Spin-off

Spin-off

sábado, 8 de abril de 2017

Sol de Medianoche

Seattle, Estados Unidos
Faye

    Ayudé a Amanda a incorporarse, tenía la cara llena de suciedad y un golpe en la frente. En la mano se había hecho un corte poco profundo, se soltó de mi mano con brusquedad para evitar que siguiera revisándola por si tenía alguna otra herida que fuese grave; volvió a mirar hacia el cielo, los tres helicópteros que habían estado sobrevolando Seattle todos estos días comenzaron a caer por las calles cercanas, pero no parecía que Amanda estuviera preocupada por eso, miraba otra cosa.

-Le diré a Sahar que no vuelvo a ayudarte-comenté.

-Dime que ves lo mismo que yo-dijo, ignorando mi comentario.

   Miré hacia el punto donde ella miraba.

-¿Polvo, suciedad, fuego, personas cayendo desde ese edificio buscando salvarse pero igual consiguen la muerte en el intento?

-Observa, Faye, presta atención. Están peleando frente a tus ojos-replicó, sorprendida por lo que ella presenciaba pero yo no.

-¿No te habrás golpeado fuerte la cabeza?-le pregunté, volviendo a mirar y esta vez sí que pude ver lo que ella-. Pero, ¿qué demoni...?

   La gente a mi alrededor buscaba refugio, sus gritos se oían lejanos junto a los sonidos de las sirenas de patrullas, ambulancias, camiones de bomberos. Yo me encontraba absorta viendo cómo criaturas aladas aparecían y desaparecían ante mis ojos, enfrentándose con espada en mano.

-Elohim-susurró Amanda.

-¿Pero quiénes son los de alas negras?-pregunté cuando volvieron a aparecer y se desvanecieron tras chocar las espadas.













Amanda

    Antes de entrar al hotel escuché un sonido de metal chocando contra metal, agucé la vista hacia el lugar de donde provenía y fue entonces cuando vi a aquellas criaturas peleando en el aire al mismo tiempo que un avión se precipitaba contra el edificio de enfrente, la explosión que le siguió dejó caer escombros. Tropecé al intentar entrar al hotel y caí golpeándome la cabeza, me corté la mano con uno de los cristales que llovieron desde el mismo hotel porque el estallido fue tan estruendoso que la onda hizo que los edificios cercanos se vieran afectados también.
     Escuché la voz de Faye, me ayudó a ponerme de pie y apenas presté atención a sus palabras porque mi atención se centró en las ahora nítidas criaturas. Al principio Faye no les veía, le insistí y cuando al fin pudo verlos se asombró.

-Elohim-susurré.

-¿Pero quiénes son los de alas negras?

-Ahora entiendo-dijo en un murmullo la voz del señor Alyosha a espaldas nuestras-, han estado allí todo el tiempo.

-¿Te explicas?-dijo Faye.

   Nos cogió a mí y a Faye del brazo y nos llevó al vestíbulo donde se estaban reuniendo los huéspedes del hotel con maletas y todo. Algunos se hallaban pegados a sus móviles, revisé el mío, había señal.

-La Nigra Ordo-susurró Velkam-, creí que era un sueño pero hace unos meses un hombre se presentó ante mí diciéndome que el Tempo Spirito se acercaba. Cuando le pregunté quién era respondió que a su gente le conocían en este mundo como La Orden Oscura u Orden Negra, que eran muy pocos los que hablaban de ellos porque hay quien se ha ocupado de borrar de la historia todo lo referente a su existencia, y a la existencia de la persona a quien acompañan. Los han hecho ver como los malos.-Faye y yo nos miramos cuando dijo "la persona a quien acompañan"-. Desde ese momento, cuando "desperté", porque en serio creí que había sido un sueño, hasta hoy he tenido una sensación extraña cada vez que nombran, pienso o veo a Sahar.

-El que sea más que hija de Eloah, ese presentimiento, ¿no?-habló Faye.

   Velkam asintió.

-La existencia de una supuesta hija de Eloah no es algo conocido, y de la historia también se ha ido eliminando a Asherah, su esposa. Mikhael habló con Caín muchas veces y todas esas veces le pedía que la guiara a Sahar, que había perdido su camino.

-¿Qué camino? ¿De regreso a los Cielos?-pregunté.

-No me parece que sea ese, Mikhael fue muy cuidadoso en sus encuentros con Caín y en lo que le decía, temía de alguien-respondió Velkam.

-Tal vez de Azazel-aventuró Faye.

-O alguien más.

   Mi teléfono móvil sonó, al ver el nombre de Dorian contesté enseguida.

-¿Dónde estás?-pregunté.

-Estoy en Seattle, mis padres están aquí, te mentí al decirte que papá quería vernos en Nueva York porque si decía que estaban aquí no te irías con tu familia y vendrías conmigo a por ellos.

-Dorian, ¿en qué parte de la ciudad estás?

-¿Supiste de lo ocurrido en Nueva York?-preguntó.

-Dorian, en serio ¿dónde estás?-insistí.

-A tres cuadras del hotel Alyosha, en un condominio que sé te pertenece. Iba de camino cuando te vi bajar de una limusina, el coche se quedó sin combustible y tuve que caminar.

   Salí del hotel escuchando a Faye llamarme, la ignoré.    
-¿Estás bien?

-Sí, sí, no llegó a caerme nada encima al menos. Llegué a salvo al condominio, pero tú quédate donde estás, sólo quería asegurarme de que nada te había pasado.
   
   Colgué y salí corriendo, no pensaba dejarlo en el exterior con todo lo que pasaba. Los demás no estarían de acuerdo y sería desafiar a Sahar, pero eramos muchas las víctimas de este juego de poder, y Dorian fue una más.














Faye

  Velkam quiso ir tras ella, lo cogí del brazo e hice un gesto negativo con la cabeza.

-Déjala, sabe lo que hace. Regresará pronto.

   Nos dirigimos al elevador, Declan venía saliendo.

-¿Y Amanda?-preguntó.

-Fue a encontrarse con Dorian Carlysle-respondí, Declan pasó por mi lado como bólido-. Alquimista-llamé-, ten cuidado allí afuera, apenas hay claridad.

   Declan se marchó en el instante en que Arath y Regina Griffin entraban.

-¿Por qué a él sí le permites ir, Eminencia?-preguntó Velkam, con sorna.

-Porque tú no la harías entrar en razón, Dec sí. Es su amoooor-respondí, alargando la última palabra.

-No puedo creer que a estas alturas tengas ánimos de bromear, Faye-dijo el señor Alyosha, moviendo la cabeza de lado a lado.

   Estrechó la mano de Arath cuando estuvo cerca de nosotros.
   El guapo y alto moreno, me guiñó un ojo. Besó mis mejillas con una enorme sonrisa en la boca, Regina me abrazó sin esperarmelo.

-Que desastre hay allí afuera-dijo Rage.

     Velkam los invitó a entrar al elevador, en el camino los pusimos al tanto de lo que pasaba. Ambos escucharon en silencio.
     Los Griffin era una pareja que dieron su lealtad a Sahar años atrás, se han mantenido cercanos a la familia. Regina sobre todo, quien hizo buenas migas con mi amada; sus ojos tenían una mirada amable. Drako se equivocó, sí había una persona más a la que Sahar escuchaba y era Rage, se lo ganó con el tiempo.
    Velkam introdujo un código en la pantalla táctil al lado de las puertas, unos quince minutos más y las puertas se abrieron.
      Entramos a lo que era la estancia de ese búnker equipado con todo. Velkam lo había construido un siglo antes como previsión y por consejo de Medea, en esos momentos de lucidez, para proteger a Nina de sí mismo y de la influencia de Freyja, y Tristán, si algo llegaba a salir mal.       
-Entonces la idea es esconderse aquí mientras los nuestros sufren los estragos de la guerra-comentó Arath, moviendo el dedo en forma circular señalando el recinto-. No me parece correcto, y Euzma seguro tampoco lo verá así.

