Spin-off

Spin-off

viernes, 3 de febrero de 2017

Huellas XXX

-"Seattle, 1973.."-leí.

-¿Fue cuando reiniciaron las desapariciones?

   Estábamos en la sala de estancia trabajando en la investigación que su padre dejó a su cargo sobre los misteriosos ataques a los Blood Drynka's. Las pistas eran escasas, quienes se hallaban detrás hicieron muy bien su trabajo, saltaban de un país a otro, de una ciudad a otra y dejaban pasar cierto tiempo antes de volver a iniciar. 
   Inglaterra, Estados Unidos, Francia, México, Austria, Canadá... En Australia sólo hubo un ataque y fue en el 2002. Pocas veces los cuerpos eran hallados cerca de bases militares, de otros sólo se encontraban las cenizas debido a la debilidad de los Blood Drynka's a la luz del sol; en estos casos la única forma en que los agentes de las respectivas Casas del Círculo de Embajadores "vampíricos" encontraban para identificar a las víctimas era usando aparatos de última generación.

-¿Por qué unos aparecen incinerados y otros sólo los cuerpos masacrados y con el respectivo uróboros?-le pregunté a Sahar desde el sillón donde me encontraba sentada tomando notas.  
-Porque usan a unos para experimentos con humanos hasta matarlos, y a los otros, si hay Blood Drynka's de élite dentro de este complot, los usan para otro tipo de experimentos.....

-¡Librarse de la maldición de la luz!-la interrumpí, dando un salto del sillón.

-Exacto-rió ella. Sentada en el sofá tenía las piernas cruzadas y no levantó la mirada cuando añadió después de reír-: Lo estás disfrutando.

   Menos mal no me veía porque sentí los colores subiéndome por el rostro.

-Es interesante, excitante y algo terrorífico-admití. Sahar levantó la mirada-. ¿Cuántas cosas ignora la gente?

-Te sorprendería.-El misterio envolvió su voz, y siguió en lo suyo.

  Estaba absorta en la lectura de los diarios, he visto personas que cuando están concentrados en una lectura importante-y a veces sólo por placer-fruncen el ceño, o hacen algún gesto. Sahar, sin embargo, mantenía una expresión impasible, no le alteraba lo que estaba leyendo y no es que fuera una lectura infantil, tranquila, no, se hablaba de muertes, desmembramientos; debía estar acostumbrada, aunque tenía la seguridad de que si fuese Drako o Caín quienes estuviesen leyendo dichos diarios, sus rostros algo expresarían.

-Quiero ir a Seattle-dijo de pronto.

-¿Ya? 

-No, quiero que sea después de reunirme con los Griffin-respondió. Cerró el diario que tenía en la mano, y cogió un libro diferente-. Este libro recopila la vida de algunos miembros de la Embajada Blood Drynka en Norteamerica, y dice aquí que los Griffin son conocidos filántropos, siguen la línea de acción de mi padre, se dedican a apoyar buenas causas. No hay nexos entre ellos y el mundo político humano, pero sí están muy ligados al financiamiento de nuevos proyectos científicos, tienen un laboratorio en Seattle; los Griffin son de interés ahora, y me parece una buena idea hacer una visita ilegal a su pequeño laboratorio.

-En Seattle, vaya coincidencia-sonreí. Leí las notas que había tomado, ella volvió a centrarse en su propia lectura-. ¿Por qué volverse contra tu padre?-le pregunté, dejando de lado el lápiz y la libreta-. Nina Alyosha le es leal y su hermano parece que también, ¿por qué los demás harían algo en su contra? Y arruinar la buena convivencia que existe entre los diferentes aquelarres, ¿es mala tanta paz?-Sahar suspiró-. ¿Qué no me has dicho?-Me senté a su lado.

-Ayer cuando papá, Drako y yo las dejamos solas a Nina y a ti, fue porque no podía decir delante de ella lo que estaba pensando.

-Estamos tú y yo ahora, ¿qué pasa?-Cogí su mano para darle ánimo y seguridad-. Confía en mí.

-Confío en ti-dijo con media sonrisa en los labios-. Alguien busca exponer un secreto que mi padre está empeñado en seguir guardando.

    Intuí de qué se trataba.

-Tu distinta inmortalidad-susurré.

-E intentado convencer a mi padre de que ya va siendo hora de que saque a la luz esa información, pero él insiste en que no podemos, es muy peligroso. En Providencia, aparte de mi familia y los más cercanos al círculo familiar, sólo lo saben los Assassins, tuvieron que hacer un voto de silencio y jurar dar su vida por mí si en plena misión me encontraba en peligro de ser herida de gravedad.-Sahar miraba su mano en la mía, nuestros dedos estaban entrelazados-. Los humanos que viven en Providencia ignoran que soy inmortal, para ellos soy una humana que en algún momento elegirá o no, ser Blood Drynka como su padre.

-¿Es el único secreto que guardan?

-Sí, mi padre siempre ha sido abierto y honesto con ellos, con esto tiene que ser más discreto porque siguen siendo humanos, la naturaleza humana está pintada de codicia, ambición, siempre querrán más y enterarse que yo regreso tras la muerte puede crear disturbios, algunos tal vez respeten lo que soy y no buscarán que intente convertirlos, pero habrá quienes sí quieran ser como yo y no es buena idea que existan más criaturas de mi tipo-sonrió. Mirándome a los ojos continuó-: Yo nací siendo así, y soy peligrosa, si es posible que pueda convertir a un humano en lo que yo soy, ¿imaginas la situación? Si los neófitos de Blood Drynka deben ser vigilados porque son incontrolables, imagina un neófito de mi tipo. Yo aún soy una neófita, pero como te digo, nací siendo "esta cosa".

     Por esto la sobre protección de Caín, de Drako y del mismo Declan para con ella, pensé. Una debilidad la pondría en una posición vulnerable que podía llevarla a esa muerte y posterior regreso.

-¿Es malo que regreses después de cada muerte?-le pregunté.

-Circe y papá dicen que sí, ellos han estado al pendiente de mí, de mi comportamiento, aprendiendo y buscando las formas de mantenerme estable. Yo la verdad no noto los cambios porque para mí quien soy es normal, lo que hago, lo que digo, cómo actúo, son mi normalidad. Pero ellos, ustedes-se corrigió-, ven desde afuera y seguro notan un comportamiento extraño, diferente, más oscuro. Porque es cómo regreso tras cada muerte, pierdo pedacitos de la poca humanidad que tal vez heredé de mi madre biológica quien era humana. Si mueres y vuelves pagas una deuda, traes algo malo del otro lado contigo. Yo ya soy mala, nací siendo un monstruo y me vuelvo peor-rió.

   Besé su frente, luego apoyé la mía en la de ella.

-No eres mala, en mi presencia no volverás a decirlo a menos que sea en otro contexto-dije, riendo.

-Para que quede claro, ¿hablas de sexo?-sonrió.

-Sí-susurré contra sus labios, me aparté después de rozarlos-. Quieren exponer ese secreto, y de paso ver si es posible una conversión. No sólo quieren un levantamiento contra tu padre, quieren que compartas tu perfecta inmortalidad.

-Yo no la llamaría "perfecta", pero sí. Corta la cabeza de un Blood Drynka, quémalo y no volverá a levantarse; corta mi cabeza, quémame, y me verás, a los dos días máximo, de nuevo en pie.

    Me asombró la calma con la que explicó el proceso que sigue tras su muerte.

-¿Te duele cuando regresas?

    Miró el dorso de su mano izquierda, la giró, miró su palma abriéndola y cerrándola.

-No-respondió, fríamente.

-¿Cuántas veces has muerto?-Sahar se levantó, supe que se había cerrado en banda y decidí no presionarla; era posible que no quisiera que pensara en ello-. Si es así, si te querían fuera de Providencia también y es peligroso para ti, ¿por qué tu padre no te ordenó regresar nada más saber tu teoría?

-Dio la orden, yo me negué-respondió. 

-Pues yo creo que deberíamos volver, estarás segura.

-Lograron que varias quimeras entraran, allá o aquí es lo mismo.-Se sentó en la mesita delante de mí, en ningún momento levantó la voz.

-Circe usó su magia para asegurar tu mundo.

-Pero yo no quiero que mi pueblo corra peligro, me quieren aquí afuera, aquí afuera los detendré.-La miré, primero desconcertada, y luego fascinada por sus palabras-. ¿Qué?

-¿Escuchaste lo que dijiste? Actúas como si no te importaran pero sí te importan. Los llamaste "Mi pueblo".

   Sahar ladeó la cabeza y enarcó una ceja.

-Fui condicionada para llamarlos así desde que era una niña, no le veo nada especial.

