Spin-off

Spin-off

viernes, 3 de marzo de 2017

Lazos VII

    Y este cielo pasó, y las estrellas caían una a una mientras a mi alrededor la gente gritaba, lloraba, presas del pánico. El fuego lo estaba consumiendo todo, empecé a correr en busca de Sahar, corrí gritando su nombre y la hallé viniendo hacia mí en medio del jaleo, llevaba su espada en la mano y entonces me di cuenta que yo sostenía la mía también. Poco antes de alcanzarla me desperté sobresaltada; tenía el brazo extendido hacia el lado derecho de la cama donde ella se había acostado la noche anterior, en el sueño no era el único lugar donde la buscaba. Limpié la lágrima que resbalaba por mi mejilla, tuve mucho miedo al no sentirla a mi lado, razón que me obligó a despertarme.
    Giré en la cama quedando boca arriba, con mi antebrazo cubrí mis ojos, había amanecido y apenas unos rayos de luz se colaban entre las cortinas.
  Me era desconocida la hora exacta en que me abandoné a Morfeo, abrazada a Sahar. Había sido impresionante conocer la razón por la que observaba el cielo estrellado, vigilaba a los prisioneros de esa cárcel que nos cubría, el Abismo que nos cubre; ¿en qué más nos han mentido?
  "La realidad que les han estado enseñando es un engaño...", la voz de Sahar resonó en mis sueños antes de siquiera ser consciente de que soñaba. Fue toda una colección de ellos, imágenes que se mezclaban muy rápido, escenarios que cambiaban en segundos pero cada uno peor que el anterior entre el recuerdo de haber encontrado los cuerpos sin vida de mi familia y una guerra que parecía no tener fin.
    Los prisioneros iban a caer, tarde o temprano caerían a Assiah y no de uno en uno ni en esencia como hasta ahora, caerían de a miles. Y él, Luzbel, los comandaría.
    Sonreí al escuchar la voz de Sahar saludando con un <<Buenos días>> tras abrir la puerta. Me destapé los ojos y la vi cruzar la habitación con una bandeja en las manos, se sentó al borde de la cama y la puso en mi regazo cuando me levanté y me senté apoyando mi espalda en el cabezal de ésta.

-¿Y esto?-pregunté, sonriendo y mirando las tostadas, tocino, huevos en un plato y fruta picadita en otro acompañado todo de una taza de café y un poco de mermelada en un bello y pequeño envase de porcelana. Una rosa blanca en un fino florero de cristal adornaba la bandeja.

   Sahar besó mi mejilla, sus ojos cafés tenían una especial mirada.

-Circe dijo que era un detalle normal y muy especial llevarle el desayuno a la cama a la persona que te gusta y quieres-dijo con sinceridad-. Tú me gustas.

-¿No me quieres?-fingí molestarme, sabía que ella no lo decía con palabras sino con acciones y esas me valían mucho más.

    Se acercó uniendo sus labios a los míos, despacio, haciendo interminable ese casto beso.

-¿Lo dudas?-susurró sin apartarse, logrando que sus labios rozaran los míos al hacer la pregunta.

-Ni un poco, Mi Vida-sonreí.

-Pero ¿sabes qué pienso sobre todo esto?-preguntó, apartándose y señalando el desayuno.

-A ver, dime.-Crucé los brazos, enarcando una ceja.

-No le veo nada de romántico a llevar el desayuno a la cama donde puedes dejar migajas al comer, luego las hormig....

    La interrumpí con una carcajada, cogí una tostada y le unté mermelada.

-Me diste de comer en la cama estando en Providencia-le recordé. Di un mordisco y cogiendo fruta picadita con el tenedor lo llevé a su boca, ella lo aceptó.

-Estabas enferma-respondió después de tragar.

-¿Nunca has comido en la cama?

-Para eso están las mesas, Vesper-dijo. Volví a reír-. ¿Cómo pasaste la noche?-preguntó más seria.

    Di un sorbo al café regresando en mi memoria a las últimas horas desde que me explicó el asunto del Abismo que albergaba prisioneros sobre nosotros, hasta los últimos sueños que tuve.

-Las pesadillas no me abandonaron.-Bajó la mirada afectada por mi respuesta-. Hiciste bien en decirme, Sahar, ahora soy parte de esto y es preferible a seguir con la venda en los ojos como el resto de la gente. Quiero estar preparada para lo que estamos viviendo y para lo que vendrá. Quiero vigilar, cuidar, batallar.-Su mirada café conectó con mis verdes ojos-. Juntas.

-Juntas-repitió. 

    La palabra se había vuelto nuestro "Te Quiero" o nuestro "Te Amo", pasaba lo mismo cuando nos decíamos "Me Gustas". Eramos incondicional la una a la otra.

-Que Amelia estuviera aquí te incomodó, ¿verdad? Como el saber que vuelve a tu amada Rusia-dijo. Permitió que le diera de comer en la boca de nuevo.

-Sí, pensé en que no me importaría que Velkam se enterara de todo-le confesé, sintiéndome terrible-. Soy de lo peor-susurré.

-Vesper....

-Sé que te importa, no quiero hablar de ella pero siempre encontramos la forma de traerla a colación.-Puse mi mano en su mejilla, la miré con cariño-. No haré que elijas entre ella y yo, nunca. Tu hermana, tu sangre, deuda o no, te importa mucho, aquí-le dije, bajando la mano a su pecho, sentí el latido de su corazón, rápido, desbocado-. Igual que Nina; porque estás aprendiendo a sentir, estás aprendiendo a que otros, además de ti misma y de mí, te importen. Y no es algo malo, ni te hace vulnerable, tal vez sí peligrosa-reí, Sahar sonrió con su mano sobre la mía en su pecho.

-Me llevará tiempo acostumbrarme.

-Te acompaño en ese transcurso como tú me acompañas en mi proceso de sanación, Mi Princesa del Desierto.

     Besó la palma de mi mano.

-El Consejo pidió un cordial encuentro conmigo y mi padre para mañana Sábado en la noche-habló. Euzma había aparecido-. Drako fue en nuestra representación esta mañana por órdenes de papá quien ya está enterado que están en la ciudad con una comitiva de ocho personas cada uno, la Guardia de cada miembro que sin Velkam son doce en total.

-¿La Guardia de cada miembro?-repetí, dubitativa-. ¿Y qué se creen? ¿Que vienen a una guerra? Noventa y seis personas siguen siendo muchas.