-Ella quiere que su familia esté protegida, Arath, y eso los incluye a ustedes. Si tiene qué decidir siempre será su familia más cercana, con la seguridad de sabernos a salvo podrá pensar en el resto; acaba de perder a una de sus hermanas, entiéndela-dijo Velkam, pasando su brazo por los hombros de Regina-. Di algo, preciosa Gina.

-Llama a nuestro segundo-le habló a Arath-. Que reúna a nuestros seguidores en nuestro aeropuerto personal a las afueras de Nueva York, todos deben permanecer allí hasta nuevo aviso.

    Arath sacó su teléfono móvil, y aprovechando que la señal seguía estable le marcó a quien Regina le pidió.
    Drako salió de una de las habitaciones y saludó a los Griffin con una leve sonrisa. Estaba triste el pobre Drako, había empezado a sentir algo por Luna a mí no me engañaba; me acerqué al rubio, entre él y los otros dos habían dejado a Enrique, Maura y Lucrecia en la habitación de donde había salido dejando las puertas abiertas.

-¿Maura y Enrique?-dije.

-No sé por cuánto tiempo Sahar la puso a dormir a Maura, pero Enrique despertará dentro de poco. A Lucrecia la até, por si acaso.

-Me alegra-sonreí.

    Se sentó en el sofá, hice lo mismo.
   La lámpara sobre nuestras cabezas titiló, no llegó a apagarse; Velkam y Regina hablaban en el bar que el primero incluyó en la construcción subterránea. Arath se reunió con ellos.

-La querías-susurré.

   Lo escuché sonreír a Drako.

-Respeto y cariño por la hermana de mi jefa, nada más.

-¿Debo recordarte las portadas de las revistas de hace unas semanas atrás?

    Drako resopló, sí que recordaba que ambos, fundidos en un apasionado beso, ocuparon esas portadas.

-Hablo en serio, Faye. Debía cuidarla, ese era mi deber y fallé en él.

-Manipularon la memoria hasta de Caín, si Caín no se salvó de eso ¿cómo ibas a poder tú? Se la llevaron del apartamento, nadie supo nada hasta que la presentaron en esa depravada fiesta.-Puse mi mano en su hombro y lo apreté un poco-. Nadie te culpará si admites lo obvio: la querías.

-Hubiese preferido ser yo.-Sus ojos se inundaron en lágrimas, lo abracé.

     Drako y yo no teníamos una buena relación, pero los años de conocernos podían más que cualquier relación inestable.
     



















Reino Unido
Sahar

    Percibí en Amara una sed de sangre controlada. 
   La joven mujer de mirada clara era de fiar, sabía que la buscaban para enjuiciarla por crímenes contra los Elohim, pero no sentí que la culpa la embargara. Confié en su palabra y estuve de acuerdo con poner la sobrevivencia de mi familia primero porque era lo que estaba pensando hacer, primero Faye, primero mi familia.
    Otra vez me vi separada de mi amada, crucé el umbral que abrí y salté de regreso a Reino Unido, justo en la sala de estancia donde Vadhir se encontraba hablando con Paloma Strauss, ésta estaba de espaldas a mí.

-Sahar-dijo Vadhir, levantándose del sofá al verme.

-Hola hermano-saludé.
-¿Cómo llegaste aquí?-preguntó.

-No importa, necesito que vengan conmigo. ¿Dónde está Vit?

-La acabo de acostar-respondió Paloma-. ¿Qué está pasando allá afuera?

-Lo que tenía que pasar: la gente intenta defenderse-le contesté, no estaba muy convencida de mis propias palabras, faltaba algo-. Y Luna.....

-¿Qué pasó con Luna?

-Fue asesinada-dije sin dudar o pensar en cómo debía dar esa noticia. Faye diría que carezco de tacto-. Trae a Vit-le pedí a Vadhir quien se acercó a Paloma para reconfortarla, las piernas le habían fallado y cayó sentada en el sofá.

-¡Sahar!-escuché exclamar a la pequeña, me di la vuelta y corrió hacia mí desde la entrada a la sala de estancia. Se abrazó a mis piernas, giré la cara buscando ayuda en alguno de los otros dos para que me la quitara, tratar con niños no se me daba bien-. Esta casa es muy linda, ¿sabías?-dijo la pequeña rubia, Vadhir la cargó.

   La casa de seguridad se encontraba en medio de un bosque, pero en vista de cómo estaban las cosas no había lugar seguro salvo estando todos juntos.

-Lo sé, Vit-sonreí-. Paloma, ¿puedes empacarle algunas cosas? Nos vamos a Seattle.

    La señorita Strauss secó sus lágrimas con disimulo y se perdió fuera de la sala de estancia.

-Supe por el noticiario que en Nueva York se presentaron explosiones en varios edificios, y en Seattle hay disturbios, ¿qué vamos a hacer allá?-dijo Vadhir, poniendo a Vit en el suelo, ésta se arregló su bata rosa y fue a sentarse en el sofá-. Y lo de Luna, ¿cómo pasó?-susurró.

-Azazel, Rey Grigori ha estado detrás de mí, quiere mi inmortalidad. Una de sus hijas mató a Luna enfrente de Amelia, el mismo Azazel obligó a nuestra hermana mayor a beber su sangre y luego la de Luna....-le informé en susurros también.
    Pasados unos minutos, después de decirle todo lo que sabía hasta ahora, nos sentamos en el sofá. Él veía cómo Vit observaba el fuego en la chimenea, sentada en el suelo, y Paloma, que ya había regresado con una maleta rodante, se hallaba en un sillón cercano haciendo un gran esfuerzo por no llorar para que Vit no preguntara.
    Khal se asomó en la estancia.

-Qué gusto verte, ven conmigo-le dije, poniéndome de pie-. Regresaré por ustedes en un momento-susurré, mirando a mi hermano y a Paloma.

    Abrí el umbral concentrándome en Nina y en Erza, invité al enorme Khal a que entrara. Dudó pero su confianza en mí era ciega, saltó dentro, yo fui detrás; aparecimos en medio de un campo de batalla, en eso se había convertido Londres a esa hora.
    Encontré a Nina en medio de la oscura noche, protegiendo a unas personas de un ataque militar.
    La policía tenía barricadas, algunos atacaban a las personas, en otros la duda predominaba.
    Khal me siguió, tenía que llegar a Nina.

-¿Dónde está Erza?-le pregunté a mi hija, al alcanzarla.

-Llevó a algunos Assassins para hacerle frente a los militares, y el Príncipe Grigori derribó dos helicópteros, pero ¿tú por qué has regresado? Hola Khal-saludó Nina.

-Señorita-contestó Khal, respetuoso.

-Regresé por ustedes, tienen que venir conmigo.

-No podemos dejar a esta gente sola, Sahar, si hay algo que aprendí de ti es que sabes cómo separar los sentimientos del deber, y a veces cómo combinarlos. Ésta gente....

-Ésta gente no es mi familia-repliqué, interrumpiéndola-. Una de mis hermanas murió por estar vinculada a mí en formas que no tienes idea, Amelia estuvo a punto de perder la vida, y cuando Azazel vea que no consiguió lo que quiere vendrá a por ti porque sabe que no le será tan fácil capturarme. Y tú eres mi hija, Nina, sangre de mi sangre, carne de mi carne, no le bastará con que le diga que de ti tampoco conseguirá nada. Te hará lo mismo que le hicieron a Luna-dije, bajando la voz cuyo tono se fue haciendo cada vez más triste.

-Madre.....

    Erza le rompió el cuello antes de que pudiera decir nada, Khal se apresuró a cargar a mi hija, evitando que cayera al suelo.

-Llévatela, yo me encargaré de todo aquí-dijo.

-Erza, vine por ambas.

-Nina tiene razón en que no podemos dejarlos solos, te pido permiso para quedarme a resguardar a cuántos pueda, recuperar este sitio. Dame tiempo, Euzma, por favor-suplicó la morena.

-Khal-dije.

-Sé por qué me trajiste, Euzma-sonrió él. Khal, que todo el tiempo muestra seriedad, había sonreído-. Cuando vuelva a ver a su Dekstra estará en una pieza.

-Esa expresión me confunde.-Erza se rió al escuchar mis palabras.

-Estaré bien, Sahar, te lo prometo-me aseguró.