    Los protegía con toda intención sin darse cuenta, sí, suena contradictorio pero Sahar, por muy condicionada que estuviera a cuidar de Providencia, y la gente que allí habitaba, siguiendo órdenes o no, quería creer que en el fondo guardaba resquicios de humanidad, Sahar era desinteresada. 
     Drako preparó la cena en cuanto llegó al anochecer, la mujer encargada de los quehaceres del día se fue en la tarde, iba a dejar la cena lista pero Sahar le pidió que dejara todo así para que fuese Drako quien cocinara. Descubrí, durante la cena, que le gustaba lo que él hacía, e incluso lo ayudamos entre las dos. Me quería cerca, y me gustó verla interesada en cómo preparar un pollo con verduras; era muy probable que la idea de cocinar con Drako tenía un trasfondo, ella quería aprender a cocinar y recuerdo que tenía una cita para algunas clases con la señora que se encargaba de hacer la comida en Palacio, pero dadas las circunstancias no se pudo.

-Iremos a Seattle-anunció.

-Es por los Griffin-añadí, viendo el desconcierto en el rostro de Drako-, son propietarios de un laboratorio allí, lo curioso es que Seattle es una de las ciudades donde se han encontrado cuerpos de Blood Drynka's-le expliqué-. Los Griffin están bajo sospecha ahora, ¿no? Pues hace años nadie llegó a relacionar su constante apoyo a proyectos de índole científica con las desapariciones.

-Tenía entendido que se dedicaban a patrocinar la búsqueda de curas para enfermedades, no usaban la sangre Blood Drynka porque está prohibido....

-Fachadas-terció Sahar.

-Enviaré a alguien para que investigue-dijo Drako, cogiendo el móvil de la mesa donde lo había dejado, justo al lado de su plato.

-Quiero ir en persona, Drako, no voy a dejar asuntos importantes en manos de terceros.-Sahar fue terminante, palabras como puñales.

-¿Qué hay de Nina?-inquirió el vampiro. 

    No, no, debió callar.

-Sé por qué le di ese trabajo a ella, no me equivoqué en hacerlo. Ahora que si tú y papá insisten en cuestionar mi decisión....

-No, tranquila, confío en tu criterio-le aseguró el caballero.

   Drako le tenía mucho miedo a Sahar, pese a que no dejaba de llevarle la contraria en ocasiones, era evidente que cuando lo hacía sentía temor.

-Y díganme, ¿qué hicieron en todo el día? No llegué a preguntarles-dijo, después de probar su vino.

-Leer-respondí.

-¿Leer?-repitió, incrédulo-. Con la libido que se gasta Sahar y, ¿sólo leyeron durante todo el día?

-Hay cosas más importantes que el sexo, Drako.-Ni yo me creí mis palabras, Sahar lo miró divertida esperando su réplica, estaba disfrutando la discusión.

-Para alguien como Sahar, no, te lo digo por experienc....¡ouch!-se quejó, fulminando a Sahar con la mirada. Ésta le había dado una patada por debajo de la mesa impidiendo así que terminara de hablar-. Hacen bien en abstenerse, te hace bien a ti, señorita Vesper-continuó.

-Cállate, Drako-ordenó la morena, impasible.

   Sabía que ese tipo de comentarios por parte de él podían hacerme sentir mal, y quería mantenerlos al mínimo; nuestras miradas conectaron cuando volvió su rostro hacia mí, en silencio le hice saber que no pasaba nada. Nos entendíamos con una mirada.

-Leí las noticias esta mañana en el periódico, Los Hamptons fue escenario de un incendio, específicamente en la casa de los Carlysle, pasó durante la fiesta de máscaras a la que tu padre y yo asistimos antes de llevarlo al aeropuerto-dijo. Sahar lo escuchaba atenta-. Murieron muchas personas, Matthew Carlysle, su mujer y sus hijos son de los pocos que salieron vivos de allí....

-Lo hizo Amanda-lo interrumpió Sahar, Drako abrió la boca pero ni una palabra salió de ella. Volvió a cerrarla-. Fui a verla anoche, ustedes ya se habían marchado de la fiesta.

-Entiendo-asintió Drako.

-Esa mujer está loca-susurré. 

   Se me quitó el apetito sólo de oírla nombrar.

-Si conocieras su historia tal vez no pensarías lo mismo, señorita Vesper-me retó Drako, entrelazando los dedos de una mano con los de la otra sobre la mesa-. Puedo imaginar por qué lo hizo, toda la gente dentro de esa casa daban asco.-Chascó la lengua y se dispuso a seguir comiendo.

-¿Qué es lo que sabes?-preguntó Sahar.

   Drako la observó y suspiró, un debate interno que seguro tendría qué ver con lo que sería correcto relatarle a Sahar, y si su padre estaría de acuerdo; si Caín no quería a Amanda cerca de Sahar, contar la historia de la bruja maldita lo único que podía conseguir era que Sahar quisiera estar más relacionada con su hermana.

-Poco, como te dije esta mañana, tu padre no siempre mantuvo una constante vigilancia sobre ella.

-Entonces dime lo que sabes-instó Sahar, sin perder su serenidad.

   Drako lo meditó unos minutos. Suspiró, rindiéndose al pedido de Sahar.

-Su nombre real es Amelia, la identidad con la que se le conoce es falsa. Amanda era el nombre de la fallecida hija de Matthew y Helena Carlysle, Amelia está usurpando el lugar de esa chiquilla por pedido de los mismos padres.

   Quise ver cómo Sahar se tomaría esa información, a mí no dejó de impresionarme y sin embargo lo que encontré en su faz fue extrema tranquilidad.
    Drako prosiguió: 

-Después de la muerte de Halia y su esposo de entonces, Gaspard Argent, a manos de soldados alemanes bajo las órdenes de la élite humana. Tu hermana fue a parar a un instituto en Hamburgo Alemania donde adoctrinaban niños para luego ponerlos al servicio de la élite, la buscaron porque sabían que era hija del Inmortal al que han estado cazando desde hace siglos. Alguien les facilitó esa información, Halia y Gaspard huyeron de muchas ciudades porque sabían que les estaban siguiendo los pasos, hasta que dieron con ellos-narró. Había conseguido llamar mi atención también-. En dicho instituto tu hermana sufrió las peores experiencias, junto a otros pequeños, no sabemos con exactitud qué pasó allí, pero tu padre descubrió que desde CassulTech. se estaba destinando dinero para el mantenimiento de ese y otros institutos con el mismo sistema de "educación". En ese entonces CassulTech. era dirigido por Viktor Strauss.

-¿Viktor trabajaba para tu padre?-le pregunté a Sahar-. ¿Qué es CassulTech?

-Una empresa que existió antes de SaharGlobal, ahora sólo es una extensión de ésta-respondió Drako, Sahar estaba callada-. Viktor pasó a hacerse cargo del instituto después de que el director anterior fuese asesinado a manos de....-Miró a Sahar.

-Mi hermana-dijo en un murmullo.

-Sí, le metió una bala en la cabeza a él y a su mujer.-Incluso siendo una niña era desquiciada-. A saber qué le hicieron-dijo Drako, mirándome de reojo como si hubiese sabido lo que pensaba-. Algunos meses después de que Viktor tomara la dirección, el instituto se vino abajo durante un incendio donde murieron todos los que allí vivían, dimos por perdida a tu hermana al mismo tiempo que descubríamos lo que Viktor hacía desde CassulTech, tu padre lo despidió, pero para cuando envió por ella, creyó...creímos que había sido consumida por el incendio junto al resto.

-Actuó muy tarde, si desde el inicio no las hubiese abandonado....

-Tuvo sus razones...

-Y una mierda.

    Sahar miraba seria al frente.

-Mucho tiempo después supimos que había sobrevivido, y estuvo un tiempo encerrada en un laboratorio. Experimentaban con su sangre, como hija de un Inmortal pensaban que ella podía transmitir la inmortalidad por medio de su sangre; la chica como pudo escapó, de nuevo dejando cuerpos en el camino.-Sentía que el pecho me dolía, imaginaba a una pequeña rubia, una chiquilla viviendo cada situación narrada por Drako y no podía evitar la pena. ¡Dios mío, era una niña!-No sé cómo fue el acuerdo con Matthew Carlysle tras la muerte de su hija Amanda, pero tu padre y yo creemos que Matthew sabe quién es, sabe que esa rubia que ante el mundo se hace pasar por su hija, es nada más y nada menos que la hija del Inmortal que ellos buscan.

-¿Qué hay de Viktor?-pregunté.

-Matthew le oculta al resto de sus aliados la verdad, Viktor ignora que la "hija" de su superior es la chiquilla que él tuvo a su cargo en el instituto. Incluso entre ellos se guardan secretos.

    Drako se terminó su vino de un trago.

-Los experimentos que hicieron con la sangre de Amelia ¿arrojaron algún resultado?-inquirió Sahar.

-Me temo que no, los objetos de experimentación, aquellos que recibían la sangre, terminaban muertos.

    Sahar asintió y después me miró, Drako también lo hizo y de pronto me sentí cohibida. La morena se levantó, Drako no me quitó la vista de encima.

