Spin-off

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jueves, 8 de septiembre de 2016

Huellas VI



   Convoqué a una reunión en horas de la mañana para ver los avances de Circe sobre el atacante de la noche anterior, invité a la familia que se vio afectada con la pérdida de un hijo porque su voz también merecía ser escuchada.
   Yo tenía claro que el hombre debía morir, no parecía humano, su actitud era la de un poseso. Y uno de los que no saldrían de eso tan fácilmente. 
   Me preparé para salir, estaba centrada en la reunión, pero una parte de mí no dejaba de divagar sobre la insistencia de Declan. Dejar ir a Faye por su seguridad aún cuando yo sabía que su seguridad estaba aquí. No lo hacía por mí o por lo que sintiera por ella, lo hacía por ella. Si Faye salía de Providencia, quien le quitó a su familia la encontraría y la asesinaría; no podía dejarla ir, y ella había tomado la decisión de quedarse.
    Quería verla, asegurarme que había amanecido bien y que el dolor en la herida física había disminuido porque la herida espiritual tardaría más en sanar, quería saber si había logrado dormir. Yo no regresé a mi dormitorio por seguir el consejo que Declan me dio anoche antes de unirse a la guardia del exterior: "Toma distancia, si vas a permitir que se quede, entonces toma distancia por respeto a nuestro compromiso, y por respeto a tu padre quien nos reunió a ti y a mí".
    Aunque nuestro compromiso no sea por amor le debía respeto.
  Salí de la habitación, y como si la hubiese llamado con el pensamiento, la encontré en la antesala. 
   Esto de tomar distancia iba a requerir mucha fuerza de voluntad, sólo verla traía a mí un huracán de emociones. Circe decía que no debía frenarlas, que las dejara salir porque sentir era lo más bonito del mundo. Aconsejó no cerrarme, pero esto era tan nuevo que no lo quería, aunque tampoco quería renunciar a ello ni a ella.

-Buenos días-dijo.

-Buenos días-respondí. El silencio se instaló, pero nunca era incómodo-. ¿Te molestó mucho la herida anoche?-pregunté, manteniendo un tono neutro que no demostrara mucho la preocupación que me invadía.

-No, me quedé dormida muy pronto, sólo que al despertar no estabas y al preguntarle al mastodonte que dejaste custodiando la puerta, me dijo que te encontraría aquí. ¿Por qué no regresaste?

-Estuve con Declan-respondí, y de inmediato me arrepentí de haberlo dicho. No sé qué fue lo que me hizo querer retroceder el tiempo y decir otra cosa-. Sólo hablamos-añadí, como si le debiera esa explicación.

-Entiendo que estuvieras ocupada, yo no tenía por qué preguntar tonterías.

-No creo que haya sido una tontería, Faye.
    Declan entró sin tocar la puerta, se quedó de piedra al ver a Faye allí, ésta lo saludó y él respondió con cautela.

-Vine a decirte que todos te esperan, euzma-me informó. Asentí, él miró a Faye-. ¿Nos dejaría a solas, señorita Vesper? 


-Quiero que esté en la reunión, Declan-dije, y Faye se volvió antes de llegar a la puerta-. Dile a Khal que te guíe al atrio donde se celebrará, necesito que estés presente.

    Faye salió, no le quité la mirada de encima hasta que cerró la puerta tras ella.


     Declan se sentó en el sofá y cruzó las piernas.
-Hay representantes de las diferentes ciudades dentro de Providencia-comenzó-. Una forastera del exterior no puede estar presente en una reunión que nos concierne a nosotros, y sólo a nosotros, Sahar. Juzgaremos las acciones de un hombre del exterior, es una grosería para....

-Ya tomé la decisión, Declan, no hay nada malo en que ella asista. Si va a quedarse debe conocer nuestro modo de actuar, nuestras normas, a nuestra gente; Faye casi es atacada por ese hombre.

-Y eso es lo que te preocupa.-Declan golpeó el reposa brazos con el puño-. No logras disimular, Sahar, estás perdida por ella.

-¿Qué quieres que haga?-le pregunté-. Explícame cómo lo paro, cómo hago para evitar sentir porque desde que apareció no lo he conseguido. Y me temo que a estas alturas no podré aunque lo intente; que mantendré la distancia, es probable, pero acabo de darme cuenta de lo difícil que resulta.

     Declan se levantó, se llevó una mano a la frente, estaba tenso.

-Centrémonos en el asunto del atacante de anoche, resolvamos eso primero. Luego lidiamos con tus sentimientos, ¡joder, nunca creí que diría eso! ¿Tú y "sentimientos" en la misma oración? Eso sí que es raro.

     Se dirigió a la puerta, la abrió y me permitió salir la primera.

-No me hables de rarezas a mí, Alquimista-le dije.
















