Spin-off

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lunes, 12 de septiembre de 2016

Huellas VIII


     Estaba muy concentrada sintiendo en la piel, lo que un beso consigue transmitir. Sintiéndolo en la piel y en el alma, si es que la tenía, era la primera vez que encontraba la cura al vacío que llevaba años experimentando. Un beso era una conversación, nuestra conversación, tan íntima como esa que iniciábamos cuando nos mirábamos; ya no me hallaba en esa habitación, y tanto así que Circe tuvo que aclararse la garganta para llamar nuestra atención.
    Nos separamos, sonriendo, ella un poco apenada. Se sonrojó.

-Agradezcan que fui yo quien las encontró y no el prepotente de Declan-dijo Circe. Faye cruzó los brazos, le guiñé un ojo-. Las intenciones de Declan son buenas, quiere resguardarlas a ambas. A ti por el afecto que te tiene-sonrió, mirándome con cariño maternal-. Y a ti por ser la prioridad de esta chica a la que has revolucionado por completo.

    Me gustaron esas últimas palabras de Circe porque eran acertadas, Faye me había revolucionado. Y me gustaba, me gustaba sentirme así, me gustaba sentir así, Faye me tenía en sus manos.
-¿Qué es tan importante para que hayas decidido entrar sin llamar a la puerta antes, madre?-pregunté, cortándole el rollito de "madre aliada de un amor clandestino".

-¡Yo llamé a la puerta!-exclamó Circe, haciéndose la ofendida-. Tú estabas ocupada intentando hacerle no sé qué a Faye.

-¡Circe!-gritamos la rubia y yo.

     Circe soltó una carcajada no entendí qué era lo gracioso; mi madre me dio un beso en la mejilla y le dijo a Faye que me tomaría prestada por unas horas, y me devolvería para el almuerzo o poco más.  
     En el camino que emprendimos por el pasillo agradecí que estuviera en silencio, tuve tiempo de pensar en lo que acababa de pasar; no necesitaba entender porque no había nada qué entender, sólo pensar. En su boca, su lengua rozando la mía, despacio. Sus ojos, desde el instante en que caí en su mirada fui prisionera. 
   Yo no me arrodillo ante nadie, y sin dudarlo lo haría ante ella. Acababa de aprender lo que significaba ser vulnerable, acababa de descubrir mi debilidad. De esto quería protegerme Declan, mi padre no querría a una hija vulnerable, si entre mi hermano y yo me prefería por encima de él, era porque no tenía debilidades y Vadhir sí. Yo no conocía más que la fuerza y la arrogancia.

-Me inquieta que estés pensativa, Euzma-comentó Circe, mientras doblábamos una esquina rumbo al estudio de mi padre-. ¿Es por el ataque en tu contra o por lo íntimas que se han vuelto tú y Faye?

-No respeté a Declan, no respeté a mi padre éste día-dije, entrando después de ella al estudio. Cerré la puerta detrás de mí.

-Hace meses que has estado acostándote con Drako. Tú padre y Declan no han protestado por eso, es más, lo han consentido.

-Sabes que son razones distintas, Drako no me vuelve vulnerable. Me temo que Faye sí, y en la época que corre no puedo darme el lujo de serlo; padre no será benevolente si se entera que la chica a la que "mató" despertó el lado humano de su hija.-Cogí de una de las estanterías un libro por azar-. Declan ya me lo había advertido, él notó mi circunstancia antes que yo, la mañana siguiente en que saqué a Faye de prisión y la traje a palacio. Padre no será indulgente con ella, yo no puedo morir, pero la persona que me hizo sentir por primera vez sí puede. Es lo que Dec ha intentado evitar, el que me involucrara más con ella. ¿Por qué no le hice caso?

-Porque nadie manda en tus sentimientos, tú elegiste aceptarla con todo lo que eso supondría. Porque la protegerás de tu padre y de quien sea.

     No despegué los ojos del libro. Leía sin leer en realidad.
   Cuando llegue el momento sabré defenderla, le dije a Dec anoche. Levantar mi puño contra mi padre, nunca imaginé que haría cosa tal, y esperaba no llegar a eso.

-Le prometí venganza contra los asesinos de su familia, buscaré a Viktor Strauss....

-No-interrumpió Circe. Levanté la mirada, confundida-. Viktor Strauss no puede morir antes de tiempo, si se adelanta su muerte habrían eventos que cambiarían de lugar y empeorarían las cosas.

-¿Qué eventos?

-En un par de semanas sabrás de uno de ellos, por ahora confórmate con saber que su tiempo llegará, pero no será Faye quien lo mate. Viktor morirá por la Espada de Caín, morirá por tu mano y sabrás el momento exacto, cariño.

     Asentí, no me quedaba más que confiar en su palabra.

-¿Y para qué me sacaste de mis aposentos?-pregunté, regresando el libro a su sitio. Mi madre se sentó, yo caminé por el estudio esperando su respuesta.

-No puedo ver a la persona que busca corromper nuestro reino, he intentado todo y nada funciona.

-Tal vez no sea humano-aventuré.

-Eso he pensado-dijo. Y supe lo que saldría de su boca a continuación, casi pude leerle el pensamiento-. Tu abuelo acude a mi mente.

    No me sorprendía que sospechara de él, estábamos hablando del Diablo después de todo. Y éste siempre está en los detalles. Nunca he visto la cara del Diablo, a menos que vea y lo reconozca en mi propio rostro en el espejo o en el rostro de cada persona a la que le he cegado la vida. Pero la cara del mismísimo, esa aún no he tenido la desgracia de conocerla, sabía que cuando yo era niña estuvo de visita en Providencia, había venido a ver a mi padre y éste nos prohibió a Vadhir y a mí salir de nuestras respectivas habitaciones. Años después supe la razón de su visita.


-Si yo fuera él, y hubiese recibido una negativa de mi hijo tras haberle pedido que se aliara a mí, buscaría la manera de corromper su perfecto reino pacífico.-Mi madre me miraba interesada en mis divagaciones, era raro no verla con sus usuales vestidos. La blusa negra y los pantalones de mezclilla que llevaba la hacían ver como una adolescente aplicada, al pendiente de la explicación de su profesora-. Intentar matarme cuando soy el único secreto que papá le ha guardado a nuestros hermanos, la quimera venía a por mí porque no puedo morir y eso padre no se lo ha dicho a los habitantes de Providencia. Él buscaba que ese secreto se descubriera, crear discordia en el único lugar donde no existe, porque mi inmortalidad perfecta, la verdadera inmortalidad que llevo como una carga crearía discordia, ¿me equivoco?

    Circe empezó a aplaudir. 

-Me gusta cómo trabaja tu mente, Sahar. Siempre me has parecido interesante-sonrió-. Tu padre dice que Luzbel no conoce ese secreto-dijo un poco más seria-, pero yo no dudo que sí lo conoce por eso pensé en él. Y por eso te suplico que mantengas la guardia tal y cómo está en el exterior, y aquí dentro. Quería, además, pedirte permiso para reforzar la seguridad mística, te prometo que no volverá a entrar nadie sin que lo sepamos, ni siquiera él.

    Asentí, dando a entender que era libre de actuar como mejor le pareciera.

-¿Crees que fue una coincidencia que la llegada de Faye....

-No pienses en eso, Faye vino a ti porque así tenía que ser, puedo asegurarte que él nada tiene qué ver con vuestro encuentro. El astuto plan de tu abuelo es un hecho aislado; a Faye la trajiste tú, se vieron llegar a la vida de la otra, se sentían desde hace tiempo. Además, en asuntos de amor Luzbel no puede interferir. No tengo registro de ello-añadió, haciendo un guiño.

