Spin-off

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jueves, 8 de diciembre de 2016

Huellas XXIV


   La rubia había soltado algo en cuanto entró, estaba muy impresionada. Sophie, la asistente de mi padre no dejaba de disculparse por no poder detener a la señorita.

-Déjanos, Sophie-dijo mi padre. La mujer obedeció, y después de cerrar la puerta al salir, Caín volvió a hablar-. Sahar, regresa al apartamento y recoge tus cosas, Faye y tú volverán a casa hoy mismo.

   ¡¿Por qué?!
    Miré de reojo a Amanda.

-Padre, permíteme quedarme a tu lado un poco más, no he cumplido con...

-Ese asunto lo resolveré solo-me interrumpió. ¿Por qué cambiaba de opinión? La rubia seguía allí de pie, sentí algo raro; le lancé una fugaz mirada, su cambio fue provocado por ella, nada me quitaría eso de la cabeza-. Estaré de vuelta en poco tiempo, ya lo verás. Ahora vete, es una orden.

   Besé la mejilla de mi padre, me dirigí hacia la puerta, a la altura de Amanda volví a mirarla y de nuevo tuve un sentimiento muy extraño, una opresión en el pecho.
   Al estar ya fuera de la vista de ambos saqué el relicario que mi padre me había regalado el día antes. Lo abrí para dar un vistazo a la foto de Halia, sus facciones eran similares a las de la rubia que ahora se encontraba con Caín, seguí mi camino en dirección al elevador, antes de llegar me volví y regresé sobre mis pasos para hacerle una pregunta a la asistente. Me encontré con que ya no se podía ver a través de los muros de cristal al interior de la oficina, había activado algún tipo de mecanismo que sombreaba el cristal.

-¿Sophie?-dije. La chica asintió, sonriendo-. Esa joven, ¿viene mucho por aquí?

-No, es la primera vez que pisa la empresa-respondió-. Es Amanda Carlysle, heredera, socialité y además una desagradable persona por lo que pude ver hoy. Puta-agregó en un susurro, frunciendo el ceño. Luego agrandó los ojos, mirándome-. Lo siento, señorita Bélikov-dijo, sonrojada.

    Sonreí, y reemprendí el camino hacia el elevador.
   No dejé de observar la imagen de mi madre biológica en el relicario; ahora que tuve enfrente a Amanda Carlysle pude ver con más nitidez su rostro, en los sueños de Faye no era muy claro, para mí aquella faz se volvía borrosa por momentos. En vivo, se parecía a mi madre.
   Salí del edificio del mismo modo en que entré, en mi propia burbuja. La voz de Faye me sacó de ella.

-¿Qué tienes?-me preguntó. Drako se veía igual de preocupado que ella.

-Amanda Carlysle-dije, con total serenidad, sin importarme que Drako estuviera allí y se enterara de quién ejecutó a la familia de Faye-. Amanda Carlysle está ahora con mi padre, Faye. 

-¿Hablaste con ella?-preguntó la rubia, era notorio su intento de controlar el tono de su voz.

-No, pero creo que papá la conoce, su asistente dijo que era la primera vez que venía pero papá la conoce, lo sé y me está escondiendo algo que la involucra, estoy segura que nada tiene qué ver contigo-dije, casi susurrando y sosteniendo con firmeza el relicario-. Me pidió que saliera de la oficina y que nos fuéramos al piso a recoger las cosas para regresarnos a casa, ¿por qué cambiar de opinión si teníamos un plan trazado? El asunto de los Blood Drynka no podrá resolverlo solo.

    Drako intervino diciendo que era mejor obedecer y regresar a Providencia, pero me negué, no quería irme de allí hasta verla de nuevo. Entré al coche, Faye se sentó a mi lado en silencio.
    
-Drako lo sabe-susurré-. Declan también, incluso mi madre y me atrevería a decir que mi hermano algo habrá descubierto y fue lo que terminó por ganarle el castigo que padre le impuso. Todos sabían de la existencia de Amanda Carlysle, y sé que de nada habría servido que me lo contaran antes porque no me hubiese importado, me tendría sin cuidado, pero ahora...-Miré a Faye, buscando apoyo, buscando respuestas. Entrelazó sus dedos con los míos y llevó mi mano a sus labios, depositó un beso-. Faye...

-Shhh.-Me dio un beso en la frente-. Ya hablaremos de ese asunto-dijo, comprendiendo qué me tenía tan confusa. ¿Cómo actuar ante la promesa de venganza que le hice cuando mi hermana mayor...? Esto tiene que ser una broma muy mala del destino-. Está saliendo-murmuró, viendo por la ventana. 

   Faye abrió la puerta, salió y la dejó abierta para que yo la imitara. Drako intentó detenerme, noté que Faye tampoco estaba muy de acuerdo con mis intenciones de acercarme a la rubia pero tenía que hacerlo.

-¿Quién eres?-solté cuando estuve cerca, ella se giró y me miró con el mismo asombro de poco tiempo atrás en la oficina de mi padre. 

   Sus rasgos eran similares a los de mi madre biológica, había incluso algo de Caín en ella, y vestigios míos también. Su mirada café era profunda, pinceladas de malévolas intenciones en ella, pero sin llegar a transmitirme verdadera maldad. No llegaba a ser mala, no me provocaba esa inquietud que aquellos con maldad en el alma me transmiten.
-No creo que tu padre....

   Hice la pregunta sólo para saber si era capaz de arriesgarse e ir con la verdad.
    Miré con ironía a Faye.

-"Nuestro padre", sonaría mejor, ¿no te parece?

-Sahar...-susurró Faye.

-Ve al coche, Faye. Drako cuidará de mí.

-Pero...

-Obedece-le dije. Escuché cuando le decía a Drako que no se apartara ni un poco, y yo sabía lo que le suponía pedirle eso al Blood Drynka.

   Faye subió al coche. Y Amanda llamó mi atención preguntando cómo era que yo sabía sobre nuestro parentesco, no llegué a dejar que terminara de formular la pregunta cuando ya estaba respondiéndole.

-Te pareces a mamá; lo que no sabía era que además de Vadhir, tuviera otra hermana. Sé que me oculta cosas....

-¿Vadhir?-dijo ella.

-Mi mellizo-aclaré.

-A Cassul no le va a gustar que hables de estas cosas, mi niña-intervino Drako-. Debemos volver al apartamento, seguir las órdenes que te dio, volver a nuestro hogar. Este lugar, y esta mujer no son dignos de ti.

   Me enfadó que dijera algo así. ¿Quién era él para decidir quién era digno de mí y quien no?  

-Ven con nosotros a nuestro apartamento-le dije a Amanda, yendo en contra de las palabras de Drako y de las órdenes de mi padre. Cosa que nunca había hecho-. ¿Cómo te llamas?-Era una pregunta válida, no creo que Amanda sea su verdadero nombre.

-Amanda-mintió, lo sé.

    Le extendí mi mano.

-Yo soy Sahar. Es un placer conocerte, hermana mayor.





