Spin-off

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martes, 23 de julio de 2019

La Chispa de la Maga(Dedicado al Demiurgo)

Eones he vivido
Mis ojos han visto más allá
Legados de mentira, dolor, caos, sangre
Recuerdos rotos
Manipulación perfecta
El miedo de un pseudo Dios a una insignificante hija
El Amor de un hijo a la Maga del Milenio
Cosecha de terror
Hija, hermana, amante, madre material del Origen
  Soy aquella venerada y odiada
Escudo y Espada de mi Madre que también es mi Hija
La Guerra en mi brazo derecho
La Paz en el izquierdo
Abro el sendero al Paraíso Original
Allí te espero.... 





jueves, 16 de marzo de 2017

Lazos XIV

   La débil luz del sol se alzaba sobre Seattle, ciudad que la niebla cubría a esa hora de la mañana gracias a Medea quien nos acompañaba mientras los cuerpos eran recogidos. 
   Medea, por órdenes de su tía, había vuelto a la casa del lago para hacerle compañía a los demás por si a Freyja se le hubiese ocurrido enviar Blood Drynka's hacia allá, todo antes de que Circe fuese atacada por Faye.
   Todos ayudaban, y yo sólo podía pensar en ella, en cómo se encontraría. No había ido a verla pero padre me aseguró, y Medea lo secundó, que Faye estaba a salvo; ¿cómo podía estar a salvo cuando todavía quedaban restos del veneno en su sistema?

-Hiciste posible esto-dijo mi padre. Salí de mi ensimismamiento.

-¿La muerte de esta gente? Lo sé.

-Sabes de qué hablo, cariño. Y que estés aquí en lugar de donde está la señorita Vesper....

-No te equivoques, padre, no estoy aquí por gusto-le corté antes de que continuara-. Estoy aquí por ella, porque me gusta complacerla; aunque no lo creas Faye no entorpece la responsabilidad que tengo para con tus hijos por conversión, nuestra gente, o la protección de los inocentes. Faye me apoya, intento hacer lo correcto por ella, siempre será por ella.-Desvié la mirada para ver cómo retiraban el último cuerpo, la ansiedad me estaba matando-. ¿Cuando hicieron el Contrato de Sangre?-pregunté sin mirarlo-. Circe y tú, ¿cuando pasó?

    Escuché su suspiro.

-Después de enterarme sobre la muerte de Halia-respondió. Lo miré, él metió sus manos en los bolsillos de su saco-. No soporté la idea de que a Circe le pasara lo mismo así que le pregunté si accedería al contrato, y lo hizo. Yo amaba a Halia, la protegí hasta donde pude, sé que mi esfuerzo no fue suficiente, pero lo intenté y he vivido con la culpa de cómo resultó todo; ella nunca me pidió que la convirtiera y yo nunca se lo ofrecí porque no quería esto para ella, fueron muchos los motivos que me llevaron a irme de su lado, creí que sería lo mejor para todos, que marcharme de su lado nos beneficiaría a todos, la protegería a ella y a Amelia, te protegía a ti de este mundo exterior en donde no puedes estar por mucho tiempo, protegía a tu hermano, y a nuestra gente.

   Tomó mis manos entre las suyas, él sonrió, transmitiéndome melancolía.
      
-Sé que la señorita Vesper es importante para ti, pero temo que bajes al abismo donde me encuentro y de donde Circe y tú y tus hermanos logran sacarme. Temo ver a la Sahar que encontré en 1914, estuviste muy cerca hace unas noches cuando atacaste a tu madre. Sólo quiero lo mejor para todos, mantenerlos a salvo, mantenerte a salvo de ti misma.

-Tienes que entender que ella me mantiene a salvo de mí misma-susurré-. No te fallaré, padre, no les fallaré. Confía en mí, e intenta acercarte a ella, si la conocieras entenderías por qué la he elegido en cada una de mis vidas, y elegí bien....

   Callé porque Lord Valentine se acercó a nosotros pidiendo hablar con mi padre. Éste me dio un beso en la frente y luego me dijo que volviera a Escala con Medea, el chófer estaría esperando a la entrada del parque; me despedí de él y del Lord, Medea me alcanzó en el coche y no me habló en todo el camino a Escala, respetando mi espacio y el dolor que me embargaba por lo que Faye debía estar sufriendo.
   No esperé a que el chofer abriera la puerta, salí del coche tan pronto aparcó frente al complejo residencial. Padre pudo haberla llevado lejos y dejado morir cuando desapareció con ella, pero en su lugar la llevó a un lugar más cercano; siempre le estaría agradecida por haber salido a recoger su cuerpo después de que Freyja lo dejara caer al suelo. La cuidó, mi padre la cuidó, pero insistía en que no debíamos seguir apegadas la una a la otra.
   Medea se encargó de poner el ascensor en marcha, y al abrirse las puertas en nuestro destino salí disparada directo al dormitorio que nos estaba asignado a Faye y a mí.
   Regina y Arath la acompañaban, seguía inconsciente. La mujer se encontraba sentada en un sillón ante la cama, su marido estaba de pie mirando por la ventana, se quedaron callados al verme entrar y acercarme despacio a la cama donde Faye descansaba.

-Lo siento, Euzma-dijo Arath-. Me ha dicho mi mujer que ha convulsionado cinco veces desde que la trajeron, la herida en su costado fue cuidadosamente limpiada y cosida, pero perdió mucha sangre.

    Me senté al borde de la cama, Faye sudaba una fiebre y balbuceaba cosas en ruso. 

-Restos de sangre sintética sigue en su sistema-dijo Medea-. Se está muriendo.

-No se puede morir-solté, acariciando su rostro con el reverso de los dedos índice y medio-. No te vas a morir-susurré.

  "La mordida no se ha borrado, ¿no se supone que sano rápido ahora? Es como si por un momento cortaras la inmortalidad de un Blood Drynka volviéndolo humano-recordé mi conversación con Erza antes de salir de caza hace unas noches-. Euzma, si una mordida tuya vuelve humano, por escaso período, a un Blood Drynka, entonces quienes quieren que compartas tu inmortalidad están perdidos, tu sangre los mataría."
    Si a un Blood Drynka lo vuelvo humano por escaso período, a un humano que se vuelve Blood Drynka por tiempo limitado tal vez pueda regresarlo a su estado original. Pero morder a Faye.....

-Hazlo-le oí decir a Erza.

   Me levanté, hizo un gesto con la cabeza y en sus labios el vestigio de una sonrisa, retándome. Sus ojos habían adquirido un estable color dorado producto de un consumo moderado de sangre, su sed estaba bajo control. Observó a Faye.

