Spin-off

Spin-off

jueves, 10 de julio de 2014

19...



 -¡Es el cuarto que te pruebas, Ivel!

   Yo aún dudaba de que fuese buena idea asistir a ésa maldita fiesta; por mí cabeza pasaban varias formas de detenerla. Atarla a una silla y amordazarla por ejemplo.
   Durante el almuerzo me contó que Fitz ya sabía de su relación con los Hastings, eso la dejaba en una posición más peligrosa. ¿Cómo es que no nota lo complicado de la situación en la que se metió?
   Después de que se marchó en la mañana, Warren me llamó. Al principio no dijo nada, pero luego me pidió que revisara el apartamento-yo estaba en ello en ése momento-en busca de cámaras y micrófonos; y que ayudara a Ivel en todo lo que fuese necesario, por ahora. Y para eso estoy; ésta noche mientras ella se entretiene con Elliot en la fiesta, investigaré por mí cuenta.

-¿Qué opinas?-me preguntó, se había puesto un vestido negro precioso y se miraba al espejo.-¿Leyla? ¿Qué opinas?

-Estás preciosa, Elliot quedará encantado.

   Ivel se dio media vuelta y ladeó la cabeza, es un adorable gesto que hace cuando no entiende algo.

-No es para él, me visto para no para los hombres. Si a ellos les termina gustando como me veo, es un extra.-explicó, como si fuese una profesora impartiendo una clase. Luego volvió a mirarse al espejo-. Estoy lista.

-Eres un encanto.-susurré, sonriendo a causa de ése discursillo que me soltó.

    Escuché cuando llamaron a la puerta, me levanté de la cama y salí para abrirla; seguro era Elliot.
   Y sí, definitivamente. 
   Parecía todo un caballero con su esmoquin, sólo que no llevaba corbata. Unos tres botones de la camisa estaban abiertos, el toque de chico malo de película se lo daba su ojo amoratado.



-Ivel viene enseguida.-le dije, luego de saludarlo, e invitándolo a pasar.-¡Ah, mira!

   Elliot quedó embobado al ver a Ivel entrar al salón con ése vestido negro y largo que le quedaba al dedillo. Y a ella que le gustaba lo elegante.

-Te ves grandiosa.-dijo Elliot, prendado de Ivel.

-Gracias, tú....

-¡Vale, vale! Se ven grandiosos los dos. Parecen figurillas de pastel de bodas, terminen de irse. Y cuídense porque van derechito a encontrarse con el lobo.

  Ivel y Elliot asintieron, la primera me guiñó un ojo, y salió antes que el chico.

-Hazme un favor, principito. Cuídala.-le pedí.

   Él asintió muy seguro.







-Leyla......






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   Elliot pensó en desviarse de camino a la fiesta. Si en la mañana Ivel tuvo un encontronazo con Jonathan, no quería ni imaginarse lo que pasaría esta noche en el hotel donde se celebraría el evento.
   Ivel iba con los brazos cruzados, pensativa.
    En tan sólo unos minutos estaría cara a cara con Carlysle; vería a los ojos del hombre tras la muerte de sus padres. Elliot puso su mano en la pierna de Ivel, ésta lo miró y descruzó los brazos para tomársela.

-Periodistas.-susurró Elliot, mirando al frente.-Esto no será fácil.-le advirtió el chico; delante de ellos habían algunas limusinas y una multitud de fotógrafos.-Me contaste lo que ocurrió con tus padres adoptivos en Londres, y que los medios han estado cubriendo ésa noticia. Con lo de ésta mañana me arriesgaré a decir que esto fue idea de Jonathan; hay demasiados periodistas como para sólo cubrir una fiestecita de despedida. John no es tan pomposo.

   En cuanto llegaron a la entrada del hotel, el valet abrió la puerta del lado de Ivel; Elliot se acercó a ella y la cogió de la mano al tiempo que eran rodeados por reporteros; Ivel se cubría la cara a medida que avanzaba por entre la multitud.

-¡Sin comentarios!.-decía Elliot, ante tantas preguntas.

-¡¿Ha hablado con sus padres, señorita Hastings?!-preguntó alguien.

   Ivel se detuvo.

-Mis padres están a salvo, no sufrieron ninguna herida y es lo único que me importa. Y de lo único que puedo hablar con base.

-¿Qué hace la hija de Warren y Claudia Hastings en un evento organizado por Jonathan Fitz? Se sabe que hace algunos años sus padres acusaron al señor Fitz de secuestro y tortura....

-¡Sin comentarios! ¡Por favor déjennos pasar!-intervino Elliot, logrando sacar a Ivel de ése alboroto.

   Entraron al elegante hotel, y fueron guiados por una mujer vestida de blanco, al salón de fiestas.

