Spin-off

Spin-off

sábado, 19 de diciembre de 2015

Febrero (IX)...





  Yo ansiaba esto, quería volver a sentirla, quería tenerla así... cerca. Era mucho tiempo el que llevábamos separados, y la apreté a mí, y la besé casi con violencia, quería que sintiera la desesperación que me provocaba la distancia que nos mantenía alejados el uno de la otra.
  Dejó caer la toalla y sentí su húmeda piel en mis manos que recorrían su espalda, mordí su cuello arrancándole un gemido, bella melodía que inundaba aquella habitación y el universo, mi universo. 
   La cargué robándole el aliento, rozando su lengua, y ella se ancló a mi cintura. Mi sexo y el de ella sólo eran separados por mi pantalón, sentí que aquello podía compararse con una tortura dolorosa a más no poder; acostada debajo de mí deshizo mi cinturón, y desabrochó mi pantalón. Yo seguía besando sus finos labios, mi mano bajó por su abdomen, recorriendo su vientre hasta acariciar su coño. Se le escapó un suspiro mientras me atrapaba en su mirada, y me hacía prisionero de su ser.
   No dejé de observarla, quería grabar su hermoso rostro lleno de placer en mi mente. Se aferró a la almohada cuando empecé a mover mi dedo, despacio, dentro de ella; besé su mentón, y volví a sus labios. La acallé, y susurré contra ellos.

-No te corras aún, Forastera, todavía no...

-No aguantaré más, Gastón...

-Shhhh, espera un poco más-susurré. Robé un beso más de sus labios, y me levanté; la miré: su belleza era sublime, contemplar esa magia que la rodeaba, que la hacía tan especial me hacía ver lo afortunado que era.

     Mi pequeño y egoísta universo, se volvía inmenso e infinito, con ella....

















 *


   No esperaba verlo hoy, no esperaba verlo en mucho tiempo, a decir verdad.
    Y llega cuando más necesitaba de él...
  Llega cuando mi mundo se comenzaba a volver confuso, inentendible, complicado..... Un poquito más complicado.
    Se quitó la camisa y volvió a reunirse conmigo, sentí como la punta de su polla rozaba mi sexo mientras volvía a devorar mi boca. 
   Añoraba que me follara como él lo hacía. 
   Él, sólo Él...
  
  Se empujó en mí y arañé su espalda cuando comenzó a moverse con fuerza. Gastón sabía que lo necesitaba duro, ¿cuando nos hicimos tan cercanos que casi leíamos el pensamiento del otro? ¿Era esto parte de esa reencarnación? Él fue(es) mi Muller, yo fui(soy) su Veena; nuestras almas se entendían a la perfección, a través del tiempo.
   Salió de mí y sin apenas darme tiempo hizo que me girara, me besó el cuello desde atrás mientras sus manos ascendían hacia mis pechos.

-Me enloqueces, morena.-me susurró al oído. Eché la cabeza hacia atrás, apoyándola en su hombro; las palmas de sus grandes manos  regalaron caricias a mis pechos, estimulando mis pezones, provocando(me). Moví mi culo buscando sentir su verga, provocando(lo) y escuché su sonrisa.-Estás impaciente, te quiero así, morena.

   Me eché hacia adelante, y sentí su mano acariciar mi espalda, brasa que me dejó ardiendo a su paso por mi piel.

   Penetró mi culo tras dar una palmada, y se aferró a mi cintura. Lo miré por encima de mi hombro, y sonreí, suspirando, gimiendo con cada estocada; sacaba a la perra en mí, y era tan fácil dejarme ir, entregar(le) el alma en el proceso. 
    Sacó su polla, y me apretó a él. Mi espalda a su pecho, me tenía a punto; me giré, de rodillas frente a frente.....
    Había un halo especial entorno a nosotros, me quitó un mechón de cabello rebelde que caía por mi cara. Sonrió, me hablaba con su azul mirada, lujuriosa, lobuna... Venía a por su presa.
   Entre besos me acostó y se apresuró con esa violencia que yo consentía, a penetrarme. Entrelazó sus manos con las mías, entrando y saliendo, yo no podía más y grité ante el orgasmo que él provocó; Gastón me siguió, derramando su esencia caliente en mi interior. 

-Eres la condenada lujuria hecha mujer, Forastera.-susurró, besando la comisura de mis labios. Reí.-Te eché de menos, ¿sabes?

-Puedo hacerme una idea.-respondí, perdidamente enamorada de aquel bestial hombre que era mi destino desde hace tanto. 