   
  Me encontraba en una disyuntiva. Por un lado, la mujer que nos seguía era la persona que me había quitado a mis seres queridos, tuve que ser fuerte delante de ella, no sacar toda mi ira y atacarla enfrente de Sahar, es que no podía. Porque estaba el otro lado, era la hermana de la persona a quien amo, y no me atrevía a ponerla en una situación donde tenía que elegir. Era la razón por la que en primer lugar no le dije la verdad en el transcurso de estos días pasados, no tanto porque Circe me lo hubiese pedido.
    Sahar estaba callada, sonrió mirándome como solía hacer, la adoración brillaba en sus ojos, y besé su mejilla; siempre quería hacerle saber que estaba para ella y más en este momento tan importante. A mí ya me quedaba claro que por dentro se debatía entre ella y yo, entre cumplirme o aceptar a su hermana mayor, por más que yo quisiera evitar ponerla en tal posición era imposible. Sahar no sabía cómo actuar en esta situación, su sangre, su cabeza, y su corazón estaban en guerra, pero confío en su inteligencia, elegirá lo que crea conveniente y yo intentaré respetar su decisión.
    Cuando llegamos nos apresuramos a entrar al edificio. Amanda nos alcanzó de camino al ascensor.
   Quise ser cordial, sin embargo se me escapaban una que otra mirada fulminante en dirección a la rubia que, según noté, no me reconocía. 
   
-¿Pasa algo?-le preguntó Sahar a su recién descubierta hermana mayor, cuando salimos del ascensor.

-No, todo está bien-respondió Amanda.

   No sé qué vio Sahar que le hizo interrogarla.
   Estábamos en el apartamento. Amanda quedó fascinada con los detalles del salón, las pinturas, los frescos en el techo en los que yo no había reparado la noche anterior, ¡qué hermosos! Allí volvían a estar los símbolos celtas y algunos pasajes de la biblia hechos dibujos. Era vívido, casi podía sentirme parte de esa obra de arte.

-Toma asiento, por favor-habló Sahar. Amanda pasó y se sentó en el sofá, Sahar caminó un poco hasta situarse cerca de un piano de cola que se hallaba en un mini escenario especial para el instrumento-. Fue diseñado por papá, de hecho todos los edificios de vivienda fueron diseños de él.-Ahora entiendo de dónde heredó Vadhir su evidente pasión por la arquitectura.

-A él no le va a gustar que tú y yo interactuemos, por algo no te habló de mí.-Inteligente, por supuesto que sí.

-Papá no me habla de muchas cosas, no te sientas importante-dijo Sahar, sentándose frente a ella dejando la mesita de centro como un obstáculo entre ambas. Le hice un gesto negativo con la cabeza para que entendiera que aquello que dijo no fue correcto, sino algo muy grosero-. Lo siento, no sé cómo dirigirme a la gente a veces, eso de convivir con "otros" aún no lo domino bien-argumentó, siempre honesta-. Me permito hablar con pocas personas, nunca tuve interés en socializar; una de las pocas personas con las que hablo es Drako.-Vi a Drako servirse vino en una copa, dio un sorbo-. Quien me inició en el sagrado Arte del sexo....

    Drako escupió el sorbo que acababa de tomar y comenzó a toser. 
    Sahar le guiñó un ojo a Amanda. Reí por lo bajo.

-Hubiese sido divertido que murieras, Drako-dijo mi querida Sahar, sonriendo-. Es un verdadero placer que nos encontráramos antes de mi partida. Sé que papá me habría mentido en cuanto le preguntara por ti-aseguró, volviendo a dirigirse a Amanda-. Es un mentiroso-susurró, bajando la mirada, decepcionada.

-Te protege mucho-aventuró Amanda. 

    ¿Estaba justificando la mentira?

-Exagera, pero creo que entiendo por qué lo hace. O al menos intento entender por qué lo hace, mentir no es proteger.

   La frase me dio fuerte, yo no llegué a decirle que sabía quién era Amanda. Yo le mentí.

-¿Por qué no me habló de ti? ¿Por qué me obligó a salir y no nos presentó?-inquirió Sahar.

   Me paré a su lado, coloqué una mano en su hombro, ella la cogió y me miró. Le guiñé un ojo, una sonrisa se deslizó por sus labios.

-Porque no soy buena para estar cerca de ti-respondió Amanda. Quedé satisfecha con sus palabras, al menos aceptaba que no era buena influencia para Sahar-. He hecho muchas cosas con las que él no está de acuerdo....

-Me alegro que estés consciente de ello-dijo Cassul, tomándonos a todos por sorpresa.

    Yo me quedé con las últimas palabras de Amanda: "He hecho muchas cosas con las que él no está de acuerdo...", me pregunto si entre esas cosas está el asesinato de mi familia.
   Sahar se había puesto de pie cuando me aparté un poco de ella, su padre la abrazó y le dio un beso en la frente. 

-Tu desobediencia va de mal en peor-comentó el hombre, y mirándome añadió-. Comienzo a creer que es la mala influencia de esta joven.-No me rebajé, no rompí el contacto visual, estaba preparada para ese tipo de comentarios. Él no iba a estar tranquilo hasta verme alejada de Sahar, pero tendría que aguantarse-. Drako, vuelvan a Providencia ahora. Es una orden irrevocable, Sahar.

-No me moveré de aquí, iré a mi habitación y ya es mucho-le enfrentó Sahar. Se acercó a Amanda y la abrazó. Pude ver la sorpresa en el rostro de Drako y en el de Cassul, yo misma me asombré: ¡Sahar abrazó a otra persona sin que nadie se lo exigiera! La sangre siempre es más fuerte. Drako desvió la mirada hacia mí y asintió como agradeciéndome por lo que ella acababa de hacer, la calma en su faz y el esbozo de sonrisa en sus labios me dio a entender eso-. Lamento causarte problemas, pero no lamento haberte conocido, Amanda-dijo, apartándose de su hermana.

    ¿Sahar lamentando algo? ¿Qué día es hoy? 
    Miró a su padre.

-Yo decido quién es bueno para estar cerca de mí-volvió a enfrentarlo-. No importa lo que haya hecho, me la negaste, me negaste a mi hermana y no te lo voy a perdonar nunca.

    Caminó en dirección a mí y se fue desvaneciendo, Drako y yo nos encaminamos al dormitorio, dijo que como mucho se quedaría allí pero que a Providencia no regresaba todavía. Aún tenía una misión qué cumplir. 
    Drako abrió la puerta, entré la primera encontrándola sentada al borde la cama.

-Tú lo supiste todo este tiempo, Drako-dijo, sin mirar al hombre-. ¿Vadhir conocía tal secreto?

-Sahar, ¿qué diferencia hubiese existido? Que lo supieses como si no, te habría dado lo mismo en ese tiempo...

-¡Y una mierda!-dijo, serena pero firme. Ella que no solía expresarse de una forma tan ordinaria-. Tenía derecho a saberlo sin importar la forma en la que hubiese tomado la noticia....

   Ella tenía razón, y yo no me diferenciaba en nada de quienes le ocultaron dicha información.

-Drako, déjanos-susurré.

    Sahar se puso de pie al tiempo que el hombre abandonaba la habitación. La vi caminar de un lado a otro con las manos a la espalda, toda señorial, me miró de reojo en silencio, y me mataba ese silencio porque me daba la terrible sensación de que ella intuía que yo también le escondí información. 