-No deja de ser una asesina-le dije-. Si crees que voy a cambiar mi opinión sobre ella por conocer su historia, pues no.-Sahar se encaminó hacia la salida del comedor, la seguí y la cogí del brazo para que se girara y me mirara-. ¿Qué quieres que haga? ¿Que llore? Su vida fue dura, pero ella le hizo a mi familia lo mismo que le hicieron a la de ella, está actuando como la basura con la que vive, no es diferente de ellos. 
-Yo no te estoy pidiendo nada, Vesper-dijo, y su voz no sonó alterada. Nunca se alteraba, pero su mirada me dolió, la historia de su hermana sí la había herido y sólo podía demostrármelo a mí, no porque no quisiera que Drako la viera vulnerable, sino porque no sabía ni entendía qué estaba pasando en su interior, debía estarse preguntando por qué sentía todo aquello, por qué lo narrado por su amigo dolía sino lo vivió, si apenas conoce a la rubia.

    La abracé, ella no necesitaba más que eso, unos brazos que la reconfortaran. 
    ¿Y si había culpa entre todo lo que despertó la historia de Amanda en ella? ¿Que tal si Sahar se estaba culpando porque su padre eligió llevarla a ella y a su hermano consigo, y abandonar a su hermana mayor y a su madre? ¿Que tal si pensaba que de no nacer ella, Amanda habría estado bien, a salvo, con sus padres, siendo protegida por ambos? 

-¿Señorita Cassul?-Me separé de ella al oír que la llamaba uno de los escoltas que se quedaban en los alrededores del edificio y a la puerta del apartamento. No era Jay, hacía rato que no veía a Jay, pensé-. Aquí hay una persona que quiere verla. 

   Sahar me miró, asentí y se dispuso a seguir al hombre, fui con ellos pero antes de poder traspasar el umbral que separaba aquel pasillo de la sala de estancia sentí la mano de Drako cogiendo la mía. Iba a decirle hasta de lo que se iba a morir, lo impidió cubriéndome la boca y señaló con la cabeza hacia la estancia. Me soltó y los dos observamos desde el umbral cómo Sahar se acercaba a....

-Amanda-susurré.
    A la rubia se le veía muy compungida, en sus ojos brillaban las lágrimas que luchaban por mantenerse allí y no delatar la propia vulnerabilidad de la joven mujer. 
    Me cubrí la boca para ahogar un sollozo al ver cómo Sahar la abrazaba, y Amanda se rompía en dicho abrazo; no entendí por qué, si ella no sabía que Sahar acababa de oír su historia. Y entonces habló:

-Entiende que era necesario.... yo... no quiero que me odies. Anoche...lo que...-balbuceaba, limpiándose las lágrimas cuando Sahar se apartó.

-¿Quieres cenar?-tan sólo preguntó ésta.

   Amanda la miró dubitativa. 
   Drako me susurró que era hora de acompañar a la Princesa.

-No, yo... eh... Ya cené algo-respondió Amanda.

-¿Algo de beber?-dijo Drako.

-No, estoy bien así.

-Ya conoces a Drako y a Faye.-Sahar cruzó los brazos cuando me paré a su lado y Drako se sentó en un sillón-. Puedes dejarnos, y por favor a mi padre, ni una palabra de esto. Después hablaremos en privado-le dijo al hombre que acompañó a Amanda hasta el piso.

    Cuando estuvimos a solas invitó a Amanda a tomar asiento, ella se quedó en el sillón que yo ocupé en la mañana mientras que su hermana mayor se sentó en el sofá. Yo preferí estar de pie, no podía con la tensión y caminar por ahí me vendría bien antes que estar quieta aguantando las ganas de gritarle o ahorcarla con mis manos. 
    Podía parecer un corderito asustado, pero ya sabía de lo que era capaz ese lobo en piel de cordero.

-Sahar.-Vi a Drako cruzar las piernas, interesado en lo que sea que fuese a decir Amanda-. Yo tal vez no debería estar aquí, sólo recordé que pa....-se detuvo, y recapacitando, susurró-: Vládimir Bélikov estaría de viaje, y cuando me di cuenta ya estaba ante este edificio. Yo es que....-Se estrujaba las manos, nerviosa-. Joder, no sé cómo hacer esto-susurró más para sí misma.

-¿No sabes cómo hacer qué? No entiendo-dijo Sahar, mirando a Drako y luego a mí en busca de una explicación.

-No sabe cómo ser una hermana-respondí, adelantándome a Drako-. No sabe cómo acercarse a ti cuando tú lo hiciste muy fácil ayer, cariño.-Y pensar que Sahar era la nueva en asuntos emocionales.

    Volvió a mirar a su hermana mayor, ésta asintió dándome la razón.

-Algo así-dijo-. Anoche, sobre lo que hice, no quisiera que afectara el que quieras seguir en contacto conmigo. Lo estuve pensando, y el que me vieras hacer....

-No ha cambiado nada-sentenció Sahar. Por el rabillo del ojo pude ver cómo Drako se removía incómodo-. Tienes tus razones, y tus formas como nosotros dentro del clan tenemos nuestro código. No me inmiscuiré en tus asuntos a menos que me pidas ayuda, pero pienso que sola lo único que conseguirás es que te maten.

-Hasta ahora he logrado mantenerme con vida.

-Lo estoy viendo-sonrió Sahar-. Si necesitas algo no dudes en pedírmelo, sólo eso quiero, nuestros enemigos son las mismas personas y nuestros caminos terminarán juntándose para enfrentarlas, lo quieras o no.

    Sahar no iba a tocar el tema de su pasado, conociéndola, respetaría el que Amanda le contara ella misma su historia. Y si ésta era parecida a su hermana menor como creo que lo es, evitaría tocar ese tema, no se veía que fuese muy comunicativa. En la casa de Los Hamptons apenas y si hablaron sobre el particular.
    No soporté seguir allí, me acerqué a Sahar y le susurré que estaba muy cansada, el día no había iniciado tranquilo con todo lo que el entrenamiento implicaba. Y la forma en que terminó no era menos fuerte; me despedí con un buenas noches para los presentes.
    Me acosté, el relato de Drako resonaba en mi cabeza. 
    Su historia era muy fuerte, y sólo lo que él contó era la punta del iceberg, faltaba escuchar la versión de quien vivió toda la pesadilla. Sin importar qué nada cambiaría el hecho de que Amanda se estaba comportando como aquellos que la maltrataron a ella, se llevó las vidas inocentes de mi familia. Mi padre no tuvo qué ver con la muerte de su madre y su padre adoptivo, ni con su encierro en un laboratorio, ni con su infierno en ese instituto. Quienes sí, siguen vivos, Viktor Strauss, por ejemplo.
    Jamás voy a perdonarla. Jamás.

-¿Sahar?-susurré con los ojos entreabiertos, me puse la almohada en la cara, pues la luz del sol que entraba por la ventana me pegó muy fuerte. 
    Sahar se sentó al borde de la cama.

-Caíste rendida anoche-dijo en tono divertido-. Cuando entré estabas dormida y no quise despertarte, pasé la noche en el estudio leyendo.

-Te hubieses acostado a mi lado, te extrañé-me quejé, haciendo pucheros.

-¿Cómo sabes que me extrañaste si no despertaste en toda la noche?

-¿Cómo sabes que no desperté en toda la noche si no estuviste aquí?-contraataqué.

-Touché.

   Me senté en la cama con la espalda pegada a la cabecera.

-¿A qué hora se fue ella?-pregunté, cogiendo su mano.

-A la media hora de haberte ido tú.

-Lo intento, te juro que lo intento-le dije, ella besó mi frente.

-No puedo obligarte a que te sientas bien en su presencia, tú decides, tú siempre decidirás.-Besó mi mejilla, y la comisura de mis labios-. Drako enviará a alguien con varios vestidos, así tendremos qué elegir para mañana, al parecer no será sólo una reunión, los Griffin quieren que sea una cena especial en mi honor.

   Salí de la cama tan pronto ella se levantó.

-¿Y eso?

-No todos los días tienen a la hija de su Creador en su "humilde" residencia-dijo, hasta su cinismo me resultaba atractivo.

    La abracé por la cintura, apretándola a mí cuando estuvo ante la puerta con la mano en el pomo.

-¿Estás bien?-le pregunté, lo de anoche fue abrumador para ella, lo sabía.

-Identificar las emociones es difícil, no sé cómo lidian los humanos con tanto-admitió.

-No deja de ser tu hermana, la conoces hace poco pero no deja de ser parte de ti y por eso te afecta lo que le pasó y lo que pueda pasarle. Te pone triste, te preocupa, te duele, sientes rabia, sientes mucho más que cualquier humano, ¿te lo han dicho?-Sahar asintió-. Lo único que no debes sentir es culpa, porque las decisiones que tomó tu padre son de él, no te toca a ti sentirte culpable por ello.

-¿Cómo sabes que siento culpa?-inquirió, dando la vuelta en mis brazos. Tenía el ceño fruncido, besé ese punto y su rostro se relajó.

-Te conozco, mi amor.