  Si Gastón supiera que nuestras vidas están enlazadas por siglos, tal vez le parecería poco creíble, aunque su mirada me decía otra cosa.
   Estuvimos en la cama un rato, en silencio. Nos contemplábamos el uno al otro, acaricié sus labios y los besé muy quedo; quería desahogarme con él, contarle lo que acababa de saber, contarle eso y más.
    Recibí un mensaje en el móvil, debía ir a la boutique, justo ahora
no quería pero tenía qué. Me vestí, él hizo lo mismo, fuimos al pequeño salón de mi apartamento, nos serví jugo. Él se sentó en un sillón, y yo me senté en su regazo.
-Estaré aquí cuando regreses.-dijo contra mis labios.

-¿Por qué estás aquí, Gastón?-inquirí, levantándome.

-Te echaba de menos, Ivel. Me has hecho una falta terrible.-sonrió. Yo también sonreí, pero no sé, sentí que había otra cosa detrás de ese "Te echaba de menos".-¿Dudas de mi palabra, Forastera?

-Bueno, tampoco es que sea buena idea confiar en la palabra de un ladrón, ¿no crees, Gastón?-Me guiñó un ojo, cogí mi bolso, mi móvil y mis llaves.-No toques nada.

-Es un poco tarde para eso, ¿no crees, Ivel? Ya lo toqué todo.-dijo, pícaro.

   Caminó hacia mí muy rápido, se me cayó todo cuando me levantó
y me puso sobre la encimera. Me besó más, más, lleno de esa pasión que no se (nos)agotaba. Quise que me follara de nuevo, sólo él sabía cómo encenderme, ¡pero joder! el móvil volvió a sonar en el suelo. Tentada estuve de dejarlo allí; empujé a Gastón, él rió sabiendo lo que había conseguido hacerme. 

-Eres un bastardo.-dije, juquetona. Le saqué la lengua y salí.

    Eramos similares....
    Mi otra mitad volvía a estar cerca de mí, me gustaba la idea de tenerlo aquí, pero siempre no. Yo corro peligro y él al estar conmigo, también....







martes, 15 de diciembre de 2015

El Diablo en La Tierra....



Quien siembra vientos,
 recoge tempestades....



Principado de Asturias....
   Horas antes...


    >>Tan pronto Declan me avisó que Viktor quería verme, entendí la razón por la que Sahar estaba rondando cerca. Los planes habían cambiado.

    Escuché una sonrisa a mi espalda, me di la vuelta y vi a la chica parada cerca de su rubia compañera quien se encontraba sentada en un sillón en aquella habitación de hospital.
   Miré a Declan, éste asintió confirmando lo que pasaba por mi mente en ese momento.


-Hola de nuevo, hermanita-saludó Sahar. 

   Llevaba una vestimenta diferente a la de hace rato, vestía toda de blanco. Iba mucho más arreglada, y entonces recordé que entre los asistentes al funeral llegué a ver a alguien con su misma ropa sólo que con un rostro diferente.

-¿Cómo lo hacen?-inquirí, refiriéndome a lo sobrenatural que resultaba todo. La forma en que aparecieron en la habitación, verse como alguien distinto.-¿Cómo....

-No es momento, Luna-me interrumpió Declan-. Deben cambiarse, Sahar se irá conmigo a ver a Viktor, y Faye te pondrá a salvo....

-¿Qué pasará con Bastian, y con Amanda

-Amanda no está aquí, no notará el cambio. Y a Bastian, los otros dos escoltas se encargarán de trasladarlo a Berlín junto a su madre, y hermanos-respondió Declan, mirando su móvil.-Debemos apresurarnos.

-Será fácil cambiarnos rápido-sonrió Sahar.

   Y con un elegante ademán de la mano, me encontré vestida con la ropa que ella llevaba segundos antes. Mi querida hermana llevaba mi ropa negra puesta, y se marchó detrás de Declan sin decir nada más.....<<




   Ahora.....

   Me hallaba al borde de un colapso nervioso caminando de un lado a otro en medio del salón de un apartamento al cual la rubia amiga de Sahar me trajo. Intentaba ordenar todo lo que había pasado hasta este punto, perder a Bastian me tenía mal, que Viktor haya ordenado disparar contra su propio hijo era inconcebible. O sí, tratándose de un monstruo como él, era concebible algo así.
   Si no le importó enviar a su primogénito a una muerte segura, ¿qué más le daría poner en peligro de muerte a otro de sus hijos?
   Y luego ésta cosa sobrenatural que incluye a mi hermana gemela, a su amiga, y al mismo Declan. Si le contara a Maura cómo Faye-fue el nombre que la rubia dio-me trasladó del hospital hasta donde me encuentro ahora, no me lo creería. En un instante el mundo se puso loco, y al siguiente estaba de pie en medio de este elegante salón digno de una reina. 
   Sumado a todo eso está la preocupación por Amanda, y por mi madre quien ignora todo por lo que estoy pasando, todo lo que he descubierto, siento que le debo la verdad sobre la muerte de su marido y de su hija biológica. 
   Y a Amanda, mi hermana, mi adorada hermana.... Todo lo que intentamos hacer ahora es para salvarla de sí misma.