-Sahar yo....-Nerviosa, pasé una mano por mi cabello-. No....

-Dilo, señorita Vesper.-Volvió a sentarse al borde de la cama, cruzó las piernas.

-Yo sabía que Amanda era tu hermana-suspiré. Mantuvo esa expresión serena que le he visto tantas veces en situaciones difíciles; me aproximé, cautelosa, y me arrodillé ante ella cogiendo sus manos entre las mías-. Quise decírtelo, Dios sabe que sí, pero Circe me pidió que no lo hiciera porque se estropearía todo. Aunque más me pudo el no ponerte en una posición en la que tuvieras que eleg....

     Sahar se soltó de mí, se levantó sin mediar palabra y salió de la habitación.
   Lo había jodido todo.




    No me equivoqué después de todo al pensar que Faye se traía algo raro. Mientras veníamos en el coche imaginé esa posibilidad al recordar la noche en que la dejé a cargo de Khal y ella escapó de él; cuando regresé del paseo pro sermón de mi padre, la hallé distinta, y el modo en que me estudió con la mirada, y el preguntar sobre si Vadhir era mi único hermano cuando ya le había contado sobre él, era como para asegurarse que ignoraba la existencia de Amanda.
    ¿Es que acaso a todos les da por callar cosas importantes creyendo que así protegen a alguien? Si su padre hubiese tenido qué ver con la creación de las quimeras yo se lo habría dicho de haber encontrado información sobre ese particular en los archivos recopilados por el clan. La cuestión es que en este caso Circe estaba de por medio, y significaba que si Faye me decía algo hubiese cambiado toda la historia.
    Escuché la voz de Amanda y de mi padre, me quedé en el pasillo. 

-.... tengo que sacar todo lo que me está doliendo-decía Amanda-, todo lo que removió el volver a verte; todo éste camino de espinas lo construiste tú. Gracias papá. Te agradezco que nos abandonaras a mi madre y a mí a nuestra suerte-Me cubrí la boca con ambas manos para ahogar un grito-, me hizo entender que no puedo confiar en nadie. Gracias porque pude saber lo que era tener un verdadero padre en Gaspard. Gracias porque forjé mi carácter a fuerza de dolor, con garra, temple. Gracias porque por ti me convertí en lo que ahora odias... ¡Mírame!-exclamó. Me recargué en el muro y fui resbalando hasta caer sentada en el suelo-. Mira de cerca.... Mírame bien... Mira a los ojos del monstruo en el que me he convertido....

   Hubo un momento de silencio, momento en el que Drako se agachó ante mí.

-Mi pequeña-susurró-. Qué dolida te ves, mi pequeña, jamás pensé que te vería así. Jamás.-No lo pensé sólo lo abracé.

    Oí la puerta cerrarse. Mi padre ni siquiera la detuvo.



    Decidí ir tras ella pasados unos minutos, me detuve al verla en el pasillo abrazada a Drako. Iba a devolverme pero él me pilló, hizo una seña con la cabeza para que fuera, no dudé en acercarme porque la vi muy afectada; Drako se apartó de ella, me arrodillé y con su mirada café en mí, acarició mi mejilla con el dorso de sus dedos. El caballero se marchó a la estancia dándonos privacidad, Sahar me rodeó con sus brazos.

-Lo siento-murmuré.

   Me hallaba sentada entre sus piernas, había pasado un buen rato ya desde que Drako nos dejó. Cassul y él habían salido, con seguridad regresaron a la empresa; ella me rodeaba con un brazo, lo tenía sobre mi pecho, yo pasaba mis dedos por él, una caricia que buscaba reconfortar más que otra cosa. Su otra mano la entrelazó con la mía.
  
-Lo siento, Sahar-repetí-. Merecías que te lo dijeran, pensé que no me correspondía a mí debido a que recién llegué, y a que tengo un lío muy personal con Amanda.-Ella seguía en silencio, decidí continuar-. Cuando me enteré Circe me pidió discreción, Erza....

-¿Erza?-susurró.

-Ella se enteró al mismo tiempo que yo, y seguro que al igual que yo le costó no decirte.-Atraje a mis labios la mano que tenía enlazada a la mía, y la besé, escuché su suspiro. Era sensible a mí, como yo a ella-. ¿Cómo funcionan las predicciones de Circe?

-No siempre son acertadas, hay algo llamado libre albedrío que la Élite intenta arrebatarle a la gente, pero pese a sus esfuerzos aún hay algunos que no pueden ser controlados. He de decirte que la única persona cuyo futuro no puede ver, soy yo-dijo, me separé de su cuerpo y me di la vuelta sentándome frente a ella-. Aparezco en sus visiones referentes a otros, a ti por ejemplo, pero no ve mi futuro, o posibles elecciones. Soy un punto ciego, incluso hay ocasiones en que si una persona está conmigo no puede ver su futuro, es algo complicado-explicó-. Como mencioné antes, existe el libre albedrío, a Circe se le presenta una visión sobre ti, por ejemplo, en ella estás aquí conmigo-sonrió-. Pero hay infinidad de posibles escenas que pueden seguir después de ésta, por lo general ve una en concreta, lo que ya has decidido hacer, lo que mantienes en la mente, lo que se supone está escrito porque hay cosas que sí, están escritas.-Me tomó del mentón, miró directo en mis ojos-. Puedes elegir besarme como si no, las disyuntivas son las que entonces cambian el entorno de la visión.-Su voz fue jodidamente erótica, estaba cerca de mí rostro-. Destino y libre albedrío convergen, créelo o no, hay cosas que no pueden cambiarse, como hay las que sí, las que quedan a tu elección y entonces creas tu propio destino. Es complejo-agregó, alejándose y dejándome con las ganas de besarla-. Estaba escrito que me besarías justo después de volver a mi sitio-aseguró. Enarqué una ceja-. Ahora estás en medio de una habitación con infinitas puertas rodeándote, la visión de Circe te muestra besándome tras regresar a mi lugar, es lo que está escrito, ¿me sigues?-Asentí-. Pero hay muchas cosas pasando por tu cabeza, puedes elegir seguir tu instinto, el futuro que ya está escrito...

-El beso-dije.

-Exacto-sonrió ella-. O puedes elegir abrir una de las puertas que te rodean, la única que está abierta es la del beso, las demás....

-Es complejo de verdad. Porque mis ganas de besarte son muy fuertes-confesé-. Y no quiero ir contra lo que está escrito.

    Ya no hablaba sólo del beso sino de todo, quería estar con ella y sólo con ella.

-Ni yo quiero que lo hagas, ni quiero ir contra lo que ya se escribió sobre nosotras. Pero lo dicho, es complejo, el destino y el libre albedrío convergen: es complejo, incierto.    

   Hay cosas que están escritas, que no pueden cambiarse: destino.
   Como las hay que sí pueden ser cambiadas: libre albedrío, el destino que nosotros mismos hacemos. Es una línea muy fina la que separa a ambas, convergen.
   Yo no quería un futuro donde ella no estuviera, mi destino estaba a su lado, apoyándola, contradiciéndola cuando lo creyera necesario, empujándola a hacer lo correcto, cuidándola.... cuidándonos.