-Regina fue quien me lo dijo, que era posible que creyeran que la gente a la que los Griffin protegían se levantarían ante el juicio contra sus protectores y tendrían que recurrir a la fuerza, pero no previeron que Regina y Arath ya habían hablado con todos y confesado su culpabilidad por las desapariciones y muertes de sus hermanos. 

-Los odian ahora-aventuré.

-No pueden esperar otra cosa, están solos.

-¿Y Velkam? ¿No les dijeron a sus protegidos que Velkam es la mente siniestra detrás de todo?

-Sin pruebas es imposible que crean que una Eminencia como él ha hecho algo malo, menos cuando fue él quien los denunció y todo los señala como culpables.

    Sentí pena por Regina y Arath.

-No me atrevo a juzgar sus acciones-dije-. ¿Vas a intentar convencer al Consejo mañana de que los absuelvan?

-Es probable que mañana den una fecha para el juicio, entonces hablaré y sé que mi padre también intentará actuar en defensa de ellos.-Ladeó la cabeza, y tras unos minutos en silencio, susurró-: Esta noche veré a Velkam.

-¿Qué?-¿Acaso seguía dormida? Quité la bandeja de mi regazo y la hice a un lado. Me arrodillé en la cama y tomé su rostro entre mis manos-. No lo hagas, no te acerques a él, Sahar, por favor.

-Invitó a Arath a una cena, no sabemos qué puede querer por eso es mejor si yo lo acompaño.

-Dile a Drako que lo haga, tú ya tienes suficiente.-Me preocupaba que verlo repercutiera en su temperamento que ya era inestable por pasar tiempo en Assiah. Que viera a Velkam podía  provocar un desastre.

-Drako vendrá con nosotros, Vesper.

-Entonces voy contigo-dije, sacando a la terca en mí.

    Sus ojos emitieron ese brillo rojo tan conocido para mí, la pupila se rasgó en vertical y sin esperarmelo, o precisamente porque sabía lo que ese brillo significaba, gemí antes de que sus labios rozaran los míos, y al hacerlo me vi presa entre su cuerpo y la cama.
    Me aferré a su nuca perdiéndome en ese profundo beso, sus manos se deslizaban por mis piernas llegando a mis muslos, rodeé sus caderas jadeando en su boca sedienta de mí y yo hambrienta de sus labios.

-Esto no cambia nada-musité, viendo cómo me desataba el albornoz blanco con el que me había quedado dormida, lo abrió y observó con atención mi cuerpo desnudo. La palma de su mano rozó mi pezón derecho, gemí, y ella, en silencio, acarició la cicatriz de mi abdomen, mi respiración se vio comprometida y me vi levantando un poco las caderas necesitada de una caricia suya en mi sexo.

-¿Quién ha dicho que es para que cambie algo?-sonrió, perversa.

  Haciendo lo que le pedía, despacio, su dedo medio bajó y subió por mi sexo, un roce apenas perceptible entre los labios mayores me torturaba. Paró y se acostó encima de mí, mirándome a los ojos cogió mi mano izquierda, la introdujo bajo sus pantalones de chándal negros y empezó a besarme de nuevo; por encima de sus braguitas sentí su humedad en mis dedos.

-¿Tanto así te pongo?-susurré sin dejar de tocar, profundizando la caricia en su coño. Cerré los ojos y jadeé apenas mordió el lóbulo de mi oreja.

-Sahar-llamaron a la puerta de la habitación.

-Maldición-susurró ella, que pocas veces soltaba groserías a no ser que fuese durante el sexo-. ¿Qué quieres, Circe?-preguntó, cabreada. Miró mi boca y me besó.

     Moví mis dedos más rápido sobre la tela de sus bragas.

-Sé que están ocupadas y siento mucho la interrupción pero es que Jason está aquí, dice que trajo algo para ti, algo que querías con urgencia-explicó Circe del otro lado de la puerta.

-Lo que quiero con urgencia estoy intentando obtenerlo, bajo en un rato, que me espere en el estudio.

    Reí sacando mi mano de sus pantalones. Oí los pasos de Circe al marcharse.

-Eres mala cuando te interrumpen en algo tan importante-comenté, mordiéndome el labio inferior.

-Cuando me interrumpen estando con alguien importante, Mi Vida-me corrigió, acariciando mi labio inferior con su dedo pulgar.

-Deberías ir a ver qué te ha traído Jay, adonde sea que lo hayas enviado debió ser por algo de interés.

-Lo es-aseguró, levantándose.

    Se quitó la ropa y caminó, muy segura dentro de su piel, por la habitación. La seguí con la mirada, me gustaba verla caminar. Me gustaba verla, contemplar a la Princesa en todo su enigmático esplendor; su cabello era oscuro y ondulado de cortes en capas, cuya capa más larga llegaba por sus caderas, tal vez unos centímetros más abajo. Tenía un lunar en la cadera de lado izquierdo, ni una cicatriz qué mostrar debido a su capacidad de sanar rápido, y una hermosa piel morena que me encontré tocando cuando me acerqué mientras ella buscaba en el armario la ropa que usaría tras la ducha, porque allí se dirigiría después.
    Había rodeado su cintura con mis brazos y acaricié su abdomen al mismo tiempo que me distraía besando su cuello. Mi mano izquierda bajó por su vientre, subí mi derecha a su pezón izquierdo y lo pellizqué.
   Gimió cogiéndome de la nuca, volviendo un poco su rostro y besándome los labios.
   Lo que sea que Jay haya traído tendría que esperar.


    Jay se encontraba sentado ante el escritorio, le di los buenos días caminando hacia la silla de detrás de éste y tomando asiento, en el camino vi dos cajas grandes a sus pies. Jay se levantó e hizo una caravana, con un ademán de mano lo invité a volver a su puesto.

-Te tomó mucho tiempo-comenté.

-Lo siento, Euzma, pero las autoridades tenían muchas de las cosas personales de la señorita Vesper y su familia.

-Entiendo, de igual forma te advierto que no me gustan las excusas.-Jay suspiró, alicaído era la palabra indicada para el gesto en su rostro-. Pero gracias por el esfuerzo-añadí.

   El hombre sonrió y cogió una de las cajas que tenía a sus pies para colocarla encima del escritorio, hizo lo mismo con la otra.

-No había nada más-dijo-. Aquí está el resto entre fotos y vídeos-sacó un diminuto aparato negro y me lo entregó-. Es una memoria USB-explicó al verme curioseando el objeto.

