Spin-off

Spin-off

martes, 9 de agosto de 2016

Medidas Desesperadas




Nueva York, Estado Unidos
Amanda

    Helena sólo quería jugar a tener control sobre mí, aún así, después de decirme que ya tenía a alguien buscando a Luna, le marqué a Declan para prevenirlo y que pusiera a salvo a mi hermana; fui a parar al maldito buzón de voz, y lancé el teléfono a la chimenea. 
    Estaba atrapada y convaleciente, pero no demasiado cansada como para dejar de luchar. 
    Cambié mi ropa, encontraría la forma de escapar. Dorian me será ayuda. Me encontraba ideando un plan cuando oí su voz, y la de su madre; salí de mi habitación, caminé por el pasillo y los vi desde el balcón. 
    Dorian notó mi presencia y me miró.
-¿Qué está pasando? ¿Juegan a piedra, papel o tijera para ver quién me dispara primero?-pregunté, sonriendo.

-¿No te has asomado a la ventana?-me preguntó Helena. Bajé las escaleras, escuché gritos en el exterior-. Parece que un terrorífico milagro se está llevando a cabo. Bautismo sangriento del Dios Creador-sonrió, victoriosa.

    Me asomé a uno de los ventanales, y ahogué un grito dando varios pasos atrás al ver la horrorosa escena. Algo rojo caía del cielo bañando las calles, y a los transeúntes que corrían buscando refugio. Los coches se habían quedado varados, los conductores hacían sonar las bocinas, y otros salían de sus respectivos autos.

-¿Eso es...?

-Sangre, yo mismo lo corroboré-dijo Dorian, mirando de reojo a su madre.

-Creo que Dios nos da su bendición para seguir adelante, ¿no crees, Amelia? Es una señal, lluvia de sangre en tu honor-habló Helena, su seguridad y satisfacción lograban que la odiara más todavía, si cabía.
-¡Qué honrada me siento! ¡Con esto sí que aceptaré una alianza!-ironicé.

-Es la antesala a lo que se aproxima, te presentaremos a Luna como ofrenda....

    Le solté una cachetada con la mano que tenía sana, fue tal la fuerza que llevaba logrando que Helena cayera al suelo. Dorian no se movió a ayudarla.

-A mi hermana no la vuelvas a nombrar con tu sucia boca-le dije con los dientes apretados de la ira que se había desatado en mi interior-. Si le hacen algo olvídense que tendrán alguna oportunidad de tenerme como vuestra reina, si vuelven a tocarla nos iremos con todo sobre ustedes.

-Entonces has que paren-dijo. Dorian la ayudó a ponerse en pie a regañadientes, pero sin que su madre notara que no quería hacerlo-. Dile a tu padre que convenza a Mikhael de abandonar esta guerra y dejar Assiah en manos de quien corresponde. La única regente y su heredero.

    Dorian me miró, y luego a su madre como quien no cree ni una palabra de lo que decía.

-Explícate-pedí-. ¿A qué te refieres con la única regente de Assiah? ¿Qué heredero? Porque por lo que sé Luzbel es quien está....

     Alguien se aclaró la garganta a mis espaldas, di media a vuelta al ver que Dorian se ponía algo tenso. Un joven y sombrío Matty se quitaba unos guantes negros de pie a la salida del ascensor.

-Tenemos muchas cosas de las que hablar, cariño-me dijo-. Empezando por una tregua, o perderemos mucho, los dos.
     Matty se apartó y un hombre entró llevando una silla de ruedas, flaqueé nada más ver a una pálida, callada y despierta Luna.




























 * 
  Castillo Renacer, Reino Unido
  Sahar

      Miré a mi alrededor los cuerpos que habían caído en el terreno, en parte de ellos en parte míos, la lluvia de sangre había cesado pero el cielo se mantenía gris. Busqué a Ivel con la mirada, en ese momento le cortaba el cuello a Asmodeo; miré al Príncipe que tenía de rodillas ante mí, había llegado un momento en que me vi vencida por él, desarmada, y él sonrió creyendo que me tenía, que yo ya estaba para morir en sus manos. Cuando intentó atacarme con su espada, me levanté con velocidad medida esquivando su estocada y arrebatándole el arma en el acto cambiando los roles.
    Para ellos, para muchos es un secreto mi inmortalidad, una inmortalidad verdadera que no me permite si no renacer tras una herida de muerte. Resucitar una y otra vez, y otra vez, y otra. Ellos no saben que soy eterna y así debía seguir, padre prefiere mantener ese secreto en nuestro círculo privado. Ni siquiera Luzbel lo conoce. Si padre ha preferido no beber mi sangre y probar volverse como yo es porque ve mi inmortalidad como una verdadera maldición, lo suyo comparado con lo mío, su marca en comparación no era nada.
   De él aprendí que los Príncipes Demonios son eternos, como yo, que esta inmortalidad que llevo es como la de ellos. Ladeé la cabeza mirando a Amon, la Ira encarnada.

-Tengo curiosidad, si te mato, ¿los humanos seguirán odiándose los unos a los otros? Sé que eres conocido por inducirlos a la ira.

-Si me matas-rió-. Soy eterno, soy un espíritu, soy....

-No, dejaste de ser espíritu en el momento en que te involucraste con la gente terrana-intervino Ivel-. Hay algo que ustedes nunca han entendido sobre este reino, Amon, porque vuestra arrogancia no les permite entender.-Me miró, limpiándose la sangre del rostro-. No todos los humanos odian, o se enfadan porque un demonio los induzca a ello, los humanos son humanos pueden enfadarse como todos. Fueron creados a imagen y semejanza de Eloah, hasta él se enoja; nada cambiará si matas a éste. Sólo habrá uno menos.