   Khal me llevó de camino a la reunión. Al entrar, las miradas de los demás invitados cayeron en mí; me sentí rara, yo era la forastera, yo venía del mismo lugar del que provenía el atacante de la noche anterior. Aunque no tuviese nada qué ver con ese hombre debían estar en guardia ante un extraño en su hogar, yo los entendía, y entendería que le pidieran a Sahar sacarme del atrio; Circe llamó la atención de las personas, estaba segura de que había notado la tensión provocada por mi presencia. A esa mujer no se le escapaba nada, me guiñó un ojo en cuanto me pilló mirándola hablar con un hombre y una mujer que reconocí de la noche anterior, la mujer era la madre del chico que murió intentando proteger a Sahar; pobre familia, pobre mujer, se le veía afectada, era muy notorio que no había descansado. Pasar la noche sin dormir, conocía de eso. Comprendía tan bien su situación, no perdí a un hijo, pero sí a mi familia y el dolor iba in crescendo; me acerqué a Circe y le extendí mis condolencias a la señora, y al que Circe me presentó como el esposo. En ese momento anunciaron la llegada de Sahar, fui a sentarme junto al resto.
   Sahar entró con su descarado andar, dueña de sí, dueña del lugar al que entraba, dueña de todo y de todos.
    Declan la escoltaba junto a otra chica a la que no había visto antes. Morena, con el pelo castaño corto por los hombros, y una presencia que, me atrevería a decir, era igual de imponente que la de Sahar. 
   Circe se paró ante su correspondiente trono, Sahar hizo lo mismo en el que le pertenecía a su padre. Declan y la otra chica permanecían cerca de ella.
    Habían como veinte sillas, a un lado y al otro de los tronos, yo estaba sentada al frente cerca de Circe; el pasillo que quedaba en medio tenía una alfombra negra, y habían dos soldados vestidos con uniformes del mismo color y medio rostro cubierto, cubriendo la entrada, y otros dos a ambos lados del espacio donde se alzaban los tronos.
   La chica que entró junto a Declan pasó al frente.


-Anoche un hombre se infiltró a nuestro reino con la ayuda de alguien del interior-dijo, logrando que se levantara una ola de murmullos en el recinto-. Por favor, silencio.

-Euzma, ¿cómo es posible?-preguntó una mujer que, como el resto, iba vestida de forma elegante pero sin llegar al extremo. No llevaba joyas, más que un anillo en la mano izquierda, y una cadena con un colgante en forma de rosa. Me pregunté por qué llamó "Euzma" a Sahar, porque era obvio que se dirigía a ella-. ¿Cómo es que uno de los nuestros ha dado paso a esta persona que atentó en vuestra contra?

-Euzma Sahar ha tomado las medidas necesarias para dar con quien dio entrada a este hombre, Señora de East-dijo la chica, Sahar se mantenía seria, callada-. Así como presenta sus condolencias a la familia Radley-Scott por la terrible pérdida de su hijo.

   Miró en dirección a los padres del chico quiénes estaban sentados a mi izquierda, Sahar también los miró e inclinó un poco la cabeza en señal de respeto.

-Dekstra Erza Kayzleer.-La joven volvió el rostro en dirección a la Señora de East.

-¿Dekstra? ¿Euzma?-susurré.

-Euzma quiere decir Su Majestad-dijo en un murmullo el padre del chico fallecido-. Dekstra se refiere a la mano derecha de Euzma, Erza es la mano derecha de la Princesa Sahar, así como Declan lo es de Cassul, el padre de Sahar.

     Agradecí su explicación con un asentimiento, y presté atención a la conversación que había iniciado entre Dekstra Erza, y la Señora de East que no dejaba de darme mala espina.

-....la forastera que está sentada allí, por ejemplo.-Todas las miradas volvieron a mí cuando la mujer me señaló. Circe y Sahar se habían sentado-. Es una falta de respeto para los padres del joven Radley-Scott que una mujer del exterior esté aquí, en primera fila, ¿qué nos impide pensar que ella no está con el atacante? ¿Qué nos impide pensar que ella no atacará a Euzma en cualquier momento? Después de todo fue tras su llegada que ese hombre entró.

-Señora de East....

-Erza-llamó Sahar, interrumpiendo la réplica de la Dekstra. Erza volvió a su lugar al lado de Declan-. Cuide sus palabras para con la Forastera, Señora de East, porque está bajo mi protección.
   Aquél anuncio revolucionó de tal forma, como si hubiese dicho algo realmente importante, el nombre del traidor a Providencia por ejemplo.
    Circe sonrió abiertamente, Declan bajó la mirada, Erza mostró un atisbo de sonrisa, y el resto de los presentes estaban sorprendidos por las palabras de Sahar. No entendí la razón de dicho asombro, ¿acaso no era común que ella le brindara su protección a alguien?

-Faye Vesper está fuera del tema a discutir hoy. Puedo asegurarles, hermanos, que no hay ningún vínculo que una a la señorita Vesper y al atacante de anoche-continuó Sahar. Si su andar era descarado, si su presencia imponía, nada comparado con verla sentada en su trono con esa mirada gélida puesta en la Señora de East, y su profunda voz regañando con sutileza a  la rubia mujer-. Circe, por favor puedes decirnos qué encontraste en el hombre. ¿Qué lo hizo actuar de ese modo?

    Circe se puso de pie.
    Pude sentir la mirada de la Señora de East sobre mí.
     Le sostuve la mirada, ella relajó la expresión y asintió. Lo interpreté como una disculpa, pero no me gustaba, esa mujer no me gustaba.

-Para ninguno de nosotros es un secreto que al hombre del exterior le gusta jugar a ser Dios. Toman a sus propios hermanos, los torturan, todo en busca de la perfección-decía Circe. Sahar la miraba, y en una de esas nos encontramos en los ojos de la otra, la conexión duró poco porque enseguida desvió la mirada posándola de nuevo sobre su madre-. Éste hombre fue una víctima de esos juegos, Euzma.-Circe se volvió para dirigirse a Sahar-. Jugaron con el ADN de éste hombre, lo mezclaron con ADN animal. Es el Proyecto Quimera del que vuestro padre habló antes, y que hemos estado investigando para tratar de detenerlos.....

    Proyecto Quimera. Me sonaba de algo... había visto ese nombre antes..... entre algunos documentos de mi padre....

-Tráiganlo-ordenó Circe, y dos soldados entraron junto al hombre al que habían encadenado de manos y pies. Lo hicieron arrodillarse ante Sahar, se le veía bastante tranquilo en comparación a la noche pasada-. Tiene cicatrices, Euzma. Y una marca en la nuca....

