad abandonada y rota. 
   Pronto la niebla lo cubrió todo, vi algunas personas salir de ella, niños, ancianos, mujeres, hombres; el semblante que tenían era de gente que se había acostumbrado a aquellos. Intenté hablarles pero me ignoraban; ¿es esto un sueño? ¿O acaso morí? 
   Entonces escuché la voz de Faye, venía de alguna parte, giré el rostro hacia mi derecha y en el cristal del aparador de una tienda la vi hablar con Declan. Hablaban de Amanda, me vi a mí misma en una cama conectada a aparatos.... No....

-...¿Pero está estable..?-le preguntaba Faye a Declan.

-La están interviniendo, el coche se la llevó por el medio, está viva de milagro. Amanda saldrá de esta....

    Empezó a fallarme la respiración nada más oír eso. Amanda fue atropellada, Amanda....
   La yo que se hallaba en la cama entró en convulsión, Faye y Declan se desesperaron, mis tíos entraron a la habitación y les prestaron ayuda. 

-Deberías calmarte, cariño.

  Sentí una mano en el hombro y me volví despacio, retrocedí al ver el rostro de la mujer que me había hablado. Era hermosa, su pelo rubio estaba tan bien cuidado y arreglado, y sus ojos azules, su mirada me recordó a mi hermana.  Iba vestida como una Diosa griega, su presencia transmitía paz.
    A esta mujer la he visto antes.

-Ya te estabilizaste, gracias al Cielo-susurró, viendo el cristal. Su rostro era muy limpio como limpia su azul mirada-. Algo que debes saber de Amelia es que ya no quiere luchar por vivir, no sé cómo es que aún no ha venido a caer aquí. Pero me alegra, porque a pesar de que tu hermana se niegue a seguir, una parte de ella pelea por despertar. Como tú.

    Amelia, conocía a Amelia.

-¿No puedes hablar?-sonrió-. ¿Será que ya sabes quién soy y eso te dejó muda?-preguntó, amablemente-. No, eras muy pequeña cuando la muerte a manos de aquellos hombres, nos separó. Aún no sabes quién soy.-Di otro paso atrás hasta dar contra el cristal-. No tengas miedo, no quiero hacerte daño. Una madre no sería capaz de herir a su pequeña; soy yo, soy tu madre biológica.

-¿Qué mala jugada es esta?-conseguí decir, logrando que la voz no me temblara pero sin fuerza para evitar que una lágrima resbalara.

-Pedí permiso para venir aquí a verte, no es ninguna mala jugada. Estás en el limbo, ese punto intermedio entre Gehenna Assiah, y lo que allí se conoce como el Cielo; aquí aguardan las almas hasta la resurrección, era más hermoso, pero los acontecimientos que se han venido dando lograron esta inestabilidad que has visto. Mi niña, lo que te hicieron....

-Aléjate, ahora mismo me es imposible creer en nada, creer en palabras o en lo que mis ojos me muestran. Tú... mi madre...-balbuceé.

-Intenta recordar-susurró-. Mírame y recuerda, mi Luna. La Luna de Amelia y mía, nuestro pedacito de luz al que nos aferramos cuando mi amado Caín se marchó.

    Resbalé por el cristal hasta quedar agachada, los recuerdos fueron como un golpe a la cara. Un golpe de emociones, lágrimas y risas mezcladas en una infancia que nos arrebataron a Ame y a mí; la mujer se arrodilló y me abrazó, tarareando una nana, la misma que me cantaba Ame cuando éramos niñas.

-Lo que me ha dolido no poder ayudarlas, los muertos no podemos más que rozar un rostro sin llegar a tocarlo del todo, y nuestras voces son susurros, y los sueños que visitamos son a veces olvidados o borrados. Malditas reglas. Si me hubiese dejado invadir por el dolor y el rencor me habría desvanecido y convertido en algo que mis hijos odiarían, no quería eso, no quería ser un monstruo.... Lo pensé tantas veces, si era la única forma de estar cerca, de poder hablarles de frente y prevenirlas.... Rompí reglas, pero nada pudo ser evitado, nada. Él trancó el juego.

     La abracé y rompí en llanto, susurró que estuviera tranquila, que ya estaba allí, y que algún día sería para siempre, pero ese no era el momento.

-Tienes que volver, tienes que convencer a tu hermana de vivir, de luchar. Y que no se fíe de quien le promete todo, porque no todos los hilos los mueve el reptil..... Me dieron poco tiempo... Él ya viene.... Las amo, los amo a cada uno...

    Desapareció quedando el eco de su voz resonando.
    Deambulé por el lugar no sé cuanto tiempo, en los cristales, en algún charco, podía ver al exterior. Pude ver a Ame en la cama de hospital, estaba fuera de peligro según oí, como también escuché que su voz había sido escuchada y empezaron a verse manifestaciones en el mundo brindándole su apoyo.
   Yo sabía un secreto, Ame había atentado contra sí misma, lo vi en sus recuerdos. Y la noche del Sábado-supe entonces que llevaba casi cinco días en este limbo-, la visité. Le hablé, y le dije lo que nuestra madre me dijo sobre el artífice de este macabro movimiento hacia el oscurantismo. No todo lo había hecho Luzbel, detrás de él había alguien más.
   Cuando abandoné su lado volví aquí. 
   Luzbel era la cara, y era a él a quien debíamos enfrentar, tal vez al hacerlo caer, quien esté detrás caerá también.

-¿Luna?

    Me paralicé.

-Luna ¿qué haces aquí?

   Me giré despacio, no había pensado en esta posibilidad, en que al estar aquí lo encontraría.

-Bastian....