    Blandí la espada y le corté la cabeza sin detenerme a pensarlo.

-¿Por qué tu espada no les hizo nada cuando los atacaste a todos juntos?-le pregunté a Ivel mientras me agachaba para verificar algo que había notado antes en los cuerpos que los demonios poseían.

-Es como si hubiesen encontrado una debilidad en ese ataque de Domenoj, una forma de bloquearlo. Ni siquiera el fuego que Dante y yo encendimos les habría dañado.

-Pero ellos no podían traspasarlo de ninguna forma-dije, revisando los brazos de uno de los cuerpos.

-Porque Dante vistió el fuego con un escudo bendito que no les permitía acercarse demasiado, el escudo por sí sólo no nos iba a dar el tiempo suficiente para que tu familia escapara. Era necesario algo fuerte, estar en armonía con algo fuerte: vida, y el fuego es vida. 

-¿Y nosotros no lo éramos?-inquirí, sin entender muy bien su lógica.

-¿Querías usar de sacrificio a la niña o a tu hermano? Porque el escudo exige sangre-sonrió-. Vida, literalmente debes entregar una vida a cambio de esa protección.

-Es un escudo enfermizo-dije, desviando la mirada hacia el cuerpo.

-Por eso encontramos otra forma de usarlo, siempre hay otra forma de hacer las cosas-dijo. Al darse cuenta de lo que hacía, preguntó-: ¿Qué buscas?-Se había agachado cerca de mí.

-Esto.-Le mostré el antebrazo de la mujer tras limpiarlo. Tenía una marca en forma de triqueta-. Este símbolo, esta gente.-Me levanté, mirando alrededor-. Fueron sacrificios rituales, experimentos rituales para ellos, y para Amanda.

-¿Cómo que para Amanda?

    Di la orden de recoger a nuestros muertos y deshacerse de los cuerpos de aquellas personas.

-Sepultarlos dignamente, ellos no tenían idea de lo que estaban haciendo, sus cuerpos fueron usados y sus almas desplazadas; hay suficiente terreno para un camposanto donde puedan descansar.-Miré a la mujer que había revisado-. Vuestro camino de espinas termina aquí, vendrán tiempos mejores-dije.

   Emprendí el camino hacia el interior del castillo, necesitaba una ducha. Al cruzar el umbral del vestíbulo, Ivel habló:

-La mujer que quiso atacarme hace rato mostró compasión por una humana muerta, y lo raro es que no era de su sangre. ¿Caín te enseñó eso? Porque no me parece propio de él.

    La miré de soslayo y subí las escaleras sin responder.
    El agua limpia lavó la suciedad venida del cielo, más no de un Dios, sino de un Genio malvado. Está jugando con nosotros, el traidor en la Casa de Eloah. Sé que esas palabras de Amon se me quedaran grabadas para siempre.
    Ivel me esperaba en la estancia ya duchada también, de pie junto a la ventana. Llovía, esta vez agua que limpia. Señales que buscan confundir.

-Dijiste que eran sacrificios rituales, esa gente, sólo con ver el símbolo-dijo Ivel. Me senté en el sofá-. Dijiste que era por tu hermana, es porque quieren que ella tome el lugar que se supone corresponde a Amara, ¿no? Y vienen haciendo esto en parte para honrarla, muerte llamando muerte, que es el modo en que ven a Amanda. Como una especie de embrujo, un llamado que por más trucos de ocultismo que han implementado, no ha cumplido su cometido porque Amanda es muy fuerte para responder a la oscuridad. Por otro lado-se volvió-, también fueron usados como sacrificios para abrirles las puertas a los Señores de reinos oscuros, puertas inaccesibles para ellos por sí sólos, y eso que son muy inteligentes. Pero los humanos logran cosas....¿interesantes?

    Cruzó los brazos, yo la escuchaba pero pensaba en las palabras de Amon. Y en Faye, maldita sea, me preocupaba horrores.

-¿Por qué la triqueta?-preguntó, levanté la mirada-. Reconociste que era por Amanda por ese símbolo, ¿por qué?

-Alguien debió decirles que en nuestra familia ese símbolo representa a mi hermana.

-Entiendo, y conozco el significado místico de dicho símbolo-dijo, y de pronto su mirada se volvió amenazante-. Si representa a Amanda, entonces Caín algún conocimiento tenía de que los aliados terranos de Luzbel no sólo iban a por él, sino que con toda intención iban tras Amanda.

    Yo comenzaba a manejar la misma hipótesis, y me enfurecía pensar que padre sabía la importancia de Amanda para ellos porque él la dejó sola todo este tiempo a merced de estos traidores a su gente. No metió las manos al fuego por ella, su arrepentimiento llegó años tarde, así como su protección.
   Aunque pensándolo en frío, papá intentó convencerla de parar su vendetta y unirse a él, pero ella se negó a aceptarlo por el rencor que le guardaba. Él sabía, papá sabía que iban tras Amanda también.

-La candidata perfecta para soportar, con todo lo que conlleva, el alma de la Diosa del Cielo-dijo Ivel. Se inclinó delante de mí-. Tu padre era consciente del destino que su primogénita cargaba sobre sus hombros, ¿verdad Sahar?

-No lo sé, si lo sabía o no ya es tarde para reclamárselo porque está intentado redimirse y salvar a Amy....

-Si me entero que Caín lo sabía yo misma seré juez y verdugo, de él y de tu hermana...

    La cogí del cuello.

-Tú no vas a tocar a mi familia-susurré, apretándoselo-. Sé que le pediste ayuda a Amanda para dar con la tal Amara, y sé que ella accedió, no puedes pagarle de esa manera. En todo caso la que debe ser ejecutada es esa a la que quieres encontrar antes de que lo haga tu hermana.