-Quiero verla-dije, y me di cuenta de que había hablado porque todos me miraron de nuevo. Creo que nunca dejaré de llamar la atención de ésta gente.

    Circe buscó con la mirada el consentimiento de Sahar. Ésta asintió.
     Me levanté, y en cuanto estuve cerca del atacante vi a Sahar levantarse también, y tanto Declan como Erza se unieron a ella, ésta última estuvo muy cerca de mí cuando me incliné para ver la marca que el hombre tenía en la nuca.
    Era una serpiente que parecía comerse su propia cola, y recordé una conversación que tuve con mi padre cuando era niña. Él tenía carpetas, archivos con el mismo emblema, recuerdo haberle preguntado qué era.

-Uróboros-susurré.

-Lo he visto antes-dijo Declan.

-Yo también-volví a susurrar, mirando a Sahar-. Lo he visto antes, por mi padre.

    Sahar me dio la espalda y volvió a sentarse en su trono.

-La reunión se pospone para mañana a primera hora y discutiremos el destino de este hombre-anunció. 

    Las personas empezaron a salir, vi a Sahar acompañada por Erza, dirigirse a los padres de la víctima de anoche.

-¿Estás segura de que lo has visto, Faye?-me preguntó Circe, mientras sacaban al prisionero.

-El símbolo, el uróboros iba como una especie de sello en algunos documentos de mi padre. Mi padre era científico, Illian Vesper.

-Entonces conoces a Viktor Strauss-intervino Sahar.
  
    Oír ese nombre me dejó petrificada.

-Él se hizo socio de mi padre cuando éste levantó su propia compañía-expliqué-. Viktor Strauss fue quien me quitó a mi familia, Sahar, y me quería muerta porque conmigo fuera del camino todo quedaría a su nombre. 

-¿Quién lo diría?-dijo Erza-. La Forastera, después de todo, sí tiene vínculos que la unen al monstruo. Su padre ayudó a crearlo, eso lo complica todo, Euzma, pedirán justicia.

      Sahar no la contradijo así como no me miró directamente a mí.
 Tenía sus pensamientos en otra parte, le acababa de joder el día.










<<Huellas V

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Estado Gris




Londres, Reino Unido
Sahar 

  La limpia lluvia que caía empezaba a barrer la sangre que dejó atrás su antecesora. 
  Observaba, desde el coche, el lento movimiento de los londinenses. Algunos sólo se quedaban parados en medio de la calle, probablemente efecto del shock causado por la lluvia de sangre de hacía un par de horas; habían coches que no se movían, y helicópteros sobrevolando la ciudad.

-Esto no pinta bien, euzma-comentó Erza, a quien elegí para que me trajera a la ciudad-. Euzma, creo que es mejor que volvamos, es mejor que esté con....

-Silencio, Erza-ordené con suavidad.
    La morena asintió y siguió mirando al frente, atenta a cualquier acto violento que pudiera desatarse. Tanto Erza como Khal pertenecían a mi facción personal, ambos eran de mi confianza; la chica me miraba de reojo de vez en cuando, había aparcado a un lado de la calle cuando la policía empezó a llegar. 
    Escuchamos gritos, consignas, a medida que la lluvia amainaba. Enseguida pensé en las protestas que empezaron tras la confesión de Amanda. Apenas empezaban. La lluvia de sangre sólo llamaba a preguntarse qué estaba pasando, de dónde había salido una lluvia así, eso sin contar con la supuesta muerte y resurrección de Matthew Carlysle quien regresó con una apariencia más joven. 
   En sólo horas, después de la lluvia de sangre, se corrió el rumor de asesinatos y desapariciones por las que ningún gobierno había hecho lo posible de darle su respectivo seguimiento, e investigación. Noticias sobre masacres en varias ciudades del mundo y pueblos remotos comenzaron a aparecer en páginas de internet para luego desvanecerse, demasiado tarde pues la gente ya había leído. Seguían pidiendo respuestas.
   ¿Por qué los gobiernos se empeñaban en ocultar estas cosas? Esa era la pregunta que rondaba la cabeza de cada habitante de Assiah, ¿en quién podían confiar?
    Erza se sobresaltó al momento de escucharse un disparo.

-Euzma-dijo, preocupada. 

   Bajé del coche con mi espada en la mano, ella me imitó. La gente corría en nuestra dirección mientras se oían más disparos, Erza detuvo a un hombre para preguntarle qué pasaba y éste, claramente afectado, dijo que la policía había empezado a reprimir las protestas que estaban más adelante. 

-Los están matando-decía.

    Erza me miró, dejando al hombre marcharse.

-A tus órdenes, euzma-dijo.

    Estaban empezando la purga mucho antes de lo esperado, se supone que al menos pasarían unos meses más, probablemente iniciando el año que entra y de la forma sutil con que han venido actuando.
     Tomé la desición de ir a por Vesper, pero me llevaría un poco de tiempo cruzar el océano, ellos conocían mi rostro y no iba a poder parar en un aeropuerto sin pasar inadvertida. Por ahora mi guerra estaba aquí. Mi castigo sobre mi padre tendrá que esperar.

-Vamos a ver qué podemos hacer.-Erza asintió, y salió la primera. La chica era una entusiasta de las peleas y más si era en defensa de alguien.

    Íbamos contra corriente, la gente corría en nuestra dirección. Hubo una explosión que lo estremeció todo, cogí a Erza del brazo.

-¡La madre que los parió, ¿cómo es posible?!-exclamó cuando reemprendimos la carrera. Se cubrió la boca nada más ver la fatalidad ocasionada por la explosión, habían cuerpos por todas partes hechos pedazo-. Es una monstruosidad-murmuró, mirando alrededor. El sonido de los helicópteros cubrió la ciudad, como el humo que recorría las calles.

