Spin-off

Spin-off

martes, 13 de diciembre de 2016

Huellas XXV

     Salimos al balcón un poco más relajadas, no me apetecía otra cosa más que verla sonreír. Después de todo Sahar seguía siendo como una niña con aires de adulta, creció muy rápido pero mantenía una preciosa inocencia pese a todo lo que a visto y vivido.
   Besé sus labios conservando la castidad, como conservada estaba una niñez que no vivió, y unas emociones que recién vieron la luz. Aunque Sahar era capaz de protegerse a sí misma despertaba en mí un instinto de querer protegerla, cuidarla, abrazarla, mimarla, ¡TODO!, despertaba en mí todo.
   Su risa tras el beso fue una linda melodía, me encantó, adoraba su risa porque no reía a menudo. Su risa era frescura en medio del desierto, y sabía de estar en el desierto, Sahar me dio la vida en aquellas circunstancias. Me guió a ella. Y era frescura en este desierto metafórico en el que se había convertido mi vida. Sin un hogar al cual regresar, deambulando sin rumbo fijo ignorando su existencia, su llamado, y que al final sí tenía un destino al cual llegar: Princesa Hassassin. Mi hogar. Mi Princesa.

-Nueva York es una ciudad muy extraña-comentó cuando me situé a su espalda, rodeé su cintura con un brazo mientras que estiraba el otro para poner mi mano al lado de la suya en la baranda. Y besé su mejilla. Sonreí al oír el suspiro que escapó de su boca y ver sus manos aferrarse al elemento protector que bordeaba el balcón. ¿Era yo quien provocaba eso en ella?-Sabes que no puedo-susurró-. Sigues provocando-añadió.

-Quiero intentarlo de nuevo-dije, y escuché su sonrisa-. Mueres por hacérmelo.

-Mucho.-Recorrí su cuello con la punta de mi nariz, su delicioso aroma era un peligro de lo hechizante-. No es sólo la ciudad, es este país-continuó, intentando ignorarme.

-¿A qué te refieres?-pregunté, parando, pero sin apartarme de ella.

-Está impregnado de un putrefacto olor a sangre y muerte, sus ciudadanos ni cuenta se dan. Míralos.-Ambas observamos desde el balcón a los transeúntes-. He estado en muchos países cumpliendo con misiones del clan, este aroma está en toda Assiah, pero aquí es más fuerte. Me sienta fatal.

-¿Crees que deberíamos volver a Providencia? Si esto te afecta....

-No quiero irme hasta terminar lo que mi padre me ha pedido, a pesar de que quiera obligarme a regresar a Providencia por el asunto de Amanda-dijo, dando media vuelta y quedando frente a mí-. Además estás conmigo, no pasa nada-sonrió. Y perdiéndome en esa sonrisa la besé en los labios, sus suaves y cálidos labios, tentándola una vez más.
-Serás tramposa-musitó, aún con la sonrisa en la boca.

-Me declaro culpable de querer besarte en todo momento, y sé que quieres que te bese en todo momento, me lo dicen tus ojos, tu cuerpo, toda tú.

-¿Y es malo desearlo con tanta intensidad?-preguntó, mirando mis ojos con el dorado felino de los suyos.

-No, malo es el esfuerzo sobrehumano que estás haciendo para no tomarme aquí y ahora, lo sé.-Le robé una carcajada. Rió porque era cierto, y se volvió observando a los transeúntes de nuevo, me paré a su lado-. ¿Piensas contactar con Amanda? ¿Lo tienes decidido?

    Sahar suspiró.

-¿Sabes qué es lo gracioso?-Negué con la cabeza cuando me miró-. Hasta hace unas semanas no me habría importado su existencia, o a qué se dedica, o si después de la muerte de Halia lo pasó mal en esos hogares de huérfanos, y ahora tengo incontables preguntas rondando en mi cabeza, ahora es lo único que hago, preguntarme cosas sobre Amanda, y acabo de conocerla. No es normal, como todo en lo que a mí respecta-agregó, tamborileando con los dedos, comencé a creer que hacía ese gesto cuando estaba nerviosa, frustrada o molesta, y era probable que estuviese pasando por las tres fases al mismo tiempo. Sus emociones eran mar revuelto.

-Es normal, Sahar-dije. Puse mi mano sobre la suya-. Se trata de tu hermana, tu sangre....

-No me gusta lo que está pasándome, Faye-confesó. Sahar no era el tipo de persona que se anda con rodeos; lo que odia yo lo traje a su vida, los sentimientos, las emociones. Hizo un gesto negativo con la cabeza, entrelazando sus dedos con los míos-. No te culpes, que no lo he dicho con esa intención, lo que me pasa contigo es distinto y lo disfruto, todo lo que tú provocas lo disfruto.

    Reí, Sahar me guiñó un ojo.

-Pero viene incluido el paquete de emociones completo, enfadarte y preocuparte por cosas en las que antes de mí ni caso que hacías.

    Se acercó a mí, sus labios buscaron los míos en un beso casto como al inicio.

-Tendré que hacerme a la idea del paquete completo, aprenderé, me acostumbraré, pero no creo que lo haga muy rápido. Circe lleva años enseñándome a ser sensible y lo más que ha conseguido es que trate con medida amabilidad a los demás-dijo, encogiéndose de hombros. De hecho fue muy tierno-. Sé paciente conmigo, ¿por favor?

    Ladeó la cabeza y lo único que consiguió fue darme más ternura aún.