-Sahar, no le digas a Amanda quién soy-le pedí. Ella me miró confundida-. Parece que ella no me recuerda, y yo preferiría que siguiera así, que no tocáramos ese tema.

-Pero te prometí que....

-Escúchame-dije, cogí su rostro en mis manos, besé la comisura de sus labios y me acerqué más a ella-. Olvida lo que me prometiste, ella es tu hermana y yo no puedo quitarte la oportunidad de saber más de ella, fue el motivo que más pesó a la hora de elegir entre decirte la verdad o no. No me veía obligándote a tomar partido en una cuestión que nos concierne a ella y a mí, amor, no puedo hacer que la mates por mí, a tu hermana. Así que olvídalo, por favor, yo me concentraré en entrenarme, llegará el día en que encare a Viktor Strauss, y en que ponga a Amanda en su lugar. Pero seré yo, jamás te haría pelear contra ella, jamás, Sahar.

   Ella asintió. Yo no estaba muy de acuerdo en que estuviera cerca de Amanda, era algo en lo que Caín y yo estábamos de acuerdo, sin embargo buscaría las formas de que Sahar sufriera lo menos posible. Habían muchas cosas nuevas en su vida que podían desestabilizarla, ya su padre había perdido el control sobre ella.




    

 <<Huellas XXIII

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Huellas XXIII

  
  Bajé del auto a toda prisa, Jay estaba hablando por su móvil y a Drako lo vi cruzar la calle de regreso adonde estábamos.

-Dime una cosa, ¿sabes de la existencia de la hija mayor de Caín?-solté sin más, él se dejó el perro caliente que llevaba en la mano a medio camino de su boca.

-¿De dónde has sacado....?

-¿Qué más da? Ella está aquí.

-¿Dónde?-Buscó con la mirada.

-¿No la viste? Acaba de entrar al edificio, ¿dónde demonios estabas?

-Comprando uno de estos-dijo, enseñándome su grasoso antojo. De un manotazo hice que se le cayera-. ¡Oye!

-Concéntrate, Amanda Carlysle entró, Sahar está allí y no sabe que es su hermana....

-Amanda tampoco sabe que su padre es dueño de ésta empresa, Caín no se deja ver mucho, el que da la cara en todo momento soy yo, el que asiste a eventos de beneficencia y otros, soy yo.-Se encaminó hacia la entrada, lo detuve antes de que diera un paso más-. Tengo que detenerla.

-No.-Joder, joder. ¿Qué hacía? Era hoy, Sahar debía conocer a su hermana hoy, por eso Circe dijo que Amanda estaba cerca. Tenía que dejar que pasara-. Circe me lo dijo, ¿vale? Circe me explicó que Amanda es hija de Caín-bajé la voz al ver acercarse a un hombre, cogí a Drako del brazo y lo alejé de la puerta-. Se supone que esto tiene que darse tal cual y cómo está pasando.

-¿Circe lo vio venir? Caín se va a cabrear.

    Deseé estar al lado de Sahar llegado el momento, al menos no había visto el rostro de la Amanda de la que le hablé, pero le resultaría demasiada casualidad que ésta chica y la mujer que asesinó a mi familia sean rubias y lleven el mismo nombre.
     Estuve tentada a entrar, pero esperaría, maldiciéndome por no ir a contra corriente, por no entrar en ese despacho.


    Cuando emprendimos el camino hacia la empresa de mi padre sostuve la mano de Faye, me aferré a ella. No sé a qué se debía pero necesitaba sentirla, me daba seguridad en medio de aquella enorme ciudad nueva para mí; en mi vida había requerido de alguien que me hiciera sentir segura. Estas novedades empiezan a marearme.
    Donde yo estuviera, teniéndola a mi lado, sería feliz. Creo que era mi novedad favorita, ella era mi novedad favorita; me sentía complementada, adoraba lo que provocaba en mí, ese cosquilleo en mi cuerpo, en mi piel. El latido de mi corazón al oír su voz o verla. Al sentir su piel bajo mis manos, su cuerpo debajo o encima del mío, a mi vera.
    Y por primera vez entendí el amor, era lo único que en aquél momento me era claro y fácil de comprender. Al momento de rechazar a Drako, de rechazar mi naturaleza, mi hambre, sólo por no querer fallarle, por respetarla, por jurarle fidelidad, por ser cómplice, amiga y amante, sólo de ella. Era confianza, era respeto, mucho respeto, Faye lo merecía. Era protección y libertad, era entrega del todo incluso en la más extensa nada, en el caos, en el egoísmo que nos rodeaba y amenazaba con arroparnos. 
   Mi propio egoísmo. Mi egoísta naturaleza.
    Pensé en la conversación con mi padre poco antes de alcanzar a Drako y a Faye en el apartamento, y después de que acepté su obsequio.

>>-Me he convertido en observadora-le dije a mi padre después de unos minutos de silencio. 

-Continúa-pidió él.

-Antes no reparaba en detalles como el que vi cuando te has despedido de Circe, o como cuando se han tomado de la mano mientras hablaban conmigo tras lo ocurrido con Faye-dije, sin apartar la mirada de los ojos de mi padre-. Estás enamorado de ella, y a mí me has querido apartar de la señorita Vesper. Sé...-añadí al ver que iba a interrumpirme-...que soy diferente, y que quieren protegerse ustedes, y protegerla a ella de mí. Sé que piensan que causaré un terrible daño si a Faye le pasara algo, o que no podré controlar este despliegue de emociones, pero sólo te pido una oportunidad, padre. Prometo no ponerlos en peligro, soy capaz de controlarlo, soy capaz de pensar con la cabeza antes que con el corazón, puedo separar los sentimientos de las responsabilidades que tengo para contigo y nuestro clan.

-Es difícil poner a nuestro pueblo, poner a quiénes nos toca cuidar en primer lugar cuando tienes a alguien a quien amar, Sahar-explicó Caín-. Yo lo sé de primera mano, tuve que elegir y aunque de igual forma intenté proteger a quien amaba, no fue suficiente. Y al mismo tiempo casi puse en riesgo Providencia. 

-Yo no soy tú-susurré, mirando al frente, apretando la mandíbula de la impotencia.

-No, tú nos arrastrarías a algo mucho peor porque adoras a esta chica, tú amas con mayor intensidad. Sientes más, Circe lo notó.

-Circe, la que se la pasa haciendo anotaciones sobre su animalito favorito.

-Eso suena a ironía-comentó mi padre, lo miré de reojo.

-Sólo pensaba en voz alta.

-Por supuesto, siempre como una niña que dice todo lo que piensa, que no sabe mentir.-Me levanté del escalón-. Estamos siendo precavidos contigo, es un nuevo mundo para ti. El de las emociones, sentimientos, cosas por aprender, Sahar y debes ir con cuidado.-Caín seguía sentado, yo estaba de espaldas a él-. No me opondré a vuestra cercanía-dijo, me volví-. No opinaré-continuó-. Sin embargo, y en esto no hay vuelta atrás, me reservo el derecho a tomar cartas en el asunto si veo que flaqueas, si noto que empiezas a actuar de un modo distinto al de una líder, que no puedes llevar ambas cargas, separándolas, si veo riesgo para todos nosotros en las decisiones que tomas, si la pones a ella por encima de todo, entonces actuaré y tú no protestarás.
   Se paró a mi lado, lo miré en silencio aguardando a que dijera alguna otra cosa. Me consumía el temor, y no, yo no siento temor, o no sentía.... Mi miedo estaba en lo que prometían esas palabras: no dudaría en quitar de en medio a la distracción. Me quitaría a Faye.