-¿Podrías, por favor, parar?-dijo Faye, hastiada.-Te aseguro que a Sahar no le agradará ver un hoyo en su piso cuando regrese.

    Dejó el vaso de coñac que se había servido sobre una mesa, yo dejé de caminar y ella se acercó.
    Faye tenía un aura oscura, podía sentirla.

-¿No te preocupa lo que Viktor pueda estar haciéndole a Sahar?-pregunté. Había percibido una cercanía muy íntima entre ellas.

-No conoces a Sahar como yo, quien debe preocuparse es Viktor-dijo. Era tal la seguridad en su voz que me quité un peso de encima, una preocupación menos.-Es interesante cómo actúa el universo, te reúnes con tu hermana mayor y con ese reencuentro llegan los recuerdos de la violencia que viviste en tu infancia. Violencia que te perseguirá siempre, ¿estás segura de querer a Amelia Argent en tu vida? Tu hermana mayor sólo trae sufrimiento y muerte a quien la conoce, mira lo que ha provocado con los asesinatos que ha llevado a cabo; ni tu padre biológico la quiere cerca, ni de él y mucho menos cerca de Sahar.



    Odié el modo en que hablaba de Amanda, sentí ganas de abofetearla y de hacerle cuántas cosas feas pueden pasarle por la mente a alguien a quien le hablan mal de su hermana.

-Tú no conoces a Amanda como yo, y obviamente hasta Sahar la conoce muy bien porque sino no estaría poniendo su vida en riesgo por ella.-repliqué con mucha amabilidad.-No quiero que vuelvas a hablar de mi hermana tal y como lo acabas de hacer, porque te prometo que si te escucho pronunciar alguna maldita cosa mala sobre mi Ame, te mato.

    Faye sonrió, giró sobre sus pies y cogió su vaso de coñac al vuelo.

-Joder, sois iguales hasta en el modo de defender a capa y espada a la puta esa, ¿qué tiene Amelia Argent que sus hermanas son capaces de sacrificarse por ella?-Me aguanté, iba a saltarle encima pero respiré hondo y aguanté.-Sahar desobedece las órdenes de Cassul, tu papito querido, y viene a intervenir en algo que él no aceptaría. 

   Eso era algo que me extrañaba.

-¿Por qué no quiere que Sahar ayude a Amanda si ésta también es su hija?-pregunté, Faye dio un sorbo a su bebida.

-Porque es una mala influencia-respondió, pero supe, por su sonrisa, que había algo más.-Además, la única persona, en esta mierda de mundo, a la que tu padre le teme es tu adorada Amanda.

   Lo que me provocó esa revelación era difícil de describir, pero sin duda mi expresión debió ser de colección porque Faye pareció disfrutarla.

-No es bueno para él que el hambre y las ganas de comer se junten, ¿no?-continuó-Amanda lleva el infierno allá donde va; y Sahar es un arma muy afilada. Si separadas son un peligro, imagina las cosas que harían juntas: una con ansia de venganza, y la otra con sed de sangre.

-Amanda no usaría a Sahar para sus fines-solté, asqueada por lo que Faye insinuaba.

-¿En serio crees eso?-rió.-Declan y tú la están usando para salvar a santa Amanda de su destino, Luna Giraldo. Si tú fuiste capaz de aceptar algo así, de poner en riesgo a tu sangre, de elegir la vida de una de tus hermanas sobre la otra. De Amanda se puede esperar cualquier cosa, bueno cuánto más, si ha dejado ríos de sangre por cada ciudad que pisa.

    Faye se complació de haber conseguido dejarme sin habla. Porque no podía, no conseguía refutarle lo que acababa de declarar; hice mal, no debí enviar a Sahar, no debí aceptar que fuera.....

-Quien siembra vientos, recoge tempestades, Luna Giraldo. Y es lo que tu hermana ha hecho, al cobrarse todo lo que les hicieron se ganó muchos enemigos y al querer protegerte sólo te puso más en riesgo.

-No creo que Él le tema a Amanda, estás mintiendo.

-Yo misma lo oí, se lo confesó al Alquimista: Declan. Pregúntale cuando le veas.-Dejó el vaso a medio camino de sus labios, pensando u oyendo algo que yo no conseguí escuchar-Escóndete-susurró. No me moví.-Luna Giraldo, escóndete en la habitación de Sahar, ahora. Es por tu seguridad, ¡cómo odio ser niñera!