-Hazlo, es la única forma de que vuelva a ti, Euzma-dijo.

-Si muere por mi mano no volverá a mí nunca-repliqué. Volví a sentarme al lado de Faye-. Puede salir mal.

-O puede salir bien.-Sentí su mano posarse en mi hombro-. Te conozco desde que eramos unas niñas, Sahar, y todo lo que he visto y admirado de ti ha sido tu fortaleza, tu valor, eres mi mejor amiga aunque no sepas exactamente lo que es eso-rió-. Y por ti, por mi mejor amiga, vendí mi humanidad a cambio de tu felicidad. ¿Mi sacrificio ha sido en vano?-Hablaba de cuando salvó a Faye, muriendo ella en su lugar.

   Despacio coloqué mi mano en la nuca de Faye y la fui levantando.

-¿Qué piensa hacer?-preguntó Regina-. Es peligroso, su sed de sangre....

-Es Faye, no le hará daño, sabrá cuando parar-dijo Erza, más segura de mí que yo misma.

    Antes de Faye sólo existía una persona que conseguía retarme sin temor alguno, y era mi Dekstra, mi mano derecha, Erza. Sabía cuando ponerme en mi lugar, leal hasta la médula; tuve que conocer a Faye para darme cuenta de muchas cosas, me quitó la venda de los ojos.
    Mordí su cuello y sentí el sabor de su sangre, a Faye se le escapó un gemido, y a mí otro nada más probar su sangre. Podía hacerme adicta, y ese era otro peligro: volver la sangre de tu ser amado una droga, tu droga. Lo que temí hacer desde el inicio lo estaba haciendo como último recurso, malditos últimos recursos; y me dejé ir en sus recuerdos: sus padres, su hermano, su risa y su voz en cada vida, la niñez en la que nos conocimos en esta vida. Un recuerdo de nuestro corto encuentro siendo ambas unas niñas, que borré de su memoria. Todo pasaba en cámara lenta, hasta que me alejé, respirando con dificultad.
     Erza estaba de cuclillas, cogiéndome de las manos.

-Ahora esperemos, pequeña-dijo-. Va a despertar, sólo esperemos.

    Asentí y ella me abrazó.
   Fui a ver a mi madre y a Nina, ambas descansaban. Circe había pasado el proceso de conversión, despertó y luego volvió a caer dormida tras alimentarse; Regina y Arath habían sido absueltos pues toda la culpa de lo ocurrido recayó en Freyja cuyo cuerpo fue cremado por órdenes expresas de mi padre quien estuvo presente para ver que se llevara a cabo dicha cremación.
    Todavía faltaba ayudar a Velkam a deshacer la posesión que Seth tenía sobre él. Miré de reojo el féretro que estaba en la estancia.

-Jay está preparando la cena-comunicó Erza-. Es el único humano despierto ya que Faye sigue inconsciente pero lo que soy yo comeré lo que haga-dijo con voz cantarina.

      Se sentó a mi vera en el sofá, Regina estaba a mi otro lado.

-Creo que no te he agradecido por ayudarme a contactar con Faye cuando estaba encerrada en ese horrendo y frío lugar-le dije a la mujer, que sonrió.

-Apuesto a que lo habría logrado sin mi ayuda, Euzma Sahar, es usted una caja de sorpresas-comentó-. Nosotros debemos agradecer su benevolencia, Freyja actuó como lo hizo por su hijo, ya nos lo has dicho, y Arath lo hizo por mí. No merecíamos perdón, hicimos daño a nuestros hermanos tanto como lo hizo Freyja.    

-Pero a ustedes les dolían sus hermanos, a ella no, ustedes no fueron consumidos por completo, merecían una oportunidad más. Freyja las perdió todas, aunque en parte pienso que pensar en hacer lo correcto y no hacerlo es peor, Regina-le dije, porque ella estuvo a punto de decir la verdad ante el Consejo y pedir ayuda, pero no lo hizo-. Yo misma iba a matarlos a ambos, pero demostraron lealtad y he comenzado a valorar eso. No quiero que vuelva a repetirse un acto de desacato por vuestra parte, mentiras, traición hacia vuestra sangre, porque soy alérgica a la misericordia.

   Arath, que estaba sentado en el reposabrazos derecho cerca de su mujer estuvo de acuerdo.
-Debo confesar que en ustedes nos vi a Faye y a mí-continué, la sonrisa de Arath iluminó sus ojos-, mi padre me presiona para elegir el deber sobre el amor porque es lo que he hecho desde que era una niña, está acostumbrado a verme así, planeaba casarme por la extensión de la familia, sin amor porque no entendía de amor, entendía de obedecer órdenes y de darlas, carezco de emociones, apenas voy aprendiendo sobre ello. Al final resulta que siento más que cualquiera, y eso termina por descontrolarme y es lo que quiere evitar, un descontrol que les lleve a la ruina. Puedo hacer que todo colapse; pero como tú-miré a Arath-no puedo dejar de elegir a lo más importante de mi vida, a diferencia de ti, ella me hace ver cuando hacer lo correcto y me empuja a ello.

    Fui hasta el féretro que hasta ese momento no había sido abierto, Circe lo había hechizado y era la misma Circe quien debía romper el hechizo.

-Para mí lo correcto habría sido matar a Velkam y ya, sin ver las posibilidades de traerlo de vuelta-decía, paseando la mano por la tapa del plateado féretro-. Sin importarme el bienestar psicológico y espiritual de mi hija a quien le estaría quitando a su inocente padre, porque Velkam ha sido una víctima más de Freyja. Quería cuidar de Nina y de mí, prestó su cuerpo a un ente poderoso creyendo que podía controlarlo y volverse contra quien lo amenazó en primera instancia, así nos protegía, pero el ente fue más listo y lo agarró con la guardia baja apoderándose de su cuerpo. Lo correcto para mí habría sido matarlo, sin importarme nada ni nadie más, me estaría deshaciendo de quien me estorba; pero está Nina.-Levanté la tapa del féretro sin ningún esfuerzo y ante los gritos ahogados de Erza y Regina, Arath se paró de golpe-. Y está Faye, ella cree que por Nina debo salvar a Velkam.

    El cuerpo de Seth se mantenía intacto, debía ser obra de la magia de Circe.
    Era una joven de mi edad, su piel morena sin ningún rastro del tiempo, ni una mísera arruga, parecía porcelana. Su negro cabello ondulado caía por su hombro derecho sobre un vestido negro, una estaca enterrada en su pecho de lado izquierdo, y entre sus manos una espada en reposo, en la empuñadura un rubí que brilló cuando quité la espada de sus manos.