     Se paró ante mí y esa dulzura maternal brilló en sus ojos.
    Llevo casi dieciséis años a su cuidado, nunca me detuve a verla con ojos de hija, mi infancia giró entorno a otros asuntos más importantes que crear vínculos con una madre postiza. Ahora me da la impresión que el hecho de empezar a sentir por Faye me lleve a cogerle cariño a mi madrastra.

-Encuentro muy amenas éstas conversaciones, Sahar. Me honra que no temas hablarme de todo lo nuevo que estás experimentando, cuando viniste conmigo la primera vez que no entendías qué te pasaba con Faye, me alegré muchísimo. 

-No es para hacer una fiesta, Circe, que te conozco-le advertí.

-Por ahora no haré una fiesta, pero lo amerita.-Extendió su mano para acariciar mi mejilla, por instinto evité que me tocara, ella bajó la mano y cogió la mía. La dejé tranquila-. Eres el único demonio en tu clase, porque hasta los demonios tienen sentimientos, y tú no diste muestras de ellos hasta ahora, no diste muestra de humanidad aún cuando tu madre era humana. Supongo que todo dependía de que llegara la persona correcta.

-A padre no le va a gustar la idea de que al fin tengo una debilidad-comenté, soltando su mano-. Ahora soy vulnerable.

-Nunca estuve de acuerdo con que tu padre te usara como un arma. Es lo que ha estado haciendo y lo sabes.-Le di la espalda y me paré viendo hacia el balcón, las montañas se alzaban en la lejanía.
 -Yo lo amo, Sahar-prosiguió-. Y él a mí, y a ti. En su muy retorcida manera nos ama, nos cuida. Tiene sus razones para pensar que amar de un modo tan intenso es sinónimo de vulnerabilidad, veía con buenos ojos tu falta de sentimientos, tu osadía, esa falta de miedo, ésta tú que me muestras ahora: acorazada.-La escuché hablar, no me apetecía interrumpirla. Pensaba en mi padre; jamás imaginé que llegaría el día en que la escucharía hablar de él del modo en que lo hacía-. Llevo siglos de conocer a Caín, éramos eso que en el exterior conocen como amigos con derecho a roce, lo que Drako y tú son ahora-añadió, adivinando que yo no conocía el término-. Yo me enamoré de él, pero me negaba a aceptarlo porque en el pasado había perdido a las personas que amé. No quería sufrir, y tampoco quería esconder lo que sentía, vaya contradicción, ¿no?-Preferí no opinar-. Años atrás, cuando conoció a tu madre lo apoyé, era la primera vez que veía a Caín tan enamorado, se desvivía por ella-la sentí vacilar antes de continuar con su historia-. Su muerte lo destrozó.-Me volví para mirarla porque me resultó evidente que se saltó parte de la historia a propósito.

-¿Pensó que había muerto por su culpa?-inquirí-. ¿Que él provocó su muerte?

-Algo así, él sentía que pudo haber hecho más-respondió, cruzando los brazos y mirando sus zapatos, cuando levantó la cara agregó-: Tu madre fue víctima de la misma gente que creó a la quimera, la misma gente que está sirviendo a los planes de tu abuelo.

    Primero los vínculos de Faye con Viktor Strauss, y ahora mi madre biológica resulta muerta a manos de él y el resto.

-Caín y yo nos casamos, procuramos protegerlos a ti y a tu hermano. Pero él volvió a cerrarse, amar lo distraía de lo que de verdad importaba, lo hacía vulnerable. ¿Sabes qué le he repetido en incontables ocasiones?-Negué con la cabeza, ella sonrió-. Irónicamente lo que crees que te hace vulnerable es lo que más fuerte te vuelve, es en esa debilidad donde encuentras tu mayor fortaleza. Llámese el amor por tus hijos, por tus amigos, por tu amada. Haríamos cualquier cosa por quien amamos, ¿no crees? Lo que sea por lograr su bienestar, y es lo que algunos quieren quitarnos, la mayor fuerza de la que fuimos dotados; las cosas más hermosas fueron creadas con y desde el amor, si la gente pensara en ello, si la gente amara más, envidiara, ambicionara y odiara menos, este mundo sería diferente. 

-Hablamos de humanos, son seres imperfectos, llevan a Luzbel en el ADN.

-Tú también y no envidias, ni ambicionas, ni sabes odiar. Tus arranques provienen de tu parte demoníaca, y aún ésta empieza a mostrarse muy humana.-Circe se metió las manos en los bolsillos del pantalón-. La gente no nace mala, el mundo los vuelve monstruos, la gente no nace juzgando, todo es aprendido. El mal se aprende. Si lo que es arriba es abajo, si el bien no pudiera existir sin el mal, este pedacito de Edén en el que vivimos también sería un Infierno como lo es afuera. La gente no nace mala, nace amando, y amar no es vulnerabilidad, es fortaleza. Recuérdalo siempre.

     Las palabras de Circe llamaron a la reflexión, nuestro Edén era distinto, aquí no había sufrimiento, ni odio, la muerte existía por ser un orden natural. Pero nuestra gente vivía años, envejecían despacio y no enfermaban, cuando llegaba la hora morían de vejez. 
    Aquí aprendían a cuidarse los unos a los otros, se ayudaban, se querían como una gran familia porque eso les enseñaron mi padre y Circe. Caín dejó en el exterior y en su interior su tormentoso pasado, quería paz al menos para este número de personas que vivían en Providencia, se abstuvo de enseñar odios, se abstuvo de mostrar odio y de traer malas enseñanzas. Protegía la paz de Providencia, y creó a la guardia Hassassin para resguardar su reino, y ayudar a cuidar, de sus gobernantes, a la gente que sufría en el exterior.
   Era su forma de redimirse con su pasado, y con el buen hermano que una vez tuvo. Porque un mundo como nuestra Providencia es lo que Abel querría.
    Pensé en mi madre biológica, por alguna razón, y se me ocurrió preguntar entonces.

-¿Por qué no la trajo aquí a mi madre? Pudo hacer la diferencia, eso pudo ser ese "más" ¿por qué no traerla al lugar más seguro?

-Hay parte de la historia que no me corresponde a mí contar, cariño-respondió tan sólo. Llamaron a la puerta, no le quité la vista de encima a Circe-. Adelante.

     Un guardia entró e informó que Ileana de East pedía verme, estaba esperando en el salón de tronos.
     Salí con Circe siguiéndome de cerca.
     Parte de la historia que no le corresponde contar, sabía que se había saltado algo importante. Yo no quería tocar el pasado de mi padre con mi madre biológica, pero ahora me intrigaba.
    Me detuve antes de entrar al salón del trono.

-Esa parte de la historia que no quieres contarme, ¿tiene algo qué ver con el evento que cambiaría si yo mato a Viktor, no sé, mañana?

-Sahar....

-En un par de semanas se llevará a cabo un evento que de matar a Viktor no pasaría-dije, recordando sus recientes palabras-. ¿A quién voy a conocer en un par de semanas, Circe? ¿De eso se trata? ¿Voy a conocer a alguien de ese pasado de mis padres?

     Circe pasó por mi lado, entré al salón detrás de ella.
     Ileana de East me esperaba de pie junto a un joven moreno, los saludé con una leve inclinación de cabeza en respuesta al saludo de ellos.


-¿Cuál es el motivo de vuestra visita, Ileana? Creí que había sido clara en la reunión de ésta mañana, discutiremos el destino del atacante extranjero a primera hora de mañana. 

-Lo sé, Euzma. Pero creí que debía conocer ésta información....-se interrumpió en cuanto Declan y Drako entraron.

