Spin-off

Spin-off

jueves, 26 de enero de 2017

Anarquía: Lo Invisible se Hará Visible


  Nueva York, Estados Unidos
   Amanda

   Antes de la entrevista

      Miré con firmeza a Matthew, y luego a mi hermana en la silla de ruedas. ¿Cómo logró quitársela a Drako? ¿Les haría daño a Maura y a Enrique?

-Déjame unos minutos a solas con ella-dije, Matty comenzó a reír-. Hablaremos después de que termine, tienes este lugar asegurado, ¿adónde podría irme con mi hermana?

-De acuerdo, pero Dorian se quedará con ustedes.-Procuré disimular el alivio que esa orden me provocaba-. Helena, cariño, arregla todo para que la entrevista que teníamos planeada se lleve a cabo ahora.

   Helena salió marcando un número en su teléfono móvil, y Matty se dirigió a su estudio tras decirme que me esperaba allí.
   Me acerqué a Luna y me agaché ante ella. Dorian le ordenó, al hombre que estaba de pie detrás de la silla de ruedas, que se marchara pues su presencia no era necesaria.
    La mirada de Luna, perdida, sin brillo. Acaricié su rostro con mano temblorosa.

-Luna, soy yo, Ame. Tu hermana, cariño.-Sus ojos miraron en los míos, una lágrima corrió por su mejilla, la limpié el dedo pulgar, dibujando una sonrisa en el acto, me había entendido. 

-Amanda, lo siento-le escuché decir a Dorian. Él contribuyó al estado actual de Luna-. Sé que no arregla las cosas, sé que no arregla esto-señaló a mi hermana, vi que la frustración y la culpa lo carcomían.

-Debes calmarte, Dorian-susurré-. No eras tú, intenta entender eso. Ahora que si quieres redimir lo que te obligaron a hacer tienes que....-me interrumpí al escuchar el sonido de mi teléfono móvil, fui a mi habitación y lo cogí de la cama-. ¿Drako?

>>-Estuvieron aquí, se la han llevado-informó.

-Lo sé-dije, bajando las escaleras-. Estoy con ella, la han traído a Nueva York. ¿Cómo es posible que te la arrebataran? Creí que eras un guerrero entrenado por mi padre.

>>-Di pelea, pero no dejo de ser un Blood Drynka y los que vinieron a buscarla eran demonios que me superaban, con suerte logré proteger a tu hermano y tu cuñada a quienes ya he puesto a salvo. Me reuniré contigo ahora mismo y llevaré a Luna a otro lugar lejos de todo, la protegeré con mi vida, Amanda.

    Drako sonaba bastante decidido, daba la impresión de tener sentimientos por Luna. Miré a mi hermana y luego a Dorian.

-Ningún lugar es seguro ahora, Drako, el mundo está convulsionado.-Yo le había dado la vuelta a todo con mis palabras, no me arrepentía de haber hecho esa vídeo confesión-. Pero de venir, ven. Si vemos una oportunidad de salvar a Luna de todo lo que está pasando lo haremos, es la única persona que me importa proteger.-Colgué la llamada, Dorian asintió mostrando su aprobación a mis palabras-. Quédate con ella, ya regreso-le pedí. 

    Me acerqué a Luna y le di un beso en la frente. ¿Qué más podía hacer por ella? pensé mientras me dirigía al estudio para ver a Matty. He pasado toda mi vida cuidando sus pasos, cuidando que nadie la dañara y sin embargo terminó.... 
    ¡Mierda! ¡Es qué he hecho todo mal! 
     
-Tienes que arreglar lo que has provocado, Amanda-dijo Matthew en cuanto entré. Cerré de un portazo-. Calma tu mal genio, querida.

-¿Lo que yo he provocado? Sólo disipé una duda que millones de personas tenían, claro que la gran mayoría sigue creyendo que las verdades que dije son delirios de una loca conspiranoica, todo por vuestro adoctrinamiento; debo darles crédito.

    Lo tuve frente a mí en un parpadeo, me cogió del cuello.

-Esta guerra no tenía que dispararse ahora, no necesitamos un caos ahora, has echado nuestra agenda a la mierda y hemos tenido que recurrir a medidas desesperadas para meterle miedo a la gente y se distraiga un poco, así dejan de pensar en tus palabras. Hemos logrado que se mantenga la calma en varios estados de Norte América, pero Centro y Sur son un maldito campo de batalla; eso sin mencionar Europa.-Me soltó, cogió el escritorio y lo lanzó a un lado. Llevé mi mano derecha a mi cuello, respiré agitada porque estaba recuperando el aliento que había empezado a perder tras su agarre-. Pídele a tu padre que convenza a Mikhael de abandonar ésta guerra absurda, y entregue Assiah-repitió lo que dijo en la estancia cuando llegó.

-No sé dónde está mi padre, y es imposible que paren la guerra ahora, Mikhael está luchando en los Cielos y en cuanto termine de patearle el culo a tus compis vendrá a castigar a los humanos que traicionaron a sus hermanos por un poco de poder. ¿Dónde se esconde Luzbel ahora? No se esperaba este drástico cambio, ¿a que no?

   Matty no estaba para nada en estado zen, lo divertido que resultaba ver al hombre así de nervioso y desesperado era algo para recordar. 

-El cuerpo de tu abuelo está escondido en algún lugar-dijo, intentando recuperar la compostura-, mientras no sea encontrado debe mantenerse en otros cuerpos así mismo como debe protegerse después de todo lo que se ha armado.

-Cierto, necesita poseer a otros porque su cuerpo sigue encadenado en algún lugar. La prisión que conocemos como nuestro Cielo sería demasiado obvia para el Dragón, con tantas Guerras Ritual liberaron sólo una parte intangible de él que ni alma llega a ser.-Matty me miró con un evidente interés-. Removieron el cuerpo pero no tengo ni idea de dónde pueda estar encadenado ahora. 

-Al menos te tenemos para que actúes de vasija de nuestra Diosa-dijo con voz serena.

-No he aceptad....

    Me cogió del cuello de nuevo.

-Cuida lo que vas a decir, una orden mía y tu amada Luna se muere finalizando el importante sacrificio que interrumpieron.-Cuando me vi libre lo escupí en la cara, se limpió con una sonrisa en los labios-. Hablarás frente a las cámaras desmintiendo todo lo que has dicho antes.

-No funcionará, nadie hará caso ya a mis palabras. Pudieron calmar a sus borregos aquí en sus preciosos Estados Unidos, pero en el resto del mundo hay levantamientos, ¿no? Lo acabas de decir....

