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viernes, 3 de febrero de 2017

Anarquía: Lo Invisible se Hará Visible

Portland, Oregon. Estados Unidos
Amanda

   La casa en la que residiríamos en los siguientes días se encontraba en la playa, nos trasladamos hasta allí en otra limusina que Dorian se había encargado de pedir antes del despegue. 
   Acondicioné una habitación para Luna y para mí, me quedaría a su lado toda la noche. 
    Drako la llevó al porche, el aire a esa hora de la tarde era frío, estuve reacia a que la sacara pero él insistió en que no hacía tanto frío y que le vendría bien el aire fresco. Al final accedí, lo que sea para que reaccionara pronto, me entristecía verla así.
    Portland Oregon estaba igual de silenciosa que el resto del país, la gente permanecía en sus hogares dejando a la vista una ciudad fantasma. Dorian intentó buscar algún canal de televisión que pudiera estar transmitiendo noticias sobre Europa, pero no había nada, en ningún lugar; fui a la cocina para prepararle algo de cenar a Luna, si conseguía comer aunque fuese un poco, me sentiría aliviada porque sería un pequeño avance.
    Aquella mansión de madera tenía todas las comodidades, no recuerdo haber pasado alguna temporada allí pero Dorian sí que la conocía al derecho y del revés. 
  Ambos escoltas-incluyo al chofer/piloto-deambulaban por la playa cumpliendo con su trabajo. Los vi por la ventana que se hallaba en la cocina, escuché a Dorian reír y me volví.

-¿Podrías calmarte? Son de fiar-aseguró.
-No llegué hasta donde estoy confiando en la gente de tu padre, Dorian-repliqué, recargándome en la encimera-. Podrán ser muy de fiar para ti, para mí siguen siendo perros falderos de Matty; yo no pienso quedarme aquí por mucho tiempo, si ellos se interponen me los cargo.

-Cálmate, la situación es la siguiente: papá debe seguir creyendo que sigues con la idea de aceptar prestar tu cuerpo para el ritual de transición, piensa que al amenazarte con Luna ya te tiene y en cierto modo no se equivoca. Pero él no cuenta con que estoy de tu lado, con tu amigo el de allí afuera podemos poner a Luna a salvo en otro lugar e intentar sabotear el ritual que, para llevarlo a cabo, mucha gente en Nueva York deberá morir a modo de sacrificio de sangre.....

     Las visiones de Faye, pensé. Esas visiones donde se supone que morimos todos, donde vio una Nueva York bajo escombros.
-¿Amelia, me estás escuchando?-Levanté la mirada, y asentí-. No lo parece.

-¿Cómo planea....-balbuceé-. ¿Cómo planean hacerlo? ¿Cómo planean matar a tanta gente? ¿Estrellar un avión contra algún edificio, o hacer las veces?

-Creo que será un misil que dejarán caer sobre la ciudad-respondió. Frunció el ceño, no le agradaba la idea-. Lo han pospuesto en varias ocasiones, pero ahora les urge.
-¿Sabes cuando lo harán?-Dorian negó con la cabeza-. Saber lo que será pero no cuando sucederá no me ayuda, Dorian-dije, sin detenerme a controlar el volumen de mi voz y acercándome más él.

    Drako entró con Luna, detuvo la silla de ruedas y nos miró con severidad, giré sobre mis pies y volví a la cocina para terminar de preparar una sopa para mi hermana. El Blood Drynka llevó a Luna a la estancia, se sentó en el sofá, desde mi posición vi cómo Dorian fue a sentarse en otro sillón, en un momento les di la espalda y al siguiente oí un golpe y me di la vuelta saliendo con rapidez de la cocina.
    Encontré a Dorian en el suelo cerca de las escaleras con una mano cerca del ojo izquierdo, Drako estaba de pie frente a él. Su adusto rostro estaba hecho un mar de ira contenida, las manos apretadas en puños y sus ojos brillaban con lágrimas a punto de escapar.
-No me importa que tu mente haya estado bajo el control de algo o alguien, no me importa lo fragmentada que esté, fuiste uno de los que la dejó en esa silla-dijo con rabia, señalando a Luna-. Es una grosería para tu hermana que éste hombre esté cerca de su persona, puede provocar que el shock sea permanente-agregó con sus ojos puestos en mí. 

    Dorian se puso de pie asintiendo repetidas veces.

-Tienes razón.-Salió de la casa sin llegar a mirarme.

   Drako se sentó de nuevo, se cubrió el rostro con las manos.

-¿Cómo puedes mirarlo a la cara y no querer matarlo?-preguntó, su voz se rompió y al levantar el rostro vi las lágrimas correr a raudales. Miró a Luna, se paró y se arrodilló ante ella, me reuní con ambos, besé a Drako en el pelo mientras lo rodeaba con el brazo y cogía las manos de Luna con mi otra mano.

-No conoces el esfuerzo que hago, Drako-dije-. Pero no era dueño de sus actos....

-Aún no me trago ese cuento-terció, limpiándose las lágrimas con el dorso de su mano-. Bajar la guardia ahora mismo sería un error, y más, cerca del hijo de Matthew Carlysle.

-¿Quién ha dicho que he bajado la guardia?

   No era que sintiera pena por Dorian, o que le hubiese perdonado del todo, pero podía entender cómo de roto se sentía al conocer lo que había hecho sin ser consciente de ello. Descubrir que sus padres no dudaron en hacerle daño a su hermana, la verdadera Amanda, y que él no pudo hacer nada por protegerla. Como yo no siempre he podido evitar que a Luna la hirieran, hice todo lo que estuvo a mi alcance y aún así estaba en una maldita silla de ruedas, llena de heridas físicas y emocionales; lo entendía.
   Luna cenó poco, unas tres cucharadas fueron suficientes para ella; entendía y reconocía, al menos. Pero no hablaba, estaba en su mundo interior donde escapó de la realidad que había vivido.
   Mi pequeña.
   
-Drako, ¿dónde está Faye?-le pregunté tras arroparla. 

-Tu padre está probándola-respondió. Cerró la ventana y fue a sentarse en un sillón del otro lado de la cama.

-¿Probándola en qué sentido?-Enarqué una ceja.

-Deja de pensar mal-rió, desganado-. La señorita Vesper siempre ha sido alguien interesante, y no le pasó inadvertido a Azana. Dijo que se convertiría en una gran líder, un dolor de cabeza para el enemigo; no sabemos si será en un futuro próximo, pero tu cuñada les significará un desafío. Caín se está asegurando de fortalecer su espíritu, ha muerto varias veces pero siempre regresa y cada regreso es peligroso, se puede volver presa fácil para los demonios, perder un poco de humanidad cada vez.

-¿Estará bien? No quiero que Sahar pierda a quien tanto bien le ha hecho-dije. 

   Drako estaba distraído viendo a Luna, sonreí ante esa clara muestra de amor, si tan sólo algo le asegurara a Drako que Luna sentía lo mismo por él, y si acaso fuese posible desearía que el tiempo les sonriera y les diera chance a conocerse mejor, a amarse. Drako era un buen hombre, como lo fue Sebastian.