-Eso de allí afuera fue obra de John, te quiere poner en evidencia.-comentó Elliot por lo bajo-. Pero Ivel ¿a qué se refería ésa periodista con eso de que tus padres....

-Luego te explico.-le susurró la chica.

    Las puertas del salón de fiestas eran custodiadas por dos hombres de traje, estos las abrieron al ver a la mujer que guiaba a los jóvenes.
   La morena entró del brazo de Elliot, el chico la miró y sonrió. Ella arqueó una ceja.

-Justo así, ¿ves?-le dijo.

   Elliot recordó sus palabras: "Quiero ir de tu brazo". Su sonrisa se ensanchó.
  
  Ninguno de los dos prestó atención a la decoración del salón, el candelabro del techo les pasó desapercibido, las fotografías del joven hermano de Lucy que adornaban el recinto no les llamó la atención. Elliot estaba muy ocupado disfrutando de la compañía, e Ivel buscaba con la mirada a Carlysle. Y al mismo Jonathan.

-Aún no está aquí.-dijo Elliot, adivinando lo que buscaba.-Toma.-Cogió las dos copas de vino de la mesa donde debían sentarse y le entregó una. La mujer que los acompañó hasta allí volvió a salir.-Lucy viene hacia acá.

  Ivel se volvió con disimulo, Lucy se acercaba acompañada de su hermano.
   Se lo presentó a Ivel, a simple vista parecía un buen chico. Amable, simpático, todo lo contrario a quien fuera su padre; aunque sin duda muy guapo. 
    Elliot llamó la atención de Ivel en cuanto Lucy y su hermano fueron a hablar con otras personas. Ivel miró hacia el lugar donde indicaba el joven; Carlysle acababa de llegar, y él y sus acompañantes fueron recibidos por Jonathan.

-La familia en pleno.-susurró la morena.


Ivel se encontró con la mirada de su tío por escasos segundos. La chica sonrió desviando la mirada hacia Elliot.

-John se acerca.-El chico dio un sorbo a su bebida.

-Vaya, vaya, vaya.-dijo el hombre cuando llegó ante ellos, ninguno se había sentado.-Qué agradable sorpresa, mis dos personas favoritas lograron llegar.

   Amenaza detectada.

-¿Sorpresa? A juzgar por la cantidad de periodistas allí afuera diría que me esperaba, señor Fitz.-comentó Ivel, su naturalidad y educación sorprendieron a Elliot.

-Tenemos mucho de que hablar, señorita Hastings. 

  Ivel suspiró.

-Le diré la razón por la que vine, aquí y ahora; aunque usted se hizo una idea ¿o no?

-Yo no hice estallar el auto de sus padres, hace mucho que no sé de ellos.

-Yo nunca mencioné ése particular, y recuerde que vine aquí antes de que eso pasara; ahora que si hablamos de secuestro y tortura....-Ivel dejó caer eso así nada más. 

   Elliot tosió ahogado con el vino.

-Disfrute la fiesta, señorita.-dijo Jonathan, visiblemente perturbado.



   Se marchó a reunirse con su invitado especial.

-No puedo creer que hayas dicho eso.-dijo Elliot.

-En éste momento hay muchas cosas que ni yo puedo creer.-comentó Ivel, mirando a una chica  que acababa de arribar y saludaba tanto a Jonathan como a Carlysle con un beso en la mejilla.

   Hubo un momento en que la chica los miró, Ivel notó cómo le prestó mayor atención a ella; cogió a Elliot de la mano y caminó lejos de la vista de la joven.

-¿Quién es ésa?

    Ivel disimuló secarse una lágrima.

-Es mí hermana mayor.-susurró. Elliot quedó impactado tras ésa revelación.-¿Éste evento puede empeorar?-agregó, dejando la copa en la mesa más próxima.

-¿Quieres apostar?-Ésta vez Ivel siguió la mirada de Elliot.-Tu playboy también vino.

    Viorel bajaba las escaleras vestido todo de negro, imponente.
   La joven y Elliot compartieron una mirada, la de ella, enigmática; la del chico, decepción...












lunes, 7 de julio de 2014

18...


  Londres, Inglaterra...


    Claudia se sirvió una copa de vino mientras observaba a su marido hablar por teléfono con su hija. Escupió un poco cuando lo escuchó decir "proxeneta", Warren le lanzó una mirada acusadora; se movía de un lado a otro mientras discutía con Ivel por teléfono, su hija no solía provocar ése tipo de reacciones en su padre. Mucho menos en ella, siempre procuraba comportarse con sensatez. 
   Warren se despidió y colgó.
   Claudia esperaba noticias, la mirada acusadora de su marido no desaparecía y eso la puso un poco nerviosa.

-¿Qué hice ahora?-preguntó, colocando la copa en la barra de la cocina.