-¡Vas a parar esto ahora!-exclamó.

-Te dije que no voy a poder, no me harán caso. Es muy tarde, y en cualquier momento tendrán que lidiar con lo mismo aquí de nuevo, y esta vez no podrán pararlo-sonreí-. La historia que les contaron para meter miedo ha cambiado, no habrá rapto, no tendrán tiempo de fabricar otra mentira, podré actuar de vasija para quien desees pero será tarde, el apocalipsis es ahora, Matty, para cuando inicies un ritual de transferencia a mi cuerpo, todo habrá acabado.

    Me abofeteó con tal fuerza que fui a parar contra una esquina, pero no me desmayé, no me dejé perder la conciencia porque mi hermana estaba allí afuera esperando por mí.







Ahora 


    Apenas finalizó la entrevista me acerqué a Luna, Matty había ordenado que la pusieran justo delante de mí mientras hablaba. Lloré porque verla de ese modo no podría provocar otra reacción en mí; al menos logré enviar un mensaje en medio de la maldita entrevista, sólo esperaba que Sahar, donde quiera que estuviera en ese momento, hubiese entendido.
    Matty se paró detrás de la silla de ruedas, me obligué a levantar la vista sólo para encontrarlo con el ceño fruncido. Seguí al pendiente de mi hermana pese a que sabía que él no era estúpido y había captado mi código para alguien que no era mi padre; lo vi inclinarse y rodear el cuello de Luna con sus manos, me quedé quieta, un movimiento sospechoso y podía rompérselo.

-¿Qué fue todo eso, Princesa?-preguntó, pero más dirigiéndose a mi hermana que a mí-. Creo que la Big Sista no te quiere lo suficiente, ponerte en riesgo de ese modo no es de hermanas mayores, ¿o sí?-Me miró y sonrió, quitando, para mi alivio, las manos de donde se habían situado de forma peligrosa.

-Hiciste que cortaran la transmisión-dije. Deposité un beso en la frente de Luna al levantarme.

-No le hablabas a tu padre-replicó él sin levantar la voz.

-No, le hablaba a alguien que está en una posición más privilegiada, mi padre está ocupado con otros asuntos, a saber cuáles.

-Otro movimiento en falso y te....

-Deberías saber ya que yo no hago movimientos en falso-susurré, apretando los dientes.

    Mi valentía variaba por instantes, podía enfrentarlo sí, pero también debía saber cuando bajar la cabeza para que Luna siguiera a salvo.
   Su mano derecha se posó en el hombro derecho de mi hermana.

-Tu Luna es muy especial-sonrió-, su sangre me ha dado la inmortalidad. La herencia de la magia de la sangre sólo corre por las venas de algunos de los allegados a Caín, y sólo algunos humanos sobreviven a la transición a vampiro. Soy afortunado, en el pasado muchos murieron cuando experimentamos con vuestra sangre siendo ustedes unas niñas, imagino que hay un truco en todo esto y por tal motivo no funcionó antes, ¿madurez quizás? Al menos en ella, tú no lo heredaste, debes tener otra cosa.

-Soy común y corriente-le aseguré.

-No, te he estudiado y a veces haces cosas, o haces que otros hagan cosas por ti. Puedes convencer a la gente muy rápido.

-¿Y cómo es que no te he convencido de entregarme a mi hermana?-Yo sabía que había algo más en mí. Fui yo quien conseguí que Piotr Strauss se matara.

-Todo tiene su truco. Como los vampiros y su hipnotismo, el que aún no sé usar.

-Eres un neófito, es sorprendente que estés bajo control.

   Matty rió entre dientes.

-Creo que tu hermana me servirá de bolsa de sangre para otros, ya sabes, convertir a....

    Me acerqué a él cogiéndolo de las solapas de su saco.

-He hecho lo que me has pedido e incluso he aceptado ser la maldita vasija de tu Reina del Cielo, pero a cambio a mi hermana no la tocas de nuevo, ¿en eso estamos?

   Matty rió.

-No entiendo tu obsesión por Luna, ese instinto de protección es tan enfermizo-dijo con tono de burla-. Estás enferma, Amanda, enferma.   

   Dorian me obligó a soltarlo y me cogió de la cintura en cuanto hice amago de saltarle encima a Matty quien sonreía orgulloso de sus palabras. Le grité que dejara a mi hermana en paz, podía meterse conmigo todo lo que quisiera pero con Luna nunca más.

-Cálmate-me susurró Dorian en cuanto Matty se fue a reunir con Helena y la conductora del teatrito que armaron para toda la nación-. Espera aquí, ya regreso.

    Volví a ponerme de cuclillas delante de la silla de ruedas donde Luna se encontraba, pero sin dejar de mirar a la maldita familia Carlysle. Dorian le dijo algo a su padre, éste asintió y se marchó de la estancia donde se había llevado a cabo la entrevista, la presentadora se despidió de Dorian y su madre dejándolos a ambos en una pequeña conversación. Hubo un momento en el que Dorian me miró mientras Helena le decía algo.
    Tal vez ella no lo veía, no se daba cuenta de que su hijo ya no estaba bajo ningún control mental en el que ella estuvo de acuerdo que lo sumieran. Una buena noticia para mí que Dorian hubiese roto dicho control, necesitaba un aliado dentro y él estaba dispuesto a hacer lo que sea por mí.
    Regresó a mi lado, me puse a su altura sin soltar la mano de Luna, sentí cómo apretó un poco y sonreí mirándola.

-Al menos me reconoce-susurré.

-Tendrás tiempo suficiente con ella-dijo el muchacho.

-¿Qué quieres decir?-inquirí al no entender el contexto de sus palabras.

-Le sugerí a mi padre que era mejor llevar las cosas en paz contigo si te quería de su lado, que eras de importancia y muy peligrosa. Es mejor tenerte como aliada que como enemiga, así que jugué la carta de hacerle creer que fue su idea el dejarte todo el tiempo que quieras con Luna hasta el momento de tu Ascensión, nos marchamos a Portland ahora mismo.

-¿Nos?-repetí, dubitativa.

-Sí, Amanda-dijo, levantando un poco la voz. Helena, que hablaba por teléfono, desvió la mirada en nuestra dirección -. Joder, acepta de una vez por todas, es lo mejor para ti y tu única opción.

