Spin-off

Spin-off

viernes, 24 de febrero de 2017

Especial

      Un paréntesis en Lazos para enseñarles unos detalles, saqué algo de tiempo después de releer unos versos por ahí jaja.

  Hace un tiempo, leyendo los poemas de dos estimados amigos míos, vi entre sus letras la historia de dos personajes sobre los que he disfrutado escribir.
   Hice un vídeo donde incluí unas pequeñas líneas de dichos poemas. 
   Dedicado a mis especiales amig@s:
  Auroratris(Sottovoce), y a Dulce y Slave porque sé que en Sahar y Faye hay un reflejo de ellos(Astral) (Lucero)hasta los nombres de estos dos poemas me recuerdan a ambos personajes :)
    Aquí está el resultado:





    Los siguientes son con especial cariño para un amigo con el que comparto el gusto por los comics, y que en algún comentario me ha dicho que sería genial ver este spin off en ese formato.
    A mi estimado: El Demiurgo de Hurlingham






      Para quien hace parte de esta historia como lector(a), gracias por tomar el tiempo de pasar y leerme. Escribo cada capítulo de mis historias con todo el corazón, con mucho cariño para ustedes.
PS: Circe está inspirada en Alma Baires(Fragmentos de Alma)

¡¡¡¡Selfie con Sahar!!!!!

 Chau...



jueves, 23 de febrero de 2017

Lazos III

    Ver a Faye siendo comprensiva y cercana a Nina me hizo recordar lo buenas amigas que eran en el pasado, pese a la enorme diferencia de edades.
  Antes de siquiera pisar el dormitorio donde ella descansaba dudé de que estuviera haciendo lo correcto al ir y hablarle de mí, y quién fui. Era eso "fui", tiempo pasado, Nina debía estar mejor sin saberme "su madre". Lo que sí mantenía con seguridad era que Velkam no llegaría a ella para herirla, no más; Circe y Faye insistían en que seguía siendo su madre, que sí, pero no sentía como tal. Nina era una extraña. Sólo habían atisbos de instinto maternal cuando corría algún tipo de peligro, y cerca de su padre lo corría, eso me ponía en alerta. Si buscaba acercarme a ella era por mi madre y por Faye, porque ellas así lo querían, no por mí.
   Circe abrazaba a Nina cuando entré con Faye al dormitorio. Quise y pedí estar a solas con la chica, en cuanto vi a Faye dirigirse a la salida la detuve, ni loca me iba a abandonar allí. No suelo suplicar y allí me encontraba haciéndolo, pidiéndole que se quedara porque sola no podía hacerlo. ¿Desde cuando no puedo hacer las cosas solas?
   No me afectó verla llorar, me incomodó que me abrazara cuando, por sí sola, recordó. Estaba abrumada, ambas lo estábamos. Y confundidas.
   Caminando en silencio por el muelle, la sentí mirándome cada tanto; fui yo quien le sugirió que le haría bien el aire fresco, y no podía ni dirigirme a ella como Circe me aconsejó, siendo su amiga. Explicarle qué buscaba Velkam, por qué la puso en peligro, esa era la idea que rondaba por mi cabeza cuando se lo sugerí. Respondería a sus preguntas, si las tenía; mis padres ya la habían aceptado, ¿cómo le hacía para conectar con ella? Algo así no se forzaba. La única persona con la que yo había conectado era Faye, fue inmediato en el pasado, las épocas que siguieron, hasta la actual. Pero antes de ella estuvo Velkam y por los recuerdos me quedaba claro que lo amé, no del modo intenso y profundo en que amé y amo a Faye porque no había punto de comparación, sin embargo era un sentimiento fuerte; ver a Nina, ver su parecido físico con su padre, lo idealista
que era tal y como Velkam en su momento. En definitiva, eramos él y yo en ella.

-Sí era mío-dije. 

   Nina detuvo sus pasos, miró su anillo.

-Al menos no mintió en eso-comentó, volviendo a caminar pero hacia la baranda, se recargó allí mirando el extenso río-. Fabricó toda una historia, me fabricó una vida donde tú prácticamente no existías, siendo lo único palpable que me unía a ti este anillo.-Lo miró con especial cariño, lo reconocí en sus ojos porque Faye y a veces los demás, sobre todo mi madre, me miraban así-. ¿Alguna vez has tenido problemas con tu padre?-me preguntó.

-Nunca habíamos tenido un desacuerdo hasta hace poco, descubrí que nos omitió, a mi hermano y a mí, información importante sobre nuestra madre biológica, además no le cae bien que Faye y yo estemos juntas porque es una debilidad de la que nuestros enemigos pueden tomar ventaja, pero al parecer tú también lo eres y no vi que se quejara-respondí-. En realidad también se opone a lo mío con Faye porque ya me ha visto inestable al perderla en 1914, y cree que sería peligroso que eso se repitiera, debe estar maquinando formas de separarnos, a la espera de que cometa un desliz por protegerla a ella.

-Debió ser muy fuerte lo que vio para no querer que se repita-comentó Nina-. Mataste a Tristán por ella, ¿no?-Asentí, no di a demostrar el dolor que me invadía al recordar que la puse en riesgo-. ¿Tienes un hermano?

-Dos, de hecho-respondí, pensando en Amanda-. Vadhir es mi mellizo, y está nuestra hermana mayor que mi padre mantuvo en secreto, la escondió de nosotros. Yo me enteré de que ella existía hace unos días, en Nueva York.

   Nina mostró cara de asombro que pronto cambió, frunció el ceño meditabunda.

-La rubia que vimos en Los Hamptons-dijo-. ¿Ella es tu hermana mayor?

-Sí.

-¿Qué le pasa a nuestra familia?-rió.

-Conoces nuestro árbol genealógico, y hasta dónde llega nuestro linaje, no deberías estar sorprendida por cómo actúan algunos miembros de nuestra familia-aseveré-. Caín hizo todo a conciencia con la excusa de protegernos, sobre todo a mí, de su mala influencia.

-¿Dijo eso de su propia hija? ¿Una mala influencia?

-Aún me debe explicaciones-dije, más para mí misma que para ella-. Velkam era bueno cuando lo conocí, ¿qué lo hizo cambiar y hacer lo que está haciendo? No sé, pero estoy segura que lo que sea pasó antes de que Vesper llegara a nuestras vidas.

   Nina suspiró, con las manos hizo fuerza alzándose en la baranda y sentándose de espaldas al río.

-También lo creo, ¿sabes? Quiero creerlo, de Tristán pienso que siempre fue malo, pero mi padre era alguien distinto, ver esas noticias sobre muertes que fueron provocadas por él. Ver lo que descubrimos en G Labs, las desapariciones y muertes de Blood Drynka's, ¡joder, nada de eso suena al hombre que es mi padre!-Se cubrió la boca al terminar la frase-. Lo siento, no quise expresarme de ese modo.

-¿Qué? ¿Por decir "Joder"? Si escucharas lo grosera que es Erza en ocasiones, tu expresión te sonaría al Padrenuestro-dije y ella se rió. No estaba bromeando, pero ya qué más daba.

    Ella dejó de reír y miró su anillo. 

-Pensaba en ti todo el tiempo sin llegar a recordar tu rostro, es una costumbre que lo vea mucho cuando me siento perdida-explicó. De sus ojos escaparon algunas lágrimas.

   Por unos minutos no le di importancia, me mantuve en silencio hasta que sin saber cómo me vi cerca de ella limpiando sus lágrimas. Una triste sonrisa se vislumbró en sus labios.