 

-Has sido muy permisiva con ella, ¡está trabajando en un club de prostitutas! Reconoció el rostro del dueño de dicho establecimiento, al parecer conocía a sus padres biológicos.-Claudia dio un sorbo a su vino-. Te juro que si no tuviésemos los papeles de adopción por ahí, podría asegurar que es tu hija, las acciones que toma son...

  Claudia disimuló una sonrisa mientras daba otro sorbo al vino.

-Jonathan Fitz, ése es el nombre de su jefe. Que al parecer la ha estado espiando, dijo que Leyla encontró un micrófono.....-Warren se detuvo al ver como su mujer palidecía.

-¿Estás seguro que ése fue el nombre que dijo?-dijo con lentitud.

-Sí, ¿por....-Warren entendió el por qué su esposa se había puesto así.-¿Ése Jonathan Fitz? 

   Claudia fue a por su portátil, se sentó a la barra y buscó al hombre del que hablaban.
  
   Unos escasos dos meses después de que Ivel llegara a sus vidas, Claudia y su padre fueron secuestrados y torturados por un matón de un hombre de negocios llamado John Fitz; el padre de Claudia investigaba ciertos negocios hechos por éste hombre en varias partes del mundo. Estaba involucrado en la Trata de personas, posiblemente el nuevo líder de todo ése aquelarre.

-Tiene que ser él.-Le mostró la imagen de un impecable caballero, acompañado por otro al que Claudia y su marido reconocieron como Carlysle Alexander.-Él le disparó a mí padre delante de mí, Warren. Si sabe que Ivel es mí hija, si él....

-El muy maldito se salió con la suya en aquella ocasión, amor, pero le haré pagar lo que te hizo. Y no dejaré que dañe a Ivel.-Warren la apretó en sus brazos, fue tanto lo que sufrió cuando casi pierde a su esposa.

   Fueron días llenos de dolor, Claudia estuvo al borde de la muerte. 
  Su padre tenía pruebas sobre los negocios sucios de Jonathan Fitz, y aunque el hombre podía salir airoso ante un juez, no quiso tentar al destino y decidió matar al padre de Claudia. Y borrar toda prueba recogida por éste; a Claudia la dejó con vida con la intención de que sufriera por la culpa. La mujer no creyó en las palabras de su padre, creía que se había obsesionado con Fitz, y aunque su instinto le decía lo contrario, se negó a ayudarlo.

-¿A quién le marcas?-preguntó Claudia, aún muy seria.

-A Leyla, que se asegure que no hay nada más en el apartamento de Ivel. Y que intente alejarla de ése hombre....

-No va a poder.-susurró Claudia, con un tono un poco sombrío.- Cuando Ivel empiece a unir los puntos sabrá que fue él quien me secuestró aquella vez, y que fue él quien asesinó a mí padre. ¿Crees que al enterarse querrá dejarlo así?

   Warren se quedó con el móvil a medio camino del oído. La voz de Leyla se podía oír al otro lado.
   










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   Ivel se encerró en el estudio nada más llegar. Estaba muy enfadada, azotó la puerta y me ignoró cuando salí de la cocina para ver qué pasaba. Llamé a la puerta del estudio varias veces, no me respondía; entonces escuché el sonido de algo rompiéndose contra la pared. Entré y la encontré con la vista fija en el monitor.

-¿Ivel?-dije con cautela. Lo que había roto era un jarrón, miré los restos de reojo. Parecía muy costoso.-¿Cuanto costó eso?

-Dos mil quinientos dolares.-respondió, sentándose  tras el escritorio.

-¿Tanto? Y terminaste rompiéndolo porque....

-Es mí dinero, cielo, y necesitaba romper o golpear algo.-Cerró los ojos mientras giraba el monitor hacia mí.-¿Cómo no lo vi antes?

-¿"Warren Hastings acusa a Jonathan Fitz del secuestro de su mujer y su suegro..."?-Leí en voz alta, me resultaba increíble.

-Dos meses después de que me adoptaran, Claudia y su padre fueron secuestrados y torturados. Claudia sobrevivió, pero a su padre le dispararon frente a ella, y murió al instante.-explicó Ivel, poniéndose de pie.-Su padre investigaba a Fitz por Trata de personas, nadie creyó que un filántropo como Jonathan Fitz hiciera tal cosa, ni siquiera Claudia. Así que el señor siguió sólo, y obviamente encontró pruebas.

-Motivos suficientes para que John lo asesinara.-dije, mientras leía.