-No tienes que pedirme ser paciente, lo soy. Tienes todo de mí, Sahar.-Esbozó una sonrisa, complacida, sus ojos decían lo mismo que mi boca expresó: yo también tenía todo de ella-. Amanda sí que se parece a tu madre-comenté, ella se recargó en la baranda-. Vi el cuadro de tu madre en el estudio de tu padre en Providencia la noche en que escapé de Khal, y encontré unas carpetas con recortes de periódicos y fotografías de Amanda Carlysle, fue entonces cuando Erza llegó seguida de Circe, y me pidió que...

-No te tortures con ello, ya pasó, no estoy enfadada. Sí me....-paró, y la noté pensativa, supuse que buscando la palabra correcta que definiera sus sentimientos de hace un rato-....¿decepcioné?-Asentí porque entendí que me estaba preguntando si era así como se le decía a lo que sintió. 

    Que se sintiera decepcionada de mí era peor a que estuviera enfadada conmigo, e intentaría que no se volviera a repetir.

-¿Quieres que prepare algo de comer para las dos?-le pregunté por cambiar de tema.

-Depende-dijo. La miré con algo de intriga, esperé a que continuara-. Si cocinas bien, perfecto, si en cambio lo haces del asco, ni lo intentes.-Enarqué las cejas sorprendida por la naturalidad en su tono de voz, no lo decía por querer bromear, ¡lo decía en serio!- ¿Y bien?

    Rompí en una carcajada, y la besé en la frente, ella frunció el ceño, confundida y así la dejé cuando entré a la sala de estancia. Por suerte cocino bien, me salió exigente la señorita; moví la cabeza de lado a lado riendo por lo bajo, cuando al pasar cerca de la mesita de centro vi un sobre en el suelo. Lo recogí, estaba abierto, miré hacia el balcón, Sahar estaba sentada en la baranda con las piernas hacia el exterior. Ahogué un grito, la llamé mientras caminaba de regreso al balcón, ella entró antes de yo llegar a salir.

-¿Llamaste?-dijo.

-¡¿Qué demonios hacías sentada de esa manera? ¿Sabes lo peligroso que...?! ¡Deja de sonreír!-exclamé. Y es que tenía una sonrisa ladina de suficiencia que me enervó más.

-Lo siento-dijo más seria-. No lo volveré hacer, no haría nada que te pusiera de esta forma, no a propósito-añadió, al verme al borde de un colapso. La abracé, fuerte, y sentí sus brazos rodeándome.

    Sabía que no corría mucho riesgo pues Sahar no moría, o bueno, aún no sabía de qué iba ese particular, pero no podía evitar preocuparme.

-¿Qué tienes allí?-inquirió al separarme y ver el sobre en mi mano.

-Lo encontré en el suelo.-Hice el amago de entregárselo pero me dijo que lo abriera. Era una invitación con una perfecta caligrafía en letras doradas-. <<Señor Vládimir Bélikov, Reciba nuestro sincero y cordial saludo...>>-leí en voz alta-....<<Nos honraría su presencia en la Mascarada que tendrá lugar en nuestro humilde hogar en Los Hamptons....>>-Humilde y Los Hamptons no pegaba ni con cola-....<<, esperamos su asistencia. Familia Carlysle.>>-finalicé, despacio y mirando a Sahar quien me asombró con su apacible expresión, creí que algo así la haría reaccionar de otra forma. En qué estoy pensando, si es de ella de quien hablo, sus reacciones nunca son lo que espero-. Es hoy-añadí, mirando la fecha.

-Fue a entregársela-susurró-. Amanda fue a entregársela, imagino que por la sorpresa que la invadió al ver a nuestro padre se le olvidó tras caer al piso, porque vi cuando la invitación se le cayó. Debió salir de la oficina a toda prisa y no la recogió, papá debió hacerlo.-No dejó de mirar directo a mis ojos, a veces intimidaba su avasallante mirada, y a veces me inquietaba de una forma que terminaría por hacer que mi corazón saliera disparado. Mordió su labio inferior, y extendió su mano para que le entregara la tarjeta-. ¿Tienes idea de dónde quedan Los Hamptons?

-¿No pensarás...?-Me interrumpí al ver las puertas del elevador abrirse y a Jay salir acompañado de una joven que llevaba una maleta.

     El moreno de ojos claros sonrió nervioso. Iba vestido de traje, un escolta más entre los que seguro nos rondarían durante los días que estuviésemos allí.
-Lamento irrumpir así, pero es que tienen visita-dijo.

-Creí haber pedido que me trajeras con Vládimir Bélikov-protestó la chica que entró con Jay, su acento ruso no me pasó inadvertido.

    Era baja de estatura, de pelo lacio y oscuro que hacía ver su piel aún más blanca, pálida. Tenía unos ojos verdes muy bonitos de mirada pura, limpia; observé de reojo a Sahar, ésta se hallaba seria con la vista fija en la recién llegada.

-Vládimir no se encuentra en casa-habló entonces.

-Eso le dije pero la joven ha insistido, Euzma-dijo Jay en su defensa.

-¿Euzma?-susurró la chica, dubitativa.

-Vale, ¿quién es usted?-preguntó Sahar, dirigiéndose a la joven.

-Nina Alyosha, ¿con quién tengo el gusto de hablar?-No me gustó en lo más mínimo su tono, su sonrisa, ni la mirada que le dirigió a Sahar.

-Sahar Cassul, hija de Caín.-Miré a Sahar, fue demasiada sinceridad considerando que la joven que tenía enfrente era una completa desconocida-. Es una Blood Drynka-me dijo al notar mi desconcierto.