   El umbral se abrió cuando rasgué el aire, Khal entró con Nina y la depositó en el sofá de la estancia.

-Tengan cuidado-dijo Erza.

-Y tú-susurré-. Cuando volvamos a encontrarnos quiero verte tal cual te dejo ahora, no pasará mucho tiempo, es una promesa, Erza.

   Khal volvió y yo salté dentro del umbral de regreso a la sala de estar.

-Vadhir, carga a Nina, nos vamos.      
















Seattle, Estados Unidos
Faye

    Vadhir fue el primero en entrar por el portal que se abrió en la sala del búnker, llamando la atención de los Griffin y de Velkam que fue hasta el rubio quien llevaba en brazos a Nina. Drako y yo rompimos el abrazo, le hicimos sitio en el sofá para que la acostara.
     Baby Amanda corrió a mis brazos tan pronto estuvo de este lado, la cargué y sentí su fuerte abrazo, bastante fuerte para sus pequeños bracitos. Paloma me saludó con la mano, tímidamente, miré a Sahar quien ya había pasado, asintió respondiendo así a mi pregunta. Paloma ya sabía que Luna había muerto.
    Ellas fueron muy amigas, del tiempo que pasé observando a Luna por órdenes de Caín llegué a ver la cercanía entre ambas. A la Avecilla-como la llamaba Sahar-, Luna le caía mejor que Amanda, las dos hermanas estuvieron con Sebastian Strauss, hermano de Paloma, en momentos diferentes de la vida de los tres. Luna tuvo un corto tiempo al lado de aquél hombre, y por consiguiente con Paloma, pero fue suficiente para dejar marca. Lo sé por experiencia.

-¿Estás bien, Faye?-preguntó Vit, llamando mi atención. Me había distraído viendo a Sahar saludar a Rage y a Arath, ella también me miró mientras hablaba con la pareja.
-Sí, dulzura-respondí-. ¿Cómo has estado tú?

-Vad y mi tita no me quieren decir qué pasa, pero sé que pasa algo-dijo, haciendo pucheros-. ¿Qué tiene ella?-señaló con su dedito a Nina.

-Se sintió malita.

-¿Tiene pupa?

-Una poquita-sonreí-. Pero estará bien prontito.

-Vaaale-alargó la palabra-. Sahar hizo magia, ¿viste?-me dijo en confidencia al oído.

-Sí-le susurré.

-¿Qué tanto se secretean?-preguntó Sahar, Vit se abrazó más a mí y le sonrió.

-Vit me decía que hiciste magia-respondí-. Le agradas a Baby Amanda-dije, viendo cómo Vit se iba a sentar en el regazo de Paloma cuando la puse en el suelo-. ¿Qué tiene Nina?

-Erza le rompió el cuello, era la única forma en que podía traerla porque no quería venir-explicó-. Erza sí se quedó, quería ayudar a la gente.-Cruzó los brazos-. ¿Crees que está bien que nos escondamos?

-Nunca te cuestionas, en todo momento muestras seguridad en las medidas que tomas por el bien de todos-dije, acariciando su mejilla-. No nos escondemos, Vida, estás velando por la seguridad de tus seres queridos, cualquiera en tu lugar haría lo mismo. Y más después de lo que pasó con Luna; no quieres perder a nadie más, yo tampoco.-Vi a la pequeña rubia charlando con Paloma, días atrás antes de separarnos tuve una visión donde Sahar y yo estábamos con Vit, y ésta ya estaba más grande. ¿Y si eramos las únicas que sobrevivíamos?

-¿Faye? ¿Qué tienes?

   Sonreí y negué con la cabeza.

-Te lo comento luego-respondí. Ella estuvo de acuerdo y buscó con la mirada a alguien, intuí que era a Amanda-. Recibió una llamada de Dorian Carlysle, salió corriendo, Dec fue tras ella.

-¿Por qué fue con Dorian? Ese hombre ha de estar acompañado de sus sádicos padres, además allí afuera todo es un desastre.

-Vamos a buscarla-dije.

-No puedo volver a usar el salto, ya lo he hecho varias veces este día y no estoy segura de las consecuencias que pueda tener-habló, sintiendo la impotencia de verse limitada, aunque no tuviera dichos límites. De eso muchos estábamos seguros pero también es cierto que podía ponernos en riesgo por la inexistencia de dichos límites; ella había aprendido a ser responsable con las habilidades que tenía.

-Está a unas cuadras del hotel, en un condominio de su propiedad-intervino Velkam-. La escuché hablar con Dorian-agregó.

-Me alegra que tu audición vampírica nos sirva de mucho, Alyosha-dije.

-Evita que provoque otro terremoto, Vesper-me siguió el juego, señalando a Sahar-. Ve a por tu hermana-le dijo a ésta.

     Regina y Arath se nos unieron cuando entramos al elevador. Ninguna de las dos dijimos nada en oposición a la decisión de acompañarnos tomada por la pareja.


















Amanda

    Llamé al elevador cuando llegué al condominio, Declan entró detrás de mí, creí que intentaría convencerme de volver al hotel. Pero ni siquiera habló.
   Este edificio era de mi propiedad, yo lo compré cuando supe que Sahar frecuentaba Seattle, justo después de los problemas que tuvieron con Velkam Alyosha cuando éste no era dueño de sus actos. Todo fue obra de Azazel.
    Declan salió primero al abrirse las puertas, encontramos un cuerpo en el suelo nada más entrar al apartamento.

-¿Y éste de dónde salió?-preguntó Dec, acuclillándose y revisando los bolsillos del saco del hombre-. No puede ser-musitó.
-Es Matty-susurré, situándome a su lado. Había envejecido demás, su antes negro cabello ahora era blanco, su piel estaba reseca, y el rostro rejuvenecido del que gozó después de volverse Blood Drynka gracias a la sangre de Luna, se había tornado calaverico-. Esto le va a pasar a Lucrecia en cuestión de días-dije-. Sahar tenía razón, mueren debido a que la magia de sangre en Luna no era tan fuerte. Era un veneno, los convierte, pero termina matándolos.

-Tienes de esa sangre en tu sistema-dijo Declan, alarmado.

-No me hará nada, porque no me convertiré-repliqué.

-Si murieras....

-No moriré, Dec-sonreí un poco. Besó mi frente-. Debes estar enfadado conmigo por venir apenas Dorian me llamó.

-Un poco, pero me parece que te ves reflejada en él, ¿me equivoco?

-Él no sabía lo que hacía, sus padres le hicieron mucho daño a él y a su hermana, y Dorian ni siquiera era consciente; quería arreglar las cosas, hacer algo bueno porque no pudo hacerlo por la verdadera Amanda.

     Mi teléfono repicó, me levanté cogiendo la llamada, era un número desconocido pero la voz fue inconfundible.
-Dorian, estoy en el condominio, si te pasaste de bando de nuevo y esto es una maldita trampa, no habrá lugar donde puedas esconderte-le amenacé.

-No he sido yo quien te ha llamado antes, fue mi madre. ¡Sal de allí ahora, Amelia!-apremió.

-¿Cómo es que tu madre pudo imitar tu voz tan bien?

-Hubo un ritual hace un par de años, el cuerpo de mi madre tiene un huésped demoníaco. Vete de allí, Amelia.

    Con razón tenía ese malestar al tenerla cerca, la sensación de que no era humana. Miré a Dec por encima de mi hombro. 

-¿Dónde estás ahora?

-Abajo ayudando a unas personas heridas por los escombros; llegué a reunirme con ellos, pero al ver el estado en el que se encontraba mi padre salí de allí. Cuando quise llamarte no tenía el móvil, luego la vi salir a mi madre hablando por teléfono, intenté quitárselo, sus escoltas lo impidieron. Me golpearon y me dejaron en la calle entre la gente. Ella enviará a alguien, estoy seguro.

-Cuando llamaste antes dijiste cosas que.....


-Buscó en mi mente, así supo qué decir, créeme por favor.

    Colgué y cogí una botella de vino que se habían dejado en la mesada de la cocina cerca de las escaleras. Miré a Dec, estaba de espaldas a mí leyendo un papel.