    El acento ruso de la blonda se hizo más notorio, pero ahora sí escuché los pasos de alguien que se acercaba..












-Luna....
























*

    


      Intenté permanecer serena a la espera de noticias de Sebastian, y preocupada por el paradero de Luna porque aunque hayan querido engañarme no soy estúpida y sé diferenciar entre Sahar y ella. Fue Sahar, Declan llevó a Sahar ante Viktor; a eso se refería Luna cuando dijo que ella y Declan tenían todo bajo control.
    Después de ver cómo se llevaban a Sebastian del hospital, Enrique y yo volvimos a la mansión de los Strauss. Paloma, su hermano, su madre y Vit se habían marchado a Berlín en el avión que sacó a Sebastian del país; Maura se había quedado esperándonos, le dejé a Enrique el trabajo de decirle que Luna se había marchado a Berlín, pero no pude quedarme callada y terminé diciéndoles que la que se marchó con Declan no era Luna, sino Sahar.
   Luego de eso me cambié y me quedé en la habitación que tenía asignada; no sabía qué hacer, cómo actuar, cuando ignoraba el paradero de Luna y de Sahar, porque no creo que Viktor la llevara a Berlín. Debe tenerla en algún otro lugar.
   ¿Declan no pensó en el hecho de que le había entregado a un General de la Triada la inmortalidad que tanto ansían?
   De nosotros, los cuatro hermanos, sólo Sahar es inmortal como mi padre. Si Viktor descubre eso, estamos perdidos.



   Escuché el llamado a la puerta, no me levanté, no quería hablar con nadie, no cuando estoy a punto de pegarle un tiro a alguien por tanta impotencia.
    La insistencia me hartó, creí que era Maura, pero para mi sorpresa me vi de frente con mi padre adoptivo: Matthew Carlysle.

-Te hacía en Washington-dije, dándole la espalda. 

-Alcanzaré a tu madre y tu hermano allá mañana, vine a convencerte de que vuelvas conmigo, cariño.

-Como me conoces muy bien debes  saber mi respuesta. Y por cierto, se te escapó un poquito de hipocresía al decir "cariño", padre-empleé el mismo tono hipócrita.

   Matthew rió, en sus oscuros ojos había algo peculiar. Una mirada distinta, un brillo de victoria.

-Tu talón de Aquiles siempre fue, es y será tu hermanita, Amanda. Es preciosa, verla ha sido fascinante; si Lucrecia hubiese sabido en ese instante que Luna Giraldo es Amara Argent, seguro se habría iniciado una guerra allí mismo.

   Hablaba con esa calma que sugería una amenaza. En cualquier momento la haría.

-Supongo que lo dices porque también se habría enterado de mi verdadera identidad y que me has ocultado para ti todo este tiempo, tu gente te asesinaría. Así que tú callado, yo callada.

  Vi la bofetada venir y la paré, él me cogió del cuello con la otra mano.

-No me vas a hablar como te da la gana, desde que descubrí quién eras y cómo ocultaste a tu hermana te dejé armar todo este drama de venganza sin ponerte trabas y sin decirle a mis iguales. Ahora soy yo quién da las órdenes, ahora soy yo quién pone las reglas del juego, hijita.

-No.... so...y tu hija...-dije, forcejeando. Le di una patada en las bolas y me alejé un paso.

-Maldita perra, puedo matarte ahora mismo-gruñó.

-Puedes intentarlo, que lo consigas es otro cuento.-Siempre cargo un arma conmigo, la saqué y lo apunté con ella. Usaría en su contra algo que él ignoraba.-Pero me necesitas, por eso me has dejado hacer lo que me ha dado la gana; por eso me has dejado matar a los lacayos de ese reino que tienen a la sombra del mundo, por eso no te atreviste a herir a mi hermana cuando descubriste su paradero. Porque necesitas de mí, de mi inmortalidad.

   El brillo desapareció de sus ojos, estaba furioso.

-No estoy sola, padre-continué.-Si vuelves a intentar algo en mi contra, Lucrecia Zarazua y los demás miembros de la Triada conocerán tu traición. Dime, ¿qué crees que te harían si supieran que todo este tiempo Amelia Argent ha estado viviendo bajo el apellido Carlysle? ¿Qué te harían si supieran que me guardaste para ti, que no me compartiste con ellos? Dime que sería algo muy sangriento así me arriesgaré con gusto, disfrutaré entregándome y entregándote a los tuyos para que te coman vivo.

-Muerta no puedes abrir la boca.