-Corrompida por la magia de un anillo-susurré, mirando el dorado anillo que llevaba en el dedo índice de su mano izquierda. Lo cogí y me lo puse, no sentí ninguna diferencia; con el dedo seguí la estrella de seis puntas en relieve, y la escritura.

-Euzma deberías esperar a que vuelva Caín-aconsejó Erza.

-A veces debemos tomar acciones rápidas si no queremos que la situación empeore, recuperaré a Velkam pero será a mí manera. Estoy cumpliendo con mi deber como mi padre lo quiere, salvando a mi pueblo de un mal, y haciéndole un bien a mi hija al regresarle a su padre.

    Me desvanecí, apareciendo a espaldas de Velkam quien tomaba algo frente a la chimenea de su hogar en el hotel.

-Velkam-dije, él se volvió, su mirada bajó rápidamente a la espada que sostenía en mi mano derecha-. ¿La reconoces?-La expresión de su rostro cambió, y no le di tiempo a Seth a que reaccionara, me acerqué a velocidad de Blood Drynka y le asesté una estocada-. Ayudaste a quitarme mucho, tía-susurré, mientras Velkam caía al suelo le hundí más la espada pero no sangraba, como si el daño no se lo hiciera al cuerpo. Cuando estuvo acostado en el suelo le puse la mano izquierda en la frente, el anillo dorado comenzó a oscurecerse.

-¿Qué estás haciendo?-preguntó Velkam, pero era otra voz la que salía de su boca.

-Canalizandote-respondí-, si bien no necesito el anillo para ello es mejor ser precavida porque es la primera vez que intento hacerme con un demonio como yo, porque eso has pasado a ser, Seth, un demonio.

    Los recuerdos me fueron transmitidos, Seth era hija de Luzbel como Caín, Eva fue tomada dos veces por él. Después de Abel, Seth pasó a convertirse en la hermana más querida para mi padre y a ella le compartió la magia de la sangre, pero ésta se creyó ser supremo sobre los humanos y quiso extender esa supremacía ocasionando grandes muertes por todo el mundo, ella y sus hijos y los hijos de mi padre de aquél tiempo. Fue cuando el diluvio acabó con todo, mi padre lo vio venir y no dio aviso a sus descendientes ni a su hermana porque pensó que merecían tal castigo. Seth sobrevivió y se sintió traicionada, volviéndose cruel enemiga de mi padre.

-¿Viste lo que querías?-preguntó-. Tu padre es un maldito traidor a la sangre, doble moral.....

-Él fue claro con ustedes cuando sus hijos empezaron a hacer el mal, no debían crear más Bebedores de Sangre, y ni tú ni tus hijos ni los hijos de mi padre hicieron caso. Debían ser barridos de la faz de la tierra; con el dolor de la decepción en su corazón, con el dolor de la traición de su amada hermana, de su familia, él tuvo que dejar que pasara por el bien de Assiah.

   Empezó a reírse.

-¿Estás tú preparada para perder a quien quieres por el bien de Assiah?

   Saqué la espada y la canalización terminó, Seth ya no estaba en el cuerpo de Velkam, el anillo seguía ennegrecido.
    Ellos fueron los que faltaron a mi padre, por eso el castigo, y a él no le quedó más remedio que entregarlos. Mis afectos no me faltarán porque no eran Seth ni la familia de ese tiempo de mi padre, sobre mis afectos no habría castigo; y por el bien de Assiah me aseguraré de no perder a Faye.
   Velkam tosió, dejé la espada a mi lado, me encontraba sentada en el suelo.

-Me duele la cabeza, ¿te hice algo malo para que me tomaras así de sorpresa, Bisha?-se quejó Velkam, mirando de reojo la espada.

   Me levanté sin brindarle ayuda.

-No iba a avisarte que te atacaría para que Seth tomara previsiones, querido-dije.

-Gracias por lo de "querido"-sonrió, frotándose la frente.

-Se me salió.

   Tenía que controlar esos lapsus delante de Faye porque no creo que le siente bien escucharme decirle esas cosas a Velkam.

-Gracias-dijo él. Cogí la espada del suelo-. Juraría que estaba maquinando algo en vuestra contra.

-¿Ya no había hecho suficiente daño?-pregunté. Velkam se acercó a mí.

-Si posees esa inmortalidad, muchos van a desearla, Bishamon-dijo, quitando un mechón de mi cara-. ¿Cómo lo hiciste? Me has dado mi libertad.

-En sus últimos momentos Freyja me dijo que la espada que Seth poseía en su féretro podía paralizar el espíritu dentro de tu cuerpo y mientras eso pasaba la canalicé. Al estar paralizada no podía escapar a ningún otro cuerpo durante la canalización, sino al mío o a este anillo.-Le mostré el anillo en mi mano.

-Pero ¿y tú?

-Estoy bien, no puede hacerme peor de lo que ya soy, ¿o sí?-sonreí.

-Arriesgaste demasiado-susurró, nuestros rostros estaban cerca el uno del otro. 

-De Circe he aprendido muchas cosas, entre ellas que una madre haría lo necesario por su hija, y Nina necesitaba a su padre, un padre que era un buen hombre, inocente.-El amor que Velkam me juró en el pasado se vio reflejado en sus ojos color cielo-. Mereces algo mejor, un mejor final, Velkam, no morir siendo esclavo de un infame ser demoníaco.

-Imagino que Faye también tuvo qué ver en tu decisión.

-Vesper tuvo todo qué ver-dije.

-Bisha....
   Su voz llamándome así me hizo rememorar el pasado y casi por libre me vi sintiendo por él.
    Mi piel  se erizó al verme poseída por Velkam en un recuerdo tan vívido que gemí sobre su boca.
   Besé sus labios, un roce al que él accedió.
    No estuvimos juntos en los 1400's nada más, cuatro siglos más tarde nos reencontramos antes de yo conocer a Faye.
    Faye, pensé, alejándome de Velkam.

-Tengo que irme-le dije, recuperando la compostura.

-Sahar, lo siento, Faye no lo sabrá por mí. Te prometo....

-No lo sabrá por ti porque seré yo quien hable con ella, no le guardo secretos y esto que acaba de pasar no tiene importancia porque ya no te amo, hay vestigios de un sentimiento, resonancia de vidas previas, muy diferente a lo que siento por Vesper.-Velkam sonrió comprendiéndome-. Una amistad es posible, si estás de acuerdo, nuestra hija es lo único que nos une ahora y por ella vale, pero siempre desde el respeto, Velkam.