-¡Lo sabía!-exclamó la tal Nina. Se acercó y le extendió la mano a Sahar, ésta levantó un muro entre ambas casi que pude verlo al percibir su cambio de actitud, miró la mano que esperaba ante ella y la estrechó por educación-. Cuando ha dicho Euzma supe que eras ella, su hija, y es un honor poder conocerte. En los círculos se habla mucho de usted, Euzma Sahar, mis respetos.-Hizo una reverencia, besó la mano con la que Sahar estrechó la suya-. La Espada de Caín-añadió más seria.

-¿Eres pariente de Velkam Alyosha?-inquirió Sahar, había puesto una distancia abismal entre ella y Nina.

-Soy su hermana menor-respondió Nina, me miró de reojo.

     Sahar asintió satisfecha con la respuesta.

-Jay, ¿sabes dónde quedan Los Hamptons?-le preguntó al escolta.

-Por supuesto, vuestro padre tiene una propiedad allí.

-Entonces prepara el coche, quiero que me lleves-ordenó. 

    Quiero. Quiero. ¿Estaba mal que me gustara oír esa palabra saliendo de su boca y sólo de su boca?
    Jay entró al elevador, perdiéndose tras sus puertas. Sahar volvió su atención a Nina, le ofreció algo de beber pero la joven aseguró que así estaba bien.

-Por favor, tome asiento, señorita Alyosha-dijo-. Esta chica que me acompaña es Faye Vesper, mi novicia, miembro del clan.

-Un placer-sonrió Nina, tomando asiento en el sofá-. Pueden llamarme Nina, no hay ningún problema.

    Me quedé de pie detrás del sillón donde Sahar se había sentado.

-Tristán Bogdánov estuvo aquí anoche-dijo Sahar.

-Lo sé, de hecho yo debía acompañarlo, pero me encontraba en Londres. Mi vuelo se retrasó y le dije que no podíamos darnos el lujo de posponer dicho encuentro, así que le tocó venir solo; yo acabo de llegar, tomé un taxi en el aeropuerto y vine aquí, Tristán ni siquiera sabe que estoy en la ciudad.

-¿Por qué la urgencia de reunirse con mi padre? ¿No le bastó con que Tristán lo hiciera? Él puede darle las pautas de lo que se habló anoche-dijo Sahar. 

    Nina bajó la mirada. Sahar miró por encima de su hombro, buscándome. Al verme, una sonrisa enigmática se dibujó en sus labios.

-No confío mucho en Tristán-susurró Nina, y entendí el por qué de la sonrisa de Sahar, Tristán tampoco le inspiraba confianza-. Si insisto demasiado en ello mi hermano me sacará de las investigaciones, y esto es muy importante para nosotros, Euzma Sahar. Mi hermano le tiene mucha confianza a Tristán, y aún más respeto por Caín, nuestros antecesores le decepcionaron y nosotros no queremos repetir la historia, si alguna vez salimos a la luz queremos hacerlo con la frente en alto, queremos paz, y ya hasta en los círculos han comenzado a verse cismas, somos hermanos, una misma comunidad, una misma raza, es suficiente con la envidia y el odio que nos tienen quienes están matando a los nuestros, para que encima tengamos que pelearnos entre nosotros.-Nina hablaba con una convicción que captó no sólo mi interés sino el de Sahar, la menor de los Alyosha era igual de visionaria que Sahar cuando se lo proponía-. Queremos ser de vuestro agrado, queremos ser merecedores de pertenecer a vuestra a familia. No queremos más sangre derramada.
   Me paseé por la sala de estancia, y pude observar la inexpresiva faz de Sahar quien sólo se dedicaba a observar a Nina en silencio.

-Imagino que ustedes saben lo que está pasando-agregó ésta última.

-Estamos enteradas, de hecho será Euzma Sahar quien se encargue de ahora en adelante-le respondí, Sahar seguía observándola.

-¿En serio?-dijo Nina.

-Mi padre tiene que atender otros asuntos, pero no quita que también esté al pendiente de los avances que hagamos-habló por fin la morena.

    El teléfono sonó, fui a cogerlo. Era Jay anunciando que nos esperaba abajo, le hice llegar el mensaje a Sahar, ésta se levantó. Le dije a Jay que íbamos en camino.

-Usted nos acompañará, Nina-soltó Sahar de camino al ascensor. Nina fue detrás, y a mi lado-. ¿No les apetece un gelato?-preguntó de pronto, Nina frunció el ceño mirándome, buscando alguna explicación que yo pudiera darle al repentino antojo de Sahar quien se encontraba en medio de ambas.

     En el coche Sahar se sentó con los brazos cruzados, y aún entre la Blood Drynka y yo. Su mirada al frente, ajena a lo que ocurría a su alrededor, Nina me sacó conversación para romper un poco el silencio que reinaba, tenía una voz igual de peculiar que la de Sahar aunque ni punto de comparación, la de Sahar pasaba de ser grave, profunda, a ser dulce y aniñada en cuestión de segundos como su actitud que bien podía ser cariñosa, romántica, y erótica cuando estábamos a solas, como fría, distante y mandona cuando estábamos en público, aunque con un especial y calmado tono que me dedicaba sólo a mí.
   Gracias a la rápida y segura forma de conducir de Jay llegamos en una hora y media a una de las zonas más prestigiosas y elitistas del estado de Nueva York. Los Hamptons era precioso, era la primera vez que visitaba esa parte, y aunque no estábamos allí para hacer un tour, las vistas por la ventanilla eran un espectáculo a los ojos. La verdad es que Providencia no tenía nada que envidiarle, sonreí mirando de reojo a una aislada Sahar. El sitio no le impresionaba, ella iba a lo que iba: ver a Amanda.
   Jay se detuvo frente a una casa muy grande, abrí la puerta con la boca hasta el suelo de lo asombrada que me había dejado la impresionante propiedad.