-¿Qué hay de la casa? ¿En qué estado la encontraste?

-La saquearon, Euzma Sahar, está desvalijada. Alguien la mandó a desvalijar por completo.

-¿Dices que todo esto lo tenían las autoridades?-pregunté, señalando las cajas.

-Sí, creo que lo preparaban para entregárselo a alguien, escuché muchas veces el nombre de Viktor Strauss.-¿Qué iba a querer él con las cosas personales de la familia Vesper?-. Euzma, si me permite, pienso que todos los recuerdos iban a ser destruidos por el mismo Viktor Strauss, borrar toda huella, todo rastro de existencia de los Vesper.

-Le estaría haciendo un favor a Faye-dije, mirando el objeto que me entregó.

-Y a sí mismo-afirmó él.

-¿Te piensas que ese hombre tiene conciencia y está siendo atormentado por ella?-pregunté, incrédula.

-Es posible que sea un eslabón débil de Contra Mundum, borrando todo lo referente a esa familia es como querer olvidar y deshacerse de fantasmas que lo están torturando.

-Y se queda con el dinero y la empresa que por derecho le pertenece a Faye-comenté.
-Eso cura todo mal en los codiciosos humanos-sonrió Jay-. No se quedará con el edificio, lo venderá a alguno de sus socios, recuerde mis palabras.

    Lo miré con atención, guardé la memoria en el bolsillo de mi chaqueta.

-¿Eres Novicio, Jay?-le pregunté.

-Sí, el señor Višnjić me entrena junto con los demás novicios aquí en el exterior-respondió.

-¿Y cómo de bueno eres?

-Esa pregunta debería hacérsela al señor Višnjić.

-Te la estoy haciendo porque es tu respuesta la que quiero, no la de Drako.

    Jay se levantó y de nuevo hizo una caravana.

-Uno de los mejores, Euzma Sahar-respondió, serio y con humildad, pude sentir el buen ser que era.

-Faye también es Novicia-dije-. Mi Novicia, y en cuanto Ascienda será parte de mi Facción. Necesitará un Dekstra, su mano derecha, alguien en quien confiar, a quien confiarse cuando esté en misiones sin mí; quiero que tú seas esa persona.

     El hombre palideció, se obligó a tomar asiento otra vez.

-Es una responsabilidad muy grande ser Dekstra, Euzma, y ser el de la señorita Vesper quien es de suma importancia para usted, dicha responsabilidad toma un nuevo nivel.

-No tengo expectativas, pero si las tuviera sé que las superarías, eres un buen hombre, Jay. Y sólo a alguien así le confiaría mi tesoro más preciado, cabe destacar que no soy de confiar mucho en la gente.-Jay lo estaba meditando-. ¿Aceptas o no?

-Será un honor ser Dekstra de su Eminencia, Faye Vesper, Euzma Sahar-dijo, solemnemente.

-No sé si a Faye le gustará que la llames así-sonreí. Y hablando de la rubia, ésta tocó el marco de la puerta con esa preciosa sonrisa suya iluminando su rostro-. Pasa.

    Jay se giró en la silla, me puse de pie para recibirla, como si no acabara de estar con ella. Saludó a Jay, quien se levantó y le dio la mano.

-¿Dónde has estado?-le preguntó Faye.

   Él me miró. Asentí para que respondiera con sinceridad.

-En Rusia cumpliendo una orden de Euzma Sahar.

    Faye miró las cajas que aguardaban sobre el escritorio, luego sus ojos se posaron en mí.
-Son tuyas-le dije. Su expresión era seria pero sus ojos me transmitían melancolía, Faye era inteligente y debía estar adivinando lo que había en las cajas, si Jay andaba por Rusia bajo mis órdenes, era por ella-. Ábrelas-la insté.

   Rodeó el escritorio, se situó a mi lado y abrió la caja de la izquierda quitando de un tirón la cinta de embalaje transparente; se cubrió la boca con ambas manos al ver un oso blanco de felpa, era lo primero que se veía en la caja.
   Cogió el muñeco con manos temblorosas, era pequeño y estaba en buen estado. 
    Me abrazó.

-¡Por Dios!-musitó-. ¡Gracias! ¡Gracias!

-Agradece a Jay, él hizo todo el trabajo-dije, limpiando sus lágrimas.

     Fue a abrazar a Jay, éste dudó en corresponder buscando mi permiso con su mirada, volví a asentir. No tenía por qué pedirme permiso, Faye no era de mi propiedad pero era más seguro que fuese por respeto que lo hizo el hombre.
     Faye volvió a mi lado y besó mi boca.

     Me sentía la persona más afortunada de este mundo, la mujer más afortunada por ver lo especial que era Sahar, por ser testigo de lo amorosa y entregada que ella podía llegar a ser. A veces, incluso, sin que se diera cuenta.
     Era afortunada de tenerla, de amarla, y de ser amada por ella.

-Es una locura-sonreí, besando la comisura de sus labios-. Son efectos personales-susurré. Miré el oso polar de felpa en mis manos-. Los más especiales.-Busqué a Jay con la mirada, pero ya se había marchado-. Hemos corrido al morenazo-reí. Sahar besó mi frente-. Esto es mucho, Sahar, ¿por que no me lo dijiste?

-Porque no quería que, si Jay no llegaba a encontrar nada, te sintieras triste, te desilusionaras. Estaba cuidándote.

-Siempre lo estás haciendo, y yo no he podido regresarte esos cuidados-susurré.

-Lo has hecho, me cuidas también, te preocupas. Y no es cuestión de devolver, el amor no se trata de cobrar las cosas que se hacen por él. Se hacen y ya, no hay otras intenciones más que hacerte feliz, Vesper, no quiero que me pagues por esto; somos iguales, estoy dando lo que recibo con creces, es algo espontáneo. Lo que me das es superior a cualquier objeto material.

-Estaba pensando lo mismo, Mi Vida.

    Metió su mano en el bolsillo de su chaqueta negra de cuero y sacó una memoria USB.

-Jay me ha dicho que aquí hay otras cosas.-Me lo dio en la mano-. ¿Eres feliz?

-El sólo hecho de que estemos juntas me hace feliz, cinco meses de un dolor que seguirá atormentándome por largo tiempo, y tu presencia es bálsamo. Te amo, morena.

   Sahar sonrió y me hizo sentarme en la silla que ella había ocupado antes de mi llegada. Se sentó en mi regazo, y observó el oso en mi mano.