-Esto es desesperación, Erza.-Chasqué la lengua al comprobar algo que había estado considerando desde que la policía empezó a llegar-. Hemos caído en una trampa.

-¿Qué?

-Hay francotiradores en los edificios apuntando sus armas hacia nosotras, no quería salir del coche para no dejarme ver, Erza, en el momento en que decidimos ayudar ellos hicieron estallar la bomba que dejó esta parte de la ciudad de este modo. Ya bastante gente, entre el jaleo, me vio. La hija de un hombre tachado de terrorista, ¿cuál crees que será el título de las noticias de esta noche, y mañana, y el día siguiente?-Miré a Erza, la culpabilidad se dibujó en su lindo rostro-. Más distracción, quieren los reflectores sobre mi padre, quieren más miedo y quitarse a los revoltosos de encima, todo al mismo tiempo.

-No debí insistir, euzma

-Tranqui....

-Suelten las armas y suban las manos-dijo un hombre que salía de entre el humo, vestía un traje negro, un andar altivo como el tono de su voz. Se detuvo a unos cuantos metros delante de nosotras, varios soldados lo escoltaban, apuntando sus armas en nuestra dirección-. He dicho que suelten las armas, y suban las manos.

  Erza hizo ademán de desenvainar su espada, levanté mi mano y ella entendió mi orden.

-¿Con quién tengo la desgracia de hablar?-pregunté, ignorando sus palabras anteriores.

-Sir Willem Casttle, Jefe del MI6-respondió, miré de soslayo a Erza-. Es estrictamente necesario que nos acompañe, señorita Bélikov, se le acusa de actos terroristas en el Reino Unido, España y Alemania, de conspirar contra la corona, de poseer vínculos con el Daesh....

-A la mierda, ¿tanto he hecho? Sí que he estado ocupada-dije. Erza rió por lo bajo-. Así que el jefe del SIS en persona vino a buscarme, y montó toda ésta masacre. SIS-dije, pensativa-. SIS. SIS. ISIS. ¿Ustedes no son muy listos, verdad? O la gente es muy estúpida, ¿tú qué opinas, Erza?

-Déjese de juegos, baje el arma y acompáñeme. Son órdenes de su Majestad.

     Miré mi espada aún guardada en su funda.

-Euzma no sigue órdenes de reyes que usan a sus súbditos de carne de cañón. Euzma no se arrodilla ante nadie-dijo Erza, dando un paso al frente-. Tu reina es una cobarde.

-Haré pagar a la monarquía europea por todo lo que le han arrebatado a la gente, ¡haré pagar a tu monarquía por esto!-grité, haciendo un ademán señalando a los muertos-. Dile a tu reina que voy a por ella, y a por cada uno de sus engendros. Me importa un carajo que nuestras líneas de sangre sean las mismas, yo soy lo que ella se cree: superior.-Escuché las armas cargarse, estaban dispuestos a disparar. Sonreí mirando a Erza y luego volví a mirar al agente-. Erza, khidem-susurré, ordenándole matar a los soldados. Erza se movió a una velocidad apenas perceptible al ojo humano, ellos empezaron a disparar pero ninguna bala llegó a tocarme, al mismo tiempo que los atacaba, Erza lo impedía. 

   Cuando ella y yo teníamos apenas quince años, obligué a Drako a que le diera de su sangre a Erza. Era un secreto que mantuvimos por dos años, los mismos dos años que papá se tomaba en el exterior; procuramos que nadie notara el cambio en Erza, y ella supo controlar su sed de sangre. 
   Tuve mis razones para convertirla, la habían herido de gravedad durante una pequeña invasión a Providencia, no podía permitirme perder a alguien que estuvo dispuesta a interponerse entre una espada y yo. No de nuevo, antes de ella había muerto un chico por los mismos motivos, ignorando mi inmortalidad.
    Erza era una guerrera leal, y yo valoro la lealtad, valoro a personas desinteresadas como ella. Y valoro lo dispuesta que estuvo a dar su propia vida por Vesper también.
   Vi caer a cada soldado desde los edificios, y a aquellos que escoltaban al señor Casttle. Éste se veía confundido, y temeroso.
    La joven se paró detrás de él, lo obligó a arrodillarse. Me acerqué.

-Euzma, había una quimera entre ellos-informó Erza. Sonreí por lo dulce que le sonaba llamarme Su Majestad aún cuando sabía que podía tutearme, siempre mantenía un respeto hacia mí que no abandonaba aunque yo misma se lo pidiera-. Siguen creando esas cosas.

-Las están soltando de a poco, Erza, en cualquier momento las liberan a todas. Entonces cobrará vida la profecía de las langostas que emergen del abismo y hieren a los hombres, y estos no podrán morir aunque quieran, aunque desesperadamente busquen la muerte no la encontrarán.-El señor Casttle apretaba la mandíbula de la rabia e impotencia por no poder defenderse-. A mí esas langostas con caras humanas me suenan al Proyecto Quimera que tienen desde hace años, mezclar animales y humanos, eso es tremebundo, Willem. ¿Tu reina auspicia ese proyecto, como otros gobernantes? Eso explica tantos aviones desaparecidos misteriosamente, y la desaparición de tanta gente, cuerpos que aparecen tiempo después, tantas fosas llenas de cadáveres. Ustedes dan miedo.

-El Proyecto Quimera no....