   Teníamos que fingir que seguíamos llevándonos del asco para que no despertar sospechas. 
   Dorian haría de vigilante y le "informaría" a su padre todo lo que pasara durante los días que estuviésemos en Portland; marcharnos al otro lado del país no era tan mala idea, además estaríamos cerca de Maura, Enrique y Drako a quien llamé después de subir a la limusina que nos llevaría al aeropuerto. Él ya estaba de este lado así que nos esperaría en el aeropuerto.
    Me había tomado por sorpresa que la ciudad estuviera desolada en plena tarde, llovía, y no se veía ni un alma por las calles. Los negocios estaban cerrados, miré por la ventanilla la anomalía que era Nueva York en ese momento. Sí habían soldados recorriendo las avenidas, y helicópteros sobrevolando en medio de un día gris.

-La lluvia de sangre de hace rato ha asustado a la gente-comentó Dorian-. Desde la Casa Blanca se ha dado la orden de permanecer en sus hogares hasta que se tenga una respuesta concreta de lo que ocurrió no termine en un peligro para la salud de los habitantes del país. No saben que fue algo que pasó en todo el mundo, los estadounidenses, quiero decir; lo mantendrán así, como también callarán las protestas que se están llevando a cabo en Europa.

-¿Silenciaron esas noticias en las cadenas de televisión?

-E internet, se cayeron las redes, así que retrocedimos unos cuantos años-bromeó Dorian.

    Calmaron los levantamientos aquí, si se llegara a saber que Europa es un caos, que la gente se está yendo contra sus gobernantes por mentirosos y asesinos, Estados Unidos no vería la paz que está viendo ahorita. Pero bien sé que esta calma no iba a durar y que todo terminaba por saberse.
   
-¿Estás seguro de que tus padres ignoran tu despertar?-le pregunté a Dorian, estaba sentado frente a mí y mantuvo abajo la mámpara que podía separarnos del chófer y el escolta que nos acompañaba.

-Creo que puedo mantener mi actuación muy convincente, pude haber sido actor, ¿sabes?-sonrió. Miré preocupada a los dos hombres del asiento delantero-. Son discretos, Amy, tranquila.

-Perdóname si no puedo estarlo, pero trabajan para tu padre-repliqué.

-No dirán nada, no a todos les hacen lavado de cerebro. Yo mismo me encargué de elegirlos, tengo mis razones, confía en mí.

    Desvié la mirada hacia Luna quien iba a mi lado, ¿cuánto tiempo pasaría para que se recuperara del todo? 

-¿Por qué lo haces?-preguntó Dorian, imaginé que era el mismo cuestionamiento que me hizo antes su padre-. ¿Por qué arriesgarlo todo por ella? Pareces olvidarte de ti misma cuando se trata de Luna Giraldo, no temes morir si es por defenderla.

-No tengo miedo a morir, punto-le dije. Pasé mi brazo por los hombros de Luna, abrazándola a mí-. Vio los peores horrores siendo una niña-comencé-, nuestra madre y el hombre con el que ella se casó fueron asesinados frente a ambas, no pude impedir que Luna viera toda esa monstruosidad. Ultrajaron a nuestra madre antes de matarla, eran soldados alemanes a las órdenes de la élite que tu familia preside.-Vi cómo Dorian apretaba los puños, sonreí un poco-. Ese día odié todo y a todos, vi de lo que era capaz el ser humano, y odié llevar el mismo título: ser humano, humanidad. Me prometí que no dejaría que ella se convirtiera en un monstruo, velé por que eso que vio no la transformara, jamás la dejaría portar un arma, jamás la dejaría matar, jamás. Preferí ser yo quien cargara con todo antes que dejar a las sombras tocarla.

-Te convertiste en algo mucho peor que los soldados que fueron por ustedes aquél día-susurró Dorian, asintiendo, entendiendo.

-Soy humana-afirmé-. ¿Hay algo peor, en los días que corren, que ser humano? ¿Hay algo más aberrante? Porque entre aberración y "humanidad" no encuentro la diferencia.

    Llegamos al vacío aeropuerto, Dorian me ayudó a poner a Luna en la silla de ruedas, Drako se reunió con nosotros en la pista de aterrizaje donde nos esperaba un jet privado.

-¿Estás segura de que podemos fiarnos de él?

-No fue a mí a quien le arrebataron a Luna-dejó caer Dorian, subiendo las escaleras hacia el interior del avión.

-No es mi familia quien asesina gente por placer-replicó Drako, quien llevaba a Luna en los brazos.

-Conseguirán que, por primera vez, un viaje en jet de Nueva York a Portland sea largo-comenté.

    Drako se sentó conmigo y Luna, Dorian se quedó a una distancia prudente después de hablar con el chófer de la limusina quien haría las veces de piloto y el otro escolta de copiloto.

-Dorian Carlysle bajo los efectos del MK Ultra, no sé por qué no me convence su despertar-dijo Drako cuando terminé de contarle cómo y cuando rompió el control.

-Seamos cautelosos entonces-susurré-. ¿Enrique y Maura están bien?

-Sí, por suerte Declan estaba con nosotros, pero eran muchos y  cuando vinimos a darnos cuenta se habían llevado a Luna justo en el mismo instante en que cerraron los caminos para orbitar. No pudimos hacer nada, Dec estaba desesperado porque te había fallado y yo....-Sus ojos se situaron en Luna, la dulzura y el cariño mezclados con un poco de culpa poseyeron aquellos ojos.

-Drako, ¿te gusta mi hermana?-pregunté con descaro, el Blood Drynka evadió mi mirada-. En el pasado tuviste un rollo con Sahar, e incluso llegaste a besarme, si esto es una especie de juego para ti....

-En primera, lo de Sahar era necesario, segundo, tú me besaste y desde entonces decidimos actuar como que no nos conocíamos, y tercero, Luna me importa más de lo que crees. No entenderías.

-Si es algo místico prefiero que no me lo digas, por algo preferí desligarme de vuestro mundo hace años.

-¿Cómo te ha ido con eso?-preguntó el muy sarcástico-. Antes no quisiste involucrarte porque tenías tu vendetta y rehusaste a aceptar la ayuda de tu padre, pero no tienes alternativa, Amanda. Ya no, estamos en el mismo terreno, y con las mismas posibilidades de vencer o morir en el intento.

    







    
*

Londres, Reino Unido
 Sahar 

    Habían pasado dos horas desde que hablé con mi hermano, lo último que supe, por parte de Erza quien había salido tras eso, era que nuestros Assassins ya estaban desplegados por toda Europa. La Dekstra había regresado hacía unos minutos; yo me encontraba observando por la ventana las protestas, habían volcado a todos sus efectivos policiales a las calles. Aún no se había tornado del todo violenta, pero se palpaba la tensión y sólo haría falta una acción por parte de un grupo y otro para estallar.