-No te preocupes, Faye saldrá de esto con honores.-Sacó su teléfono móvil-. Es un mensaje de Declan-informó-, y acaban de restablecer las líneas telefónicas. Algo me dice que estarán jugando a córtalas cada tanto.-Leyó en silencio, tecleó una respuesta y luego me miró-. Acabo de darle nuestra posición, espero no te moleste.

-En lo más mínimo, quiero verlo-confesé. 

    Salí de la habitación en cuanto Luna cerró sus ojos, la dejé al cuidado de Drako por pedido de él, insistió en que yo necesitaba comer algo. No me apetecía cenar, pero le cedí el turno con mi hermana porque a ambos les haría bien la mutua compañía. 
    Dorian seguía fuera. Me senté sola en la sala de estancia, revisando mi móvil, las líneas podían haberse restablecido pero la conexión a internet seguía ida; al móvil empezaron a llegar mensajes tras mensajes, y notificaciones, me distraje viendo una carpeta que estaba en la mesita frente a mí. Apagué el teléfono y la cogí.    
    La estaba abriendo cuando Dorian entró y vino a sentarse a mi vera, llevaba un retrato en sus manos, dejé la carpeta en la mesita y vi de reojo que era una foto de él abrazado a su hermana mayor.

-Fue nuestra primera vez en esta casa, en esta playa-susurró-. ¿Crees que aquí ya habían iniciado el control mental sobre ella y sobre mí? Porque no recuerdo cuando iniciaron conmigo, y pensar en que le hicieron lo mismo llevándola hasta el punto de querer dejar este mundo me desconsuela, me aterra porque no lo noté.
    Acaricié su espalda para reconfortarlo.

-Por lo general es como empiezan, en la infancia. Lo sabes porque has ayudado a crear otr....-susurré. Callé porque no era buen momento-. Yo tampoco noté que te habían disociado, imagina si como adulta no pude notarlo, ustedes que eran unos niños, menos, Dorian, jamás te habrías dado cuenta. 

-Ella se desprogramó, tú lo dijiste, ¿por qué no me contó?

-Tal vez no hubo un momento adecuado, o te protegía pensando que irían a por ti, quizá dejó que continuaran bajo amenaza de hacerte lo mismo y ella les creyó. Sin saber que ya te habían iniciado, que la disociación en ti era un hecho aunque leve porque estoy segura que te dieron con todo cuando llegué a vuestras vidas y estuviste tentado a decir la verdad: que Amanda había muerto, que yo era una impostora. Te obligaron a olvidar algunos detalles, y hasta hoy han estado manipulándote.

    Dorian estaba calmado pero muy afectado, le costaría recuperarse y no es que existiera un centro de rehabilitación para víctimas de programación mental. Estaban los centros de reprogramación, claro, esos convenían que existieran. Todos disfrazados de otro tipo de centros; serían parte de la lista de objetivos a destruir, lo haría por Amanda y por el mismo Dorian.
     En la foto tendrían unos nueve y siete años, ambos sonreían y sopesé la posibilidad de que esas sonrisas eran de las pocas reales que podía hallar en fotos viejas de Dorian y su hermana mayor. Al verlos nadie imaginaría lo que en verdad pasaba de puertas para adentro, el abuso que ambos sufrían.

-Eran pocas las veces que nos dejaban estar juntos, muy pocas y por tiempo limitado-comentó al poner el retrato en la mesa-. Nunca me pregunté por qué, la explicación que daban era su supuesta enfermedad, creo que te lo mencioné.-Asentí-. Fuimos a internados distintos, mi hermana era casi una extraña para mí; imagino que los momentos que nos dejaban estar juntos los aprovechaba ella más que yo.

-Tú historia me es conocida, viví lo mismo en carne propia.-Dorian tomó mi mano, sentí raro, me gustó el roce de su dedo pulgar en una efímera caricia-. A Luna y a mí nos separaron, obligándonos a dormir en habitaciones distintas, solas; es una forma de romper los lazos, pero con nosotras nunca les funcionó. Amo demasiado a mi hermana.

-Quizá yo no amaba lo suficiente a la mía-suspiró.

-Sí lo hacías, lo has dicho, la querías. De no ser así no estarías afectado como veo que estás; el tiempo que pasaron juntos fue importante para ella, y lo fue para ti, sólo que eras un niño.

    Regresé mi atención a la carpeta.

-Vaya niñez tuvimos, ¿eh?-comentó.

-¡Como para que todos se mueran de la puta envidia!-respondí en una muy baja exclamación. Su rostro pasó de la melancolía a la picardía en cuestión de segundos, mis palabras le hicieron gracia, y no pude evitar reírme también.
     Dorian tenía una sonrisa encantadora, contagiosa, bonita.... ¿En qué mierda estoy pensando? Desvié la mirada hacia el contenido de la carpeta.

-Son los planos de varias bases militares-explicó-. ¿Trajiste en tu equipaje los demás archivos que te facilité hace días?

-Por supuesto.

-Revisemos todo y planeemos el primer ataque.

    Sonreí, asintiendo perdida en el brillo de sus ojos.
    Cogí su rostro en mis manos y pasé mi dedo índice por el moratón que ya había empezado a aparecer en su ojo izquierdo, producto del golpe que Drako le había dado.
-Si me traicionas, Dorian.....-empecé a decir más seria.

-Jamás lo haría, Amelia, tienes mi palabra, mi lealtad....

-¿Interrumpo?

     Me levanté al oír la voz de Declan, caminé hacia él, su cara de decepción me descompuso. No quería que pensara algo que no era.
-Drako me habló de lo que pasó-dije, él decidió hacerme a un lado e ir a por Dorian-. Declan-lo llamé al verlo coger al otro hombre del suéter-. ¡Declan, basta!-grité en cuanto levantó el brazo para golpearlo.

-¡¿Estás depositando tu confianza en éste imbécil?!-exclamó-. Fue uno de los que atacó a tu hermana, Amelia, ¿qué puta mierda tienes en la cabeza? 

-No le hables así-intervino Dorian. Declan lo empujó, y él cayó en el sofá.

-Sé lo que hago, sólo hablemos, déjame explicarte-le pedí-. Dorian nos dio algo más de tiempo, fue su idea venir aquí porque sabía que estaría cerca de papá, sabía que en Seattle era el lugar donde se estaba escondiendo. Donde tú estarías-añadí. 

-Nos vamos ahora mismo, a este tipo no lo quiero cerca tuyo ni de Luna. ¿Dónde está ella?

-Arriba-respondí. Declan comenzó a subir las escaleras-. No te atrevas a moverla de donde está-dije, fríamente. Él se giró-. Estamos encerrados, Declan, no tenemos adonde huir con ella. Norteamerica es una prisión ahora mismo, y nuestros carceleros tienen demonios y rituales de sangre a su disposición; lo más inteligente es hacerles creer que tienen las de ganar. Lo más inteligente es hacerle creer a Matty que me tiene.

      Declan siguió subiendo.
-Lo siento, Amelia. Tus amigos tienen razón-dijo Dorian, meciéndose nervioso-. Deberíamos cambiar todo, márchate con ellos, me las arreglaré con mi padre.

-No, no, sigamos tal cual estamos. Ve a descansar, iré a hablar con ellos.