-Tu padre sabe gastar muy bien su fortuna-le comenté a Sahar.

-¿Mi padre usa esta casa para algo más, Jay? No creo que venga a pasar su tiempo libre aquí porque ya tiene Providencia para el caso-dijo Sahar, esperando la respuesta del escolta con sus oscuros ojos puestos en mí.

-Esta propiedad es utilizada por diversas instituciones a las que él apadrina: Orfanatos, Centros Geriátricos, han venido incluso personas con enfermedades terminales. Presta este lugar para que vacacionen, para que pasen un rato agradable; sólo es una de tantas que sirven para el disfrute de quienes no pueden pagar algo así de cómodo y lujoso-explicó el moreno de ojos claros, orgulloso del hombre al que servía.

     Nina sonreía siguiéndolo dentro de la casa. Sahar y yo íbamos detrás.

-Tu padre no es tan malo-dije, cambiando el comentario anterior-. Cuando quiere puede ser buena gente.

-Para aliviar las culpas que lleva encima-susurró ella.

-No justifico sus acciones, y lo más que sé de él, además de que es tu padre, es el hecho de que asesinó a su hermano milenios atrás. Es un padre que a su manera quiere a sus hijos.

-Dejó a mi madre biológica y a su primogénita abandonadas a su suerte-susurró. Nina estaba ocupada paseando por la casa con Jay. 

-No sabes exactamente cómo se dieron las cosas, Sahar, defiendes a una mujer que acabas de conocer y que por lo que sabemos es una sociopata.

-No lo sería de no ser por él. Escuché a Amanda cuando se lo decía.

-Ella no puede culparlo por lo que es ahora, somos dueños de nuestros actos-repliqué.

-Ahora soy yo la que te dice que no sabemos cómo se dieron las cosas para que Amanda terminara siendo lo que es actualmente, se llamó a sí misma monstruo.

-Al menos ella sabe lo que es y lo tiene asimilado-dije, levantando un poco la voz. Sahar dio un paso atrás, su mandíbula se tensó. Cerré los ojos al darme cuenta de lo que acababa de decir-. Sé cómo sonó eso, y no es a lo que me refería, no hablaba de ti. Hablaba de ella.... y no me puedo creer que estemos discutiendo por su culpa.

     Me dio la espalda y llamó a Jay.

-La mansión de los Carlysle, ¿dónde está?-le preguntó al encontrarlo en el patio trasero que daba a la extensa playa.

-A dos casas de aquí-respondió Jay, desconcertado-. Pero no puedes acercarte, tengo entendido que nadie debe verte, que has de pasar inadvertida.

-Y lo haré, no hay nadie más en esta playa y la persona a la que quiero ver....-dijo con lentitud, pasando al lado del escolta y viendo hacia un punto en concreto-....está allá-finalizó. Seguí su mirada y vi a una rubia sentada en la arena, a su lado había otra persona-. Es Amanda-susurró, bajando las escaleras.

-¿Estás segura de que es ella?-inquirí, yendo detrás.

-Claro que lo estoy, espérame aquí.

    No sonó cabreada al menos, pero sé que volví a meter la pata.

    



   Si antes dudaba de Tristán, ahora, tras escuchar a Nina me aferraba más a esa idea de ponerle vigilantes al Blood Drynka. Drako iba a tener que darme la razón aunque con o sin su apoyo Tristán no iría a ningún lado sin alguien pisándole los talones.
   Durante el trayecto a Los Hamptons me evadí, tenía a Amanda en la cabeza, necesitaba entender. Un monstruo....como yo.
    Me encaminé por la arena hacia la rubia que se hallaba sentada en ella acompañada de un caballero. Poco antes de alcanzarlos lo escuché a él hablar:

-Cuentas conmigo, Amy-decía, pasando su brazo por los hombros de la rubia para mostrarle su apoyo, y reconfortarla. Me detuve al reconocer el gesto, ¿sería su pareja o sólo un amigo?-Nadie sabrá lo de tu parentesco con Bélikov, al menos a mí tendrían que torturarme hasta la muerte y ni así sacarían información-rió.
-No digas estupideces, dejar que te hagan daño no está en mi lista de quehaceres de esta vida-le aseguró Amanda, él hombre soltó una carcajada.

-Me alivia saberlo, justiciera.-Apenas terminó la frase lanzó la vista hacia mí y se levantó-. Amanda-dijo.

     Mi hermana lo miró sin comprender por qué se ponía de pie, hasta que siguió su mirada y se encontró conmigo. Lo imitó, atónita.

-Sahar...-musitó.
-¿Estás molesta porque he venido a verte, hermana mayor?-pregunté, sintiéndome nerviosa...creo.

    Amanda sonrió.


      
     

<<Huellas XXIV


jueves, 8 de diciembre de 2016

Huellas XXIV


   La rubia había soltado algo en cuanto entró, estaba muy impresionada. Sophie, la asistente de mi padre no dejaba de disculparse por no poder detener a la señorita.

-Déjanos, Sophie-dijo mi padre. La mujer obedeció, y después de cerrar la puerta al salir, Caín volvió a hablar-. Sahar, regresa al apartamento y recoge tus cosas, Faye y tú volverán a casa hoy mismo.

   ¡¿Por qué?!
    Miré de reojo a Amanda.

-Padre, permíteme quedarme a tu lado un poco más, no he cumplido con...