-Así es, sin embargo las pruebas desaparecieron o, según los medios "nunca existieron".-Ivel jugueteó con el anillo de su dedo, me miró fijamente.-A Claudia la encontraron en el río Támesis, casi muerta; cuando logró recuperarse pidió que se abriera una investigación y culpó abiertamente a Jonathan Fitz. ¡Pero vamos!-rió-. Basta con desembolsar una gran cantidad de dinero para que las investigaciones se congelen. Claudia se desligó del FBI y de todo lo que tuviera que ver con el "GRANDIOSO modelo de Justicia" que reina en el mundo. Y aunque mí padre quiso llevar a Fitz a la cárcel, creo que Claudia se negó. Porque yo había llegado a sus vidas, y por la paz decidió no seguirle el paso a Jonathan.

   Me sorprendía que Ivel fuese tan centrada pese a lo que vivió ése año. La muerte de sus padres biológicos, y dos meses después casi pierde a una nueva figura materna. Por el tono de su voz diría que, recordar todo lo acontecido los primeros meses con Claudia y Warren, le dolía; seguro les tomó cariño al instante; lo cual era normal con personas como ellos.

-¿Qué te hizo relacionar a Claudia y Warren con John? ¿Por qué ahora?

-He intentado olvidar todo lo que pasé ése año; Claudia y yo hicimos un pacto de no más sufrimiento, de no mirar al pasado. Y yo lo he roto.-dijo con tristeza.-Nunca vi el rostro de John Fitz, sólo los escuchaba hablar sobre él y sus negocios. Hoy Elliot me hizo recordar lo ocurrido con Claudia, al contarme algo mientras veníamos hacia acá.

    Ivel se cruzó de brazos, y prosiguió:

-Elliot renunció, y Fitz aceptó la renuncia a regañadientes. Pero le pidió que hiciera un último trabajo antes de irse; mañana arribará un barco desde Ucrania, trae algunas jóvenes que planea vender aquí. Elliot debe avisar a los clientes y preparar todo para la venta de las chicas; mañana a media noche.

    Esto comienza a ponerse feo, interesante... pero feo.

-Espero que no estés pensando...

-¿Ver más de cerca?-sonrió, pero la sonrisa no llegó a sus ojos.

   El recuerdo de Claudia al borde de la muerte debe seguir rondando por su cabeza.

-Me apunto.-sonreí a mí vez.












-Leyla....


















viernes, 4 de julio de 2014

17....



   Ivel salió muy temprano, dejó una nota en la mesa del comedor diciéndole a Leyla donde estaría. Sabía que ella se sentaría a tomar su café allí; ambas se habían ido a "dormir" a las 3 de la mañana. Ninguna lo consiguió, pensaban en demasiadas cosas.
    Leyla anduvo por su habitación buscando una forma de convencer a Ivel para que no asistiera a la fiesta. Era arriesgado, buscar respuestas era arriesgado. Meterse con gente como Carlysle era peligroso. ¿Cómo la convencía? Claudia intentó disuadirla de seguir en éste camino, pero falló. Aunque es posible que no halla fallado del todo, Ivel no quería hacer algo que decepcionara a sus padres, y sabía que por ellos no llegaría tan lejos.

   Salió de su dormitorio directo al baño de final del pasillo. Después de ducharse se vistió y bajó a por un café del Starbucks que quedaba a dos cuadras. A su retorno vio la nota en la mesa; todo éste tiempo pensó que seguía dormida.

-"En el gimnasio del edificio. No me extrañes mucho."-leyó, una sonrisa se le dibujó en el rostro, Ivel siempre con sus cosas.

   Volvió a bajar y le preguntó al hombre de la recepción sobre el gimnasio del edificio. El hombre le dio unas indicaciones que Leyla siguió al pie de la letra; estaba en el segundo piso, por el pasillo a mano derecha. Por lo que pudo ver a través del cristal no había mucha gente; entró buscando a la morena con la mirada. La encontró en la máquina de escaleras hablando con un chico, ¿por qué no le sorprendía?
   Se acercó a ellos y pudo notar cómo su amiga le miraba los brazotes al chico, de una forma descarada.

-Ivel.-la llamó.

   Ivel bajó del aparato mientras se despedía del caballero.

-Hola.-saludó.

-¿Amigo tuyo?

-No, sólo le comentaba que hacer ejercicio de forma excesiva puede ser contraproducente. Aunque no se le niega el buen cuerpo que tiene ¿te fijaste?-Leyla blanqueó los ojos, era obvio que estaba coqueteando.-¿Dormiste bien?

-No.-gruñó-. Y puedo apostar que tú tampoco lo hiciste.-Ivel arqueó las cejas al ver el envase de café que Leyla llevaba en la mano.-¿Cómo supiste que ése hombre pasa tantas horas en el gym?

-Hay una....

-No me digas.

  Se dirigieron al elevador, Leyla cambió el tema en dirección a la fiesta de ésa noche; intentaba hacerla cambiar de parecer, pero como Ivel no cedía terminó por decirle que ella no iría.
   Ivel la miró sorprendida.

-No quiero hacer mal tercio.-respondió Leyla, ante una pregunta no formulada.