-Ya no hay necesidad de que me busques en un objeto-dije, Nina bajó de la baranda y me abrazó, fue muy cálido. La escuché llorar como en la habitación-. Sólo no me digas "Mamá", "Madre", "Mamita", me incómoda.

-No prometo nada-susurró después de reír escuchando mi pedido.

  Abandonamos el muelle dirigiéndonos al bosque bajo la incesante vigilancia de los hombres de mi padre. La escuchaba hablar de las cosas que hacíamos antes, reía y corría por entre los árboles, la niña pequeña que fue seguía allí; me detuve al verla cerrarme el paso, sonriendo miró hacia el cielo.
-Estoy feliz de volver a compartir ese azul contigo-dijo. 

    Como ella, miré el azul entre los árboles.

-Y el verde-murmuré.

-Lo recuerdas.

-Creo que fue el único detalle sobre ti que no perdí del todo, en Providencia solía pasear a solas por el bosque cuando era una niña-le confesé-. Nunca le di importancia al por qué, cuando el por qué resultó ser que buscaba a dos personas.

-La traje a ti en medio de un bosque-dijo en voz baja-. Padre me culpó en contadas ocasiones, no lo decía pero ahora no estoy cegada por la sugestión y puedo recordar sus miradas de reproche.

-Nina, sea gracias a ti o no, nos habríamos encontrado. No fue por ti que tu padre y yo comenzamos a llevarnos mal, ni siquiera fue por Faye; tu padre cambió.

   Llevó su mano al bolsillo trasero de sus vaqueros, sacó su móvil.

-Tuve un lapsus de "¿Por qué mierda andas matando inocentes?" hace rato-dijo, sintiéndose culpable. Me entregó el aparato-. Me respondió con esto.

   Le había escrito de forma literal la pregunta que mencionó, él le escribió como contestación: "Dile a tu madre que su zorra se ve muy bien, y debe tener mejor sabor", una fotografía de Faye subiendo a una camioneta negra acompañaba el mensaje. Rompí el teléfono en mi mano, Nina retrocedió asustada.

-¿Qué fue eso? ¿Qué les pasa a tus ojos?-preguntó-. Eres humana, nunca se dijo que fueses Blood Drynka.

-No soy una Blood Drynka-dije, dando media vuelta-. Volvamos a la casa.

   Nina no volvió a preguntar y me siguió en silencio.
  ¿Cómo es que Velkam se había hecho con una foto de Faye cuando ella estaba en casa?
   Al poner un pie dentro miré a mi madre, Erza y ella seguían al pendiente de las novedades en el telediario; se miraron la una a la otra al ver mi rostro, Erza se removió incómoda volviendo los ojos al televisor.

-¿Dónde está Faye?-pregunté.

-Salió a hacer unas compras con Drako, cariño-respondió Circe sin hacerme esperar, sabía que no me gustaba repetir las preguntas.

-No me molesta que haya ido de compras-dije con serenidad, caminando por la estancia-. Pero sí que haya estado a plena vista con los ojos del sádico de Velkam puestos en ella.-Circe palideció y Erza le bajó volumen al televisor-. Sí, donde quiera que hayan ido Velkam los encontró. 

    Abrieron la puerta, me volví, Faye entró detrás de Drako y se detuvo en seco al verme.         
     La imagen de todas esas personas acuchillándose el estomágo mientras otros se cercenaban el cuello me provocó náuseas. Drako conduciendo como loco no ayudaba, empeoraba la situación y casi termino vomitando en el coche.
    Velkam era un malparido, muchas familias no verían llegar a sus seres queridos a casa ese día, Drako hizo una llamada anónima a la policía, cuando llegaran a la escena del crimen serían ellos los que avisarían a los familiares de las víctimas de Velkam Alyosha. Quería que Sahar le hiciera lo mismo que hizo con Tristán, no me opondría si era la acción que tomaría pero Nina estaba en medio. Fui yo quien le dijo a Sahar que Velkam no dejaba de ser su padre, que Nina lo seguiría queriendo hiciera lo que hiciera sólo por el buen recuerdo del hombre que fue, éste hombre en el que se convirtió debía tener una razón. 
   ¿Y si fue mi culpa? ¿Y si las malas decisiones que lo transformaron en ese monstruo que vi son debido a que yo rompí su familia? Nina dijo que no debía sentirme culpable, pero no he podido evitarlo. Me culpo por la muerte de mi familia, me culpo por lo mucho que debe sufrir Sahar en ocasiones cuando tantas emociones, desconocidas en un tiempo para ella, la abordaban, me culpo por algo que pasó hace siglos.
   Drako se estacionó, salimos de la camioneta y entramos a la casa, nada más entrar la vi a Sahar de pie en medio de la estancia. 

-¿Estás bien?-fue lo primero que preguntó.

-Sí.-Ella lo sabía, que Velkam nos encontró, lo sabía-. ¿Cómo...?

-Nina le escribió un texto desde uno de esos aparatos de comunicación móviles. Te lo repondré-le dijo a su hija tras responder a mi inacabada pregunta. Me hizo suponer que había roto el celular de Nina-. Envió un mensaje de respuesta adjuntando una fotografía tuya-agregó. Y endureciendo su mirada y su tono de voz se dirigió a Drako-. ¿Cómo se te pudo ocurrir llevártela sabiendo que él estaba aquí? No vuelve a salir sin mi permiso.

-No eres mi madre-interrumpí-. No tengo que pedir tu maldito permiso para salir, Sahar.-Ella ladeó la cabeza, se acercó a mí y acarició tiernamente mi rostro.

-Mientras exista alguien ahí afuera que quiera hacerte daño para llegar a mí, sí-dijo sin levantarme la voz-. No lo he dicho porque seas un objeto o algo de mi posesión, no quiero ese tipo de poder sobre ti, no es mi intención hacerte sentir así.-El dolor acampó en su mirada, no era muy común que se mostrara vulnerable delante de otros; estaba cerca, su nariz rozó la mía-. ¿Sabes lo asustada que estoy?-preguntó en un susurro-. ¿Sabes el miedo que sentí cuando vi el mensaje y la fotografía? Te tenía a tiro, Faye.

   Pasé mi mano por su negro cabello y besé sus labios, olvidando que habían más personas en esa habitación.  
   Verla sana y salva me alivió, sentir sus labios rozar los míos me devolvió la vida que había perdido nada más ver el mensaje de Velkam. Poco más y me la vuelve a arrebatar, ni un año, ni dos, ni tres como en el pasado, se empeñaría en querer quitármela antes.
   
-¿Se acercó a ti?-le pregunté, besé la comisura de sus labios.

-Sí, pero no llegó a tocarme, dijo que nos encontró porque tiene a su propia maga. En ti o cerca de ti no hay hechizo que funcione mencionó, al parecer nada más alejarnos de aquí Drako y yo, nos localizó; sabe que estamos al tanto de sus movimientos, y de lo que ha hecho con los Blood Drynka's, no lo ocultó-explicó, ya incluyendo a todos los demás en nuestra conversación.

-No lo ocultó porque el mensaje que Nina le envió era preguntándole por qué estaba matando gente inocente-le expliqué. Nina bajó la mirada-. No te estoy echando la culpa, pero debiste aguantarte porque ahora se andará con más cuidado respecto a nosotros. Él habría actuado como el bueno, como una víctima más, me culparía de la muerte de su adorado amigo, esa sería la excusa que presentaría del por qué vino a este continente. Y el resto de la culpa recaería en Arath y Regina, saliendo él airoso, ¿te das cuenta que ahora la comitiva con la que vino puede rodearnos en cualquier momento?

-De hecho quiere que lo busques-dijo Drako.