-Ese asunto lo resolveré solo-me interrumpió. ¿Por qué cambiaba de opinión? La rubia seguía allí de pie, sentí algo raro; le lancé una fugaz mirada, su cambio fue provocado por ella, nada me quitaría eso de la cabeza-. Estaré de vuelta en poco tiempo, ya lo verás. Ahora vete, es una orden.

   Besé la mejilla de mi padre, me dirigí hacia la puerta, a la altura de Amanda volví a mirarla y de nuevo tuve un sentimiento muy extraño, una opresión en el pecho.
   Al estar ya fuera de la vista de ambos saqué el relicario que mi padre me había regalado el día antes. Lo abrí para dar un vistazo a la foto de Halia, sus facciones eran similares a las de la rubia que ahora se encontraba con Caín, seguí mi camino en dirección al elevador, antes de llegar me volví y regresé sobre mis pasos para hacerle una pregunta a la asistente. Me encontré con que ya no se podía ver a través de los muros de cristal al interior de la oficina, había activado algún tipo de mecanismo que sombreaba el cristal.

-¿Sophie?-dije. La chica asintió, sonriendo-. Esa joven, ¿viene mucho por aquí?

-No, es la primera vez que pisa la empresa-respondió-. Es Amanda Carlysle, heredera, socialité y además una desagradable persona por lo que pude ver hoy. Puta-agregó en un susurro, frunciendo el ceño. Luego agrandó los ojos, mirándome-. Lo siento, señorita Bélikov-dijo, sonrojada.

    Sonreí, y reemprendí el camino hacia el elevador.
   No dejé de observar la imagen de mi madre biológica en el relicario; ahora que tuve enfrente a Amanda Carlysle pude ver con más nitidez su rostro, en los sueños de Faye no era muy claro, para mí aquella faz se volvía borrosa por momentos. En vivo, se parecía a mi madre.
   Salí del edificio del mismo modo en que entré, en mi propia burbuja. La voz de Faye me sacó de ella.

-¿Qué tienes?-me preguntó. Drako se veía igual de preocupado que ella.

-Amanda Carlysle-dije, con total serenidad, sin importarme que Drako estuviera allí y se enterara de quién ejecutó a la familia de Faye-. Amanda Carlysle está ahora con mi padre, Faye. 

-¿Hablaste con ella?-preguntó la rubia, era notorio su intento de controlar el tono de su voz.

-No, pero creo que papá la conoce, su asistente dijo que era la primera vez que venía pero papá la conoce, lo sé y me está escondiendo algo que la involucra, estoy segura que nada tiene qué ver contigo-dije, casi susurrando y sosteniendo con firmeza el relicario-. Me pidió que saliera de la oficina y que nos fuéramos al piso a recoger las cosas para regresarnos a casa, ¿por qué cambiar de opinión si teníamos un plan trazado? El asunto de los Blood Drynka no podrá resolverlo solo.

    Drako intervino diciendo que era mejor obedecer y regresar a Providencia, pero me negué, no quería irme de allí hasta verla de nuevo. Entré al coche, Faye se sentó a mi lado en silencio.
    
-Drako lo sabe-susurré-. Declan también, incluso mi madre y me atrevería a decir que mi hermano algo habrá descubierto y fue lo que terminó por ganarle el castigo que padre le impuso. Todos sabían de la existencia de Amanda Carlysle, y sé que de nada habría servido que me lo contaran antes porque no me hubiese importado, me tendría sin cuidado, pero ahora...-Miré a Faye, buscando apoyo, buscando respuestas. Entrelazó sus dedos con los míos y llevó mi mano a sus labios, depositó un beso-. Faye...

-Shhh.-Me dio un beso en la frente-. Ya hablaremos de ese asunto-dijo, comprendiendo qué me tenía tan confusa. ¿Cómo actuar ante la promesa de venganza que le hice cuando mi hermana mayor...? Esto tiene que ser una broma muy mala del destino-. Está saliendo-murmuró, viendo por la ventana. 

   Faye abrió la puerta, salió y la dejó abierta para que yo la imitara. Drako intentó detenerme, noté que Faye tampoco estaba muy de acuerdo con mis intenciones de acercarme a la rubia pero tenía que hacerlo.

-¿Quién eres?-solté cuando estuve cerca, ella se giró y me miró con el mismo asombro de poco tiempo atrás en la oficina de mi padre. 

   Sus rasgos eran similares a los de mi madre biológica, había incluso algo de Caín en ella, y vestigios míos también. Su mirada café era profunda, pinceladas de malévolas intenciones en ella, pero sin llegar a transmitirme verdadera maldad. No llegaba a ser mala, no me provocaba esa inquietud que aquellos con maldad en el alma me transmiten.
-No creo que tu padre....

   Hice la pregunta sólo para saber si era capaz de arriesgarse e ir con la verdad.
    Miré con ironía a Faye.

-"Nuestro padre", sonaría mejor, ¿no te parece?

-Sahar...-susurró Faye.

-Ve al coche, Faye. Drako cuidará de mí.

-Pero...

-Obedece-le dije. Escuché cuando le decía a Drako que no se apartara ni un poco, y yo sabía lo que le suponía pedirle eso al Blood Drynka.

   Faye subió al coche. Y Amanda llamó mi atención preguntando cómo era que yo sabía sobre nuestro parentesco, no llegué a dejar que terminara de formular la pregunta cuando ya estaba respondiéndole.

-Te pareces a mamá; lo que no sabía era que además de Vadhir, tuviera otra hermana. Sé que me oculta cosas....

-¿Vadhir?-dijo ella.