     Miré a Circe y a los dos hombres, estaba cabreada con los tres. Declan y Drako estaban confabulados, el segundo ya tenía previsto llevarse a Faye consigo en cuanto decidiera partir al exterior, y Declan lo apoyaba. 
     En cuanto a Circe, el que se negara a decirme una verdad más de todas las que me había dicho, me enfadaba sobremanera.

-Déjennos-ordené. 
     Se miraron entre ellos, pero decidieron seguir la orden y salieron del atrio. Las puertas se cerraron.

-Habla, ¿qué información tienes para mí?

    Ileana miró a su acompañante, asintió.

-Euzma, hay más en Providencia.

-¿Más?

-Como el atacante extranjero, vi a una mujer asesinar a dos niños, cuando quise enfrentarle corrió muy rápido, Euzma. No era humana.

-Es mi sobrino, Euzma, está empezando en la guardia. Cuando vino a mí con esto creí que lo mejor era venir y avisarle.

    Me senté en el trono. De por sí era inquietante que una quimera hubiese entrado, ¿pero dos? Tal vez más.

-Hiciste bien, Ileana. Ordenaré que la busquen cuanto antes, y quiero que tu sobrino lidere la expedición.-Ileana asintió-. ¿Qué hay de los cuerpos de los niños? 

-Están fuera de Palacio, no me atreví a ir con los padres primero.

-Entiendo-susurré-. Al menos ya sé quién trajo esta plaga a nuestro reino, y procuraré que no se propague, no habrán más muertos. Se los prometo.

























     Me invadía la inquietud dejada como estela en mi piel y en mi cuerpo, por ella; mis labios aún abrasaban tras el beso que Sahar y yo compartimos, imaginar que habría pasado más si Circe no hubiese interrumpido sólo conseguía ponerme nerviosa.  Comenzaba a creer que era mejor así, una interrupción en el momento menos oportuno, pero igual y más oportuno porque ambas estábamos vulnerables, no era muy inteligente irnos a la cama así. Al menos algo nos quedó claro, no necesitábamos más pruebas que demostraran que existía una fuerte atracción. Y no podía negar que me gustaba la idea de entablar una relación más íntima con Sahar, la conexión que inició cuando la vi de pie al lado del trono de su padre se hacía cada vez más fuerte. 
    Rocé mis labios con los dedos. 
   No, una conexión que inició antes de conocerla. La sentí, la vi antes, en sueños, y su esencia me perseguía estando despierta. Prueba de ello fue ese instante en el aeropuerto cuando volví a Moscú el día que asesinaron a mi familia.
   ¿Acaso tenía que ocurrir una desgracia como esa para llegar aquí, para llegar a Sahar? ¿Acaso es ley de vida que para que te pasen cosas buenas primero debes bajar al infierno?
     
-¿Puedo pasar?

    Erza me sacó de mi ensimismamiento, traía una bandeja en las manos, la dejó en la mesa.

-¿Circe aún la tiene secuestrada a Sahar?-le pregunté.

-Euzma te manda a decir que lamenta no acompañarte a almorzar, tiene que asistir al funeral del chico que la defendió. Y sí, con Circe.

-¿Algo más que no me estés diciendo?
    Erza puso los ojos en blanco, hice la pregunta correcta, había visto movimiento militar hace un rato y entendía que se debiera al asunto de la quimera y la persona que la dejó entrar. Pero no podía quitarme de la cabeza que, o encontraron a ésta persona o había más de una quimera dentro de Providencia. De ser la mente maestra, para asegurarme que todo saliera como quería, sin fallos, tendría un plan de respaldo. O en este caso, una quimera de respaldo.

-¿Eres medio bruja, Faye?-soltó Erza-. Le informaron que había una segunda quimera-confesó, tras chascar la lengua-. Ya ordenó a la guardia que buscaran por todas partes, y al terminar el funeral ella misma se unirá a la expedición.

-No puede hacer eso-dije, sorprendiéndome de la preocupación que envolvió mi voz.

-Claro que puede.

-La primera intentó matarla, si hay una segunda y lo consigue....

-Nada dañará a Euzma, Faye, tenle un poco de fe.

    A ella le tenía fe, pero esas cosas....

-Hagamos algo-dijo la chica, sentándose en uno de los sillones en los que antes nos sentamos Sahar y yo-. Come un poco, y a la noche te llevo donde levantaron el campamento.

-¿No se enfadará contigo?
-Técnicamente nunca mencionó que no te llevara si me lo pedías-sonrió.

      Me senté a comer, si era la única condición para que Erza cumpliera su palabra me tragaría todo.

-¿Sahar sabe lo perra que eres, Erza?-le pregunté, Erza esbozó una sonrisa aún más amplia que la anterior.

-¿Por qué crees que, aunque no lo mencione, soy su persona favorita?

    Moví la cabeza de lado a lado, riendo.
   Creo que me gané una muy buena amiga entre tanta mala leche. 
   Hablamos de muchas cosas haciendo que el tiempo pasara rápido, cuando la oscuridad llegó Erza me llevó a caballo a un campamento que habían levantado lejos de palacio. 
    La persona que vio a la segunda quimera era pariente de la Señora de East, ella había ido a darle aviso a Sahar. Esa mujer no me inspiraba confianza, pero supuse que era por lo entusiasta que se mostró al desconfiar de mí temiendo que yo pudiera herir a su princesa, esa a la que toda la gente de este lugar amaba y respetaba.
   La quimera se dejó ver en horas de la mañana, asesinó a dos inocentes niños.
    Erza dijo que Sahar se sentía responsable, pero que, como siempre, mostraba quietud. No era porque no quisiera dar a demostrar su frustración, sino porque no conocía otra manera de ser.

-Siempre es así de calmada cuando las cosas se ponen tensas, da miedo pero tampoco le desearía a nadie verla alterada-comentó, bajando del caballo.

-¿Tan mala es? 

-Olvida que lo dije, Faye, sólo procura no hacerla molestar y en caso de que pase, sé el lugar donde pueda encontrar la calma-aconsejó, caminando delante de mí.

     Sahar ya me intrigaba, esto sólo hacía que me interesara más en saber todo de ella, cada detalle.
     La vi observando el movimiento de sus hassassins, aquello parecía un campamento de guerra y me pregunté si habían encontrado indicios de la existencia de más de dos quimeras o Sahar sólo estaba siendo precavida. Poniéndose un paso adelante.
    Me detuve a cierta distancia, Erza me dio un empujón y luego se unió a un grupo de hombres que se adentraban al bosque. 
    Yo no quería acercarme a Sahar, sentía que no debía estar allí, que era un error. Era como si le estuviera imponiendo mi presencia, ella no me querría en ese lugar.
    Y entonces se volvió, su avasallante mirada me obligó a avanzar. Sólo ella conseguía ese efecto de sometimiento en mí, pero al mismo tiempo era un reto, sacaba a la chica que una vez apostaba a la vida, y que aceptaba cualquier reto que se le ponía en el camino. Sahar era eso, un reto, y más. 





<<Huellas VII

sábado, 10 de septiembre de 2016

Huellas VII


     
     Sahar se alejó de nosotros, mentalmente hablando, se volvió distante.

-¿Aún crees que debe quedarse, Sahar? ¿Aún crees que está segura aquí?-le preguntó Declan.

-Cierra tu puta boca, Alquimista-dijeron Circe y Erza al mismo tiempo. 