    El Viernes fue más tranquilo que el día antes, Sahar no era muy amante de probarse ropa pero por mí lo hizo, cada vestido que nos llevaron al apartamento pasó por nuestros cuerpos. La vi reír, y por todo evitó hablar de su conversación con su hermana.
   Llegado el Sábado en la noche la vi dudar cuando estuvimos listas. Antes de salir para reunirnos con Drako en la estancia le pregunté qué pasaba.

-Me estoy arrepintiendo de que me acompañes-respondió, entrelazando nuestros dedos-. Tendría que fingir que no eres importante para mí, no se me da bien disimular, se notaría a la distancia que eres mi todo, Faye.

-Sería ponerme en peligro ante posibles enemigos, ese es tu miedo-aventuré. Ella respondió con un gesto afirmativo-. Soy tu novicia, preséntame como tal y compórtate como lo haces cuando estás ante los representantes de los respectivos pueblos en Providencia, esta es una reunión diplomática. Estoy segura de que la implacable Princesa Assassin que conozco se instalará apenas salgamos de aquí, no se notará que soy tuya.

    Adoró mis últimas palabras, y yo adoré que lo hiciera porque me sentía suya, todo el tiempo. 
    Drako se puso de pie en cuanto aparecimos.

-Están muy guapas-sonrió-. ¿Segura de que ella debe ir?-le preguntó a Sahar.

    Sahar me miró.

-Sí, estará a salvo si nos acompaña, es mejor a que se quede sola aquí-respondió.

-Si Tristán buscara provocarte sabrá que lo conseguirá con ella, Sahar, él estuvo aquí....

-Podré controlarlo-lo interrumpió ella, segura de sus palabras.

-Eso espero, no queremos un enfrentamiento, recuerda que es lo que intentamos parar antes de que empiece.

    En la limusina fuimos en silencio, Drako ya le había preguntado a Sahar  en el piso si había visto a Jay, ella le dijo que lo había enviado a una misión especial, nada qué ver con lo que investigábamos. Me intrigó, y no fui la única porque, aunque no preguntó nada más, Drako la miró suspicaz.
    La mansión Griffin estaba a las afueras de la ciudad, era espectacular a la vista, sin querer apreté la mano de Sahar. Me podían los nervios, no quitaba que el lugar estaría lleno de vampiros y yo era humana. No pasaría desapercibida; Sahar besó el dorso de mi mano.

-Te cuido, Vida-me susurró al oído.

-Adentro deberán disimular mejor-comentó Drako, quien miraba por la ventanilla.

   Dos valet abrieron las puertas traseras, Drako salió por la derecha mientras que Sahar y yo por la izquierda; ella debía adelantarse por lo menos dos pasos, Drako y yo éramos los acompañantes de la Princesa, sus escoltas. 
    Allí, delante de todos, sólo era su novicia y ella mi Señora. Euzma.
    Sahar tenía razón, fingir que no pasaba nada más entre nosotras era difícil cuando quería tomarla de la mano, tocarla. Llevaba un vestido de lo más adorable, oscuro. Su cabello negro ondulado con ese corte en capas, lo había dejado suelto, y cuando las puertas de la mansión se abrieron todas las miradas se las llevó ella, pese a que la misma dijera, de forma disimulada, que miraban a su hermosa novicia.
    Nos quedamos de pie en el vestíbulo tras entregar los abrigos al sirviente que se nos acercó pidiéndolos para guardarlos; esperamos a que los dueños de casa hicieran acto de presencia, Sahar comentó que no esperaba a toda esa gente allí. 
    Cogí una copa de uno de los camareros, ella se negó a beber.

-Esta gente parece sacada de una revista de modas-susurré.   
-Vogue para vampiros-dijo ella, siguiéndome el juego.

-¿Conoces Vogue?-reí por lo bajo.

-Hay modelos de este mundo en Vogue-participó Drako.

    Se fue a dar un vistazo por los alrededores, dejándonos solas.

-Es de mala educación hacer esperar a la invitada de honor.

    Esa voz y acento particular, Tristán nos abordó desde la derecha.

-Regina es una engreída-dijo el hombre-. Bienvenidas, que gusto volverlas a ver.-Se fijó en mí-. Su novicia es hermosa, Euzma, pero mire que traer a una humana a este evento lleno de seres de la noche. Imagino que siendo quien es, no pudo resistirse a dejar tremendo ejemplar en casa.
-Cuide sus palabras siempre que esté delante de mí y de mi novicia, Tristán, su insolencia no será pasada por alto como llegue a dirigirse a ella de una forma que considere grosera.
   Sonreí, observando a Sahar con adoración. Lo cierto es que Tristán estaba haciendo insinuaciones sobre cosas que no le competían.

-Sólo fue un halago-replicó, el hombre no dejaba de mirarme-. Cualquiera desearía tener a alguien así a sus pies.

   Vi a Sahar fruncir el ceño, entendió el grotesco mensaje.
    Para impedir que la discusión se hiciera más fuerte, intervine.

-No creo que haya mujer en el mundo que quiera estar a tus pies, yo por ejemplo, preferiría beber cianuro-sonreí. A Tristán no le cayó bien mi bromita, estaba segura que apenas había empezado con sus intentos de provocar a Sahar.





<<Huellas XXIX



martes, 31 de enero de 2017

Huellas XXIX

   Esperaba que Drako fuese severo con ella el primer día, sí me preocupaba que la hiriera demás, pero Faye podía llegar a sorprender y entre los recuerdos de otras vidas llegué a ver sus talentos como guerrera. No eran del todo claros ni ordenados, lo suficiente para confiar en su capacidad de defenderse llegado el momento; en esta vida esa rubia escondía a una luchadora.
   Detuve mi lectura y dejé el libro cerrado en el escritorio, miré la computadora, no era buena manejando los aparatos tecnológicos, se me había ocurrido una idea después de escuchar a Faye hablar de su familia y la forma en que se conocieron sus padres. No me arrepentía de haber conseguido que hablara sobre ellos, le haría bien mantener bonitos recuerdos, oí a Circe decir que los bonitos recuerdos de su pasado eran los que le daban fuerza y le hacían abrazar la vida con ganas, antes no lo entendía porque mis recuerdos sólo iban de entrenamiento en entrenamiento para llegar a ser quien soy, ¿se podía considerar recuerdos bonitos el patear a Declan o a Drako, incluso a Erza y Riza? Reí por lo bajo.
  Al ser tocada por una persona, por la persona a la que debía conocer, a la que estaba destinada, entendí a qué se refería Circe. Y mis memorias de otros tiempos iban regresando, sin embargo sólo quería crear nuevas memorias, las vidas que pasaron no me importaban cuando había recuperado y rescatado lo único que sí: Faye.
   Y si para Circe funcionó recordar las mejores cosas de su pasado, también funcionaría para Faye, yo quería que funcionara para Faye. 
   ¿Quién habría imaginado que aquella chica moribunda se convertiría en la persona más importante de mi vida? En la única persona que me importaba. A Amanda la veía como una deuda de sangre, nos unía la genética, eramos hermanas y debía cuidarla por tal razón; me llamarán ser horrendo por preferir a Faye sobre mi hermana, pero siempre será así, siempre elegiré a Faye por encima de cualquiera y no temía equivocarme al pensar y decir que Faye haría lo mismo, me escogería a mí. Llámese egoísmo, entiendan los demás o no, bastaba con que ella comprendiera por qué lo haría, por qué ella era lo primero y único en mi lista de prioridades.
-Buenos días, Euzma Sahar-saludó Jay, cerrando la puerta al entrar-. ¿Quería verme?
   
  El moreno de ojos claros sonrió y resopló en cuanto respondí a su saludo.

-¿Por qué ha hecho eso?-pregunté porque no entendí el que actuara así. No era la primera vez que pasaba, sólo que en otras ocasiones no le había prestado la suficiente atención-. ¿No saludé con propiedad?

-No, no, de ninguna forma, fue muy apropiado. Es que, pues me puso algo nervioso.

-¿Por qué? ¿Antes también te has puesto nervioso? Ayer quiero decir.

-Sí, sólo que ayer no estaba a solas con usted, y no me lo tome a mal pero es usted muy seria, muy fría. Da un poco de miedo-añadió en un susurro.

-Me alegra-le dije. Jay se debatió entre sonreír o no, al final apretó los labios y se sentó siguiendo la invitación que le hice con la mano-. Deberías estar acostumbrado, mi padre es muy estricto.

-Yo sólo llevo un año en vuestras filas aquí en el exterior, entiéndame.-Asentí-. Había oído hablar de usted pero verla es otra cosa. Ahora bien, ¿en qué puedo ayudarla? ¿Necesita que la lleve a algún sitio?

-No, lo que necesito es que busque algo por mí.-Me levanté de la silla de detrás del escritorio-. Va a necesitar el ordenador, por favor acérquese.

    Jay no esperó a que lo pidiera dos veces, si había escuchado hablar de mí entonces sabía que no me gustaba repetir las cosas. Me paré a su lado cuando se hubo sentado.