-Mi mellizo-aclaré.

-A Cassul no le va a gustar que hables de estas cosas, mi niña-intervino Drako-. Debemos volver al apartamento, seguir las órdenes que te dio, volver a nuestro hogar. Este lugar, y esta mujer no son dignos de ti.

   Me enfadó que dijera algo así. ¿Quién era él para decidir quién era digno de mí y quien no?  

-Ven con nosotros a nuestro apartamento-le dije a Amanda, yendo en contra de las palabras de Drako y de las órdenes de mi padre. Cosa que nunca había hecho-. ¿Cómo te llamas?-Era una pregunta válida, no creo que Amanda sea su verdadero nombre.

-Amanda-mintió, lo sé.

    Le extendí mi mano.

-Yo soy Sahar. Es un placer conocerte, hermana mayor.





   
  Me encontraba en una disyuntiva. Por un lado, la mujer que nos seguía era la persona que me había quitado a mis seres queridos, tuve que ser fuerte delante de ella, no sacar toda mi ira y atacarla enfrente de Sahar, es que no podía. Porque estaba el otro lado, era la hermana de la persona a quien amo, y no me atrevía a ponerla en una situación donde tenía que elegir. Era la razón por la que en primer lugar no le dije la verdad en el transcurso de estos días pasados, no tanto porque Circe me lo hubiese pedido.
    Sahar estaba callada, sonrió mirándome como solía hacer, la adoración brillaba en sus ojos, y besé su mejilla; siempre quería hacerle saber que estaba para ella y más en este momento tan importante. A mí ya me quedaba claro que por dentro se debatía entre ella y yo, entre cumplirme o aceptar a su hermana mayor, por más que yo quisiera evitar ponerla en tal posición era imposible. Sahar no sabía cómo actuar en esta situación, su sangre, su cabeza, y su corazón estaban en guerra, pero confío en su inteligencia, elegirá lo que crea conveniente y yo intentaré respetar su decisión.
    Cuando llegamos nos apresuramos a entrar al edificio. Amanda nos alcanzó de camino al ascensor.
   Quise ser cordial, sin embargo se me escapaban una que otra mirada fulminante en dirección a la rubia que, según noté, no me reconocía. 
   
-¿Pasa algo?-le preguntó Sahar a su recién descubierta hermana mayor, cuando salimos del ascensor.

-No, todo está bien-respondió Amanda.

   No sé qué vio Sahar que le hizo interrogarla.
   Estábamos en el apartamento. Amanda quedó fascinada con los detalles del salón, las pinturas, los frescos en el techo en los que yo no había reparado la noche anterior, ¡qué hermosos! Allí volvían a estar los símbolos celtas y algunos pasajes de la biblia hechos dibujos. Era vívido, casi podía sentirme parte de esa obra de arte.

-Toma asiento, por favor-habló Sahar. Amanda pasó y se sentó en el sofá, Sahar caminó un poco hasta situarse cerca de un piano de cola que se hallaba en un mini escenario especial para el instrumento-. Fue diseñado por papá, de hecho todos los edificios de vivienda fueron diseños de él.-Ahora entiendo de dónde heredó Vadhir su evidente pasión por la arquitectura.

-A él no le va a gustar que tú y yo interactuemos, por algo no te habló de mí.-Inteligente, por supuesto que sí.

-Papá no me habla de muchas cosas, no te sientas importante-dijo Sahar, sentándose frente a ella dejando la mesita de centro como un obstáculo entre ambas. Le hice un gesto negativo con la cabeza para que entendiera que aquello que dijo no fue correcto, sino algo muy grosero-. Lo siento, no sé cómo dirigirme a la gente a veces, eso de convivir con "otros" aún no lo domino bien-argumentó, siempre honesta-. Me permito hablar con pocas personas, nunca tuve interés en socializar; una de las pocas personas con las que hablo es Drako.-Vi a Drako servirse vino en una copa, dio un sorbo-. Quien me inició en el sagrado Arte del sexo....

    Drako escupió el sorbo que acababa de tomar y comenzó a toser. 
    Sahar le guiñó un ojo a Amanda. Reí por lo bajo.

-Hubiese sido divertido que murieras, Drako-dijo mi querida Sahar, sonriendo-. Es un verdadero placer que nos encontráramos antes de mi partida. Sé que papá me habría mentido en cuanto le preguntara por ti-aseguró, volviendo a dirigirse a Amanda-. Es un mentiroso-susurró, bajando la mirada, decepcionada.

-Te protege mucho-aventuró Amanda. 

    ¿Estaba justificando la mentira?

-Exagera, pero creo que entiendo por qué lo hace. O al menos intento entender por qué lo hace, mentir no es proteger.

   La frase me dio fuerte, yo no llegué a decirle que sabía quién era Amanda. Yo le mentí.

-¿Por qué no me habló de ti? ¿Por qué me obligó a salir y no nos presentó?-inquirió Sahar.

   Me paré a su lado, coloqué una mano en su hombro, ella la cogió y me miró. Le guiñé un ojo, una sonrisa se deslizó por sus labios.

-Porque no soy buena para estar cerca de ti-respondió Amanda. Quedé satisfecha con sus palabras, al menos aceptaba que no era buena influencia para Sahar-. He hecho muchas cosas con las que él no está de acuerdo....

-Me alegro que estés consciente de ello-dijo Cassul, tomándonos a todos por sorpresa.

    Yo me quedé con las últimas palabras de Amanda: "He hecho muchas cosas con las que él no está de acuerdo...", me pregunto si entre esas cosas está el asesinato de mi familia.
   Sahar se había puesto de pie cuando me aparté un poco de ella, su padre la abrazó y le dio un beso en la frente. 