-¿Dónde se metió?-preguntó, doblando el papel-. Nos tendió una tramp.....-No lo dejé terminar, de un golpe en la cabeza con la botella lo dejé inconsciente.
-Lo siento, Declan-susurré, dejando caer la botella. 

   Lo arrastré por las piernas hasta detrás de la mesada, busqué en su cinto el arma que solía llevar, tenía una al frente y una en la parte trasera, examiné la carga de las dos. Una tenía balas normales y la otra balas de madera y dardos con verbena, especial para Blood Drynka's. Escuché el sonido del elevador al ser llamado, me guardé las dos armas en los mismos lugares en que él las había llevado.
   Esperé unos minutos cerca de las puertas del aparato, se abrieron al poco tiempo y de él salió una joven mujer a la que puse contra la pared. 
-¿Quién eres?-le pregunté, ella sonrió.

-Vaya, Helena tenía razón en que vendrías sola, que valiente eres-comentó. Le quité el arma que llevaba en el cinto y le apunté-. ¿Sabes usar eso, Amanda?-se burló.
-¿Quieres que probemos?-pregunté, cargándola y disparando a sus pies. La desconocida dio un salto-. ¿Quién coño eres tú?

-Anya, escolta de tu madre, a mí sólo me han pagado para venir a por ti-sonrió, pasando su mano derecha por su castaño cabello. Se arregló la chaqueta y continuó-. Helena te quiere muerta, sería una pérdida de tiempo intentar convencerte de otra cosa.
-¿Y tú crees que me dejaré matar así como así, no?-sonreí, acercándome con el arma en alto-. No pueden hacer su trabajo sucio, tienen que enviar esbirros.-La mujer rió-. ¿Por qué creo que me estás mintiendo?-pregunté. Ella chascó la lengua, sí estaba jugando conmigo-. Eras escolta de Helena Carlysle, te recuerdo sí, pero pienso que el ente que estaba en Helena cambió de cuerpo.-Rodó los ojos-. Por eso te fuiste de aquí después de citarme, el cuerpo de Helena no aguantaría mucho más, necesitabas carne más joven. Y ya tenías a tu próxima vasija, mantuviste a esa chica cerca de Helena siempre.

-Bueno, te admiro, Amy. Te admiro sobremanera-dijo, aplaudiendo-. Deja me presento: Bietka, Marquesa de este Infierno, digo, Assiah-sonrió.

-Tú no estás con Azazel-susurré.

-No-respondió, quitándome el arma de un manotazo.

   Arremetió contra mí en cuanto el arma cayó al suelo, la golpeé en la cara y saqué las dos armas que antes le había quitado a Dec. Disparé la de las balas normales, pero no terminaba de caer, apunté a su cabeza, y descargué las dos últimas balas que quedaban.
    Se desplomó en el suelo.
   Lancé la pistola a un lado y tomé aire, mirando el cuerpo de camino a la cocina. Si no le servía a Azazel entonces estaba a las órdenes de Luzbel, ¿por qué mierda Caín se reunió con su padre en un bar a sabiendas que no es de fiar? Esa Amara tampoco me inspiraba confianza.
    Escuché las puertas del elevador abrirse, Dorian salió y me abrazó al verme sentada en el suelo antes de llegar a la mesada para ver a Dec, me encontraba agotada y dolorida.

-Estás lastimada-dijo.

-Estoy bien-susurré-. Ayúdame a....

-Las ventajas de un cuerpo más joven-dijo la mujer de pie a espaldas de Dorian, levantó el arma que llevaba antes y que yo le había arrebatado-, es que sano más rápido.  
   Disparó, y Dorian se interpuso entre la bala y yo. Unos pasos que se oyeron cerca de la puerta obligaron a la mujer a entrar en el elevador, yo me había distraído con Dorian, intentaba cubrir con mis manos la herida que le había hecho la mujer en el abdomen; la sangre salía a borbotones.
-Dorian...-susurré. Él empezó a girarse despacio-. No deberías moverte, vas a estar bien.
-Llevas quince años mintiéndole al mundo, y hoy se te ocurre ser mala en ello-bromeó.

-Serás idiota-reí-. Alguien viene, y quien sea la hizo huir-dije, mirando hacia la puerta.

-Lamento lo de Luna-dijo él a media voz-. Lo.... lo siento en serio, Amelia. Yo no quería....

-Lo sé, pero no hables ya, te pondrás bien.

-Me hubiese gustado ser un mejor hermano para Amanda, que ella lo supiera.
-Ella lo sabía, Dorian, me lo dijo. Creo que no te mencioné que le prometí cuidarte y liberarte de las ataduras de tu familia, intenté hacerlo cuando eras niño, pero no me lo permitías, no pude llegar a ti; si tan sólo hubiese sabido lo que te habían hecho, debí suponer que el mismo mal que le hicieron a tu hermana, y que le hicieron al mundo, te lo hicieron a ti. Pero estaba cegada en mi propia vendetta y en cuidar de Luna, que te dejé de lado.

   Dorian movió la cabeza de lado a lado en señal de una respuesta negativa a lo que dije, no estaba de acuerdo. 
    La puerta se abrió, Regina Griffin entró seguida de Sahar y Faye.
-Amelia-musitó Sahar.

-Ayúdalo-pedí.

   Las tres se acercaron.

-Gracias por ser, por estar pese a lo que hice, Amelia-susurró Dorian-. En mis momentos de lucidez veía el sol al verte, fuiste una luz en estos últimos días, en mi oscuridad...porque las luces se apagaron con la muerte de Amanda..... Me alegra que seas el último rostro que mis ojos ven....

    Su voz se apagó hasta convertirse en nada, mis lágrimas cayeron en su rostro. 
    Sahar se agachó y le susurró algo al oído, luego besó su frente.
    Busqué en Regina y en Faye algo que me dijera que ellas sabían por qué mi hermana procedió a eso pero ninguna sabía, se encogieron de hombros negando con la cabeza.
-Debiste dejarme ayudar-soltó Declan, frotándose la cabeza y cogiendo el arma especial para Blood Drynka's-. Ese golpe en la cabeza.....

-Sé por qué lo hice, si intervenías habría pasado esto de igual forma, y no sería uno el cadáver, tú estarías aquí también. Comienzo a entender que la suerte que tengo de no morir cuando debería tiene su precio, es una maldición, si no me voy yo se va alguien más y esta noche habrían sido dos vidas más por la mía; primero Luna y ahora él-dije, enfadada por lo que me tocaba cada vez que evadía la muerte-. Dorian no tenía que subir, no tenía por qué morir esta noche.

-Amelia, tenemos que volver al hotel-dijo Sahar.

-¡Podías haberlo salvado!-exclamé.
    Recordé uno de los pocos momentos en que vi a Dorian sonreír con sinceridad, aunque hasta ahora no noté el vacío en su mirada. Helena nos acompañaba, ese día Matty no estaría en su anual evento de Acción de Gracias; no era el evento en sí lo que importaba del recuerdo, sino el rostro de Dorian y su mirada en la mía. ¿Qué estaría pensando? ¿Acaso en su verdadera hermana? ¿Deseando que estuviese allí? ¿O estaba viendo el sol en mí, ese pequeño vestigio de luz que otros veían y que yo no podía?

-Pudiste salvarlo, y no lo hiciste-susurré-. Como a Luna. 





viernes, 7 de abril de 2017

Sobrevivir

 
Seattle, Estados Unidos
Faye

    Lo había logrado, Sahar lo había logrado. Encontró una forma de
trasladarse sin necesidad de orbitar, fue una sorpresa ver a Amanda, Dec, Enrique, Maura y Drako entrar a la estancia desde una fisura que se abrió sin saber cómo, hasta que apareció ella de última. No esperé un segundo más y la abracé, la besé, y volví a abrazarla feliz pese a las circunstancias.
   Lejanas se escuchaban las voces de los que estaban allí, yo sólo la miraba a ella y ella a mí, la sonrisa en sus labios llegó a sus ojos. Pero sabía del dolor y tristeza que sentía por la terrible pérdida de su hermana; intercambiamos información sobre Azazel, Sahar le comunicó a Velkam que Nina estuvo con ella en Londres y que había decidido quedarse con Erza a ayudar, Velkam se preocupó pero no dijo nada. Y a Sahar no le hizo mucha gracia escuchar que Amshel era hijo del Rey Grigori.