-Aprender a usar estos aparatos es algo que todavía no me ha interesado, así que si pudieras....

-Usted dirá.

-Illian Vesper.-Jay tecleó el nombre-. Necesito su dirección exacta, sé que es de Moscú pero....

-Vaya-musitó al ver las noticias que aparecieron en la pantalla, varias en las cuales salía la fotografía de Faye-. Es su padre-dijo refiriéndose a ella.

-Asesinaron a su familia hace cinco meses, no conforme con eso la inculparon.-Es una suerte que no enloqueciera en el desierto para al final terminar creyéndose la asesina de su familia de tanto que lo oyó antes de huir. Todos la señalaban, hasta sus supuestos amigos-. ¿Dónde está su antigua casa?

     Jay leyó un artículo donde aparecía el que fue su hogar, Faye había crecido en una preciosa urbanización, en una casa grande y hermosa que ahora era rodeada por una cinta amarilla prohibiendo el paso.
    
-Quiero que vayas allí, busca fotografías, vídeos, revisa hasta debajo de las piedras si gustas, pero no te atrevas a aparecer aquí con las manos vacías.-Fue una clara amenaza que Jay captó dándome su palabra de que traería lo que pedí.

    Me encaminé hacia el gimnasio, escuché vítores dentro cuando llegué a las puertas. Sólo pasaron dos horas desde que Drako y Faye habían entrado, ¿por qué tanto alboroto? 
    Abrí las puertas, quedándome de pie en el umbral al dar con el motivo de la celebración; Faye peleaba contra siete Assassins al mismo tiempo, mientras algunos más observaban la lucha desde las gradas. Busqué a Drako con la mirada, estaba de pie y con los brazos cruzados fuera del "ring".
    Volví a mirar a Faye mientras me acercaba a él, no lo hacía nada mal, se defendía con un báculo plateado, vestía de negro y sus manos iban cubiertas por guantes del mismo color. 
    Estaba muy guapa, aunque ella siempre lo estaba; giró, golpeando en el acto a tres de los siete atacantes y no perdió de vista a los otros cuatro quiénes se le fueron encima de uno en uno con sus espadas, la rubia esquivó y bloqueó con gracia cada ataque.

-Tu chica aprende rápido-comentó Drako. Enarqué una ceja, ¿mi chica?-. No te hagas-sonrió, guiñándome un ojo-. Traje a algunos hermanos del Clan para ayudarla, es aguerrida, nada fácil de doblegar.

-No esperaba menos.

   Faye todavía no se percataba de mi presencia, su concentración era exclusiva para sus contrincantes, o eso creía yo hasta que giró un poco la cara y me lanzó un beso, reí porque ni esa distracción logró sacarla del todo de lo que hacía. Uno de los Assassins con los que entrenaba quiso aprovecharse del momento, pero Faye lo golpeó en el estomágo y luego en la cara, y fue a por el siguiente.

-Es natural en ella-susurré.

-¿Sahar Cassul orgullosa de alguien?-dijo Drako, burlándose-. Si pudieras ver cómo se ilumina tu cara con su sola presencia, verla en esta faceta sólo te hace más feliz de lo que ya eres con ella. Sin duda alguna se complementan.-Agradecía que Drako respetara la íntima e innegable relación que ya se había establecido entre Faye y yo. Se aclaró la garganta, su rostro adquirió seriedad-. Es muy pronto para Faye.

-Claro que es muy pronto, su familia murió hace cinco meses y los asesinos siguen sueltos. Súmale el hecho de que tuvo a la supuesta autora material enfrente; sé que sanar, para ella, será difícil. Un largo camino, y lo hemos hablado, le he dicho que debe canalizar su odio, confío en que lo logrará, Drako.

-A largo plazo-susurró. No quitaba la mirada de la pista donde se desarrollaba la pelea-. Tuvo una pequeña práctica en el gimnasio de Palacio en Providencia, Erza y Riza le estaban enseñando unos movimientos con la espada, se salió de control, casi hiere a Erza de gravedad.-No me sorprendió la acción en sí, sino que Faye no llegó a comentarme el incidente-. Por la expresión de tu rostro debo suponer que no te ha dicho nada, seguro no quiere ser motivo de preocupación para ti.

-Vio los fantasmas de quienes despiertan su odio y arremetió contra quien estaba más cerca, es normal-argumenté. Todos los que han entrado en el Clan tenían un duro pasado y han tenido que recorrer el mismo camino que le tocaría recorrer a ella-. Asegúrate de que combata esos fantasmas, llévala al límite.

-Cómo ordenes, Euzma Sahar-susurró.

     Faye se aproximó a nosotros con una sonrisa que no entraba en su cara de lo enorme que era, me gustó verla así, pero ¿en serio le había gustado la experiencia?

-¡¿Me has visto?!-preguntó, emocionada. Tenía el labio inferior partido y sangraba, el ojo derecho empezaba a hincharse.

-Sí, y me sorprende, es la primera vez que un aspirante está feliz de que lo golpeen-respondí. Faye soltó una carcajada-. Me encanta ser tu bufón personal, Vesper.-No me enfadé, pero no entendía qué era lo que le había causado gracia, si el comentario que hice fue en serio.

-Es que no es el que me golpeen lo que me hace feliz, sino descargar un poco la tensión, pateé algunos culos y entre ellos el de Drako, ¿no te lo dijo?-dijo, mirando altanera a Drako.

   El hombre se aclaró la garganta cuando seguí la mirada de Faye.

-¿Ah, sí? No hizo ninguna mención al respecto.

     Drako resopló.

-Tengo que ir a prepararme para marchar a la empresa, pasen un buen día-se despidió, caminando de espaldas y luego giró sobre sus talones y salió.

   Fue divertido ver a Drako huyendo con todo su disciplinado, desagradable y severo orgullo herido, porque es que el hombre era muy estricto de los cojones; una vez tuve un profesor así de serio e inaguantable. Al menos a Drako pude golpearlo, su primer ataque lo bloqueé al instante y ambos nos sorprendimos, si bien me dio una paliza me contentaba con que al final logré cogerle el ritmo y pude defenderme; se puso difícil cuando fue a Providencia y volvió con esos ninjas experimentados, difícil pero lo disfruté. Liberé tensión entrenando, aprendiendo a defenderme, y en el proceso descubrí que me gustaba, después del sexo con Sahar, el desestresarme de esta manera tan poco usual y violenta. 
    Sahar y yo nos separamos en la sala de estancia, le dije que iría a tomar una ducha, vi su intención de acompañarme, lo insinuó pero en lugar de llevar a cabo la acción se dirigió al comedor informando que me esperaría allí. 
     Sentía la necesidad de meterme a la ducha con ella y acabar lo que empezamos en el estudio antes de la interrupción de Drako, me pudo el miedo a tentar a la suerte que habíamos tenido al no sufrir la misma situación que en Providencia. No se me borraba de la cabeza la imagen de Faye cayendo en la inconsciencia por mi culpa, había sido un alivio que en lo que iba del día se le viera muy activa. Aunque la pasada vez no se notó hasta que ocurrió, sólo esperaba que no se repitiera, que siguiera así de bien.
     Le pedí al ama de casa a la que mi padre le pagaba para hacer las labores de limpieza y la comida, que nos sirviera el desayuno. Drako me la había presentado esa mañana, una amable mujer de nombre Gwyneth; dejó algunos diarios a mi alcance junto a mi desayuno, Drako sólo se bebió el zumo.

-¿Hiciste lo que te pedí?-le pregunté. Faye entraba al comedor y se sentó a mi diestra-. Déjame curarte.

    Le fui a poner la mano en el moratón pero ella evitó que lo hiciera, esquivándome.

-Sí, los Griffin estarán encantados de recibirte el Sábado en la noche-respondió Drako, yendo hacia la salida-. Hablamos a mi regreso.

    No le había quitado los ojos de encima a Faye mientras lo escuchaba hablar, ¿por qué había rechazado mi ayuda?
     La chica dio un sorbo a su zumo antes de hablar.

-Quiero llevar las marcas conmigo-dijo.

-¿Es como la cicatriz? Qué obsesión la tuya con las marcas.

     El comentario no era para tomárselo a mal, sonreí y me incliné para darle un beso rápido en los labios.

-¿Qué de gracia tendría que entrenara y no tuviera prueba de ello en mi cuerpo?

    Sahar cogió una taza de té entre sus manos, observándome mientras se la llevaba a los labios para dar un sorbo. Ella conocía mis razones, no importaba cuánto quisiera engañarme a mí misma diciendo en voz alta ese montón de palabrería barata, ella veía dentro de mí. 
-Quieres llenarte de cicatrices no cómo prueba de tus entrenamientos-aseguró-, lo haces porque es un constante recordatorio de lo que pasó con tu familia, tu camino hacia tu vendetta y tu forma de pagar tu supuesta deuda por no haber estado allí e irte con ellos. O en todo caso, el que no avisaras de tu llegada a Moscú por querer sorprenderlos.-Paseó su dedo pulgar por mi labio inferior hasta llegar a la herida que allí tenía-. Crees que lo mereces porque debiste estar en casa ese día, crees que lo mereces porque vives en la culpa, una culpa que no tienes. Entiéndelo, Vesper, nada ganarás viviendo bajo la culpa, es un sinsentido.