-Tu desobediencia va de mal en peor-comentó el hombre, y mirándome añadió-. Comienzo a creer que es la mala influencia de esta joven.-No me rebajé, no rompí el contacto visual, estaba preparada para ese tipo de comentarios. Él no iba a estar tranquilo hasta verme alejada de Sahar, pero tendría que aguantarse-. Drako, vuelvan a Providencia ahora. Es una orden irrevocable, Sahar.

-No me moveré de aquí, iré a mi habitación y ya es mucho-le enfrentó Sahar. Se acercó a Amanda y la abrazó. Pude ver la sorpresa en el rostro de Drako y en el de Cassul, yo misma me asombré: ¡Sahar abrazó a otra persona sin que nadie se lo exigiera! La sangre siempre es más fuerte. Drako desvió la mirada hacia mí y asintió como agradeciéndome por lo que ella acababa de hacer, la calma en su faz y el esbozo de sonrisa en sus labios me dio a entender eso-. Lamento causarte problemas, pero no lamento haberte conocido, Amanda-dijo, apartándose de su hermana.

    ¿Sahar lamentando algo? ¿Qué día es hoy? 
    Miró a su padre.

-Yo decido quién es bueno para estar cerca de mí-volvió a enfrentarlo-. No importa lo que haya hecho, me la negaste, me negaste a mi hermana y no te lo voy a perdonar nunca.

    Caminó en dirección a mí y se fue desvaneciendo, Drako y yo nos encaminamos al dormitorio, dijo que como mucho se quedaría allí pero que a Providencia no regresaba todavía. Aún tenía una misión qué cumplir. 
    Drako abrió la puerta, entré la primera encontrándola sentada al borde la cama.

-Tú lo supiste todo este tiempo, Drako-dijo, sin mirar al hombre-. ¿Vadhir conocía tal secreto?

-Sahar, ¿qué diferencia hubiese existido? Que lo supieses como si no, te habría dado lo mismo en ese tiempo...

-¡Y una mierda!-dijo, serena pero firme. Ella que no solía expresarse de una forma tan ordinaria-. Tenía derecho a saberlo sin importar la forma en la que hubiese tomado la noticia....

   Ella tenía razón, y yo no me diferenciaba en nada de quienes le ocultaron dicha información.

-Drako, déjanos-susurré.

    Sahar se puso de pie al tiempo que el hombre abandonaba la habitación. La vi caminar de un lado a otro con las manos a la espalda, toda señorial, me miró de reojo en silencio, y me mataba ese silencio porque me daba la terrible sensación de que ella intuía que yo también le escondí información. 

-Sahar yo....-Nerviosa, pasé una mano por mi cabello-. No....

-Dilo, señorita Vesper.-Volvió a sentarse al borde de la cama, cruzó las piernas.

-Yo sabía que Amanda era tu hermana-suspiré. Mantuvo esa expresión serena que le he visto tantas veces en situaciones difíciles; me aproximé, cautelosa, y me arrodillé ante ella cogiendo sus manos entre las mías-. Quise decírtelo, Dios sabe que sí, pero Circe me pidió que no lo hiciera porque se estropearía todo. Aunque más me pudo el no ponerte en una posición en la que tuvieras que eleg....

     Sahar se soltó de mí, se levantó sin mediar palabra y salió de la habitación.
   Lo había jodido todo.




    No me equivoqué después de todo al pensar que Faye se traía algo raro. Mientras veníamos en el coche imaginé esa posibilidad al recordar la noche en que la dejé a cargo de Khal y ella escapó de él; cuando regresé del paseo pro sermón de mi padre, la hallé distinta, y el modo en que me estudió con la mirada, y el preguntar sobre si Vadhir era mi único hermano cuando ya le había contado sobre él, era como para asegurarse que ignoraba la existencia de Amanda.
    ¿Es que acaso a todos les da por callar cosas importantes creyendo que así protegen a alguien? Si su padre hubiese tenido qué ver con la creación de las quimeras yo se lo habría dicho de haber encontrado información sobre ese particular en los archivos recopilados por el clan. La cuestión es que en este caso Circe estaba de por medio, y significaba que si Faye me decía algo hubiese cambiado toda la historia.
    Escuché la voz de Amanda y de mi padre, me quedé en el pasillo. 

-.... tengo que sacar todo lo que me está doliendo-decía Amanda-, todo lo que removió el volver a verte; todo éste camino de espinas lo construiste tú. Gracias papá. Te agradezco que nos abandonaras a mi madre y a mí a nuestra suerte-Me cubrí la boca con ambas manos para ahogar un grito-, me hizo entender que no puedo confiar en nadie. Gracias porque pude saber lo que era tener un verdadero padre en Gaspard. Gracias porque forjé mi carácter a fuerza de dolor, con garra, temple. Gracias porque por ti me convertí en lo que ahora odias... ¡Mírame!-exclamó. Me recargué en el muro y fui resbalando hasta caer sentada en el suelo-. Mira de cerca.... Mírame bien... Mira a los ojos del monstruo en el que me he convertido....

   Hubo un momento de silencio, momento en el que Drako se agachó ante mí.

-Mi pequeña-susurró-. Qué dolida te ves, mi pequeña, jamás pensé que te vería así. Jamás.-No lo pensé sólo lo abracé.

    Oí la puerta cerrarse. Mi padre ni siquiera la detuvo.