-Sus hermanas traicionaron nuestra confianza, ¿por qué deberíamos confiar en su palabra?-dijo, despectivamente. Amshel se acercó a ella-. Tu hermana menor asesinó de una puñalada a mi hermana menor, ¿cómo debo proceder, Amshel de la Casa de Eloah?-le preguntó Sahar, con serenidad-. ¿Debo quedarme de brazos cruzados? Ilumíname.

   La mirada de súplica en los azules ojos del Elohim llegó a tocarme y me compadecí por un momento de él.
-Estás en tu derecho de proceder como mejor te parezca-respondió. Desvié la mirada hacia Declan y Amanda, el hombre la tenía abrazada y ella estaba bastante afectada como lo estaban Maura y Enrique, y, cerca del ventanal que daba al balcón, Drako-. No justifico las acciones de ninguna de las dos, ni justifico a mi padre. Él me quitó a mi abuelo, a mi tío, destruyó a mi familia; el único favor que te pido es que, cuando llegue el momento en que vengues a Luna Giraldo, me dejes a mí enfrentar a Ivel, necesito saber que estoy equivocado, que ella no es como Azazel. Que su decisión de quedarse a su lado tiene un motivo, dame esa oportunidad.

-No quita que mató a Luna-intervino Amanda.

-Y pueden tomar represalias, no les pido que la dejen vivir, quiero escuchar de su boca el por qué apoyó a mi padre. Necesito saber sus razones, ella fue la primera en dar un paso al frente cuando padre nos habló de su proyecto para restablecer el orden en Assiah, ¿en qué estaba pensando cuando lo hizo? ¿Por qué? No dejo de pensar en que lo hizo para detener a papá desde dentro, actuar de infiltrada junto con Azana, pero el que haya asesinado a vuestra hermana me confunde.

-¿No te basta con saber que tu padre quiere corroborar si por medio de la sangre de Luna puede adquirir la inmortalidad que Sahar tiene?-preguntó Amanda-. Me obligó a beber su sangre, y después la sangre de mi hermana, ¿no te basta eso?-Sus ojos se llenaron de lágrimas que no tardaron en caer por sus mejillas, que limpió con violencia-. Iba a matarme, pero como no lo consiguió se la llevó a ella, ahora mismo Azazel debe estar dando la sangre de Luna a alguno de sus esbirros, porque está velando por la "supervivencia" de los Elohim, conseguir la verdadera inmortalidad y "traer paz al mundo por toda la eternidad". A todos los mundos. Tus hermanitas comparten ese ideal, tus hermanitas quieren.....

-No hables de lo que no sabes, no supongas. Porque igual que tú luchaste por proteger a Luna Giraldo, Azana y yo hemos luchado por cuidar de Ivel.....

-¿Y cómo les fue con eso teniendo al enemigo en casa?

    Ni Sahar ni nadie hacía nada por detener aquella discusión, entrelacé mi mano con la de ella para que el estrés en el ambiente no le afectara.

-Yo sospechaba de él pero no tenía cómo probarlo-dijo Amshel-. Se supone que había cambiado, ¿sabes lo duro que es tener que sospechar de tu propio padre? No lo sabes, por supuesto que no. Pero entiende, ambos haríamos lo que fuera por quienes amamos, Ivel haría lo que fuera por quien ama, tú lo has hecho.....

-La diferencia es que yo jamás maté a una persona inocente, mis víctimas eran bastardos que nos hicieron daño a Luna y a mí, y que continuaron haciéndoselo a otra gente. Luna nunca le hizo daño a nadie, y tu hermana la mató a sangre fría.
    
      Amshel le dio la espalda a Amanda, no tenía cómo dar réplica.
    Unos pasos rompieron el silencio que se instaló después de que la discusión entre Amshel y Amanda vio su fin. Lucrecia, a quien Velkam había movido al piso de arriba tras el terremoto, había despertado.

-¿Tenemos fiesta y nadie tuvo la decencia de levantarme?-preguntó, sonriendo sin reparar aún en la presencia de su hermano. Al verlo se puso seria de repente-. Maura, Enrique, tienen cara de funeral.

-Tú....-dijo Enrique con los dientes apretados.

   No podía dirigirse o ver el rostro de su hermana la matriarca de su familia materna, la mujer que no metió sus manos por defender a Luna de Matthew Carlysle y el resto. No podía, fue Sahar quien arremetió contra ella, se había soltado de mi mano y con la misma velocidad de un Blood Drynka la cogió del cuello y la pegó de la pared.

-Suél...ta...me...-dijo Lucrecia con dificultad.

-Sahar....-empezó a decir Enrique.

-¡No!-exclamó ella, mirándolo sin soltar a Lucrecia-. ¿Conocen eso que suelen decir que cuando estás por morir ves toda tu vida pasar frente a tus ojos?-preguntó, manteniendo a la rubia cogida del cuello y pegada a la pared-. He visto los recuerdos de Luna poco antes de dejar salir su último aliento, sus recuerdos felices, fue todo muy rápido que ni tiempo dio a que me acostumbrara y atesorara esos momentos. Para cuando acabó sólo quedaron flashazos de los recuerdos malos, sus últimos días de vida, sus últimos minutos de vida. No les presté atención hasta ahora que la veo a ella, y siento su suciedad, su inmoralidad.-Apretó más el cuello de Lucrecia-. Estuvo allí cuando abusaron de Luna, no hizo nada conociendo tu parentesco con el de ella-dijo, dirigiéndose a Enrique-. Pudiste detenerlos-le habló a Lucrecia-, Luna y tú tienen un hermano en común y por él, por el amor que sentiste alguna vez por él, pudiste pararlos y no lo hiciste.

    La conocía muy bien, el hecho de apretar el puño de su otra mano era una señal para mí de que Sahar estaba sacando fuerzas para no descontrolarse del todo y provocar un desastre como el de hace rato.

-Suéltala, Vida-le susurré al oído al acercarme-. Si vas a ejecutarla tú misma deja que al menos Enrique se despida, creo que tiene derecho, ¿no te parece?-Sahar aflojó el agarre en el cuello de la joven mujer-. Hay cosas que Enrique ignora sobre la historia de Lucrecia-dije, observando al mayor de los Zarasúa.

   








Sahar

    La voz de Faye me calmó y terminé por liberar a Lucrecia, irrumpiendo en su mente, viendo en sus recuerdos y haciéndola gritar. Lucrecia cayó de rodillas mientras yo profanaba cada una de sus memorias, su mente era un hervidero de recuerdos dolorosos, confusos, y muy pocos los que eran felices, esos los mantenía en lo más profundo; su mente estaba fragmentada, obra de los abusos cometidos por su familia y miembros de la Sociedad Secreta a la que pertenecían.
    No me gusta invadir la mente de la gente, me enseñaron a respetar la intimidad de las personas, pero en los últimos años aprendí lo que era ser curiosa y las palabras de Faye despertaron mi curiosidad.
   Habían dos recuerdos a los que Lucrecia se aferraba con fuerza, uno de ellos era de su niñez junto a Enrique, sentí el amor en ella. Debió ser antes de entregarse, por ese mismo amor, a su familia como matriarca y así evitar que Enrique pasara por lo que ella, inocente en ese momento, había descubierto.
      El segundo era el de su boda, un evento en la clandestinidad, porque Lucrecia llegó a enamorarse por primera y única vez a los veintiún años. Y amó cuando tenía asumido que no podía hacerlo, que había abandonado los sentimientos hace tiempo; miré a Enrique entrando a su mente y haciéndole ver lo que yo estaba viendo, nadie más se movía
    Lucrecia fue descubierta, y obligada a usar a su marido como víctima en un ritual de sangre con el que buscaban volver a fragmentar su mente. Asesinar a alguien a quien amas, persona o mascota, era una forma de regresar a las víctimas a su programación inicial, en el caso de Lucrecia ser deshumanizada como debía ser una de las trece cabezas de la Élite a la que pertenecía.
    Enrique la abrazó cuando rompí el lazo entre nuestras mentes, y liberé a Lucrecia. La rubia correspondió entre lágrimas al abrazo de su hermano.
    Cogí a Faye de la mano y subimos las escaleras a nuestra habitación, en el camino escuché a Declan decirle a Amanda y a Maura sobre prepararles algo para que comieran. Ambas respondieron que no tenían hambre y él les insistió, así como Enrique.

