Spin-off

Spin-off

jueves, 13 de octubre de 2016

Huellas XVII


   Escuchar la voz de Ahiram Cassul me hizo temer que lo que se avecinaba no sería nada bueno. Y lo dicho, Sahar y su padre se enfrascaron en tremebunda discusión donde salieron a relucir muchas verdades sobre el pasado de Ahiram y su difunta esposa; mentiría si dijera que no me dio pena el señor, no tenía nada qué opinar respecto a sus decisiones, él actuó según lo que creyó correcto. 
    Y entonces pensé en Amanda Carlysle. Si Ahiram abandonó a su mujer y trajo a sus dos hijos a Providencia, entonces fue capaz no sólo de dejar a su mujer a su suerte sino a su hija mayor, a Amanda. Circe dijo que la chica prácticamente vivió un infierno que la transformó, su madre fue asesinada y era seguro que Amanda, siendo una niña, vivió aquella persecución contra su madre. Las dos huyendo de quienes iban a por su padre, y éste sin mover ni un dedo, aunque puede que me equivoque, por cómo es de protector con Sahar no creo que dejara sin vigilancia a su mujer y a su primogénita. Pero ¿por qué no traer a ésta consigo y los dos bebés?
   Me vestí en modo flash, al estar lista y escuchar las palabras: Hazlo, pégame, abrí las puertas de inmediato y la encontré en una posición en la que retaba a su padre a darle un bofetón. Circe se interpuso e hizo entrar en razón a su marido que bajó la mano que había levantado.
    Todo fue muy fuerte que cuando hubo terminado Sahar se vio abatida porque nunca había discutido con su padre, nunca le había gritado.
    El motivo de la discusión en principio fui yo, luego se tornó más de asuntos familiares sin resolver, secretos que Ahiram guardaba y que aún guarda porque durante el encontronazo no mencionó en ningún momento a su primogénita. Definitivamente se negaba a que Sahar supiera de la existencia de su hermana mayor.
    Mientras tanto logré convencerla de ver a su otro hermano, no todavía, y no la presioné respecto a ese particular, pero al menos había aceptado verlo siempre y cuando yo la acompañara.
   Iba conociendo más de ella, su niñez no fue normal cosa que ya sabía pero no dejó de impresionarme que no fuese apegada a su hermano. Sin embargo era algo de esperar de alguien que no conocía de vínculos, de relaciones, de sentimientos. Es como si Sahar hubiese renacido y con ello tiene que aprender todo, ir a gatas. Como yo tenía que aprender a desviar mi odio hacia los asesinos de mi familia, entre ellos su hermana mayor, en otra dirección. Convertirlo en otra cosa.
     No quería ocultarle lo que sabía, la veía prepararse para salir a la reunión de la que su padre le habló, juro que iba a decirle pero acababa de tener ese enfrentamiento con él y al menos el hombre había cedido a dejarnos estar cerca la una de la otra todo con la mediación de Circe y la seguridad de Sahar al decirle que, después de los entrenamientos de Drako y Declan, al verme lista, quería que yo le perteneciera...a sus facciones. Sonreí, porque cuando lo dijo lo hizo en un tono tan posesivo que me dejó atónita. Ese Quiero que me pertenezca me supo a gloria, ya yo le pertenecía, me rendí cuando la conocí.

-¿Sueñas despierta?-preguntó, ladeando la cabeza-. Tienes una sonrisa muy bonita en los labios.

-Tú la provocas-dije, mordiéndome el labio inferior.

    Ella se inclinó y depositó un beso en la comisura de mis labios.

-Tú me provocas-susurró, y esas palabras en su voz fueron caricias en mi piel consiguiendo erizarla. Un detalle en su sonrisa ladina, su labio inferior de lado izquierdo tenía un pequeño lunar apenas visible-. Ven conmigo a la reunión, Vesper.

-No es mi lugar-dije, viéndome forzada a apartar la mirada de su labio inferior.

-Ya eres parte del clan, te da derecho a estar presente-aseguró, colocándose su abrigo negro-. ¿Te sigues sintiendo mal?-Hice un gesto negativo con la cabeza en respuesta a su pregunta, el susto por oírla discutir con su papá y el que éste estuviera a punto de abofetearla, me bajó la borrachera-. ¿Bajarás a almorzar o prefieres que te traigan la comida?

    Si ella deseaba que la acompañara a la reunión prefería eso a comer sola. 

-Voy contigo-dije, levantándome.

   Sahar sonrió, misteriosa y sexy sonrisa ladina.
     Nos dirigimos juntas al atrio, de pronto me sentí nerviosa porque su padre pondría mil "peros" antes de permitirme estar presente en la reunión y yo no quería ocasionarle más problemas a Sahar. 
   La miré de reojo cuando cruzamos el umbral de las puertas abiertas del salón de tronos, había mucha gente charlando como el día en que iban a enjuiciar a la quimera que intentó atacar a Sahar durante la fiesta. Todos quedaron en silencio cuando entramos, y tomaron asiento, la esperaban a ella porque su padre ya estaba en el recinto y avanzó hacia nosotras.

-¿Me puedes explicar esto?-le preguntó a su hija por lo bajo-. ¿Qué te propones?