-Haré lo que sea para que retomes el rumbo, tu nuevo destino lejos de ella.<< 
     Miré de reojo su mano en la mía poco antes de que el coche se detuviera, ¿acaso no entendía que mi destino era ella? ¿Que ya sin ella poco podía hacer? ¿Que si me la quitaba sería peor para él?
   Para cuando la puerta se abrió y salí del coche busqué serenarme para que ninguno notara mi enfado. Después de todo Caín no había errado, mi debilidad, mi maldito punto de quiebre tenía nombre y apellido, era la chica que ahora se sorprendía del edificio que estaba ante nosotras.
    Un dibujo de Vadhir tomó forma, se volvió real. 
  Mi debilidad le sonrió al hombre que custodiaba las puertas comentando lo bonito que era el edificio, me alegró que le gustara; yo estaba confundida, últimamente era algo normal que las actitudes de las personas que tenía a mi alrededor me confundieran si antes ni el más mínimo caso a ellas.

-Se parece a un dibujo de mi hermano-dije después de oír su comentario-. SaharGlobal antes estaba en Austria, y así varias oficinas por toda Europa, imagino que cuando padre decidió establecer la central aquí se inspiró en un dibujo que hizo mi hermano a los cinco años.

-Después de todo es su hijo-susurró Faye-, no puede dejar de quererlo.

    Tenerla cerca, ¿cómo explicar lo que hacía conmigo?
    No presté atención a nada de lo que había en el vestíbulo, si había gente o no, sólo la sentía a ella y escuchaba la voz de mi padre diciendo que haría lo que sea por alejarla de mí; entre eso y conocer el edificio de la empresa me debatía internamente. 
   En Vadhir padre siempre vio a su hermano Abel, mi hermano y el suyo eran iguales y supongo que en mí se veía a sí mismo. Hasta cierto punto, porque yo no era mi padre.
   Vadhir siempre buscaba hacer las cosas de una forma distinta a nuestro padre, nunca estuvo de acuerdo con la violencia, decía que habían otras formas de enfrentar a nuestros enemigos del exterior, papá, según él, era extremista. Yo no me inmiscuía en sus discusiones, los ambientes hostiles sacaban lo peor de mí y por lo general Circe me los evitaba, a excepción de las veces en que salía en alguna misión, necesaria para apaciguar mi sed de sangre.
   Vadhir y nuestro padre siempre estaban enfrentados, entonces ¿por qué Caín se basó en un dibujo de su hijo más rebelde para tan enorme edificio? Quería entender, en estos días quería entender las actitudes de las personas, quería estudiarlas y había empezado con mi propia familia.  

-¿Podrían dejarnos a solas a mi padre y a mí?-dije. Había estado metida en mis divagaciones, andando mecánicamente por el edificio hasta llegar a la oficina de mi padre.

   Drako y Faye salieron, mi padre se sentó detrás de su escritorio.
     
-¿Qué pasa? ¿En qué estás pensando?-preguntó Caín.

-Intento entenderte-dije. Rodeé el escritorio y me senté en él mientras mi padre me observaba interesado en mis palabras-. El edificio es un diseño de Vadhir, en quien ves a Abel e incluso a Halia, mi hermano es un constante recordatorio de tus errores.-Padre bajó la mirada, mis palabras no carecían de veracidad-. Vadhir, a quien castigaste con un sueño eterno, ¿por qué continúas usando este lugar inspirado en un dibujo de un hijo por el que sólo sientes decepción?

-No siento decepción por tu hermano, cariño-aseguró-. Pero él faltó al clan, no siguió órdenes y pasaron cosas lamentables, lo adecuado en esos casos es una reprimenda, ¿no crees? Merecía el castigo, lo sabes ¿no?

     Asentí.

-Debido a mi ausencia constante pasé poco tiempo con ustedes, mis hijos, y cuando estaba en Providencia debía estar al pendiente de....

-....mí-susurré.

-Vadhir entendía, sabía que su hermanita era distinta y necesitaba más atención, él mismo te cuidaba. Atendía a tus acciones, estaba al pendiente de cada movimiento, quería que lo sintieras cercano, pero cada vez que lo intentaba tú te alejabas, algo muy natural en ti; es que no te encontrabas al nivel de los demás, no lo hacías a propósito, no lo haces a propósito, es un mecanismo natural tuyo, al que aún intentamos adaptarnos. Una superioridad que no se ve fea porque no intentas ser superior, lo eres.

-No quiero serlo. No me siento así.

-Pero tampoco te sientes igual al resto, y desde niña lo hemos sabido, tú lo has sabido. Sólo que le restaste importancia porque siempre te has aceptado tal cual eres, y tu hermano también te aceptó, lo sé porque a pesar de que te monitoreaba, nunca dejó de tratarte como su hermana, su igual, y yo intenté hacer lo mismo. Al yo tratarte como a una igual, dos mundos colisionaron: el mundo de los niños, con Vadhir, y el mundo de los adultos, conmigo, y éste último fue en el que te sentiste un poquito más cómoda.

-Me aburrían los juegos de niños-sonreí.

    Caín rió, puso su mano en la mía.

-Eres especial, Vadhir lo es también, y como lo amo tanto como a ti decidí llevarlo conmigo al trabajo en el exterior. Un recordatorio de mi hijo es éste edificio, cuando volvía a Providencia intentaba ser padre, esposo y Euzma; al salir, y dejar a mi familia atrás, también la traía conmigo aquí-señaló su sien con el dedo índice dando a entender que nos llevaba en el pensamiento-. Y aquí-señaló su pecho, de lado izquierdo-. Me da gusto estar aquí en esta oficina a sabiendas que el edificio fue obra de mi Vadhir, y que lleve el nombre de mi Sahar. Ustedes son muy importantes para mí, y sé que a veces soy duro, pero tengo que dar el ejemplo con mi familia, y tengo que protegerlos; hago lo que creo que es mejor para ustedes, créeme que sufro al tener a tu hermano bajo castigo, sufro al querer negarte el amor que la señorita Vesper es capaz de enseñarte a sentir.....

-Entonces deroga el castigo de mi hermano, y olvida lo que me dijiste ayer sobre Faye. 

    Caín quitó su mano de la mía y se levantó.

-No me casaré con Declan, quiero que lo sepas desde ya-añadí. Sabía que él no cambiaría de opinión, y era justo-. Estoy segura que él apoyará la decisión.

    Asintió una vez, besó mi frente.
   Al menos ya no me obligaría a algo que no tenía caso, que como él no cambiaría de opinión sobre su decisión de intervenir si, por mi amor a Faye, ponía en riesgo todo y a todos, yo no cambiaría mi decisión de no tomar a Declan como esposo.
    Habíamos hecho un trato. 