   Las puertas del ascensor se abrieron, ellas entraron saludando con un apagado: "Buenos días" al hombre calvo que lo ocupaba. 
     Ivel lo miró con detenimiento. No recordaba haberlo visto por allí.
    Bajaron con el extraño en silencio. Éste se marchó, y ellas volvieron a subir; Leyla notó lo tensa que se había puesto Ivel. Le cogió una mano para reconfortarla, Ivel se lo agradeció con una mirada.

-¿Segura que no quieres venir con nosotros?

-Ya te dije que no, ve con Elliot.

   Llegaron a su piso, la morena salió la primera; le dio la impresión de que Leyla le escondía algo. 
   Ésa vaga impresión se vio interrumpida por algo en su apartamento que llamó su atención. La puerta estaba abierta.

-¿La dejaste abierta?-le preguntó a su amiga.

-Claro que no, estoy segura de que la cerré.

   Ivel entró y notó que todo estaba en perfecto orden. Se dirigió a su dormitorio, no había nada fuera de lo normal.

-¿Te falta alguna cosa?-preguntó Leyla, entrando de pronto.

-No ¿y a ti?

   Leyla respondió de forma negativa.
   Ivel la miró fijamente, y fue como si ambas hubiesen tenido la misma idea.

-¡El tipo del ascensor!-dijeron al mismo tiempo.

   Ivel salió disparada.

-¿Qué crees que haces?-Leyla logró alcanzarla en la puerta.

-Espera aquí, ya regreso.

-¡Ivel! ¡Ivel!

   La joven cerró la puerta tras de sí, ignorando los llamados de su amiga.

-¡Maldición!-soltó ésta.





   

*

     Ivel se acercó al joven que estaba en el vestíbulo, en ése momento atendía a una mujer.

-Disculpe señora ¿me permite un momento?-dijo, empleando toda la buena educación que le permitió el mal humor que llevaba-. Todd ¿quién demonios entró a mí apartamento tan pronto Leyla fue a buscarme al gym?

   El hombre se puso nervioso al instante, sabía algo.

-N-no sé, señorita Hastings.-contestó, fingiendo seguridad.

   
    Ivel rodeó el mostrador y se paró frente a él; el hombre era unos centímetros más alto que ella.
   La señora no perdía detalle.

-¿Conoces a mí padre, Todd? ¿Has oído hablar de él?-inquirió Ivel con amabilidad, arreglándole la corbata al hombre.

-Un poco, sí.

-Vale. ¿Y sabías que es conocido por tener métodos de interrogación poco ortodoxos?-El hombre agrandó los ojos.-Me enseñó muchos, y me muero por ponerlos en práctica. 

-Su nombre es Luke... Luke Backer, trabaja para John....

   Ivel soltó la corbata del hombre, y recordó la noche anterior; el auto que las seguía a ella y a Leyla.

-Te ha estado pagando para que le digas todo lo que hago ¿no?-susurró para que sólo Todd pudiera escucharla.-Después de que Leyla y yo salimos en el auto de Carl, lo llamaste.

-Señorita Hastings...

    Ivel le dio la espalda, saliendo de detrás del mostrador.

-La directiva del edificio se enterará de esto Todd, y espero que tomen cartas en el asunto.-decía, caminando hacia el elevador.

   El hombre dio un golpe contra el mostrador, asustando a la dama que esperaba para hablar con él.



   Leyla dio un respingo al oír como azotaban la puerta, le bajó volumen al televisor, mientras Ivel se sentaba en el sofá. A su lado.

-¿Qué pasa?-preguntó.

-Fue enviado por Jonathan, el idiota que está en la recepción lo dejó entrar porque le están pagando para espiarme mientras estoy aquí.-explicó la morena con suma tranquilidad.

   Leyla revisó el bolsillo de su chaqueta y sacó un aparatito redondo y de color negro.

-Esto lo encontré detrás de ésa fotografía.-dijo, señalando una foto de Ivel y Claudia que estaba en una mesita cerca del reposa brazos derecho del sofá.- La levanté y sentí algo raro... Es un micrófono ¿no?

-Genial.-Ivel se levantó, y fue a su habitación a por su móvil.


-¿A quién llamas?-le preguntó Leyla cuando hubo regresado.  

-A mí padre, ¿quién sabe qué más habrá puesto ése tipo aquí?

-Ivel, no creo que le diera mucho tiempo.

-Es mejor estar seguras... ¿Aló?

   Leyla la observaba mientras hablaba con Warren sobre lo que había ocurrido, y le confesaba lo que ha estado haciendo. Warren no se lo tomó muy bien, Ivel se veía triste, evitaba hacer cosas que provocaran un regaño por parte de sus padres. Y eso de trabajar para un proxeneta definitivamente ameritaba un escarmiento. Agregarle a eso el hecho de que el proxeneta conocía a sus padres no logró ninguna mejora en la conversación.
    Leyla estaba casi segura de que Warren le pedía que dejara el establecimiento. Ivel, sin embargo, lo contradecía diciéndole que no podía. Al menos por ahora, y colgó.