-La aceptaste en nuestro clan, lo correcto es que asista a estos eventos-respondió Sahar-. Ve a sentarte-dijo, dirigiéndose a mí y pasando a tomar su lugar en el trono de la izquierda. Circe se había levantado del suyo situado a la derecha del de su marido, preparada para intervenir si padre e hija volvían a enfrentarse, por suerte no pasó a mayores-. ¿Podemos empezar, padre?
    La implacable Princesa apareció, muy alejada de la dulce y abatida Sahar con la que hablé en el dormitorio. 
    Me senté en el mismo lugar que tomé el día del juicio, estaba muy cerca de ella, y me preocupó la expresión en su rostro, por un momento desapareció la frialdad siendo sustituida por el agobio. Aún estaba afectada por la discusión con su padre.
   Le importaba demasiado, y no podía leer la mente pero en sus pensamientos debía estar su hermano por quien no movió un dedo el día que su padre lo lanzó a un sueño profundo del que no podía despertar a menos que Ahiram Cassul así lo quisiera. 
   Comenzaba a creer que Sahar estaba mejor no sintiendo, las emociones le hacían daño, me arriesgaría a asegurar que la herían más que a un humano. Ella podía sentir infinitamente más.
    Tamborileó con los dedos en el reposabrazos del trono mientras escuchaba atenta a su padre, retomó su arrogante postura y giró su rostro hacia mí, severa.
    Admiraba la fuerza que mostraba tener en la situación que estaba viviendo, sólo yo sabía lo abatida que se encontraba, lo mucho que sufría. Además de mí, nadie en ese salón-salvo Circe tal vez-notaba que la fría Euzma Sahar se encontraba librando su propia guerra.
   Su padre habló de las quimeras, y que gracias a las medidas tomadas por su hija, ellos estaban a salvo. La gente miraba con respeto, orgullo y cariño a Sahar; Ahiram les aseguró que no bajarían la guardia, que reforzarían la seguridad pues la intrusión no podía tomarse a la ligera.

-Están a salvo, hermanos-decía Euzma Ahiram-. La paz de Providencia no volverá a ser amenazada, si llegara a repetirse lo vivido estos días, no descansaría hasta garantizar nuestra supervivencia....

   Me gustaba el hecho de que ellos como gobierno no ocultaran nada a sus habitantes, los trataban como iguales y les dijeron qué pasaba, los mantuvieron informados de todo el proceso de captura de las quimeras. Les dijeron qué eran, y quién se ocupó de cometer tal aberración con su propia raza. 
    El exterior era otro mundo en comparación a éste.
    Aunque fuesen humanos de aquél lado, y humanos de éste lado, la humanidad afuera se había perdido. En Providencia la humanidad seguía cristalina, y pese a ser la forastera quería ser parte de esto, ser parte de ésta enorme familia porque así trataban Ahiram y Circe a sus leales habitantes, como familia.
    Al ver finalizada la reunión me acerqué a Sahar, ella se levantó de su asiento y bajó los escalones, tenía un andar descarado que me sacó una sonrisa.

-¿Podrías al menos disimular que te la comes con la mirada, Faye?-preguntó Erza desde el último escalón-. Y deberías embriagarte más a menudo, eres graciosa.

     Sahar se volvió.
-Cierra la boca-le dijo con dureza a su Dekstra, ésta no se lo tomó como una grosería, rió y saltó situándose al lado de su Señora-. Compórtate, Erza.

-Euzma, ustedes dos me encantan, son adorables-sonrió la morena, guiñándome un ojo. Hizo una reverencia a Sahar.
    
    Ésta última ignoró a Erza y puso toda su atención en mí, esperando lo que yo tenía para decirle, sabía que había notado su estado de ánimo.
-No estás bien-susurré. Su padre no me quitaba los ojos de encima, hablaba con Circe y Drako-. No tienes que hacerte la fuerte, es seguro que ves a tu padre de un modo distinto ahora que sabes que no siempre ha sido honesto contigo ni con tu hermano.

     Y lo que aún le faltaba por saber a Sahar.
     Miró a Erza y le regaló una sonrisa de suficiencia.
-Sahar, estoy hablando en serio. Y por lo que entendí, es a lo que tu padre le teme, todo este despliegue de emociones....

-No tienes de qué preocuparte, Vesper, puedo controlarlo. Al igual que los problemas que pueda tener con mi padre, aunque sea la primera vez que me enfado con él-dijo muy tranquila. 
     Sin pensarlo toqué su mejilla, se puso tensa, no sé si fue porque su padre podía vernos-lo cual hizo-así que me apresuré a quitar la mano pero ella lo impidió. Y besó mi palma.

-Espérame en el comedor, tienes que almorzar, te alcanzo en unos minutos-dijo, y luego, mirando a Erza, asintió-.  Erza te acompañará.

    Fue a reunirse con sus padres y Drako.
   Erza me rodeó los hombros, mientras caminábamos hacia la salida miré por encima de mi hombro y la noté muy agitada hablando con su padre.
   Al almuerzo nunca llegó.
   Erza y yo nos sentamos en la estancia, bueno, en realidad ella lo hizo, hojeaba un libro. Yo caminaba de un lado a otro, ¿será que se encontraba en su tienda? Si era así me abstendría de ir a verla, pero ¿y si no estaba allí? Seguro volvió a discutir con su padre. Debería dejar de suponer cosas, "los humanos tienen la mala costumbre de suponer" había dicho Sahar que Circe le dijo a su vez. Circe tiene razón, ¿acaso siempre tiene razón?

-Siéntate, rubita. Me estás mareando y eso que no te estoy viendo-se quejó Erza.

-¿Dónde se metió?-pregunté por centésima vez, sentándome frente a ella.
-Follándose a Drako-respondió con mucha naturalidad. La fulminé con la mirada-. Es broma, debe estar con su padre. En el almuerzo me contaste que habían discutido muy fuerte, Sahar nunca había discutido con Cassul, nunca-aseguró, cerrando el libro-. ¿Y sobre su madre y hermano? No reconozco a ésta Sahar, me sorprendió que le afectara tanto conocer la verdad sobre lo que hizo su padre con respecto a su madre, si se hubiese enterado que Cassul prácticamente los secuestró a ella y a Vadhir, ni siquiera la habría oído opinar, le hubiese dado igual.

     Sahar iba muy a lo suyo, cosas importantes las minimizaba o desechaba la idea de preocuparse por ellas. Vivía con altos niveles de egoísmo.

-¿Tú sabías?-le pregunté a Erza-. Sobre el modo en que actuó Cassul.

-No, la historia que él contaba era que su esposa murió dando a luz, no que él les arrebató a los mellizos la noche en que éstos nacieron. Sahar ni siquiera conocía muy bien la falsa historia, Vadhir sí.

-No la conocía muy bien porque no le interesaba-dije.