-Asesinó a una mujer delante de mí, y sugestionó a las personas dentro del supermercado al que fuimos-habló Faye-. Obligándolos a suicidarse-murmuró, cruzando los brazos y con lágrimas contenidas en sus ojos.
    La abracé lanzándole una dura mirada a Drako, éste aseguró que Velkam seguiría dejando un sendero de cadáveres si no accedía a verlo. Claro que accedería, después de escuchar que se atrevió a amenazar a Faye no tenía ganas de hacer otra cosa.
   
     Tomé una larga ducha intentando no pensar en lo ocurrido ese día. O días.
      Sahar misma lo dijo, no quería esto para mí y si en algún momento me cansaba ella y yo podíamos abandonarlo todo e irnos juntas. Pero muy dentro sentía que no podía quitarle a la gente de Providencia e incluso a los Blood Drynka del exterior a una líder que hacía bien dicho trabajo, ella había crecido, y había sido educada para la grandeza, instruida para proteger a su pueblo. Y yo accedí, de hecho pedí pertenecer al Clan Assassin para acompañarla y salvar vidas, como también para quitarla: Viktor y Amanda seguían en mi punto de mira; si me echaba para atrás sin brindarle apoyo a Sahar en la protección de los Blood Drynka justo ahora, no sería capaz de hacerle frente a Viktor Strauss y a Amanda Carlysle llegado el momento. Y no sería digna de la misma Sahar, sabía que a ella algo así la tendría sin cuidado, que me amaba luchara o no a su lado, para ella era mejor si no lo hacía, sin embargo no me sentiría conforme si la dejaba sola, ya eramos un equipo y como tal debíamos trabajar juntas. En las buenas y en las malas.
   Bajé a la estancia, no había nadie allí. Debían estar reunidos en el estudio, quise ir pero necesitaba despejarme, si ya antes tenía pesadillas con los recuerdos de haber encontrado a mi familia asesinada de una forma tan brutal, ese día se habían sumado nuevos recuerdos sangrientos. 
   El sol brillaba haciendo esa tarde hermosa, era un lugar muy pacífico el que eligió Drako para Sahar, imaginé que esa era la idea. Ella necesitaba lugares que no le provocaran el estrés que despertaba su macabro instinto, este lado de Assiah no era el mejor, no era como Providencia, pero habían lugares como en el que nos encontrábamos, llenos de belleza y paz.
   Escuché cómo alguien se aclaraba la garganta, giré la cara y la vi allí de pie.
   Caminó hasta estar a mi lado enfocando la mirada en el hermoso paisaje que se abría ante nosotras. Sonreí haciendo lo mismo, no hablamos por algún tiempo, no sé cuánto con exactitud, sólo disfrutamos de la vista, y miradas cómplices, hasta que noté el tamborileo de sus dedos de la mano izquierda sobre la baranda. El sonido resultante a veces era escalofriante.

-¿Está todo bien?-le pregunté.

-Había decidido ir a verlo a Velkam hoy mismo, pero como siempre, me han limitado, no me dejan hacer lo que quiero-respondió, recargándose en la baranda y con la mirada perdida en el verde del otro lado del lago-. Circe me aconsejó que esperara un poco y que en lugar de visitarlo a él viniera contigo, tal vez me estarías necesitando.-Sus ojos abandonaron al precioso paisaje, centrándose en mí-. Los meses que has tenido han sido de lo más caótico con todo lo que viviste, y hoy sufriste una especie de recordatorio.

    Tomé aire y fui soltándolo en una lenta exhalación.

-Habría apoyado tu decisión de plantarle cara y acabar con él ya-me sinceré-. Circe tiene razón, sin embargo. Ha corrido mucha sangre a mi alrededor, por mi causa.-No dudó en acercarse para rodearme con sus brazos-. Puedo con esto-dije, ella limpiaba con ternura mis lágrimas.

-Lo sé, estoy segura.-Besó mi frente, luego apoyó la suya en la mía haciendo del instante algo más íntimo con ese mínimo contacto-. Derrumbarte de vez en cuando no te hace débil, es muy reciente todo, Faye, derrúmbate las veces que sientas que no puedes más. Aquí estaré.

     Nos quedamos así un rato más, Sahar susurraba de vez en cuando que yo no era la causante de nada, que agradecía que no me hubiesen asesinado junto con mi familia y que hallaríamos la manera de ajusticiar a los culpables, de todas formas eran un objetivo del Clan. Menos Amanda claro está, ella seguía pensando que su hermana estaba en el lugar y momento equivocado. El tema de Amanda no me sabía bien tocarlo, con ella no porque sería terminar discutiendo y no era lo que quería. Como tampoco quería decirle a Amanda que fui la única sobreviviente de la familia Vesper, esa que su mano despachó de este mundo.
      Recuperé la calma. Sahar besó mi mano la cual tenía enlazada a la suya.

-Me gusta este lugar, me recuerda al palacio sobre el agua que tienes en Providencia. La vista es hermosa y relajante.

-¿Quieres que nos quedemos con éstas vistas?-preguntó-. ¿Quieres esta casa para pasar algunos días en el exterior? Claro, si llegamos a viajar aquí de nuevo.

-Yo sólo quiero que tú estés bien y pasar tanto tiempo fuera de Providencia no es bueno para ti, te afecta de formas muy evidentes. Lo he notado, así que en cuanto acabe todo el asunto con Velkam volvemos a tu hogar donde puedas tener la paz que tanto necesitas, sé que tocará hacer viajes fuera por algunas misiones, pero mientras más cortos para ti, mejor. Como lo has venido haciendo.-Observé el paisaje-. Me gustaría tener un escape aquí solas tú y yo alguna vez sin que estemos huyendo o escondiéndonos de un psicópata, me gustaría, sí-dije, pensativa-. Pero para mí tu paz espiritual y mental es primero, hay mucha negatividad aquí afuera.

    La miré, Sahar sonrió apenas. La desgana le podía.

-Es la primera vez que no me enorgullezco de ser esta rara criatura, no quiero privarte....

-No me estás privando de nada, al conocerte recibí mucho más de lo que puedo desear-le dije, tenía su rostro entre mis manos y me desvivía en sus ojos.

-Volveremos aquí-sentenció muy seria-. Me servirá para controlarme y volver todo el mal que siento a mi alrededor a mi favor. Además-sonrió-, yo también recibí mucho más al conocerte, eres mi paz, Faye.

   Rocé sus labios buscando más de su parte pero se apartó un poco y miró hacia la casa.

-¿Pasa algo?-le pregunté, siguiendo su mirada.
-Creo que tenemos visitas indeseadas-respondió.

   Nos encaminamos hacia la casa la cual encontramos sola, no había nadie en la sala de estancia y estaban llamando a la puerta. Fui yo quien abrí ganándole a Sahar para que no descabezara a la indeseada visita, lo hice bajo mi propio riesgo pero riéndome en el camino porque la oí refunfuñar. Si fuese Velkam no llamaría a la puerta, estaba segura que entraría a la fuerza.
   En su lugar se encontraba un Arath Griffin bien abrigado, de pie en el umbral; di un paso atrás, el guapo hombre enarcó una ceja y miró por encima de mi hombro.

-¿Puedo pasar?-preguntó.

-Adelante-dijo Sahar. Me hice a un lado, y me paré detrás de él cuando lo dejé entrar y se detuvo en el primer escalón de la escalinata de madera del vestíbulo-. ¿Cómo dicen por aquí, Faye? ¿He aquí el diablo con la cola entre las piernas? 

   Sahar sonrió y yo le devolví la misma sonrisa maliciosa que sus labios dibujaron.
-¿Qué se le ofrece, señor Griffin? ¿Cómo supo dónde encontrarnos?-le preguntó. 