-Nadie nace siendo malo-susurré, abriendo la puerta del dormitorio. Tenía una extraña sensación, un presentimiento que dejé de lado y seguí hablando-. Ella terminó cogiéndole gusto a lo que hacían.

-Entraste en su mente, y le mostraste su historia a Enrique. ¿Sí se sacrificó por él?

-¿Cómo es que sabes que lo hizo?-pregunté, viéndola cerrar la puerta.
-Amshel lo dijo, incluso iban a trasladar el alma de uno de sus antecesores a su cuerpo por medio de urushdaur, pero él lo evitó. Dijo que Lucrecia era una niña cuando pasó.-Me quité el abrigo, ella fue al cuarto de baño, conocía mis intenciones de meterme a la ducha-. ¿Preparo la bañera o usarás la regadera?

-Lo que sea pero contigo-respondí, la escuché reír-. Me siento intranquila-dije, quitándome lo zapatos-. Dejé a Nina en Londres con Erza, las cosas no están bien por allá pero insistió en quedarse-añadí, porque no era eso lo que me tenía intranquila, era algo más.

-¿No confías en las capacidades de liderazgo de tu hija?-preguntó, acercándose.

-Mucho-sonreí.

-Es igual a ti y a su padre, quien quedó preocupado por cierto.-Me quitó la blusa, y luego se volvió para regresar al baño.

-Él sabe lo terca que es Nina a veces.

-¿Ves? Clavadita a ustedes-la escuché reír.

   Me desnudé del todo y entré encontrándola quitándose el jersey. La ayudé con el resto de la ropa, y nos metimos a la bañera, ella se sentó detrás de mí.
    Besó mi hombro izquierdo tras recogerme el pelo con una pinza.

-Ha sido el día más largo de la historia-comenté.

-Y lo que falta-susurró-. Tres días, Azazel nos da tres días para rendirnos, es un imbécil si piensa que aceptaremos sus términos y su reinado.

    Apoyé mi cabeza en su hombro, ella bajó el rostro y besó mis labios, casto roce al principio que se convirtió en necesitado cuando su lengua rozó la mía muy quedo sin segundas intenciones, pero la tensión entre ambas era inmensa. Gemí contra su boca al sentir el pellizco de sus dedos en mi pezón derecho.

-No empieces algo que no terminaremos-sonreí.

-¿Por qué no terminarlo?-preguntó. Su mano bajó por mi abdomen hasta llegar a mi sexo, cogí un poco de espuma y se la lancé a la cara, rió sacando su mano-. ¡Oye!

-Porque quiero escucharte gritar mi nombre, me gusta lo ruidosa que eres y hay gente abajo, preocupada por la situación.

-¿Desde cuando eres tan pudorosa?-preguntó, riendo.

   










Faye  

    Su expresión cambió drásticamente. Cogí la esponja y empecé a pasarla por su espalda.

-Desde que mi hermana murió-respondió al fin.

-Lo siento, Mi Amor-susurré. Ella posó su mano en mi nuca y giró un poco su rostro capturando mis labios con los suyos; sus besos nunca me dejaban indiferente, la posesión con la que sus labios me rozaban, de su lengua dentro de mi boca, explorando, acariciando mi lengua-. Sahar....-gemí-. No empieces algo que no terminaremos.

  Se mordió el labio inferior escondiendo su maliciosa sonrisa, sus ojos felinos volvían a la normalidad.

-Tu proyección astral fue perfecta, Vesper-dijo, orgullosa.

-Se supone que eres un punto ciego, pero te vi, yo pude verte-comenté, reflexiva. Hasta ahora no había reparado en ello.

-No existe tiempo ni espacio que nos separe. Me encontrarás y te encontraré, siempre hallaremos la forma de volver a la otra.

   Sonreí, rodeándola con mis brazos.

-¿Luna era tu alma?-inquirí.

-Sí, pero de alguna forma terminó convirtiéndose en una persona independiente de mí y con alma propia, creo que al ser una parte de mí inconscientemente pudo hacerlo.

-¿Cómo quedas tú entonces?

-Ya te dije, estoy en tus manos desde hace tiempo, separarla de mí no sirvió de nada porque ya te había entregado todo; construí una hermana a partir de una parte de mi alma, la otra mitad estaba vinculada al amor de mi vida, y regresó a mí contigo.

-¿Te he dicho lo mucho que te amo?

-Me lo demuestras que es mucho mejor-sonrió.

   Mientras nos vestíamos le conté lo que su padre me hizo, frunció el ceño enfadada al saber que me había puesto a revivir los acontecimientos que tuvieron lugar en esta ciudad hace nueve años.

-Hablaré con él cuando regrese de dónde quiera que haya ido-refunfuñó.

-Yo soy quien no lo ha superado, las cicatrices están muy frescas, como si hubiese sido ayer-suspiré. Me miré en el espejo, ella me cogió de la mano y me hizo mirarla, no necesitó decir nada, su mirada me hablaba en silencio y su abrazo me hizo sentir segura.

-Una vez te dije que llevaría tiempo sanar, estos años has sido valiente, fuerte, y lo has ido superando.-Se apartó y puso sus manos en mis mejillas-. Tú no lo ves, pero yo sí, desde mi perspectiva tus ojos han brillado más, he visto la felicidad en ellos.

-Sólo cuando te ven-sonreí.

-Y cuando no me ven, no te miento, Vesper. Ser feliz depende de ti, el sanar está en tus manos y lo estabas consiguiendo, no permitiré que vuelvas a caer cuando ya estabas avanzando. Nadie va a arrebatarte esa sonrisa que ahora veo y brilla en tus verdes ojos.

   Besé la comisura de sus labios. Y me senté al borde de la cama atrayéndola para sentarla en mi regazo.

-Ahora entiendo por qué congenié con Luna-comenté, dejando que Sahar me pusiera el colgante-. No digo que no fuera agradable por sí sola, pero en el fondo eras tú. Aunque he de decir que sus personalidades sí que eran diferentes-sonreí. Sahar acariciaba mi cabello.

-Luna era una mejor versión de mí-dijo ella.

-No es cierto, ese privilegio es mío-repliqué, frunciendo el ceño-. El de conocer a la mejor versión de ti-añadí, relajando la expresión.

   Ella se puso de pie, suspiró.

-Hay algo que no me estás diciendo-susurré.

-Le dije a Velkam que Nina se quedó con Erza y con un antiguo compañero de armas, pero no mencioné quién era.-Me paré frente a ella-. Es un Príncipe Grigori que, con la muerte de Mikhael, fue liberado del abismo, Faye. 
-¿Un Grigori? ¿Como Azazel? ¿Y confiaste en él así nada más?

-Faye....

-Por algo era un prisionero, Sahar.

-¿Podrías escucharme, por favor? Lo que te diré te hará caer de espaldas.-Esperé su revelación-. Me dijo que yo existí antes que la tierra misma, que yo fui hija de Eloah, Azazel me hizo algo.....

-Espera, ¿qué?-Caminé hasta la cama y volví a sentarme.

-Sí, yo estoy igual.

   El apodo con el que Velkam la llamaba: Bishamonten. Para él no sería una sorpresa, él siempre ha sabido que Sahar era algo superior.

-Velkam lo sabe-susurré-. O lo presentía.

-En el pasado me hablaba mucho de los Grigori, de mitos, de religión.-Se arrodilló, abrí mis piernas y ella me rodeó las caderas con los brazos, apoyando su cabeza en mi vientre-. Me llamaba su Diosa. Bishamonten. Guerrera. Diferentes identidades y todas centradas en mí, como Azazel las tuvo, como Luzbel las tiene. No somos distintos, lo presiento, Faye, presiento que hice algo muy malo; presiento que algo está mal en la historia de este mundo, en mi historia.