-Ajá. Vadhir le contaba fragmentos las raras veces en que se les veía juntos. Pocas veces a decir verdad, a Sahar se le veía muy cerca de su padre siempre, o en las filas de los Hassassins, aprendiendo; era muy callada, nunca hablaba fuera de lugar, no es algo que Cassul le haya inculcado, ella ha sido así toda su vida. No conoce otra forma de ser, hasta ahora.

   Erza dijo lo último con una sonrisa que me transmitió un sincero agradecimiento.

-¿Vadhir se parece mucho a ella? Físicamente hablando.

-Vadhir se parece a su madre, es rubio.-Y bajando la voz, agregó-: Igual que Amanda.-Abrió el libro de nuevo-. Yo digo que el compromiso con Dec se va a romper-comentó, cantando.

-Deja de decir estupideces, Erza, capaz y la casa mañana mismo.

-Él sabe que eres el único camino a la felicidad de su hija, al final tendrá que reconocerlo porque siempre piensa en el bienestar de Sahar.-Cerró el libro de nuevo y lo dejó a un lado, su expresión cambió a una más sombría-. Él también te está cuidando, Faye.

-Por favor, me hirió de muerte a mi llegada, de no ser por Sahar....

-Creo que no era sólo por probar tu valía, él debió haber visto algo en ti que lo hizo querer probarte en ese aspecto, pero también creo que notó algo más, ¿Sahar estaba allí cuando llegaste?-Asentí-. Seguro que no le quitaste los ojos de encima, y él lo pilló.

-Claro que le quité los ojos de... ¿por qué me esfuerzo en explicarme? Además Circe hizo un comentario respecto a nosotras, no tan explícito pero dio a entender algo.

-Entonces Cassul captó el mensaje, y te retó para probar a Sahar también, para ver cómo reaccionaba al saberte herida de muerte.

-Pues si fue así, tu Señor es un sádico, menos mal que Sahar fue a por mí a la prisión.

-No sabes de sadismo hasta que conoces a Sahar, cariño-rió Erza. Me removí en el sillón, incómoda-. Cassul sabía que ibas a estar a salvo, apuesto que a Drako no se le olvidó ningún documento y vino por órdenes de Cassul para ver si seguías viva, Circe algo más le habrá dicho, y Circe se equivoca muy pocas veces.-Erza se levantó y se detuvo ante las puertas de cristal que daban al jardín-. Tú y Sahar, de ahora en adelante, sólo hagan lo que sientan-dijo, mirando hacia afuera.

-Suena fácil-dije-. Es como si nadie pudiera llegar a ella, ¿cómo le hago para llegar a Sahar? Suele ser tan hermética.

-Cariño-se volvió para mirarme-, no tienes que hacer nada, no tienes que esforzarte. Hace rato que llegaste a Euzma Sahar, como ella se porta contigo no lo hace con nadie.

     Me ruboricé, estoy segura que me ruboricé por culpa de ese comentario.
    Para pasar el rato Erza me llevó al gimnasio interior, dijo que a lo mejor encontrábamos a Sahar allí, pero no podía estar más equivocada. Al final terminó por darme unas lecciones del manejo de espadas, se supone que Declan y Drako se encargarían, Erza mencionó que no había nada de malo en que ella me enseñara lo básico. Incluso Riza se unió a ella, ambas se sorprendieron de lo rápido que captaba sus instrucciones.
    Teniendo un arma en mi mano sentí de pronto que me invadía la ira, tenía el recuerdo de la muerte de mi familia muy fresco en mi cabeza, y Amanda Carlysle así como el rostro de Viktor se volvieron imágenes nítidas, se burlaban de mí. Me atacaban. Fue peligroso sumirme en la oscuridad de mis recuerdos porque sin darme cuenta me cegué y ataqué a Erza con rabia, Riza intervino arrebatándome la espada en el acto.
   Ambas me miraron anonadadas, yo di dos pasos atrás, y luego salí de allí corriendo. Me detuve al oír a Erza gritar mi nombre, la vi venir a mi encuentro, pero no le di oportunidad de alcanzarme.
  Sahar había dicho que debía abandonar mi sed de venganza...transformar el odio en otra cosa. Era muy débil para hacerlo.
    Fui al dormitorio, me encerré en el cuarto de baño bajo la regadera encendida, dejé que el agua me mojara aún con la ropa puesta. Me repetía que Amanda era su hermana, yo quería muerta a su hermana, y Sahar me prometió venganza ¿qué pasará cuando se entere que esa venganza debía caer no sólo en Viktor, sino en la hermana que su padre le ha ocultado?

-¡Faye, abre la puerta!-decía Erza desde la antesala, llamando a las puertas del dormitorio-. ¡Vamos, rubita, no ha pasado nada! ¡Abre la puerta, anda!

    Salí empapada, le abrí y me dirigí al armario para buscar ropa seca. En silencio entré de nuevo al baño, me sequé y cambié, Erza no dijo nada en todo el rato lo cual era de agradecer, la chica solía hablar mucho.
    Cuando me reuní con ella se acercó y me dio una bofetada.

-¡¿Qué mierda pasa contigo?!-grité, llevándome la mano a la mejilla.
-Sahar debió decirte que el odio no es admitido en nuestro clan, que debes abandonarlo nada más ser aceptada, si sigues con la idea de vengar a tu familia te correrán de aquí. Estamos para servir y proteger, no para tomar venganza.

-Mis razones para pedir unirme a ustedes seguirán siendo las mismas de aquí a cinco o nueve años más. Me quedé sin nada, Erza....


-¿Crees que eres la única que perdió a alguien?-preguntó, haciendo sonar los dedos de su mano-. Me caes bien, así que no me hagas golpearte de nuevo, y ésta vez será con la mano cerrada-amenazó-. Te diré exactamente lo que Sahar te diría: no seas una maldita adulta miedosa, los niños tienen más agallas que tú. Detente y mira alrededor, Faye, todos los que vivimos en Providencia hemos perdido seres queridos, todos los que pertenecemos al clan hemos perdido a nuestros familiares y amigos, pero en el camino encontramos un propósito, y una nueva familia; no te creas el maldito centro del universo.

    Erza cerró los ojos y tomó aire, lo soltó despacio.