    La solté, ella recuperó el aliento que le corté por esos segundos. 

-Creo que aún estamos a tiempo de alcanzar a tu hermano y a los demás-comentó, cambiando, por su bien, la conversación. Me pasé la mano por el cabello, no quería ni verla a la cara-. A menos que hubieses pensado con anterioridad enviarlos a él y a las chicas a otro lugar-aventuró, la miré de reojo-. Este ataque sorpresa te vino como anillo al dedo, ¿no?

-¿Qué sabes tú?-solté, dejando el sofá y caminando por la estancia.

-Bueno, ahora sé adónde fueron a parar esas pobres personas que iban en los aviones que han desaparecido misteriosamente en los últimos años-dijo, refiriéndose a la gente que sirvió de experimentos rituales y cuyos cuerpos aún estaban esparcidos en la explanada de Renacer-, y que te preocupa la rubia llamada Faye Vesper. ¿Sahar?

    Me sentí débil de nuevo, como hace unas horas atrás cuando vi a Faye. Mis piernas no me tenían en pie, terminé desplomándome al suelo, Ivel vino a mi lado.

-¿Sahar? ¿Sahar, me estás escuchando? ¿Qué pasa?

     Era consciente de que mis ojos seguían abiertos pero ya no era el rostro de Ivel el que veía, todo se oscureció y cuando mi vista volvió a aclararse me hallaba de pie en una fabrica abandonada o una especie de antiguo laboratorio desvalijado, había tanto desorden alrededor, cosas sin valor alguno. La luz entraba desde dos ventanas situadas cerca de cada esquina de aquel lugar.
   Giré buscando una salida, al hacerlo la vi, a Vesper, venía en mi dirección.

-Sahar-se le escapó con una sonrisa en la boca, fui a su encuentro y al estar cerca la una de la otra se vino a tierra. 

-Faye, no, no, Faye mírame. Necesito que te quedes conmigo-dije, intentando mantener la calma ante la palidez excesiva de su piel, y su helado tacto. No encontraba explicación a esto que nos pasaba, si la proyección astral no podía ser usada en ese momento ¿cómo llegué a ella? ¿Cómo ella llegó a mí?-. Vesper, voy a encontrarte, te lo prometo. Pero tienes que luchar, ¿entiendes? 

-Amanda va a hacerlo... Lo he visto....-balbuceó.

-¿Hacer qué? ¿Sabes qué? Olvida esa mierda, voy a buscarte allí donde te tenga mi padre.

-Sahar, tienes que detenerla.... La era de Oscurantismo de la Cuarta Bestia está en su apogeo, tu hermana....

-No voy a detener a nadie hasta encontrarte, Vesper....

-No seas egoísta, Sahar.

-No es egoísmo. Tú me enseñaste a confiar, y confío en Amy, y en lo que sea que esté tramando; ha venido haciendo muchas cosas en solitario, está acostumbrada a ello, sé que no la aguantas, pero ¿podrías confiar tanto como yo lo hago?

-Lo que vi fue su Ascensión, Sahar. Y la Ascensión de Luzbel.

-No hagas caso a las visiones, cariño, ya no. Es momento de ir en contra de ese futuro que se supone está escrito, este es el momento de tomar lo que nos pertenece, lo que nos han querido quitar para someter Assiah: Libre albedrío. Es todo nuestro, Amanda lo sabe y estoy segura de que esa Ascensión que viste se volverá en contra de Luzbel gracias a ella. 

-¿A costa de cuántas víctimas? ¿Cuántas muertes son suficientes?

-Me importa que vivas tú, Vesper. No vamos a poder salvarlos a todos.

    Acerqué mi rostro al de ella, su piel estaba helada, la sentí bajo mis labios cuando deposité un beso en su frente.

-No hagas caso a lo que ves durante la tortura a la que estás siendo sometida para evitar que las huestes de Luzbel te vean como una presa. No hagas caso a lo que veas, sé fuerte. Estoy contigo..... espérame, Vesper. Espérame, voy a por ti.

-Espero por ti, siempre.

    La sonrisa de sus labios coloreó su pálida piel por un instante, no podía dejar de mirarla.
  Intentó levantarse, la ayudé notando heridas en sus manos.

-Duele-susurré, sintiendo en mí misma su sufrimiento. Besé sus manos-. La próxima vez que vea a mi padre le devolveré este favor que cree que me está haciendo. 

-Podríamos arreglarlo ahora, hija mía.-Me volví al escuchar la voz de mi padre. Era la primera vez que veía unas alas blancas desplegadas desde su espalda, no me lo podía creer-. Pero no estás invitada a esta lección.
   Un temblor empezó a derrumbar los cimientos del edificio, escuché a Faye gritar mi nombre y entonces recuperé la vista encontrándome con el rostro de Ivel. La empujé y me arrastré por el suelo para alejarme de ella.
    
-Tengo que irme-dije de inmediato, poniéndome de pie.

-Oye, respeto que extrañes a tu amada y quieras ir con ella porque te necesita, pero tu hermano y los demás nos esperan.

-Los encontrarás sola-dije, abandonando la estancia.

-Sahar, no vas a poder salir del país, los están cazando sicarios terranos y demoníacos. No puedes sola-decía, siguiéndome el paso.

-¿Acaso no me viste pelear hace poco?-Subí las escaleras para buscar algunas cosas en mi habitación, Ivel se quedó esperándome en las escaleras. Cuando volví con mi espada y algo de ropa en un bolso continuó con su perorata. 

-¿Sabes lo peligroso del paso que estás a punto de dar?-preguntó-.  Este movimiento puede cambiar nuestra ventaja sobre ellos, echarás todo a perder por poner tus sentimientos antes que el mundo, millones de vidas penden de un movimiento en falso, Sahar. No te equivoques porque también es tu gente la que peligra, sé que estás empezando a ver a los terranos como tal, lo sé por lo que dijiste ante el cuerpo de aquella mujer, no dejes que tus sentimientos te nublen el entendimiento justo ahora porque será un grave error, y serás la culpable de muchas muertes....