-No buscaré interponerme entre Vesper y tú, primero es tu felicidad y la de nuestra hija, para mí ustedes siempre han sido lo primero y no dejará de ser así, Bishamon.

    Velkam era como Ezio en cierto modo, de los pocos hombres buenos en este mundo.

-Puedes venir a verla mañana, Nina querrá estar con su padre siendo él mismo-dije, desvaneciéndome.

   Medea me esperaba en la estancia, Regina y Arath estaban en el balcón y entraron cuando escucharon a Medea decir mi nombre.

-Tu padre está furioso, querida prima-informó la rubia.
-Me he perdido, ¿cuando te di permiso de llamarme "querida prima"?-le pregunté, rodeándola y dirigiéndome hacia las escaleras-. Dile a mi padre que no quiero que me molesten, estaré con Faye. Y por cierto-me volví en el último escalón-, quiero el cuerpo de Seth hecho cenizas esta misma noche. Si no lo hace él, lo haré a primera hora de mañana. Buenas noches.

   
     No soñaba con dolor, ya no había sufrimiento, se repetía un beso y sonrisas provocadas por ella; no sabía si Sahar era la autora de esos sueños, imaginé que no porque aunque se sentía real, podía diferenciar a la Sahar real interviniendo en un sueño, de la Sahar creada por mi mente.
    Desperté y fue lo primero que vi, su media sonrisa.

-Hola-susurré, no reconocía mi voz de lo exageradamente ronca que la tenía.

-Hola, Mi Vida-susurró ella.

   Qué diferencia a la primera vez que desperté y la vi hace semanas después de pasar tres noches mal herida en un calabozo en Providencia.
     Se inclinó y besó mis labios.

-¿Cómo está Circe?-pregunté, recordando lo que había pasado, le hice daño-. Sahar la maté..... Yo....

-Shhhhh, shhhhh, shhhhh-Sahar apoyó su frente en la mía, cerré los ojos sintiendo en lo profundo ese íntimo contacto. Las lágrimas corrieron por mis mejillas, había vuelto a la terrorífica realidad que parecía una pesadilla-. Circe está bien, hace años hizo un Contrato de Sangre con mi padre.

-Eso no quita lo que le hice a ella y a esas personas-lloré.

   El dolor de la herida en mi costado derecho me escoció.

-No eras consciente-dijo. Besó mi frente-. Freyja murió, pagó por lo que hizo. Regina y Arath fueron absueltos, y Velkam ha regresado a ser él mismo. Me deshice de Seth.-Limpiaba mis lágrimas-. Volveremos a Providencia tan pronto estés más fuerte como para aguantar el viaje, por ahora tú y yo iremos a la casa del lago en un par de días. Drako y Arath se encargaron de arreglar lo que rompí en mi pequeño arranque.

-Voy a tener que prometerles no dejarme secuestrar de nuevo, así no te enfadas, rompes cosas que luego ellos tendrán que arreglar-bromeé entre lágrimas, no sé de dónde me salían las fuerzas para hacerlo-. ¿Qué día es hoy?-inquirí.

-Miércoles-respondió, riendo por lo que dije-, cuatro días inconsciente, me asustaste.

    Se acostó a mi lado, me abracé a ella.

-¿Tú y yo solas?-murmuré, refiriéndome a nuestra estadía en la casa del lago.

-Tú y yo solas-respondió.

    Habían sido los días más fuertes que como Clan hemos tenido. Y eso es mucho decir.
    Mi padre accedió a incinerar el cuerpo de Seth el Lunes a primera hora, requería mi presencia así que dejé a Erza y Jay cuidando a Faye. 
     El anillo y la espada quedaron en mi poder, nuevamente mi padre aceptó mi petición de que fuese yo quien me quedara ambos objetos. Se despidió de su hermana, llegué a comentarle que alguien como Seth no merecía ni una lágrima y terminé ganándome un pellizco en el brazo de parte de mi madre: "Debes ser más sensible, cariño" me dijo Circe después de dejarme el brazo ardiendo.

-Sí, porque ella fue muy sensible-repliqué.

   Circe había estado alimentándose de sangre sintética proporcionada por Velkam. En principio, para la transición, sí tuvo que beber sangre directa de un humano; mi madre estuvo pendiente de Faye hasta que ésta despertó, y cuando la vi despertar fui feliz, siendo feliz mi madre también. Tal vez ella pensó que no notaba lo abatida que estaba por mi sufrimiento, pero sí llegué a darme cuenta.
      El Viernes Drako llevó a Faye a la casa del lago, Regina y Arath me llevaron al atardecer porque antes debía acompañar a mi padre a firmar unos papeles concernientes a SaharGlobal, él quería que todo estuviese en regla desde ya para cuando requiriera de mi presencia en la empresa. No podía creer que me tocara encargarme de menesteres mundanos, eso no me apetecía, mucho hacía desde el Clan.

-Si lo hablas con Faye ella podría tomar tu lugar hasta que decidas hacerte responsable de SaharGlobal, Euzma-comentó Regina.
-No quiero ese estrés para Faye por ahora, le dije a mi padre que no me apetecía involucrarme en esos asuntos, tiene a Drako para ocuparse de la empresa y de la ayuda que ésta brinda a los menos favorecidos-dije-. Sin embargo mi intervención será sólo cuando él o Drako estén en otros asuntos, de viaje, en fin. Y mi presencia no saldrá de la empresa, los socios de mi papá firmaron documentos de confidencialidad, nadie, absolutamente nadie fuera de SaharGlobal sabrá de mi existencia.

-Para Matthew Carlysle la única hija del Immortal al que buscan es tu hermana mayor, ¿no?-intervino Arath.

-Sí, ignoran que Vadhir y yo existimos. Y en nuestro mundo no todos conocen a Amelia, espero que siga así, señores Griffin-les advertí.

-Les debemos la vida, tiene nuestra gratitud y lealtad-aseguró Regina.

    No se bajaron del coche cuando llegamos, Drako salió de la casa y se subió en la otra camioneta donde había llevado a Faye. Entré, y ésta se encontraba de pie en el vestíbulo con un muy llamativo y sexy vestido rojo de manga larga y encaje, la falda llegaba por encima de la rodilla, miré sus piernas. Sonreí, subiendo la mirada por su cuerpo hasta encontrarme en sus verdes ojos.
-¿Esperas a alguien, Mi Bien?-le pregunté, robando una hermosa sonrisa de sus labios.