    La hora y media siguiente anduvimos paseando por todo el edificio. Cada oficina, cada persona que allí trabajaba, papá se preocupó por presentarme hasta a los que hacían la limpieza. Papá se preocupaba por todos, toda mi vida me enseñó que todos tenían una función, que cada persona trabajaba duro por quienes quería, algunos lo hacían para sí mismos otros por que tenían una familia a la cual mantener.

-Los tienes como reyes-comenté, estando en la oficina, parada a su lado. Él revisaba unos documentos, sentado ante su escritorio, sonrió-. ¿Es comparable a otras empresas?

-No, nunca verás empleados más felices-rió-. Ellos no trabajan para mí, trabajan para sí mismos, todo lo que aquí se hace no nos enriquece a nosotros, les damos lo que ellos necesitan. En las empresas de este sistema las personas trabajan para enriquecer al jefe y su familia, en éste sistema se les hace pensar a la gente que trabajan para sí mismos, pero no, sólo reciben miserias en comparación a lo que le hacen ganar a los de arriba. Yo quiero, e intento que todo sea equitativo entre los trabajadores de SaharGlobal, es un trabajo de equipo.-Levantó la cara y me guiñó un ojo-. A nuestros enemigos no les cae bien que "mal acostumbre" y les abra los ojos al rebaño.

    Apenas terminó de hablar la puerta se abrió de golpe y la asistente de mi padre entró detrás de una joven rubia que se quedó parada en medio de la oficina con una expresión de sorpresa en el rostro, palideciendo al instante.
    Su mirada iba de mi padre a mí, y otra vez a mi padre. Caí en la cuenta de que su rostro me era familiar, pero intenté disimular y mantenerme serena cuando descubrí de dónde la había visto antes; los sueños de Faye, a los que me permití entrar una única vez para calmarla, sueños que manipulé para que esa rubia no acudiera.
    ¿Qué hacía Amanda Carlysle allí?


     

  

<<Huellas XXII


martes, 8 de noviembre de 2016

Huellas XXII


    Me había despertado hacía apenas media hora, tomé una ducha y me senté en el alféizar de la ventana de espaldas al cristal observando cómo la gente empezaba su día en Nueva York, preguntándome dónde estaría Amanda, ya rayaba en la obsesión pero quería ver su cara, quería verla de cerca. Y me sentía culpable por no decirle nada a Sahar, por verla confiar ciegamente en mí y yo guardándome un secreto que ella tenía derecho a saber. Era su hermana de quien no tenía idea de su existencia; me preguntaba si Amanda estaba en esta ciudad realmente, caminando entre toda esa gente, ¿cómo se encontraría con Sahar? ¿Cuando? ¿Dónde? ¿Y si le decía todo a Caín? 
   No, no era de mi incumbencia, aunque como él yo no quisiera a Amanda cerca de Sahar. Además tenía mucho por hacer, con el problema de las desapariciones de los Blood Drynka, era prioritario parar una guerra antes de que iniciara.
    Miré la hora en el reloj de la mesita de noche: 9:30am. 22 de Mayo de 2007.
    Salí de la habitación, Sahar se había levantado antes que yo. O no durmió mucho; después de aceptar el pedido de su padre, Drako, ella y yo cenamos juntos, luego volvimos al dormitorio y me quedé dormida entre sus brazos, sin apenas hablar de nada. Me enseñó un relicario que su padre le había regalado cuando se quedaron a la entrada de Providencia ellos dos sólos, dentro había una fotografía de su madre, se la veía feliz. Dijo que lo había aceptado sólo con la condición de que Caín la dejara ver a su hermano tan pronto regresáramos a Providencia, porque era a él a quien de verdad le pertenecía ese recuerdo y ella planeaba entregárselo así como contarle toda la verdad sobre cómo había muerto su madre, y que su padre los había secuestrado impidiendo así que madre e hijos se conocieran.
     Pobre Sahar que apenas empezaba a conocer lo que era preocuparse por alguien. La observé, cruzando los brazos y recargándome en la pared cuando pisé la estancia, ella estaba sentada en el sofá blanco leyendo un libro cuya cubierta era negra con un título de color rojo en números romanos. Estaba muy concentrada.
    Vi las carpetas en la mesa de centro, debía ser parte de la investigación con la cual se estaba poniendo al día.

-Procura limpiar luego, manchas el suelo de baba-me susurró Drako al oído, dándome un susto de muerte.

-No la molestes, Drako-dijo Sahar, con la vista fija en el libro. 

    Drako fue a sentarse en uno de los sillones enfrente de ella, a diferencia de él me senté a su lado en el sofá.

-Buenos días, Faye-saludó, cerrando el libro y llenándome de toda su atención.

-Buenos días, Sahar-dije casi en un susurro.

-Mirada de: "Quiero comerte el coño", en acción-comentó Drako, cogiendo una de las carpetas de la mesa de centro, y rompiendo el momento en el acto. Multitareas el hombre-. Caín quiere que te lleve a SaharGlobal esta mañana, ¿ya desayunaste?-le preguntó a Sahar.

-No, estaba esperando a que Faye despertara.

-Hubieses desayunado sin mí, no era necesario que me esperaras-sonreí.

-Lo era, así que venga, desayunamos y nos preparamos para salir.

    Drako se sentó con nosotras a la mesa, empezaron a comentar sobre las desapariciones, dónde se llevaron a cabo, cuando empezaron. Esto último llamó mucho mi atención, y la de Sahar también.

-Unos cinco años antes de que empezara la Primera Guerra Mundial-dijo Sahar, pensativa-. ¿Por qué buscaron la ayuda de mi padre hasta ahora?

-Los clanes son orgullosos, Sahar, tu padre les tiene prohibida la entrada a Providencia así que afuera tienen que cuidarse entre ellos, si no los acepta en su comunidad ¿por qué buscar su ayuda? Por eso decidieron resolver sus problemas sin tener que recurrir como niños a su padre-explicó Drako-. Creo que es una forma de buscar la aprobación de Caín, clanes anteriores lo han hecho sentirse decepcionado por la estela de sangre que dejaron, los nuevos y los que quedan intentan hacer la diferencia, ser dignos de un puesto en Providencia al lado de su Creador.-Sahar quedó satisfecha con la respuesta-. Pero esto se está saliendo de control, y tuvieron que dar aviso a Caín para ponerle un alto y evitar una masacre, nadie quiere repetir errores del pasado, necesitamos paz.

-Los humanos no ayudan-comentó Sahar. Le dio un sorbo a su zumo de naranja.

-Que tu padre te haya dado carta blanca no significa que vas a andar cortando cabezas de aquellos en quienes no confíes. No puedes hacer eso.

-Por supuesto que sí, Drako, y empezaré por Tristán.-Dejó la servilleta sobre la mesa tras limpiarse un poco los labios, se puso de pie, se detuvo detrás de Drako y le susurró-: Un movimiento en falso de ese Blood Drynka y su cabeza quedará clavada en una pica para ejemplo de obediencia y lealtad.-Siguió su camino y la escuché decir-: Sé de gente mala, Drako, conozco a los míos.

       Drako apartó su plato en el cual nada quedaba ya.