     No me esperaba una expresión así por parte de la delicada Circe, casi suelto la risa porque lo encontré gracioso, pero había otra cosa que me tenía nerviosa como para empezar a reír. Si había entendido bien las palabras de Erza, la culpa de las acciones de la quimera caería sobre mí.
   Erza y Declan se enfrascaron en una conversación con Sahar, quien con un gesto silencioso les pidió que la siguieran hasta el balcón.
   Circe puso su mano en mi hombro.

-No puedo creer que mi padre haya accedido a ese tipo de proyectos. Se supone que había ocupado su tiempo en la investigación para encontrar una cura a la enfermedad de mi hermano-dije, volviéndome para mirarla-. ¿Por qué la culpa recaerá sobre mí, Circe? ¿Por sus pecados?

-No sabes si tu padre metió sus manos en ese aberrante juego, Faye. No estás segura.

-Los documentos que vi....

-Son sólo papeles, no prueban nada-aseguró, su dulce tono de voz me reconfortó, era como si una madre se estuviese dirigiendo a su hija-. Tu padre pudo haberse negado a emplear ese tipo de procedimientos, cariño. 

-¿Y si no? El hombre que tienen encerrado es una pobre víctima, ¿cuántos habrán como él? Porque no debe ser el único.

     Circe me abrazó.

-Van a matarme, ¿no?

-Sahar no lo permitirá, no va a permitir que te toquen y yo tampoco-dijo, alejándome. Depositó un beso en mi frente, sus ojos azules dieron muestra de ternura-. Es una cuestión difícil, sin embargo, dado que en Providencia nunca han habido episodios de violencia como el de anoche. Es un lugar de paz, nunca hemos tenido que enjuiciar a alguien, esto es nuevo-explicó. Desvié la mirada hacia Sahar quien a su vez me miró, Erza discutía con Declan, ella esbozó una sutil sonrisa-. Sabrá qué hacer, siempre sabe qué hacer-comentó Circe.

-El hombre no era dueño de sus actos, quien lo creó sí-dije. Sahar había vuelto a intervenir en la conversación con sus dos aliados.

-Das por sentado que lo hizo tu padre cuando no tienes idea.-Bajé la mirada avergonzada por desconfiar de la moral de mi papá-. Debo admitir que si esto llega a oídos de los representantes de las ciudades que rodean Palacio, se lo pondrán difícil a Sahar. Pagará la quimera por ser el arma, y querrán que pague el "supuesto" creador, y como éste está muerto....

-Caerá sobre mí....
-No-intervino Sahar, y la dureza en su voz era la misma que reflejaban sus ojos-. Revisaré toda la información que tenemos sobre dicho proyecto. Si el nombre de tu padre no aparece en ninguna parte, lo que nos has dicho no sale de este cuarto.

-Sahar, sabes que harán preguntas-dijo Declan.

-Y de mi parte tendrán respuestas, pero la última palabra la tengo yo, y actuaremos según lo que yo decida. ¿Está claro?

    Declan asintió sin rechistar. 

-Alguien puede explicarme por qué hay tanto movimiento militar en Providencia.

    La voz me sobresaltó, el hombre que había llegado paseó la mirada por cada uno de los presentes hasta detenerse en mí. Ojos grises que me escanearon con intensidad, tenía el pelo castaño claro y muy corto, vestía de traje negro y corbata. Sus labios formaron una fina línea antes de sonreír en dirección a Sahar.

-¿Qué está pasando? Esta chica debería estar muerta-le dijo.

-Como has podido ver sobrevivió, ¿padre volvió contigo?-preguntó Sahar, cambiando el tema.

-No, yo volví por unos papeles. ¿Por qué hay movilización militar? ¿De qué me perdí?

-Anoche atacaron a Sahar y en ese intento murió un chico que buscó defenderla-explicó Circe-. Alguien del interior lo dejó entrar al atacante, el hombre es parte de un proyecto con el que estás familiarizado. Quimera, ¿te suena?

-Acompáñame, Drako-ordenó Sahar, caminando hacia la salida.

    Iba a seguirlos pero Erza y Circe me detuvieron. Declan fue con ellos, Circe le pidió a Erza quedarse conmigo y salió también; Erza susurró que la acompañara. Así ambas salimos de palacio, pero yo moría por saber de qué hablarían en el interior de él, también me concernía y Sahar se empeñaba en dejarme fuera de la conversación.

-Es un error que esté aquí, merezco saber más-comenté, caminando detrás de la Dekstra de Sahar.

    Erza se volvió, enarcó una ceja.
-No me mires así, es posible que mi padre esté involucrado-le dije.

-Euzma está pensando en ti, en tu seguridad-replicó sin llegar a ser agresiva-. A veces es mejor ignorar algunas cosas, nos mantiene a salvo; mientras menos sepas, mejor.-Siguió caminando hasta que me di cuenta que habíamos salido de las inmediaciones de palacio, a punto estuve de preguntarle por qué me llevaba al bosque pero ella respondió sin necesidad de que yo la interrogara-. Sahar quería que te sacara de palacio por unas horas, el plan era que ella te daría un paseo para que tomaras aire fresco, pero las circunstancias cambiaron. 

-¿No te cabrea hacer de niñera?-le pregunté, la oí reír.

-Yo hago lo que haga feliz a Sahar-respondió, fue sincera e incluso la sentí feliz al dar esa respuesta.

-¿Hace cuánto la conoces?

    Erza se detuvo, miré alrededor y arriba. El cielo nos regalaba un intenso color azul, despejado; los árboles nos rodeaban, altos, frondosos. Cerré los ojos respirando el aire limpio de aquél inmenso jardín.

-La conozco de toda la vida-respondió Erza, sentándose al pie de un árbol. Me senté con ella, a su vera-. Euzma Ahiram Cassul, el padre de Sahar, ha hecho tanto para conservar este pedazo de cielo en la tierra-comentó, cerrando los ojos y recostándose del tronco del árbol.

-Le tienen mucho respeto. Pero ¿qué hace en el exterior si su lugar está aquí?

-Su lugar está en todas partes, nosotros los hassassins somos su guardia personal, ayudamos a defender de posibles ataques a Providencia. Pero también ayudamos en el cuidado de la gente del exterior, buscamos defenderlos de vuestros sádicos gobernantes.-Erza hablaba con los ojos cerrados. Me transmitió tranquilidad; también me recosté del tronco-. Lamento lo de tu familia. Sahar y yo no hemos visto a Viktor Strauss en persona, sólo hemos oído hablar de él.

-Es despiadado, ni siquiera pude acudir a la policía por protección porque parece tener a todos en su poder.

-Tienen a todos bajo su control, ellos manejan todo.  A tu padre debieron amenazarlo, es posible que tu padre se haya negado a hacer ciertas cosas y por eso lo mataron, Faye Vesper-decía, sentía que hablaba desde la experiencia-. ¿Me permites darte un consejo?

-Claro.

-No te obsesiones con la venganza, no culpes a tu padre en caso de haber hecho algo malo, cuando se trata de proteger a quienes amas no piensas más que en eso: proteger a quienes amas.

-¿Por encima del resto?-pregunté, me era imposible pensar de ese modo. Sin embargo me puse en la posición en la que mi padre pudo haberse visto atrapado.

-Proteger a quienes amas por encima del resto-repitió.

    Sahar me había dicho que concentrara mis energías en recuperarme y no en odiar. Erza dijo que no me obsesionara con la venganza, pero era difícil no buscar algo que tanto ansiaba conseguir, ver a Viktor acabado, muerto.

-¿Cuántos son ellos?

-Te sorprenderías-sonrió Erza, seguía sin abrir los ojos-. Desde las sombras hay familias que mueven los hilos, es todo muy oscuro y retorcido en el exterior, Faye. Sus libros de historia sólo cuentan mentiras porque a esas familias les conviene, hay mucha manipulación; esa quimera no es nada si la comparamos con la cantidad de monstruos que crean a la vista de todos, todos los días.