-A ti, toda mi vida-respondió.
     








 <<Lazos XIII

martes, 14 de marzo de 2017

Lazos XIII



  Podía escuchar los fragmentos de poesía que Sahar me leía, su voz era lejana pero clara, me relajaba después del duro día que tuvimos. Y del fuerte recuerdo que me perseguía.
     Me abandoné a los hermosos sueños que estaba segura eran obra de ella; hasta que oí la voz de Nina y la conversación que mantenía con su madre. Sahar, muy serena ella, le contaba cosas muy fuertes sobre Velkam y que no estaba conmigo porque su marido había dejado de ser quién era, sino porque me amaba, y Velkam lo sabía.
    Nina estaba llorando, la vi y escuché sus sollozos. Sahar no hacía nada para calmarla, como si no le afectara, pero entendía que no era su culpa ser así, su personalidad y carácter en su vida actual está a años luz de ser similar al de su primera vida; hablé después de escuchar a Nina decir que lo sentía, la pobre volvía a tener a su madre, y su padre era inocente de todo lo malo que ha pasado, era normal que quisiera reunir a su familia si era una niña cuando todo se vino a pique.
   Le hice saber que comprendía su posición pero que si su padre se atrevía a intentar siquiera acercarse a Sahar con intenciones de recuperarla, no la tendría fácil. Y la morena volvió a ser dura con su hija. Cuando dijo que Nina lloraba porque quería, me enfadé un poco, luego recordé a la Sahar que vi en ese recuerdo, maternal, cariñosa, lejos de ésta que tenía ante mí, y entonces intenté que no se me notara la sonrisa que me provocó la comparación.
    Nina nos dejó a solas. Había asegurado que tenernos a su lado de nuevo la hacía feliz, con su padre siendo el hombre que ella y su madre conocían bien, los tres eramos lo que más amaba en el mundo. Pero noté su tristeza, extrañaba y quería a sus padres juntos.
   Le dije a Sahar que Nina no aceptaría lo nuestro.

-No necesito su permiso-respondió ella, ambas acostadas en la cama de frente una de la otra. Acariciaba mi rostro mientras hablaba, era un bien para lo débil que volvía a sentirme.

    Sahar tenía razón en que Nina tendría tiempo de procesar lo que ella le estuvo contando.
  Me dormí escuchándola tararear una melodía, tenía que recordar preguntarle de dónde la sacó porque la conocía de algo; desperté buscándola a mi lado pero ya no estaba, en su lugar Circe y Medea charlaban sentadas en unos sillones cerca de la ventana.

-.....tenía la certeza de que me odiarías-decía Medea.

-Entonces no me conoces lo suficiente-respondió Circe, cruzando las piernas.

-Porque te conozco lo suficiente, tía.

-¿Dónde está Sahar?-pregunté, preocupada por ella y por estar sintiendo ese tortuoso dolor en la garganta de nuevo.

-Debe estar de camino a la reunión con el Consejo, cariño-respondió Circe-. Lo siento si te hemos despertado.

-No, quien debe disculparse soy yo por interrumpir vuestra conversación, parecía importante.-Intenté sentarme, ambas se acercaron.

-Nada que no podamos resolver luego-dijo Medea, mirando a su tía, ésta le guiñó un ojo sonriendo-. ¿Necesitas algo? Si no te cuidamos bien Bisha llegará cortando cabezas.

   Reí por el comentario porque era cierto.

-¿En serio Velkam la llama así?-le pregunté a Medea cuando estuve cómoda.

-Sí, es un nombre de cariño para ella que luego adoptaron algunos de sus amigos más cercanos, y es que Bishamonten es un Dios de la fortuna en la cultura japonesa. Es una de las siete deidades de la fortuna, uno de los cuatros reyes de los cielos, el más poderoso-narró Medea-. Dios de la fortuna en la guerra, en las batallas, y las características de Sahar van muy apegadas a Vaiśravana, que es otro nombre con el que se le conoce. Normalmente lo asocian con un hombre, pero era una mujer, lo que ocurre es que a alguien le convenía de que dicha mujer fuese borrada de la historia familiar Elohim.

-¿Con qué propósito?-preguntó Circe.

-Sigo recopilando información, y Velkam también en los momentos en que es él mismo.-Velkam nunca ha dejado de cuidarla, pensé-. Lo único seguro e inamovible es que Sahar es un objetivo de máxima prioridad, por ella y por el control de Assiah, el tablero está como está.....-Medea paró de hablar y miró a su tía con el ceño fruncido-. Circe-dijo de pronto.

-Prostasía....-musitó Circe, pero ambas cayeron desmayadas.

-¿Circe?-llamé, moviéndola-. Medea. Medea-repetí.

    Estaban idas, bajé de la cama y cogí un abrigo del armario. La garganta me escocía, por puro instinto me acerqué a ambas mujeres y tuve la ligera tentación de morderlas, como hice con aquella mujer y la niña; sacudí la cabeza y salí de la habitación.
   Entendí a Sahar y la sed que la abordaba, su lucha entre instinto y la verdadera humanidad que ella guardaba muy en el fondo. Me encontraba en sus zapatos por efecto de un veneno que aún tenía en mi sistema, no habían logrado removerlo del todo.
   Era mejor quedarme lejos de Circe y Medea hasta que despertaran, me senté en el sofá de la estancia, nerviosa, con hambre y no de la comida que usualmente como, no, ansiaba sangre.

-Maldita sea-susurré.

-Que mal hablada-oí decir desde el balcón. 

   Me levanté y fui a ver de quién se trataba pues no reconocí la voz. Había una chica sentada en la baranda con las piernas cruzadas, vestida de blanco, se asemejaba a Sahar en sus facciones e incluso en edad; su cabello negro lo tenía más corto, llegando a los hombros, lascio, ondeaba con el frío viento de Seattle.

-Tenía curiosidad por conocerte, lástima que Sahar no esté porque ella también me despierta curiosidad-comentó, bajando de la baranda.

-¿Quién eres?

   Se acercó a mí tan rápido que no la vi llegar.

-Amara Morningstar-susurró a mi oído-. Venía de paso, estoy huyendo, escondiéndome de Luzbel, pero en mi rumbo escuché hablar de la hija de Caín y los rumores de que no es humana, así que me desvié un poco.-Se paseó a mi alrededor examinándome con la mirada-. Eres fascinante, rubita-dijo, deteniéndose frente a mí-. De todos los de tu especie eres la mejor candidata para guiarlos. Peón convertida en reina, si Sahar es quien creo, juntas son la mancuerna perfecta y a mi padre no le gustará-canturreó-. Abandona el edificio-avisó, dando la vuelta y asomándose por la baranda-. La autora del hechizo que puso a tus cuidadoras a dormir está aquí, no puedo involucrarme, si lo hago Luzbel sabrá dónde estoy, lo siento.