-¿Tiene nombre?-preguntó.

-No te vayas a reír-advirtió.

-¿Por qué lo haría?-preguntó, frunciendo el ceño.

-No sé, mis padres y los pocos amigos que sabían de él se reían cuando les decía el nombre.

-A ver.

-Lyubyashchiy-susurré-. Solía llamarlo Lyub o Lyuby.

-Amoroso-sonrió-. Lyuby: Amor. Es adorable, ¿qué edad tenías?

-Cuando mi padre me lo regaló tenía tres años, y lo llevaba conmigo a todas partes aún después de grande-dije, segura de que me vio sonrojarme-. Es que me gustan los osos polares-reí.

-Lo sé-sonrió ella-. En todas tus vidas te han gustado.

   Me asombró esa afirmación.

-A veces quisiera poder recordar esas otras vidas-dije, mirando al oso.

-Mejor no, así me doy el lujo de enamorarte de nuevo.-Me dio un beso rápido en los labios.

-En ese caso también me doy el lujo de enamorarte de nuevo.-Besé su cuello-. Pero tú llevas ventaja porque me recuerdas-me quejé, haciendo un puchero.

-No cuenta porque no uso nada de ese pasado para llegar a ti-dijo, acariciando mi mejilla-. Soy sólo yo, el extraño engendro.

-Sahar, no digas eso ni jugando-repliqué.

-No juego-sonrió.

    Devolví el oso a la caja y saqué una foto. Mis padres y yo en uno de nuestros viajes a Serbia, tenía como cinco años en esa fotografía, posábamos frente a nuestra casa de ese tiempo, fue allí que mi madre se enteró de su embarazo.
   Le conté la historia a Sahar, me abrazó al notar mi tristeza pero enseguida sonreí porque tener esa fotografía en mis manos era como volver a ese momento feliz de mi niñez.
    Llevamos las cosas al dormitorio, tras dejar las cajas en el suelo la besé sin aviso; me atrapó, veloz, contra la puerta cerrada y la ayudé a quitarse la chaqueta.  
-No voy a cansarme de esa agresividad que por momentos se impone-susurré, subiendo mis manos bajo su blusa, acariciando sus costados. Arañando su sensible y caliente piel.

-Son estos momentos en los que temo lastimarte-respondió. Lamió mis labios y atrapó el superior entre los suyos, gimiendo en el acto.

-Hazme lo que quieras-la insté. Cogió mis manos y las subió por encima de mi cabeza uniendo mis muñecas una sobre la otra-. Me gustas así.

-No sabes lo que estás pidiendo.-Su voz serena tuvo un punto de amenazadora, como sus dorados ojos con tintes rojos bordeando el iris.

     Devoró mi boca, apretándose contra mí, subiendo una de mis piernas a la altura de sus caderas. Me liberó y cogí su cuello buscando en el beso el roce de su lengua con la mía.

-Gírate-ordenó después de desabrocharme el pantalón. Recargué mis manos en la puerta, ella deslizó una de las suyas bajo mis bragas y empezó rozar justo allí donde quería, me moví contra ella-. Bésame-ordenó de nuevo.

    Volví mi rostro un poco para mirar el suyo. Jadeé cerca de su boca sin llegar a besarla, intentó buscar ella ese ansiado encuentro pero la esquivé, y al momento sentí cómo dos de sus dedos entraban en mí.
   Ahogué el grito en mi mano porque escuché unos pasos acercándose. Quien haya sido pasó de largo. Agradecí que no interrumpieran porque las embestidas se volvieron rápidas, lentas, alternando. 
  De pronto salió de mí haciéndome maldecir; bajó mis pantalones y mi ropa interior, sentí su lengua lamer mi sexo desde atrás. Y otra vez me dejó al borde del orgasmo cuando se fue poniendo de pie recorriendo mis piernas con sus manos, besando la parte baja de mi espalda, subiendo despacio mi blusa mientras su lengua hacía un recorrido ascendente por su curvatura. Sus manos pasaron a mi abdomen hasta llegar a mis pechos bajo mi brasier, tenía su cuerpo pegado al mío, temperatura infernal que traspasaba la tela de su ropa. Llevé una de mis manos a mi sexo y me acaricié el clítoris, pronto sentí su mano izquierda sobre la mía.

-Sahar...-sonreí, eché la cabeza hacia atrás, recargándome en su hombro-. No voy a suplicarte-reí, había retirado mi mano de mi sexo e hizo que me diera la vuelta.

-¿Quieres ver cómo sí?-preguntó, metiendo profundamente sus dedos sin llegar a moverlos, gemí su nombre y abrí los ojos encontrando sus fieros ojos deleitándose con mi expresión.

-No lo haré, Felina-insistí. Sus ojos tenían todas las características de una gata, y de un demonio; sus pupilas rasgadas en vertical, era preciosa en ese estado, excitada-. Aaah....-solté tras sentir una palmada en mi glúteo derecho, lo apretó y besó mis labios con hambre, su dedo pulgar empezó a moverse en mi clítoris y cuando estuve a punto paró y sacó sus dedos-. Jodida...-musité, riendo.

-Abre la boca-demandó. Lo hice e introdujo los dedos que habían estado en mi interior, los movió despacio dentro y fuera de mi boca, pasé mi legua por ellos, suspirando al saborearme.

   Me besó situando sus manos en mis caderas, rodeé su cuello con mis brazos; aquello no era nada más carnal, estábamos fundidas la una en la otra, en un casto beso porque pese a lo que queríamos, a las ganas que nos inundaban de sentir nuestras pieles, en aquel beso suave, sin lengua, nos decíamos tanto. Y fue en medio de ese beso en el que volvió a entrar en mí.

-Trakhni menya trudno, lyubov' moya-susurré contra sus labios. Le encantaba que le hablara así, susurrándole al oído en mi idioma natal-. Hazlo, mi amor. Zhestkiy.... Trakhni menya....-Me dejé ir, escondiendo mi rostro en su cuello, la mordí y la oí gemir-. Eres una zorra, Sahar-reí, buscando su boca mientras sus dedos abandonaban mi sexo-. Te amo, jodida.

   Besó mi frente, y sonrió.