   Al escuchar esa última frase la fulminé con la mirada, entre asombrada también por escucharla decir algo así.

-¿Seré la culpable de muchas muertes?-dije con suavidad-. ¿Un grave error ir a ayudar a alguien que me importa?-Ivel me sostuvo la mirada con altivez-. No me metas en tu mierda y en la de tu Eloah-contuve mi ira todo lo que pude, pero mi voz fue elevándose poco a poco-. ¡Todo es un desastre porque fueron lo suficientemente pacientes en lo que a Luzbel respecta, así que lo que ha pasado o pase a partir de ahora no será mi culpa! ¡Soy completamente capaz de manejar lo que siento, Ivel!

-No se nota. Eres muy emocional, ¿no te has dado cuenta, Sahar? En la balanza estás poniendo todo el peso en una persona más que en el deber que te trajo aquí y tu gente....

-¡Y una mierda!

-Quédate, Sahar. Ayúdanos a contener a los aliados que Luzbel tiene aquí, ayúdanos a contener lo que se viene contra Europa, es tu deber. 

     No la miré a la cara, me di la vuelta.

-Hazme un favor-dije, tras abrir la puerta-, dile a mi hermano que era necesario que me fuera, a veces una debe seguir lo que el corazón le dicta. Sé que él sí entenderá.-Antes de poner un pie fuera, agregué-: Y te equivocas al decir que es un error, no estoy abandonando a mi gente y no estoy dejando de lado mi deber porque desde que conocí a Vesper, mi deber está con ella y su protección es mi prioridad, ella lo es. Ella es la gente que necesito a salvo.

    No había vuelta atrás, me marché. Y que Vadhir y la misma Faye me perdonen por lo que iba a hacer, pero no podía dejar las cosas así; sé que hay quien pensará que estoy traicionando nuestra empresa en pro de la salvación de los humanos, poniendo una vida por encima del resto. Pero también, tanto Ivel como mi hermano y el resto deben entender mi posición.
   ¿Qué harían ellos?  



jueves, 4 de agosto de 2016

Devoción


  La devoción con que Sahar miraba a Faye me hizo sonreír. 
En esos momentos en que la miraba se reafirmaba mi idea de que jamás conocería un amor tan puro como aquel de ellas. Jamás alguien había amado, ni amará tanto como Sahar a su blonda... 
La devoción con que Sahar miraba a Faye, si pudiera describirla con precisión, daría envidia. Si los que hemos sido testigos de esa mirada, sólo deseábamos tener a alguien igual; era devoción en estado puro, era amor en profundidad, yo sabía que Sahar encontraba algo más, veía más allá de su piel....

La devoción con que Sahar miraba a Faye, rompía con la típica mirada de enamoramiento. Sólo porque era más, porque eran más, por el respeto que se tenían, por la complicidad que existía entre ellas, era una mirada tan íntima... 
 Era Infinita...



lunes, 1 de agosto de 2016

Confrontación



Castillo Renacer, Reino Unido
Sahar

-Tomen algunas cosas, suficiente alimento, porque se marchan de este lugar-sentencié, entrando a la estancia con una daga en la mano, después de pasar cinco horas encerrada en el estudio a solas. Aquellas criaturas no habían logrado traspasar el anillo de fuego que rodeaba Renacer, noté que ni siquiera podían sobrepasarlo.

    Vadhir se negó mientras Paloma asentía y salía de aquella habitación.

-No puedo dejar que lo hagas sola....

-Khal-llamé. El hombre entró-. Prepara a nuestros hombres, necesito que estén formados afuera a la brevedad-ordené con la mirada fija en mi hermano y jugueteando con la daga, apenas Khal salió me dirigí a Vadhir-. Llevo años entrenando, tú llevas años dormido, yo no puedo morir, una estocada y te mueres, ¿vas entendiendo? Te necesito fuera, a ti, a la joven avecilla, y a la pequeña Bestia.

-No, Sahar. Y como tu hermano mayor....

-Yo estoy a cargo aquí-le interrumpí, levantando la voz no a modo de grito sino con autoridad-, mis órdenes se respetan, eres mayor por unos minutos pero hoy vas a hacer lo que yo diga, ¿he hablado claro?

-Sahar...

-¿He hablado claro?-repetí. Vadhir asintió, conteniendo las ganas de refutarme-. Intento protegerles, eso sería lo correcto, ¿o me equivoco?

-No, estás actuando como lo haría una líder, y no puedo estar más orgulloso-dijo Vadhir.

  Paloma entró acompañada de Vit, la primera llevaba un bolso al hombro. Detrás entró Khal informándome que todo estaba listo.   

-Perfecto, tomen las catacumbas. Khal, escóltalos, quiero que los mantengas con vida de ser preciso da la tuya....

-Sahar, por favor-dijeron Vadhir y Paloma a un tiempo.

-Protégelos como si de mí se tratara-continué, ignorando a mi hermano y a la chica Strauss-. Ellos, soy yo.

    De la facción de assassins que estaba bajo mi mando, Khal era mi mejor guerrero y mano derecha-antes de la llegada de Faye-. Poner a mi hermano, a Vit y a Paloma en sus manos significaba depositar mi absoluta confianza en él, y no suelo fiarme de nadie.

-Dante los acompañará-dijo Ivel, rompiendo el silencio. Había estado observando por la ventana, pero sabía que su atención se hallaba puesta en nosotros, en mí-. Por precaución-agregó al ver que Vadhir la observaba-, no me arriesgaré a que alguien los ataque en cuanto salgan a la superficie. Dante irá con ustedes, si estás de acuerdo-dijo en mi dirección.