-No hay acceso a internet, cortaron las líneas y ya no se pueden hacer llamadas, ¡joder!-se quejó Erza. La miré de soslayo y decidí acercarme al escritorio-. Seremos ignorantes de lo que ocurra en otras ciudades, Euzma.
-En el pasado no habían teléfonos ni internet, Erza. Se sabía que retrocederíamos un poco, tomaremos Europa a la vieja usanza.

   Logré que se le dibujara una sonrisa en los labios al tiempo que llamaban a la puerta.

-Ya está aquí-dijo, levantándose.

-¿Quién?-La vi dirigirse hacia la puerta.

-Alguien que me encontré en mi reciente salida-respondió y, sonriendo, abrió para darle paso a una joven mujer de ojos verdes que al verme soltó aire que tal vez había retenido del nerviosismo.

   Llevaba las manos en los bolsillos, bajo la luz la piel pálida de sus mejillas se sonrojó un poco.


-Nina-susurré.

-Vaya modo de reencontrarnos, madre.

   Me sobrecogía que me llamara así, y Nina era consciente de ello. Erza se encogió de hombros cuando la miré, debió avisarme con antelación que Nina Alyosha andaba cerca.

-No vuelvas a llamarm....

-Lo sé, pero no me obligues a disculparme y déjame abrazarte.-Dio un paso al frente y yo dos atrás-. ¡Por Dios, Sahar! Somos familia.

-En otra vida, no en esta-repliqué.

-Sigo llevando tu sangre, tus gestos, tu mirada, tu....

-¡A callar!-Me senté y crucé las piernas-. ¿Qué haces en Inglaterra?

-Hay Blood Drynka revoltosos que se están aprovechando de la situación, estoy recorriendo algunas ciudades con la intención de restablecer el orden entre nuestra gente.-Nina se agachó frente a mí, tomó mis manos entre las suyas pese a que intenté que no me tocara-. Erza me explicó lo que intentas hacer, si podemos servirte de ayuda tú sólo ordena y haré los preparativos para acompañarte en esta batalla. 

    Reconocía la determinación en sus verdes ojos, la seguridad en su voz, y sentí el mismo orgullo que me invadió cuando la oí hablar hace años cuando la conocí, antes de saber que nuestras vidas estaban unidas de una manera muy especial y a la que aún no me acostumbraba.
    
-Recuperemos Europa-dije.

     Nina asintió y sonrió.
     Nos dirigimos a la puerta, fue Erza quien abrió y casi nos damos de frente con Ivel y la pelirroja que siempre le acompañaba.

-¿A qué has venido?-solté, girándome al verla pasar por mi lado.
-No me hables así, Sahar, agradece que soy yo y no tu hermano quien casi se pone en riesgo de no ser porque Dante lo pilló queriendo escapar del escondite-dijo la morena, con aparente serenidad-. Todos están a salvo-añadió-, para que Vadhir estuviera tranquilo le prometí que Dante y yo prestaríamos nuestra ayuda. Estamos para eso después de todo, mi familia ya se está jugando el pellejo en los Cielos por qué no hacerlo yo en la tierra.-Su aversión a la idea fue muy marcada-. Los Hassassins están desplegados por toda la ciudad, y antes de que se cortaran las líneas telefónicas Khal logró dar las respectivas órdenes a los que se encuentran en países cercanos, la voz debió pasarse: defender a los humanos a toda costa, dar vuestro apoyo en contra de la monarquía y demás Gobiernos terrenales-informó-. Hay helicópteros allí afuera, y no tardarán en abrir fuego contra la multitud, ya lo han hecho en otras ciudades.

-Ella tiene razón, en Moscú, y en Viena lo hicieron-intervino Nina.
    Ivel miró a Nina con interés y luego a mí, parecía estudiarnos pero no hizo ningún comentario.

-Euzma, hay un enfrentamiento allí afuera-comunicó Erza, se había acercado a la ventana.

   Apenas notó que me dirigía a la puerta se unió a mí y a Nina quien me siguió sin dudarlo. Ivel y la pelirroja tardaron un poco más pero nos alcanzaron en la planta baja. Afuera todo se había vuelto violento, policías y civiles se habían ido a los golpes, incluso se oyeron disparos.
    Extendí mi mano hacia Erza, llevaba mi espada en sus manos y me la entregó, Nina buscó mi mirada, en silencio pidió permiso para intervenir. 
    Era hora de hacer lo necesario.


     

    


   Continuará...

Huellas XXVII

    Silencio, todo era silencio. 
  Qué bien se sentía el silencio en medio de una tregua tras una guerra donde se ha entregado y recibido todo.
  Eran ya las tres de la mañana, me mordí el labio inferior mientras acariciaba su oscuro cabello. Sahar permanecía con su cabeza recargada en mi vientre, hacía media hora que estábamos así, disfrutando de la quietud, sosegándonos. De las dos yo era la que se encontraba más exhausta, en ella no había ni pizca de cansancio. 
    Demonio, pensé sonriendo.
  
-¿Me hipnotizaste?-pregunté de pronto, ella no se movió, seguía tranquila.

-¿Cómo?-susurró.

-Ayer, ¿nos hipnotizaste a Jay, a Nina y a mí?

-Un poquito.-Casi que podía ver su sonrisa-. Tenía que asegurarme de mantener fuera de la vista de mi padre a Amanda.

-Muy buena tu táctica, bandida-dije. 

   Sahar se incorporó y ascendió por mi cuerpo con movimientos viperinos, había cogido la manía de besar la cicatriz de mi torso, imaginé que en el fondo se culpaba porque su padre me retó con la intención de probar la reacción de su hija ante mi moribunda situación. 
   Yo sentía bonito y excitante que la acariciara y besara, era su forma de demostrarme cuánto me amaba, que no le importaba esa antiestética marca que al final he encontrado hasta sensual. Su forma de demostrar que cuidaba de mí. Un beso y una caricia que buscaban sanarme.
   Al llegar a mi altura besó mis labios, puse mis manos en sus mejillas, llevé la izquierda a su nuca para atraerla más y profundizar el beso. 

-¿Estás enfadada por lo que hice?-preguntó, mirándome con temor.

-No, protegías a tu hermana y eso sólo hace que te quiera más.-Sonrió-. ¿Ves que estás aprendiendo a que te importen otros además de mí, y de ti misma?-reí. Besó mi mejilla, luego se acostó a mi lado en la cama, me acerqué más a ella, sus brazos me rodearon y besé su cuello, allí me quedé embriagándome de su delicioso aroma. Nina tenía razón, el aroma de Sahar era único-. ¿Lo has hecho antes?-pregunté.