-Mi esposa y yo llegamos anoche, Euzma Caín me envió aquí para esperar por él y así poder hablar como pautamos.

-¿Y dónde está su esposa?

-Afuera, en el coche-respondió Arath.

-Hágala pasar-ordenó Sahar.

   Arath asintió y salió, lo encontré diferente al hombre altivo que conocí el fin de semana en la fiesta que él y su mujer organizaron en honor a Sahar. 

-Anda muy manso-comenté, acercándome a Sahar. Ésta se encogió de hombros-. Por cierto, ¿dónde están los demás?

-Erza está teniendo problemas con la transición, Circe y Nina están ayudando a Drako con ella-explicó, adquiriendo la postura y el tono de voz de la implacable Princesa.

    No pude evitar sentirme triste por lo que la pobre Erza estaba pasando.

-¿Es muy dolorosa la transición? ¿Sufrirá mucho?-inquirí casi susurrando, y con la mirada gacha.

-Creo que es similar a lo que sufro yo cuando intento controlar mi instinto, ya no puedo saberlo porque el vínculo que la unía a mí se rompió en cuanto murió-dijo. 

-Entonces sufre mucho.

    Me dirigí al sofá de la estancia, me senté y pronto la sentí a mi vera.

-No sé si es correcto que lo diga-dudó antes de levantarme el rostro con su dedo índice en mi mentón-, pero no sería apropiado que Erza te viera con el semblante que tienes ahora, fue una decisión que tomó conociendo las consecuencias, debemos respetarla, ¿tú qué crees?

     A veces me descubría sorprendida por la madurez que tenía Sahar.

-Tienes razón-sonreí, imaginando a la loca de Erza riñéndome por andar cabizbaja a causa de ella.

   Escuchamos la puerta cerrarse. Regina y Arath aparecieron en la estancia, Sahar los invitó a sentarse en los sillones que hacían juego con el sofá donde nos encontrábamos nosotras; Regina no parecía muy dada a colaborar, su esposo le susurró algo al oído y ella resopló sentándose en uno de los sillones, su marido se quedó de pie.
   Unos pasos provenientes de las escaleras que daban al piso superior llamaron mi atención, Sahar no apartaba la mirada de la pareja. Circe y Nina entraron a la estancia, la segunda paró en seco.

-Nina Alyosha, creí que estarías con tu hermano ahora mismo, ¿le has traicionado?-habló Regina, sarcástica.

-Sólo quería abrirle los ojos pero quien terminó descubriendo una cruda y dolorosa verdad fui yo, no estoy traicionando a nadie, en cambio ustedes han traicionado a la sangre Blood Drynka. El Consejo se los cobrará porque es lo que Velkam quiere, cabezas de turco.

    Circe se sentó al otro lado de Sahar, Nina se paró detrás del sofá con los brazos cruzados en plan chica mala.

-Rage, compórtate-le dijo Arath a Regina con cariño-. Es precisamente lo que nos ha traído aquí-Sahar con su impasible expresión prestó atención al hombre-, por lo que pedimos reunirnos con usted y su padre, Euzma Sahar. A los oídos del Consejo llegó la información que nos involucra a mi mujer y a mí en las desapariciones y experimentaciones con Blood Drynka's, debió ser obra de Velkam Alyosha.

-Debió dar aviso cuando venía en camino-dijo Nina-. Tenía todo planeado.

-¿Qué es lo que piden?-inquirió Circe.

-Queríamos esperar a que Caín estuviera presente-respondió Arath.

-Piden la protección de mi padre-terció Sahar-. Que los defienda ante el Consejo Blood Drynka que juzgará sus acciones, creen que con la intervención del Padre estarán salvos.

-Quiero marcharme, Arath, nada hacemos aquí-le dijo Regina a su marido, consciente de que Sahar se acababa de burlar de sus intenciones. Pudo sonar a burla pero no fue adrede, vi que Sahar quedó un poco desconcertada, ella sólo había aclarado la duda de Circe.

-No voy a permitir que por culpa de Velkam te pase algo, Rage-replicó Arath, y pillé cómo Sahar apretaba la mandíbula viendo la escena, escuchando las palabras del hombre-. Velkam pidió mi ayuda para iniciar una investigación centrada en la posibilidad de contrarrestar los efectos de la luz del día sobre nosotros-¡Bingo! pensé, era justo lo que creíamos-, remover la maldición y no tener que depender del lapislázuli que nuestra Señora aquí presente, Circe, hechizó para nuestra protección. Dijo que la gema en las joyas era como una especie de grillete que nos hacía parecer presidiarios esclavizados a la voluntad de Euzma Caín.

-Más libertad no pueden tener-comentó Circe.

-Eso le dije a mi marido cuando me contó sobre la idea visionaria de Velkam-apoyó Regina-. Hay Blood Drynka's que no son tan buenos, entendemos por qué deben existir formas de debilitarnos, de matarnos.-La morena se entristeció de repente, su marido le puso una mano en el hombro y la miró con amor.

-Pero no la escuché y decidí prestar mis servicios a Velkam Alyosha, al principio no hubo incidentes, ¿era ilegal? Sí, pero todo sea por el bien de nuestra raza, por mantenerla; las cosas fueron a peor porque descubrí que no todos eran voluntarios o transgresores de nuestras leyes, algunos fueron llevados a nuestros laboratorios bajo amenazas ya que no podemos sugestionarnos entre nosotros. Velkam, al no ver resultados favorables se desesperó y me ordenó comenzar las pruebas directamente en los Blood Drynka que se "prestaban" para ello. Fue cuando las desapariciones se hicieron más evidentes que quise renunciar, no era hacerle bien a nuestro pueblo, los estábamos masacrando, actuando como eso que tanto repudiamos, jugar con la vida de nuestros hermanos cosa que hace la raza humana.-Arath parecía bastante afectado y arrepentido por lo que había hecho.

-Pero no dejaste de hacerlo-dijo Sahar, impasible.

    Arath miró a Regina.

-Me amenazó con quitarme lo que más amo en este mundo y dejarme vivir encadenado para que sufriera eternamente la pérdida-dijo-.  Sin Rage no hay vida para mí.

   Sahar no se inmutó ni un ápice, pero sabía que había notado la semejanza entre ellos y nosotras.

-Habría sido mejor morir que entregar la vida de nuestros hermanos inocentes de todo-lo encaró Regina al borde de las lágrimas.
-Sufriste mucho en el pasado, si te di un nuevo comienzo fue para mejor, Rage-replicó Arath. 

   Me levanté porque no podía dejar de vernos reflejadas en ellos. No soportaba el parecido del deber por encima del amor que implementaba Caín con su hija. Arath había elegido el amor abandonando a su pueblo a la muerte.
-Esto no es precisamente mejor-dijo Regina.

-Rage no tiene culpa en esto, fui yo quien accedí ayudar a Velkam-Arath se dirigió a Sahar al hablar-. Denle protección a ella, asumo toda culpabilidad.

-Ni loca dejaré que hagas eso-objetó Regina.

    Aquella discusión me estaba consumiendo.

-No meteré mis manos en el fuego por ninguno-habló Sahar-. Ambos son culpables, pudieron acudir al Consejo desde el inicio.

-Velkam me tenía bajo amenaza.

-Euzma Sahar tiene razón, yo no estaba de acuerdo y aún así no fui ante el Consejo para quitárnoslo de encima, soy más culpable, si cabe, por pensar en hacer lo correcto y no hacerlo.