-No puedo creer que intentes dar patadas de ahogado-reí.-Tengo vídeos de ti y de mí, si me pasa algo irán a parar a las manos de tu gente. Así sabrán que me hiciste pasar por tu hija cuando ésta murió, por tu culpa si no mal recuerdo.

   No creí que llegaría el día en que vería el terror en el rostro de Matthew Carlysle. Saboreé el momento.

-No halarías el gatillo.

-He matado a cientos de tus lacayos, ¿aún dudas que no lo haré? Ustedes iniciaron esto: siembra vientos y recogerás tempestades, dicen. Era muy niña cuando maté al primero.-sonreí.
 
-¿Qué carajos eres?-preguntó, vi el miedo en su rostro, en su mirada.

-Lo que soy se los debo a ti y a los tuyos, recojan las tempestades.

-¡¿Qué carajos eres?!-exclamó.

-Soy el diablo, bienvenido al infierno.

   Disparé.....




   







-Amanda...




lunes, 7 de diciembre de 2015

"Tú, que Viniste de las Estrellas..." (II)



Seúl, Corea del Sur....
Diciembre del 2013....


   La decoración de mi nuevo apartamento me distrajo del mal rato que pasé con el desabrido de mi vecino.
     Mi nuevo hogar tenía todo lo que me gustaba.... Bueno, a decir verdad, no le presté mucho atención. Por lo general paso por alto muchas cosas de mi entorno, y si esta vez no era la excepción tenía una simple razón: Mi ánimo estaba por los suelos.
   Me cambié la ropa que llevaba por una más cómoda, removí el maquillaje de mi rostro y me lavé bien la cara. Cogí mi portátil y me senté en la sala, sé que no es buena idea leer los comentarios que dejaron después de colgar ese tweet, pero sentí curiosidad. Miré el árbol de navidad que decoraron y dejaron en una esquina del salón mientras abría y encendía el ordenador, sentí una punzada en el pecho al recordar.... Sacudí la cabeza y empecé a leer los comentarios de la gente.

-¿"Ella no tienen ni conocimiento común ni sentido común"? Sólo leyendo su ID una puede darse cuenta que no es más que un estudiante de primaria-susurré al ver el nombre: "SúperDOtaku".-"¿Se habrá inyectado botox en el cerebro?" "Su cerebro no debe tener arrugas."

   No quise seguir leyendo así que cerré la portátil.

-¿Los estudiantes de primaria recibirán clases particulares de cómo insultar? ¿Les darán lecciones sobre cómo hacer comentarios maliciosos? Es lo único que parecen enseñar en las escuelas estos días.-El móvil empezó a vibrar, al ver que era mi madre chasqué la lengua pero tomé la llamada aún sabiendo que llamaba para pedir algo, eso era seguro.-¿Qué quieres?

-Deberías tenerle un poco de respeto a tu madre, ¿cómo me puedes humillar de esta forma?-Ahora sí que perdió la cabeza.-¿Tengo que enterarme por otras personas que mi hija se ha mudado? Que la madre de Sae Mi lo supiera antes que yo, es un insulto.

   Debí suponer que Sae Mi se lo comentaría a su madre.
   Es mi mejor amiga, y una colega con la cual trabajo en el mismo proyecto gracias a que persuadí.... En realidad amenacé al director con dejar la telenovela si no la incluía. Suelo hacer eso, pero ella lo ignora; me gusta trabajar con mi mejor amiga, la aprecio mucho.

-Me dijiste que no te llamara nunca, que me desconocías como tu hija-le recordé.

-Eso no fue más que cosa de momento, ¿y desde cuando me escuchas?

    ¿Es en serio?

-Te escucho desde siempre, ¿recuerdas cuando me pediste dinero para usarlo en ese restaurante francés agonizante? ¿O la vez que me pediste dinero para abrir una tienda especializada en ropa importada?

-¡Por favor! Eso fue hace mucho tiempo.

-¿Entonces quieres que hable de cosas más recientes? Vale, te refrescaré la memoria: me pediste dinero para un centro de dieta, o esa vez que perdiste dinero al invertir en esa maldita tienda de donas.....

-¡Eso ni siquiera costó tanto!-exclamó, alejé el móvil. Me tenía hastiada.-Deberías mirarte en un espejo, esa cara y ese cuerpo. Dime ¿quién te dio esa belleza valuada en millones de dolares? Si no tuvieras una madre como yo, venga ¿piensas que es posible tener esa belleza sin ninguna cirugía? Eres natural gracias a mí, así que lo que te pido es poco comparado con lo que te he hecho ganar. Y siendo honesta: apestas actuando, si estás en comerciales y dramas es gracias a lo bonita que eres, como yo, no porque seas buena actriz y eso hasta tú lo sabes.