-Tiene contactos aquí, enviará a alguien a revisar el apartamento.-le informó a Leyla.

  Se marchó a su habitación.
   Leyla volvió a subirle volumen al televisor, no opinaría. 
   
   Ivel regresó al cabo de media, iba de salida.

-Voy al club.-respondió a la mirada de Leyla.

-Voy contigo.

-No.

-No vas a ir sola.

-Alguien tiene que quedarse a esperar a la persona que enviará mí padre.

    Leyla resopló y dejó que se marchara. 
   Lo que no sabía Ivel era que, uno de esos contactos que su padre tenía en Portland estaba muy cerca de ella.












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  Escuché la voz de Ivel a la entrada del club saludando al guardia; en cuanto entró y me vio se le dibujó una sonrisa en el rostro. Dejé la guitarra en la barra y fui a su encuentro.

-¿Qué haces aquí a ésta hora?-le pregunté, después de darle un beso en la mejilla. Su cabello despedía un leve aroma a vainilla.


-¿John está aquí?-dijo, cambiando rápidamente la expresión de su rostro.


-Sí, está en su ofici.....


  Ni siquiera esperó a que terminara la frase, casi que corrió. Subió las escaleras muy rápido, intenté detenerla pues John tenía compañía; en cuanto Ivel abrió la puerta se detuvo en seco, luego entró y yo tras ella.

   John estaba con dos chicas, una en sus piernas y la otra sentada encima del escritorio, ambas desnudas. 

-¡Oh! Le quitas la virginidad a las nuevas, ¡qué dulce!-comentó Ivel, las chicas pasaron por su lado recogiendo sus cosas.

   Cerré la puerta cuando ambas salieron; Ivel se acercó al escritorio de John sacando algo del bolsillo de su chaqueta.


-¿Qué hacia esto en mí casa?-inquirió, depositando un pequeño objeto sobre el escritorio.

-Hija de gato caza ratón.-sonrió Jonathan.-Yo también quiero preguntarte algo, Ivel. ¿Qué hace la hija de un detective y una ex Federal trabajando en un club como éste?

-No sé de qué hablas.

   John giró el monitor de su ordenador, en la pantalla tenía la imagen de una mujer muy morena y de pelo negro y alborotado. Acompañada de un hombre de traje. Era la nota de un diario virtual.

-Warren y Claudia Hastings, son tus padres ¿no?-Ivel me miró de reojo.-Mí hija me habló de ti anoche cuando vi las noticias, no sabía que ésa amiga de Inglaterra de quien me contaba siempre eras tú. Y anoche cuando han salido tus padres en las noticias se preocupó, por primera vez le presté atención y mira lo que ha salido.-Se levantó y caminó hacia ella, di un paso al frente pero nuevamente Ivel me detuvo con la mirada-. ¿Qué hace la hija de un detective y una ex Federal aquí?-Volvió a preguntar.

-Me aburría, necesito nuevas emociones.

-No te creo, ellos te lo han dado todo. No te ha faltado nada, ¿por qué hacerles esto?

   El móvil de John sonó, atendió y luego de colgar cogió a Ivel de la barbilla y la besó a la fuerza. Ivel lo empujó y escupió en el piso.

-Tu madre es de buen ver, tanto como la hija. Se me antoja pasarme por Inglaterra en estos días....

-No opines sobre mí madre, basura. Y no te atrevas a tocarla.

-La defiendes, te importa. Estás aquí por otra cosa, y me lo vas a decir; pero no ahora porque tengo cosas que hacer. Así que esto se pospone.

   Ivel lo fulminó con la mirada mientras lo veía salir; la abracé en cuanto oí la puerta cerrarse.

-Debiste dejar que lo golpeara.-susurré-. Todo estará bien, aquí estoy.












-Elliot....
























martes, 1 de julio de 2014

16..


-No sabía que el portero y tú eran grandes amigos, al punto de prestarte su coche.-dijo Ivel, aún no sabía a donde la llevaba su amiga.

-Cree que soy bonita.-sonrió Leyla, con la mirada puesta en la carretera.

-No es el único.


   Leyla sonrió por dentro ante el inconsciente comentario que había hecho Ivel. Ésta se hallaba sumida en sus pensamientos, hablar con sus padres la dejó tranquila pero al mismo tiempo temerosa ante la posibilidad de que tomaran nuevas represalias en contra de ellos.