-De nada habría servido-intervino Nina-. Todo apuntaba a ustedes, él se hubiese librado igual que lo está haciendo ahora, es miembro del Consejo pero como fue quien hizo la denuncia no intervendrá, aún así tiene influencia dentro del susodicho. En el pasado habría hecho que mataran a tu mujer mientras que tu castigo sería vivir con la pena, tal y como te amenazó, hará lo mismo ahora.

   Arath desvió la mirada hacia Sahar.

-Dice que ambos somos culpables, que no meterá las manos al fuego por nosotros pero sé que entiende mi posición-dijo, mirándome pero hablándole a Sahar-. ¿Qué habría hecho usted?-le preguntó directamente.

-Ahí quería que llegaras.-La voz de Caín nos sobresaltó a todos menos a Circe y a Sahar, ésta seguía imperturbable. Su padre salió de no sé dónde con las manos en los bolsillos-. Respóndele, Sahar, ¿qué habrías hecho?

    Caín se estaba aprovechando de la situación, Arath debió contarle la misma historia antes de que los enviara aquí. En vista de que su hija tenía sentimientos hacia mí quiso usar a los Griffin-dos figuras de poder como ella-para darle una lección: Amor o deber, nunca ambos.

 
    

   

              


























<<Lazos II

viernes, 17 de febrero de 2017

Lazos II

   En nuestro dormitorio Sahar se encerró en el cuarto de baño, esperé a que saliera pensando que se arrepentiría de ir a ver a Nina. No la culparía, ni yo ni nadie podía obligarla a hablar con la chica pero era mejor que lo hiciera a esperar que apareciera Velkam a querer convencerla, con mentiras, que se fuera con él.
    Salió, me levanté en silencio viendo cómo me ofrecía una mano que tomé con todo gusto; Drako nos esperaba a la puerta de la habitación donde se encontraba Nina, la abrió y nos cedió el paso a Sahar y a mí. Dentro, Circe estaba sentada al borde de la cama abrazando a una desconcertada ojos verdes; Nina se hallaba sentada y no entendía por qué aquella mujer le daba muestras de cariño si ni siquiera le conocía.
   Sahar habló pidiendo que la dejaran a solas con la señorita Alyosha, me extrañó que su padre no protestara, aunque pensándolo bien después de saber quién era Nina y el hecho de que yo tenía razón y Caín sí fue el padre biológico de Sahar en esa época, era normal que no se opusiera y dejara que su hija hablara con su nieta. Circe y Caín debían estar felices por tener una nieta, yo no podía hacer más que alegrarme por Sahar.
  Me dispuse a salir también pero me detuvo en la puerta.

-¿No vas a acompañarme? No puedo hacer esto sola-dijo, con gesto suplicante.

    Miré a Nina, yacía recostada en el cabezal de la cama, se la veía muy triste. Se lo atribuí a la traición de quien creía era su hermano, y ya empezaba a creer que sería una mala idea decirle la verdad, era muy pronto. Si enterarse que su "hermano" la traicionó la tenía así, no quería ni imaginar qué pasaría de enterarse que en realidad era su padre, que su propio padre envió sicarios a matarnos estando ella presente.
    Seguí a Sahar que se acercó a la cama tomando asiento en un sillón negro.

-¿Cómo se siente, señorita Alyosha?-preguntó Sahar. Y era una buena pregunta, velar por sus sentimientos primero, aunque algo me decía que se aguantó el ir directo al grano. A Sahar no le gusta que divaguen.

-Atontada, confundida, traicionada, adolorida-respondió con lágrimas inundando sus ojos y llevándose la mano al corazón-. ¡Con ganas de quitarme este maldito anillo para ahorrarle el trabajo a mi hermano!-exclamó de pronto, intentando quitarse el anillo que llevaba en el dedo anular de la mano izquierda, Sahar y yo la detuvimos.

-Ey, Nina, Nina tranquila, bonita-dije, y el tono de cariño me fue inevitable emplearlo. Pillé la sombra de una sonrisa en los labios de Sahar, algo habrá recordado, la escena debió resultarle conocida-. No arreglarás nada de esta forma, ¿acaso no ves necesario pedirle explicaciones?

-Sí, pero....-susurró sin llegar a finalizar lo que iba a decir.

     Miró su anillo plateado, una línea azul lo bordeaba arriba y abajo. Apenas llamaba la atención, pero era muy bonito; algunos Blood Drynka, y hablo de aquellos con un rango superior: la realeza, aristocracia vampírica, sólo tenían la posibilidad de caminar bajo la luz del día gracias a la magia encerrada en el lapizlázuli-los bordes azules-, una gema hechizada por Circe y brindada por Caín a sus hijos, de una época a la actual. 
   Le había preguntado a Sahar la noche que llegamos aquí cómo podían Tristán, Nina y Drako caminar bajo la luz del sol si hay una maldición sobre los Blood Drynka que les obliga a vivir como criaturas nocturnas, y me explicó que esa era la forma que habían encontrado para contrarrestar dicha maldición, su padre no había querido removerla para mantener el control sobre ellos, una debilidad de la que pudiera valerse para implementar castigos si las reglas eran mancilladas. Por eso uno de los objetivos de Velkam y los Griffin era encontrar la forma de romper la maldición por medio de la ciencia, experimentando, creando esas quimeras, así no tendrían que depender de una piedra hechizada. Y si Sahar podía llegar a convertir a otros en lo que ella era, no tendrían que preocuparse por morir porque nunca lo harían. Serían eternos de verdad.

-Tuve sueños muy raros en mi agonía-dijo Nina. Nos miró a una y a otra y luego volvió a concentrarse en su anillo-. Era de mi madre-susurró. Sahar bajó la mirada al objeto que la chica giraba en su dedo-. O al menos eso dice mi hermano, no sé si creerle, ya no sé si creerle en otras cosas. ¿Cómo no me di cuenta que él estaba involucrado en las desapariciones? 

-Te habría matado antes-comentó Sahar, le di un golpecito en el brazo-. ¿Qué?-dijo.

   Negué con la cabeza sonriendo, y puse mi mano en su hombro. Nina se fijó en ello.

-¿Hace cuánto que se conocen?-preguntó.

-Una semana y media, creo-respondí.

-Por lo íntimas que son juraría que es de más tiempo, y he conocido todo tipo de relaciones, lo de ustedes es extraño-sonrió, por primera vez con absoluta felicidad. 

   Era mejor que la conversación se dirigiera hacia otro tema, así olvidaba por un rato la traición de Velkam.

-Se siente como si fuera de más tiempo, y que esto sólo es una continuación-le dije, mirando a Sahar quien a su vez me miró.

-En los siglos de vida que llevo he conocido almas reencarnadas en casi todas las formas-Nina tocó el tema que nos competía-, pero ni así he sido testigo de tanta complicidad y menos en tan poquito tiempo. Algunos dudan cuando descubren que han estado juntos en otros tiempos, ya saben, si son pareja porque se aman o por obligación de no romper el ciclo, o si están juntos por elección o.....

-Es mi elección estar aquí, ahora, a su lado-la interrumpí-. Nadie me obliga a amarla, no estoy aquí bajo amenaza sino porque siento, sea herencia de una vida pasada o no, siento amor y adoración por Euzma Sahar-dije, manteniendo el respeto que suelo emplear cuando estoy con Sahar delante de terceros, tratándola con el mismo respeto con el que sus súbditos la tratan. 

    Sahar no me miró pero yo sí que llegué a ver la sonrisa en sus labios.

-Hacen bonita pareja-terminó por decir Nina. Sus verdes ojos no dejaban de estudiarnos de manera sutil-. Desde hace días me ha dado la sensación de que las he visto antes, pero de Euzma sólo había oído hablar, y a usted la conocí al mismo tiempo que a ella.