    No estaba alterada, mantenía esa serenidad característica en ella.

-No estás segura de ello.

-¿Cuando un presentimiento mío ha sido equivocado?-preguntó.
    
    Nunca, pensé. 
   Se levantó y caminó hacia la puerta, la cogí de la mano, nada más girarse le robé un beso. Abrió la boca dejando vía libre a mi lengua, su gemido me erizó la piel, la apreté más a mí.

-No hiciste nada malo-susurré contra sus labios-. Y queda prohibido pensar en ello, por ahora no toquemos ese tema por muy ligado que pueda estar con Azazel.

-Tienes miedo a lo que podamos descubrir, ¿verdad?-preguntó, abriendo la puerta.

     La cogí de la mano de camino a la estancia.

-Yo ya descubrí lo que necesito: a ti-sonreí.

    Bajamos las escaleras.

-¿Estuviste torturando a Lucrecia?-Cambió el tema.

-Un poquito.

   En la estancia estaban todos menos Amanda, la que llamó mi atención fue Lucrecia quien estaba de pie alejada del resto, y de brazos cruzados. Cuando nos vio aparecer se acercó un poco más.  
-¿Vas a matarme ahora que terminé de pedirle perdón a mi hermano?-le preguntó a Sahar.

    Ésta me miró con una sonrisa enigmática en los labios.

-No, a mi amada le gustó torturarte y creo que lo mereces, te dejaré vivir un poco más hasta que nos canses-respondió. Vio de reojo a Maura quien estaba abrazada a Enrique, llorando; fue hacia ellos y tocó su brazo, Maura se desmayó, Enrique la agarró fuerte para que no cayera al suelo.

-¿Qué le has hecho?-inquirió su hermano, preocupado.

-Canalicé su dolor, y la hice dormir. Lo necesita-dijo Sahar-. Llévala a una de las habitaciones para que descanse.

    Enrique le agradeció a Sahar y, cargando a su mujer, hizo lo que su hermana le pidió.

-Vuelve a oscurecer-dijo Amanda, entrando desde el balcón-. Abajo los locos que aprovechan estos momentos de tensión para saquear, están en lo suyo, han empezado. Y los helicópteros siguen sobrevolando la ciudad, ¿qué vamos hacer? ¿Cuál es el próximo movimiento? ¿Dejaremos que Azazel se salga con la suya?

    Declan, que había estando viendo su teléfono móvil, interrumpió:

-Han informado que se llevaron a cabo seis explosiones en distintos edificios en Nueva York-comunicó-. Una tras otra, con escasos minutos de diferencia.

    Lucrecia rió por lo bajo.

-Lo siguiente que harán será culpar a algún país enemigo de Estados Unidos-comentó.

-Ivel le dijo a Azazel: Está hecho, padre-dijo Amanda-. No es sólo la explosión social que yo causé con lo que confesé por vídeo, necesitan una guerra terrenal, poner a la humanidad al límite de la desesperación, y en ese instante vendrá como un salvador, prometiendo paz.

-Seguro usará nuestro plan para el sacrificio ritual con el que traeríamos a Asherah, el misil sobre Nueva York sería un último movimiento para comenzar esa guerra terrenal-dijo Lucrecia-. Gracias por traerme a este lado del país, señorita Vesper. Me salvé de una buena.

-Dorian....-musitó Amanda, antes de que pudiera responderle a Lucrecia.

-No creo que esté allá, porque los Carlysle están aquí en la ciudad. Matthew tenía programada una rueda de prensa para esta noche-dijo Lucrecia-. Se supone que yo lo acompañaría, por eso debió acceder a la petición de Dorian de traerte a ti y a la zorra de tu ya difunta hermana. Con la que por cierto compartiste hombre, ¿no, Amy?

    Sahar llegó hasta ella con una estaca en la mano, debido a su velocidad sólo vimos caer la mesita de centro a la que le había quitado una pata.

-Creo que ahora mismo quedará comprobado que Luna no podía transmitir mi inmortalidad-soltó, clavándole la estaca en el pecho a Lucrecia.

    Enrique apareció entonces y corrió a remover la pieza de madera del pecho de la vampiresa, pero las astillas ya estaban haciendo lo suyo nada más alcanzar el corazón. Lucrecia empezó a desecarse, y antes de terminar el proceso de su muerte, mordió el cuello de Enrique y lo lanzó contra el ventanal del balcón.
   Declan se situó frente a Amanda. Amshel y Velkam acudieron rápidamente delante de Sahar, mientras que Drako fue en busca de Enrique.
    Los oscurecidos ojos de Lucrecia se posaron en Sahar, toda su boca estaba manchada de la sangre de Enrique.    
-Le quedaba poco tiempo de vida-susurró Sahar-. La magia de la sangre en Luna no era suficiente como para mantener el estado vampírico en quien la bebiera y muriera con ella en su sistema, sin importar lo que hicieran su tiempo sería limitado, los lleva a un instinto más primitivo, son neófitos de tiempo limitado. Y es lo que creará Azazel si lo prueba en uno de los suyos, no serán inmortales como yo-sonrió-. Serán más vulnerables de lo que ya son.

   Amshel le rompió el cuello a la rubia.

-¿Crees que un Elohim se convertirá en esto?-preguntó Amshel, señalando a Lucrecia.

-Tu padre cuenta con esbirros humanos créeme-dijo Sahar-, usará la sangre de Luna en uno de ellos porque los ve como algo descartable. Si quiso probar con Amelia en un principio es porque sabe lo valiosa que es, y quería llegar a mí a través de ella de llegar a fallar, Amelia misma lo dijo; si un Elohim se vería afectado por la sangre de Luna, no sé, ¿por qué no probamos, Amshel?

    Drako puso a Enrique en el sofá, estaba desmayado.

-Espero no te moleste, pero hice el contrato con él-le informó a Sahar.

-¿Aceptó?-le preguntó Sahar, desviando su atención de Amshel a Drako.

-No, pero no podía permitir que perdieras a alguien más, Euzma.

   Sahar miró de soslayo a Enrique, apostaría a que pensó que no habría gran pérdida pues ella recién conoció a su medio hermano. Sin embargo su mirada se tornó triste, debió recordar a Luna y lo apegada que estaba a quien llegó a ver como su tío.

-Azazel se llevará una pequeña sorpresa-dijo tan sólo.

-Puedo intentar recuperar el cuerpo de tu hermana-dijo Amshel-. Si no lo ha hecho habrá un ejercito menos al que enfrentar.

-¿Qué te hace pensar que no lo ha hecho?-intervino Amanda.

     Las puertas del elevador se abrieron, la mujer que llegó en él se detuvo nada más salir.
     Tenía el cabello negro un poco más largo que la última vez que la vi, pero sin duda era ella.

-Amara. ¿Amara?-dijimos Amshel y yo en diferentes tonos.

-Pero qué desastre-comentó al ver el estado del salón, y el cuerpo de Lucrecia en el suelo.

   Sahar me miró, suspicaz; la mujer se acercó a Amanda, dio una vuelta alrededor de ella enfundada en un ceñido vestido negro, la estudiaba con una curiosidad sólo vista en un niño. Luego observó a Sahar, habían rasgos similares entre ambas, el cabello negro, la baja estatura, las facciones de su rostro. El color de la piel y de ojos eran diferentes, mientras que Amara tenía la piel más pálida y los ojos azules, Sahar era morena y de ojos café; luego esos ojos azules se fijaron en mí y sonrió con dulzura.

-No veo a Caín-dijo, dirigiéndose a Sahar-. Creí que ya estaba aquí, me los encontré a él y a Luzbel en un bar, y me dejó sola después de que Luzbel se marchó tras un terremoto.-Mantuvo la mirada en Sahar.

-Caín no ha llegado-contestó Velkam.

-Ya veo, y no deja de ser extraño, él dijo que vendría aquí porque de alguna forma rompió con la restricción que se impuso en Assiah de no orbitar-dijo Amara. Me paré al lado de Sahar porque no dejaba de mirarla-. Tengo la impresión de que recuperó algo más que esa habilidad.-Se acercó a nosotras, miró en los ojos de mi amada-. Amara-se presentó, extendiendo su mano. Sahar no la estrechó de inmediato, buscó mi aprobación, que después de nueve años siguiera haciéndolo era lindo. Había veces en que yo también lo hacía; estrechó la mano de Amara cuando me vio asentir-. Es un placer conocerte, Sahar.