   Me dolía en el alma que mi propia madre me dijera todo aquello, recibir insultos de extraños era una cosa, ¿pero de mi propia madre? Me sequé las lágrimas, no sé por qué me sorprende, no podía esperar otra cosa.

-Yo me parezco a mi padre no a ti-dije con calma, aunque me doliera pensar en él.

-¿Perdiste la cabeza, Song Yi? ¿Cómo que te pareces a tu padre? Todos saben lo feo que es.

-Cierto, te casaste con papá por su dinero no por su apariencia.-Las lágrimas volvían a correr-Por eso lo abandonaste cuando se quedó sin nada.

-¿Tú qué sabes?

-Sé lo suficiente. Y la verdad es que sí, soy como mi padre, y te odio por ser como eres ¡así que no hables de mi papá con esa boca!

   Hubo un minuto de silencio, ella lo rompió con algo que ya me esperaba.

-No tengo dinero, envíame cinco millones. Sería bueno que transfirieras tu dinero automáticamente a mi cuenta, ¿no crees?-Ni que estuviera tan loca-Y por cierto, llama a tu hermano. Yoon Jae no ha venido a casa en 2 días.

    Colgué.
   Necesitaba un respiro después de una llamada de mi madre, siempre pasa lo mismo.
    Y mi hermano....

-¡Oh, Cheon Yoon Jae! Este loco mocoso, ¿se escapó de casa otra vez?

    Le marqué varias veces y no respondió.
     Conociéndolo debe estar bien, aunque no deja de preocuparme; mi madre me trata mal, y mi hermano no me habla.
















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      El silencio de la noche me relajaba, acostumbro a dormir temprano tras un día de trabajo, un días más tachado en el almanaque, el regreso a mi mundo estaba cada vez más cerca.
   Cerré mis ojos y recordé que esta mañana tres de mis colegas me abordaron preguntando si iría a una reunión para los profesores de la universidad en la que trabajamos, y al ver mi comportamiento me interrogaron sobre si sabía el nombre de alguno de ellos. Abandoné la sala de profesores sin responder lo uno ni lo otro.
  No voy a reuniones, no me gusta salir en fotografías, y no me gusta socializar. Conozco el dolor que provoca perder a alguien, y no quiero tener lazos con nadie para evitarle el sufrimiento que pueda provocarle mi partida.
   Ya iba agarrando el sueño cuando escuché el sonido de una gota cayendo, me levanté porque en serio me irritaba. Bajé y cerré bien la llave del grifo de la cocina. Volví, me cubrí con las mantas y al cerrar los ojos escuché otra cosa:

   "¡Que soy cruel! ¡Oh! ¡Mujer! ¡Oh! ¡No me insultes! Prefiero que me odies. Detente ahora mismo. No me muestres tu afecto demasiado...~"

    Odio tener una audición tan sensible, mi nueva vecina, que además no sabe cantar, está dando un espectáculo que sólo puedo oír yo. Y se supone que los apartamentos son a prueba de ruidos; intenté dormir pero....

   "¡Oh! ¡No vuelvas a buscarme otra vez!...." 

-Eres demasiado cruel-susurré. Me senté en la cama-Debería maldecirte, sí, eso debería hacer-.

    Sus gritos hacían pensar que estaban torturando a un pobre pavo. Salí de la cama para ponerla en su sitio.

   "......¡Sieeeeeeeeeeeeempre!"


   Toqué el timbre un par de veces.

    Me hacía bien cantar, y más después de un mal día. 
    Oí que tocaron el timbre, fui a abrir, desconcertada por aquello y me quedé aún más desconcertada al ver a mi vecino el desabrido en bata de dormir e igual de serio que hace rato.

-Me preguntaba si sabía qué hora es en este momento-le dije.

-¿En este momento? ¿Qué hora es? ¿Un poco más de la diez?-¿Será que no tiene reloj? Que viniera a preguntarme la hora resultaba raro.

-Exacto, está muy tarde. Es de sentido común no cantar, incluso si canta bien.

-¿Escuchó?-Eso no podía ser posible-Me mudé aquí porque escuché que este edificio tiene una gran construcción a prueba de ruido, lo siento de todos modos.

   Me disponía a cerrar la puerta, él volvió a hablar.

-Cuando alguien canta tan terriblemente deberíamos verlo como ruido, no como canto.


-¿Qué?-¿Pero qué le pasa a este tío?

-El ruido en el vecindario es en realidad considerado delito, si lo reporto a la policía pueden castigarla.

   Me echan mierda por las redes sociales, me echa mierda mi madre y encima, como si lo ocurrido durante el día no fue suficiente, ¿viene el arrogante y desabrido de mi vecino a decirme que me va a denunciar con la policía?