    Fui detrás de Declan con la esperanza de poder convencerlo que aquello era lo mejor que teníamos. Por ahora.

      


















      
*
Seattle, Estados Unidos
Faye

-Mírese, señorita Vesper-decía Caín. Su voz se había convertido en un infinito eco-. Ha pasado un día desde que entró aquí, me complace y me preocupa verla casi loca perdida así de rápido, pero es una frágil humana, Azana debió equivocarse con usted.
   Me tenía encadenada sufriendo los más desquiciantes dolores físicos que jamás llegué a experimentar, y es que había revivido, en un día-tenía que confiar en él puesto que no tenía ni remota idea del espacio temporal que habíamos pasado allí; se me había hecho largo-recuerdos que durante años me han atormentado. Sufrí en carne propia la muerte de mis padres y hermano, las reviví una y otra vez, y sí, en ocasiones era yo en los cuerpos de cada uno.
   Caín se estaba divirtiendo con esto, torturarme debía ser el mejor regalo que podía recibir, y Sahar no estaba cerca para detenerlo.

-Estar de acuerdo con nuestra relación pasados diez años, ¿fue una farsa? ¿Fingió ser el padre y suegro bueno que bendice la relación de su hija?-Caín respondió con un gesto negativo-. ¡Oh, vamos! Nunca le gusté para ella, está disfrutando hacerme esto-acerté a decir rechinando los dientes de la ira que me embargaba.

-No puedo estar disfrutándolo menos, pequeña-dijo. Metió sus manos en los bolsillo de su pantalón y caminó por el estudio-. Sólo quiero blindarte, protegerte, lo hago por ti y lo hago por mi hija. Si voy a morir, no querría a nadie más a su lado; y ahora que sé lo importante que puedes llegar a ser en esta larga batalla, quiero ayudar. Hacer de tu cuerpo una difícil entrada a los demonios, ninguno podrá poseerte.

   Lo miré con desconfianza.

-Seattle debe traerte desagradables recuerdos-continuó. Chasqué la lengua, y miré el piso-. Sí que te los trae, después de aquellos días has evitado pisar esta ciudad siempre que puedes.

-Basta-susurré.

-Váyamos un poco más allá.

    Sus ojos brillaron y su rostro se desfiguró, volvió a meterse en mi cabeza.  












Continuará....

jueves, 29 de septiembre de 2016

Anarquía: Lo Invisible se Hará Visible


Londres, Reino Unido
Sahar

     Erza volvió a mi lado, el helicóptero que había derribado se estrelló contra el Palacio de Westminster. Si quería llamar la atención del mundo esto serviría.
    Miré al agente que seguía de rodillas.

-Eso sí es culpa mía, señor Casttle-le dije-. Vamos, Erza.

    Volvimos al coche, subimos y le ordené a Erza llevarme a su apartamento de seguridad en la ciudad. Ella había llevado a cabo varias misiones en Londres, y como todo Hassassin, tenía un piso de seguridad en cada ciudad en la que le correspondía trabajar.
    Si ya antes la gente estaba alborotada, después de lo que hizo Erza el jaleo se disparó más aún; las calles estaban abarrotadas.

-¿No nos seguirán?-preguntó la chica.

-Lo dudo.

     No era la posibilidad de que nos siguieran lo que me abrumaba y preocupaba, la única razón que podía conseguir tenerme así estaba al otro lado del mundo con mi padre torturándola hasta el borde de la locura.
    Mi pasado a su lado inundó mis pensamientos, cada imagen, cada suceso que vivimos juntas. 
   La primera vez que la vi ante mí mi alma cayó arrodillada, me derrumbé en el instante en que levanté la vista en su dirección y no entendía cómo esa forastera había calado en mí con tanta fuerza; lo cercana que me sentía a ella y viceversa, sus dudas que terminaron por disiparse y mantuvo su confianza en mí hasta el sol de hoy. Éramos más fuerte que nunca, más unidas y nada nos separaría, me prometí que nada me separaría de ella; el apoyo de mi madre, los constantes enfrentamientos con mi padre que al final aceptó que Faye no me hacía débil sino todo lo contrario.
    Asesiné a Viktor Strauss por mis hermanas, pero más porque se lo debía a Faye. Hace años le prometí venganza contra quienes le arrebataron a su familia, nunca le mencioné que tal venganza, al menos contra Viktor, vendría de mi mano. Así me lo había hecho saber Circe. Yo sabría cuando y dónde lo ejecutaría, ni siquiera le permití decir unas últimas palabras. No lo merecía.

-Euzma, hemos llegado-dijo Erza, aparcando-. La gente va a permanecer en las calles, ¿no es así?-comentó, al ver la multitud que se aglomeraba en ese lado de Londres.

-Amanda encendió la mecha, la lluvia de sangre les metió algo de miedo y debilitó el fuego que mi hermana inició. Yo sólo quiero avivar ese fuego-dije, abriendo la puerta del coche.

    Seguí a Erza dentro de su piso de seguridad, el interior daba la apariencia de estar inhabitado. El vestíbulo estaba lleno de polvo como los escalones y la baranda de la escalera por donde me guió Erza; anduvimos por un largo pasillo hasta una puerta doble, sacó unas llaves, quitó el candado, y abrió las puertas encendiendo la tenue luz al entrar.
     Aquello era otro mundo, una elegante y limpia estancia cuyas negras cortinas permanecían cerradas. El piso era similar a un gran tablero de ajedrez, baldosas en blanco y negro, tenía unos pocos sillones, un escritorio con carpetas encima, y otro donde se hallaba un ordenador; en la pared había armado un mural con un mapa indicando diferentes puntos en rojo con fotografías de influyentes personalidades.
    Volví a echar un vistazo a la estancia, y la miré.

-Tú no escatimas en gastos, Dekstra Erza-le dije, Erza sonrió.
-Si voy a pasar tiempo lejos de casa, lo haré bien-respondió, yendo hacia la computadora.

-Bien jugado.-Me asomé a la ventana abriendo muy poco la cortina. Abajo había mucha gente, y empezaba a oscurecer-. ¿Tienes registrado el número de teléfono de la casa de seguridad adonde envié a mi hermano y los demás?

-Sí.

-Márcales, debo hablar con mi hermano-ordené. Tenía que avisarle que seguía en Inglaterra y que por ningún motivo se movieran de donde estaban, las cosas se pondrían feas.

-Creo que tienes que ver esto, Euzma-dijo Erza. 

    Acudí a su lado, dejó el teléfono móvil en la mesa al lado del ordenador. Amanda apareció en un primer plano, la estaban entrevistando:

-...fui presionada para dar una falsa información, estaba bajo amenaza...

-¿Está pasando justo ahora? ¿Esto es en vivo?-le pregunté a Erza, quien asintió.
-Yo...-Amanda empezó a llorar, las lágrimas corrían por sus mejillas, y cuando enfocaron a la entrevistadora ésta puso una mano sobre las de mi hermana como animándola a continuar-....yo fui adoptada por los Carlysle, tuve una niñez muy trágica llena de abusos y violaciones. Los Carlysle me salvaron de todo eso, mi padre, Vládimir Bélikov no es quien dice ser....