    Se lanzó del balcón, y cuando me asomé ya no estaba, al darme la vuelta me encontré con Freyja.
-Hola de nuevo, querida Faye Vesper-sonrió.

-Freyja, déjala-escuché hablar a Nina detrás de ella.
-No te preocupes, tú también vienes-dijo la maga. Y de inmediato unas sombras rodearon a Nina; Freyja me cogió de la muñeca-. Seguro estás lo suficientemente fuerte para este salto, no te vayas a morir todavía, querida.

   Caí de rodillas en la grama, vi la mano de Nina aferrarse a la mía.

-¿Te lastimaste?-preguntó, preocupada. Negué con la cabeza.

-Eso es muy tierno de tu parte, Nina-dijo Freyja, cerca de un árbol donde tenía a siete personas, entre hombres, mujeres y niños, encadenados. Estábamos en un solitario parque, pude ver los edificios de la ciudad, no habíamos ido muy lejos-. Tan protectora de la mujer que separó a tus padres-sonrió, irónica mientras desataba a un niño-. A esta hora el hambre debe estar matándote, Faye.

-¡Déjalo!-exclamó Nina, corriendo hacia ella pero con un gesto Freyja le rompió el cuello.

-Soy más vieja que ella, no aprende que una hechicera de mi nivel, descendiente directa de un Grigori no es rival para alguien tan débil como una Blood Drynka-se burló, arrastrando al niño hasta traerlo ante mí. Sacó una daga que llevaba al cinto e hizo una cortada pequeña en su cuello-. Come-me dijo.

   El niño lloraba en silencio, ver su sangre me hizo agua la boca, pero retrocedí.

-No lo haré, ¡¡¡¡estás loca!!!!-grité.

   Pasó su mano derecha por la herida del pequeño, llenándose de su sangre y vino a mí, la hice caer de una patada en las piernas, pero me cogió del cuello en un rápido movimiento y con su mano ensangrentada me manchó la boca de la sangre que de inmediato me hizo empeorar, al probar su sabor ya no pude detenerme.

   Ninguna estaba en casa, Circe y Medea se habían separado para buscarlas por la ciudad pero no tenían ni una pista.
    Colgué y al amagar caminar de regreso al elevador mi padre me cerró el paso. Enarcó las cejas.

-¿Adónde crees que vas? Tenemos que resolver esto primero-dijo.

-¿Perdió la cabeza, padre?-le pregunté, entregándole el teléfono-. ¿No escuchó que Vesper y mi hija están desaparecidas?-No me reconocí al escucharme decir "mi hija", y no fui la única que se sorprendió, mi padre sonrió.

-Oh engendro, tienes un poderoso instinto maternal después de todo-comentó-. Estamos jodidos todos si es así.

-No hay tiempo para tus comentarios llenos de sarcasmos, papá, por favor, tengo que encontrarlas. Y tú-señalé a Velkam-, si sabes algo habla ahora.

-Te juro que no tengo idea de qué ocurrió.

   El teléfono volvió a sonar, al ver que se trataba de mi madre de nuevo papá me lo entregó.

-¿Las encontraste?-pregunté, cambiando el tono de mi voz. Esto era angustia, temor.

-Sí, estamos en.....

-¿Circe?-dije al oír un grito del otro lado y luego nada-. ¡Circe!-exclamé. Vi a mi padre ponerse tenso, y a Velkam fruncir el ceño, extrañado por lo que se oyó del otro lado del auricular-. ¿Escuchaste eso?-le pregunté, lanzando el teléfono contra la pared-. Ahora estamos igual.....

-Arath y Regina deben ser absueltos, Sahar.

-Puedo hacer que pospongan la reunión hasta mañana a la noche-intervino Velkam-. Si nuestra hija está en problemas no me quedaré de brazos cruzados-dijo, compartiendo una mirada preocupada conmigo.

    Regresó al atrio para pedir tiempo.

-Ahora mismo lo mío no es tan importante, señor-habló Arath-. El hecho de que hayan venido hasta acá para ayudarnos a mi esposa y a mí es suficiente, lo que hagan por vuestra familia puede evitar algo mayor. Escuche a su hija.

   Bajamos al vestíbulo, y nos dirigimos a la limusina. Drako y Arath fueron a pie, moviéndose a velocidad Blood Drynka para buscar por todas partes. Mi padre no me permitió hacer lo mismo que los otros dos porque era muy arriesgado, la Guardia del Consejo andaban atentos cuidando de sus respectivos Jefes de Casa, pendientes de cualquier anormalidad que representara un peligro para ellos, y eso significaba que yo debía reprimir lo que era, no podía dejarme ver usando habilidades sobrenaturales.

-¿Pensabas abandonar a Circe?-le pregunté a mi padre, rompiendo el silencio.

-Por supuesto que no-respondió él.

-Me diste esa impresión.-Sentí su mano en la mía-. Sé que tenemos prioridades con nuestra gente, ¿pero no es la familia lo más importante? Quiero decir, que nuestra casa debe estar en orden para poder mantener el orden fuera de ella, debemos velar por los más cercanos para poder cuidar mejor a los de fuera. ¿No es eso lo que hace a un buen líder?

    Caín sonrió tan sólo.

-He cometido errores, y sigo haciéndolo-aceptó-. Llega el momento en que te das de frente con una balanza: la vida de una persona o la de miles.

-¿Y si salvando a esa persona salvas a miles?-pregunté.

-Créeme, Sahar, por experiencia te digo que siempre tendrás que elegir, y debes saber elegir bien. Nunca podrás salvarlos a todos.

   Reí por lo bajo, mirando al frente.

-Por suerte nunca me ha interesado salvarlos a todos, padre, sólo he seguido las enseñanzas que tú y mamá me inculcaron, respetar las vidas inocentes y bla, bla, bla. Ahora sólo quiero hacer lo correcto por una persona, y es a la que siempre voy a elegir, eso es saber elegir bien; cuestión de perspectiva-susurré.

   Le dije al chófer que parara a la entrada de un parque, había escuchado algo. Tan pronto se detuvo bajé del coche, y eché a correr viendo que el lugar estaba desierto; oí un gemido de dolor proveniente de algún lugar entre los árboles.