-¿Así que está diciendo que va a reportarme? ¿Sólo por cantar un poco?

    Creo que la chica no me entendió.

-No me refería a denunciarla, es sólo que es de sentido común....

-Así que está diciendo que carezco de sentido común, ¿no es así?

   Volvió a mal interpretarme.

-No es eso....

-Está diciendo que no tengo conocimiento común, o sentido común en estos momentos. ¡¿Sólo botox en el cerebro ¡y que por eso no tiene arrugas?! ¿Es eso? ¿Que soy estúpida e ignorante? ¿Que me inyecté botox en el cerebro? Es lo que estás queriendo decir ¿no?-Ya estaba harta, exploté-¿Sabe? En todo el día no he comido más que una manzana y media hoja de lechuga, y aún así me siento llena porque la gente me ha hecho tragar insultos, pero la verdad es que jamás me imaginé que pudieran maldecirme por cantar.....

   De pronto la chica empezó a llorar, y eso me hizo sentir mal por ella, por lo que decía.

-....¡¿No tengo permiso de cantar?! ¡¿Ni siquiera un segundo?! Después de todo recibí críticas de mucha gente durante todo el día, pues dime ¿dónde demonios puedo liberar estrés? ¡¡¡¡SÓLO HE COMIDO UNA MANZANA Y MEDIA HOJA DE LECHUGA!!!!!

   Cuando me di cuenta de que me estaba desahogando con él, con un extraño, paré. Él quiso decir algo, supuse que quería disculparse, pero levanté la mano.

-No tiene que disculparse, así que olvídelo-Intenté acercarme.-No tengo ganas de hablar más con usted.

   Entró a su apartamento y yo volví al mío. 
  Me acosté, pude oír claramente cómo lloraba y las cosas que decía entre sollozos, a solas:

  "¿Qué hice mal? Ustedes lo saben todo, ¿no? Díganme, ya que son tan inteligentes.... Alguna vez dijeron que yo era la más bonita, la que más les gustaba.... ¿Cómo pueden masticar a una persona como masticar un chicle? Sólo hablan mal de mí como si lo supieran todo, como si yo fuese una basura.... ¡Gente desleal!...."

    Al final no me iba a dejar dormir así que bajé a mi estudio, cogí un cuaderno de uno de los estantes y fui a sentarme detrás de mi escritorio.
     Lo abrí y escribí:

   18 de Diciembre del 2013
    Registro de los 3 últimos meses en la Tierra....

 



   
    












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    Fui convocada a una reunión con el CEO de la agencia, todo antes de empezar a filmar; me hicieron ver las noticias, el bululú que se formó por el estúpido comentario que hice sobre el árbol de café y chocolate estaba en pleno auge.
     En las noticias decían que en las universidades nos daban libertad a las celebridades, nos consentían todo, y que a mí jamás me habían visto por allí. Vale, sólo fui por pocos días, pero deben entender que estoy ocupada con mi trabajo, esto del mundo de la actuación tampoco es fácil, tengo que hacer millones de cosas, ¿no pueden entender eso? Tengo una agenda apretada.

-Hablé con el director del drama-dijo el CEO, apagando el televisor.-Filmaremos tus escenas los fines de semana, y en la noche. Hoy, irás a clases.

-No después de esto, dirán que lo hago por lo que pasó.

-Sí, sí, pero si no vas dirán que no escuchas, que no aprendes de tus errores. Sé un ejemplo, ve a clases hoy.

   Resoplé dando por perdida la discusión.
    Salí con mi representante y mi asistenta, a buscar algo qué ponerme, algo que fuese impactante y único para sorprender con mi llegada a la universidad. Fuimos a la tienda de mi diseñador favorito, y luego a hacerme la manicura y pedicura; a la salida de allí mi asistenta me ayudó a bajar las escaleras, fue cuando escuché a mi representante saludar a alguien que creí no volvería a ver en un buen rato.

-Vaya, Song Yi. Te pusiste más bonita-sonrió él al verme.-Te convertirás en una verdadera diosa conforme pasen los años.

-¿Cuando llegaste?-le pregunté, poniéndole un dedo en la frente y empujándolo cuando intentó acercarse.

-Hace treinta minutos, cariño. Y han sido seis meses de estar separados, dime ¿no te hace feliz verme?

-No tengo tiempo para estar feliz por tu regreso.

-Escuché que vas a ir a la universidad, venga te llevo.