-Lo que mejor te parezca.-Le resté importancia y caminé hacia la ventana, ella se acercó a la pelirroja, noté que ésta al oír lo que Ivel dijo, se puso tensa. Creo que la idea no le pareció. 

    Me distraje viendo a mis formados assassins en la explanada y quienes esperaban muy quietos al otro lado del fuego que repentinamente había adquirido un color azul.
    Sentí una manita apretando la mía y volví mi atención a la estancia, Vit se abrazó a mi cintura. Quise quitarla, miré a Paloma en busca de ayuda pero la muy sinvergüenza negó con la cabeza y sonrió.

-¿Volveremos a vernos, Sahar?-preguntó, me arrodillé ante ella. Hasta ahora tal gesto sólo lo hacía con Faye, cuando quería demostrarle respeto y con mi padre cuando era más chica, por lo mismo-. ¿Volveremos a vernos, y a Faye?

    Su manita en mi mejilla. 
    Faye no lo ha mencionado, es posible que no haya querido pensar en eso siquiera, pero yo le di el arma con la que asesinó al padre de esta niña. En el fondo debía sentirse responsable.

-Volveremos a vernos, los alcanzaré muy pronto. Y Faye se reunirá con nosotras, Bestiecilla.-Le di un toquecito en la nariz con el dedo índice, Vit rió.

-Bestoj-le oí murmurar a Ivel, mirando a la niña-. Homfarita eksperimento.-Se encontró con mi mirada, la ligera sonrisa en sus labios me enervó.

    Me acerqué a ella a una velocidad medida porque tanto a la pelirroja como a Khal les dio chance de interponerse, la primera para proteger a su Ama de mí, y él para protegerme de la pelirroja.

Ŝi ne iam nomas tiel!-exclamé, diciéndole que no volviera a llamar a Vit "Experimento hecho por el hombre"-. Te lo advierto.-Vadhir se aproximó diciendo que me calmara y lanzándole una aprensiva mirada a Ivel-. Estoy bien, estoy bien. Deben marcharse, ya.

-¿Segura que vas a estar bien? Ese arranque...

-Me controlaré en lo que a ella respecta.-Ivel observaba a Vit-. Son los de afuera los que deben tener mi atención, y muchos arranques así. Imaginaré el rostro de esa perra en cada uno.

    Después de convencer a Vadhir que los alcanzaría en cuanto termináramos, se fueron. 
    Me mantuve cerca de la ventana, Ivel se unió a mí.

-¿Cuántos Príncipes, Duques, Marqueses, se encuentran entre ellos?-inquirí, intentando percibirlos.

-Hay dos Príncipes, el resto son de baja categoría pero igual de peligrosos-respondió.

-Debemos mantenerlos aquí. Destruirlos aquí.

-Y eso haremos-sonrió-. Lamento lo que dije de la niña, es sólo que no apruebo la clonación humana.-Volvió la vista a lo que nos esperaba afuera-. ¿Estás conmigo, Sahar?

    Me dirigí hacia la puerta, ella me siguió.

-Vamos a patear algunos culos-dije, volviéndome y lanzando la daga por la ventana. Sé que di en uno de ellos porque se escucharon vítores.

    Y cuando nos vimos afuera mis assassins bajaron la cabeza en señal de respeto, caminamos entre ellos hasta llegar al frente. 
    Ivel hizo aparecer una espada en su mano, era negra hasta la empuñadura.

-Domenoj, un regalo de mi padre. Celestes Armilo.

-Arma celestial, supongo que es de las pocas que existen.-Asintió.

-Buena puntería por cierto-comentó al divisar a través del fuego un cadáver delante del grupo que teníamos enfrente-. Están usando cuerpos humanos, dejaron los suyos en algún lugar. Todos menos los Reĝidoz.-Recorrió las filas con la mirada en busca de los Príncipes-. Que tus hombres estén preparados, el fuego se apagará en cualquier momento, la energía espiritual de este mundo está padeciendo a causa de tanta depravación.-Cerró los ojos con la cara hacia el cielo.

    Me volví hacia mis assassins

-¡Este día se inicia la batalla más importante de vuestras vidas! ¡No es contra la carne, siempre ha sido contra algo más!-exclamé-. ¡Atacan nuestro espíritu desde el principio! ¡Han querido arrebatarnos nuestros dones, cuando fuimos hechos a imagen y semejanza de un Dios! ¡Quieren someternos, haciéndonos ignorantes, escondiendo verdades! ¡Pero no dejaremos que lleguen a más!

     Todos levantaron sus espadas.
   
-¡Por vuestras familias! ¡Por vuestras Almas!-Me volví, el fuego disminuía-. ¡Por el mundo que es vuestro por derecho!

    El fuego se apagó.
   Ellos avanzaron, primero despacio y a medida que se acortaba la distancia empezaron a correr. Mis assassins fueron al encuentro del enemigo, desenvainé mi espada notando que los dos Príncipes no se movían, habían bajado sus capuchas y se quedaron viendo el enfrentamiento de nuestros respectivos guerreros.

-¿Por qué no se mueven?-le pregunté a Ivel.

   En ese segundo ambos hombres desaparecieron de mi vista.

-Porque vinimos por ustedes-susurró uno de ellos a mi oído, acto
seguido me atacó y logré bloquearlo con mi espada-. La mujer conocida como la Espada de Caín, una de sus preciosas hijas. Me agrada lo que veo, eres follabl...

-¡Concéntrate, Asmodeo!-exclamó el que se enfrentaba a Ivel.