    Estuve presente en el entrenamiento de Faye de esa tarde.
   Nina peleaba muy bien, y ella había aprendido a defenderse aún mejor. Le di orden a Drako de hacer que Jay hiciera las veces de su pareja en batalla, la coordinación al principio costó pero poco a poco fue mejorando; a Faye le caía bien Jay, éste sería un buen amigo y compañero de lucha para ella cuando yo no estuviera cerca, porque habrían veces que nos tocaría ir a distintos lugares. Como Líder del Clan Assassin, mi padre también tendría derecho sobre Faye, podía darle órdenes así que se aprovecharía de eso para enviarla fuera, lejos de mí, las veces que hicieran falta.
   Su objetivo siempre será romper o al menos fragmentar la relación, pero no permitiría que lo hiciera.
    Faye se acercó corriendo a mí, me abrazó al llegar.

-¿Has visto?-preguntó, emocionada.

-No puedo quitarte los ojos de encima, Vesper-sonreí-. Se te da bien patearle el trasero a Drako.

-La alumna supera al maestro-intervino Nina-. Eres un talento natural, Faye.

-Gracias, Nina. Voy a ducharme, nos vemos al rato.

   Me guiñó un ojo y entró a la casa.

-Tienes ropa muy bonita-comentó Nina, mirándome de arriba a abajo-. ¿De dónde la sacas?

-Circe compró todo lo que pudo en los centros comerciales de Assiah, ¿siguen teniendo telas por aquí? Lo sorprendente es que nadie ande desnudo.-Nina rompió a reír y me abrazó-. No te he dado permiso para esto-le dije, sin corresponder.

   Al caer la noche Arath, Drako, Faye, Nina y yo nos preparamos para salir a encontrarnos con Velkam; mi madre y Regina no estaban de acuerdo, Faye aún en ese momento intentó convencerme de cambiar de opinión.

-Que Faye se quede-dijo Circe de pronto.   
     Vesper la miró como si estuviera loca.

-Lo siento, Circe, pero no lo haré-dijo, firme en su decisión.
-Sahar, si vas a seguir adelante no la lleves, por favor-suplicó mi madre. 

    Miré a Faye, ésta empezó a negar con la cabeza cuando se dio cuenta que haría caso a Circe. 
    Drako, Nina y Arath dijeron que esperarían afuera. Regina acompañó a su marido, y Circe nos dio privacidad; la rubia cruzó los brazos frunciendo el ceño.

-Quedamos en que te acompañaría-habló.

-Circe debe tener la misma preocupación que yo, Velkam te hizo una amenaza, si vienes conmigo le estaré dando la oportunidad de que la cumpla, Vesper.
-También lanzó una amenaza de muerte contra Drako, y allí va.

-Drako no eres tú-le dije, su mandíbula se tensó-. Te quedas.

    Salí, Faye se quedó, enfadada eso era más que seguro, dentro de la casa. 
   Como ella no iría pudimos orbitar a Arath y Nina con nosotros, llegando a una cuadra del Hotel Seattle Alyosha. No había nadie a los alrededores; nos dirigimos al edificio, Nina me preguntó si todo estaba bien pero cómo iba a estarlo si Faye había quedado enfadada conmigo, lo hice por su bien.
    En el hotel reconocieron a Nina así que entramos sin ningún problema; la chica nos dijo que era especial para Blood Drynka's que llegaban de paso a la ciudad. Pocas veces aceptaban humanos, el lugar era atendido exclusivamente por la raza Blood Drynka, desde el portero hasta los botones formaban parte de la Guardia Alyosha, soldados de la familia.
    El vestíbulo tenía una decoración de dorados y rojos, colores de los Alyosha. Reconocí el escudo de armas de la familia, una serpiente envolviendo una espada; en el ascensor de pulidas puertas de madera Drako me susurró que Faye terminaría entendiendo mi cambio de opinión respecto a traerla.

-Lo sé, además es necesario que lo vea a Velkam-dije.

    Y las puertas se abrieron dejando su rostro al descubierto. Ello provocó que algunos recuerdos se dispararan. La estancia de una casa, una caminata a su lado en el bosque, y un baile fue lo más nítido que pude ver y cuyos diálogos pude escuchar mejor.
   Su voz, mi voz. Nuestras voces....
<<-Estoy siendo civilizado por nuestra hija, tu cercanía con Faye Vesper no me gusta.....>>
<<-Ezio me habló de la maga que has estado frecuentando, ¿qué está pasando contigo, Velkam?>>
<<-Me preocupan tus cambios de humor, cariño.-Me abracé a él, y sonriendo añadí-: Confía en mí, Velkam, soy tu esposa, amor. 

-Estaré bien-susurró-, todo estará bien. Todo lo hago por ti y por Nina, son lo único que tengo.....>>       

-Hola Velkam-saludé, dando un paso fuera del ascensor-. Me dijeron que querías verme, no lamento venir sin avisar-sonreí.

   Sus ojos poco a poco se fueron inyectando de sangre, ensombreciendo su mirada. 
   Éste no era Velkam y esta noche descubriría quién había usurpado el rostro del hombre que una vez amé.   




miércoles, 1 de marzo de 2017

Lazos VI

     Hice pasar a Amelia y le presenté a Erza ya que al resto les conocía. La novedad para ella sería mi madre, de ésta llegar a bajar, y con quien no he hablado al respecto, no he tenido tiempo de sacar el tema sobre ocultarme información. Era de su conocimiento que mi padre tenía una hija mayor, y por el tiempo que llevaban compartiendo juntos me hacía pensar que Circe ya la había visto de pequeña. ¿Por qué a la gente le da por ocultar cosas importantes? De Velkam tenía que esconderla porque él podía hacerle daño, pero a ella tenía que darle aviso, si fuera mi padre la correría de la casa, le llamaría la atención por el simple hecho de aparecerse en la puerta, no le diría con lo que estábamos lidiando. Pero yo no era mi padre, no me gustaba ocultarle cosas importantes a quien me importa, y Amelia me importaba. Existía una deuda de sangre entre nosotras, era mi hermana; me podía el miedo, por Faye, por Nina y ahora por ella. En Nueva York estaría mejor, todo se concentraría en esta ciudad siempre y cuando no nos moviéramos de aquí, y por ende ella estaría a salvo.
  Sahar se quedó de pie, tenía una extraña mirada en sus ojos, mirada que dedicaba a su hermana mientras ésta explicaba por qué se encontraba en Seattle. La atribuí a lo preocupada que debía estar por la presencia de Amanda en una ciudad donde su ex marido psicópata andaba haciendo de las suyas. 
  Me daba igual si Velkam se enteraba del parentesco entre la rubia y Sahar, bueno, sólo por el hecho de que buscaría hacer daño a la bruja maldita. Pero entonces pensé en Sahar y terminé desechando esos pensamientos llenos de odio, ya llegaría el momento en que Amanda pagaría por lo que me hizo.
   