-Ni te atrevas a decir que quedó en nada porque estarías mintiendo. Han hablado del tema en las noticias y la gente no hace comentario alguno, debo felicitarlos por el buen lavado de cerebro que le han hecho. A veces pienso que no debería mover un dedo por ellos.-Cogí al señor Casttle del cuello-. Los hombres buscando la muerte sin poder encontrarla me suena a zombies, ¿por eso tanta telebasura zombie? ¿Están mostrándole a las personas lo que está por venir? 

-Programación predictiva, les ha funcionado bien todo este tiempo-comentó Erza.

      Le di una patada en el estomágo a Willem.

-Aún no nos vamos, Erza.-Miré los helicópteros que se encontraban sobrevolando el lugar-. Creo que Inglaterra empieza a gustarme.  
     
     Fue como si la chica me hubiese leído el pensamiento. De un salto llegó a la azotea de uno de los edificios, y de otro logró alcanzar a uno de los helicópteros cortándole la parte trasera con su espada.
-Así que soy terrorista-dije, viendo el aparato perder el control-. Voy a darles mucho terror, y los mismos súbditos de tu reina me van a ayudar. Yo no soy mi padre, no soy Dios, de mí no tendrán misericordia.

miércoles, 31 de agosto de 2016

11:11




Con la frialdad a la que estoy acostumbrada
Callo y observo
Dejo a mis demonios salir
 Acepto el diluvio que crece en mi interior
Acepto la culpa
Acepto el dolor 
... los hago maleables
Transformándolos en una media sonrisa 
Acepto el desequilibrio de días 
Caminando al borde del balcón
a las 11:11
Cuerda floja personal
No queda nada a lo que sujetarme
Salvo letras
Una por una,
a las 11:11, fueron marcando rumbo en el papel
Me ahogaba
Página escrita, página rota
Conjunto de frases
Sin sentidos de cada poema escrito
Me ahogaba...
A las 11:11
Mi concentración se fue a dar un paseo
Excesos y frustración
Vacío fulminante
Me sentía una mala persona
Escupiendo lo que sentía 
En tinta sangre
Me sentía una mala persona
Y en el mundo donde no doy cabida a nadie 
Remendé heridas auto infringidas
Desterré al apego, 
y al orgullo
Pedí perdón
Y me perdoné
Lloré arropada por la noche
Caminante nocturna dejando huellas en la arena
  Cuenta atrás para tomar impulso
A las 11, cruzando el umbral de mi Infierno personal
A las 10, cenando y charlando con mis demonios
A las 9, sumergida en un Océano
A las 8, rozando el Infinito
A las 7, vuelve la culpa
A las 6, felicidad insana
A las 5, lágrimas e ira por igual
A las 4, se detiene la montaña rusa
A las 3, respiro una nueva paz
A las 2, bordando las palabras
A la 1, extiendo mis alas y libero mi propia Luz...

martes, 23 de agosto de 2016

Huellas V






    Me daba igual el pedido de Circe, en ese instante en que estuve a punto de ejecutar al intruso recordé que ella estaba allí, y no pude hacerlo. Delante de Faye no lograba ser la misma, me evadía; y la miré buscando aprobación o reprobación en su rostro, sólo encontré confusión y angustia. Me calmé ante su mirada, bajé la espada por ella, sólo por ella no derramaría sangre.
   Faye entendió mi respuesta, bajó la mirada, me acerqué más ella. La tomé de la barbilla y con suavidad hice que levantara la cara.

-Perdón si te incomodé-dije, ella negó con la cabeza.

   No pude evitar bajar la mirada hacia sus labios, inmediatamente corté el contacto de mi mano en su mentón. Hizo una mueca de dolor, y pensé en la herida.

-Deberías descansar, ha sido mucho movimiento por hoy.

-Estoy bien, Sahar.

-No me lo parece, debería hablar con mi madre y decirle que te sane por entero. Que borre la cicatriz y....

-No.-La ayudé a sentarse al borde de la cama, me senté a su lado-. Quiero que sane sola, tú ya me ayudaste suficiente. 

-¿Es eso? ¿El querer que sane sola? ¿O sientes que mereces ese dolor?-inquirí, Faye bajó la cara. Pronto volvió a encontrarse con mi mirada, se mostró muy seria y pensé que se había enfadado-. Lo siento.

-Tienes razón, siento que lo merezco-susurró-. No es suficiente con las heridas que llevo en el alma, me siento culpable y creo que nunca voy a dejar de sentirme de ese modo, siento que pude haber evitado sus muertes. Necesito este dolor, Sahar.

    Percibí agonía en su voz, me dolió como cuando la vi la primera vez, como cuando sentí que la perdía tras sacarla de prisión y sanar su herida. Era algo nuevo para mí sentir empatía por alguien.

-¿De qué manera lo habrías evitado, Faye?-pregunté, ella negó con la cabeza-. No habrías podido, debes aceptar eso. Te habrían matado también, ya te lo dije; si quieres sentir ese dolor en tu cuerpo y cargarlo como una cruz tanto como los recuerdos de aquél día, es tu decisión. Pero que sea porque quieres sentirte viva, no por culpa, no por castigarte a ti misma. Estoy segura de que a tu familia no le sentaría bien que su hermosa niña que sobrevivió a un desierto, y a una grave herida por espada, sienta culpa por algo que nada tuvo qué ver con ella.

    Miré su boca y luego volví a su azul mirada, sonreí haciéndola sonreír un poco también.
-Gracias por...

   Levanté la mano para detener ese agradecimiento.

-Intenta descansar, mañana hablaremos de lo que quieras y podrás agradecer, lo que sea que ibas agradecer, de la manera que quieras.-Enarcó las cejas con la sonrisa aún en los labios, amé el gesto. ¿Acababa de pensar en "amar" algo de ella? Me puse de pie, si me quedaba un poco más le tendría que dar la razón a Declan también con respecto a lo que ella había empezado a despertar en mí.