-No te digo esto por ti, sino porque estoy cuidando de mi Señora-argumentó. Ahí empecé a creer que Erza tenía otro tipo de sentimientos por Sahar-. Ella necesita paz no otra tormenta, en este momento suficiente tiene consigo misma.

-Es imposible transformar el odio. No le haré ningún bien a Sahar.

-¿Te rindes antes de empezar? Me decepcionas.-Drako estaba de pie recargado en el marco de la puerta derecha, tenía los brazos cruzados-. Te diré un secreto, señorita Vesper, las palabras que acaban de salir de tu boca son producto del miedo a ti misma, vi lo que ocurrió en el gimnasio y créeme que sólo es el principio. Habrán recaídas hasta que aceptes lo ocurrido y avances hacia un objetivo mayor que la venganza, es difícil que las heridas del alma sanen, entiendo lo que estás sintiendo, Erza lo entiende, pero debes canalizar la ira, apóyate en Sahar sin abandonarte. Para que ella pueda cuidarte debes empezar por cuidarte tú misma....

-Y se supone que debo aceptar el consejo de quien me quiere fuera de aquí, lejos de Sahar-ironicé.

    Drako rió, caminando por el dormitorio.

-Una persona puede rectificar, bonita-dijo, parándose delante de mí-. Ahora dejemos de hacernos las víctimas y vayamos a cenar. Han sido días difíciles, merecemos un pacífico banquete.

-No tengo hambre.

-Claro que tienes-soltó Erza, arrastrándome hacia la salida. 

   Declan había regresado y estaba sentado al lado de Circe. Ésta, como siempre, se hallaba al lado de su marido pero Sahar seguía desaparecida.
    Me senté dejando una silla de por medio entre Cassul y yo. Erza tomó la silla a mi izquierda mientras que Drako se sentaba a su lado, y entonces lo vi levantarse apenas se hubo sentado. Seguí su mirada, Sahar entraba en ese instante dejando boquiabierto no sólo al rubio, sino a su prometido, a Erza y a sus padres. Es que ni siquiera lo intentaba, se veía muy guapa, más de lo normal; era adorable que ignorara el efecto que provocó en los presentes, sólo pasó y se sentó a mi lado, quedando entre su padre y yo.
   Llevaba una blusa blanca y una falda larga negra, ese contraste de luz y oscuridad que parecía alegoría de lo que yo estaba experimentando.
     Drako volvió a sentarse, la comida empezó a ser servida y la veía a ella, y a todos agradecer a las personas que efectuaban tal trabajo. A diferencia de los demás que sonreían, y eran amables, Sahar se portaba más educada, seria, distante.
   Me miró, y me regaló su sonrisa ladina.
   Se acercó.

-Lamento haberte dejado sola durante el almuerzo-susurró.

-Me preocupé por ti, ¿dónde te metiste?-pregunté en voz baja.

-Luego te enseño....
-Entonces Faye se queda-comentó Declan-. Bienvenida, señorita Vesper.-Levantó una copa de vino tinto, los demás acompañaron el gesto levantando sus respectivas copas.

-Gracias-sonreí, me había puesto nerviosa y sólo porque Sahar estaba a mi lado. Sumarle a eso la bienvenida poco hipócrita de su prometido sólo lograba que los nervios se me dispararan, intenté mantener mi torpeza natural bajo control.

-¡Tengo una noticia!-dijo Circe, emocionada.

-Circe, por favor...-comenzó el padre de Sahar. 

-Hablé con tu padre-continuó Circe, ignorándolo-. Creo que deben pasar más tiempo juntos, así que a su regreso al exterior tú lo acompañarás-le notificó a Sahar, sonriendo.

    Sahar quedó con un bocado de comida a mitad de camino.

-¿Está de acuerdo con esa locura, padre?-El Señor movió la cabeza asintiendo, derrotado-. Afuera ignoran que Vládimir Bélikov tiene una hija, así has querido mantenerlo.

   Vládimir Bélikov, una identidad falsa. Igual que su primogénita.

-Y así seguirá-dijo Circe-. Ustedes son expertos en el sigilo, nadie se dará cuenta si saben manejarlo, ni siquiera los paparazzi que persiguen al "soltero" más codiciado.

-¿Qué son paparazzi?-preguntó Sahar. 

    ¿Se podía ser más adorable?

-Son una plaga que no respetan tu intimidad-respondí-. Si eres famosa te siguen a todas partes tomando fotos de ti, si son comprometedoras mucho mejor, y tú serías la comidilla del exterior por ser la hija de tu padre.

-¿Les pagan por hacer eso?-preguntó, interesada en el tema.

-Sí, mientras más comprometedoras, más alto es el precio. Creí que ya habías estado en el exterior.

-Por poco tiempo, sólo en misiones, nunca por placer-respondió, dio un sorbo a su vino y agregó-: No me permito pasar más de tres días fuera de Providencia, necesito paz y allí afuera no la encuentro. Me pongo rara.

-¿Más?-sonreí. Ella me correspondió, se mordió el labio inferior mirando los míos, el destello dorado apareció en sus ojos. Mi piel se erizó, y no era la única parte de mi anatomía que reaccionó a aquella mirada.

-¡Qué seguimos en la mesa!-dijeron Circe y Erza al unísono.

    Presté atención a mi comida después del momento burbuja que tuvimos Sahar y yo. Todos los demás desaparecieron por un instante.

-Puedes conocer la central de SaharGlobal en Nueva York, las oficinas, aprender a dirigir la empresa-prosiguió Circe.

-¿Y tus socios, padre? Aunque a decir verdad es un menester mundano que no me interesa-dijo, su voz y su acento hacían que lo dicho sonara arrogante, y estoy segura que no era intencional, sólo un efecto de la combinación voz/acento.

-Haré que firmen un documento de confidencialidad, de puertas para afuera tendrán prohibido hablar de ti, seguirás en las sombras. No tendrás que lidiar con nada que no sea de la empresa. Ni los paparazzi-dijo Cassul, guiñándome un ojo. No me esperaba aquello-. La señorita Vesper nos acompañará, si está de acuerdo.

     Sahar esperó mi respuesta muy seria.

-Me encantaría.

    Sonrió satisfecha.