-Usaste el evento de caridad como excusa para venir a verme-dijo entonces Sahar, interrumpiendo a su hermana.

-Hacía días que no sabía de ti, me voy de viaje y me apetecía verte una última vez-explicó Amanda.

-¿No pensaste en que podías encontrar a padre cuando fuiste a Escala?
-Fui a verlo a SaharGlobal para dejarle claro que si te apetecía buscarme yo no te cerraría las puertas. Cuando Drako dijo que estabas en Seattle no me detuve a pensar en nada más, me daba igual que lo encontrara aquí como si no, y sí, el evento fue para justificar el viaje ante Matty.

    Amanda también arriesgaría todo por Sahar, que parecidas.
    
-¿Adónde vas de viaje?-preguntó Sahar.

-Moscú.

    Casi me ahogo con el sorbo que acababa de darle al vaso de agua que tenía en la mano. Sahar se acercó a mí y se sentó a mi lado en el sofá.

-¿Estás bien?-Su tono estaba lleno de dulzura, ¿cómo hacía para cambiarlo así de rápido? De severidad a cariñosa en segundos. Le di una respuesta afirmativa-. ¿Qué asuntos te llevan a Moscú, Amelia?-le preguntó a su hermana, sosteniendo mi mano entre las suyas; lo hacía por mí. ¿Acaso la asesina volvía a la escena del crimen?

-Estoy investigando algunas cosas relacionadas con mi pasado en Europa-respondió Amanda.

-¿Viviste en Moscú?-inquirió Nina, interesada en quien, ahora sabía, era su tía.

-Cuando era niña, por poco tiempo-dijo, ladeando la cabeza, parecía ser un típico gesto de los Cassul. Caín lo hacía, Sahar lo hacía y sé que no soy imparcial pero en ella era adorable-. Viví en un orfanato.

-Vaya-se asombró la chica-, y pensar que tenías familia en Rusia.

-¿Cómo?-soltó Amanda, lanzándole una mirada desconcertada a Sahar.

-Es una larga historia que prometo contarte, pero ¿hay algo en lo que pueda ayudarte?

-No, Sahar, el Señor de los Alias-la forma en que llamaba a Caín-, también me ofreció su ayuda pero prefiero hacerlo sola. No es nada personal, en lo que a ti se refiere, en cuanto a él sí que lo es y no quiero dañar vuestra relación. Ya he hecho suficiente viniendo a verte.

    Amanda miró con desconfianza a Drako, sabía que él era como el perro guardián que Caín le había puesto a Sahar. Uno de los Caballeros de ésta.

-Entiendo-susurró Sahar-. Tú sí puedes ayudarme en algo-dijo, y Drako, Nina y yo la miramos expectantes; Erza sonrió suponiendo lo que pediría Sahar, y adiviné lo que vendría a continuación: le pediría que se fuera lo antes posible.

-Dime, y haré lo que esté a mi alcance-dijo Amanda.

-¿Crees que puedas marcharte esta misma noche?

    Amanda nos miró a todos, sorprendida.

-¿Qué demonios está pasando?-preguntó, frunciendo el ceño.

-Conoces la historia de papá.-Amanda asintió-. Sabes lo que es un Blood Drynka.-La rubia volvió a asentir-. Es muy largo de explicar, pero en resumen: hay uno que está intentando crear un levantamiento contra papá, y tiene interés en mí, así que quedándote puedes salir perjudicada si descubre nuestro parentesco.

-¿Están en medio de una guerra interna?-inquirió, cruzando los brazos. Estaba visiblemente preocupada.

-Estamos intentando detener una guerra interna que puede ir a peor involucrando a la Élite que preside tu padre adoptivo-respondió Drako.

-Esa ola de asesinatos en masa aquí en la ciudad-murmuró Amanda, quien empezaba a unir cabos-. Tristán Bogdánov.....

-Era un Blood Drynka aliado a quien está detrás de los asesinatos de los que hablas, yo lo ejecuté-terció Sahar, levantándose y paseando por la estancia; Amanda no se inmutó, en cambio miró a Nina.

-Velkam Alyosha-susurró la rubia-. Tu hermano-le dijo a Nina, ésta asintió dubitativa-. Conozco vuestro apellido por la cadena de hoteles que les pertenece, de hecho me estoy hospedando en uno de ellos.

-En realidad Velkam es mi padre-le corrigió Nina.

   Amanda enarcó las cejas. Sacó un teléfono móvil de su cartera y marcó un número.

-Lucius-dijo-. ¿Lucius? Sí, luego me explicas, escúchame: toma nuestro equipaje y sal del hotel ahora mismo. Que preparen el avión para viajar esta misma noche de regreso a Nueva York.....-hizo una pausa-. Porque yo lo digo-dijo, impasible. No pude evitar mirar a Sahar quien se hallaba quieta mirando por la puerta que daba al jardín-. No voy a meterme en vuestros asuntos sobrenaturales-habló Amanda después de colgar-, ya bastante me ha jodido Caín con eso y aún estoy lidiando con las secuelas.

-La Élite humana está mezclando su devoción a la ciencia: juego de hombres para parecerse e incluso superar a Eloah, con su devoción a las artes ocultas que les enseñan desde las estrellas los Falintaj Anĝeloj.-No miraba al jardín, Sahar estaba mirando el cielo estrellado-. Cosa curiosa, la ciencia del hombre es igual a las artes místicas, no varían mucho-comentó-. Nuestros caminos volverán a unirse, hermanita. Lo que sea que estés haciendo sola terminará por traerte de nuevo al lado de padre, porque la lucha no sólo es contra el hombre vasallo de la Estrella de la Mañana y del Atardecer, es una batalla de mente y espíritu. Es una guerra espiritual la que nació hace tiempo y está en pleno apogeo.

    Amanda se bebió de un sorbo el líquido ambarino que le sirvió Drako cuando llegó.
     Unos pasos resonaron desde las escaleras, Circe y Arath venían charlando sobre Regina, callaron cuando vieron a la invitada. Amanda se levantó y Sahar se acercó a ella, parándose a su lado.
-Interesante visita, Euzma-dijo Arath.