-Muchas veces-respondió, otra vez pude percibir su sonrisa.

-No hablo de eso-solté, cogiéndola de la barbilla para que me mirara, me había incorporado un poco-. ¿Me has hipnotizado antes?-Sahar quitó mi mano y se sentó.

    Cubrió su rostro con sus manos, me senté frente a ella, y conseguí que las retirara, me observó unos segundos antes de tomarme por las muñecas y acercarme a ella. Terminé sentada a horcajadas, perdida en su mirada de oro, el rojo amenazaba con tomar su lugar, ese rojo peligro.

-Estando en el salón pensé en muchas cosas-comenzó, cerrando los ojos. Sus dedos se paseaban por mi faz, delineándola, grabándola en ellos y dejando, con esas inocentes caricias, su marca imborrable-. Marca imborrable-susurró, sorprendiéndome. 

-¿Lees la mente también?-sonreí.

-No, no me lo permito desde hace años-respondió. En ningún momento abrió sus ojos-. Sólo escúchame con atención, no interrumpas.-Sus labios dibujaron una media sonrisa, estuve tentada a besar su boca, ella tal vez lo percibió porque acercó la suya sin llegar a besarme pues se alejó un poco cuando busqué romper la poca distancia que nos separaba.         
-No sólo te pedí perdón por mi actitud, por esto que soy, este intento de persona. Lo quiero intentar por ti, quiero ser buena por ti....
 

-Eres buena tal cual eres, sé que te aceptas y eso es lo que a mí me importa, si bien hay cosas que tienes que cambiar debes hacerlo por ti no por mí.

-Te pedí no interrumpir-susurró, pero no abandonaba la sonrisa-. Ayer cuando has salido porque no soportabas estar en presencia de Amanda, imágenes cruzaron por mi mente, tú y yo, piel a piel, tu sonrisa, tu mirada. Tú. Creí que era mi calenturienta mente, el deseo que despiertas en mí, pero estando sola volvió a pasar, son recuerdos, un mosaico de ellos, perdidos en nuestras memorias. ¿Crees en vidas pasadas?-preguntó. A estas alturas del partido creía en todo; Sahar no esperó mi respuesta-. No sé cómo funciona porque se supone que carezco de alma, pero te recuerdo de antes de esta vida. Y también recuerdo el corto tiempo en que estuvimos juntas siendo unas niñas en esta vida. Ahora recuerdo.-Abrió los ojos, se encontró con mi atónita expresión y la hizo sonreír-. Perdóname, Faye, por mí no recuerdas que nos conocimos hace diez años.-Pegué mi frente a la suya, ella suspiró-. Tengo habilidades específicas desde que era una bebé, dice Circe, que soy especial, dice Circe.-Su dedo pulgar acarició mi labio inferior-. Fue después de borrar nuestro encuentro, después de eliminarme y eliminar a mis padres de tu mente, que ella habló conmigo diciéndome que no debía volver a hacerlo a menos que fuese necesario, que esas cosas no se hacían. Y yo le obedecí, no he vuelto a hipnotizar o instar, obligar suena muy feo-reí con ella-, a otros a que hagan lo que yo quiero hasta ayer. Circe no puede romper el "vudú" que hago sobre otros así como otros no pueden influir en mí, es la razón por la que no pudo deshacer lo que te hice, sólo tú puedes, o yo.

  ¿Carecía de alma? ¿Le pertenecía desde antes? ¿Cómo funcionaba aquello? Sabía que nuestros caminos estaban unidos, ella me había guiado, sin saberlo, a su lado en Providencia. Yo la había visto y escuchado en sueños, y la había visto en el aeropuerto ese fatídico día, tropezó conmigo y luego se desvaneció. ¿Una señal de que nos reuniríamos pronto? Sí, una señal de que estaríamos juntas de nuevo.

-Bésame-musité. Ya no quería hablar ni oír más, ya habría tiempo de poner sobre la mesa esas vidas anteriores, y de entender cómo trabajaba la reencarnación. El presente a su lado me importaba mucho más que lo ocurrido anterior a él.      
    Y sus labios acudieron en busca de los míos, suave encuentro que me hizo sonreír en su boca. Encuentro puro en el que centraba toda su atención sacando fuerzas para cumplir mi deseo y apaciguar el de ella y su naturaleza que se conocía al derecho y al revés: sólo un beso pedí, y sólo un beso me dio, marca indeleble de mi amor en ella y de su amor en mí.
   Sus labios atraparon mi labio inferior, la punta de su lengua lamió muy quedo. Succioné su labio superior, y gimió en mi boca al ir en busca de mi lengua y no encontrar oposición sino todo lo contrario, el contacto de ambos músculos me obligó a aferrarme a su cuello, sus manos subían por mi espalda apretándome más a ella. Y su calor, ¡puto calor que me encantaba!, ese estado febril que ningún humano alcanzaría ni por muy intenso que sea el sexo, me estaba abrasando. Su calor me envolvía, quemaba siempre sin herir. 
  Mi cabeza comenzó a trabajar rápido-o intentaba hacerlo con bloqueos debido al beso-¿y si era en ese estado febril que sobrepasaba límites donde me robaba algo que horas después me hacía estar al borde de la muerte? ¿Y si era en ese estado febril en que perdía plena conciencia y hacía daño a Drako cuando se acostaba con él? Ella debió estar pensando en lo mismo porque se apartó un poco, suspiré en cuanto rompió el beso. 

-Bandida-musité tras recuperar un poco el aliento.

    Una sonrisa maliciosa acudió a sus labios, mientras que su mirada ya se había teñido de rojo sangre por completo. Mirada que rayaba en la perversión, me erizó la piel; Sahar tensó la mandíbula, cerró los ojos e inspiró hondo.
     Al volver a regalarme su mirada el color rojo empezaba a desvanecerse.

-Sed, horrible sed. No he matado a nadie en estos días-dijo, siendo muy honesta sobre el particular. La abracé-. Pude arrancarte la garganta.

-¿Cómo funciona? Si lo supiera, si tan sólo entendiera cómo funciona te ahorraría ese sufrimiento-susurré, acunándola en mi abrazo.

    La oí reír.

-Eso es lo más retorcido-dijo-, sentir la sed de sangre no me provoca sufrimiento, pero contenerla sí. Y la contengo para no hacerte daño.