-Padre, no tendrá pensado abandonarla allá, ¿o sí?-Sahar se veía animada, como si la discusión con su padre nunca hubiera pasado. Y él, su padre, miraba con tanto cariño a su hija-. Mientras que el quedarnos no sea por mucho tiempo, acepto-dijo.

-¿Has estado en Nueva York, Faye?-preguntó Drako.

-Dos veces, era una niña entonces....

    La conversación transcurrió de una forma natural, sin silencios incómodos. Era la típica cena familiar. Vale, no tan típica.
   En más de una ocasión noté que Declan nos miraba a Sahar y a mí, casi escuché la voz de Erza cantando: Yo digo que el compromiso con Dec se va a romper. Él no se veía molesto por mi cercanía con Sahar, es más, lo disfrutaba, como Drako y el resto en esa mesa. Hasta Cassul actuaba con amabilidad, ¿sería sólo eso, actuación? Él, que era sumamente protector con su hija y su gente, debía seguir viendo en mí a una amenaza. 
   Y ahora Nueva York. Amanda Carlysle estaba allí, la mayoría de los recortes de periódicos en los que aparecía nombraban Nueva York, la intención de Circe al sugerirle a su marido llevar a Sahar consigo en su retorno al exterior, era hacer posible un encuentro entre ambas hermanas. 
   Veré al rostro de la asesina de mi familia. 

 

     

   
<<Huellas XVI


martes, 11 de octubre de 2016

Huellas XVI



    Con Erza salimos de la habitación rumbo al gimnasio exterior, antes de desayunar quería ver a Riza, la chica japonesa que había llegado la noche anterior, entrenar con su facción. Erza me contó en el trayecto, que Riza fue una de las mentoras de Sahar, después de Drako y su padre, Riza le había enseñado muchas cosas en lo que a combate cuerpo a cuerpo se refería.
    Y hablando de Sahar, la vimos dirigirse al mismo lugar, iba delante de nosotras, nos llevaba ventaja. Me detuve porque no estaba segura de querer estar cerca de ella, sin embargo sentí un subidón extraño en el cuerpo, el corazón me latía muy fuerte y sentí un intenso calor hasta en la cara.

-Si quieres regresar a palacio no hay ningún problema-dijo Erza, entendiendo mi dilema entre ir y no al lugar de entrenamiento. Avancé a zancadas-. Pues vamos allá.

   Sahar estaba enfrentándose a Riza. Ésta atacaba, Sahar bloqueaba con facilidad cada uno de sus ataques como si previera sus movimientos, con el último bloqueo y la abofeteó consiguiendo que Riza sangrara. La mujer se limpió la sangre, notó mi presencia y me saludó con la mano acompañada de una sonrisa en la boca.
    Sahar dio media vuelta. 
   Explicar lo que me hace sentir cuando me mira me tomaría siglos, y no me alcanzarían.
   Miró a su ex mentora de nuevo, y al ver que la mujer se había puesto a hablar con uno de los Hassassins, me miró otra vez. Teníamos un lenguaje secreto, uno que no necesitaba de palabras, sólo mirarnos y nos entendíamos; sonrió.
    La sensación que me empezó hacía unos minutos, aumentó. El calor era insoportable, me abaniqué con la mano; Sahar dejó caer la espada que empuñaba y se acercó, me di la vuelta y emprendí el camino de regreso con Erza a mi lado, Sahar nos alcanzó.

-¿Qué tienes?-preguntó, visiblemente preocupada.

-No tengo idea-empecé a reír-. ¿Drako te dio duro anoche?-La risa se me descontroló. Y sentí que el piso se movía bajo mis pies-. ¡¿Sahar?!-grité-. ¡Sahar está temblando!-Di un paso al frente y casi me voy de bruces, sino es porque Sahar y Erza me cogieron de los brazos-. Tranquilas, tranquilas, sólo verificaba que el piso estuviera bien balanceado....

-¿Qué le pasa?-oí a Sahar preguntar.

-Debe estar ebria-dijo Erza, entre risas.

-¿Qué le diste?

-Yo nada, ella se sirvió de tu vino adulterado.

-¡¿Y no pudiste pararla?!

-Estás cabreada, Sahar-volví a reír-. ¡Grrr! ¡Sahar está cabreada!-exclamé arrastrando las palabras-. Pues yo también, ¿sabías? Llegas, me calientas, y te vas a follar con el rubio imbé...

    No supe de mí durante el camino de regreso a palacio, me había desmayado, y soñé. Las pesadillas me hicieron despertar de un salto, Sahar estaba sentada en el sillón de costumbre, y acudió a mi lado en cuanto abrí los ojos; quedé sentada en la cama hasta que pillé la jaqueca más terrible que había experimentado en mi vida. Volví a acostarme.

-Maldita sea...-murmuré, cubriéndome los ojos con el antebrazo. La luz me pegaba muy fuerte en los ojos, y aún sentía el cuerpo muy caliente-. ¿Qué clase de bebidas te regala tu madre? Eso no te embriaga, te droga, te lleva al infierno.

     La oí reír. 
    Sentí un pañuelo húmedo en la frente, retiré el antebrazo y sentí la frescura que me proporcionaba aquél pañuelo.

-Te enseñará a no beber de botellas con líquido de dudosa procedencia, Vesper. No te di permiso de tocarlas.-Pasó el pañuelo por mi cara, por mi cuello....-. Contiene alcohol, no muy fuerte pero sí lo suficiente como para noquearte si no eres yo.-Entreabrí un ojo, tenía una sonrisa en los labios, recorría mi torso con el pañuelo. Luego volvió a humedecerlo y lo pasó por mi brazo derecho-. Es una mezcla secreta de Circe, me gustó su sabor y me obsequió dos botellas; el líquido ambarino es de miel, el rojo es otra cosa. Tienes fiebre-susurró, tocando mi frente-. Mucha, abrígate.

-¿Una bebida que te da fiebre?-Me di cuenta que estaba desvestida, ella me arropó-. Es la primera vez que escucho algo así, sé de la resaca pero no tiene punto de comparación con lo que siento ahora. Es horrible, todo se mueve.