  Leyla detuvo el coche, Ivel la miró sin entender qué hacían a la entrada de un cementerio. Leyla bajó, la morena la imitó y la siguió en silencio. Su amiga saludó con la mano al guardia que se encontraba afuera de una pequeña casa justo al lado de la entrada al camposanto. El hombre le devolvió el saludo, llevaba una linterna al cinto que encendió y apagó varias veces. Lo que se hace cuando se está aburrido, pensó Ivel.

-¿Ése también cree que eres bonita?-preguntó, burlona.


  Leyla rió.


-¿Qué estamos buscando?


-Por aquí.-susurró Leyla, doblando hacia la izquierda.


  Ivel se detuvo, cayendo en la cuenta de las intenciones de su amiga.


-¿Cuando los encontraste?-preguntó.


   Leyla se volvió. Caminó hacia ella al ver que le había afectado el descubrir de qué iba todo aquello.


-El jueves pasé todo el día fuera buscándolos.-suspiró-. Antes de venir aquí hablé con tus padres, ellos me dijeron dónde estabas pero no me dieron las razones por las que habías venido. Recordé que no hubo tiempo para despedirte porque todo pasó muy rápido, eso me dijiste. Así que creí que era éste el motivo de tu regreso. No sabía que habías venido buscando respuestas.


   Ivel agradeció las buenas intenciones de su amiga, ésta le tendió una mano que la morena cogió sin pensarlo mucho. Leyla la guió hasta un lugar solitario donde ella sabía que sólo habían tres tumbas, una al lado de la otra. Tan alejadas del resto, y debajo de un árbol de encino cubierto de nieve.

-Me dijiste que de no ser por Lu no me habrías encontrado, ¿y ahora resulta que mis padres hablaron contigo?-Leyla se puso nerviosa, pero Ivel la ignoró.-Había un árbol así en mí casa.-Recordó-. A papá y a mí nos gustaba subir allí.

-No logro imaginarte de ése modo.-comentó Leyla; Ivel la miró y arqueó una ceja-. Es que eres muy delicada.-rió la chica.

   Ivel no había reparado en la tercera lápida porque ésta era una placa en el suelo, una placa cubierta de nieve. Leyla sabía que estaba allí, ella la vio el día anterior.

-Te daré un momento a solas.-le dijo, pero Ivel la detuvo cogiéndola por la muñeca. Leyla entendió.

   Ivel se arrodilló ante las lápidas. Los nombres de sus padres iban acompañados por fotografías; ambos de pelo negro, su madre de piel morena, su padre un poco más blanco. Las sonrisas en sus labios....Ivel sintió un nudo en la garganta.

-<<Adorado hermano.>>-leyó.-¿Así o más hipócrita?

-Aún no estás segura de que él lo halla hecho.

-¿Y cómo es que no lo dudo?

   Leyla guardó silencio, pero se arrodilló a su lado.

-He sido afortunada, ¿sabes?-susurró Ivel, Leyla la observó. Tenía una sonrisa en los labios mientras sacaba una cadena del bolsillo de su pantalón. Un relicario-. Fui bendecida con los mejores padres del mundo, tanto en mí antigua vida como en ésta.

   Abrió el relicario y lo miró, Leyla pudo distinguir que a ambos lados habían fotografías. En una salía Ivel de niña abrazada a su padre y a su madre; del otro lado salía así como ahora, en medio de Claudia y Warren.
   Sí que fue bendecida, pensó Leyla. Se le veía feliz en ambas fotografías.

-¿Crees que si Carlysle llegara a verte te reconocería?-inquirió, el asunto de la otra tumba la tenía preocupada.

   Ivel sonrió con ironía.

-Nunca lo vi en persona, y no es que a él le preocupara querer conocerme.-respondió.- Para Carlysle, la familia que mí padre había creado, eran simples mortales comparados con él y su familia; mí papá se apartó de todo aquello siendo muy joven, pero debía seguir en contacto ¿no? Sin embargo nunca nos lo presentó, lo conozco por fotos. Así que si él llegara a verme no me reconocería, jamás me buscó. ¿Por qué preguntas?

   Leyla se levantó y se agachó al otro lado de Ivel.

-¿Leyla?

-Mira.-Leyla pasó una mano por la placa en el suelo para quitar la nieve.

   Ivel se puso de pie ipso facto al ver su propio nombre en la placa. Su antiguo nombre.

-¿Tienes alguna idea de por qué esto está aquí?-preguntó Leyla, pero por la expresión de Ivel era más que obvio que no sabía.





















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    En el camino de regreso Ivel empezó a contarme cosas sobre el día en que sus padres murieron, algo más detallado. La llegada de Emma a su colegio, el como la sacó de allí después de sacar una gran cantidad de dinero  y dárselo a la profesora y a la directora del instituto. La llamada que hizo estando en el avión.