   Asmodeo mostró una sonrisa llena de morbo. El rojo color de sus ojos brillaba con el mismo morbo, tenía el pelo largo, y un ligero rastro de barba cubría su rostro; su piel era muy pálida, pude notar eso en ambos. La única diferencia entre los dos, era el pelo corto y negro del otro, y la fina faz que exhibía, sumado a su porte aristocrático; aquél tomaba las cosas en serio, éste sólo coqueteaba con el peligro.
   Las flechas disparadas desde las torres de Renacer daban en el blanco, pero vi que llevábamos algunas bajas, ellos eran demonios en cuerpos humanos. Mis fuerzas los enfrentaban con todo lo aprendido en Providencia, pero parecía no ser suficiente. Herí a Asmodeo en su pierna izquierda y me apresuré a ayudarles. 
   Al girarme para cortar la cabeza de uno de sus soldados, vi a Ivel enterrar su espada en el suelo lo que provocó una onda expansiva que hizo volar tanto a los Príncipes como a sus soldados.
   Por un lapso de tiempo parecía que habíamos ganado, no se movían.

-¿Ganamos?-dije cuando la chica se acercó-. ¿Por qué no lo usaste antes?

-Porque intuía que algo iba a salir mal, mira.-Volvían a levantarse-. Eso no debería pasar, están en cuerpos humanos, deberían estar muertos.

   Empuñé con fuerza mi arma.

-¿En serio, Ivel?-se burló el Príncipe moreno-. ¿Domenoj?¿Crees que no tenemos la forma de evitar tu hermosa espada? Serĉu la perfidulo en la Domo de Eloah.
-No hay traidores en la Casa de Eloah, Amon-dijo Ivel con rabia.

-Venceremos porque tenemos ayuda, no sólo de los humanos que han pactado con nosotros, sino de alguien que poco a poco se está volviendo superior.-Miró hacia el cielo-. Ni gajnis Assiah.   

    Una gota roja cayó a mis pies, imité a Amon, miré el cielo. Empezaba a nublarse, y una tras una gotas rojas fueron cayendo.
    Todos empezaban a preguntarse qué pasaba.

Ni gajnis Assiah! ¡Ni gajnis Assiah! ¡Ni gajnis Assiah!-gritaban las legiones de los Príncipes.

    Ganamos Assiah. Ganamos Assiah.

-No lo permitiré, no es mi voluntad, no es la voluntad de mi padre. Ataquen.

    Avanzamos con la lluvia de sangre cayendo sobre nosotros, alguno de ellos había hecho que pasara, probablemente una forma para manipular al mundo y seguir metiéndole miedo a la gente con el asunto de la fe, y la religón, porque podía asegurar que ésta lluvia no caía sólo en este campo.
     Amon y Asmodeo se miraron y sonrieron. Miré a Ivel, ésta asintió.

-Aquí te espero, hija de Caín-dijo Amon.
 
     





Jaque




Nueva York, Estados Unidos
Amanda


    Así que Luna seguía inconsciente, me gustaría saber cómo le hizo para visitarme porque no fue un sueño, no era porque me encontraba medicada. Ella estuvo aquí, y sus últimas palabras me hacían pensar en quién era el verdadero enemigo, si bien Luzbel era la cara ¿quién estaba detrás?
   Volví sobre mis pasos a la cama y me acosté. El sol se hallaba sobre Nueva York, y fuera del hospital pude ver por la ventana a un número considerable de gente con carteles. Estaban allí por mí, brindándome apoyo pero me preocupaba que la policía llegara y convirtiera todo en un desastre, la gente se veía muy pacífica. Sin embargo del hospital no dejarían que permanecieran allí y pronto los obligarían a marcharse.
   Me quejé del dolor que sentía por el brazo que tenía en cabestrillo. El dolor cesó cuando empecé a canalizarlo hacia el rencor que ya de por sí guardaba en mí, ya estaba más que mentalizada y el dolor de todo mi cuerpo se transformó en ira, ya no sentía más que eso, aunque en calma. Cerré los ojos.
   
-Así que sí estás aquí.-Miré hacia la puerta, Piotr estaba de pie en el umbral. Lo encontré demacrado, su camisa abotonada de forma dispareja, y una barba de varios días-. No me lo creí en un principio, digo, ¿quién se atrevería a hacerle daño a Amanda Carlysle?-dijo, acercándose a la cama-. Siempre te dije que tenías preciosos ojos, y sólo eran lentillas. Azul, hermoso azul de tu mirada, Amelia.   

    De todos sus hijos Piotr debía ser el único en el que su padre depositó su absoluta confianza, el único que se parecía lo suficiente a él.
     El menor de los Strauss me miraba estudiando cada detalle de mi rostro, el aroma a alcohol que desprendía me hizo querer vomitar. 

-Estás del asco, Piotr-le dije.

-Arruinaste a mi padre, me dejaste en la calle....

-Asesinaste a tu hermano, conspiraste contra tu madre y hermana, no metiste las manos al fuego por tu hermano mayor. ¿Y lo único que te importa es que te dejé en la calle? ¿El dinero es lo único que te interesa? Me das lástima, Piotr.

-¿Y te di lástima cuando te acostabas conmigo?

   Le escupí en la cara, se limpió y me cogió del cuello apretando apenas.

-Te usé, sólo fuiste una pieza en mi plan de romper con esa farsa de la familia perfecta-dije, sin oponer resistencia a su agarre, miedo no tenía-. Ahora el nombre Strauss está tan sucio, todos saben de lo que tu padre fue capaz de hacer, lo desenmascaré así como lo hice con la gente para la que trabajaba. ¿Has visto las noticias? ¿Has visto como la venda va cayendo, como la ceguera de muchos es cosa del pasado?

    Piotr me soltó.

-Cometiste un error, correrá mucha más sangre....