-Está mirando a alguien-susurré. Amanda estaba afectada, no fingía esas lágrimas; mentía, cada palabra que salía de su boca era una mentira. Noté que observaba a alguien delante de ella, y no era a la cámara-. Es distracción, quieren confundir a los televidentes, si este programa lo están pasando ahora deben tenerlo como tópico al otro lado del mundo, ¿no crees?


-Para no darle cobertura a lo que se está iniciando aquí en Europa-dijo Erza, entendiendo mi punto.

-Llama a Drako, Amanda está viendo a alguien delante de ella. Y quiero estar equivocada al pensar que es quien creo, y si es ¿cómo demonios lograron arrebatársela a Drako?

    Erza cogió el móvil y marcó. No me apetecía seguir escuchando a Amy, sólo veía su rostro, sus lágrimas.

-Te estoy dando tiempo, padre-llamó mi atención el cambio en su mirada al decir eso-, para que recapacites y te entregues a las autoridades. Tiempo-repitió-, para desbaratar la agenda que tienes y hacer las cosas bien, no siguiendo un maldito plan. Si me estás escuchando, hazlo. Por tu familia, si alguna vez nos quisiste, haz lo que sea necesario para salir de esto, haz lo que sea necesario para salvarte, y salvarnos....

    La transmisión se cortó como había pasado con la vídeo información que dio días atrás.

-¡Mierda! No cae la llamada-soltó Erza-. Caín está muy ocupado como para ver su mensaje-comentó, refiriéndose a lo que dijo Amanda.

-No era para mi padre, era para mí. La única que está en posición y sin debilidades soy yo; hay guerra en el Cielo, aquí en Assiah se está armando una que no habían planeado, un alboroto de tal magnitud que ellos no se esperaban. Les estamos volteando todo cuando la intención era iniciar una guerra entre el hombre y Dios.

-Tu hermana dijo: desbaratar la agenda-susurró Erza, pensativa.

-La Biblia es la agenda de la élite, ¿recuerdas? La palabra religión fue creada por ellos, y aunque en el libro hay partes de verdad para advertir a la humanidad de lo que se les vendría, hay otras que fueron manipuladas, cambiadas a través de los años para controlar a los humanos, esclavizarlos. ¿Por qué crees que las profecías se están cumpliendo de forma exacta? Están siguiendo cada paso como si de una lista de supermercado se tratara.

    "...no siguiendo un maldito plan..". Eso dijo Amanda, "....haz lo que sea necesario para salir de esto..". Era lo que yo tenía pensado, hacer lo necesario.
    Erza volvió a intentar con el móvil, la llamada a Drako no caía así que marcó al teléfono de la casa de seguridad donde se encontraban mi hermano y los demás. Me lo pasó cuando contestaron.

-Vadhir...

-¡¿En qué demonios pensaste, Sahar?!-exclamó mi hermano del otro lado del auricular, lo alejé un poco-. ¡Mueve tu culo para acá! 

-Mi pacífico hermano, damas y caballeros-dije, Erza rió. Se volvió a pegar al ordenador-. Sigo en Londres, las cosas cambiaron, no se muevan de donde están. Es una orden, Vadhir.

-No creo que...

-¿Cuántas veces tengo que repetir que estoy a cargo, Erza?-le pregunté a mi Dekstra como si no terminara de explicarme-. Hay jaleo en todo el continente....-Erza me notificó que al otro lado del Océano las cosas habían empezado a calmarse, las protestas provocadas por la confesión de días atrás de Amy comenzaban a disminuir, la policía estaba en la calle-. Erza me acaba de informar que en Norteamerica ya lograron apaciguar las protestas, los tienen desinformados con respecto a lo que ocurre de este lado, Vadhir. Papá está ocupado, la guerra estalló en el Cielo hace rato, aquí en Assiah somos la única defensa contra la Élite de Luzbel, si la intención es adelantar Armaggedon me encargaré de hacer lo necesario para lograrlo, así que dile a Khal que movilice a todos nuestros hermanos Hassassins, tomaremos Europa, haremos que se levante el mundo entero contra sus Gobiernos y revertiremos lo que ellos han venido fraguando.

    Vadhir se quedó en silencio, lo oí suspirar.

-¿Estás segura de lo que vas a hacer?-preguntó-. Anteponer la seguridad de gente extraña a la tuya no es cosa de la Sahar que conozco, la Sahar que conozco esperaría a que se lo ordenaran.

-Haré lo necesario para protegerme, y proteger a mi familia. Si gente desconocida e inocente también se salva, será sólo a consecuencia de lo que haga-dije, acto seguido le colgué.

     Erza se levantó, me miró enarcando una ceja.

-¿Qué?

-Euzma, si todo sale bien salvarás a mucha gente-habló, nerviosa por lo que pude notar.

-Es una guerra, Erza, y sabes que en una guerra el número de muertes resultante es mayor al número de salvados. Además me preocupa lo que Faye vio en las visiones que tuvo, mi padre morirá, Luna, Amanda....

-Podemos cambiarlo.

-Circe dice que no es posible.

-Intentémoslo-dijo, imprimiéndole seguridad a su voz. Yo misma le había dicho a Faye, horas atrás cuando la vi entre visiones, lo del libre albedrío, podemos cambiarlo, hacemos nuestro camino-. Y Euzma, ¿qué pasará con los que defiendan este sistema?-preguntó Erza, haciéndome volver a la realidad.

    Volví a mirar por la ventana, el número de personas iba en aumento. 
   Amy confiaba en mí, sabía que el mensaje llegaría, y ella debe tener sus propios movimientos a punto de ejecutar; solíamos pensar de un modo similar, lo que sea que esté pasando del otro lado ella volvería a revolver las aguas, y lucharía por nosotros, por Luna. A ninguna de las dos nos importaba lo que pasara con esta gente, pero teníamos que hacer lo correcto, y lo correcto, según lo que Faye diría, sería salvar a los inocentes e intentar hacer recapacitar a quiénes aún defendían el modo en el estaban viviendo. Un sistema corrupto.
    Pero yo no estaba para perder mi tiempo en hacer recapacitar a quien ama ignorar la cruel realidad, a quien ama que lo esclavicen, a quien ama vivir del pan y circo que le dan. No me va la piedad.

-Los mataré a todos.






    Continuará...

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Estado Gris




Londres, Reino Unido
Sahar 

  La limpia lluvia que caía empezaba a barrer la sangre que dejó atrás su antecesora. 
  Observaba, desde el coche, el lento movimiento de los londinenses. Algunos sólo se quedaban parados en medio de la calle, probablemente efecto del shock causado por la lluvia de sangre de hacía un par de horas; habían coches que no se movían, y helicópteros sobrevolando la ciudad.

-Esto no pinta bien, euzma-comentó Erza, a quien elegí para que me trajera a la ciudad-. Euzma, creo que es mejor que volvamos, es mejor que esté con....