    Comí en silencio, ella apartó los periódicos que tenía sobre la mesa poniéndolos en la silla que estaba a su izquierda.

-Malas noticias en demasía-susurró. Y el susurro fue seguido del regalo más bonito y malicioso del mundo: su media sonrisa.

   No sé si lo hizo a propósito o no, pero me hizo sonreír también. Creo que fue el modo en que hizo el comentario sobre las noticias, enarcando las cejas y acompañarlo con la sonrisa, como si le divirtiera y no le asombrara. 
  En resumen: no eran una novedad las malas noticias en el mundo fuera de Providencia.
   Se dedicó a observarme sin probar bocado de su desayuno, me veía comer a mí y con eso sólo consiguió ponerme nerviosa. Casi se me cae el vaso de zumo, reí, ella me siguió y era una risa preciosa que pocas veces oía porque la Princesa Assassin era imperturbable, dueña de sus actos y medía cada uno de ellos, como calculaba todo lo que decía.

-¿No piensas comer?-inquirí.

-Mi hambre no es del tipo que se calme con este tipo de alimentos, como esto por costumbre-respondió, probando, al fin, un bocado-. Circe creía que era necesario mantener algunas costumbres humanas que me hicieran "normal", estos alimentos no me hacen ni mal ni bien a decir verdad-prosiguió después de beber de su vaso de zumo-. No me llenan, no el tiempo suficiente.

-¿De qué es tu hambre, entonces?-Fui cautelosa al hacer la pregunta.

    Sahar ladeó la cabeza, presencié un escalofriante amago de sonrisa que llegó acompañado de un rápido brillo carmesí en sus ojos. Apareció y desapareció cual relámpago.

-Sangre, muerte y sexo-respondió. Desvió la mirada hacia su comida-. Las dos primeras se pusieron peor cuando llegó mi madurez sexual, a saber qué clase de monstruo soy, pero no me importa.-Su rostro no mostraba ninguna emoción, a Sahar le gustaba ser así, no le molestaba o preocupaba, en lo absoluto le jodía ser así, lo aceptaba-. Sabes que ser Assassin me ayuda a saciar las dos primeras-dijo, levantando la mirada-. Drako me ayudaba con el sexo y por lo mismo aplacaba el resto, quiero repetírtelo para que entiendas y confíes en mí. Te soy leal, Faye.

    Que sintiera la necesidad de recordármelo me hacía sentirme una mierda porque he sido injusta experimentando celos que no deberían ni existir.
     Entrelacé mi mano con la de ella.

-Perdóname-Sahar quiso interrumpirme, me apresuré a continuar-, nunca había tenido algo así de perfecto y siento que va muy rápido, creo que es lo que me hace buscar cosas donde no las hay, y el que tú y Drako hallan intimado, el que fueran tan cercanos, el que él fuese el primero, el que haya estado antes que yo, todo eso me hace querer dudar de que esto es real. Prefiero sabotearlo, de manera inconsciente busco que acabe ahora que llevamos escaso tiempo, a que....-Besó mi mejilla de imprevisto, y se quedó así cerca mío-...termine enamorada en demasía-dije, usando su elegante palabra.

    Besó muy quedo mis labios, un ligero roce apenas perceptible, no lo hacía para calentarme y sin quererlo lo lograba.

-Creí que ya lo estabas-sonrió.

-Entonces yo soy tu alimento-dije, pensativa. Sahar rió muy fuerte-. ¿No lo soy?

-No es cómo te veo, y sobre todo no es nada romántico-argumentó, llevándose una tostada con mermelada a la boca, le dio un mordisco y guiñó un ojo.

-Loca perdida, Sahar-susurré, levantándome para recoger los platos.

-¿Qué?-Me imitó.

-Estoy enamorada en demasía-sonreí.


    

          


    
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viernes, 27 de enero de 2017

Huellas XXVIII


    Entreabrí los ojos despertando así de una horrible pesadilla. Nunca acabará, sea reciente o pasaran los años que pasaran estaría presente la forma en que los encontré, perdí todo y conocí el rencor, el deseo de matar con mis propias manos a quien me los arrebató. 
    Di un golpe contra el colchón, cerré los ojos y recordé sus sonrisas. No querrían que me sintiera así.
    Extrañaba a mis padres, extrañaba a mi hermano.
   Sequé la lágrima que avanzaba despacio por mi mejilla; miré la hora en el reloj de la mesita de noche, eran las cinco con treinta y cinco minutos. Me pregunté a dónde habría ido Sahar, no estaba a mi lado y no se sentía en el baño; di la vuelta quedando boca abajo en su lado de la cama, su aroma seguía impregnado en la almohada, sonreí pensando en la posibilidad de haber pasado muchas vidas, anteriores a esta, a su lado. Ese único pensamiento y el recordatorio de que la tenía para mí me devolvían un vestigio de felicidad al que quería aferrarme, mi salvavidas en medio de este océano de dolor y sangre, porque tenía que ser honesta. Sentía que cosas malas pasarían, su mundo no era fácil y el mío no era distinto, quería usar todo lo que aprendiera con ella en contra de Viktor. Sin embargo, mis asuntos personales debían quedar de lado al menos por un tiempo, por mí y por ella, porque no quería ponerla de nuevo en una posición difícil con la psicópata de Amanda.
    Me metí a la ducha, el sueño me había abandonado aunque el cansancio por la nochecita -y parte de la madrugada-que tuvimos, persistía. El dolor, el delicioso dolor en mi cuerpo me hizo reír por lo bajo.

-Te amo, jodida-susurré, pensándola.

     Después de vestirme salí en su busca, en la sala de estancia no se encontraba, ni en la cocina, llegué a perderme en ese amplio apartamento y terminé de nuevo en la cocina. Ni idea de cómo pasó. Volví a la estancia, miré hacia el balcón e imaginé que podía estar o en la azotea o en el estudio de su padre. Me decidí por este último; noté que la puerta estaba abierta y me asomé, sólo que no esperaba encontrarme con una escena que me rompió, la vi cerca de Drako, sus rostros juntos uno frente al otro casi al borde de un beso. Sahar acarició su mejilla mirándolo a los ojos. 
    Se veían muy bien juntos, hacían bonita pareja, Drako era más alto que ella-a pesar de los zapatos de tacón que calzaba la morena-razón por la que debía inclinarse un poco. Yo sabía que él había desarrollado otro tipo de sentimientos por Sahar, lo suyo por ella iba más allá de lo carnal, y Sahar pues....era una misteriosa criatura cuya naturaleza iba de lo agresiva, peligrosa, y en el plano sexual insaciable. Drako podría darle lo que yo no, pensaba mientras caminaba de regreso a la estancia.
   Me detuve un segundo y volví sobre mis pasos, esta vez entrando al tiempo que Drako salía, inclinó un poco la cabeza en clara señal de saludo. Forcé una sonrisa en respuesta.
    Sahar estaba de espalda viendo alguna cosa en el escritorio, me pegué a ella rodeando su cintura con mis brazos, la oí reír. Besé su cuello, ella ladeó la cara buscando contacto con mi boca, sentí su mano izquierda en mi nuca atrayéndome para fundirse en un beso muy pasional, su lengua asaltó mi boca dejándome en jaque, gemí en la suya cuando apenas se apartó.

-Buenos días, Vesper-sonrió.

-Buenos días de madrugada-reí. Me paré a su lado y la miré a ella, su sereno rostro. Sus ojos, que se encontraron con los míos, me miraban con devoción y supe que no podía haberlo besado a Drako, que eso que vi era por otra razón-. ¿Y todo esto?

-Drako estaba haciendo una retrospectiva-respondió-. Fotografías de vigilancia a algunos Lugartenientes de los Gobernantes mundiales, y de los círculos más importantes de los Blood Drynka, alguien está entorpeciendo la paz entre estos últimos así que es  prioridad buscar vínculos que unan a la Élite humana con la Élite Blood Drynka.

    Explicaba y señalaba las imágenes que tenía dispuestas en fila una al lado de la otra. Había un espacio que separaba a un grupo de fotografías de otro; en las del grupo de la izquierda aparecían personas que podían pasar muy bien por modelos, entre ellos Tristán, el Blood Drynka del que ella desconfiaba. 

-Ellos son los Griffin-dijo al verme coger la fotografía de una pareja-, se encargan de velar por la seguridad de los Blood Drynka de América del Norte, comparten la tarea con una mujer en América del Sur.

-No han hecho un buen trabajo-ironicé, considerando las desapariciones y muertes.

-Nina llamó a Drako y le notificó que algo estaba pasando en la Casa Griffin, que han habido movimientos sospechosos. Resulta que Tristán se está quedando con ellos cuando los Alyosha son dueños de un prestigioso hotel que es lugar de asentamiento de Blood Drynka.