    Ese gesto sereno en el rostro de Sahar me da a mí que es lo que más miedo daba a quienes la conocían desde niña porque enseguida Circe saltó a hablar mirándola de reojo.

-¡Oh por Dios! Apenas eras una bebé cuando te conocí, y una mujercita la última vez que te vi-dijo, emocionada de ver a Amanda.

-Apuesto a que sí-fue Sahar quien respondió-. Es la actual esposa de padre-le dijo a su hermana.

-Circe-se presentó la mujer, extendió una mano que Amanda dudó en estrechar. Me dio la impresión de que si la estrechó al final lo hizo por Sahar quien miró la mano de su madre y luego a su hermana como estudiando la situación y la posible reacción de ésta-. Es una sorpresa que estés aquí.

-En eso estoy de acuerdo-intervino Arath-. ¿Qué hace en tu sala la hija de la familia que preside el Contra Mundum? La Élite humana comienza y termina en su apellido, los Blood Drynka nos hemos visto afectados por ellos durante siglos, milenios, siendo cazados y asesinados, y en la actualidad no deben andar muy lejos de volver a lo mismo pero para otros fines.

-No me ataque, señor Griffin-replicó Amanda-. Usted no es santo de mi devoción tampoco, no sabía que era un chupasangre, mire las vueltas que da la vida. No se haga la víctima, usted se ha reunido con Matthew un par de veces, lo tengo fichado.

    Nina, Drako y Erza se interpusieron entre Arath, quien hizo amago de acercarse a Amanda, y Sahar, quien iba a salir en defensa de su hermana.

-¿Qué has estado haciendo, Arath?-preguntó Sahar-. ¿Quebrantaste otra ley? ¿Has estado haciendo tratos de otra índole con Matthew Carlysle?

-Pude reunirme en varias ocasiones con él, pero todas las veces rechacé el trato que me ofrecía-contestó Arath-. Ya le estaba haciendo daño a mi pueblo bajo las amenazas de Velkam, un humano no tenía cómo obligarme a hacer lo que él quería.-Cerró las manos en fuertes puños de la impotencia, seguro pensó en matar a Matthew Carlysle infinidad de veces por lo que le estuvo pidiendo-. Pero estén atentos, Euzma Sahar, quieren la inmortalidad a toda costa y si no la obtienen por los medios que están usando, no les importará romper un tratado e irán a por nuestros hermanos.

-La señorita Carlysle es familia-dijo Sahar.

    Arath y el resto de nosotros nos quedamos en shock por lo que acababa de confesar.

-Sahar....-comenzó Circe.

-Tranquila-la interrumpió Sahar-. Es hija de mi padre-prosiguió-, mi hermana mayor, si te lo estoy diciendo es para ponerte a prueba, si alguien fuera de esta habitación llega a ser conocedor de esta información poniendo en peligro a mi hermana pensaré que has sido tú el soplón y no llegarás a juicio ante el Consejo porque yo misma te ejecutaré, ¿entendido?-Arath asintió-. Si en cambio se mantiene en secreto para nuestros enemigos durante el tiempo que estemos en Seattle los salvaré a ti y a tu esposa, convenceré al Consejo de que son inocentes y fueron coaccionados por Velkam.

-No harán caso si no tienes pruebas-dijo Nina.

-Con o sin ellas, si Arath se queda callado sobre este particular, el Consejo los absolverá. Te doy mi palabra-añadió, mirando directamente al hombre que asintió de nuevo-. ¿Tengo tu lealtad?

-La tienes, Euzma Sahar-respondió Arath.

-Perfecto, tú y Drako acompañarán a mi hermana al aeropuerto.-Se volvió para mirar a Amanda-. Llama a tu amigo, que te vea allá, no quiero que paren en ese hotel.

    Se hizo lo que Sahar ordenó, llevar a Amanda y a Lucius orbitando era peligroso para ellos, podía ser lo más rápido pero las consecuencias de dicho viaje podían ser dañinas para ambos.
    Usaron el coche de Arath y Regina, Lucius ya estaba en camino al aeropuerto.
    Sahar pudo respirar tranquila cuando, un par de horas después, Drako llamó a la casa desde el coche avisándola que el avión había despegado. 
    Circe se sentó con nosotras en la estancia, informó que Regina había despertado pasadas las siete horas que Sahar había dicho, pero que debía descansar. El dolor que Sahar le hizo sentir aún recorría su cuerpo.

-¿Cómo lo haces?-le preguntó Nina.

-Toco a la persona y hago que sienta mucho dolor-respondió Sahar como si fuese lo más normal del mundo.

-¿Así nada más?-insistió su hija.

-No lo hagas ver fácil, es horrible-intervino Erza. Miré a Sahar, ¿también le había hecho lo mismo?-. Circe, ¿me acompañas? No me siento bien, ya sabes.

-Debes adecuarte a las píldoras-dijo Circe, levantándose-. Es bueno que empieces ahora que eres neófita.

-Porque lo soy no surten tanto efecto, no me sacian-replicó con respeto Erza.

    Se perdieron escaleras arriba, Nina también se puso de pie.

-¿Crees que fue correcto lo que hiciste? Decirle a Arath sobre Amanda-dijo.

-Ya la había visto, era mejor que lo supiera ahora por mí a que buscara pistas por otro lado y vendiera esa información a Velkam o a alguien más que pudiera asegurarle mejor protección a él y a su mujer. Fue sincero en lo que dijo sobre negarse a ayudar a Matthew Carlysle y su Sociedad, nos conviene a los dos que sepa y guarde el secreto sobre quién es en realidad Amanda Carlysle.

   Nina entendió la estrategia de su madre, sonrió a medias.

-¿Matthew Carlysle sí sabe que ella es hija del Immortal original al que le están dando caza desde hace siglos?-preguntó, cruzando los brazos.

-Sí, pero no se lo ha dicho a sus aliados. 

-Eso nos aseguró Drako días atrás-agregué. Entrelacé mi mano con la de Sahar, quien sonrió mirándome, adorándome.

-Amanda es un secreto para la Élite humana y para la Élite Blood Drynka. Y hasta hace poco para ti, además de que el líder de los primeros la guarda como su tesoro-le dijo a Sahar-. ¿Qué tiene de especial?

-Me pregunto lo mismo-susurré, levantando la mirada hacia Nina.

    En cuanto Nina se fue a su habitación dejándonos solas a Faye y a mí, me senté en su regazo atrayendo su rostro al mío para tener un íntimo contacto con su boca que tanta falta me hacía probar. Gemí en medio de la caricia que su lengua le dedicó a la mía; me separé para sentarme a horcajadas sobre ella.