-Silencio, Erza-ordené con suavidad.
    La morena asintió y siguió mirando al frente, atenta a cualquier acto violento que pudiera desatarse. Tanto Erza como Khal pertenecían a mi facción personal, ambos eran de mi confianza; la chica me miraba de reojo de vez en cuando, había aparcado a un lado de la calle cuando la policía empezó a llegar. 
    Escuchamos gritos, consignas, a medida que la lluvia amainaba. Enseguida pensé en las protestas que empezaron tras la confesión de Amanda. Apenas empezaban. La lluvia de sangre sólo llamaba a preguntarse qué estaba pasando, de dónde había salido una lluvia así, eso sin contar con la supuesta muerte y resurrección de Matthew Carlysle quien regresó con una apariencia más joven. 
   En sólo horas, después de la lluvia de sangre, se corrió el rumor de asesinatos y desapariciones por las que ningún gobierno había hecho lo posible de darle su respectivo seguimiento, e investigación. Noticias sobre masacres en varias ciudades del mundo y pueblos remotos comenzaron a aparecer en páginas de internet para luego desvanecerse, demasiado tarde pues la gente ya había leído. Seguían pidiendo respuestas.
   ¿Por qué los gobiernos se empeñaban en ocultar estas cosas? Esa era la pregunta que rondaba la cabeza de cada habitante de Assiah, ¿en quién podían confiar?
    Erza se sobresaltó al momento de escucharse un disparo.

-Euzma-dijo, preocupada. 

   Bajé del coche con mi espada en la mano, ella me imitó. La gente corría en nuestra dirección mientras se oían más disparos, Erza detuvo a un hombre para preguntarle qué pasaba y éste, claramente afectado, dijo que la policía había empezado a reprimir las protestas que estaban más adelante. 

-Los están matando-decía.

    Erza me miró, dejando al hombre marcharse.

-A tus órdenes, euzma-dijo.

    Estaban empezando la purga mucho antes de lo esperado, se supone que al menos pasarían unos meses más, probablemente iniciando el año que entra y de la forma sutil con que han venido actuando.
     Tomé la desición de ir a por Vesper, pero me llevaría un poco de tiempo cruzar el océano, ellos conocían mi rostro y no iba a poder parar en un aeropuerto sin pasar inadvertida. Por ahora mi guerra estaba aquí. Mi castigo sobre mi padre tendrá que esperar.

-Vamos a ver qué podemos hacer.-Erza asintió, y salió la primera. La chica era una entusiasta de las peleas y más si era en defensa de alguien.

    Íbamos contra corriente, la gente corría en nuestra dirección. Hubo una explosión que lo estremeció todo, cogí a Erza del brazo.

-¡La madre que los parió, ¿cómo es posible?!-exclamó cuando reemprendimos la carrera. Se cubrió la boca nada más ver la fatalidad ocasionada por la explosión, habían cuerpos por todas partes hechos pedazo-. Es una monstruosidad-murmuró, mirando alrededor. El sonido de los helicópteros cubrió la ciudad, como el humo que recorría las calles.

-Esto es desesperación, Erza.-Chasqué la lengua al comprobar algo que había estado considerando desde que la policía empezó a llegar-. Hemos caído en una trampa.

-¿Qué?

-Hay francotiradores en los edificios apuntando sus armas hacia nosotras, no quería salir del coche para no dejarme ver, Erza, en el momento en que decidimos ayudar ellos hicieron estallar la bomba que dejó esta parte de la ciudad de este modo. Ya bastante gente, entre el jaleo, me vio. La hija de un hombre tachado de terrorista, ¿cuál crees que será el título de las noticias de esta noche, y mañana, y el día siguiente?-Miré a Erza, la culpabilidad se dibujó en su lindo rostro-. Más distracción, quieren los reflectores sobre mi padre, quieren más miedo y quitarse a los revoltosos de encima, todo al mismo tiempo.

-No debí insistir, euzma. 

-Tranqui....

-Suelten las armas y suban las manos-dijo un hombre que salía de entre el humo, vestía un traje negro, un andar altivo como el tono de su voz. Se detuvo a unos cuantos metros delante de nosotras, varios soldados lo escoltaban, apuntando sus armas en nuestra dirección-. He dicho que suelten las armas, y suban las manos.

  Erza hizo ademán de desenvainar su espada, levanté mi mano y ella entendió mi orden.

-¿Con quién tengo la desgracia de hablar?-pregunté, ignorando sus palabras anteriores.

-Sir Willem Casttle, Jefe del MI6-respondió, miré de soslayo a Erza-. Es estrictamente necesario que nos acompañe, señorita Bélikov, se le acusa de actos terroristas en el Reino Unido, España y Alemania, de conspirar contra la corona, de poseer vínculos con el Daesh....

-A la mierda, ¿tanto he hecho? Sí que he estado ocupada-dije. Erza rió por lo bajo-. Así que el jefe del SIS en persona vino a buscarme, y montó toda ésta masacre. SIS-dije, pensativa-. SIS. SIS. ISIS. ¿Ustedes no son muy listos, verdad? O la gente es muy estúpida, ¿tú qué opinas, Erza?

-Déjese de juegos, baje el arma y acompáñeme. Son órdenes de su Majestad.

     Miré mi espada aún guardada en su funda.

-Euzma no sigue órdenes de reyes que usan a sus súbditos de carne de cañón. Euzma no se arrodilla ante nadie-dijo Erza, dando un paso al frente-. Tu reina es una cobarde.

-Haré pagar a la monarquía europea por todo lo que le han arrebatado a la gente, ¡haré pagar a tu monarquía por esto!-grité, haciendo un ademán señalando a los muertos-. Dile a tu reina que voy a por ella, y a por cada uno de sus engendros. Me importa un carajo que nuestras líneas de sangre sean las mismas, yo soy lo que ella se cree: superior.-Escuché las armas cargarse, estaban dispuestos a disparar. Sonreí mirando a Erza y luego volví a mirar al agente-. Erza, khidem-susurré, ordenándole matar a los soldados. Erza se movió a una velocidad apenas perceptible al ojo humano, ellos empezaron a disparar pero ninguna bala llegó a tocarme, al mismo tiempo que los atacaba, Erza lo impedía. 

   Cuando ella y yo teníamos apenas quince años, obligué a Drako a que le diera de su sangre a Erza. Era un secreto que mantuvimos por dos años, los mismos dos años que papá se tomaba en el exterior; procuramos que nadie notara el cambio en Erza, y ella supo controlar su sed de sangre. 
   Tuve mis razones para convertirla, la habían herido de gravedad durante una pequeña invasión a Providencia, no podía permitirme perder a alguien que estuvo dispuesta a interponerse entre una espada y yo. No de nuevo, antes de ella había muerto un chico por los mismos motivos, ignorando mi inmortalidad.
    Erza era una guerrera leal, y yo valoro la lealtad, valoro a personas desinteresadas como ella. Y valoro lo dispuesta que estuvo a dar su propia vida por Vesper también.
   Vi caer a cada soldado desde los edificios, y a aquellos que escoltaban al señor Casttle. Éste se veía confundido, y temeroso.
    La joven se paró detrás de él, lo obligó a arrodillarse. Me acerqué.

-Euzma, había una quimera entre ellos-informó Erza. Sonreí por lo dulce que le sonaba llamarme Su Majestad aún cuando sabía que podía tutearme, siempre mantenía un respeto hacia mí que no abandonaba aunque yo misma se lo pidiera-. Siguen creando esas cosas.