    Al final era yo quien había traído sufrimiento gratis a su vida perfecta libre de sentimientos. Sahar me reprendería si lo dijera en voz alta. Pero era un poco cierto, habían momentos en los que pensaba que ella estaba mejor antes de mí, sin sentir, sin experimentar la tristeza, el miedo, la preocupación....el amor. 





   Faye no indagó más profundo, nos acostamos de lado, una frente a la otra. Acaricié su rostro, ella cerró los ojos rindiéndose al sueño. No valía la pena mortificarnos después de pasar un rato llenas la una de la otra, me hizo feliz verla feliz. Sentirla, adorarla.
  ¿Que si la hipnoticé antes de ese día? Sí, lo hice, diez años antes. Pero sería ella quien decidiría si hablar o no sobre eso.
   Omití algunas cosas que ocurrieron antes de que me hallara sentada en el salón. El noticiario informaría sobre el infierno en el que se convirtió la mascarada de los Carlysle.
   
  <<Después de dar mi orden a Nina, y dejarle las cosas claras a mi padre sobre respetar mi decisión, me fui a la azotea y allí estuve durante horas. No podía estar cerca de Faye, me hacía bien, sí, pero yo todavía no conseguía acostumbrarme a esa paz que me daba y temía herirla, hacer o decir algo que le sentara mal.  
   Anocheció y yo seguía allí, la mala influencia de Assiah me estaba afectando. Era complicado describir la sensación, era como llevar una carga muy pesada encima, exceso de todo y al mismo tiempo vacío; dejarlo fluir era peligroso, irónico que la contención me volviera igual de peligrosa así que no había para dónde huir. Y yo lo aceptaba con todo lo que eso significaba, pero es que antes no tenía a alguien que me importara, y que temiera herir.
   Yo era mala, mi familia lo sabía. Yo era mala y me gustaba, disfrutaba ser esta criatura a la que temían. 
   Pensando así recordé cómo Amanda le dijo a mi padre que ella era un monstruo. ¿Por qué? Yo sé lo que he hecho y de lo que soy capaz, ¿qué había hecho ella para verse de ese modo, para auto nombrarse "monstruo" y que nuestro padre no la quisiera cerca de mí? Me desvanecí con ello en mente, para aparecer frente a la casa de playa de mi padre en Los Hamptons, caminé hasta el lugar donde se celebraría la mascarada. La casa Carlysle estaba cerca, era un hecho que mi padre comprara la propiedad a propósito para estar cerca de Amanda sin que ella lo supiera. ¿Será que siempre sí veló por ella a la distancia? Era la peor forma de cuidar de alguien, pudo hacerlo mejor.
   No sabía qué hora era, me senté observando hacia la mansión. Era un poco más grande que la de mi padre. 
    La gente del exterior podía llegar a ser muy frívola, pensé.
   Pude haberme colado en el interior para ver a mi hermana en ese ambiente en el que creció. Carlysle era el apellido de una de las familias que encabezaban el Gobierno en las sombras, Amanda fue educada por el enemigo del mundo, personas contra las cuales los assassins luchábamos. Mi interés en su versión de la historia creció.
   No pasaron ni quince minutos de mi llegada cuando ante mis ojos volaron ventanas tras una explosión, me cubrí la cara con un brazo viendo el fuego propagarse por todo el lugar, y con el fuego acudió a mi mente una imagen de Faye riendo, y tras aquella imagen una sucesión de muchas otras, todo muy rápido.
  Sacudí la cabeza, no sabía a qué se debía, ya iban dos veces en un día. Sin detenerme a pensar mucho en ello me dirigí hacia la casa y vi a Amanda, vestida toda de negro, salir de entre las llamas caminando con una mochila al hombro. 
    Evité que me viera hasta que estuvo a cierta distancia de la mansión, fue entonces cuando le cerré el paso.

-¡No vuelvas a hacer eso, Sahar!-exclamó, llevándose la mano al pecho, le había provocado un susto de muerte apareciendo así-. ¿Vienes siguiendo a Bélikov? Porque estuvo hace como una hora aquí, dijo que se iba de viaje, y que no te buscara, y no sé cuánta mierda más.

   Amanda hablaba suave, calmada, como si la casa de su familia adoptiva no estuviese en llamas con gente dentro.

-Los invitados a tu fiesta....-comencé a decir.

-No era mi fiesta-terció-, y créeme cuando te digo que ninguno de los que allí se encontraban era una mansa paloma. Le hice un favor al mundo-sonrió. Intentó irse pero la cogí de la muñeca.

-Mi padre dice que así no se hacen las cosas-le dije. 

-¿Un hombre que tiene a todo un clan de asesinos bajo su mando?-preguntó, por su sonrisa imaginé que estaba mofándose-. Lo que yo hago no es diferente a lo que ustedes hacen.

-Tenemos reglas, un código, y tú al parecer actúas en los extremos.-La solté al escuchar las sirenas.

    Corrió por la playa, yo la seguí hasta llegar a otra casa. Abrió la puerta y entró permitiendo que yo la acompañara.

-¿Y si te dijera que esas personas contribuyeron a la muerte de nuestra madre?-preguntó, mirándome a los ojos. Fruncí el ceño-. ¿Y si te dijera que no han parado de dejar a niños huérfanos o incluso a padres sin sus hijos?-Dio media vuelta-. Son una mafia, Sahar, tú lo sabes. Vuestro clan les ha parado la agenda muchas veces, pero ellos no se detienen; yo lo único que hago es vengar a mis padres, destruir a quienes estuvieron involucrados con su muerte y la construcción de mi infierno, les estoy pagando un sufrimiento a la vez lo que me hicieron. Nada qué ver con ustedes o la protección de los humanos, los humanos me importan una mierda, están como están porque así lo quieren.

    No me preocupé por ocultar mi agrado a sus palabras y actitud. Ella enarcó las cejas, gesto de sorpresa. Prosiguió sin preguntar el por qué de mi satisfacción.

-Yo no le hago daño a personas inocentes, si es que alguna lo es. Yo voy a por los culpables, los castigo, soy como una heroína y mi máscara es mi propio rostro.

   Aún no sabía cuántas personas habían muerto en esa explosión planeada por Amanda. Fue oírla decir que su máscara era su rostro y orbitar de vuelta a casa; me agradaba su forma de pensar, se asemejaba a la mía y a la de mi padre en un tiempo. Su amigo Lucius tenía razón, éramos parecidas.>>

  Cerré la regadera, cogí una toalla al salir y regresé a la habitación; haciendo el menor ruido posible busqué algo de ropa en el armario. Me distraje por un minuto observando a Faye, seguía durmiendo, era bueno que sus pesadillas no la molestaran y que pudiera disfrutar tranquila de su descanso. 
    