-Para que sepas, no está temblando-rió. Le di un golpe en el brazo con las pocas fuerzas que me quedaban-. Es una bebida muy fuerte, bebida de dioses. A Circe tampoco le hace nada, bueno, sí la embriaga un poco-dijo, corrigiéndose.

    Se levantó y cogió el bol de cristal que contenía el agua y el pañuelo. Supuse que iría al cuarto de baño así que me apresuré a tomarla de la muñeca antes de que diera la vuelta.

-Déjalo así-le pedí-. No te alejes, Sahar, por favor.-Lo dije no sólo por ese instante en que me sentía fatal, sino porque siempre encontraba la manera de alejarse de mí y me hacía mal no tenerla cerca.

    Tomó asiento en el sillón tras dejar el bol en la mesita de noche. Cerré los ojos, percibí el movimiento de la cama cuando se acostó a mi vera, me abrazó a ella con sumo cuidado; no sé cuánto tiempo pasamos así, en silencio. Tampoco es que importara mucho.

-No lo hice-susurró de pronto. 

-¿Qué no hiciste?-pregunté, no podía abrir los ojos, el dolor de cabeza me estaba matando.

-Drako y yo no pasamos la noche juntos.-Volvió a moverse, esta vez para levantarse de la cama. Hice el esfuerzo y abrí los ojos pese al dolor, ella se encontraba de espaldas a mí-. No sé decir mentiras, y de saber no podría mentirte; desde que estás aquí no me he acostado con nadie.-Se volvió. Sus ojos. de un dorado tenue, estaban fijos en mí-. Circe dice que los humanos tienen la mala costumbre de suponer, y me aproveché de eso. Ésta mañana me viste con Drako y enseguida supusiste que había pasado la noche con él, era lo que yo quería que pensaras, vi cuando Erza fue a por ti y me encaminé al dormitorio de Drako, cuando las escuché venir de regreso lo besé y él me correspondió porque sí.

    Quise sentarme en la cama, ella me ayudó. Se sentía culpable, iba a darle una bofetada pero no tenía ni fuerzas, y sería una pérdida de tiempo, malgastar las pocas que me quedaban.

-Quería que te decepcionaras de mí, que me odiaras....

    Había bajado la mirada, no me esperaba verla hacer ese gesto de pesar. Ella que no se avasalla ante nadie, quien avasalla es la Princesita Hassassin.

-Hicieras lo que hicieras no ibas a conseguir odio de mí-dije, cogiéndola de la barbilla para que levantara la cara y me mirara a los ojos como me gustaba que lo hiciera-, decepción tal vez, ¿pero odio? No, Sahar. Odiarte no, no me es posible.

    La Princesita Hassassin parecía una niña asustada de ojos de un bajo color dorado, al fin veía a la adolescente de quince años y no a la mujercita a la fuerza. 

-Lo siento-susurró.

-Tenemos mucho de qué hablar-sonreí. Ahogué un gritito de dolor-. Maldita bebida hecha por Circe-gruñí, acostándome.

-Ella no te la ofreció, Vesper-dijo Sahar, y se esfumó la niña dulce para darle paso al regreso de la dama de voz gélida-. Drako me informó que la quimera fue asesinada por mi padre.

-¿No le sacaron información sobre quién lo envió? Odio tu estúpida bebida, Sahar-me quejé.

-No recuerdo haberte invitado a una copa-replicó ella con esa sensual voz que se gasta-. Se cortó la lengua, y mi padre prefirió no seguir perdiendo el tiempo. Providencia está a salvo por ahora, y él tiene otras cosas de qué preocuparse.

-Proteger al mundo exterior de sus gobernantes ocultos-hablé, sin temor a equivocarme.

-Allá afuera se vive una era de oscurantismo suave, Vesper. Padre hace lo mejor que puede, aunque yo sería más contundente.

    Me interesó la última parte, ignoré el dolor y me senté.

-¿Qué tan contundente?-inquirí.

     Se dispuso a responder pero escuchamos cuando llamaron a la puerta de la antesala, ¿tenía que ser justo ahora?
    
-Ya regreso, acuéstate.

     ¡Qué se joda! En cuanto me dejó sola y haciendo lo posible por no quejarme del dolor de cabeza y la fiebre, me acerqué a las puertas para escuchar porque me dio la impresión de que ella adivinó de quién se trataba.









    Mi padre debía estarse preguntando por qué no bajé a almorzar con él, yo no podía despegarme de Faye. ¿A quién se le ocurre tomar algo que no le pertenece y además siendo una bebida que no conoce?
    Al menos ya se encontraba bien, la fiebre bajaría de un momento a otro; comenzaba a gustarme cuidar de ella.
   Abrí la puerta, mi padre se quedó en el umbral un rato observándome con aprensión, le sostuve la mirada e iba a salir pero él me ganó la partida y entró. Lo que viniera a decirme no me apetecía que Faye lo escuchara, pero mi padre no tenía intención de irse, vino con toda la intención de que ella presenciara su reprimenda. Y Faye, estoy segura que la escuché moverse de la cama apenas salí a la antesala.

-Erza fue muy amable en justificar tu ausencia, ¿ella está bien?-dijo, desviando la mirada hacia las puertas que daban a mi dormitorio.

-Tiene un poco de fiebre, gracias por tener la amabilidad de preguntar antes de soltar vuestro discurso, padre.

     Caín forzó una sonrisa.

-Una semana y media, casi, es lo que lleva aquí y ya te tiene a su merced. Voy a comenzar a creer que es igual de bruja que Circe.-Chasqué la lengua, y me alejé de él-. Sé prudente, Sahar, ¿cuántas veces quieres que te lo repita?
      Negué con la cabeza, situé mis manos a mi espalda.

-Tu madre murió por mi culpa.-Lo miré, sorprendida de que sacara ese tema-. Sé que nunca te lo dije, y sé que poco te importa saber de ella, pero la amé con locura. La puse en riesgo a ella, y a la gente que se supone debía proteger la descuidé, quise renunciar a mi deber por tu madre.-Caín suspiró, nervioso pasó su mano por su pelo-. Seis idílicos años a su lado, y me ocupé más de proteger su vida que la del resto, puse a una persona por encima de las demás y es algo que no podemos hacer. Te lo he enseñado, el deber siempre ha de estar primero, hay mucha gente que depende de nosotros.