    
















*

Seattle, Estados Unidos
Drako


     Cuatro de la mañana del día Domingo, le sugerí a la señora Maura que fuera a descansar. Tomaría el turno para velar el sueño de su sobrina, me había enfrascado en el ir y venir de SaharGlobal porque Seguridad Nacional andaba haciendo visitas "de rutina", investigando bajo las órdenes del mismo Presidente, debido a las acusaciones que Matthew Carlysle había hecho en contra de mi Señor. Yo me encargaba del control de daños, y hasta ahora había mantenido a raya todo tipo de injurias en nuestra contra, sin embargo esto se ponía cada vez más serio y ellos estaban jugando todas sus cartas a nivel terrano y superficial como acusar a un poderoso empresario de terrorismo, hasta el nivel espiritual agujereándonos por todos los costados con sus aliados luciferinos. Nos demonizan cuando los demonios son ellos.
   Luna, pequeña Luna. No sé si hubo el tiempo suficiente para que la hija menor de mi Señor se convirtiera en objeto de mi deseo. Llegó a preguntarme si era porque se parecía a Sahar, y por el hecho de que ésta y yo nos liamos por un corto espacio de tiempo. Pero no era eso, Luna y Sahar pese a ser una misma eran distintas. Personalidades totalmente opuestas.
   Hubiese querido detener esto, si le hubiese prestado un poco más de atención.... Era mi deber cuidarla, esas fueron mis órdenes. Amanda confió en mí, incluso Dec confió en mí, hasta mi Señor que en un principio sólo quería que manipulara a la chica y buscara la forma de enemistarla con Amanda. Pero todo es cambiante, y mi Señor buscó redención, el perdón de sus hijos.
   Y dejé de ser quien trabajaba en pos del odio entre hermanas.
    Toqué la mano de Luna, cerré los ojos y entré en sus sueños, en ese limbo donde sabía, se hallaba. Un lugar cambiante, quienes hemos muerto alguna vez podíamos trasladarnos allí a veces.
    La vi en medio de una multitud que bailaba, era un club lleno de jóvenes almas. Ella era la única que se estaba quieta, hasta donde yo me encontraba podía percibir su tristeza.
    Salió, la seguí y a medida que caminábamos el ambiente iba cambiando. Buscaba a alguien.
    Se detuvo cuando todo cambió a un túnel frío y vacío.
   Lloraba y al notar mi presencia encontró algo de fortaleza.

-No sé cómo demonios llegaste aquí pero te quiero fuera. Aléjate de mí, Drako.
    No le hice caso, avancé hasta ella.
-Supongo que de este lado hablo en chino mandarín, y por eso no entiendes ¡que te alejes!-dijo, llena de rabia. Paré, ella suspiró-. Lo acabo de ver-susurró-, a Bastian. Pero sólo fue un instante, luego se desvaneció en este mar de almas, en este mundo que no se está quieto.... No puedo encontrarlo.

-Este no es tu lugar, Luna.

    Sonrió.

-¿Tú qué sabes sobre cuál es mi lugar, Drako Dark?

-Al lado de tu familia, tus hermanos-respondí, dando un paso más-. Hay una guerra allá afuera, y lo que pasa allá afuera se refleja aquí, todo lo que has visto es reflejo de lo que está ocurriendo. Bastian querría...

-No intentes manipularme con esa maldita frase porque no sabes nada de lo que él querría. Quiero quedarme, quiero que te vayas y no vuelvas aquí, no vuelvas a mí.

     Iba a marcharme, iba a complacerla. Di media vuelta y a punto estuve de salir.

    Una voz me detuvo, me regresé. Algunos pasos más allá de donde ella estaba apareció él, Sebastian Strauss.

-Bastian....-musitó Luna.

-Debes dejar este lugar, Luna. No perteneces aquí....

-Quiero quedarme contigo, yo...

-No es así como funciona, Luna-dijo él, caminando hacia ella. La abrazó cuando estuvo cerca, bajé la mirada-. Nunca imaginé que todo fuese a complicarse así, tanto que nos veríamos afectados, que ya no podría tenerte entre mis brazos. Te extraño mucho, Luna, pero es tiempo de que sigas, debes marcharte.

-No hay diferencia entre allí y aquí, duele igual, ¿por qué?

-Estás viva, Reina del Hielo.-Sebastian la apartó un poco-. Porque aún en la muerte nos pertenecemos, de la vida que viví eres la parte más bonita. Y yo, yo sólo fui una parte de la tuya, alguien ya había nacido antes que yo para ser de ti.-Me miró y asintió-. Vive. Llévatela, y has el favor de cuidarla-dijo en mi dirección.

    El suelo empezó a temblar, cogí a Luna por la cintura y la alejé del muro que empezaba a interponerse entre Sebastian y nosotros. Ella se liberó de mí, golpeó el muro y al calmarse cerró los ojos.
-Sé que encontrarás la felicidad después de mí, porque lo mereces, ya has sufrido bastante, mi Luna-se escuchó la voz de Sebastian al otro lado, un eco que resonó en aquél túnel.

     Ya no estaba allí, se había ido. Un ciclo que ella debía cerrar, que al despertar aún tardaría en sanar... pero sanará, yo me encargaría de ayudarla. Él le devolvió la luz al conocerlo, tomó un lugar que me pertenecía desde hace tiempo, y hoy, en este preciso momento me corresponde ser su hombro, su amigo, su guardián.
    Luna lloraba desconsolada, la tomé de la muñeca y la atraje hacia mí. La abracé, comprendiendo que ella nunca dejaría de amarlo, que lo conoció antes que a mí y que yo a sus ojos aún era un extraño. Jamás, jamás me amará como a él, sin embargo eso no me apartaría de su vera.
     















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