-¿Crees que éstas personas tienen la mano metida en la conspiración contra su propia gente?-pregunté, Sahar asintió-. Viktor-susurré al ver la foto donde aparecía él.

-Si él está involucrado lo sabremos y nos ocuparemos, de que hay humanos de la Élite ensuciando el tratado de paz los hay. Sólo debemos ir confirmando cuántos y quiénes son, actuaremos según como creamos conveniente porque la idea no es iniciar una guerra sino impedirla.

    A Sahar no la noté muy de acuerdo con el tema de evitar un enfrentamiento. Pero no era el único motivo que le molestaba.
     Me senté en uno de los sillones que se hallaban delante del escritorio, ella se giró, le extendí la mano y la cogió. La atraje, haciendo que se sentara en mi regazo, besó mi cuello mientras la rodeaba con mis brazos; así, cercanas, en silencio, esperé a que hablara. Si algo tenía Sahar era un nivel de hermetismo extremo.
    Ser paciente era la clave.

-Amanda incendió la casa de su familia en Los Hamptons, con los invitados dentro-susurró. Me puse tensa de inmediato, sabía que esa mujer era mala, estaba loca y era aliada de otro loco. Llegué a ver entre esas fotos una donde Viktor estaba con la madre adoptiva de la rubia...-. Tengo la impresión de que vuestras historias son similares-continuó, interrumpiendo mis cavilaciones.

-No puedes comparar lo que me hizo, Sahar....

-Escúchame-pidió, incorporándose en mi regazo para mirarme-. Fui anoche con la intención de verla, y lo hice, la vi salir de la casa cuando todo estalló. Dijo que todos los que estaban dentro eran culpables de muchas atrocidades, lo cual es cierto, una de esas atrocidades es la muerte de nuestra madre biológica y el hombre con el que se casó tras el abandono de Caín. Faye, vuestras historias no son tan diferentes, ella también busca venganza.

    Negué con la cabeza, Sahar puso sus manos en mis mejillas y me miró a los ojos, limpió las lágrimas que corrieron por mis mejillas porque sólo la mención de Amanda me representaba dolor.

-No quiero que sea motivo de discusión entre nosotras-le dije, la voz se me quebró-. No quiero darle un voto de confianza, por favor no me lo pidas, no me pidas que le dé el beneficio de la duda sólo porque busca venganza como yo, porque no puedo darle tal cosa. Su vendetta debió llevarla hasta mi padre y mira lo que hizo. Encontró los vínculos entre mi padre y Viktor, si acaso su vendetta es contra él también, ¿por qué a mi familia y Viktor sigue con vida cuando lo ha tenido cerca todo este tiempo?-Lloré de la rabia que sentía, y esperaba que ella entendiera que me refería a la fotografía de Viktor y la madre adoptiva de su hermana.

   Sentada en mi regazo me abrazó, hundí mi rostro en su cuello y la apreté a mí. 
   Dolor, dolor, eso sentía.
   Me costó dejar de llorar, ella se mantuvo cerca sin decir nada. Aguardando a que me calmara y aún después de haberlo hecho no habló, se hallaba en mi regazo, nuestras manos enlazadas después de que las mismas secaran mis lágrimas. No sería yo quien interrumpiera el silencio, no me apetecía, el cabreo no había disminuido del todo. Sahar no podía comparar la vida de su hermana con la mía porque ella lleva viviendo durante años cerca de Viktor y sus jefes psicópatas, a la sombra del hombre que encabezaba dicha sociedad. Y había sido ella quien asesinó a mi familia, había sido ella.
   La rabia creció tanto que no noté que mis manos apretaban un poco más fuerte las de Sahar hasta que ella las llevó a sus labios y las besó, sus labios me trajeron de vuelta al estudio. Habíamos acordado no discutir por culpa de Amanda, y allí estábamos, acabando de hacerlo. 

-¿Cómo era tu padre?-preguntó de pronto.

-¿A qué viene tu interrogante?

-Es que sabes más de mí que yo de ti-alegó. Era cierto a medias, había mucho de ella que no conocía todavía-. Háblame de ti, de tu familia.

-¿No traería eso a colación a....?

-Shhhhh.-Besó mi mano izquierda-. No te pido malos recuerdos, Vesper, te pido buenos, los que deberían importar, a los que deberías aferrarte.

    ¿Esto sería así siempre? ¿Velaría por que estuviera estable en todo momento, en todos los aspectos? 
   ¿Pero qué hago? pensé. Una semana no era suficiente para empezar a preguntarse si tendríamos toda una vida juntas, la idea de que ya vivimos varias me dio algo de esperanza porque si había algo verdadero en todo esto era mi amor por Sahar, sea heredado de otras vidas o no yo la amaba, nunca había estado tan segura de algo. Intentaría no pensar en nada más que el presente, no en un "siempre" porque la eternidad la teníamos aquí y ahora, mientras nuestras manos estaban entrelazadas, mientras la tuviera sentada en mi regazo....

-Illian era el tipo de persona que adoraba ayudar a todo el mundo...-empecé, la sonrisa de Sahar, esa que pude oír, me dio pie y ánimo para continuar-...., mi madre y él se conocieron mientras estudiaban medicina, fue amor a primera vista.-Sahar no comentó nada al respecto, creí que preguntaría sobre ese amor o diría algo en contra, pero en lugar de eso ella calló y esperó a que prosiguiera con mis anécdotas-. Mi madre era hija única, inteligente, una buena mujer, mi padre me confesó que cayó preso de su mirada y de la candidez que proyectaba; día a día los veía tan felices, Sahar, se graduaron juntos y se casaron el mismo día de la graduación, había un vídeo, fotografías.-Recordar la historia de amor de mis padres me hizo sonreír, Sahar tenía razón, son los momentos felices los que deberían importar-. Siempre los convencía de ver el vídeo y que me contaran la historia antes de dormir, me consentían todo-reí.

-¿Quién no te consentiría todo, Faye?-susurró.

   La ternura poco conocida de Sahar. No, me corrijo: la desconocida ternura de Sahar, porque sólo yo había sido testigo y "víctima" de ella.

-Mi padre era huérfano, pasó de hogar en hogar hasta que tuvo la mayoría de edad. Siempre fue bien en el colegio, alumno prodigio-proseguí-. Al principio tuvo roces con los padres de mi madre pero siempre lucharon por su amor, y es que se amaban tanto, confieso que al verlos deseé en secreto tener algo como lo que ellos tenían.-Sahar se incorporó y me observó con cierto interés, sin decir nada se acercó y besó mis labios, apenas un roce que consiguió alterarme y desear más. En cuanto se hubo apartado sus labios se curvaron en una media sonrisa, la adoración brilló en su mirada-. ¿Es tu forma de decirme que ya no tengo que desearlo porque se han hecho realidad los sueños de una niña?

-Lo que sentían tus padres no es ni remotamente parecido a lo que siento por ti, ni a lo que sientes por mí. Les sobrepasa-dijo, volviendo a su postura inicial, su espalda pegada a mi pecho, ladeé la cabeza un poco quedando mi mejilla muy cerca de su frente-. Nos sobrepasa-añadió en un susurro.

    No podía contradecirla, hasta yo comenzaba a ver que aquello que estábamos iniciando era muy grande. 

-Mi padre me compró mi primera bici cuando cumplí los seis años.

-¿Qué es bici?-preguntó, dejándome boquiabierta ante tal interrogante. Si no sabía qué era una bici significaba que Sahar no....

-Es un medio de transport....-callé, y me tocó preguntar-. ¿Sahar, nunca has conducido una bici? ¿Nunca has montado una?

-No-respondió, su tono de voz sonó inseguro-. ¿Es algo malo no saber montar una bici? 

   Reí. Sahar volvió a incorporarse y me miró frunciendo el ceño.

-¿Qué es lo gracioso? 

-Nada, pequeña mía, es sólo que me sorprende que sabiendo tantas cosas montar bici sea lo único que no-respondí. Besé su mejilla.

-No tuve tiempo para niñerías cuando era pequeña-dijo con esa altivez que era natural en ella pero no desagradable. 

   Nunca había encontrado la arrogancia atractiva y, sin embargo, en Sahar, esa prepotencia lucía porque no era que ella quisiera o intentara ser superior a los demás, no era una prepotencia grosera. Era su acento, su voz, era un efecto de ese binomio.

-Lo sé, lo sé, fuiste educada para cosas más importantes.-Jugué a imitar un tono pedante. Sahar achicó los ojos-. Te voy a enseñar, tienes mi palabra-dije, levantando la mano derecha en señal de juramento.

-Si es así de importante saber montar una bici, y más aún si es importante para ti, entonces sí, enséñame.-La atraje de nuevo a mi cuerpo, que fácil era hablar con ella y sería divertido enseñarle algo-. Sigue hablándome de tu familia, por favor.