  <<Estando en casa me dejé caer en el sofá, para entonces creía que Faye dormía y no quise molestarla. 
   Mis pensamientos iban desde mi hermana mayor la que había asesinado a muchas personas hasta las imágenes de Faye vestida de distintas formas, a veces desnuda, a veces niña porque al acostarme en el sofá y cerrar los ojos vi a una niña rubia, y luego a Circe llamándome la atención por haberla hipnotizado. Y pensar que lo hice porque era una "humanita inútil y desesperante", me había escudado tras eso cuando Circe me preguntó por qué lo había hecho. Luego le aseguré a mi madre que volvería a encontrar a la "humanita desesperante", ahora lo recordaba con más nitidez. Vidas pasadas, memorias de otros tiempos en los que coincidimos.

-Siempre la vuelvo a encontrar, Circe-le había dicho a mi madre. Contaba con cinco años en ese entonces-. Pero me quedo con ella porque quiero.

   Y Circe sonrió, asintiendo.

-Lo sé, cariño, lo sé.

     Guardó el secreto a mi padre, y me obligué a olvidar, estaba blindada, aún sigo blindada salvo por la humanita desesperante, ella quitaba cada cerrojo con paciencia, no podía ser de otro modo, y todos habían empezado a notar que yo actuaba distinto al estar Faye presente, no la trataba como a los demás.>>
 
   Besé su mejilla, se encontraba boca abajo, paseé mis dedos muy despacito por su espalda, apenas tocándola para evitar su despertar.
   Salí ya vestida, en el reloj del buró al lado de la cama marcaba las cinco y media de la mañana. Me dirigí al estudio, Drako se encontraba allí revisando unos documentos que tenía dispersos por el escritorio, levantó la mirada al escucharme entrar; a medida que me acercaba noté que no eran sólo documentos los que veía, sino fotografías.

-Al menos sigues sin poder dormir-comentó, divertido.

   No era extraño verme despierta toda la noche, dormía muy poco y a veces nada. Su comentario venía por mi cambio de actitud.

-Ahora duermo mejor sólo que no me apetece-repliqué, prestando más atención a lo que tenía en el escritorio que a él-. He visto a estas personas antes-dije, señalando una foto donde aparecía una pareja morena caminando de manos por un parque, y luego entrando a un hotel-. Arath y Regina Griffin, he leído sobre ellos en los anales históricos, Jefes de la Casa Griffin, protectores de los Blood Drynka ocultos en América. Comparten la labor con Ximena Valverde en el Sur.

-Hiciste bien la tarea-sonrió Drako-. De última hora tuve que agregarlos a la investigación, dejé a Nina en el hotel Alyosha y hace unas horas recibí un mensaje suyo informando que Tristán se estaba quedando con ellos y al avisarle que había pisado suelo norteamericano el hombre le pidió a Nina unirse a él-explicaba Drako. Comencé a ordenar las fotos-. A su llegada como invitada a la Casa Griffin vio un movimiento extraño entre los habitantes de dicha casa. Algo está pasando allí.

    Conocía cada rostro exhibido en las fotografías dispersas por el escritorio, desde los altos dirigentes de la Élite los cuales fui colocando juntos uno al lado de otro, y sus distintos Lugartenientes.

-Al fin veo mejor el rostro de Viktor Strauss-susurré, al ver su nombre en el reverso de la fotografía que sostenía en mi mano. En el sueño de Faye que llegué a modificar su cara no era tan nítida-. En Providencia no tenemos fotografías de él.

-Tu padre no lo consideraba una amenaza.

-¿Qué cambió?

-Su imperio creció, es un lugarteniente que supo escalar.

-Padre lleva milenios deambulando por Assiah, debería saber que no podemos subestimar a nadie.-Cogí otra fotografía donde Viktor Strauss aparecía con una mujer de pelo negro, busqué con la mirada a ésa misma mujer en otra foto-. Es la madre adoptiva de Amanda-señalé, al encontrar lo que buscaba-. Esposa de Matthew Carlysle.

-Digamos que Matt comparte a su esposa con otras personas.

    En la fotografía se encontraban en un evento, había mucha gente cerca charlando. El hombre de pelo grisáceo y mirada profunda no se veía muy de acuerdo con algo que la señora Carlysle le decía. 
   Viktor Strauss y la madre de adopción de mi hermana. Si Faye viera esa foto no se lo tomaría bien, Viktor sí tenía mucha relación con Amanda, pero yo seguía sin creer que mi hermana había asesinado a su familia. ¿Por qué saboteó entonces la mascarada donde seguro asistieron muchos lugartenientes de la élite para la que trabaja Viktor, el hombre que supuestamente dio orden de ejecución contra Illian Vesper y su familia? La misma Amanda dijo que ella iba tras los culpables de la muerte de sus padres, es decir, nuestra madre biológica y el hombre con el que se casó después del abandono de mi padre. El tal Gaspard que nombró durante su discusión con Caín.
   Amanda no asesinó a los Vesper, estaba segura.

-Viktor Strauss se debe a la élite, no a una de las familias que la integran-aventuré, Drako asintió-. Quiere decir que hay veces en que puede actuar por su cuenta, ¿no?

-Así es, pero si sus actividades fuera de su sociedad secreta pone en riesgo la agenda de ésta deberá rendir cuentas y pagar por su desliz.-Dejé la foto de Viktor al lado de la que mostraba a Matthew Carlysle-. ¿Tiene tu repentino interés en él algo qué ver con lo que le quitó a Faye?

-No es como que haya sido un juguete, le quitó a su familia, la hizo ver como la culpable de dicho crimen y le arrebató lo que por derecho le pertenece.-No levanté la voz, como tampoco rompí el contacto visual con él y supe que mis ojos le demostraron lo enfadada que me encontraba. Podía sentir la ira ir in crescendo, estaba al borde del otro lado-. Si todos murieran y reescribiéramos la historia, si construyéramos un nuevo mundo desde los cimientos de éste, nos ahorraríamos muchos problemas-susurré.

-No está en nuestras manos, esa idea fue desechada por tu padre, lo sabes. Carecemos de ese poder.

-La buena o mala noticia, dependiendo de cómo lo vean, es que yo no-sonreí.

  Drako no estuvo muy a gusto con lo que dije, fui muy directa como siempre.