-Faye....-dije, parando en seco al ver a Circe y a Nina colgando de las muñecas en las ramas de un árbol. A sus pies los cuerpos de siete personas; busqué a Faye con la mirada.

-Aquí-escuché la voz de Freyja, y la vi saliendo de entre las sombras con su brazo derecho alrededor del cuello de Faye, ésta tenía la cara y el abrigo que vestía cubiertos de sangre, sus ojos tenían un brillo platinado. Miré los cuerpos apilados debajo de Circe y Nina-. ¡Qué hermosa se ve el amor de tu vida, Euzma!-exclamó-. Ella hizo todo eso, y mató a tu madre.

    Volví a mirar a Circe.
  Ella no era Blood Drynka, tan sólo una maga milenaria convertida en deidad por los historiadores, los amantes de mitos, poetas. Circe era una emim, hija de Nefilims, y como tal poseía inmortalidad: no enfermaba, envejecía muy despacio, pero las heridas graves podían matarla.
    Si hubiésemos llegado un poco antes esto se habría podido evitar.

-Sahar, vete....-sollozó Faye-. Es una trampa...... Quiere ponerte en evidencia.....

   Freyja sacó una daga y la enterró en el costado derecho de Faye.

-No....-gemí.

     Mi intención de ir y reventarle el cuello a la muy maldita se vio interrumpido cuando Drako me bloqueó el paso, abrazándome.

-No hagas ningún movimiento extraño, mi niña, estamos rodeados de Blood Drynka's-dijo lo más bajito que pudo, para que sólo yo pudiera escucharlo.

-Pero Faye.... Drako no puedo.... Yo no.... Circe está muerta.....

-Shhhhh-Faye había perdido el conocimiento, todavía podía oír su corazón latir-. Está jugando contigo, serénate, si se confirma lo que ella les dijo para traerlos hasta aquí nos veremos en una situación mucho peor-decía Drako.

    Arath estaba de pie a mi lado, y mi padre al lado de él.

-Freyja, libera a la chica-dijo mi padre. Drako se apartó de mí preguntándome si estaba bien, asentí-. Podemos hablar en privado, sin llegar a un enfrentamiento sin sentido, ¿no han sido suficientes muertes? Humanos, Blood Drynka's que tú ayudaste a secuestrar con fines aberrantes.

-Aberrante es el secreto que guardas, Patro-dijo Freyja, Faye seguía en sus brazos-. Has mentido, ocultado una información que nos conviene saber a todos.

-¿De qué habla, Patro Caín?-inquirió un hombre que venía acompañando a Velkam y detrás de ambos, una Guardia de seis personas todas vestidas de negro.

   El hombre era rubio, esbelto, los rasgos de su rostro eran finos, su andar muy seguro, arrogante, su mirada, su presencia no me inspiraban nada de confianza. Inmoral, pensé, sintiendo fuerte mi instinto.
-¿Qué quiso decir Freyja con eso del aberrante secreto que guardas?-preguntó al estar cerca de mi padre.

-No tengo la menor idea, Lord Valentine-respondió mi padre. Éste hombre debía ser miembro del Consejo, pensé observándolo-. ¿Cómo supieron dónde nos encontrábamos?

-Un miembro de mi Guardia está aquí junto con los Blood Drynka's que Freyja invitó a su teatrito, él me avisó-dijo Velkam-. Creí que era mejor venir preparados y traer a un Majoro en Estro conmigo.-Velkam reparó en Nina-. Maldición, Freyja, ¡¿qué hace mi hija allí?!-exclamó. Corrió a velocidad Blood Drynka y la bajó justo después de que mi padre hiciera lo propio con Circe.

-¿Hija?-susurró Lord Valentine sin entender. Y es que a los ojos de todos Nina era hermana de Velkam, así lo quiso Seth.

   Ambos las trajeron cargadas en vilo y las depositaron en el suelo. Me puse de cuclillas para verlas mejor, Circe tenía una profunda mordida en el cuello del lado izquierdo; mi padre contuvo las lágrimas, acarició el rostro de mi madre.

-Vivirás, Circe, regresarás a mí-susurró.

   Eso sólo podía significar que habían hecho un Contrato de Sangre, ¿pero cuando? Circe volvería como Blood Drynka.
   Nina entreabrió los ojos, estaba más pálida de lo usual. A punto estuvo de llamarme "mamá", pero negué con la cabeza esperando que lo hubiese notado, y miré de reojo a Lord Valentine. Nina asintió despacio, entendiendo, y se volvió a desmayar.

-¿Quién ha hecho esa atrocidad?-preguntó el rubio Lord, señalando los cuerpos.

-Ésta chica-contestó Freyja, dejando caer a Faye al suelo.

-Por tu culpa-intervine. Drako me cogió de la muñeca-. Le inyectó un veneno, sangre sintética de Blood Drynka-dije, despacio, mirando a Lord Valentine-. Ella es la culpable de todo este desastre, ella ha usado a los Blood Drynka en macabros experimentos para crear quimeras. Ha cruzado ADN de nuestros hermanos con ADN Elohim, ni idea de cómo consigue esto último, pero allí tienen a su culpable. Los Griffin son tan víctimas como nuestros hermanos desaparecidos, merecen ser absueltos.

   Arath movió los labios formando un Gracias. Asentí.
   
-Ataquen-dijo Freyja, sonriendo.

   De las sombras salieron disparados varios Blood Drynka's. Arath, Velkam y Drako me rodearon en posición de defensa, Lord Valentine y la Guardia que llegó con él y Velkam se lanzaron a contraatacar aún cuando el Lord no entendía de qué iba ese acto de terror por parte de Freyja.
    En medio del alboroto mi padre recuperó a Faye, mientras Freyja traspasó el escudo que habían hecho Drako, Velkam y Arath alrededor mío y de Circe y Nina quienes seguían inconscientes.

-Todos van a ver lo que eres-sonrió, paseando la filosa hoja de su daga por mi cuello sin llegar a cortarme-. Serás cazada hasta verificar que tu supuesta inmortalidad puede ser compartida, no soy la primera ni seré la última en venir a por ti, Sahar Cassul. ¿Quieres que toda tu vida se base en esto?

   Drako peleaba con dos Blood Drynka's, y cuando intentó venir en mi ayuda lo atacó un tercero.

-Te estamos haciendo un favor-me susurró al oído.

    Ladeé la cabeza, sonreí y le susurré de vuelta:
-No necesito vuestros favores, no necesito deberles nada, no van a demostrar nada sobre mí, nunca.

   Freyja tensó la mandíbula.