-¿No te quedas?-preguntó, levantándose.

-Mientras mi padre esté fuera soy la encargada de mantener el orden en Providencia, se hace lo que yo diga.

-¿Qué hay de tu madre?

-Ella aconseja, no le gusta llevar las riendas de un reino que por derecho me pertenece y que debo empezar a liderar bla bla bla, ese es su discurso.-Faye rió, me gustó que lo hiciera, me gustó que estuviera tranquila-. Me ha enseñado muchas cosas y una de ellas es cumplir mi deber como hija de mi padre, e hija de este reino.

   Me dirigí hacia la puerta.

-¿Volverás esta noche cuando termines de hacer tus cosas?

-No prometo nada-dije, abriendo-. Buenas noches, Forastera.

-Buenas noches, Princesa Hassassin.

    Antes de dirigirme al estudio de mi padre le ordené a Khal, mi segundo, que se instalara a las puertas de mi habitación para que la cuidara. 
    Después de que Faye se fuera de la estancia Declan empezó a decir que debía sacarla de Providencia antes del regreso de mi padre, era necesario, si quería su bienestar. Faye no estaba a salvo aquí, pero qué cambio habría si la enviaba al exterior, allá corría el mismo peligro. La diferencia era que aquí tenía quien la protegiera, en el exterior estaría sola.
    Y entonces salió con el asunto de mis sentimientos por ella, Circe lo reprendió diciéndole que la estadía de Faye no le hacía daño a nadie, que a ambas nos vendría bien la compañía que nos hacíamos. 
    Yo no quería tener sentimientos por ella, pero allí estaban y Circe me pidió que no renunciara a ellos, que sabía que era algo nuevo para mí y eso era bueno. Faye me haría bien, y yo a ella.

-¿Tomando decisiones a la luz de la luna?

-No quiero volver a tocar el mismo tema, Declan-dije sin darme la vuelta para mirarlo. Había oído la puerta cerrarse pero prefería quedarme en el balcón, lo sentí acercarse hasta pararse a mi lado-. Espero hayas reforzado la guardia nocturna en el exterior.

-Tal y como lo pediste, prometida mía.-Seguí observando los terrenos que se extendían más allá de palacio-. Disculpa mi insistencia, me preocupo por ti, Sahar.

-No tienes por qué, sé defenderme y cuando llegue el momento sabré defenderla-respondí sin mirarlo.

     Oí el tamborileo de sus dedos sobre la baranda.

-Si sigues con eso te cortaré los dedos, y sabes que no bromeo.

   Declan paró y se recargó en la baranda. 
   La noche estaba fría, la luna brillaba hermosa en el cielo, y dentro de mí sentía que Dec tenía razón. Que debía dejar ir a Faye, por su bien.




martes, 16 de agosto de 2016

Huellas IV





   Verla en su elemento, interactuando con las personas que habían
asistido a la celebración, fue entretenido. Ella apenas y si mostraba una media sonrisa, yo lograba vislumbrar esa muralla que levantaba cuando se sentía incómoda o desprotegida, esa muralla de la mañana anterior cuando desayunamos con su madre. Entendí entonces que Sahar no estaba acostumbrada a estas cosas, me resultó sencillo notar ese detalle por la forma tan fría con la que se manejaba en ese ambiente.
   Se veía muy guapa, y quien se acercaba a ella  lo hacía con respeto y reverencia, incluso cariño.
   No me moví de sitio, sabía que ella intentaba venir a mi encuentro pero siempre tenía que saludar a alguien que la abordaba. La gente era como una especie de barrera entre nosotras, y cuando quise ser yo la que intentaba acercarse a ella sentí una mano cogiéndome de la muñeca. Me giré para encontrarme con un joven moreno, atractivo y de ojos oscuros.

-Está ocupada-me dijo, soltándome. Volví a mirar a Sahar, su madre la acompañaba-. Debe tener cuidado con su forma de mirarla, disimule o todos se darán cuenta de lo que pasa aquí.

-No está pasando nada, creo que ha malinterpretado todo-repliqué, mirándolo de frente-. Y a todas estas ¿tú quién coño eres?

-Declan-sonrió amablemente.

    Volví la mirada hacia Sahar quien se había dado cuenta de que su prometido estaba conmigo, no nos quitaba la vista de encima mientras charlaba con su madre y otra mujer. 

-Es una chica excelente-dijo el muchacho, debía tener más o menos mi edad-. No me gustaría que se ganara una reprimenda de su padre o que por primera vez se encariñara con alguien en serio y terminara hecha trizas.

-¿Por qué me dices todo esto? 

-Por tu bien, y por el de ella.-Sentí sinceridad en sus palabras, aunque su preocupación fuese más por Sahar que por mí-. A Cassul no le agradará verte con vida, enterarse de que su hija te sacó de prisión y que encima te ha estado cuidando como si fueses su nueva mascota sólo empeorará la situación. Si le sumas a eso la forma tan devota con la que la observas y con la que te observa ella, sólo es añadir más leña al fuego; sé cómo piensa mi Señor, mi compromiso con Sahar nada tiene que ver con amor porque eso volvería vulnerable a Sahar, y llegas tú y revolucionas todo. La revolucionas a ella.

     Sentí cómo se formaba un nudo en mi estomágo, entendí muy bien lo que él quería decir. Pero hablar de amor entre Sahar y yo, es una locura, joder tal vez no me esté dando cuenta de algo.

-Buenas noches.

    Su voz.
   Cuando vine a darme cuenta ella ya no estaba con su madre, sino de pie a mi lado.