     Erza abrió los ojos al fin.

-Viktor Strauss es una especie de lugarteniente, él sigue órdenes-continuó-. Estuvo trabajando para Cassul en una de sus empresas, pero empezó a usar recursos de la empresa para cosas que Cassul repudia y lo corrieron. Viktor robó cantidades de dinero que le sirvieron para levantar sus propios negocios, pero desde antes estaba alineado con los dueños del mundo, hubieron cosas que Cassul pasó por alto debido a cosas que ignoro. Él mismo se lamenta por eso, por no prestar suficiente atención.

-¿Por qué, si saben tanto, si tienen este lugar, si saben de estas familias, por qué no lo sacan a la luz? ¿Por qué no los destruyen si tienen el poder?

-No tenemos "el poder", Faye. Y no es tan fácil mostrar la verdad cuando por siglos te han enseñado otra verdad, no es fácil hacer que la venda caiga de los ojos, no podemos atacarlos de forma directa porque tu gente estaría dispuesta a dar la vida por el sistema bajo el cual viven. Intentamos que el derramamiento de sangre se mantenga lo más bajo posible, al menos por nuestra parte, y he de decirte que Cassul ha estado a punto de tirar todo al traste y enfrentarlos con todo, destruir el mundo y levantar uno nuevo, reiniciar la historia. Pero pienso que cree en la redención, y en su propia redención, busca enmendar actos pasados protegiendo a los inocentes. 

     Y pensar que el hombre del que hablaba me hirió de muerte. Me llevé una mano al abdomen de forma automática, recordando cómo intenté defenderme de él hace unas noches, casi muero a manos del hombre que buscaba redención.

-Es una prueba-dijo Erza-. Cassul no dejará de probarte.

-¿Por qué?

     Erza se levantó.

-Porque no debió pasarle inadvertido el interés que tienes por su hija-sonrió.

    Empezó a caminar, fui tras ella.

-Yo no tengo interés por Sa....

-Ni te esfuerces en negarlo, me di cuenta de cómo la miras. De cómo se miran. Es bonito, tierno-rió-. Conozco a Sahar hace tiempo, te lo dije. Siempre obediente, siempre fiel a la tradición, a las reglas, si fueras otra persona ya estarías muerta junto con la quimera.

     Chasqué la lengua y di la conversación por terminada, pero ella insistía en hablar.

-Sahar puede estar comprometida con Dec, pero no hay amor allí, es algo arreglado por Cassul porque Declan se ganó su confianza, porque vio algo de cercanía entre ambos. 

-Él no me va a querer para Sahar, de llegar el caso que ella y yo....

-Yo creo que al final te aceptará, hay algo fuerte entre ustedes y él debió notarlo. Tendrán que lidiar con algunos obstáculos pero creo que los resistirán; además, si llega a darse algo entre tú y Euzma, es sólo de ustedes y nadie, ni siquiera él debe meterse.-Erza confiaba demasiado en que algo podría surgir entre Sahar y yo. Yo no lo veía posible-. Sahar no es de sacar sus emociones porque en parte es diferente a ti y a mí, y al resto, es como si no tuviera-dijo, riendo-. La irás conociendo, si todo sale bien; aunque a veces actúe como si valiera una mierda la vida de otras personas, como si no le importara nada ni nadie que no sea ella misma y su deber para con su padre, en el fondo es muy sensible, y buena persona. Sólo debes saber mirar y ser paciente.

-Creo que ya he sido testigo de su bondad, salvó mi vida.

    Erza sonrió y asintió. Seguimos andando hasta palacio.
    Declan salía con el recién llegado, éste intercambió una mirada conmigo, sólo que la de él fue más de pocos amigos.

-Al parecer soy buena para caerle mal a todo el mundo-dije cuando estuvimos dentro.

-Drako siempre ha sido así, no le hagas caso.-Subimos las escaleras riendo-. Si la reunión con Sahar terminó, imagino que debe estar en su habitación, sabrás llegar sola.

    Me guiñó un ojo y se desvió hacia otro pasillo. Seguí el camino hacia el dormitorio de Sahar, abrí la puerta y la encontré sentada en un sillón en la antesala. Cruzó las piernas, me senté frente a ella e hice lo propio.
-¿Erza resultó ser buena compañía?-preguntó, enarcando una ceja.

-Sí, es fantástica.-Sahar asintió satisfecha con la respuesta. Me pregunto qué habría hecho de haberle dado una respuesta negativa, ¿habría castigado a Erza?

-Drako no conocía el nombre de tu padre, y no aparece en nuestros informes. Supongo que, de haber estado, mi padre habría reconocido tu apellido cuando te presentaste la noche que llegaste-explicó, su calma al hablar me puso un poco nerviosa. Alguna cosa debía andar mal, lo presentía-. Tu padre pudo estar involucrado con Viktor Strauss en algún trabajo, eso no significa que haya sido precisamente en la creación de quimeras. Es inocente, Faye.

     Descruzó las piernas y se puso en pie.

-Sahar, ¿qué pasa?-le pregunté, cerrándole el paso cuando avanzó hacia la puerta.

     Sus ojos se humedecieron, estaba muy afectada por algo. 
    Una lágrima corrió por su mejilla, en ese momento entendí a lo que se refería Erza con que Sahar no era de sacar a flote sus emociones, y esto debía ser producto de todo lo que había estado aguantando desde que llegué a su vida. 
   Era tal vez el miedo que sintió cuando se enteró que mi padre pudo estar involucrado en la creación de la quimera, un miedo que se convirtió en lágrimas. El miedo a tener que matarme. El miedo a perderme.
    Me acerqué más a ella. Podía leer en su mirada que tenía razón, me hablaba de su temor y de lo mucho que sufrió en ese instante en que Erza dijo que todo se había complicado sólo por ese posible vínculo.
    E hice aquello que ansiaba en ese instante en que todo había salido bien, ese instante en el que ninguna corría peligro de muerte. Busqué su boca....
        Dejar en sus labios las ansias de los míos, sentir la forma tan posesiva en que correspondía a mi beso, me erizó la piel.
    Era la primera vez que algo despertaba el miedo en mí, pasaron infinidad de cosas por mi mente. Yo no habría permitido que le hicieran daño, pero aún así no puede evitar entrar en pánico sólo de imaginar que podía perderla, que la muerte nos separaría.
   Y ella lo supo, entendió que algo me pasaba, con ella no lograba disimular. Sabía leerme la mirada, los gestos, mis silencios.
    Correspondí a un beso donde dejé salir todo lo que en mí provocaba. Su lengua rozó despacio la mía, la urgencia por más me pudo, y es que ya la sabía mía, no me encontraba en nadie más; no habrían otros labios, ni otras miradas. No habría otro cuerpo más que el de ella.... Mi vida ya le pertenecía.