-Lo evitaremos.

-Ya se verá, ya se verá.-Sus manos volvieron a rodear mi cuello, esta vez fue apretando cada vez un poco más, luché para que me soltara, pero con un brazo en cabestrillo estábamos disparejos-. Sé que me castigarán por esto pero qué más da.

    Empecé a patear y sacando fuerzas, y sin importarme mis heridas me levanté tras pegarle un puñetazo en la nariz. Mientras se tapaba la cara con las manos tratando de parar la hemorragia, volví a pegarle; me encontraba en un piso privado así que era posible que a esa hora estuviera desierto. Con otro golpe logré que Piotr cayera al suelo.

-Nunca amenaces a alguien que sabes, es peligrosa y está de malas, imbécil. Aunque debo darte crédito por tu valentía-sonreí-. Ahora quiero probar algo y tú vas a ayudarme.-Lo cogí de la camisa e hice que se levantara-. Dicen que soy manipuladora, que consigo lo que deseo, y a veces sin así quererlo entrar a la mente de alguien e incluso hacer que se mate. ¿Crees eso posible, Piotr?

-Zorr....

    Lo cogí de la parte de atrás del cuello y lo obligué a inclinarse para darle un rodillazo en la cara.

-¡Maldita, te volviste loca!-exclamó con las manos en la cara.

-Tú me buscaste, igual cuando te reúnas con tu padre puedes agradecerle por este comportamiento mío tan psicótico.-Me acerqué a él, su miedo me recordó al de los tantos que he asesinado-. ¿Me querías, Piotr?-susurré a su oído, él estaba paralizado-. ¿Estabas celoso de Sebastian porque yo era su mujer? Sebastian siempre el favorito de mamá, y de papá pese a no tener una buena relación con éste. Sebastian, siempre Sebastian....

-Basta...-dijo con voz queda-. ¿Qué me haces?

    Podía percibir cierta semejanza con el comportamiento de mi padre la noche en que atacó a Luna.

-Y Niklaus, el primogénito, a quien le daban todo, el hijo perfecto. ¿Qué soy yo? ¿Cómo podía complacerlos? Hacer todo lo que papá dice no basta....-dije con voz suave, casi viendo sus recuerdos de infancia, tenía acceso a su mente por lo frágil que se encontraba, una mente rota-.... Mata por mí, Piotr.... No vales nada, nunca fuiste querido, siempre ignorado. Mata por mí... ¿Me querías? Me quieres y por eso descubrir la verdad te dejó así, hecho trizas..... Porque nunca te quise, la única persona de la que creíste sentía amor por ti, nunca te quiso en realidad, porque te usé como te usó tu padre.... Porque eres menos que mierda... 

-Basta... Basta...

-Una vida más, sólo una, ciega una vida más... Ya no te queda nada ¿recuerdas? Ya no te queda nadie, siempre fuiste el más débil de los hijos de tu padre.... Ni tus hermanos creían en ti y en que podías lograr algo.... Y Viktor, Viktor sólo confió en ti para luego desecharte, necesitaba a un hijo de su lado ¿por qué no el más inservible de todos, el que haría lo que fuera para ganar su aprobación?.... Una vida más, Piotr, ciega una vida más... Vi cómo papá le ponía la soga al cuello a Nick al hacerlo tomar el mando de la empresa para que sirviera de carnada...-Empecé a canalizarlo y se sintió tan bien, un placer indescriptible, locura total-....Le disparé a Sebastian, yo, yo....

-Maté a mis hermanos, y casi a mi madre y hermana.... Yo no merezco...

-Tu vida ya no tiene valía, aunque quieras negarlo la culpa te carcome.... Una vida más, ciega una vida más...-Besé su mejilla-. La tuya, cariño. Por mí, por los hermanos que preferiste vender a proteger. 

    Piotr pasó por mi lado, su mirada desorbitada, susurraba algo, parecía fuera de este mundo; abrió la ventana, se paró en el alféizar y al momento de lanzarse Dorian dijo mi nombre desde el umbral de la puerta, me volví al tiempo que se escuchaban los gritos de la gente que estaba manifestándose pacíficamente afuera.  

-¿Qué hiciste?-inquirió Dorian, corriendo hacia la ventana.

-¿Me viste empujarlo?-Dorian se dio la vuelta-. Me atacó, y ya viste que se ha quitado la vida él mismo, nada tuve qué ver. Debes admitir que todo lo que ha hecho y lo que ha ocurrido con su familia es aterrador, traumático, no era para menos.

-Tuviste que hacer algo, Amelia.

-Sólo hablamos después de que me atacara, ¿qué no oíste esa parte? Él ya venía tomado y con una pesada carga a cuestas. Quise ayudarlo, además no se pierde nada importante, él asesinó a Sebastian, su hermano, no es menos criminal que su padre.

    La policía no tardó en presentarse, tuve que responder a sus preguntas. Al ver la sangre en el piso admití que sí me defendí pero que él había estado tomando, y vino a amenazarme, y nada tuve qué ver con que se precipitara hacia el pavimento. Tuve que fingir estar muy nerviosa al punto de verme sedada por mi médico a los pocos minutos del interrogatorio; por suerte habían testigos abajo que lograron distinguir cómo Piotr se subía al alféizar y se lanzaba.
    
     Al pasar casi media hora abrí los ojos y vi a Dorian hablar con mi médico.
      Escuché que la mujer le decía que podía llevarme a casa con la condición de traerme a revisión cada Miércoles, yo no planeaba aceptar esos términos. Estaba ocupada y odio los hospitales, de ser por mí hace rato que me hubiese dado de alta yo misma, hacía parte del comité directivo de dicho hospital en representación de Helena desde hace un par de años.
    Dorian entró en cuanto terminó de hablar con ella.