-Seguirá siendo por las malas-terminó diciendo.

   Esperé a que arremetiera con la daga pero se quedó quieta con los ojos desorbitados, miré hacia abajo al mismo tiempo que ella. La punta de una flecha sobresalía de su pecho, la daga cayó justo al lado de Nina; busqué con la mirada de dónde pudo provenir esa flecha y vi a Ezio rompiéndole el cuello a un Blood Drynka. Mi padre y Faye no estaban por ningún lado; volví a mirar a Ezio que se acercaba caminando y esquivando golpes.
   Freyja se agarró de las solapas de mi abrigo negro, empezó a caer, llorando. Me agaché levantando un poco su cabeza, no la dejé caer de golpe, la sostuve y la observé.

-Ezio-dije, levantando la mirada hacia él.

-¿Para qué están los hermanos sino?-preguntó. La misma pregunta que hacía siempre que me ayudaba.

   Freyja susurró mi nombre para llamar mi atención.

-Serás grande, Sahar Cassul, se hablará de ti por milenios después de que tu nombre fue acallado y disfrazado. Ahora lo sé-sonrió, lejos de ser maliciosa-. Tuve que hacerlo.

-¿Por qué? Mejor dicho, ¿por quién?-pregunté, el ruido a mi alrededor desapareció y me enfoqué en ella.

-Mi hijo-respondió. Rompió en llanto-. Él lo tiene, me lo quitó y me ordenó venir a Assiah en su representación; quería esa supuesta inmortalidad para mi niño, ya había perdido a mi padre, y a su papá, no quería perderlo a él también.....    
-¿No te das cuenta de lo arriesgado que habría sido si yo hubiese accedido a tu petición? No puedo compartir lo que soy, no quiero hacerlo, igual y pudo morir, ustedes son los conejillos de indias. Ese que tiene a tu hijo los está usando para confirmar algo que a la larga a él le beneficiará, prefiere usarlos que venir en persona, que otros mueran por él de salir mal la "conversión".-Freyja empezó a toser, de su boca salió sangre así como sus lágrimas se volvieron rojo líquido.

-Tomará aquello que más quieres, Euzma, siempre irá por tu debilidad es allí donde ataca para obligarte a hacer lo que él quiere.

-Nunca me obligará a nada, tendrá que venir en persona, pero es incapaz de hacerlo.-Freyja quiso tocar mi cara, pero evité que lo hiciera-. ¿Cómo obligo a Seth a salir del cuerpo de Velkam? Tú la llevaste hasta allí, cómo la remuevo.

-Hay una espada que puede llegar a paralizarle dentro del cuerpo-explicó a media voz-. Debe estar dentro del sarcófago con el verdadero cuerpo de Seth, junto al anillo de Salomón que era donde estaba encerrado su espíritu, un anillo para controlar y encerrar demonios.

   Reí por lo bajo.

-No necesito un anillo para controlar demonios, pero gracias por la información-dije. 

   La tenía cogida de la muñeca, y poco antes de soltarla volvió a hablar.

-Mi hijo, si lo ves, por favor.....

-No estás en posición de pedirme nada, vaya osadía la tuya-sonreí-. Tomas a Velkam, lo vuelves un monstruo capaz de obligar a su pequeña hija a ver cómo asesinan a su madre, ayudaste a crear una quimera que no acude en tu ayuda, mataste a tantos hermanos Blood Drynka's como quisiste para ello; esta noche tomaste a mi hija y la torturaste, a mi madre la hiciste morir por la mano del amor de mi vida y a ésta le manchaste las manos de sangre inocente. ¿E intentas pedirme que por favor haga algo por tu hijo? No me jodas.

-Por favor.....-rogó-. Él no tiene la culpa de mis actos.

-Mi hija no tenía la culpa de los míos, o de lo que soy, Freyja, ni mi madre ni Vesper. Estás viva en este instante porque yo así lo he querido-levanté su muñeca-, moriste hace rato. Espero que Fólkvangr esté en buenas manos.

-¿Tú qué habrías hecho?

-Ya lo has visto, ¿vine hasta acá, no? Y sin venderme.-Cogí la daga con la que ella me iba a apuñalar-. No estabas sola, Freyja.-La enterré en su costado derecho como hizo ella con Faye, gritó de dolor, y me encantó, me alimentaba el miedo, el sufrimiento en sus ojos-. Acabo de aprender que tampoco lo estoy. Si hubieses pedido ayuda se te habría brindado, pero lo más fácil y seductor siempre es lo incorrecto, pareces humana.-Paseé mi dedo índice por su cuello, lo fui rodeando con mi mano, y apreté-. Hasta nunca, Señora de Fólkvangr-susurré.

   El sonido del quiebre me devolvió al campo de batalla, Ezio me observaba con temor.

-Eso fue.....

-La ejecución fue válida.

-Pero poco misericordiosa.

-Mi madre y mi hija colgaban de ese árbol, y este desastre es su culpa, hizo la cama donde se echó a dormir.-Caminé hasta el centro de la batalla-. ¡¡¡¡BLOOD DRYNKA'S!!!!-grité.

   Mi padre me miró dubitativo, había vuelto a aparecer en escena, ¿dónde demonios había dejado a Faye?
    La pelea cesó. Todos los ojos estaban sobre mí.

-Hasta aquí llega este enfrentamiento-dije-, son hermanos, todos hijos de un padre contra el que han levantado vuestro puño porque esa mujer los estuvo manipulando.-Noté que Lord Valentine observó a mi padre y luego a mí, ese hombre no me gustaba nada-. Todo lo que Caín ha hecho por ustedes ha sido para brindarles protección, así mismo cuidar de los humanos inocentes de todo, hacer posible una convivencia.-Velkam asentía, mi padre sonrió orgulloso, así como lo hizo Drako-. El enemigo no soy yo, ni es el padre que compartimos, intentan separarnos porque dividir les dará una victoria segura. ¿Es necesario derramar la sangre de nuestros hermanos? ¿Es necesario que nos hagamos daño entre nosotros, que nos matemos entre nosotros? Para nuestro enemigo lo es, le estamos dando lo que quieren: violencia, sufrimiento, dolor, sangre, muerte.-Lord Valentine miró alrededor a los Blood Drynka's que seguían en pie-. Miren los cuerpos que nos rodean-hicieron lo que les dije-, son nuestra familia, nuestra raza, y a mí me ensañaron que nos protegemos entre nosotros, a nuestra gente no se le trata de ésta manera tan atroz, no nos tratamos así. No somos humanos-finalicé.

   


      

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