    Prefirió ignorar olímpicamente mi rechazo, pero era un buen amigo mío así que acepté que me llevara.
    Hye Kyung, heredero del Grupo S&C, y un joven soltero muy codiciado que sólo tiene ojos para mí. Aún cuando yo no puedo verlo de otra forma que no sea como amigo, él sigue insistiendo y eso a veces me irrita, y otras veces me hace admirarlo por lo perseverante. Es un buen hombre.

-Parece que estás de buen humor, ¿a qué se debe?

-Eres tú, el verte me hace bien.-Ahí va-Deberías bajarle a tu apretada agenda y hacer tiempo para nosotros-Lo observé, prácticamente lo maté con la mirada.-Es broma, es broma-rió.-Ve a la escuela con conciencia, gradúate, y después de eso casémonos el año que viene.

-Detente delante de ese taxi, aquí me quedo.

-¿Por qué evades el tema? ¿No piensas casarte?

-¿Quién ha dicho que no me casaría?

-Entonces sí lo harás.

-Lo haré, eventualmente.

-Si lo haces, sería mejor si te casas conmigo, y si te vas a casar conmigo sería mejor hacerlo pronto.

-Me casaré algún día, pero no será el próximo año.

-¿Por qué?

-Porque si me caso no recibiría guiones para melodramas, querrán que haga dramas para mujeres viejas. 

-No digas tonterías, eres bonita, te darán papeles para melodramas, comedias románticas, podrás hacer de todo, eres talentosa, Song Yi. Y si no lo hacen, si no te dan buenos papeles en esos dramas, puedo decirle a mi padre para que los produzca.

   Esto es increíble.

-No hago comedias románticas o cosas como esas, quiero hacer melodramas apasionados, ardientes, eróticos.-Esto lo pondría nervioso, será divertido.

-¿A-ardientes?-titubeó.

-Sí, ¿hay algo de malo en los melodramas ardientes? ¿No te gustan?

-Sí, sí, claro que me gustan: las relaciones ardientes son las mejores, las novelas rosas no sirven, son vomitivas.

    Sí que estaba nervioso, contuve la risa y le eché más leña al fuego.

-Con escenas calientes de besos y desnudos.....

    Empezó a estirarse el cuello largo de su suéter mientras conducía. Miré al frente, disimulando mi sonrisa.

-Yo lo entiendo, entiendo tu posición, nací en Estados Unidos, lo que significa que tengo una mente abierta. Sin embargo no soy una persona que sepa entender, o diferenciar entre actuación y realidad.

-No necesito que tú lo entiendas, me basta con que mi futuro esposo entienda, es lo único que necesito.

-Te lo he dicho muchas veces, desde que estábamos en segundo de secundaria: Yo soy tu futuro esposo. Y mírame, ya no estoy hablando el inglés que tanto te molesta, querías entenderme ¿no?

   Lo miré de soslayo.
    Cuando llegamos, los periodistas que esperaban mi llegada se nos echaron encima. Hye Kyung, entre otros, actuaron como escoltas; saludé a mis admiradores, a los mismos periodistas, sí, era lo que tocaba, vestirme de la estrella, de la Diosa del Pueblo.
   Sonríe Song Yi, sonríe.

    En el salón de clases no fue tan diferente, los estudiantes me tomaban fotografías con sus teléfonos móviles, y mi representante les pedía que no lo hicieran. Pero pocos hicieron caso, luego se fueron sentando y escuché que unas chicas que estaban sentadas al frente empezaron a criticarme, patéticas.

-La clase ya debería empezar, mientras más rápido más pronto saldremos.-le susurré a mi representante cuando se sentó a mi lado.

    Abrí el libro que tenía ante mí, era la clase de psicología. Y al levantar la mirada del libro lo vi.....

-Es ese demonio, ¿qué hace aquí?-musité, al ver a mi vecino entrar y situarse en el sitio donde debería estar el profesor.

-¿Se refiere a él?

-Sí.-Su mirada y la mía se encontraron. Yo rompí el contacto visual.-Me refiero a él, es mi vecino.

-Eso es bueno porque esta no es una clase para la carrera de teatro y cine, esta clase es realmente difícil; tiene una "F" en esta clase por eso tiene que repetir el curso.

-¿A qué te refieres?-Lo miré.

-A que espero que no haya cometido ningún error con su vecino quien resulta ser su profesor, ¿o hizo algo indebido, Song Yi?-¡Ay, Dios! Sí metí la pata con él.-Aunque no creo que lo haya hecho, no tuvo tiempo para eso, apenas se mudó ayer.

-De hecho sí tuve tiempo de sobra para eso.-susurré, recordando la vergonzosa escena en el elevador, y luego cuando fue a quejarse por "el ruido" que hice al cantar. Le grité, las dos veces.

    Pateé el piso para liberar lo enfadada que estaba conmigo misma. Ahora qué hago.....