-Acabas de sacar el tema de vidas previas, y no creo que haya sido casualidad-dijo Sahar, cogiendo la mano donde llevaba el anillo y paseando su dedo índice por el plateado objeto. Sí fue de ella-. ¿Qué sueños raros tuviste, señorita Alyosha?

    Nina no quitaba su verde mirada del dedo que acariciaba su anillo, y si lo hacía era para ver a Sahar.

-De cuando era niña, caminaba con mi niñera por un parque-narró la joven.

-¿Qué le pasó a tus padres?-preguntó Sahar.

-El puto Velkam dijo que mamá nos abandonó, de padre no habla mucho, en realidad no habla mucho de nada. Quedamos en el abandono y ya-explicó, estudiando las facciones de Sahar, sus ojos recorrían el rostro de la morena-. En mis sueños estuvieron ustedes-soltó, Sahar permanecía serena acariciando el anillo-. Es confuso.

    Era mi turno de ser objeto de estudio. Sonreí con cariño, cruzando los brazos.

-Faye-susurró-. Mi amiga grande-bajó la mirada-. Faye-repitió como si acabara de darse cuenta de algo. Si antes estaba pálida ahora casi ni se veía de lo blanca que se puso su piel, sus ojos se agrandaron, sorprendida y aterrada miró a Sahar-. ¿Mamita?-la voz se le quebró al pronunciar esa palabra, ni siquiera dio tiempo a que Sahar dijera algo, se abalanzó a abrazarla. Escondiendo su rostro en el cuello de la morena rompió en llanto. Dudando, Sahar la abrazó de vuelta.

   Me giré y limpié mis lágrimas, me abaniqué con la mano queriendo controlar las ganas que sentía de llorar a viva voz también. Yo no la recordaba, pero el sentimiento era poderoso, fuerte, y estaba allí.

-Él...-gimoteó, todavía escondida en el cuello de su madre-.... Él te mató.... Me obligó a ver cómo Tristán.....

   Nina estaba destrozada, se separaba de Sahar y tocaba su rostro esperando que no fuese una ilusión, que no la estaba imaginando. Luego volvía a abrazarla; la escena me rompió el corazón, imaginé a la nena que pude llegar a ver momentáneamente en el avión cuando ella venía a reunirse con Drako y conmigo en el bar. Una niña preciosa de ojos verdes y piel un poco más clara que la de su madre, su lacio pelo negro le llegaba a mitad de la espalda, y su mirada era exacta a la de Sahar, por instantes mostraba una brillante luz de malicia, igual que su sonrisa. Como si escondiera un secreto, como si supiera algo que tú no, o acabara de hacer alguna travesura. 
   Sonreí entre lágrimas al escucharla reír a Nina. Sahar estaba un poco rígida, no se iba a acostumbrar a estar cerca de su hija y que ésta invadiera su espacio personal, esperaba que Nina entendiera que la Sahar que estaba frente a ella no era la misma que le dio la vida. Segura me hallaba que iría dando muestras de esa Sahar poco a poco.

-Llevo toda una vida hipnotizada-dijo Nina, limpiando las lágrimas que aún resbalaban por sus mejillas-. ¿Por qué mi padre me haría una cosa así? ¿Por qué hizo lo que hizo?

-La hipnosis debió quebrarse cuando nos conociste-hablé porque me pareció que Sahar no se encontraba dispuesta a charlar con Nina, debía parecerle extraño todo el acontecimiento, los abrazos de su hija, la emoción que reinaba en la habitación, Sahar sólo observaba a la joven-. Debes estar, te robo la palabra: confundida, más de lo que ya estabas.

-Mucho más, sí-respondió, moviendo la cabeza en afirmación constante.

-Yo también lo estoy-admití. Sahar me miró-. Una semana y media no es suficiente para procesar todo lo que se me ha venido encima-expliqué-, hay cosas que ya no pueden sorprenderme, como las hay que sí y costará acostumbrarme. Resulta que al final es el mundo en el que siempre he vivido, sólo que ha estado maquillado todo este tiempo.

-A mí me lo maquillaron con hipnosis-dijo Nina, cabizbaja.

-Pareciera que a mí y al resto de la gente también, no estás sola-le aseguré, guiñándole un ojo. Nina sonrió a medias, suspiró mirando a Sahar y de nuevo a mí-. Lo siento, Faye, yo en el pasado te.....

-Ey-susurré, acercándome a ella. Me puse de rodillas cerca de la cama, a su lado, cogí una de sus manos-. Yo recuerdo apenas nada de esa época, y si me hiciste algo de lo que ahora te sientas culpable sé que no fue tu culpa, eras una niña cuyos padres se vieron en conflicto por una tercera persona-mi voz fue bajando por sentirme mal al haber roto una familia que era feliz, porque estoy segura que Sahar llegó a ser feliz con él.

-Si yo no debo sentirme culpable, tú tampoco-dijo Nina-. Entiendo que la querías, y que seguro la quisiste más que mi padre. 

    Sahar se puso cómoda en la silla, cruzando las piernas y los brazos, una sonrisa en sus labios.

-¿Disfrutas nuestra interacción, cariño?-le pregunté, sentándome en la cama con Nina.

-Mucho-respondió-. Nina no estás obligada a quedarte aquí, debes querer hablar con tu padre.-Me dejó desconcertada que se fuera por ahí cuando dejó en claro que no permitiría a Velkam llevarse a Nina.

-No quiero hablar con él, envió hombres a atacarles sabiendo que yo estaba con ustedes, ¡no le importo!-exclamó Nina-. Debo ser sólo una ficha de la que puede prescindir.-Miró hacia el otro lado de la habitación, triste-. Si me permitieras quedarme contigo-dijo, volviendo el rostro hacia Sahar-, yo quisiera quedarme contigo. Íbamos a irnos juntas, lo recuerdo, quiero eso.

   Sahar asintió entendiendo la decisión que su hija acababa de tomar. Y entendí la razón por la que le dijo en primer lugar que no estaba obligada a quedarse, quería que fuese decisión de Nina; empecé a ver otra característica muy de ella, e importante era dicho detalle: Sahar respetaba las decisiones de otros, veía por que fuera uno quien eligiera, aunque habían veces en que ella se imponía, solía ser justa.

-Hay un poco de ropa en ese armario-dijo, señalando el mueble-. Hice que Drako la trajera anoche de casa, ropa mía sin usar, puedes elegir lo que gustes. ¿Podrías ayudarla, por favor?-me preguntó. El "Por favor" sonó adorable en su profunda voz, a veces era la mar de educada.

-Encantada-sonreí.

-Hace una bonita mañana-se dirigió a Nina después de guiñarme un ojo-, te hará bien tomar aire fresco mientras te explico algunas cosas que debes saber. ¿Te sientes bien como para caminar?

-Sí-sonrió Nina, saliendo de la cama y metiéndose al baño después de ayudarla a elegir, la acompañé porque todavía se veía muy débil-. Tengo sentimientos encontrados-comentó, entrando a la ducha y pasándome la ropa del pijama que Circe le había puesto.

-Te creo-dije, escuchando la voz de Drako en la habitación. Me encontraba de pie apoyada en la puerta que había cerrado-. Ella no sabía de ti, Nina, no tenía recuerdos de ti hasta hace poco. Todo ha sido muy reciente, en otras vidas cuando supo de ti te buscó pero Velkam hacía hasta lo imposible para que ustedes dos no se encontraran.

    El agua de la regadera caía, era el único sonido que se oía después de que terminé de hablar. Sahar me llamó desde afuera.