-Nos vamos a casa-anunció.

-Mi casa.

-De hecho le sugerí a mi madre llevarte al Dakota, allí estarás cerca de ella y papá, y sus movimientos.-Cruzó los brazos-. ¿Cómo te sientes? Buena actuación, por cierto-susurró.

-Estoy bien, ¿tienes alguna noticia qué darme? ¿Algo nuevo?

-Hubo un ataque con drones en España, en las manifestaciones de anoche.-Tragué en seco, mi culpa, era mi maldita culpa-. Y una explosión en un aeropuerto en Alemania, y....

-El Daesh se lo atribuyó, la misma cantaleta de siempre. Los chivos expiatorios haciendo el trabajo que sus superiores les ordenan.

     Salí de la cama con su ayuda, luego cogió un bolso que había dejado encima de una silla, y lo abrió.

-¿Cuántos muertos en España?-pregunté, sacando la ropa.

-Trece, y veintisiete heridos-respondió-. Hay algo más.-Lo miré a la espera de lo que diría-. Sabes que la ciencia y el ocultismo es una mezcla peligrosa, una mezcla que han venido usando a diestra y siniestra. Y que este mundo es un laboratorio gigantesco para quienes usan esa mezcla, los de afuera son tan víctimas como tú y yo, tan es así que en cada esquina te encuentras a un asesino que puede ser activado en cualquier momento.

-¿Dorian?

-Siento que me observan, Amelia. Cuando venía de camino para acá entre cada parada de semáforo....

-¿Crees que se dieron cuenta de que has recuperado tu libertad? ¿Crees que ya lo notaron?

-Temo eso, pero temo más que activen a todos esos potenciales asesinos al mismo tiempo y disparen el caos que necesitan, y ahora que los has acorralado haciéndolos tomar nuevas decisiones tengo la impresión de que no tardarán en hacerlo. En esta semana que pasó se han contabilizado cinco tiroteos en diferentes estados del país. Y vienen más, estoy seguro.  

    Dorian me sacó del hospital por la puerta de enfrente, así lo pedí. Quería darle la cara a quienes han oído mis palabras y me han brindado apoyo, y a los periodistas que seguían haciéndome ver como una desequilibrada ante el público; no faltó quien preguntara si yo había asesinado a Viktor, no con esas palabras pero se entendió. Y quien aseguraba que me vio empujando a Piotr, algún idiota pagado por ellos.
   Llegamos al coche y marchamos al Dakota. 
   La muerte de Piotr me relajó.
   Así que eso quería decir mi padre con que su arrebato para con Luna esa noche había sido culpa mía, manipulé su ánimo, su ira, todo sin intención, sin ser consciente de que me había metido en su cabeza. Antes lo había hecho con dos o tres personas que terminaron matándose a los pocos días, no pensé en que yo había propiciado dichos suicidios, o los cambios bruscos en el humor-en mi presencia-de alguien que me caía mal.
   A mi alrededor, al bajar del coche, había calma. Y Dorian tenía razón, algunas personas nos miraron de forma extraña, creí que se debía a que habían estado hablando de mí en los noticiarios en días pasados.
   Subimos a nuestro piso, noté que el dolor de mis heridas había mitigado, y no era producto de los medicamentos, estos nunca tienen el efecto deseado en mí. Salvo los sedantes que me dejan fuera de juego, pero ¿hacer que el dolor cese? No, nunca.
   Dorian llevó mis cosas a mi dormitorio, me senté en el sofá del salón, miré el teléfono con ganas de llamar a Declan. Luna me preocupaba, Sahar me preocupaba, y por primera vez, el mundo me preocupaba. Posiblemente porque a Luna le importarían esas cosas, sin ser para menos, todo está revuelto y basta con ver las noticias.
   Cualquier indicio de paz cercana es sólo un efecto placebo que los medios y los gobernantes les administran a la gente para que vean y sientan lo que ellos quieren que vean y sientan. Una paz que en realidad no existe, y en contraposición una guerra en medio oriente que ellos crearon, un terrorismo que ellos crearon.Todo es un gran show, una obra de teatro donde mueren inocentes.
     
     Levanté la mirada al ver a Helena, sonrió con esa altivez que no le conocía y se sentó. Hubo un tiempo en que creí que era buena pero supongo que fue para ganarse mi confianza.

-Te ves frágil y vulnerable, bebé-dijo, no tuvo la decencia de ocultar su satisfacción-. No creí que llegaría el día en que te vería así.

-Disfrútalo mientras puedas, no será para siempre.

    Helena asintió, y rió por lo bajo.

-Piotr y Viktor muertos, ¿quién sigue en tu lista? ¿Yo? ¿Matty?

-O los dos, he considerado atarlos y torturarlos hasta el agotamiento. Mi agotamiento, cosa que dudo mucho que llegue.

   Apretó la mandíbula, su sonrisa había desaparecido.

-A esta hora tu hermana debe tener algunos problemas....

-Luna-dije de inmediato.

-No, la que se encuentra en Inglaterra, por lo que me han informado se cerraron los puentes entre este mundo y el resto. Algunos demonios quedaron de este lado, hallaron a la gemela de Luna, y no dudarán en atacar.

     Sahar, sé que es muy capaz de defenderse y que no puede morir pero eso no quita que la noticia me aterre un poco, pensar en que le hagan algo. Además Vit y la odiosa de Paloma están con ella.

-Y por Luna, ya envié a alguien, bebé....

-Maldita...

-No, no vuelvas a llamarme así. Recuerda que tú cambiaste las reglas del juego, atente a las consecuencias, bebé.

   Estaba segura de que si hacía algo le harían daño a Luna. Y Sahar se hallaba en problemas.
    Se levantó, dejándome con las ganas de estrangularla.