-¿Qué quiso decir con que conoce a los suyos?-inquirí.

-Sahar es capaz de leer las malas intenciones detrás de las personas, no sabemos cómo funciona exactamente. Pensamos que es porque Sahar está muy ligada a la oscuridad, es una criatura que está más atada a las sombras....

-No la llames "criatura", suena despectivo cuando la llaman así, como si juzgaran lo que ella es. Sigue siendo una persona, y en el fondo es muy buena, sólo que se han preocupado por saber qué es para atacar los puntos que pueden llegar a ser peligrosos, en lugar de intentar entenderla, creo que Circe es la única que intenta preocuparse por ese particular. Caín la ha usado como arma, y ustedes que la han visto crecer no se han preocupado por ser sus amigos más que compañeros de armas.

-Sahar no busca amigos, nunca los ha requerido, pero igual la quiero. Así como Erza y Declan, no hables de lo que no conoces, nosotros sí nos preocupamos por ella todo el tiempo, la cuidamos, sobre todo de sí misma.

-Sahar no quiere ser tratada como alguien que deba ser protegida de sí misma.-Drako chascó la lengua. Puse el tenedor en el plato, abrumada por la discusión-. Sé que la quieren a Sahar, pero eviten tratarla como una "criatura diferente", Caín debería tratarla como su hija que es, y tú eres el más cercano a ella después de Erza, tú has sido su íntimo-esas palabras tenían sabor a hiel, me reventaba que ellos hayan estado juntos, aunque ya no más no podía evitar sentir un poco de celos.

    Drako salió del comedor, lo alcancé en la sala de estancia.

-Hazle caso sobre Tristán-dije, volviendo al tema principal-. Si ella dice que no es de fiar, toma cartas en el asunto, vigílalo. 

    Me giré para dirigirme a la habitación.

-Tienes razón-lo escuché decir, me detuve y le miré-. Sobre Sahar. Tenemos una especial forma de tratarla porque....-Estaba muy tenso, ajustó su corbata y suspiró-....porque le tenemos miedo.-Fruncí el ceño, enfadada por sus motivos-. Tú no la has visto cuando pierde el control, han sido pocas las veces, pero muy fuertes. La queremos, señorita Vesper, sin embargo no deja de necesitar vigilancia.

-Por favor, su padre la usa como arma-ironicé. ¿Caín le tiene miedo y la sigue poniendo en un ambiente estresante como las misiones que le da junto a los demás assassins?

    Drako vino a mí con decisión, casi a la desesperada.

-Ayuda a saciar la sed de sangre, sed de muerte, de su hija-susurró, mirando hacia el pasillo, nervioso. Pendiente de que en cualquier momento no apareciera Sahar por ahí-. No la pone en misiones porque quiera, sino porque es necesario mantener bajo control su sed de sangre tan distinta e impredecible, Sahar no siente culpa al matar, no tiene conciencia; en todo el mundo sólo hay dos personas a las que Caín les teme más, y una de ellas es Sahar.-Se acercó mucho más y murmuró-: No estoy jugando cuando te digo que es una criatura oscura.

-Estoy lista-le escuché decir a Sahar. Drako se dio la vuelta enseguida dándome la espalda; yo me giré para mirar a Sahar quien iba vestida de negro, minifalda  y suéter, se veía hermosa con su pelo negro suelto, y su rostro maquillado apenas, el sombreado negro en sus ojos le daba un toque de chica mala, vi la ironía-. ¿Te ha estado molestando?-me preguntó cuando estuve a su altura.

-No, sólo conversábamos como gente civilizada.-Le di un beso en la mejilla-. Me cambio y nos vamos. 

     Me encontraba mintiéndole cuando ella no ha sido más que sincera conmigo porque no sabe ser de otra forma, y aunque supiera mentir no podría hacerlo conmigo. No merecía que le ocultara cosas ni que le mintiera, por muy mala pécora que las personas que la conocían dijeran que era.
    Teniéndole miedo sólo conseguirían que se convirtiera en algo peor. Debían buscar otras formas. Siempre habría otra forma. 


     Sería la primera vez que pisara la central de SaharGlobal, busqué en el armario alguna prenda que me gustara y que al mismo tiempo fuese apropiada para asistir a una empresa de la cual era la futura dueña. Circe me enseñó muchos trucos a la hora de vestirme como las personas del exterior, a veces usaba ese tipo de ropa en Providencia, algunas eran muy bonitas, otras en extremo incomodas. Sonreí al ver la minifalda, pensé en cobrarme las provocaciones de Faye antes de viajar aquí.
     Salí sin mirarme al espejo, no acostumbraba a hacerlo. 
     Al doblar el pasillo en dirección a la estancia oí voces, paré en seco cuando escuché mi nombre.

-....Sahar no siente culpa al matar, no tiene conciencia; en todo el mundo sólo hay dos personas a las que Caín les teme más, y una de ellas es Sahar....-decía Drako en un susurro lo suficientemente audible para mí-. No estoy jugando cuando te digo que es una criatura oscura.... 

-Estoy lista-dije, interrumpiendo al Blood Drynka. Éste se alejó de Faye, dándonos la espalda. La rubia sonrió al mirarme, dio unos pasos hacia mí, y cuando estuvo cerca le pregunté si Drako la había molestado.

-No, sólo conversábamos como gente civilizada.-Besó mi mejilla, anunció que iría a cambiarse y se marchó dejándome a solas con el hombre al que abordé enseguida-. ¿El coche que nos llevará está listo?

-Sí, he preparado todo-respondió Drako, de pie frente al ventanal.

     ¿Que si me importaba lo que le dijo a Faye de mí? No, ni un poco. Me importaba lo que ella pensara más no las palabras que salieron de la boca de Drako porque eran todas ciertas, y no las sentía como ofensa.
     
-¿Tienes una idea de cómo vas a proceder con respecto a las investigaciones?-preguntó Drako. No se dignaba a mirarme a la cara.

-Ya hablaremos sobre ese asunto, sólo sé que debemos vigilar a Tristán.

-¿Estás segura?

-Debe haber alguien dentro de los clanes ayudando a quien esté detrás de dichas desapariciones, y la lealtad de Tristán para con la Casa Alyosha presiento que es cuestionable.

    Me vi cerca de Drako, lo obligué a mirarme a la cara. 

-Eres buena maquinando en plan malvado, pensando como un....

-¿Demonio?-Me miró con el hambre brillando en sus ojos, sin dudarlo me rodeó la cintura con un brazo, levantándome y pegándome del cristal de la ventana, rodeé sus caderas con mis piernas mientras lo besaba. Sentía tantas ganas, sentía mi propia sed y hambre apoderarse de mí; gemí al notar una de sus manos subir por mi muslo, su lengua rozó la mía, y fue entonces que los recuerdos de esa primera vez con Faye llenaron mi mente-. Para....-musité, besó mi cuello mientras me bajaba-. No puedo, a ella no puedo hacerle esto. 