     Me había relajado hablar de ellos y Sahar lo notó, razón por la que pedía que continuara. Pero quizá no era la única razón, estaba mostrando verdadero interés.

-Cuando mis padres me dieron la noticia de que tendría un hermanito me hizo mucha ilusión, a pesar de que en el colegio mis compañeras me decían que tener hermanos era lo peor, un fastidio. Y que mis padres no volverían a prestarme la misma atención-conté. Qué equivocadas estaban-. Mi hermano fue lo mejor que me había pasado, Elliot era un bebé hermoso y yo lo cuidaba, le di ayuda a mi madre cuando padre estaba trabajando. ¡Cambié pañales!-reí.

    Sahar se apartó de mí, caminó hacia el escritorio y se recargó en él de frente a mí; cruzó sus brazos, ladeando un poco la cabeza, era un gesto característico de ella heredado de su padre a quien he visto hacerlo también. Sonrió.

-¿Qué?-dije. No entendía a qué venía aquello.

-Me gusta lo que he escuchado hasta ahora, sólo eso-admitió.

-Lo demás son tiempos tristes-susurré, bajando la mirada-. El diagnóstico de leucemia en mi hermano nos dejó un vacío que el mismo Elliot se encargó de mantener lleno con su infinita energía, superó incluso el tiempo estimado.

    Sahar se agachó frente a mí, besó mis manos. Encontré mi triste reflejo en sus ojos cuando levanté la mirada.

-No fueron tiempos tristes después de todo, tuviste momentos felices en medio de la tormenta que significó su enfermedad-señaló. Y sus palabras fueron a parar a mi corazón que sentía en un puño al recordar el día exacto en que escuché a mis padres hablar sobre la enfermedad de mi hermano, su inminente muerte me dejó una impresión que aún después de grande seguía llevando conmigo, siempre afligida, preocupada, intentando que nada de lo que experimentaba se notara. Dejándome llevar por el buen ánimo de Elliot. 

   Las palabras de Sahar devolvieron la calidez a mi alma atormentada, la abrazaban. Sólo que por mucho que pensara en esa parte, seguía estando la otra donde no fue una enfermedad de la que ya sabía, la que me arrebató a mi hermano, sino que todo ocurrió por sorpresa y de mano de una persona que para colmo estaba emparentada con ella.

-Llevaba varios regalos conmigo ese día-susurré-. Muchos de los cuales eran para él.

   No hizo falta decir mucho más, Sahar entendió a qué día me refería; me negué a mencionar a Amanda porque no volvería a lo mismo, discutir con Sahar siendo esa bruja maldita la razón.
  Sahar regresó al escritorio, repasaba con la mirada las fotografías una por una y en silencio. Si bien no quería discutir con ella por Amanda, sí me apetecía entender de qué iba su reciente cercanía con Drako, ¿es que acaso no le bastó estar conmigo? ¿Acaso lo necesitaba a él? 

-¿Ha pasado algo entre Drako y tú?-¡Por Dios, Faye! ¿No podías ser más discreta? pensé.

-Ha pasado mucho entre Drako y yo, Faye, lo sabes-respondió, despreocupada.

-Los vi hace rato muy....-Sahar dio media vuelta-....cercanos-finalicé.

     La culpabilidad se dejó ver en su preciosa faz, no me gustaba porque sólo le daba motivos a mi imaginación para sacar conclusiones. 
-Olvídalo-me apresuré a decir.

-Nos besamos ayer poco antes de marcharnos a la empresa-dijo. Me puse de pie, encaminándome hacia la puerta-. Pero nada más, porque no significó más que una despedida-levantó la voz, y me detuve con la mano ya en el pomo-. Ya no es necesario acudir a él ni a nadie para saciar mi jodida pulsión, porque sólo me apetece estar contigo, sólo me apetece saciarla contigo.-Me giré para verla, ella se mordió el labio inferior y se dispuso a continuar-. Sólo viste que estábamos cerca, y volviste a suponer, Faye; no pasó nada, no hubo beso, pero mi libido sigue allí y me toca luchar contra mi naturaleza. Una cosa es desear follarme a alguien, pero es mi elección no hacerlo por respeto a ti, porque se siente diferente y mejor cuando lo hago contigo.-Me vi prisionera entre su cuerpo y la puerta, no la vi venir-. Eres todos mis motivos para rechazar mi instinto, aprisionarlo aunque duela, y dejarlo escapar contigo-susurró, rozando mis labios durante dicho susurro-. Soy leal a ti, Forastera, ¿cómo te lo hago entender?

-Quisiera ser la única que despierte eso en ti, que nadie más lo hiciera.

-La pulsión sólo está allí, no es que alguien la despierte, sólo es y está. Excepto contigo-aseguró, mirando mis labios, y sus ojos comenzaron a cambiar. Lamió sus propios labios-. Contigo la pulsión resulta más intensa.-Sus labios besaron mi mentón, sentí sus dientes mordiendo muy quedo mi mandíbula-. Mis miradas son sólo tuyas, mi irrefrenable deseo es provocado por ti, mis besos....-y diciendo esto me besó despacio, rodeé su cuello con mis brazos sonriendo en medio de ese lento y sensual beso. Gruñí cuando sus manos levantaron la larga falda que elegí esa mañana, acariciando mis piernas, mis muslos en el proceso al tiempo que nos comíamos la boca.

     Apenas llegó a rozar mi coño por encima de mis braguitas cuando nos vimos interrumpidas por la llamada a la puerta, hecha por el inoportuno de Drako de quien oímos su voz diciendo que debíamos parar, "por mi bien". Yo estaba bien, hasta el momento no me había sentido debilitada más que por la noche que tuvimos, eran efectos secundarios distintos a los de hace un par de días. Nada qué ver con mi desmayo-hemorragia incluida-de ese entonces.

-¿Qué demonios quieres, Drako?-preguntó Sahar de mala gana, sin abrir la puerta. Dos detalles muy interesantes: pierde todo pudor en la cama, y cuando la interrumpen estando al borde de la excitación. Su agresividad es más evidente en esos instantes.

-La atención de Faye Vesper por unas horas-pidió el Blood Drynka. Fruncí el ceño, ¿me quería a mí?

-Está ocupada-dijo Sahar.

-¿Debo recordarte que fuiste tú quien me dijo que debía empezar su entrenamiento hoy?

    Sahar se relajó, sus ojos seguían estando encendidos. Suspiró.

-Adelante-dijo, rindiéndose.

-¿Qué entrenamiento?-inquirí, alternando la mirada de uno a la otra.

-Querías ser parte del clan, ¿no?-sonrió Sahar. Los ojos felinos iban desvaneciéndose-. Empiezas hoy, a falta de Declan tu segundo profesor tomará su turno antes de partir a la empresa donde quedó a cargo. 

    Drako hizo una mueca de hastío, al parecer el trabajo de oficina no era de su agrado.

-Ve a cambiarte la ropa por algo más cómodo-dijo, dándome una revisión completa con la mirada.

    Sahar asintió añadiendo un "Por favor".
    Drako me siguió hasta el dormitorio, esperó afuera a que yo me cambiara. Cogí un conjunto deportivo negro de entre los que había llevado en el equipaje; mentiría si dijera que no me sentía nerviosa. Para Sahar, ser la guerrera que es, debió llevar muchos golpes, y Drako debió ser uno de sus maestros.
   Íbamos de camino a un gimnasio que poseía el departamento, él caminaba delante, también se había vestido para la ocasión. Sí, la ocasión era darme una paliza. Ya tuve algo de experiencia peleando con Erza y Riza, me repetía. Usamos espadas, esto no ha de ser diferente. Aunque Drako podía llegar a ser más rudo.
     Paró, abrió las puertas que tenía enfrente, se hizo a un lado y con un ademán me invitó a pasar la primera.
     Aquél espacio asemejaba al lugar de entrenamiento en Palacio, no habían ventanas, y cuatro antorchas se repartían en cada esquina de la habitación. El piso era de concreto, de las paredes colgaban todo tipo de armas, sobre todo espadas de diferentes diseños. No hacía calor pese a ser cerrado, y el frío no era porque hubiese algún aire acondicionado porque tampoco, sólo hacía frío; las flamas de las antorchas eran de un color azul zafiro que le daban un toque místico al lugar. 
   Me paré en medio mirando el alto y oscuro techo.

-¿Nerviosa?-habló el Blood Drynka, cerrando las puertas tras de sí.

-¿De estar encerrada con un vampiro que fue amante de la chica que me gusta?-solté, sin mirarlo directamente a él sino a las gradas que estaban de un lado y otro del gimnasio-. No, en absoluto. Estoy muy feliz de que su amante y su prometido me entrenen-ironicé-. Puedo estar cagada, insegura, dudosa, inquieta, un poquito meada encima, ¿pero nerviosa? Qué va, nunca-dije, y a fuerza sonreí.

    A Drako le cambiaron los ojos de color, se veían muy azules, no llegué a detallarlos bien porque se abalanzó sobre mí sin darme tiempo a reaccionar.
 
     

         
 

        

        
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