     Me enfadaba tener que cuidar de personas que no hacen más que matarse entre sí, y que no merecen misericordia.

-Allá afuera me están cazando, y esa cacería los llevó hasta tu madre.....

-Tú la abandonaste-aguijoneé. Caín frunció el ceño-. Circe me dijo algunas cosas-agregué-. Si la hubieses traído a mi madre a Providencia, seguiría viva.

-Y Providencia en peligro. 

-Así que preferiste a Providencia que al amor.

-Preferí proteger a mi pueblo, preferí el amor a mi pueblo, a ésta gente que prometí proteger y en el proceso creí que tu madre estaría mejor, que estaría a salvo si yo me apartaba. Creí que la dejarían en paz, que no la perseguirían; la noche en que nacieron los tomé a ti y a Vadhir.....-Lo fulminé con la mirada al oír aquello.

-¿Qué hiciste qué?-pregunté, despacio. Caín se dio cuenta de que había cometido un error-. ¿Nunca nos conoció? ¿Qué hay de las historias que le contabas a Vadhir? ¿De las respuestas a sus preguntas cuando buscaba saber de ella? Sé que por momentos evadías el tema pero cuando hablabas de ella.... Su cara de ilusión.... ¡Le mentiste a mi hermano!-exclamé-. Está bien que a mí me interesara poco, ¿pero a él? Alguien que siempre va de frente contigo merece igual trato y a Vadhir lo llenaste de mentiras.

-Era un niño, protegía....

-Te protegías a ti y tu maldita cobardía. Siempre pudiste encontrar la forma de explicarle la verdad, Vadhir era muy inteligente, él habría entendido y hubiese comprendido tu proceder años después, tal vez te hubiese apoyado en tus decisiones y te hubiese ahorrado su rebeldía.-Estaba empezando a enfadarlo-. Para tener siglos de edad, padre, has tropezado mucho. Me sorprende que aún exista paz en Providencia dada la poca paz que existe en ésta familia; descuidaste lo más importante.

-Contrólate, Sahar-dijo, mirando alrededor, nervioso-. Eres igual a mí, habrías tomado las mismas decisiones....

-Te equivocas-dije, conteniendo la rabia-.  Porque a diferencia de ti ¡yo soy capaz de separar los sentimientos del deber!-dije, sin detenerme a controlar mi tono de voz-. Prueba de ello es que mantuve Providencia a salvo aún experimentando todo lo que Faye me despierta. Acaté tus órdenes por años, y seguiré haciéndolo, padre, pero en lo que a Faye respecta, lo siento, pero es mi decisión y es inmutable. No se toca.

     Caín levantó su mano con la intención de abofetearme, Circe entró al tiempo que me posicionaba para recibir el golpe, retándolo.

-Hazlo, pégame.

    Las puertas del dormitorio se abrieron, Faye había salido.

-Ahiram, por favor piensa lo que estás haciendo-intervino Circe, conciliadora.

-Nos secuestraste, le negaste a Vadhir el derecho de conocer a mamá. Aún no logro entenderte, padre-le dije-. La abandonaste y nos trajiste a nosotros, ¿por qué?

-Porque acababan de llegar al mundo, no había corrupción en ustedes, y tú-tuvo un debate interno antes de continuar-... Sahar he vivido solo por milenios, he cometido cada error, fui cruel. Es posible que lo siga siendo, el renunciar a tu madre y dejarla a su suerte lo llevo como una marca que me acompaña junto a la primera.-La marca que le fue puesta in principio-. No pienso correr el riesgo de que nos hundas y dañes el plan que tenemos para con Assiah, cuando regrese al exterior la señorita Vesper vendrá conmigo.

-No-dije, tajante.

     Circe se paró delante de él, yo me giré para mirar a Faye, ella se acercó. Iba vestida con un pantalón de chandal blanco y una camisa del mismo color que le quedaba ceñida.

-Es tu hija, toda la vida la has tratado como a una igual-decía Circe-. Permítele esto, cielo, dale gusto. Sahar nunca ha hecho nada en tu contra, siempre te ha obedecido.

-¿Y qué le cuesta seguir siendo obediente?-preguntó, mirándome con frustración-. Quiero evitarle el sufrimiento, y quiero evitarnos el caos que provocará si a esa humana le pasa algo.

-No voy a permitir que le hagan daño-dije, segura de mis capacidades para defender lo que era mío.

    Defender lo que es mío, pensé, y sonreí. Me gustó.

-Cómo si pudieras estar todo el tiempo para vigilarla-ironizó padre-. Yo lo intenté con tu madre, le puse vigilancia y aún así terminó mal.

-Yo no soy usted.-Circe fue severa al momento de posar sus azules ojos en mí-. Perdón-susurré, pero manteniéndome firme-. Entonces deje que se quede en mis facciones, no intervendré en su entrenamiento, de eso que se encarguen Drako y Declan como usted lo ha ordenado. Pero tan pronto esté lista quiero que me pertenezca.

    Por mi visión periférica pude pillar la impresión que se llevó Faye al escucharme decir la última frase.

-Es un buen trato, esposo mío-sonrió Circe.

    Caín resopló.

-Dormirán en habitaciones separadas, permanecerán separadas....

-Ni de coña-soltó Faye.

    Circe rió, mi padre dio unos pasos hacia la rubia, me interpuse.


-Lo que ella dijo-expresé, con total seriedad.

-Y así es como una pareja se cierra en banda, ¡qué bonito!-comentó Circe, puse los ojos en blanco. Mi madre podía llegar a ser algo inoportuna.

   Caín tenía los ojos cerrados, sus dedos medio y pulgar en el tabique nasal. Se dirigió hacia la puerta.

-Prepárate-me dijo antes de salir-. Tenemos una reunión en una hora con los líderes de las diferentes ciudades, anoche envié la información y deben estar en camino.

    Se marchó, Circe suspiró y me abrazó.