-Dijo: "Ella está conmigo.... Sí, sí... Se supone que Andrew y Elena me alcanzarían en el aeropuerto pero.... Sí... Arregla todo, que crean que estuvo allí... sí..."-recitó Ivel, recordando las palabras de la tal Emma-. Cuando llegamos a Londres fuimos a ver a los Hastings, ellos me recibieron como si fuese parte de la familia; Emma tuvo una conversación rápida con ellos, y luego habló conmigo. Me dijo que mis padres habían muerto en un accidente de tránsito y que debía quedarme en casa de ésas personas. Que debía cambiar mí identidad; en ése momento no pregunté por qué, pero tenía doce y era la edad suficiente para saber que algo no andaba bien.

-Y luego....

-Sus e-mails, a los quince empecé a interrogarla. Ella me escribía dos veces al año, y en una de ésas me dijo que tuvo que mentirme, que lo de mis padres no fue un accidente si no un asesinato. A finales del año pasado le escribí diciéndole que vendría aquí, trató de persuadirme para que dejara todo así, pero le insistí y fue cuando me dio el nombre de su hijo. Elliot. Que él me ayudaría.-explicó Ivel, le daba vueltas al anillo en su dedo. Estaba muy nerviosa-. Estoy muerta, para la familia de mí padre estoy muerta. Seguro tenían todo planeado por si algo salía mal.

-Sea lo que sea en lo que estuvieran metidos, querían protegerte. Darte una vida normal.

    Me miró con frialdad.

-¿A esto llamas una vida normal? ¡Es una locura!

-Ivel....-comencé.

-Ya lo sé, pero no aceleres.-dijo con calma, mirando disimuladamente el espejo retrovisor.

   Nos estaban siguiendo desde hace dos cuadras.


   Al llegar a casa Ivel se sentó en el sofá y subió los pies en la mesita.

-Y si era él.-musité, sentándome a su lado.

-No, pero creo saber quien era.-La interrogué con la mirada-. Bien, ya que estás de curiosa. Trabajo en un club para un proxeneta que resultó ser el padre de Lucy, y al hombre le gusta mandarme a seguir con sus matones.

   Me quedé helada debido a ésa confesión; intenté procesar sus palabras. ¿Oí bien?

-¿Por qué?

-Debe parecerle raro que una chica que puede pagar un apartamento en éste edificio quiera trabajar en un club lleno de prostitutas.

-No, ¿por qué trabajas en un club lleno de prostitutas?

-Porque el dueño conoció a mí padre, está relacionado con aquella familia.-contestó, poniéndose seria de repente.- Al principio lo hice por diversión, pero luego recordé su rostro y me quedé para investigar. Él fue el que golpeó a Elliot.

   Vaya, cada vez me sorprende más. Con razón tanta secreteadera entre esos dos.

-¿Qué vas hacer con lo de la tumba, Ivel?-pregunté volviendo a lo que en realidad importaba.

-Nada, estoy muerta. Y así debo quedar, la muerte me sienta bien.-dijo, guiñándome un ojo.

   Sé que se muere de ganas de aparecersele a Carlysle y decirle que está viva, tan sólo para ver la reacción del hombre.
    Pero también sé que, aunque se muestre calmada, por dentro está llena de tristeza, confusión, y preocupación con respecto a Claudia y Warren; ya va una advertencia. Si Warren no deja el caso, lo próximo puede ser peor.
   
-¿Cómo pagas éste lugar?-Quise saber, por cambiar un poco el tema.

-Con todo y mí muerte planificada mis padres pasaron una cantidad de dinero a un banco en Londres, a nombre de Ivel Hastings. Ivel era el nombre de mí abuela materna.-agregó, jugando con el anillo en su dedo. Cambiar el tema lo único que hizo fue volver a él.-Elliot piensa que mis padres fastidiaron al gobierno, a la gente poderosa detrás de él. Yo...ya no sé qué creer.

  Los inocentes son los que más pierden por culpa de los de arriba, tienen la estúpida idea de hacer tales atrocidades "por el bien de todos". 

-Mañana habrá una fiesta, la familia de Lucy la ofrecerá en honor al hermano de ésta. Iré con Elliot, ¿quieres venir?-dijo de repente.

-Habrá periodistas, y sé que Claudia es conocida aquí, y tu padre no es ningún extraño.

-Pasaré desapercibida.-dijo muy confiada.

-El proxeneta estará allí, Ivel.

-Lo sé.

-Es una fiesta de la alta suciedad eso quiere decir que Carlysle Alexander también estará.

-Lo sé.-Fijó sus ojos en los míos, vi un leve brillo malicioso en ellos.

    Entonces comprendí lo que planeaba.
     La muy sádica piensa plantarle cara al titiritero principal. Sonreí, era obvio que no le diría quien era ella, pero debe conocer al enemigo antes de empezar el juego.









-Leyla...