-Tu padre tomó una decisión y fue la de proteger cuantas vidas inocentes sean necesarias hasta el momento en que la guerra estalle, somos soldados, seguimos ordenes. Si nos adelantamos un paso y sacudimos todo ahora, correrán ríos de sangre inocente.

-¿Más de los que corren todos los días?-pregunté. Drako no respondió-. Vale, entiendo que hay ordenes de más arriba que debemos cumplir, que sólo somos guardianes terrenales cumpliendo funciones de Elohim, lo entiendo, pero llegará el día en que me canse de ir despacio y haré lo que ya se han tardado en hacer.

  Drako metió sus manos en los bolsillos de su pantalón y se inclinó un poco hacia mí.
-Quítate esa idea absurda de la cabeza porque no tienes ni el poder ni la autoridad para tomar cartas en el asunto, Sahar-susurró, apretando los dientes, mi actitud empezaba a desesperarlo.
   Por un momento sólo lo observé con un dejo de sumisión que pronto borré suplantándolo por una sonrisa. 

-¿Y cómo es que sí lo tengo?-dije en un susurro, haciéndole frente al alto caballero-. Si no me equivoco era el plan original de mi padre, Eloah le otorgó autoridad sobre los hombres, y yo fui entrenada y educada en ese ideal. Como su hija tengo autoridad también, si no he hecho uso de ella es porque le debo respeto a mi padre y él, al igual que yo, está siendo muy paciente, lo sé; los humanos no merecen las oportunidades que Eloah les ha dado, no van a cambiar nunca, merecen un castigo ejemplar.-Miré de reojo la fotografía de Viktor Strauss.

-Sólo quieres echar mano de él por Faye-alegó Drako, no me preocupé por ocultar mi aversión por ese humano en particular, había hecho sufrir a quien me importaba.

-Hace mucho que perdieron la fe en Él-continué como si no lo hubiese escuchado-. ¿Por qué Él sigue teniendo fe en ellos?-pregunté casi en un murmullo, sabedora de lo que era capaz de hacer la raza humana.

-Un padre siempre amará a sus hijos, no importa que tan mal nos portemos, las decisiones que tomamos son nuestras y debe saber respetarlas, por algo nos dotó de libre pensamiento. Buenas o malas, el resultado será nuestra culpa, la cuestión es que no vemos la de veces que nos ha salvado y ayudado, pero sí vemos, cuando nos va mal, el echarle la culpa a nuestro padre.

-Assiah es el Infierno porque así lo han querido ellos, pueden tener el Paraíso, pero prefieren el mundo de mierda en el que viven.

    Drako sonrió.

-Al menos los inocentes nos tienen para defenderlos, y los Elohim están resguardándolos también. El castigo para el resto vendrá, paciencia.

    Sólo me importaba una persona a quien sabía inocente de la fatalidad que había caído sobre ella. 
    Volví a mirar la foto de Viktor.

-Empieza su entrenamiento hoy-dije, repasando con la mirada cada fotografía-. Necesito que sepa defenderse porque lo que estamos por emprender será muy peligroso para ella, pero será práctico para lo que vendrá más adelante.

-Prometo que será la mejor, no habrá nadie que se le pueda enfrentar sin caer rendido. Intentaré no hacerle daño.

-Debes ser duro, Drako-dije, cortante-. Ser blando no la ayudará, y conociéndola te lo recriminará, y pedirá que la trates como al resto de lo novicios. Sé que podrá soportarlo.

-¿Y tú?-me preguntó, desvié la mirada, él me obligó a levantar el rostro-. ¿Podrás soportarlo tú?

   ¿Ver cómo sale lastimada de las prácticas? Trataría de soportarlo, era cuestión de poner el deber por encima de lo que siento por ella.

-Separar los sentimientos del deber, estoy graduada con honores-sonreí.

-Graduada en cumplir con tu deber porque no habían sentimientos de por medio-replicó Drako, acariciando mi mejilla con su dedo pulgar-. Ahora es diferente, eres diferente.-No dije nada, él chascó la lengua y agregó-: Sólo pregunté porque quería asegurarme de que no amanecería sin alguna de mis extremidades el día que me sobrepasara y la hiriera demás, un mal golpe, un moratón en su hermoso rostro, una herida de espada.

    Centré mi atención de nuevo en las fotografías, en especial las que les habían tomado a los Griffin. 

-Padre mantiene una constante vigilancia sobre los Blood Drynka, ¿cómo se escabulleron Tristán y quien lo acompaña en esta traición? ¿Cómo pasó por alto algo así?

-Aún no sabemos si Tristán está involucrado.-Ignoré su insistente negativa ante esa posibilidad-. En todo caso, para hacer cosas malas siempre se encuentra la forma, así haya alguien supervisando.

   Desapariciones de Blood Drynka a manos de sus propios hermanos, ¿qué se puede esperar de quién fue humano alguna vez? Si éstos hasta hacen daño a los de su raza en su propia cara.

-Programa una reunión con Arath y Regina Griffin, que sea para este Sábado y no acepto negativas-le ordené a Drako. Asintió y lo cogí de la muñeca cuando se dispuso a marcharse-. Gracias-susurré.

    Él acortó la distancia sin darme tiempo a nada, sabía por qué le agradecía. Había notado lo tensa que se puso Faye con la presencia de Amanda, y por su audición "vampírica" algo habría escuchado cuando nos dejó a solas en la habitación tras la llegada de mi padre al apartamento. A pesar de todo no se lo mencionó a él.
   Su rostro estaba muy cerca, su cuerpo hacía que el mío reaccionara debido a mi maldita libido. Hasta hace muy poco él era mi medicina para mantenerme a raya en el terreno sexual, era contra natura que aún estuviésemos de pie anteponiendo el respeto a una tercera persona a las ganas que nos teníamos.

-No agradezcas, niña-susurró-. Sé lo mucho que la amas, de ser necesario la protegería con mi vida sólo por ti.-Su frente y la mía estaban pegadas, sentía mi piel arder. Y rara fue la sensación que me recorrió al escuchar sus palabras: Daría la vida por Faye, sólo por mí-. De mi boca no saldrá ni una palabra-agregó.

    Levanté mi mano y la puse en su mejilla, miré sus ojos encontrando ternura en ellos, al mismo tiempo que deseo. Bajé la mirada como la mano por su pecho, pasando los dedos por su corbata y volviendo el rostro hacia las fotografías.

-Dime que Amanda no lo hizo-dije.

-Los movimientos de tu hermana no siempre fueron monitoreados por tu padre así que no sabría cómo asegurarte eso. 

   Asentí.

-Ve a hacer lo que te ordené.

   



   

  <<Huellas XXVI