-Hablaré con él-prometió con una sonrisa en los labios tras darme un beso en la frente-. Seguirá en sus trece pero será más suave, se merecen la una a la otra.

    Cerró la puerta al salir. Me senté en el sofá, Faye me acompañó; si padre se sentía frustrado por la primera discusión que habíamos tenido, no tenía idea de cómo me sentía yo. Era difícil identificar en qué punto me encontraba, enfado, sí, estaba enfadada pero todo lo demás me tenía confundida.
-Nunca le había levantado la voz-dije. Faye puso su mano en mi pierna, a pesar de que no era un contacto piel a piel, si provocó una corriente que atravesó la tela de mi pantalón y se apoderó de mi cuerpo colándose en mi torrente sanguíneo, mi pulso empezó a acelerarse.

-Siempre hay una primera vez, en algún momento tenía que salir ésta conversación. Siento que es mi culp....

-No.-Puse mi mano en la suya, fue peor, una mezcla entre el más inofensivo viento y un huracán que lo derriba todo a su paso. Guerra y paz en un mismo cuerpo, guerra y paz dentro de mí-. Tienes razón en que en algún momento iba a surgir la conversación sobre mi madre, pero hubiese preferido que no, éstas cosas no me afectaban, nada me afectaba y ahora....-Cubrí mi cara con las manos, al removerlas Faye me observaba de un modo que no supe reconocer en un principio, luego entendí que era preocupación-. Voy a estar bien-le aseguré-. Tengo que procesar todo este lío de emociones desbocadas, controlarlas para no cometer errores, yo nunca cometo errores.


-Debe ser terrible para ti pasar años sin sentir nada, y de pronto sentirlo todo de golpe. Eres más sensible que mucha gente que conozco, Sahar, te preocupas por el bienestar de tu gente, y eso es hermoso. 
     Escucharla hablar me hizo sentir bien, pero se equivocaba.


-No es hermoso, Vesper, no cuando lo haces porque te lo ordenan. No es algo que salga de mí el proteger a las personas, mi padre me ordenó cuidarlas, y fue lo que hice, es lo que hago, seguir órdenes.

    Acercó su rostro al mío, y apoyé mi frente en su hombro porque estuve tentada a besarla. 

-Eres especial, Sahar. Sean órdenes o no me niego a creer que te quedarías de brazos cruzados si atacaran a alguien delante de ti.

    Sonreí, levantando el rostro. 

-No conozco la piedad, te dije antes que si de mí dependiera el destino de Assiah, sería contundente. Preguntaste qué tan contundente, sería juez y verdugo de todos sin excepción, empezaría todo de nuevo como era el plan original y he intentado convencer a mi padre de hacerlo.-Faye no se apartó de mí, pero noté su debate interno-. ¿Sigues negándote a creer que me quedaría de brazos cruzados si atacaran a alguien delante de mí?-le pregunté, ella asintió-. Eres terca.

-Tú también-replicó en un susurro. Rozó mis labios con su dedo pulgar-. Creo que entiendo a tu padre, creo que ve en ti a una gran líder. Implacable.-Me excitó oírla decirme implacable-. Así te veo, Princesita Hassassin. Neprimirimyy-repitió en ruso, y nada más oírla hablar en su idioma me pudo, y me lancé a su boca, entregándome a sus labios, adueñándome de cada rincón con mi lengua. Encontrándome con la suya, rozando, gimiendo y sólo un beso ocasionaba eso y más. Aquello que las palabras no llegaban a expresar del todo, el beso lo decía, lo demostraba, ilustraba cada sensación y sentimiento que me despertó con su llegada a mi vida.

    Me aparté con una sonrisa en la boca, ella tenía la misma, rocé un poco más, muy quedo, sus labios con los míos. Nuestra respiración parecía una misma, agitada, como los latidos de nuestros corazones.

-Recuérdame hablar en ruso más a menudo-susurró, sin borrar la sonrisa de sus labios. La cogí de la nuca, y pegué su frente a la mía, su cálido aliento envuelto con el mío; y fui feliz, ella me hacía feliz, ahora sabía lo que era sentir felicidad-. ¿Sahar?

-Dime.

-¿Puedo pedirte algo?-asentí. ¿Qué no le daría? No me negaría a nada de lo que me pidiera, ¿implacable yo? Era dócil en su presencia-. Sé que dijiste que fuésemos despacio con respecto al tema de tu familia.-Intuí a qué venía todo aquello-. Pero creo que hoy me enteré de mucho más, y me gustaría saber si puedo darte mi opinión sobre algo, pedirte algo.

    Volví a asentir, esperando a confirmar lo que iba a pedirme.

-Tu hermano.-Por supuesto que sí. Me levanté-. Estabas muy afectada cuando me contaste lo que tu padre le hizo, y hoy de nuevo cuando te enteraste que le había estado mintiendo siendo tu hermano muy niño.

-Antes no me habría importado-murmuré.

-Pero ahora que sí, creo que deberías ir a verlo.

    Ver a Vadhir tendido en una cama....

-¿Eras muy unida a él?-inquirió Faye, entrelazando su mano con la mía cuando volví a sentarme a su vera.

-No, el único tiempo que pasábamos juntos eran las clases con Circe, él era muy apegado a ella. Yo no era niña de juegos, crecí entre adultos, acompañando a padre a reuniones, aprendiendo sobre muchas otras cosas, preparándome para liderar en el momento en que padre así me lo exigiera. No tenía tiempo para niñerías y nunca les vi el sentido.

-Nunca fuiste una niña, pobrecita-dijo, haciendo un puchero.

    Enarqué una ceja.

-¿Es algo malo?-pregunté, no entendí su comentario.

-Tu padre te quitó a tu madre, y te robó tu infancia.

-Él no me robó nada, siempre he sido tal cual me conociste. Puedes preguntarle a quien quieras.-Incluso a mi hermano, pensé-. ¿Vendrías conmigo? A ver a Vadhir, ¿me acompañarías?

    El brillo en sus ojos compaginó con su sonrisa.

-Yo voy adonde tú vayas, Sahar. 

    

  

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