jueves, 8 de septiembre de 2016

Huellas VI



   Convoqué a una reunión en horas de la mañana para ver los avances de Circe sobre el atacante de la noche anterior, invité a la familia que se vio afectada con la pérdida de un hijo porque su voz también merecía ser escuchada.
   Yo tenía claro que el hombre debía morir, no parecía humano, su actitud era la de un poseso. Y uno de los que no saldrían de eso tan fácilmente. 
   Me preparé para salir, estaba centrada en la reunión, pero una parte de mí no dejaba de divagar sobre la insistencia de Declan. Dejar ir a Faye por su seguridad aún cuando yo sabía que su seguridad estaba aquí. No lo hacía por mí o por lo que sintiera por ella, lo hacía por ella. Si Faye salía de Providencia, quien le quitó a su familia la encontraría y la asesinaría; no podía dejarla ir, y ella había tomado la decisión de quedarse.
    Quería verla, asegurarme que había amanecido bien y que el dolor en la herida física había disminuido porque la herida espiritual tardaría más en sanar, quería saber si había logrado dormir. Yo no regresé a mi dormitorio por seguir el consejo que Declan me dio anoche antes de unirse a la guardia del exterior: "Toma distancia, si vas a permitir que se quede, entonces toma distancia por respeto a nuestro compromiso, y por respeto a tu padre quien nos reunió a ti y a mí".
    Aunque nuestro compromiso no sea por amor le debía respeto.
  Salí de la habitación, y como si la hubiese llamado con el pensamiento, la encontré en la antesala. 
   Esto de tomar distancia iba a requerir mucha fuerza de voluntad, sólo verla traía a mí un huracán de emociones. Circe decía que no debía frenarlas, que las dejara salir porque sentir era lo más bonito del mundo. Aconsejó no cerrarme, pero esto era tan nuevo que no lo quería, aunque tampoco quería renunciar a ello ni a ella.

-Buenos días-dijo.

-Buenos días-respondí. El silencio se instaló, pero nunca era incómodo-. ¿Te molestó mucho la herida anoche?-pregunté, manteniendo un tono neutro que no demostrara mucho la preocupación que me invadía.

-No, me quedé dormida muy pronto, sólo que al despertar no estabas y al preguntarle al mastodonte que dejaste custodiando la puerta, me dijo que te encontraría aquí. ¿Por qué no regresaste?

-Estuve con Declan-respondí, y de inmediato me arrepentí de haberlo dicho. No sé qué fue lo que me hizo querer retroceder el tiempo y decir otra cosa-. Sólo hablamos-añadí, como si le debiera esa explicación.

-Entiendo que estuvieras ocupada, yo no tenía por qué preguntar tonterías.

-No creo que haya sido una tontería, Faye.
    Declan entró sin tocar la puerta, se quedó de piedra al ver a Faye allí, ésta lo saludó y él respondió con cautela.

-Vine a decirte que todos te esperan, euzma-me informó. Asentí, él miró a Faye-. ¿Nos dejaría a solas, señorita Vesper? 


-Quiero que esté en la reunión, Declan-dije, y Faye se volvió antes de llegar a la puerta-. Dile a Khal que te guíe al atrio donde se celebrará, necesito que estés presente.

    Faye salió, no le quité la mirada de encima hasta que cerró la puerta tras ella.


     Declan se sentó en el sofá y cruzó las piernas.
-Hay representantes de las diferentes ciudades dentro de Providencia-comenzó-. Una forastera del exterior no puede estar presente en una reunión que nos concierne a nosotros, y sólo a nosotros, Sahar. Juzgaremos las acciones de un hombre del exterior, es una grosería para....

-Ya tomé la decisión, Declan, no hay nada malo en que ella asista. Si va a quedarse debe conocer nuestro modo de actuar, nuestras normas, a nuestra gente; Faye casi es atacada por ese hombre.

-Y eso es lo que te preocupa.-Declan golpeó el reposa brazos con el puño-. No logras disimular, Sahar, estás perdida por ella.

-¿Qué quieres que haga?-le pregunté-. Explícame cómo lo paro, cómo hago para evitar sentir porque desde que apareció no lo he conseguido. Y me temo que a estas alturas no podré aunque lo intente; que mantendré la distancia, es probable, pero acabo de darme cuenta de lo difícil que resulta.

     Declan se levantó, se llevó una mano a la frente, estaba tenso.

-Centrémonos en el asunto del atacante de anoche, resolvamos eso primero. Luego lidiamos con tus sentimientos, ¡joder, nunca creí que diría eso! ¿Tú y "sentimientos" en la misma oración? Eso sí que es raro.

     Se dirigió a la puerta, la abrió y me permitió salir la primera.

-No me hables de rarezas a mí, Alquimista-le dije.
















   Khal me llevó de camino a la reunión. Al entrar, las miradas de los demás invitados cayeron en mí; me sentí rara, yo era la forastera, yo venía del mismo lugar del que provenía el atacante de la noche anterior. Aunque no tuviese nada qué ver con ese hombre debían estar en guardia ante un extraño en su hogar, yo los entendía, y entendería que le pidieran a Sahar sacarme del atrio; Circe llamó la atención de las personas, estaba segura de que había notado la tensión provocada por mi presencia. A esa mujer no se le escapaba nada, me guiñó un ojo en cuanto me pilló mirándola hablar con un hombre y una mujer que reconocí de la noche anterior, la mujer era la madre del chico que murió intentando proteger a Sahar; pobre familia, pobre mujer, se le veía afectada, era muy notorio que no había descansado. Pasar la noche sin dormir, conocía de eso. Comprendía tan bien su situación, no perdí a un hijo, pero sí a mi familia y el dolor iba in crescendo; me acerqué a Circe y le extendí mis condolencias a la señora, y al que Circe me presentó como el esposo. En ese momento anunciaron la llegada de Sahar, fui a sentarme junto al resto.
   Sahar entró con su descarado andar, dueña de sí, dueña del lugar al que entraba, dueña de todo y de todos.
    Declan la escoltaba junto a otra chica a la que no había visto antes. Morena, con el pelo castaño corto por los hombros, y una presencia que, me atrevería a decir, era igual de imponente que la de Sahar. 
   Circe se paró ante su correspondiente trono, Sahar hizo lo mismo en el que le pertenecía a su padre. Declan y la otra chica permanecían cerca de ella.
    Habían como veinte sillas, a un lado y al otro de los tronos, yo estaba sentada al frente cerca de Circe; el pasillo que quedaba en medio tenía una alfombra negra, y habían dos soldados vestidos con uniformes del mismo color y medio rostro cubierto, cubriendo la entrada, y otros dos a ambos lados del espacio donde se alzaban los tronos.
   La chica que entró junto a Declan pasó al frente.


-Anoche un hombre se infiltró a nuestro reino con la ayuda de alguien del interior-dijo, logrando que se levantara una ola de murmullos en el recinto-. Por favor, silencio.

-Euzma, ¿cómo es posible?-preguntó una mujer que, como el resto, iba vestida de forma elegante pero sin llegar al extremo. No llevaba joyas, más que un anillo en la mano izquierda, y una cadena con un colgante en forma de rosa. Me pregunté por qué llamó "Euzma" a Sahar, porque era obvio que se dirigía a ella-. ¿Cómo es que uno de los nuestros ha dado paso a esta persona que atentó en vuestra contra?

-Euzma Sahar ha tomado las medidas necesarias para dar con quien dio entrada a este hombre, Señora de East-dijo la chica, Sahar se mantenía seria, callada-. Así como presenta sus condolencias a la familia Radley-Scott por la terrible pérdida de su hijo.

   Miró en dirección a los padres del chico quiénes estaban sentados a mi izquierda, Sahar también los miró e inclinó un poco la cabeza en señal de respeto.

-Dekstra Erza Kayzleer.-La joven volvió el rostro en dirección a la Señora de East.

-¿Dekstra? ¿Euzma?-susurré.

-Euzma quiere decir Su Majestad-dijo en un murmullo el padre del chico fallecido-. Dekstra se refiere a la mano derecha de Euzma, Erza es la mano derecha de la Princesa Sahar, así como Declan lo es de Cassul, el padre de Sahar.

     Agradecí su explicación con un asentimiento, y presté atención a la conversación que había iniciado entre Dekstra Erza, y la Señora de East que no dejaba de darme mala espina.