    Decidí ir tras ella pasados unos minutos, me detuve al verla en el pasillo abrazada a Drako. Iba a devolverme pero él me pilló, hizo una seña con la cabeza para que fuera, no dudé en acercarme porque la vi muy afectada; Drako se apartó de ella, me arrodillé y con su mirada café en mí, acarició mi mejilla con el dorso de sus dedos. El caballero se marchó a la estancia dándonos privacidad, Sahar me rodeó con sus brazos.

-Lo siento-murmuré.

   Me hallaba sentada entre sus piernas, había pasado un buen rato ya desde que Drako nos dejó. Cassul y él habían salido, con seguridad regresaron a la empresa; ella me rodeaba con un brazo, lo tenía sobre mi pecho, yo pasaba mis dedos por él, una caricia que buscaba reconfortar más que otra cosa. Su otra mano la entrelazó con la mía.
  
-Lo siento, Sahar-repetí-. Merecías que te lo dijeran, pensé que no me correspondía a mí debido a que recién llegué, y a que tengo un lío muy personal con Amanda.-Ella seguía en silencio, decidí continuar-. Cuando me enteré Circe me pidió discreción, Erza....

-¿Erza?-susurró.

-Ella se enteró al mismo tiempo que yo, y seguro que al igual que yo le costó no decirte.-Atraje a mis labios la mano que tenía enlazada a la mía, y la besé, escuché su suspiro. Era sensible a mí, como yo a ella-. ¿Cómo funcionan las predicciones de Circe?

-No siempre son acertadas, hay algo llamado libre albedrío que la Élite intenta arrebatarle a la gente, pero pese a sus esfuerzos aún hay algunos que no pueden ser controlados. He de decirte que la única persona cuyo futuro no puede ver, soy yo-dijo, me separé de su cuerpo y me di la vuelta sentándome frente a ella-. Aparezco en sus visiones referentes a otros, a ti por ejemplo, pero no ve mi futuro, o posibles elecciones. Soy un punto ciego, incluso hay ocasiones en que si una persona está conmigo no puede ver su futuro, es algo complicado-explicó-. Como mencioné antes, existe el libre albedrío, a Circe se le presenta una visión sobre ti, por ejemplo, en ella estás aquí conmigo-sonrió-. Pero hay infinidad de posibles escenas que pueden seguir después de ésta, por lo general ve una en concreta, lo que ya has decidido hacer, lo que mantienes en la mente, lo que se supone está escrito porque hay cosas que sí, están escritas.-Me tomó del mentón, miró directo en mis ojos-. Puedes elegir besarme como si no, las disyuntivas son las que entonces cambian el entorno de la visión.-Su voz fue jodidamente erótica, estaba cerca de mí rostro-. Destino y libre albedrío convergen, créelo o no, hay cosas que no pueden cambiarse, como hay las que sí, las que quedan a tu elección y entonces creas tu propio destino. Es complejo-agregó, alejándose y dejándome con las ganas de besarla-. Estaba escrito que me besarías justo después de volver a mi sitio-aseguró. Enarqué una ceja-. Ahora estás en medio de una habitación con infinitas puertas rodeándote, la visión de Circe te muestra besándome tras regresar a mi lugar, es lo que está escrito, ¿me sigues?-Asentí-. Pero hay muchas cosas pasando por tu cabeza, puedes elegir seguir tu instinto, el futuro que ya está escrito...

-El beso-dije.

-Exacto-sonrió ella-. O puedes elegir abrir una de las puertas que te rodean, la única que está abierta es la del beso, las demás....

-Es complejo de verdad. Porque mis ganas de besarte son muy fuertes-confesé-. Y no quiero ir contra lo que está escrito.

    Ya no hablaba sólo del beso sino de todo, quería estar con ella y sólo con ella.

-Ni yo quiero que lo hagas, ni quiero ir contra lo que ya se escribió sobre nosotras. Pero lo dicho, es complejo, el destino y el libre albedrío convergen: es complejo, incierto.    

   Hay cosas que están escritas, que no pueden cambiarse: destino.
   Como las hay que sí pueden ser cambiadas: libre albedrío, el destino que nosotros mismos hacemos. Es una línea muy fina la que separa a ambas, convergen.
   Yo no quería un futuro donde ella no estuviera, mi destino estaba a su lado, apoyándola, contradiciéndola cuando lo creyera necesario, empujándola a hacer lo correcto, cuidándola.... cuidándonos.

-Sahar, no le digas a Amanda quién soy-le pedí. Ella me miró confundida-. Parece que ella no me recuerda, y yo preferiría que siguiera así, que no tocáramos ese tema.

-Pero te prometí que....

-Escúchame-dije, cogí su rostro en mis manos, besé la comisura de sus labios y me acerqué más a ella-. Olvida lo que me prometiste, ella es tu hermana y yo no puedo quitarte la oportunidad de saber más de ella, fue el motivo que más pesó a la hora de elegir entre decirte la verdad o no. No me veía obligándote a tomar partido en una cuestión que nos concierne a ella y a mí, amor, no puedo hacer que la mates por mí, a tu hermana. Así que olvídalo, por favor, yo me concentraré en entrenarme, llegará el día en que encare a Viktor Strauss, y en que ponga a Amanda en su lugar. Pero seré yo, jamás te haría pelear contra ella, jamás, Sahar.

   Ella asintió. Yo no estaba muy de acuerdo en que estuviera cerca de Amanda, era algo en lo que Caín y yo estábamos de acuerdo, sin embargo buscaría las formas de que Sahar sufriera lo menos posible. Habían muchas cosas nuevas en su vida que podían desestabilizarla, ya su padre había perdido el control sobre ella.




    

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