-Las están soltando de a poco, Erza, en cualquier momento las liberan a todas. Entonces cobrará vida la profecía de las langostas que emergen del abismo y hieren a los hombres, y estos no podrán morir aunque quieran, aunque desesperadamente busquen la muerte no la encontrarán.-El señor Casttle apretaba la mandíbula de la rabia e impotencia por no poder defenderse-. A mí esas langostas con caras humanas me suenan al Proyecto Quimera que tienen desde hace años, mezclar animales y humanos, eso es tremebundo, Willem. ¿Tu reina auspicia ese proyecto, como otros gobernantes? Eso explica tantos aviones desaparecidos misteriosamente, y la desaparición de tanta gente, cuerpos que aparecen tiempo después, tantas fosas llenas de cadáveres. Ustedes dan miedo.

-El Proyecto Quimera no....

-Ni te atrevas a decir que quedó en nada porque estarías mintiendo. Han hablado del tema en las noticias y la gente no hace comentario alguno, debo felicitarlos por el buen lavado de cerebro que le han hecho. A veces pienso que no debería mover un dedo por ellos.-Cogí al señor Casttle del cuello-. Los hombres buscando la muerte sin poder encontrarla me suena a zombies, ¿por eso tanta telebasura zombie? ¿Están mostrándole a las personas lo que está por venir? 

-Programación predictiva, les ha funcionado bien todo este tiempo-comentó Erza.

      Le di una patada en el estomágo a Willem.

-Aún no nos vamos, Erza.-Miré los helicópteros que se encontraban sobrevolando el lugar-. Creo que Inglaterra empieza a gustarme.  
     
     Fue como si la chica me hubiese leído el pensamiento. De un salto llegó a la azotea de uno de los edificios, y de otro logró alcanzar a uno de los helicópteros cortándole la parte trasera con su espada.
-Así que soy terrorista-dije, viendo el aparato perder el control-. Voy a darles mucho terror, y los mismos súbditos de tu reina me van a ayudar. Yo no soy mi padre, no soy Dios, de mí no tendrán misericordia.

martes, 9 de agosto de 2016

Medidas Desesperadas




Nueva York, Estado Unidos
Amanda

    Helena sólo quería jugar a tener control sobre mí, aún así, después de decirme que ya tenía a alguien buscando a Luna, le marqué a Declan para prevenirlo y que pusiera a salvo a mi hermana; fui a parar al maldito buzón de voz, y lancé el teléfono a la chimenea. 
    Estaba atrapada y convaleciente, pero no demasiado cansada como para dejar de luchar. 
    Cambié mi ropa, encontraría la forma de escapar. Dorian me será ayuda. Me encontraba ideando un plan cuando oí su voz, y la de su madre; salí de mi habitación, caminé por el pasillo y los vi desde el balcón. 
    Dorian notó mi presencia y me miró.
-¿Qué está pasando? ¿Juegan a piedra, papel o tijera para ver quién me dispara primero?-pregunté, sonriendo.

-¿No te has asomado a la ventana?-me preguntó Helena. Bajé las escaleras, escuché gritos en el exterior-. Parece que un terrorífico milagro se está llevando a cabo. Bautismo sangriento del Dios Creador-sonrió, victoriosa.

    Me asomé a uno de los ventanales, y ahogué un grito dando varios pasos atrás al ver la horrorosa escena. Algo rojo caía del cielo bañando las calles, y a los transeúntes que corrían buscando refugio. Los coches se habían quedado varados, los conductores hacían sonar las bocinas, y otros salían de sus respectivos autos.

-¿Eso es...?

-Sangre, yo mismo lo corroboré-dijo Dorian, mirando de reojo a su madre.

-Creo que Dios nos da su bendición para seguir adelante, ¿no crees, Amelia? Es una señal, lluvia de sangre en tu honor-habló Helena, su seguridad y satisfacción lograban que la odiara más todavía, si cabía.
-¡Qué honrada me siento! ¡Con esto sí que aceptaré una alianza!-ironicé.

-Es la antesala a lo que se aproxima, te presentaremos a Luna como ofrenda....

    Le solté una cachetada con la mano que tenía sana, fue tal la fuerza que llevaba logrando que Helena cayera al suelo. Dorian no se movió a ayudarla.

-A mi hermana no la vuelvas a nombrar con tu sucia boca-le dije con los dientes apretados de la ira que se había desatado en mi interior-. Si le hacen algo olvídense que tendrán alguna oportunidad de tenerme como vuestra reina, si vuelven a tocarla nos iremos con todo sobre ustedes.

-Entonces has que paren-dijo. Dorian la ayudó a ponerse en pie a regañadientes, pero sin que su madre notara que no quería hacerlo-. Dile a tu padre que convenza a Mikhael de abandonar esta guerra y dejar Assiah en manos de quien corresponde. La única regente y su heredero.

    Dorian me miró, y luego a su madre como quien no cree ni una palabra de lo que decía.

-Explícate-pedí-. ¿A qué te refieres con la única regente de Assiah? ¿Qué heredero? Porque por lo que sé Luzbel es quien está....

     Alguien se aclaró la garganta a mis espaldas, di media a vuelta al ver que Dorian se ponía algo tenso. Un joven y sombrío Matty se quitaba unos guantes negros de pie a la salida del ascensor.

-Tenemos muchas cosas de las que hablar, cariño-me dijo-. Empezando por una tregua, o perderemos mucho, los dos.
     Matty se apartó y un hombre entró llevando una silla de ruedas, flaqueé nada más ver a una pálida, callada y despierta Luna.




























 * 
  Castillo Renacer, Reino Unido
  Sahar

      Miré a mi alrededor los cuerpos que habían caído en el terreno, en parte de ellos en parte míos, la lluvia de sangre había cesado pero el cielo se mantenía gris. Busqué a Ivel con la mirada, en ese momento le cortaba el cuello a Asmodeo; miré al Príncipe que tenía de rodillas ante mí, había llegado un momento en que me vi vencida por él, desarmada, y él sonrió creyendo que me tenía, que yo ya estaba para morir en sus manos. Cuando intentó atacarme con su espada, me levanté con velocidad medida esquivando su estocada y arrebatándole el arma en el acto cambiando los roles.
    Para ellos, para muchos es un secreto mi inmortalidad, una inmortalidad verdadera que no me permite si no renacer tras una herida de muerte. Resucitar una y otra vez, y otra vez, y otra. Ellos no saben que soy eterna y así debía seguir, padre prefiere mantener ese secreto en nuestro círculo privado. Ni siquiera Luzbel lo conoce. Si padre ha preferido no beber mi sangre y probar volverse como yo es porque ve mi inmortalidad como una verdadera maldición, lo suyo comparado con lo mío, su marca en comparación no era nada.
   De él aprendí que los Príncipes Demonios son eternos, como yo, que esta inmortalidad que llevo es como la de ellos. Ladeé la cabeza mirando a Amon, la Ira encarnada.

-Tengo curiosidad, si te mato, ¿los humanos seguirán odiándose los unos a los otros? Sé que eres conocido por inducirlos a la ira.