-....la forastera que está sentada allí, por ejemplo.-Todas las miradas volvieron a mí cuando la mujer me señaló. Circe y Sahar se habían sentado-. Es una falta de respeto para los padres del joven Radley-Scott que una mujer del exterior esté aquí, en primera fila, ¿qué nos impide pensar que ella no está con el atacante? ¿Qué nos impide pensar que ella no atacará a Euzma en cualquier momento? Después de todo fue tras su llegada que ese hombre entró.

-Señora de East....

-Erza-llamó Sahar, interrumpiendo la réplica de la Dekstra. Erza volvió a su lugar al lado de Declan-. Cuide sus palabras para con la Forastera, Señora de East, porque está bajo mi protección.
   Aquél anuncio revolucionó de tal forma, como si hubiese dicho algo realmente importante, el nombre del traidor a Providencia por ejemplo.
    Circe sonrió abiertamente, Declan bajó la mirada, Erza mostró un atisbo de sonrisa, y el resto de los presentes estaban sorprendidos por las palabras de Sahar. No entendí la razón de dicho asombro, ¿acaso no era común que ella le brindara su protección a alguien?

-Faye Vesper está fuera del tema a discutir hoy. Puedo asegurarles, hermanos, que no hay ningún vínculo que una a la señorita Vesper y al atacante de anoche-continuó Sahar. Si su andar era descarado, si su presencia imponía, nada comparado con verla sentada en su trono con esa mirada gélida puesta en la Señora de East, y su profunda voz regañando con sutileza a  la rubia mujer-. Circe, por favor puedes decirnos qué encontraste en el hombre. ¿Qué lo hizo actuar de ese modo?

    Circe se puso de pie.
    Pude sentir la mirada de la Señora de East sobre mí.
     Le sostuve la mirada, ella relajó la expresión y asintió. Lo interpreté como una disculpa, pero no me gustaba, esa mujer no me gustaba.

-Para ninguno de nosotros es un secreto que al hombre del exterior le gusta jugar a ser Dios. Toman a sus propios hermanos, los torturan, todo en busca de la perfección-decía Circe. Sahar la miraba, y en una de esas nos encontramos en los ojos de la otra, la conexión duró poco porque enseguida desvió la mirada posándola de nuevo sobre su madre-. Éste hombre fue una víctima de esos juegos, Euzma.-Circe se volvió para dirigirse a Sahar-. Jugaron con el ADN de éste hombre, lo mezclaron con ADN animal. Es el Proyecto Quimera del que vuestro padre habló antes, y que hemos estado investigando para tratar de detenerlos.....

    Proyecto Quimera. Me sonaba de algo... había visto ese nombre antes..... entre algunos documentos de mi padre....

-Tráiganlo-ordenó Circe, y dos soldados entraron junto al hombre al que habían encadenado de manos y pies. Lo hicieron arrodillarse ante Sahar, se le veía bastante tranquilo en comparación a la noche pasada-. Tiene cicatrices, Euzma. Y una marca en la nuca....

-Quiero verla-dije, y me di cuenta de que había hablado porque todos me miraron de nuevo. Creo que nunca dejaré de llamar la atención de ésta gente.

    Circe buscó con la mirada el consentimiento de Sahar. Ésta asintió.
     Me levanté, y en cuanto estuve cerca del atacante vi a Sahar levantarse también, y tanto Declan como Erza se unieron a ella, ésta última estuvo muy cerca de mí cuando me incliné para ver la marca que el hombre tenía en la nuca.
    Era una serpiente que parecía comerse su propia cola, y recordé una conversación que tuve con mi padre cuando era niña. Él tenía carpetas, archivos con el mismo emblema, recuerdo haberle preguntado qué era.

-Uróboros-susurré.

-Lo he visto antes-dijo Declan.

-Yo también-volví a susurrar, mirando a Sahar-. Lo he visto antes, por mi padre.

    Sahar me dio la espalda y volvió a sentarse en su trono.

-La reunión se pospone para mañana a primera hora y discutiremos el destino de este hombre-anunció. 

    Las personas empezaron a salir, vi a Sahar acompañada por Erza, dirigirse a los padres de la víctima de anoche.

-¿Estás segura de que lo has visto, Faye?-me preguntó Circe, mientras sacaban al prisionero.

-El símbolo, el uróboros iba como una especie de sello en algunos documentos de mi padre. Mi padre era científico, Illian Vesper.

-Entonces conoces a Viktor Strauss-intervino Sahar.
  
    Oír ese nombre me dejó petrificada.

-Él se hizo socio de mi padre cuando éste levantó su propia compañía-expliqué-. Viktor Strauss fue quien me quitó a mi familia, Sahar, y me quería muerta porque conmigo fuera del camino todo quedaría a su nombre. 

-¿Quién lo diría?-dijo Erza-. La Forastera, después de todo, sí tiene vínculos que la unen al monstruo. Su padre ayudó a crearlo, eso lo complica todo, Euzma, pedirán justicia.

      Sahar no la contradijo así como no me miró directamente a mí.
 Tenía sus pensamientos en otra parte, le acababa de joder el día.










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miércoles, 7 de septiembre de 2016

Estado Gris




Londres, Reino Unido
Sahar 

  La limpia lluvia que caía empezaba a barrer la sangre que dejó atrás su antecesora. 
  Observaba, desde el coche, el lento movimiento de los londinenses. Algunos sólo se quedaban parados en medio de la calle, probablemente efecto del shock causado por la lluvia de sangre de hacía un par de horas; habían coches que no se movían, y helicópteros sobrevolando la ciudad.

-Esto no pinta bien, euzma-comentó Erza, a quien elegí para que me trajera a la ciudad-. Euzma, creo que es mejor que volvamos, es mejor que esté con....

-Silencio, Erza-ordené con suavidad.
    La morena asintió y siguió mirando al frente, atenta a cualquier acto violento que pudiera desatarse. Tanto Erza como Khal pertenecían a mi facción personal, ambos eran de mi confianza; la chica me miraba de reojo de vez en cuando, había aparcado a un lado de la calle cuando la policía empezó a llegar. 
    Escuchamos gritos, consignas, a medida que la lluvia amainaba. Enseguida pensé en las protestas que empezaron tras la confesión de Amanda. Apenas empezaban. La lluvia de sangre sólo llamaba a preguntarse qué estaba pasando, de dónde había salido una lluvia así, eso sin contar con la supuesta muerte y resurrección de Matthew Carlysle quien regresó con una apariencia más joven. 
   En sólo horas, después de la lluvia de sangre, se corrió el rumor de asesinatos y desapariciones por las que ningún gobierno había hecho lo posible de darle su respectivo seguimiento, e investigación. Noticias sobre masacres en varias ciudades del mundo y pueblos remotos comenzaron a aparecer en páginas de internet para luego desvanecerse, demasiado tarde pues la gente ya había leído. Seguían pidiendo respuestas.
   ¿Por qué los gobiernos se empeñaban en ocultar estas cosas? Esa era la pregunta que rondaba la cabeza de cada habitante de Assiah, ¿en quién podían confiar?
    Erza se sobresaltó al momento de escucharse un disparo.

-Euzma-dijo, preocupada. 

   Bajé del coche con mi espada en la mano, ella me imitó. La gente corría en nuestra dirección mientras se oían más disparos, Erza detuvo a un hombre para preguntarle qué pasaba y éste, claramente afectado, dijo que la policía había empezado a reprimir las protestas que estaban más adelante. 

-Los están matando-decía.

    Erza me miró, dejando al hombre marcharse.

-A tus órdenes, euzma-dijo.