-Dejaré la ropa aquí en el lavabo, estaré en la habitación con Sahar por si necesitas algo, ¿vale?

-De acuerdo-respondió ella.

    Sahar se hallaba con los brazos cruzados de pie frente a Drako.

-Tienes que oír esto-me dijo, viéndome cerrar la puerta del cuarto de baño-. Habla-le ordenó a Drako.

-Arath Griffin y su mujer quieren una audiencia con Caín y Sahar, presumo que buscan aliarse a nosotros en contra de Velkam Alyosha. Caín cree que debe darles la oportunidad de redimirse, tomando precauciones, por supuesto-dijo Drako, dando de nuevo la información que ya le había hecho llegar a Sahar.

-¿Tú qué opinas, Vesper?-me preguntó Sahar, estaba en modo Euzma.

-No sé si deba decir algo al respecto, Euzma Sahar, mi opinión no tiene mucho peso aquí-respondí.

-Para mí sí-dijo ella, ablandando su tono de voz-. ¿Qué piensas?

-Desconfío-dije, mirando de reojo a Drako-. ¿Quién nos asegura que no es una treta?-Sahar asintió-. Sin embargo-comencé, ella esperó a mis siguientes palabras-, tu padre dice que quiere escucharlos y si son precavidos a la hora de reunirse con ellos podemos sacar provecho y exponer a Velkam como el culpable que es.

-Los Griffin son tan culpables como él de la muerte de mis
hermanos, el juicio de los demás Komandantoj caerá sobre ellos. No se van a salir con la suya-dijo Sahar, porque en eso parecía ser más implacable que su padre, ella no quería darles la oportunidad de redimirse. Para ella eran culpables, punto, y me daba la impresión que era su instinto hablando, había leído la inmoralidad y depravación en los Griffin: habían vendido a su propia gente-. Pero bien, si Arath está esperando ser perdonado por prestarse a semejante barbarie aceptaré, como lo ha hecho mi padre, reunirme con él y su esposa. Lo que no puedo asegurar es que si piden mi opinión en el juicio, de llegar a haberlo, defender a los esposos después de lo que hicieron. Será un rotundo no, y tal vez hasta me preste para ejercer de verdugo-sonrió-. Las espero abajo-me dijo, dirigiéndose hacia la puerta y saliendo.

-No bromeaba, ¿cierto?-le pregunté a Drako cuando quedamos sólos.

-No-respondió él, yendo hacia la puerta también.

    Me senté en la cama a esperar por Nina quien salió sin hacer comentario alguno sobre, lo que no dudé, escuchó.
   Ambas bajamos las escaleras, en la estancia se encontraban todos viendo el noticiario, Drako hablaba con alguien por teléfono. Circe y Caín estaban sentados uno al lado del otro en el sofá, y seguro me sonrojé porque Sahar y yo estuvimos allí hacía poco, ¡qué vergüenza! 
     Sahar se hallaba de pie frente a la puerta de cristal que daba a la parte trasera viendo hacia donde ella estuvo hacía rato con su madre. Circe y Caín observaron a Nina quien parecía un cachorrito asustado entre aquella gente que le era desconocida como familia. Porque eran sus abuelos, debía estar que no se lo creía: descendía de forma directa del primer Blood Drynka, era pura, provenía de la realeza que era cómo ella, hasta hace poco, veía a Caín y a Sahar; Caín se levantó y se acercó a nosotras. Le dirigió una mirada de cariño a Nina.

-Bienvenida-susurró. Besó ambas mejillas de la chica-. Circe y yo estamos encantados de tenerte en nuestra familia, si lo hubiésemos sabido antes, si no hubiésemos ignorado tantas cosas habrías estado con nosotros, bajo nuestra protección mucho tiempo atrás.

-¿Y el resto de mis hermanos?-preguntó Nina con frialdad. 

   Joder, cuando se lo proponía se parecía a su madre quien no se inmutó, seguía de pie en el mismo lugar.

-Entiendo que prohibieras la entrada de Blood Drynka's a Providencia porque te hemos decepcionado, lo acepto de hecho porque muchos se comportaron de forma aberrante cuando quisiste compartir tu hogar con nosotros. Yo fijo posición desde ya, acepto que somos familia pero viviré de este lado velando por mi gente-dijo. Y era definitivo, nadie podía dudar del parentesco entre esas dos-. Agradezco que quieras que viva con ustedes, pero así como soy tu nieta también soy una de ellos, no puedo estar tranquila en tu paraíso cuando en el exterior mi pueblo vive un infierno.

    La última frase sí que llamó la atención de Sahar, la miró desde donde estaba con mucho interés. El mismo que mostró en nuestro primer encuentro con Nina.
    Caín se giró para observar a su hija, la señaló con el dedo índice.

-Cuando hiciste a esta niña pusiste todo tu empeño para que se pareciera a ti, ¿no?-dijo.

    Circe soltó una carcajada, Drako, que seguía al teléfono, rió por lo bajo, hasta para mí fue inevitable hacerlo. Entre tanto Nina y Sahar quedaron fuera de juego, hasta en eso se parecían, no le encontraron la gracia a la broma de Caín.

-A mí me educaron de ese modo, y en la época en que Nina nació su padre influyó mucho en ella, que luego él se corrompiera es otro asunto-dijo Sahar, enalteciendo a Velkam para luego bajarlo de un tirón.

   Erza se unió a nosotros sentándose junto a Circe.

-¿Estás bien?-oí que ésta le preguntaba.

-Drako me dio una bolsa de sangre hace unos minutos, creo que puedo aguantar sin comerme a nadie-bromeó ella.

   Le estaría agradecida toda mi vida por lo que hizo y no me alcanzaría, no cualquiera haría lo que ella por mí. Me salvó sin importar dar su vida para ello.

-Contabilizan doce muertos-dijo Circe, subiendo volumen al televisor de plasma engarzado en la pared frente al sofá.

-¿Doce muertos? ¿Dónde?-inquirí, poniéndome de pie detrás de ella y Erza.

    Circe miró con pesar a Nina que se sentó al lado de Erza.

-Desde que Velkam puso pie en Seattle se ha disparado una ola de asesinatos-informó Sahar-. Hace poco hubo un atentado en una cafetería, un hombre abrió fuego contra varias personas, la posibilidad de que estuviera hipnotizado es alta. Velkam nos está mandando un mensaje.

-Pero él no está enterado que sabemos de su participación en las desapariciones y experimentación con Blood Drynka's-dije, viendo cómo a Nina le afectaba lo que hablábamos.

-No, no lo sabe, está usando a los Griffin como cabeza de turco porque de hecho los descubrimos. Cree que los culparemos a ellos de estos ataques, en cualquier momento pide que nos reunamos también-habló Sahar. 

-Está llamando demasiado la atención y eso no es bueno-comentó Caín, tenía las manos en los bolsillos y estaba a mi lado viendo el noticiario.

-Si me dejaras hacer las cosas a mi manera como se tenía previsto desde el principio le habría dado juicio y sentencia, y no tendríamos este problema-replicó Sahar.

    Noté la incomodidad de Nina.

-Sahar, ¿podemos hablar por allá?-Señalé el pasillo que daba a la cocina. Ella me siguió-. Podrá ser un hijo de puta y todo-le dije, cerrando la puerta detrás de mí-, pero sigue siendo su padre, a Nina le sienta mal la forma en que están hablando de él.

-No me di cuenta, lo siento-susurró, cruzándose de brazos-. Pero ¿por qué tiene que sentirse mal? Casi muere por su culpa, le ha hecho mucho daño.