-Vamos a la habitación-ordené. Sus manos ascendían por mis muslos, terminando en mi culo y apretándolo.

-Me estás desconcentrando, quiero hacer una pregunta y no dejas de atacar mi cuello.... ¡Joder!-jadeó cuando la mordí muy quedo pero apretando un poco con los dientes.

-No te tengo amordazada....-dije, besando el punto en su cuello donde la mordí-....todavía.

    Sonrió con malicia al terminar la frase.

-Me gusta cómo piensas-reí. Removí un mechón de su rostro, besé la comisura de sus labios y busqué la concentración que perdía cuando la tenía cerca o pensaba en ella-. ¿Qué significa: Falintaj Anĝeloj?-Sahar se echó para atrás, su ceño estaba fruncido, no de cabreo sino pensando en lo que respondería.

-Ángeles Caídos-susurró.

-Los Ángeles Caídos le enseña a la Élite humana las artes ocultas, ¿desde las estrellas? 

-Los humanos ignoran muchas cosas y les han enseñado otras muy dañinas para sí mismos.-Paseó la palma de su mano frente a mi rostro-. Los tienen en la más absoluta oscuridad, ciegos, eso es la ignorancia; les han metido en la mente desde muy niños que el Abismo está bajo sus pies cuando en realidad está sobre sus cabezas.-Se apartó del todo y se puso de pie, me extendió la mano-. Ven.

    La tomé y salimos al jardín trasero, hacía mucho frío, no llovía y el cielo estaba despejado. Billones de puntitos brillantes bañaban el cielo nocturno, se veía hermoso.
-Te gusta mirar mucho las estrellas-comenté.

-No es que me guste, es que debo hacerlo-corrigió. Y repasé sus últimas palabras: "les han metido en la mente desde muy niños que el Abismo está bajo sus pies cuando en realidad está sobre sus cabezas..."-. El oscuro Abismo está encima de nosotros-dijo. No aparté la mirada del cielo-. Cuando los Ángeles decidieron seguir a la Estrella de la Mañana y del Atardecer, Eloah respetó la decisión pero los Caídos volvieron dizque arrepentidos después de extraviar y hacer daño a los humanos algo que Eloah no pudo perdonar por más que le doliera, los Caídos sintieron envidia del amor que tenía Eloah para con los humanos, esa absurda preferencia por ellos importándole poco que su preciosa Creación fuese corrompida, así que hubo un enfrentamiento muy fuerte en el plano Celestial, por así decirlo: El Cielo más allá de este. Un enfrentamiento para quitar a Eloah del camino y demostrar a sus hermanos Elohim que ellos eran superiores a los humanos y así debía seguir, Eloah estaba equivocado en amarles, decían. Y los Caídos perdieron y fueron echados al Abismo, encarcelados, encadenados a él.-Anonadada era poco, no podía creer algo así-. Lo que ves tú y todos los humanos cuando miran al cielo es una prisión enorme, con muchos prisioneros que quieren escapar y lo han ido logrando con ayuda de los humanos, los han  liberado en esencia, por ahora. Aún tienen un poco de energía para influenciarlos, es limitada, pero existe, y la gente que vive aquí ha sido condicionada a través de los siglos, embobada, cegada por personas que están fuertemente ligadas a los Caídos y su Rey.

-Lucifer-musité.

-Lucifer, Luzbel, Satanás, Diablo, Portador de Luz, Estrella de la Mañana, Estrella del Atardecer. Son tantos nombres, tantos rostros ya que su cuerpo sigue encadenado en alguna parte ahí arriba pero su esencia deambula por este mundo, es Gobernante aquí y a él se debe la Élite humana que se encarga de buscar la forma de liberarlo a él y sus Caídos. Pero tu gente, los humanos, no ve la realidad, ya no quiere ver la realidad, el condicionamiento es sutil pero tan fuerte que no notan o no quieren notar lo que en realidad les están haciendo, y aquellos que se dan cuenta son tachados de locos.

-Es que es increíble, Sahar, sé que no debería sorprenderme. He pensado que ya lo había visto todo, pero ¿que el cielo sea una prisión? ¿Por qué Eloah puso a los humanos bajo la prisión de los Caídos?  

-Hay distintos planos, Faye, a los ojos de los humanos sólo es visible ese.-Señaló el cielo con el dedo índice-. Porque a Luzbel y sus Caídos les conviene, porque a la Élite humana le conviene que así sea, es un trabajo colectivo, la mente colectiva, si todos creen en un cielo lleno de "estrellas" allí estará pero no saben que el nombre Estrella es un código para Ángeles, seres de luz, de energía, ¿por qué si no Luzbel es conocido como la Estrella de la Mañana y del Atardecer?-Seguí mirando las luces en el cielo-. Eloah no hizo el Paraíso debajo de una prisión, la prisión se ve desde aquí porque así lo han condicionado en ustedes, ¿crees que tanto dinero gastado en asuntos "espaciales" es por amor a ustedes? ¿En qué les beneficia? Piensa: gastan dinero en eso, descubrimientos de planetas, en viajes al espacio que no son más que engaños, en "descubrimientos científicos", en armamento, y los abandonan a ustedes. ¿O con cuántos descubrimientos científicos, con cuántos descubrimientos de nuevas "estrellas", con cuántas guerras se ha alimentado a la gente? Hay mucha pobreza en el mundo. Las prioridades han sido y son otras: La decadencia del mundo beneficia a la liberación de los prisioneros. Ese interés en las estrellas, adoración a alienígenas-rió-, pobrecitos, si dijeran que son Ángeles Caídos en realidad sería una gran impresión. Crearon un nombre más adaptable a los tiempos modernos. Es que a la mayoría les es más fácil creer en seres del espacio que en la existencia de un Dios, y sólo creen en éste cuando les pasan cosas malas y maldicen diciendo que se divierte con el sufrimiento, que los abandonó cuando siempre ha estado.

     Caí de rodillas escuchando el eco de sus palabras.

-Tú querías saber-dijo ella como disculpa, abrazándome. Luego se alejó y mirándome a los ojos añadió-: Todo, absolutamente todo está relacionado, y la realidad que les han estado enseñando es un engaño, Faye. Contra esto peleamos, es una guerra mental y espiritual, buscarán controlar tu mente y doblegar tu espíritu.

      


<<Lazos V