-Si me matas-rió-. Soy eterno, soy un espíritu, soy....

-No, dejaste de ser espíritu en el momento en que te involucraste con la gente terrana-intervino Ivel-. Hay algo que ustedes nunca han entendido sobre este reino, Amon, porque vuestra arrogancia no les permite entender.-Me miró, limpiándose la sangre del rostro-. No todos los humanos odian, o se enfadan porque un demonio los induzca a ello, los humanos son humanos pueden enfadarse como todos. Fueron creados a imagen y semejanza de Eloah, hasta él se enoja; nada cambiará si matas a éste. Sólo habrá uno menos.

    Blandí la espada y le corté la cabeza sin detenerme a pensarlo.

-¿Por qué tu espada no les hizo nada cuando los atacaste a todos juntos?-le pregunté a Ivel mientras me agachaba para verificar algo que había notado antes en los cuerpos que los demonios poseían.

-Es como si hubiesen encontrado una debilidad en ese ataque de Domenoj, una forma de bloquearlo. Ni siquiera el fuego que Dante y yo encendimos les habría dañado.

-Pero ellos no podían traspasarlo de ninguna forma-dije, revisando los brazos de uno de los cuerpos.

-Porque Dante vistió el fuego con un escudo bendito que no les permitía acercarse demasiado, el escudo por sí sólo no nos iba a dar el tiempo suficiente para que tu familia escapara. Era necesario algo fuerte, estar en armonía con algo fuerte: vida, y el fuego es vida. 

-¿Y nosotros no lo éramos?-inquirí, sin entender muy bien su lógica.

-¿Querías usar de sacrificio a la niña o a tu hermano? Porque el escudo exige sangre-sonrió-. Vida, literalmente debes entregar una vida a cambio de esa protección.

-Es un escudo enfermizo-dije, desviando la mirada hacia el cuerpo.

-Por eso encontramos otra forma de usarlo, siempre hay otra forma de hacer las cosas-dijo. Al darse cuenta de lo que hacía, preguntó-: ¿Qué buscas?-Se había agachado cerca de mí.

-Esto.-Le mostré el antebrazo de la mujer tras limpiarlo. Tenía una marca en forma de triqueta-. Este símbolo, esta gente.-Me levanté, mirando alrededor-. Fueron sacrificios rituales, experimentos rituales para ellos, y para Amanda.

-¿Cómo que para Amanda?

    Di la orden de recoger a nuestros muertos y deshacerse de los cuerpos de aquellas personas.

-Sepultarlos dignamente, ellos no tenían idea de lo que estaban haciendo, sus cuerpos fueron usados y sus almas desplazadas; hay suficiente terreno para un camposanto donde puedan descansar.-Miré a la mujer que había revisado-. Vuestro camino de espinas termina aquí, vendrán tiempos mejores-dije.

   Emprendí el camino hacia el interior del castillo, necesitaba una ducha. Al cruzar el umbral del vestíbulo, Ivel habló:

-La mujer que quiso atacarme hace rato mostró compasión por una humana muerta, y lo raro es que no era de su sangre. ¿Caín te enseñó eso? Porque no me parece propio de él.

    La miré de soslayo y subí las escaleras sin responder.
    El agua limpia lavó la suciedad venida del cielo, más no de un Dios, sino de un Genio malvado. Está jugando con nosotros, el traidor en la Casa de Eloah. Sé que esas palabras de Amon se me quedaran grabadas para siempre.
    Ivel me esperaba en la estancia ya duchada también, de pie junto a la ventana. Llovía, esta vez agua que limpia. Señales que buscan confundir.

-Dijiste que eran sacrificios rituales, esa gente, sólo con ver el símbolo-dijo Ivel. Me senté en el sofá-. Dijiste que era por tu hermana, es porque quieren que ella tome el lugar que se supone corresponde a Amara, ¿no? Y vienen haciendo esto en parte para honrarla, muerte llamando muerte, que es el modo en que ven a Amanda. Como una especie de embrujo, un llamado que por más trucos de ocultismo que han implementado, no ha cumplido su cometido porque Amanda es muy fuerte para responder a la oscuridad. Por otro lado-se volvió-, también fueron usados como sacrificios para abrirles las puertas a los Señores de reinos oscuros, puertas inaccesibles para ellos por sí sólos, y eso que son muy inteligentes. Pero los humanos logran cosas....¿interesantes?

    Cruzó los brazos, yo la escuchaba pero pensaba en las palabras de Amon. Y en Faye, maldita sea, me preocupaba horrores.

-¿Por qué la triqueta?-preguntó, levanté la mirada-. Reconociste que era por Amanda por ese símbolo, ¿por qué?

-Alguien debió decirles que en nuestra familia ese símbolo representa a mi hermana.

-Entiendo, y conozco el significado místico de dicho símbolo-dijo, y de pronto su mirada se volvió amenazante-. Si representa a Amanda, entonces Caín algún conocimiento tenía de que los aliados terranos de Luzbel no sólo iban a por él, sino que con toda intención iban tras Amanda.

    Yo comenzaba a manejar la misma hipótesis, y me enfurecía pensar que padre sabía la importancia de Amanda para ellos porque él la dejó sola todo este tiempo a merced de estos traidores a su gente. No metió las manos al fuego por ella, su arrepentimiento llegó años tarde, así como su protección.
   Aunque pensándolo en frío, papá intentó convencerla de parar su vendetta y unirse a él, pero ella se negó a aceptarlo por el rencor que le guardaba. Él sabía, papá sabía que iban tras Amanda también.

-La candidata perfecta para soportar, con todo lo que conlleva, el alma de la Diosa del Cielo-dijo Ivel. Se inclinó delante de mí-. Tu padre era consciente del destino que su primogénita cargaba sobre sus hombros, ¿verdad Sahar?

-No lo sé, si lo sabía o no ya es tarde para reclamárselo porque está intentado redimirse y salvar a Amy....

-Si me entero que Caín lo sabía yo misma seré juez y verdugo, de él y de tu hermana...

    La cogí del cuello.

-Tú no vas a tocar a mi familia-susurré, apretándoselo-. Sé que le pediste ayuda a Amanda para dar con la tal Amara, y sé que ella accedió, no puedes pagarle de esa manera. En todo caso la que debe ser ejecutada es esa a la que quieres encontrar antes de que lo haga tu hermana.

    La solté, ella recuperó el aliento que le corté por esos segundos. 

-Creo que aún estamos a tiempo de alcanzar a tu hermano y a los demás-comentó, cambiando, por su bien, la conversación. Me pasé la mano por el cabello, no quería ni verla a la cara-. A menos que hubieses pensado con anterioridad enviarlos a él y a las chicas a otro lugar-aventuró, la miré de reojo-. Este ataque sorpresa te vino como anillo al dedo, ¿no?

-¿Qué sabes tú?-solté, dejando el sofá y caminando por la estancia.

-Bueno, ahora sé adónde fueron a parar esas pobres personas que iban en los aviones que han desaparecido misteriosamente en los últimos años-dijo, refiriéndose a la gente que sirvió de experimentos rituales y cuyos cuerpos aún estaban esparcidos en la explanada de Renacer-, y que te preocupa la rubia llamada Faye Vesper. ¿Sahar?