    Estaban empezando la purga mucho antes de lo esperado, se supone que al menos pasarían unos meses más, probablemente iniciando el año que entra y de la forma sutil con que han venido actuando.
     Tomé la desición de ir a por Vesper, pero me llevaría un poco de tiempo cruzar el océano, ellos conocían mi rostro y no iba a poder parar en un aeropuerto sin pasar inadvertida. Por ahora mi guerra estaba aquí. Mi castigo sobre mi padre tendrá que esperar.

-Vamos a ver qué podemos hacer.-Erza asintió, y salió la primera. La chica era una entusiasta de las peleas y más si era en defensa de alguien.

    Íbamos contra corriente, la gente corría en nuestra dirección. Hubo una explosión que lo estremeció todo, cogí a Erza del brazo.

-¡La madre que los parió, ¿cómo es posible?!-exclamó cuando reemprendimos la carrera. Se cubrió la boca nada más ver la fatalidad ocasionada por la explosión, habían cuerpos por todas partes hechos pedazo-. Es una monstruosidad-murmuró, mirando alrededor. El sonido de los helicópteros cubrió la ciudad, como el humo que recorría las calles.

-Esto es desesperación, Erza.-Chasqué la lengua al comprobar algo que había estado considerando desde que la policía empezó a llegar-. Hemos caído en una trampa.

-¿Qué?

-Hay francotiradores en los edificios apuntando sus armas hacia nosotras, no quería salir del coche para no dejarme ver, Erza, en el momento en que decidimos ayudar ellos hicieron estallar la bomba que dejó esta parte de la ciudad de este modo. Ya bastante gente, entre el jaleo, me vio. La hija de un hombre tachado de terrorista, ¿cuál crees que será el título de las noticias de esta noche, y mañana, y el día siguiente?-Miré a Erza, la culpabilidad se dibujó en su lindo rostro-. Más distracción, quieren los reflectores sobre mi padre, quieren más miedo y quitarse a los revoltosos de encima, todo al mismo tiempo.

-No debí insistir, euzma

-Tranqui....

-Suelten las armas y suban las manos-dijo un hombre que salía de entre el humo, vestía un traje negro, un andar altivo como el tono de su voz. Se detuvo a unos cuantos metros delante de nosotras, varios soldados lo escoltaban, apuntando sus armas en nuestra dirección-. He dicho que suelten las armas, y suban las manos.

  Erza hizo ademán de desenvainar su espada, levanté mi mano y ella entendió mi orden.

-¿Con quién tengo la desgracia de hablar?-pregunté, ignorando sus palabras anteriores.

-Sir Willem Casttle, Jefe del MI6-respondió, miré de soslayo a Erza-. Es estrictamente necesario que nos acompañe, señorita Bélikov, se le acusa de actos terroristas en el Reino Unido, España y Alemania, de conspirar contra la corona, de poseer vínculos con el Daesh....

-A la mierda, ¿tanto he hecho? Sí que he estado ocupada-dije. Erza rió por lo bajo-. Así que el jefe del SIS en persona vino a buscarme, y montó toda ésta masacre. SIS-dije, pensativa-. SIS. SIS. ISIS. ¿Ustedes no son muy listos, verdad? O la gente es muy estúpida, ¿tú qué opinas, Erza?

-Déjese de juegos, baje el arma y acompáñeme. Son órdenes de su Majestad.

     Miré mi espada aún guardada en su funda.

-Euzma no sigue órdenes de reyes que usan a sus súbditos de carne de cañón. Euzma no se arrodilla ante nadie-dijo Erza, dando un paso al frente-. Tu reina es una cobarde.

-Haré pagar a la monarquía europea por todo lo que le han arrebatado a la gente, ¡haré pagar a tu monarquía por esto!-grité, haciendo un ademán señalando a los muertos-. Dile a tu reina que voy a por ella, y a por cada uno de sus engendros. Me importa un carajo que nuestras líneas de sangre sean las mismas, yo soy lo que ella se cree: superior.-Escuché las armas cargarse, estaban dispuestos a disparar. Sonreí mirando a Erza y luego volví a mirar al agente-. Erza, khidem-susurré, ordenándole matar a los soldados. Erza se movió a una velocidad apenas perceptible al ojo humano, ellos empezaron a disparar pero ninguna bala llegó a tocarme, al mismo tiempo que los atacaba, Erza lo impedía. 

   Cuando ella y yo teníamos apenas quince años, obligué a Drako a que le diera de su sangre a Erza. Era un secreto que mantuvimos por dos años, los mismos dos años que papá se tomaba en el exterior; procuramos que nadie notara el cambio en Erza, y ella supo controlar su sed de sangre. 
   Tuve mis razones para convertirla, la habían herido de gravedad durante una pequeña invasión a Providencia, no podía permitirme perder a alguien que estuvo dispuesta a interponerse entre una espada y yo. No de nuevo, antes de ella había muerto un chico por los mismos motivos, ignorando mi inmortalidad.
    Erza era una guerrera leal, y yo valoro la lealtad, valoro a personas desinteresadas como ella. Y valoro lo dispuesta que estuvo a dar su propia vida por Vesper también.
   Vi caer a cada soldado desde los edificios, y a aquellos que escoltaban al señor Casttle. Éste se veía confundido, y temeroso.
    La joven se paró detrás de él, lo obligó a arrodillarse. Me acerqué.

-Euzma, había una quimera entre ellos-informó Erza. Sonreí por lo dulce que le sonaba llamarme Su Majestad aún cuando sabía que podía tutearme, siempre mantenía un respeto hacia mí que no abandonaba aunque yo misma se lo pidiera-. Siguen creando esas cosas.

-Las están soltando de a poco, Erza, en cualquier momento las liberan a todas. Entonces cobrará vida la profecía de las langostas que emergen del abismo y hieren a los hombres, y estos no podrán morir aunque quieran, aunque desesperadamente busquen la muerte no la encontrarán.-El señor Casttle apretaba la mandíbula de la rabia e impotencia por no poder defenderse-. A mí esas langostas con caras humanas me suenan al Proyecto Quimera que tienen desde hace años, mezclar animales y humanos, eso es tremebundo, Willem. ¿Tu reina auspicia ese proyecto, como otros gobernantes? Eso explica tantos aviones desaparecidos misteriosamente, y la desaparición de tanta gente, cuerpos que aparecen tiempo después, tantas fosas llenas de cadáveres. Ustedes dan miedo.

-El Proyecto Quimera no....

-Ni te atrevas a decir que quedó en nada porque estarías mintiendo. Han hablado del tema en las noticias y la gente no hace comentario alguno, debo felicitarlos por el buen lavado de cerebro que le han hecho. A veces pienso que no debería mover un dedo por ellos.-Cogí al señor Casttle del cuello-. Los hombres buscando la muerte sin poder encontrarla me suena a zombies, ¿por eso tanta telebasura zombie? ¿Están mostrándole a las personas lo que está por venir? 

-Programación predictiva, les ha funcionado bien todo este tiempo-comentó Erza.

      Le di una patada en el estomágo a Willem.

-Aún no nos vamos, Erza.-Miré los helicópteros que se encontraban sobrevolando el lugar-. Creo que Inglaterra empieza a gustarme.  
     
     Fue como si la chica me hubiese leído el pensamiento. De un salto llegó a la azotea de uno de los edificios, y de otro logró alcanzar a uno de los helicópteros cortándole la parte trasera con su espada.
-Así que soy terrorista-dije, viendo el aparato perder el control-. Voy a darles mucho terror, y los mismos súbditos de tu reina me van a ayudar. Yo no soy mi padre, no soy Dios, de mí no tendrán misericordia.