-¿Te ha molestado mucho este personaje, Vesper?-me preguntó, mirando a su prometido. Oírla decir sólo mi apellido me puso un poco nerviosa, no sé si fue su voz o su modo tan posesivo de pronunciarlo, lo cual comienzo a creer que es efecto de sí, su voz.

-Todo está bien, yo no he hecho nada, sólo hablaba con nuestra nueva amiga-sonrió Declan. Depositó un beso en la frente de Sahar y se perdió.

    Sahar lo siguió con la mirada y de un momento a otro la posó en mí.

-¿No te hizo sentir incómoda? Porque si así ha sido....

-No, tranquila. Todo está bien, es una bonita fiesta, por cierto.

-Circe podría ganarse la vida haciendo esto.

-Organizadora de Eventos-dije, una media sonrisa se dibujó en sus labios.

-Como Organizadora de Eventos, sí.

    Caminamos por los alrededores, me dijo que pronto vería lo que había querido mostrarme. De repente la música se detuvo...

-Presta atención-me susurró al oído, la miré y me guiñó un ojo.

    El fuego de las antorchas se volvió azul y se elevaron de su lugar a una velocidad impresionante, de repente empezaron a estallar en el cielo como si de fuegos artificiales se trataran y formaron figuras de animales que volvían a bajar y se paseaban por entre la gente. Un halcón me sobrevoló, no pude evitar reír cuando intentó jugar conmigo y luego siguió su vuelo.

-¿Cómo es posible?-pregunté, fascinada.

-¿Qué no es posible? Todo lo es, Vesper.

   La miré, estaba atenta observando el espectáculo. Su expresión inmutable, serena, y ante mis ojos todo pasó muy rápido. Un hombre se abalanzó sobre ella con un cuchillo en la mano al tiempo que alguien se interponía llevándose una herida en la yugular.
    Sahar me tomó de la muñeca y me situó a su espalda cuando los soldados se le echaron encima al agresor para sujetarlo, el silencio se hizo en el segundo que ella cogió una espada del cinto de uno de los soldados. Circe saltó al frente acercándose, supuse que para evitar que su hija hiciera lo que yo me temía.
   El agresor gritaba como poseído pidiendo muerte para la ¿Espada de Caín? 
   Vi el cuerpo de la persona que se había interpuesto entre ese hombre y nosotras, muriendo en el proceso. Pero si era un joven de piel morena, me dio pesar cuando oí un grito desgarrador y una mujer se acercó en medio del llanto.

-Sahar espera-pidió Circe, poniendo una mano en el brazo derecho de su hija. La chica tenía la espada levantada en una posición en la que se denotaba no sólo poderío sino clara intención de ejecutar al atacante, a quien a esas alturas habían amordazado mientras aquella mujer lloraba sobre el cuerpo del muchacho muerto-. Aquí no, envíalo a prisión, tenemos que hablar. Es necesario que hablemos, por favor, Sahar, en calma, por favor-suplicaba Circe.

   Sahar se volvió un poco y me miró, el color de sus ojos iba volviendo a su color natural rápido pero no tanto como para evitar que me diera cuenta que habían estado rojos minutos antes. Mirándome bajó la espada, luego se la entregó a uno de sus hombres.

-Encárguense de que nuestros invitados regresen a sus hogares en calma y a salvo-ordenó a los soldados-. Y lleven a éste a una celda, discutiremos qué haremos con él.

    La vi encaminarse hacia palacio, Circe me hizo señas de que las siguiera a ella y a su hija, vi que detrás venía Declan. Sahar abrió las puertas de palacio, furiosa.

-¡¿Cómo es posible que nos hagan esto?!-exclamó mientras entraba-. ¡Les hemos dado todo! ¡No les hemos negado nada! ¡¿Y así nos pagan?!

-Sahar, intenta serenarte, cariño.

-¿Cómo quieres que me serene? ¡¿Cómo puedes pedirme semejante cosa si iba para mí, Circe?! Era a mí a quien iban a lastimar, de todas las verdades que mi padre les ha dicho a esa gente se guardó una de las más importantes a sabiendas que ellos son capaces de dar su vida por mí. ¡Esa familia acaba de perder a un hijo, merecen justicia! ¡Me detuviste cuando iba a dárselas!

-No digas que son las ganas de tomar la justicia por tu cuenta las que hablan, Sahar, es tu sed de sangre. Y tienes que serenarte antes de que cometas una locura.

   Sahar estaba fuera de sí, su cabreo me dejó anonadada, no era ni la sombra de la chica calmada que habló conmigo poco antes de que todo se alborotara.

-Ese hombre no estaba siendo él mismo, sus acciones nada tenían qué ver con....-decía Circe, noté que Declan me miraba, intuí que no le parecía bien que yo estuviese allí-....así que sí te diste cuenta que algo estaba mal con el pobre hombre y aún así pensabas quitarle la vida.

    Me distraje con la mala leche de Declan y no escuché qué había dicho Sahar para que la actitud de Circe cambiara a una más severa.

-Él quitó una vida-dijo Sahar, serena.

-Merece un juicio justo, Sahar, déjame averiguar qué le hicieron e intentar sacarle toda la información posible para dar con quién lo ayudó a entrar a Providencia, porque es evidente que no es de aquí.

-Has lo que te plazca, Circe.

-Ella no debería estar aquí-intervino Declan, no tuve que verlo para saber que se refería a mí.

-Es la estancia y como ese loco pueden haber más, no quiero que esté sola-replicó Sahar.

-Yo creo que él tiene razón, Sahar, te esperaré en tu habitación.