-Es su padre, y por lo que dijiste de él, en algún momento debió ser un buen hombre, debió portarse bien con ella. Como un padre se supone debe ser; Nina lo quiere, se siente herida, traicionada, pero lo quiere y escuchar todo lo que escuchó sólo la hace sentirse peor.

-Creo que entiendo-asintió. Cogió mi mano y entrelazamos nuestros dedos-. Gracias por ser mi conciencia, Vesper, por decirme cuando me estoy equivocando sin tener miedo de cómo pueda responder. Por verme de otra forma a cómo me ven ellos.

-Sólo veo quien realmente eres, amor mío. 

-¿Sabes qué veo yo cuando te observo?-Negué con la cabeza-. Una luz brillante capaz de cegar a todos dentro de una habitación, la persona más bondadosa que en la vida llegaré a conocer, valiente, loca por atreverse a llevarme la contraria, o llevarle la contraria a cualquiera, a una persona cuyos miedos no la hacen caer, sino que los abraza para hacerse más fuerte.-La miré con la ternura que sus palabras despertaban en mí-. Te veo a ti, Faye, en todo tu hermoso esplendor; ya no me atrevo a imaginar mi vida sin ti en ella, y no es porque nos necesitemos o estemos en un ciclo donde nos encontramos cada vez....

-Yo te elijo, cada segundo, cada minuto, cada hora de cada día te elijo a ti, Sahar.-Apoyó su frente en la mía, a veces ese mínimo contacto era suficiente, era hacer el amor. Sonreí-. Ve con Nina-susurré.    

   Salió de la cocina después de besar la comisura de mis labios. Cuando yo salí ni ella ni Nina estaban en la sala de estancia, Caín tampoco, Circe y Erza permanecían atentas a las noticias.
    Drako se me acercó.

-Tengo que ir a hacer algo de mercado para el tiempo que te quedarás aquí, Circe y tú necesitan alimentarse-dijo-. ¿Vienes?

-Me caes del asco, Drako.

-Lo sé, ¿pero igual vienes?

    No me hice del rogar, le pedí a Circe y a Erza que si Sahar preguntaba por mí le dijeran que acompañé al imbécil de su ex follamigo a hacer mercado.
    Subimos a la camioneta negra. Drako conducía.
    
-¿Sabes que vine contigo porque Sahar se enfadará por sacarme de casa con el loco de su ex marido deambulando por ahí, no?-pregunté, mirando por la ventana el verde paisaje-. Ansío ver cómo te rompe el cuello, así luego éste sane.

   Drako rió, le subió volumen a la música en la radio. Crazy in Love de Beyoncé sonaba en ese momento, lo gracioso fue escuchar a Drako cantando; nos tomó casi dos horas llegar al supermercado más cercano, y en todo ese tiempo me tuve que calar al severo vampiro cantar. Una de dos, o tenía mala voz o lo hacía para molestarme. Comencé a creer que era la segunda cuando lo pillé riéndose.
   Apagó la camioneta y bajamos a hacer las compras, Drako se me adelantó unos pasos cuando estuvimos adentro. No había mucha gente así que sería rápido; me perdí entre las estanterías buscando chuches, que se me antojaban, hacía meses que no probaba nada que se le pareciera.

-Buenos días.

    Se me cayó la bolsa de Dorito's que tenía en la mano nada más oír esa voz, fue él quien se agachó a recogerla. Me giré despacio mientras se ponía de pie y me la extendía, como no la cogí de vuelta la dejó en el aparador.
    Sus ojos de un color azul claro por efecto de la luz,  pelo castaño que llevaba corto aunque con un peinado muy juvenil, él lucía muy joven, sus pobladas cejas enmarcaban una mirada que encerraba sadismo pero que me observaba con ternura e interés en ese instante.
    Vestía de traje y corbata, una flor blanca adornaba su saco. Sonreía apacible.
-Se queda muda, señorita Vesper, la recuerdo charlatana-dijo, su voz grave era pura serenidad lo cual resultaba más amenazante. Me pregunté dónde demonios se había metido Drako, lo busqué con la mirada, disimulando-. No querrá marcharse tan pronto. Es evidente que me recuerda.

-Apenas nada, señor Alyosha-respondí, mostrando seguridad.

-Pero Sahar sí-supuso-. Asesinó a Tristán.....

-Para eso lo enviaste, para despertar su memoria y amenazarla con Nina.-Velkam amplió su sonrisa-. ¿Qué te pasó? Porque estoy segura que el hombre que está haciendo todas estas monstruosidades contra su familia, contra su gente, no es el mismo que Sahar conoció.

     Velkam rió.
    ¿Dónde te metiste, Drako? pensé.

-No creo que te convenga que sea el que conoció.-Me examinó con la mirada, chascó la lengua-. Mi mujer sigue teniendo los mismos gustos en putas.

   Le solté una bofetada nada más escuchar sus palabras.

-Faye....

-No te muevas, señor Višnjić-ordenó Velkam, frotándose la mejilla donde le pegué.

   Drako estaba detrás de mí. Hice un gesto negativo con la cabeza para que no se acercara.

-¿Cómo nos encontraste?-le pregunté.

-Tengo a mi propia Maga-sonrió-. Costó mucho trabajo considerando que en Sahar no funciona hechizo alguno, es como un punto ciego y por momentos afecta a quien esté cerca de ella. 

    Una mujer cruzaba el pasillo cogiendo algunas cosas del aparador del frente. Él la cogió del brazo atrayéndola hacia su cuerpo y mordiendo su cuello en el acto.

-¡No!-grité. 
   La mujer cayó al suelo mientras Velkam exhibía la sangre que manchó su boca, y sus ojos ennegrecidos.

-¿Qué has hecho?-Me agaché, las manos me temblaban cuando fui a tomarle el pulso a la víctima. Había muerto-. ¿No recaería sobre los Griffin la culpa de los asesinatos que tú estás llevando a cabo?

-Y así será-sonrió, limpiándose la sangre con la manga derecha del saco-. El Consejo ya está al tanto, se efectuará un juicio, todo está preparado y no hay testigos ni pruebas que me involucren, ¡todos salimos ganando!

-Drako y yo te hemos visto-repliqué.

-Drako y tú no vivirán por mucho tiempo.-Se encaminó hacia la salida-. Dile a Sahar que me busque-dijo, deteniéndose y girando para verme-, no pienso poner un pie en vuestra casa pero ya saben dónde me quedo. Si no quieren más cadáveres dispersos por esta ciudad, y que se extiendan por toda la nación, o incluso el continente.

    Drako se acercó a mí, cargó a la mujer. Velkam se marchó.
     
-¿Te volviste loca?-soltó Drako, caminábamos por el pasillo hacia la salida y entonces noté que la gente que allí había nos ignoraba, como si no nos vieran y es difícil no ver a una pareja en la que uno de los miembros lleva un cadáver en brazos-. ¿Cómo se te ocurre abofetearlo?-preguntó.

-¿Drako?-susurré, parando antes de salir. Me había dado la vuelta.

-¿Qué?-preguntó, haciendo lo mismo.

    No pasaron ni dos segundos de habernos girado cuando los clientes y trabajadores que atendían las respectivas cajas comenzaron un suicidio colectivo.

-¡Oh por Dios!-exclamé.

-Los sugestionó, ese maldito-dijo Drako, dejando el cadáver en el suelo-. Tenemos que salir de aquí.

-Pero....

-No podemos hacer nada, señorita Vesper, es tarde. Vamos.

     Lo seguí con la fuerte convicción de que si Sahar, al enterarse de lo ocurrido iba tras él para tomar represalias en persona, no me opondría.