-¿Qué hacía mi padre en un bar contigo y con Luzbel?-inquirió Sahar.

    Amara nos observó a cada uno. 
    Drako levantaba el cuerpo de Lucrecia, lo vi llevarla hacia un sillón y procedió a sentarla.

-Fue un encuentro casual-respondió Amara-, tu padre me buscaba y paró en ese establecimiento del cual es bien conocido la clientela que lo frecuenta. Imagino que pensó que alguien allí me habría visto en el transcurrir de los años. Quería que me entregara a la Élite humana para que practicaran en mí el ritual al que no quiero someterme para despertar a Asherah, me lo pidió para protegerla a ella-señaló con el dedo a Amanda-. No creo que Asherah sea importante ahora en vista del drástico cambio en los acontecimientos. Lo importante en este preciso momento es sobrevivir.
    Sahar escuchó a Amara sin dar muestras de querer interrumpirla, en cuanto hubo terminado de hablar Sahar giró su rostro hacia mí, apretó muy leve mi mano.

-Tengo que volver a Londres-dijo.

-¿Por qué?-le pregunté.

-Iré por Vadhir, Paloma y Vit. Necesito que estemos todos juntos, como familia-argumentó-. Traeré a Nina y a Erza.

-Pero la gente.....-comenzó Amshel.

-Mi familia primero-lo interrumpió Sahar-, la estabilidad dentro de mi familia y su sobrevivencia es prioritaria.

     Abrió la fisura en el espacio y antes de entrar besó mis labios.

-Amshel, ven conmigo-dijo Amara-. Necesitamos recuperar el cuerpo de la chica muerta.

-¿Cómo sabes sobre eso?-preguntó Velkam, mirándola desconfiado.

-Las imágenes en la mente de Amelia son muy frescas.-Amanda se sorprendió por esa respuesta-. Y ahora se cerró, a Caín también le debe ser imposible leerte-sonrió Amara-. Vamos Amshel.

    El Elohim fue a su lado y desapareció con ella cuando lo cogió de la mano.
    
-Esa mujer tiene razón-dijo Drako-. Sobrevivir es lo mejor que podemos hacer, hacerle creer a Azazel que nos tiene, que no seremos resistencia y le rendiremos pleitesía.

-Estoy de acuerdo-dijo Declan.

-Esto es inaudito, no podemos confiar en nadie y llega esta mujer ¿y ya crees que no está de lado de él?-se quejó Amanda.

-Sahar le hizo caso, ¿a cuántas personas que no son Faye o Circe les hace caso Sahar?-replicó Drako.

    Amanda cruzó los brazos y se alejó de ambos.
    Drako tenía razón, no había nadie que consiguiera aconsejar a Sahar y que ésta no le cuestionara. A Amara no le pidió explicaciones, debió percibir que podía confiar en ella.
   Declan se acercó a Amanda.       
-No confíes en Amara entonces-le dijo-. Confía en Sahar, ella no rechistó y fue a por tu hermano y tus sobrinas. Vit y Nina estarán aquí pronto, además es posible que Amshel y la misma Amara recuperen el cuerpo de Luna; podremos sepultarla con tu madre, volverá con Halia. Confía en Sahar.

   Amanda suspiró, asintiendo.
    
-Busca a Maura-le dije a Velkam-. Iremos a tu hotel.

-¿Cómo nos encontrará Sahar?-inquirió él.

-No existe lugar donde no pueda encontrarme-respondí.

   Velkam subió las escaleras, le ordené a Drako coger a Lucrecia. Y a Declan coger a Enrique, y marcharse ambos con los cuerpos inconscientes de los chicos al estacionamiento, les indiqué preparar uno de los coches.

-¿Cuál es el objetivo de movernos de lugar?-preguntó Amanda, al vernos sola. 
-Las explosiones en Nueva York no serán las únicas que habrán deberías saberlo, esto es una guerra, y afuera ya comenzaron los disturbios.-Amanda limpió una lágrima que corría por su mejilla. Luna estaba en su pensamiento-. Velkam tiene un búnker bajo el hotel, allí estaremos a salvo, juntos. Como lo quiere Sahar.

-Sahar está pensando en que tú estés a salvo-replicó ella-. ¿Por qué no usó su poder superior y fue en busca del cuerpo de Luna ella misma? ¿Por qué no destruye a Azazel ella misma? ¿Qué no le duele la muerte de nuestra hermana?
-Te dejo pasar tus quejas porque ella te quiere y sé que son producto del dolor-dije, acercando mi rostro al de Amy-. Sahar está sufriendo, también es capaz de eso, ¿sabías? ¿Acaso no sentiste el terremoto de hace rato?-Amanda bajó la mirada-. No quiero que vuelvas a referirte a Sahar como una insufrible, le pesa tanto como a ti la muerte de Luna. Cuidado si más.

    Velkam bajó las escaleras con Maura en brazos, yo subí para coger algo de ropa del armario y ponerla en una maleta.
    Alcancé a los demás en el estacionamiento, Declan había puesto en marcha el motor de una limusina. Y salimos de Escala con destino al Hotel Alyosha Seattle; Drako iba adelante con Declan, Velkam estaba a mi lado y enfrente Amanda se encontraba sentada entre Enrique y Maura quienes permanecían inconscientes.
   Lucrecia estaba entre Velkam y yo.

-Enrique no está muerto-dijo Velkam, respondiendo a una pregunta no formulada por Amanda quien veía a su hermano-. La sangre de Drako lo sanó de la mordida de Lucrecia, no se convertirá a menos que muera con dicha sangre en su sistema.-Amanda no dijo nada. Y Velkam echó un vistazo a su teléfono móvil-. La señal está restablecida, tengo un mensaje de Arath-me dijo-, él y Rage están en la ciudad, preguntan si tengo idea de qué está pasando.

-Diles que nos vean en tu hotel-indiqué.

    Las calles no estaban del todo abarrotadas pero sí había suficientes vándalos rompiendo las cristaleras de tiendas, restaurantes, y diferentes establecimientos. El día oscurecía, ya no se sabía ni qué hora era. El ruido de los helicópteros se confundía con el sonido de los truenos.

-¿Sabías o sospechabas que Sahar era hija de Eloah Yahveh?-pregunté, dirigiéndome a Velkam.

    Mi interrogante llamó la atención de Amanda.

-Lo sabíamos. Caín y Circe también tienen esa información-respondió Velkam.

-Y prefirieron ocultársela.

-¿Y tú cómo...?

-Ella lo sabe, Velkam, se enteró hoy. ¿Cómo crees que le ha sentado? Imagina que le digas que ustedes lo sabían, su padre, su madre. Joder-susurré, cabreada.

-Yo también me enteré hoy-intervino Amanda-. No fue difícil con todo lo que iba soltando Azazel-añadió cuando la miré.

-Nosotros sólo tenemos la información a medias-dijo Velkam-. Y yo en particular creo que hay cosas que no cuadran, que falta una pieza para que todo encaje. Hay una sensación en mí que me dicta que Sahar es más que hija de Eloah, es mucho más, y todo esto de Azazel "asesinando" a su padre no termina de convencerme.

    La limusina se detuvo, Velkam abrió su lado de la puerta, sacó a Lucrecia. Salí, seguida por Amanda.
   Declan y Drako cargaron con Enrique y Maura. Entramos y no me di cuenta hasta después del estremecimiento dentro del edificio seguido de una explosión, que Amanda no iba detrás de mí.
    Me regresé diciéndole a los demás que fueran al búnker.
    La gente corría desesperada, encontré a Amanda echada en los escalones de la entrada al hotel viendo hacia arriba. Vi hacia donde ella miraba, el edificio de enfrente estaba en llamas después de que un avión lo atravesara; los helicópteros uno tras otro empezaron a verse comprometidos también, como si sus pilotos no tuvieran el control.