    Me sentí débil de nuevo, como hace unas horas atrás cuando vi a Faye. Mis piernas no me tenían en pie, terminé desplomándome al suelo, Ivel vino a mi lado.

-¿Sahar? ¿Sahar, me estás escuchando? ¿Qué pasa?

     Era consciente de que mis ojos seguían abiertos pero ya no era el rostro de Ivel el que veía, todo se oscureció y cuando mi vista volvió a aclararse me hallaba de pie en una fabrica abandonada o una especie de antiguo laboratorio desvalijado, había tanto desorden alrededor, cosas sin valor alguno. La luz entraba desde dos ventanas situadas cerca de cada esquina de aquel lugar.
   Giré buscando una salida, al hacerlo la vi, a Vesper, venía en mi dirección.

-Sahar-se le escapó con una sonrisa en la boca, fui a su encuentro y al estar cerca la una de la otra se vino a tierra. 

-Faye, no, no, Faye mírame. Necesito que te quedes conmigo-dije, intentando mantener la calma ante la palidez excesiva de su piel, y su helado tacto. No encontraba explicación a esto que nos pasaba, si la proyección astral no podía ser usada en ese momento ¿cómo llegué a ella? ¿Cómo ella llegó a mí?-. Vesper, voy a encontrarte, te lo prometo. Pero tienes que luchar, ¿entiendes? 

-Amanda va a hacerlo... Lo he visto....-balbuceó.

-¿Hacer qué? ¿Sabes qué? Olvida esa mierda, voy a buscarte allí donde te tenga mi padre.

-Sahar, tienes que detenerla.... La era de Oscurantismo de la Cuarta Bestia está en su apogeo, tu hermana....

-No voy a detener a nadie hasta encontrarte, Vesper....

-No seas egoísta, Sahar.

-No es egoísmo. Tú me enseñaste a confiar, y confío en Amy, y en lo que sea que esté tramando; ha venido haciendo muchas cosas en solitario, está acostumbrada a ello, sé que no la aguantas, pero ¿podrías confiar tanto como yo lo hago?

-Lo que vi fue su Ascensión, Sahar. Y la Ascensión de Luzbel.

-No hagas caso a las visiones, cariño, ya no. Es momento de ir en contra de ese futuro que se supone está escrito, este es el momento de tomar lo que nos pertenece, lo que nos han querido quitar para someter Assiah: Libre albedrío. Es todo nuestro, Amanda lo sabe y estoy segura de que esa Ascensión que viste se volverá en contra de Luzbel gracias a ella. 

-¿A costa de cuántas víctimas? ¿Cuántas muertes son suficientes?

-Me importa que vivas tú, Vesper. No vamos a poder salvarlos a todos.

    Acerqué mi rostro al de ella, su piel estaba helada, la sentí bajo mis labios cuando deposité un beso en su frente.

-No hagas caso a lo que ves durante la tortura a la que estás siendo sometida para evitar que las huestes de Luzbel te vean como una presa. No hagas caso a lo que veas, sé fuerte. Estoy contigo..... espérame, Vesper. Espérame, voy a por ti.

-Espero por ti, siempre.

    La sonrisa de sus labios coloreó su pálida piel por un instante, no podía dejar de mirarla.
  Intentó levantarse, la ayudé notando heridas en sus manos.

-Duele-susurré, sintiendo en mí misma su sufrimiento. Besé sus manos-. La próxima vez que vea a mi padre le devolveré este favor que cree que me está haciendo. 

-Podríamos arreglarlo ahora, hija mía.-Me volví al escuchar la voz de mi padre. Era la primera vez que veía unas alas blancas desplegadas desde su espalda, no me lo podía creer-. Pero no estás invitada a esta lección.
   Un temblor empezó a derrumbar los cimientos del edificio, escuché a Faye gritar mi nombre y entonces recuperé la vista encontrándome con el rostro de Ivel. La empujé y me arrastré por el suelo para alejarme de ella.
    
-Tengo que irme-dije de inmediato, poniéndome de pie.

-Oye, respeto que extrañes a tu amada y quieras ir con ella porque te necesita, pero tu hermano y los demás nos esperan.

-Los encontrarás sola-dije, abandonando la estancia.

-Sahar, no vas a poder salir del país, los están cazando sicarios terranos y demoníacos. No puedes sola-decía, siguiéndome el paso.

-¿Acaso no me viste pelear hace poco?-Subí las escaleras para buscar algunas cosas en mi habitación, Ivel se quedó esperándome en las escaleras. Cuando volví con mi espada y algo de ropa en un bolso continuó con su perorata. 

-¿Sabes lo peligroso del paso que estás a punto de dar?-preguntó-.  Este movimiento puede cambiar nuestra ventaja sobre ellos, echarás todo a perder por poner tus sentimientos antes que el mundo, millones de vidas penden de un movimiento en falso, Sahar. No te equivoques porque también es tu gente la que peligra, sé que estás empezando a ver a los terranos como tal, lo sé por lo que dijiste ante el cuerpo de aquella mujer, no dejes que tus sentimientos te nublen el entendimiento justo ahora porque será un grave error, y serás la culpable de muchas muertes....

   Al escuchar esa última frase la fulminé con la mirada, entre asombrada también por escucharla decir algo así.

-¿Seré la culpable de muchas muertes?-dije con suavidad-. ¿Un grave error ir a ayudar a alguien que me importa?-Ivel me sostuvo la mirada con altivez-. No me metas en tu mierda y en la de tu Eloah-contuve mi ira todo lo que pude, pero mi voz fue elevándose poco a poco-. ¡Todo es un desastre porque fueron lo suficientemente pacientes en lo que a Luzbel respecta, así que lo que ha pasado o pase a partir de ahora no será mi culpa! ¡Soy completamente capaz de manejar lo que siento, Ivel!

-No se nota. Eres muy emocional, ¿no te has dado cuenta, Sahar? En la balanza estás poniendo todo el peso en una persona más que en el deber que te trajo aquí y tu gente....

-¡Y una mierda!

-Quédate, Sahar. Ayúdanos a contener a los aliados que Luzbel tiene aquí, ayúdanos a contener lo que se viene contra Europa, es tu deber. 

     No la miré a la cara, me di la vuelta.

-Hazme un favor-dije, tras abrir la puerta-, dile a mi hermano que era necesario que me fuera, a veces una debe seguir lo que el corazón le dicta. Sé que él sí entenderá.-Antes de poner un pie fuera, agregué-: Y te equivocas al decir que es un error, no estoy abandonando a mi gente y no estoy dejando de lado mi deber porque desde que conocí a Vesper, mi deber está con ella y su protección es mi prioridad, ella lo es. Ella es la gente que necesito a salvo.

    No había vuelta atrás, me marché. Y que Vadhir y la misma Faye me perdonen por lo que iba a hacer, pero no podía dejar las cosas así; sé que hay quien pensará que estoy traicionando nuestra empresa en pro de la salvación de los humanos, poniendo una vida por encima del resto. Pero también, tanto Ivel como mi hermano y el resto deben entender mi posición.
   ¿Qué harían ellos?