   Sahar asintió sin protestar, después dirigió una mirada a Declan. Ella sabía a qué se refería él con ese: "Ella no debería estar aquí", no hablaba de la estancia, sino de Providencia en general. 
    Subí a su dormitorio, fui directo al balcón. 
  Los invitados abandonaban las inmediaciones de palacio en orden, me parecía una buena acción por parte de Sahar el haber enviado soldados a escoltar a la gente. Pero ese arranque suyo, Circe mencionó algo llamado "sed de sangre", que no eran sus ansias de justicia sino su sed de sangre la que hablaba. Sahar quería matar, y lo habría hecho de no ser porque Circe la hizo entrar en razón, y por un momento creí que me pedía permiso, ese instante antes de bajar la espada, ese instante en que me miró.
   La vi avanzar por la explanada seguida de cerca por su madre y su prometido, iba en dirección a la mujer que había perdido a su hijo por culpa del psicópata que arruinó la celebración. La mujer no estaba sola, imaginé que las personas que la acompañaban eran familiares; ella lloraba desconsolada con el cuerpo de su hijo abrazado a sí misma, en el suelo.
    Tras unos minutos allí, minutos en los que Circe le susurraba alguna cosa al oído, y luego ella asentía y hablaba con la mujer y los familiares. Regresó sobre sus pasos sola.
    No transcurrió mucho tiempo entre su camino de regreso a palacio y el sonido de la puerta cerrándose, volví adentro.
   Sahar se detuvo ante mí, su oscura mirada permaneció gélida, ella se veía muy serena para la chica que perdió los estribos media hora atrás.
-Perdón-dijo al fin.

-No hay nada que yo deba perdonarte, así que no entiendo a qué se debe....

-Pudiste ser tú-me interrumpió-. Él pudo haberte atacado a ti, encima está la grosería que te hizo Declan, su comportamiento fue inapropiado.

    Caminó hacia el sofá que se encontraba en la antesala de su habitación, tomó asiento.

-Yo creo que tiene razón-dije, agachándome ante ella.

    Enarcó una ceja, sus labios dibujaron una sonrisa.

-Dos veces en una noche-dijo, su mano en mi mejilla-, si Declan se entera de que le diste la razón de nuevo no habrá quien aguante su arrogancia.-Toqué su mano en mi mejilla apretándola suavemente-. Ya habías decidido quedarte, y quiero que mantengas esa decisión.

-"Quiero", siempre tan propia, siempre tan dueña de todo y de todos, ¿no?-Ladeó la cabeza, un gesto que encontré adorable. Me arrodillé, apoyó su frente en la mía y cerró los ojos. 

-Te protegeré de mi padre, te daré la venganza que quieres, te entregaré a quien te quitó a tu familia.

     Me alejé un poco de ella para mirar directamente a sus ojos.

-Me quiero quedar por ti, Sahar-dije con firmeza-. Y a decir verdad no le tengo miedo a tu jodido padre.





















     Me puse de pie, le tendí la mano para que se levantara.
    Faye tenía un temple que creí no podía ser sobajado con nada, con lo ocurrido esa noche ya la había dado por perdida, creí que le afectaría de algún modo. Y con Declan aguijoneando para sacarla de Providencia sin motivos, porque si bien a padre no le agradaría encontrarla aquí a su regreso, yo sabía que tendría el apoyo de Circe para convencerlo de permitirle a Faye quedarse.

-No termino de asimilar lo que hemos vivido esta noche-confesó. Bajé la mirada, Faye buscó la manera de que la viera, reí al verla agacharse un poco buscando mi mirada-. ¿Estás avergonzada por algo, morena?

-Perdí los estribos esta noche, rubia, al menos pensé que no me verías así tan rápido.

-¿Rubi...? ¿Cómo sabes que soy....

-El tinte rojo se le está cayendo a tu cabello, de hecho terminó de caerse y no lo has notado-sonreí. Ella chascó la lengua cogiendo un mechón-. Y vamos a enjuiciar al agresor mañana a la tarde, le di ese tiempo a Circe para que averiguara qué es lo que lo llevó a atacarme y romper la paz que reina en Providencia. 

-¿Lo habrías matado si tu madre no hubiese intervenido?

    Sus ojos, dependiendo de la luz, tenían un color distinto y allí estaba ese azul brillando, la noté esperanzada. Sabía que quería estar en un error, sabía lo que pasaba por su cabeza, lo que pensaba de mí. 
    Decidí ser honesta, reí por dentro, cómo si alguna vez hubiese logrado mentir con éxito. Y de poder hacerlo, no podría engañarla, a ella no.

-No fue la intervención de mi madre lo que me frenó de matar a ese hombre, Vesper.











<<Huellas III


Silencio(s)





(Te)Escucho (en)el silencio...
Dice(s) tanto...
Que el silencio nos ampare,
hablemos de tanto en él
Viaja el sentimiento hasta tu orilla
Ven que te refugio en la mía...


Y crucemos nuestros Infiernos
Hablemos del dolor mientras capturo tus heridas en papel
En silencio, eres mar en calma al hablar, en silencio
Y tu voz dice tanto entre gestos cuando hablas en alto
Sonrío
En silencio, soy Tormenta...
Imperfecta combinación de calma y Tempestad, (perfecta)
Y nos cerramos en banda cuando las sombras acechan
Refugiadas en nuestras respectivas armaduras
Calmas, luchando con nuestros demonios, acechan, sí...
Somos un desastre
Y capturo tu caos en papel, encadenándolo al mío
Que el silencio nos ampare cuando las armaduras caigan
¿Cómo es posible quedar al desnudo frente a ti? 
Me regalas tu media sonrisa..
¿Qué no es posible? Todo lo es, a las pruebas me remito
Y es que...


....Muros más altos han caído por cosas más simples,
Nuestras corazas no serían diferentes....
Habla(n) nuestro(s) silencio(s)....