      Esto era agobio, era una de esas veces-desde que ella llegó-en que me sentía agobiada por haber hecho algo malo. Le fallé, yo...yo no quería fallarle.
      Drako volvió a besarme, le correspondí, era la despedida de mi amante, de quien me inició y cuidó pese al daño que sufrió por mi causa. Pese a las cicatrices en su cuerpo, ocasionadas por mí.
-Mereces ser feliz, Sahar-susurró, cercano, sus manos en mi rostro para que fijara la mirada en él-. Y sólo ella puede darte la felicidad que tú te mereces, sólo ella puede enseñarte a ser benevolente, no la benevolencia falsa que practicas, esa que sólo sale cuando se te ordena. Sino una verdadera benevolencia; conocerás el amor, el verdadero amor, uno puro como no se ha conocido en esta tierra, como no se ha conocido jamás. Lo veo cada vez que las miro, siempre que están en la misma habitación el ambiente cambia, ambas cambian y son las mismas. Son la una para la otra.

-A ti llegará alguien digna del hermoso ser que eres, Drako.

-Estoy muy viejo para enamorarme-sonrió, que no soy ciega, Drako era hermoso.

-Tu edad es lo de menos con el cuerpo que te gastas.-Soltó una carcajada, me separé de él frunciendo el ceño-. He dicho la verdad, ¿por qué te ríes?

-Deja de hacer pucheros, mi niña, aunque te ves hermosa igual.-Crucé los brazos, él soltó su corbata y la volvió a atar-. Me río porque me resultó gracioso lo que dijiste, es algo que adoro de ti, tu inocencia, en medio de toda tu oscuridad, ese vestigio de hermosa inocencia.

     Desvié la mirada hacia Faye que entraba al salón, giró sobre sí misma haciendo volar un poco su hermosa falda blanca larga. Sonrió al mirarme. 
     Bajamos en el elevador, tuve que explicarle a Sahar cómo funcionaba porque nadie se había tomado la molestia de hacerlo las veces que salían en misiones. Fue divertido, creo que subimos y bajamos unas cinco veces hasta que Drako se hastió; Sahar había aprendido en el primer intento, lo pillé, las otra cuatro veces fueron para probar la paciencia del Blood Drynka.
    Un modesto mercedes nos esperaba a la puerta del edificio, recargado en él estaba un hombre alto y moreno de ojos claros al que Drako tendió la mano, sonriendo.

-Bienvenida, Euzma Cassul-saludó el hombre, inclinándose en una sutil reverencia.

-Gracias Jay, te presento a Faye Vesper, mía novulo.

   No entendí lo que quiso decir hasta que Jay hizo la misma sutil reverencia ante mí.

-Bienvenida al Clan, joven novicia-dijo, respetuoso.

    Mía novulo. ¿Mi novicia? ¿La chica nueva en el clan? Me gustó el Mía Novulo. Suya.
    Subimos al coche, Drako fue al frente con Jay.

-Eres hermosa-me susurró al oído.

-Es ésta ropa, Circe tiene buen gusto.

-No hablo de la ropa o lo que hace ésta en ti, o tú en ella, Vesper, hablo de ti. He dicho: Eres, no, Estás.

    Me cogió de la mano, y miró por la ventana. 
  ¿En qué momento pasaba de ser una niña juguetona, haciendo travesuras a su cuidador, a ser una mujer que siente y expresa lo primero que cruza por su cabeza y corazón? Me sentí afortunada, me creí dueña del mundo con sólo tenerla a mi lado.
    Nueva York. Nueva York. El tráfico no era mi cosa favorita en las ciudades grandes como ésta, pero su vitalidad contagiaba, las vibraciones de la vida misma de la ciudad te llenaban, calaban en ti. Aunque sin importar cuántos lugares pisara, extrañaba mi Moscú, e imagino que Sahar siempre preferirá Providencia. Miré nuestras manos enlazadas, y entendí que preferiría cualquier lugar donde estuviera yo, como yo preferiría cualquier lugar donde estuviera ella. Me tenía atrapada.
     El coche se detuvo, Drako bajó y abrió la puerta mientras del otro lado Jay abría para que yo saliera. Levanté la vista para mirar la espléndida torre que se alzaba ante mis ojos, de todos los edificios en Nueva York, aquél era por mucho el más llamativo, era todo de un cristal de color zafiro. Y de los más altos en toda la ciudad.
     Sahar no se veía sorprendida, para ser la primera vez que estaba allí.

-Es muy bonito-comenté, sonriéndole al portero que nos abrió las puertas cristalizadas.

-Se parece a un dibujo de mi hermano-dijo. Por ello no se sorprendió-. SaharGlobal antes estaba en Austria, y así varias oficinas por toda Europa, imagino que cuando padre decidió establecer la central aquí se inspiró en un dibujo que hizo mi hermano a los cinco años.

-Después de todo es su hijo, no puede dejar de quererlo-hablé por lo bajo pendiente de que muchas de las personas allí en el vestíbulo habían puesto sus ojos en nosotras, a Drako seguro ya le conocían.

    Los decorados dentro de la empresa era más de corte egipcio, algunos pilares se levantaban a lo largo del vestíbulo dando un extraño pero satisfactorio placer visual. No estaban fuera de lugar esas columnas en un edificio por demás elegante.
    En el ascensor Drako se ocupó de los controles, mirando a Sahar de reojo, ésta cruzó los brazos. Estaba muy callada mirando las puertas que, como el resto del edificio, no podía ser de otra cosa que de cristal.
    Salimos al último piso, una mujer nos saludó con amabilidad diciendo que estaba encantada de conocer a la hija del señor Bélikov. Sahar se mantuvo distante, pero aceptó estrechar la mano de la amable señorita.
    Entramos a la oficina, Caín dio las gracias a Sophie que era el nombre de su recepcionista, ésta salió y cerró las puertas.

-Les daré el tour personalmente-dijo Caín, recargándose del escritorio-. ¿Te ha gustado lo que has visto hasta ahora, Sahar? ¿Y a usted, señorita Vesper?

     La amplia oficina había llamado mi atención, el escritorio, un sofá, tres sillones a juego. Un bar con una variedad de licores en un elegante escaparate detrás de la barra.

-Todo es muy bonito, al menos lo que he visto-respondí.

-¿Podrían dejarnos a solas a mi padre y a mí?-habló Sahar. 

    Drako miró a uno y a la otra, Caín asintió. Sin entender qué pasaba salí con el hombre, quien intentó darme un recorrido por el edificio pero no me encontraba de humor, no hasta saber que Sahar estaba bien o qué le había molestado. 
   ¿Era el hecho de que su padre tomara un dibujo de su hermano y lo llevara a la realidad? ¿Qué pasó cuando tardaron en alcanzarnos el día anterior?
    Drako y yo volvimos al coche, entré a la parte trasera; no dejé de mirar por la ventana hacia la puerta esperando verla salir. No sé cuánto tiempo pasó, ¿una hora, quizá? ¿Una hora y media, dos? Sólo sé que al instante de apartar la vista de la ventana todo pasó en cámara lenta, la vida se me fue por un instante al ver un coche detenerse delante del nuestro y cuando el chófer abrió la puerta la vi salir.
   No me había quedado dormida, no. No era una de mis pesadillas, ella estaba allí en la realidad....
  
-Amanda Carlysle-musité, viéndola entrar al edificio. 



       



  
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